• — ¡Groooar!

    De tierra de nadie a cenizas de dragón, como describió un observador Corpus, 5Km cuadrados de ceniza y nada vivo en pie excepto esa cosa draconiana, con su piel repleta de mordidas, perforaciones de púas y su brazo izquierdo semidigerido por jugos gástricos, pero ruge para dejar claro su dominancia sobre el enjambre que ha sido exitosamente esterilizada y eliminada.

    Mientras tanto su titiritero solo acaricia su propio brazo izquierdo, el ácido gástrico atravesó su ropa y puede aprecia fibras musculares, arterias secas y un dolor constante por los nervios aún funcionando.

    "Dolerá mucho la regeneración"
    — ¡Groooar! De tierra de nadie a cenizas de dragón, como describió un observador Corpus, 5Km cuadrados de ceniza y nada vivo en pie excepto esa cosa draconiana, con su piel repleta de mordidas, perforaciones de púas y su brazo izquierdo semidigerido por jugos gástricos, pero ruge para dejar claro su dominancia sobre el enjambre que ha sido exitosamente esterilizada y eliminada. Mientras tanto su titiritero solo acaricia su propio brazo izquierdo, el ácido gástrico atravesó su ropa y puede aprecia fibras musculares, arterias secas y un dolor constante por los nervios aún funcionando. "Dolerá mucho la regeneración"
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  • Pasaron varios meses de recuperación donde ver a sus padres se volvió menos frecuente, dónde la enfermedad como un mal empedernido por destruir lo más sagrado, rondaba con una Oz sobre la familia.

    Su padre, el hombre fuerte que conocía, cayó enfermo; víctima del cáncer de páncreas, en una etapa demasiado avanzada como para poder si quiera someterse a las quimioterapias.

    « Yo quiero morir en casa, no en una habitación del hospital. »

    Decía el hombre valeroso más, temeroso de dejar a su familia atrás.

    La noticia se esparció como un llamado doloroso hacia los oídos de Damián, escuchar la voz de su madre al teléfono dándole la noticia lo golpeó con brutalidad.

    ¿Cómo podía ese hombre tener tan horrible enfermedad?. De primer mano Damián sabía lo que significaba, el peso físico y mental, peor aún; su madre, ella la pasaba peor. El teléfono cayó de sus manos. -- Iré en cuanto pueda.-- Se escucho la caída del dispositivo al suelo, como un eco frío.

    ¿Cómo darle la terrible noticia a Sayuri?. Sentía que esto era un castigo, una mala broma del mundo, una terrible forma de recordarle lo vulnerable que era todo.

    Espero a que ella llegara, sentado sobre la cama los recuerdos azotaron con fuerza su mente. Tan densos, tan hermosos, llenos de buenos y malos tragos recordando las palabras de su abuelo:

    « No reniegues de tu hijo, porque ese niño algún día cargará tu ataúd sobre sus hombros. »

    Jamás le había contado a nadie la relación dolorosa con su padre, y como, el tiempo logro lo que muchos hijos desean: hacer que su progenitor sienta orgullo.

    (( 𝑺𝒂𝒚𝒖𝒓𝒊 ))
    Pasaron varios meses de recuperación donde ver a sus padres se volvió menos frecuente, dónde la enfermedad como un mal empedernido por destruir lo más sagrado, rondaba con una Oz sobre la familia. Su padre, el hombre fuerte que conocía, cayó enfermo; víctima del cáncer de páncreas, en una etapa demasiado avanzada como para poder si quiera someterse a las quimioterapias. « Yo quiero morir en casa, no en una habitación del hospital. » Decía el hombre valeroso más, temeroso de dejar a su familia atrás. La noticia se esparció como un llamado doloroso hacia los oídos de Damián, escuchar la voz de su madre al teléfono dándole la noticia lo golpeó con brutalidad. ¿Cómo podía ese hombre tener tan horrible enfermedad?. De primer mano Damián sabía lo que significaba, el peso físico y mental, peor aún; su madre, ella la pasaba peor. El teléfono cayó de sus manos. -- Iré en cuanto pueda.-- Se escucho la caída del dispositivo al suelo, como un eco frío. ¿Cómo darle la terrible noticia a Sayuri?. Sentía que esto era un castigo, una mala broma del mundo, una terrible forma de recordarle lo vulnerable que era todo. Espero a que ella llegara, sentado sobre la cama los recuerdos azotaron con fuerza su mente. Tan densos, tan hermosos, llenos de buenos y malos tragos recordando las palabras de su abuelo: « No reniegues de tu hijo, porque ese niño algún día cargará tu ataúd sobre sus hombros. » Jamás le había contado a nadie la relación dolorosa con su padre, y como, el tiempo logro lo que muchos hijos desean: hacer que su progenitor sienta orgullo. (( [11.11.000] ))
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  • Cuentan (aunque nadie se atreve a preguntarle)que hubo un tiempo en que Hakuja no conocía el miedo. La serpiente blanca no albergaba malicia en su corazón; era antigua, sí, pero no cruel, después de todo había visto siglos pasar.

    Aquella noche, la lluvia caía con una insistencia casi dolorosa cuando lo encontró: un humano herido, apenas consciente, abandonado a su suerte; Hakuja no dudó y enroscó su cuerpo alrededor de él, no para aprisionarlo sino para protegerlo del frío, cubríendo su respiración como si fuera un tesoro. Lo cuidó hasta que el humano despertó y sus ojos se encontraron: los de ella, grandes y translúcidos, llenos de una calma imposible; los de él… llenos de intención, porque donde Hakuja veía vida, él vio oportunidad.

    Esperó lo suficiente, paciente en su miseria, hasta que el cansancio venció a la criatura que nunca aprendió a desconfiar, y cuando Hakuja cerró los ojos, el humano mostró lo que realmente era: con manos torpes, movidas por codicia y miedo, desgarró su párpado sin honor ni duelo, solo violencia cruda, y arrancó uno de sus ojos como si fuera un objeto, no parte de un ser que sentía; el bosque entero guardó silencio, con horror.

    Hakuja despertó con un grito que no pertenecía a este mundo… pero no atacó, no lo persiguió, no buscó venganza ni reclamó lo que era suyo; solo lloró, y sus lágrimas, pesadas marcaban la tierra como si el suelo mismo recordara su dolor, porque lo que realmente se rompió no fue su cuerpo sino su creencia: había pensado que si era buena, el mundo lo sería también, y esa idea fue lo que la destruyó por dentro.

    Dicen que sus sollozos viajaron tan lejos que incluso un dios los escuchó, uno cruel, cansado del ruido del mundo; descendió no por compasión, sino por curiosidad, y lo que encontró lo detuvo: una criatura poderosa, rota no por debilidad, sino por haber creído demasiado.

    Sin palabras, el dios se acercó, al tocarla, cerró la herida y devolvió el ojo a su lugar; entonces Hakuja alzó la mirada, y por primera vez en su larga existencia no había fe en ella… solo silencio.

    Desde entonces sigue vagando, noble y gentil pero aun con el dolor de no comprender qué hizo para merecer aquel ataque.
    Cuentan (aunque nadie se atreve a preguntarle)que hubo un tiempo en que Hakuja no conocía el miedo. La serpiente blanca no albergaba malicia en su corazón; era antigua, sí, pero no cruel, después de todo había visto siglos pasar. Aquella noche, la lluvia caía con una insistencia casi dolorosa cuando lo encontró: un humano herido, apenas consciente, abandonado a su suerte; Hakuja no dudó y enroscó su cuerpo alrededor de él, no para aprisionarlo sino para protegerlo del frío, cubríendo su respiración como si fuera un tesoro. Lo cuidó hasta que el humano despertó y sus ojos se encontraron: los de ella, grandes y translúcidos, llenos de una calma imposible; los de él… llenos de intención, porque donde Hakuja veía vida, él vio oportunidad. Esperó lo suficiente, paciente en su miseria, hasta que el cansancio venció a la criatura que nunca aprendió a desconfiar, y cuando Hakuja cerró los ojos, el humano mostró lo que realmente era: con manos torpes, movidas por codicia y miedo, desgarró su párpado sin honor ni duelo, solo violencia cruda, y arrancó uno de sus ojos como si fuera un objeto, no parte de un ser que sentía; el bosque entero guardó silencio, con horror. Hakuja despertó con un grito que no pertenecía a este mundo… pero no atacó, no lo persiguió, no buscó venganza ni reclamó lo que era suyo; solo lloró, y sus lágrimas, pesadas marcaban la tierra como si el suelo mismo recordara su dolor, porque lo que realmente se rompió no fue su cuerpo sino su creencia: había pensado que si era buena, el mundo lo sería también, y esa idea fue lo que la destruyó por dentro. Dicen que sus sollozos viajaron tan lejos que incluso un dios los escuchó, uno cruel, cansado del ruido del mundo; descendió no por compasión, sino por curiosidad, y lo que encontró lo detuvo: una criatura poderosa, rota no por debilidad, sino por haber creído demasiado. Sin palabras, el dios se acercó, al tocarla, cerró la herida y devolvió el ojo a su lugar; entonces Hakuja alzó la mirada, y por primera vez en su larga existencia no había fe en ella… solo silencio. Desde entonces sigue vagando, noble y gentil pero aun con el dolor de no comprender qué hizo para merecer aquel ataque.
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  • - 𝐍𝐨 𝐬𝐨𝐲 𝐦𝐢 𝐦𝐚𝐝𝐫𝐞, 𝐒𝐞𝐥𝐢𝐦.

    El hombre insistía en reafirmar sus alianzas después de una larga sucesión de hechos que lo implicaban públicamente haciendo que se dejen ver muchos procedimientos implicados en la ejecución de otros que iban por vías gubernamentales internos que nos daban cierta inmunidad. No era algo que deba saber porque no lo incluía pero sus actos fueron tan sobresalientes que ponían en riesgo otras operaciones.

    - Fuiste descuidado con tu trabajo. Conoces las reglas de las alianzas. -me levanté y caminé despacio hacia él.-Cuando un asociado quiere jugar más de lo que las cartas le dan, se vuelve torpe e influenciable por otros... Recuerdas a tu amigo Mehmet? Quiso apoderarse de tu empresa solo porque te vio ineficiente. Y esa fue solo su percepción. No hagas que mi percepción cambie, Selim. -llegando al respaldar de su silla, le aprieto los hombros como queriendo sostenerlo.- Quizas, ya lo hiciste...

    Uno de mis empleados deja caer unas fotos, una por una, donde se veía al hombre transando con otros, intercambiando documentos. Tomé una y se la acerqué apoyándome en él.

    -Esto, por ejemplo, lo está haciendo. Me está demostrando lo traidor que puedes ser cuando dejo que otro haga mi trabajo. -tiro la foto en el montón que estaba sobre la mesa y me siento en la silla de al lado- Esto se arregla de dos maneras. La que buscas retractarte de todo lo que compartiste diciendo que es falso o eliminando las evidencias.

    Selim empezó a sudar, tartamudeaba, y yo... yo solo observaba como se retorcía por dentro. -Cr-creo que sería mejor que te encargues- dijo con miedo, casi llorando.

    -Si así lo prefieres, lo haremos rápido. Sin agonía ni dolor. -con una seña leve, me acerqué a uno de los guardias que tenía una semiautomática con silenciador y la tomé de su cintura. Apoyé el cañón en la espalda de Selim y acaricié su rostro.- Espero que mi madre te reciba de la misma manera que cuando estaba viva.. Пусть смерть станет путем к искуплению.
    - 𝐍𝐨 𝐬𝐨𝐲 𝐦𝐢 𝐦𝐚𝐝𝐫𝐞, 𝐒𝐞𝐥𝐢𝐦. El hombre insistía en reafirmar sus alianzas después de una larga sucesión de hechos que lo implicaban públicamente haciendo que se dejen ver muchos procedimientos implicados en la ejecución de otros que iban por vías gubernamentales internos que nos daban cierta inmunidad. No era algo que deba saber porque no lo incluía pero sus actos fueron tan sobresalientes que ponían en riesgo otras operaciones. - Fuiste descuidado con tu trabajo. Conoces las reglas de las alianzas. -me levanté y caminé despacio hacia él.-Cuando un asociado quiere jugar más de lo que las cartas le dan, se vuelve torpe e influenciable por otros... Recuerdas a tu amigo Mehmet? Quiso apoderarse de tu empresa solo porque te vio ineficiente. Y esa fue solo su percepción. No hagas que mi percepción cambie, Selim. -llegando al respaldar de su silla, le aprieto los hombros como queriendo sostenerlo.- Quizas, ya lo hiciste... Uno de mis empleados deja caer unas fotos, una por una, donde se veía al hombre transando con otros, intercambiando documentos. Tomé una y se la acerqué apoyándome en él. -Esto, por ejemplo, lo está haciendo. Me está demostrando lo traidor que puedes ser cuando dejo que otro haga mi trabajo. -tiro la foto en el montón que estaba sobre la mesa y me siento en la silla de al lado- Esto se arregla de dos maneras. La que buscas retractarte de todo lo que compartiste diciendo que es falso o eliminando las evidencias. Selim empezó a sudar, tartamudeaba, y yo... yo solo observaba como se retorcía por dentro. -Cr-creo que sería mejor que te encargues- dijo con miedo, casi llorando. -Si así lo prefieres, lo haremos rápido. Sin agonía ni dolor. -con una seña leve, me acerqué a uno de los guardias que tenía una semiautomática con silenciador y la tomé de su cintura. Apoyé el cañón en la espalda de Selim y acaricié su rostro.- Espero que mi madre te reciba de la misma manera que cuando estaba viva.. Пусть смерть станет путем к искуплению.
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  • Con un movimiento lento y doloroso, se apartó el cabello de los hombros, dejando que cayera hacia un lado para observar su reflejo en el espejo de bronce, su espalda era un mapa de guerra.

    A las viejas cicatrices blancas, marcas de años de vagar como guerrera, se sumaban ahora las heridas frescas de la última emboscada...El Rey del Norte no había tenido piedad, sus hombres habían entrado por la puerta principal, aprovechando el hueco que ella misma había dejado al enviar a sus mejores escoltas a proteger a un simple aldeano en el río.

    ​Elizabeth cerró los ojos un segundo, y el sonido de los gritos volvió a su mente. El fuego, el olor a hierro y sangre, y el peso de su espada cortando el aire para forzar una retirada que llegó demasiado tarde.

    ​Al fondo del reflejo, la penumbra de la habitación revelaba una figura inmóvil sobre su cama, Milenka.
    ​La arquera, siempre tan ágil y llena de vida, yacía ahora bajo capas de lino manchadas de ungüentos. Elizabeth se giró lentamente, ignorando el pinchazo de sus propias heridas, y caminó hacia ella, se sentó en el borde de la cama, tomando un paño húmedo para limpiar la frente sudorosa de su compañera

    ✴ ​—Milenka —susurró Elizabeth, su voz apenas un hilo quebrado en el silencio—. Por un balde de agua perdimos a diez hombres. Por mi compasión, casi te pierdo a ti.

    ​Elizabeth pasó los dedos cerca de la herida vendada de su protegida, sin atreverse a tocarla.
    En el pueblo, la llamaban la Reina Escarlata, la líder que los sacó de la tiranía, pero en esa habitación, bajo el peso del saqueo y el lamento de las viudas que aún se escuchaba afuera, se sentía solo como una sombra.

    ✴​ —Sigurd dice que las decisiones no son buenas o malas, sino necesarias —continuó, más para sí misma que para la mujer inconsciente—. Pero Gunnar tiene razón... el Norte no perdona los errores de juicio. ¿Soy realmente una líder, o solo una guerrera que está arrastrando a todos a su propia tumba?

    ​Una lágrima solitaria recorrió su mejilla, pasando justo por encima de la cicatriz de su ojo derecho, antes de caer sobre su mano curtida. Elizabeth no se la limpió. Se quedó allí, vigilando el pulso débil de Milenka.

    El silencio de la habitación se rompió con el eco de unas botas pesadas contra la piedra.
    ​Elizabeth no se giró, sabía a quien pertenecían esos pasos.
    Siguió con el paño en la mano, recorriendo la frente de Milenka, aunque sintió la mirada del veterano clavada en las heridas abiertas de su propia espalda.

    ​Gunnar se acercó a la mesa de madera, dejando su hacha con un golpe seco que hizo tintinear los frascos de ungüentos. Su rostro, surcado por mil batallas, estaba inusualmente serio.

    ​—El pueblo está... de pie —dijo, cruzando sus brazos macizos—. Hemos contado doce bajas civiles. Los graneros del ala este fueron saqueados, se llevaron la mitad de la reserva de grano. Pero los hombres están limpiando la sangre de la entrada. No hay llantos, Elizabeth. Hay silencio. Y el silencio en Brattvåg suele preceder a la sed de venganza.
    ​Elizabeth bajó la cabeza, su cabello rojo ocultaba su rostro.

    ✴ ​—Fue mi culpa Gunnar. Desprotegí la puerta por un capricho de compasión. Milenka está ahí por mi culpa.

    ​Gunnar soltó un bufido de desdén y se acercó dos pasos, obligándola a mirarlo.

    ​— Escúchame bien. Enviaste escoltas porque este pueblo cree que su vida vale algo bajo tu mando. Si dejas que mueran de sed por miedo al Norte, no eres una líder, eres otra tirana —el veterano señaló hacia la ventana, donde las fogatas de vigilancia ya se encendían—. Cometiste un error de táctica, no de corazón. Ahora, deja de lamerte las heridas y decide qué sigue.

    ​Elizabeth apretó el paño con fuerza.

    ✴ ​—¿Qué sugieres? Sigurd dirá que racionemos lo que queda y nos encerremos.

    ​— Sigurd cuenta granos, yo cuento hachas —replicó Gunnar con una chispa de fuego en los ojos—. Si nos encerramos, el Rey del Norte sabrá que nos ha quebrado, propongo enviar una patrulla de rastreo. No para atacar su fortaleza, sino para recuperar lo que es nuestro... Necesitamos reforzar la puerta principal con empalizadas de piedra, no solo madera.

    ​Gunnar se quedó esperando, su presencia masiva llenando el hueco que la duda de Elizabeth había dejado.

    ​—Tú eres la Llama, Elizabeth. Si tú te apagas en esta habitación, el pueblo se congela esta misma noche. ¿Qué órdenes vas a dar?
    Con un movimiento lento y doloroso, se apartó el cabello de los hombros, dejando que cayera hacia un lado para observar su reflejo en el espejo de bronce, su espalda era un mapa de guerra. A las viejas cicatrices blancas, marcas de años de vagar como guerrera, se sumaban ahora las heridas frescas de la última emboscada...El Rey del Norte no había tenido piedad, sus hombres habían entrado por la puerta principal, aprovechando el hueco que ella misma había dejado al enviar a sus mejores escoltas a proteger a un simple aldeano en el río. ​Elizabeth cerró los ojos un segundo, y el sonido de los gritos volvió a su mente. El fuego, el olor a hierro y sangre, y el peso de su espada cortando el aire para forzar una retirada que llegó demasiado tarde. ​Al fondo del reflejo, la penumbra de la habitación revelaba una figura inmóvil sobre su cama, Milenka. ​La arquera, siempre tan ágil y llena de vida, yacía ahora bajo capas de lino manchadas de ungüentos. Elizabeth se giró lentamente, ignorando el pinchazo de sus propias heridas, y caminó hacia ella, se sentó en el borde de la cama, tomando un paño húmedo para limpiar la frente sudorosa de su compañera ✴ ​—Milenka —susurró Elizabeth, su voz apenas un hilo quebrado en el silencio—. Por un balde de agua perdimos a diez hombres. Por mi compasión, casi te pierdo a ti. ​Elizabeth pasó los dedos cerca de la herida vendada de su protegida, sin atreverse a tocarla. En el pueblo, la llamaban la Reina Escarlata, la líder que los sacó de la tiranía, pero en esa habitación, bajo el peso del saqueo y el lamento de las viudas que aún se escuchaba afuera, se sentía solo como una sombra. ✴​ —Sigurd dice que las decisiones no son buenas o malas, sino necesarias —continuó, más para sí misma que para la mujer inconsciente—. Pero Gunnar tiene razón... el Norte no perdona los errores de juicio. ¿Soy realmente una líder, o solo una guerrera que está arrastrando a todos a su propia tumba? ​Una lágrima solitaria recorrió su mejilla, pasando justo por encima de la cicatriz de su ojo derecho, antes de caer sobre su mano curtida. Elizabeth no se la limpió. Se quedó allí, vigilando el pulso débil de Milenka. El silencio de la habitación se rompió con el eco de unas botas pesadas contra la piedra. ​Elizabeth no se giró, sabía a quien pertenecían esos pasos. Siguió con el paño en la mano, recorriendo la frente de Milenka, aunque sintió la mirada del veterano clavada en las heridas abiertas de su propia espalda. ​Gunnar se acercó a la mesa de madera, dejando su hacha con un golpe seco que hizo tintinear los frascos de ungüentos. Su rostro, surcado por mil batallas, estaba inusualmente serio. ​—El pueblo está... de pie —dijo, cruzando sus brazos macizos—. Hemos contado doce bajas civiles. Los graneros del ala este fueron saqueados, se llevaron la mitad de la reserva de grano. Pero los hombres están limpiando la sangre de la entrada. No hay llantos, Elizabeth. Hay silencio. Y el silencio en Brattvåg suele preceder a la sed de venganza. ​Elizabeth bajó la cabeza, su cabello rojo ocultaba su rostro. ✴ ​—Fue mi culpa Gunnar. Desprotegí la puerta por un capricho de compasión. Milenka está ahí por mi culpa. ​Gunnar soltó un bufido de desdén y se acercó dos pasos, obligándola a mirarlo. ​— Escúchame bien. Enviaste escoltas porque este pueblo cree que su vida vale algo bajo tu mando. Si dejas que mueran de sed por miedo al Norte, no eres una líder, eres otra tirana —el veterano señaló hacia la ventana, donde las fogatas de vigilancia ya se encendían—. Cometiste un error de táctica, no de corazón. Ahora, deja de lamerte las heridas y decide qué sigue. ​Elizabeth apretó el paño con fuerza. ✴ ​—¿Qué sugieres? Sigurd dirá que racionemos lo que queda y nos encerremos. ​— Sigurd cuenta granos, yo cuento hachas —replicó Gunnar con una chispa de fuego en los ojos—. Si nos encerramos, el Rey del Norte sabrá que nos ha quebrado, propongo enviar una patrulla de rastreo. No para atacar su fortaleza, sino para recuperar lo que es nuestro... Necesitamos reforzar la puerta principal con empalizadas de piedra, no solo madera. ​Gunnar se quedó esperando, su presencia masiva llenando el hueco que la duda de Elizabeth había dejado. ​—Tú eres la Llama, Elizabeth. Si tú te apagas en esta habitación, el pueblo se congela esta misma noche. ¿Qué órdenes vas a dar?
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  • —hey 𝐅𝐞𝐚𝐫 ¿Como andas? Paso un laargo tiempo desde la última ves que nos vimos..
    *Mort le dio una calada a uno de sus extraños cigarrillos lo que hace que su expresión pase de amargada a una mas alegre, no lo admitía pero estaba feliz de ver a su hermana*
    —papa regreso ¿No? Debe ser un dolor de cabeza, por suerte o por desgracia para lo unico que es bueno es para reproducirse como una cucaracha..
    —hey [The_Fear] ¿Como andas? Paso un laargo tiempo desde la última ves que nos vimos.. ✨ *Mort le dio una calada a uno de sus extraños cigarrillos lo que hace que su expresión pase de amargada a una mas alegre, no lo admitía pero estaba feliz de ver a su hermana* —papa regreso ¿No? Debe ser un dolor de cabeza, por suerte o por desgracia para lo unico que es bueno es para reproducirse como una cucaracha..
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  • //pasado//

    Soy todos y soy nadie, existo para no existir pero no existo para existir .... ¿Que sentido tiene la existencia al lado de la vida?

    -Desliza a dos dedos entre sus labios enterrando pequeñas navajas para abrir heridas con las que pinto sus labios -

    Aún así, aunque no entiendo nada no quiero perder lo que creo tener .... ¿Si quiera lo tengo?

    -rie a carcajadas observando a sus hijos los originales geopecados -

    Lord Sesshomaru S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗 Sebastián Michaelis Alucard Fahrenheit Tepes Inuyasha No Taisho Vox Shaitan

    No van a morir, pero tampoco van a vivir. Tal y como su padre.... Padre .... No.. lucifer y Eva..... Tch....

    -se lleva una mano a la frente gimiendo de dolor los recuerdos son borrosos y tan nítidos a la vez. Lo que está pasando por su mente es algo que a alguien normal hace media hora lo tendría convulsionando de dolor mortal -

    Renacerán de las cenizas jajaja serán más que simples gemas, más que simples hijos del pecado ... Serán dioses

    -elevo la mano derecha a la par el cielo se oscureció consumiendo lentamente la luz y drenando la energía de los geopecados -

    Alastor Dëmøń más te vale vivir, cuando todos muramos tu serás el responsable de crear la estupidez a la que alguna vez vamos a llamar familia

    Y tú.....

    -giro la cabeza al borde de desparecer consumido por su propia oscuridad -

    Lute tu..... Muere pronto y renace del dolor jajajaja

    //pasado// Soy todos y soy nadie, existo para no existir pero no existo para existir .... ¿Que sentido tiene la existencia al lado de la vida? -Desliza a dos dedos entre sus labios enterrando pequeñas navajas para abrir heridas con las que pinto sus labios - Aún así, aunque no entiendo nada no quiero perder lo que creo tener .... ¿Si quiera lo tengo? -rie a carcajadas observando a sus hijos los originales geopecados - [Sesshomaru1234] [LuciHe11] [Michaelis] [mirage_topaz_bear_490] [illusion_amethyst_mule_800] [tidal_peach_crow_394] No van a morir, pero tampoco van a vivir. Tal y como su padre.... Padre .... No.. lucifer y Eva..... Tch.... -se lleva una mano a la frente gimiendo de dolor los recuerdos son borrosos y tan nítidos a la vez. Lo que está pasando por su mente es algo que a alguien normal hace media hora lo tendría convulsionando de dolor mortal - Renacerán de las cenizas jajaja serán más que simples gemas, más que simples hijos del pecado ... Serán dioses -elevo la mano derecha a la par el cielo se oscureció consumiendo lentamente la luz y drenando la energía de los geopecados - [Dem0n] más te vale vivir, cuando todos muramos tu serás el responsable de crear la estupidez a la que alguna vez vamos a llamar familia Y tú..... -giro la cabeza al borde de desparecer consumido por su propia oscuridad - [Lute1] tu..... Muere pronto y renace del dolor jajajaja
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  • //Todas mis escenas están abiertas a participar en rol a no ser que indique que son cerradas. Aunque soy de individual, no me importa que sea más de un perdonaje, pero que conecten las acciones entre sí y marcar un orden de turno //

    El zorro seguía sin respuesta. Ni el alcohol ni el opio ayudaron a llenar ese vacío. Quizás lo aliviaron momentáneamente.

    Pero no era suficiente.

    Él era mensajero, un puente entre el reino de los Kamis y el mundo mortal. Se encargaba como zorro celestial de recoger las plegarias de los humanos para entregarlas a Inari.

    Él jamás pedía nada para sí mismo. Sentía que había sido más que honrado con su "bendición", con ese poder que nunca pidió pero que por alguna razón le fue concedido.

    Pero ese día formuló una plegaria. Necesitaba respuestas: ¿Qué era ese vacío?, ¿Por qué sentía que le habían arrancado parte de algo que era suyo?, partes que no lograba recordar, y de intentarlo el dolor en su cabeza y pecho se volvía insoportable.

    Pero no tuvo respuestas...

    Pensó en ir directamente al mundo de los espíritus y pedir audiencia a los Kamis en perdón. Pero no había vuelto a ir ni verlos desde aquella vez que fue azotado por desobediencia.Dudaba que sus actos hubiesen sido perdonados en su totalidad como para merecer pedirle algo a los dioses.

    Espero allí, esperaría toda la noche si hiciera falta, en busca de esa respuesta.
    //Todas mis escenas están abiertas a participar en rol a no ser que indique que son cerradas. Aunque soy de individual, no me importa que sea más de un perdonaje, pero que conecten las acciones entre sí y marcar un orden de turno 🙏// El zorro seguía sin respuesta. Ni el alcohol ni el opio ayudaron a llenar ese vacío. Quizás lo aliviaron momentáneamente. Pero no era suficiente. Él era mensajero, un puente entre el reino de los Kamis y el mundo mortal. Se encargaba como zorro celestial de recoger las plegarias de los humanos para entregarlas a Inari. Él jamás pedía nada para sí mismo. Sentía que había sido más que honrado con su "bendición", con ese poder que nunca pidió pero que por alguna razón le fue concedido. Pero ese día formuló una plegaria. Necesitaba respuestas: ¿Qué era ese vacío?, ¿Por qué sentía que le habían arrancado parte de algo que era suyo?, partes que no lograba recordar, y de intentarlo el dolor en su cabeza y pecho se volvía insoportable. Pero no tuvo respuestas... Pensó en ir directamente al mundo de los espíritus y pedir audiencia a los Kamis en perdón. Pero no había vuelto a ir ni verlos desde aquella vez que fue azotado por desobediencia.Dudaba que sus actos hubiesen sido perdonados en su totalidad como para merecer pedirle algo a los dioses. Espero allí, esperaría toda la noche si hiciera falta, en busca de esa respuesta.
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  • Estas luchas clasistas por el dominio siguen y seguirán siendo un dolor de cabeza, no importa cuantos años pasen la lucha por el "más dominante" sigue persistente.
    Estas luchas clasistas por el dominio siguen y seguirán siendo un dolor de cabeza, no importa cuantos años pasen la lucha por el "más dominante" sigue persistente.
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  • A veces, un dolor corto es peor que uno largo.
    A veces, un dolor corto es peor que uno largo.
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