• La boda
    Fandom Hellaverse
    Categoría Romance
    Orden de respuesta:

    Angel Dust
    Husk
    S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗
    Alastor
    Arackniss
    Maximilian
    Angel Dust ✨
    Michael Morningstar
    Vox
    [stellar_red_wolf_721]
    Kris Dreemurr
    Susie
    Cherri Bomb (Solo si ves que puedes intervenir, no tienes orden puedes entrar cuando quieras por tu situación)



    Al fin, tras toda la larga mañana las preparaciones habían llegado a su fin, las inseguridades y temores se habían desvanecido y solo quedaba aquel momento. El momento en el que por fin, Ángel y Husk estarían unidos en matrimonio. Había sido difícil, irónicamente el hecho de no tener a su hermano mayor cerca, despues de haberse reencontrado, habia afectado de más a Ángel, pues si bien el resto de su familia (al menos los que estaban ahí abajo) no eran nadie para él, Alessia si lo era.

    Por suerte gracias a Cherry y Maxi, pudo deshacerse de toda esa inseguridad, y es que a punto había estado de huir.

    Los invitados ya se encontraban en el lugar, él aún no había hecho su entrada H medio escondido aún miraba al exterior, concretamente a Husk. Estaba nervioso, muy nervioso pero eran nervios bueno, mientras concretamente a Husk, deseando ya aquel momento y pasar el resto de la eternidad juntos.

    Los brazos superiores de Ángel estrechaba el ramo contra su pecho y con los inferiores tenía de la mano a sus hijos, quienes aunque no entendían demasiado bien lo que era una boda, estaban felices, ya que sabían que era una ocasión importante y buena. Además que ambos niños admiraban las ropas de los invitados, especialmente de los novios.

    —Papi está muy guapo—rió Lottie con la destiña de pétalos en sus manos, Rumm Asi rió, colocándose bien la pajarita de su mini traje, como todo un caballerito. Y Ángel una última vez marcó el número de su hermano. Pero sin respuesta. Si. Embargo, esta vez pese a sentir aquel pequeño vacio tam solo volvió a guardar el teléfono, respirando hondo.

    —Entonces tendré que hacerlo sin ti…—murmuró para si, con cierta tristeza, pero esta vez ya no estaban las ganas de huir. No tenia miedo de nos ser suficiente, de arruinarle la vida a quien iba a ser suficiente esposo y sus hijos.
    Orden de respuesta: [Ange1Dust] [barcat75] [LuciHe11] [4lastor] [Grumpyspid3r] [Maxi8] [vortex_violet_hippo_955] [MichMorninstar1] [V0XDEI] [stellar_red_wolf_721] [Kr1s_Dr33murr] [Susiezilla] [explosive_bitch] (Solo si ves que puedes intervenir, no tienes orden puedes entrar cuando quieras por tu situación) Al fin, tras toda la larga mañana las preparaciones habían llegado a su fin, las inseguridades y temores se habían desvanecido y solo quedaba aquel momento. El momento en el que por fin, Ángel y Husk estarían unidos en matrimonio. Había sido difícil, irónicamente el hecho de no tener a su hermano mayor cerca, despues de haberse reencontrado, habia afectado de más a Ángel, pues si bien el resto de su familia (al menos los que estaban ahí abajo) no eran nadie para él, Alessia si lo era. Por suerte gracias a Cherry y Maxi, pudo deshacerse de toda esa inseguridad, y es que a punto había estado de huir. Los invitados ya se encontraban en el lugar, él aún no había hecho su entrada H medio escondido aún miraba al exterior, concretamente a Husk. Estaba nervioso, muy nervioso pero eran nervios bueno, mientras concretamente a Husk, deseando ya aquel momento y pasar el resto de la eternidad juntos. Los brazos superiores de Ángel estrechaba el ramo contra su pecho y con los inferiores tenía de la mano a sus hijos, quienes aunque no entendían demasiado bien lo que era una boda, estaban felices, ya que sabían que era una ocasión importante y buena. Además que ambos niños admiraban las ropas de los invitados, especialmente de los novios. —Papi está muy guapo—rió Lottie con la destiña de pétalos en sus manos, Rumm Asi rió, colocándose bien la pajarita de su mini traje, como todo un caballerito. Y Ángel una última vez marcó el número de su hermano. Pero sin respuesta. Si. Embargo, esta vez pese a sentir aquel pequeño vacio tam solo volvió a guardar el teléfono, respirando hondo. —Entonces tendré que hacerlo sin ti…—murmuró para si, con cierta tristeza, pero esta vez ya no estaban las ganas de huir. No tenia miedo de nos ser suficiente, de arruinarle la vida a quien iba a ser suficiente esposo y sus hijos.
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  • Llevaba ya cerca de dos semanas en el hotel. Dos semanas en las que había recuperado su relación de hermanos con Ángel y parte del tiempo perdido. Y en la que sus sobrinos a escondidas, aprovechaban siempre que podían oara escabullirse a interrumpirle a lo que fuera que estuviera haciendo. Pues por alguna razón se empeñaban eñ cree que si le dejaban bien claro lo mucho que lo querían de forma constante, se quedaría en el hotel, cuando ya lo tenía decidido o no habria pasado ese tiempo alli.

    Así que, aunque eñ ese momento no estaba Husk aprovechó para servirse un brandy, uno tras otro. Que tampoco eran tantos, si no Tess, lo Justo para seguir lo bastante sobrio para atender a lo que le decían y responder con coherencia, pero si bastante como para que le importase una hectárea de pepino.

    Y en eso los niños iban reclamando:

    —¿Por que no nos dejas jugar con el Tio Alessio?—preguntó Rummy mosqueado.

    -Si, sabemos que es el hermano de papi, lo hemos sabido solitos ¡Por que es igual a papi pero eñ pequeñito!—continuó Lottie, haciendo el gesto de pequeñito con los dedos casi tocándose.

    Al escuchar eso, Arackniss se atragantó, escupió la bebida y saltó a esconderse detrás de un sillón, para luego quedar medio asomado to cual gatito que sabe que ha hecho algo malo.
    Llevaba ya cerca de dos semanas en el hotel. Dos semanas en las que había recuperado su relación de hermanos con Ángel y parte del tiempo perdido. Y en la que sus sobrinos a escondidas, aprovechaban siempre que podían oara escabullirse a interrumpirle a lo que fuera que estuviera haciendo. Pues por alguna razón se empeñaban eñ cree que si le dejaban bien claro lo mucho que lo querían de forma constante, se quedaría en el hotel, cuando ya lo tenía decidido o no habria pasado ese tiempo alli. Así que, aunque eñ ese momento no estaba [barcat75] aprovechó para servirse un brandy, uno tras otro. Que tampoco eran tantos, si no Tess, lo Justo para seguir lo bastante sobrio para atender a lo que le decían y responder con coherencia, pero si bastante como para que le importase una hectárea de pepino. Y en eso los niños iban reclamando: —¿Por que no nos dejas jugar con el Tio Alessio?—preguntó Rummy mosqueado. -Si, sabemos que es el hermano de papi, lo hemos sabido solitos ¡Por que es igual a papi pero eñ pequeñito!—continuó Lottie, haciendo el gesto de pequeñito con los dedos casi tocándose. Al escuchar eso, Arackniss se atragantó, escupió la bebida y saltó a esconderse detrás de un sillón, para luego quedar medio asomado to cual gatito que sabe que ha hecho algo malo.
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  • Aunque tenía que trabajar, se levantó algo tarde aquel día, simplemente estaba cansado. Pero, cuando lo salió lo hizo a tiempo de ver corretear a sus hijos hacia la habitación de de Arackniss, farfullando algo sobre que querían jugar con su Tio Alessio y que se quedase en el hotel.

    Ángel alzó una ceja y es que dudaba que su hermano les hubiera dicho nada. En silencio y dejando espacio los siguió y cuando los niños irrumpieron en la habitacion de Arackniss, se escuchó un gruñido y maldiciones eñ italiano. Al parecer este habia seguido dormido hasta el momento.

    Con cautela se asomó por el marco de la puerta y vió, como Lottie y Rummy ya estaban atosigando lo. El primero con muchas, muchas preguntas y toqueteando sus pertenencias, eñ su mayoría claramente de la mafia familiar, y hasta el sobrero de su Tio se había puesto. Le quedaba cómica,emte perfecto, mientras tanto Lottery, estaba subida a su espalda haciéndole peinaditos. Ángel tuvo que apretar los labios para no estallar en carcajadas al ver el panorama. Por que, por supuesto, Arackniss tenía cara de estar realmente enfadado con el mundo, pese a no oponer resistencia. Su hermano se dió cuenta y lo miró de reojo, con una cara que claramente gritaba:

    “ayúdame” señaló a los niños. Y aunque, Ángel le había dicho a Husk que su hermano no se acercaría a los niños… Técnicamente, ahora eran ellos los que se habían abalanzado sobre él, así que se encogió de hombros con una sonrisa y se fue a trabajar de un excelente humor.
    Aunque tenía que trabajar, se levantó algo tarde aquel día, simplemente estaba cansado. Pero, cuando lo salió lo hizo a tiempo de ver corretear a sus hijos hacia la habitación de de Arackniss, farfullando algo sobre que querían jugar con su Tio Alessio y que se quedase en el hotel. Ángel alzó una ceja y es que dudaba que su hermano les hubiera dicho nada. En silencio y dejando espacio los siguió y cuando los niños irrumpieron en la habitacion de Arackniss, se escuchó un gruñido y maldiciones eñ italiano. Al parecer este habia seguido dormido hasta el momento. Con cautela se asomó por el marco de la puerta y vió, como Lottie y Rummy ya estaban atosigando lo. El primero con muchas, muchas preguntas y toqueteando sus pertenencias, eñ su mayoría claramente de la mafia familiar, y hasta el sobrero de su Tio se había puesto. Le quedaba cómica,emte perfecto, mientras tanto Lottery, estaba subida a su espalda haciéndole peinaditos. Ángel tuvo que apretar los labios para no estallar en carcajadas al ver el panorama. Por que, por supuesto, Arackniss tenía cara de estar realmente enfadado con el mundo, pese a no oponer resistencia. Su hermano se dió cuenta y lo miró de reojo, con una cara que claramente gritaba: “ayúdame” señaló a los niños. Y aunque, Ángel le había dicho a Husk que su hermano no se acercaría a los niños… Técnicamente, ahora eran ellos los que se habían abalanzado sobre él, así que se encogió de hombros con una sonrisa y se fue a trabajar de un excelente humor.
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  • Segundo día en el hotel. Sus sobrinos han aprovechado que sus padres han tenido que salir, para insistirle en jugar con ellos, Lottie le ha hecho peinaditos y le ha llenado la cabeza de lacitos. En su mayoría, rosas.

    Por lo demás, está bastante tranquilo ahí. Puede que incluso aburrido.
    Segundo día en el hotel. Sus sobrinos han aprovechado que sus padres han tenido que salir, para insistirle en jugar con ellos, Lottie le ha hecho peinaditos y le ha llenado la cabeza de lacitos. En su mayoría, rosas. Por lo demás, está bastante tranquilo ahí. Puede que incluso aburrido.
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  • A penas se volteó para despedirse con una de sus manitas de su papá Husk , mientras que con una de las otras seguía al que al parecer era un nuevo tio, el Tito S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗. Y aunque estaba un poquito triste por que hacía dos dias que no veía a su papi, y Rummy parecia preocupado por el truco tan chulo que habia hecho su papá de guardar las alas. Nada impidió que se fijase en algo eñ un lado de la nueva estancia, una especie de ciervo conejo de lo más esponjoso.

    —ANIMALITO—chilló Lottie de forma aguda, como cada vez que se emocionaba, dando saltitos y palmaditas, tras esto se volteó a su nuevo tio —¿Puedo jugar con el animalito?¿Puedo?—preguntó, mientras que con sus brazos inferiores seguía abrazando a Nuggets quien pataleaba para liberarse del agarre de la niña.
    A penas se volteó para despedirse con una de sus manitas de su papá [barcat75], mientras que con una de las otras seguía al que al parecer era un nuevo tio, el Tito [LuciHe11]. Y aunque estaba un poquito triste por que hacía dos dias que no veía a su papi, y Rummy parecia preocupado por el truco tan chulo que habia hecho su papá de guardar las alas. Nada impidió que se fijase en algo eñ un lado de la nueva estancia, una especie de ciervo conejo de lo más esponjoso. —ANIMALITO—chilló Lottie de forma aguda, como cada vez que se emocionaba, dando saltitos y palmaditas, tras esto se volteó a su nuevo tio —¿Puedo jugar con el animalito?¿Puedo?—preguntó, mientras que con sus brazos inferiores seguía abrazando a Nuggets quien pataleaba para liberarse del agarre de la niña.
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  • Se sostuvo de la pared a tiempo para no caer.
    Sus orejas abajo y el color rojizo tiñendo desde su espalda hasta el suelo, dejando un rastro por donde iba pasando.

    Sus garras arañaron el tapiz de la pared, dejando sus marcas, cuando el dolor punzante lo atacó de nuevo. Incluso su cuerpo tembló de forma inevitable.
    Jadeaba, más no de verdadero cansancio.
    Su garganta dolía por haber gritado y el pelaje de su rostro se encontraba húmedo. Sucio. Tal vez había llorado.
    Aunque lento, había llegado hasta su lugar de trabajo, el bar. No deseaba ir a la habitación donde probablemente estuvieran los niños. No así. Por suerte demasiado estúpidos de lastimaban borrachos y él contaba siempre con vendas por si acaso. Y esta vez, eran para él.

    Se sostuvo de la barra antes de dejarse caer de rodillas. Su cuerpo aún tembloroso mientras extendía una de sus manos hasta poder agarrar un paño que humedeció con un poco de alcohol.
    Aparentando los labios, tal vez incluso mordiéndose el inferior, cerró los ojos con fuerza y, como pudo, llevó el paño hasta su espalda. Allí, donde alguna vez estuvieron sus alas.
    El ardor le llegó enseguida en cuanto el paño se apoyó en las heridas. Mordiendo su labio inferior hasta hacerlo sangrar, pero aún así no se detuvo.

    Intentó limpiar cuánto pudo de sus heridas y limpiar la sangre de su pelaje.
    Finalmente tomó las vendas y se las envolvió desde el torso hasta llegar a envolver su espalda, las tiras de vendaje cruzando sus hombros para mantenerlas en su lugar hasta que hizo un nudo que aseguraría no se saldrían.
    Suspiró y se pasó una mano por el rostro. Ni siquiera quería ver cómo se veía, probablemente desastroso.
    Tomó la botella más fuerte que había allí detrás de la barra y bebió un largo trago antes de exhalar con cansancio. Pensando sus opciones, rebuscó entre sus cosas allí dispersas y, para su fortuna, encontró una camisa, aunque algo sucia, que allí había dejado una vez. No dudó en ponérsela. Prefería no asustar a sus hijos al ver sus vendajes.

    Una vez cambiado, se levantó. Aún con dificultad. Sus piernas aún temblaban por el dolor pero se obligó a ser fuerte.
    Había desaparecido dos días, ni siquiera le había avisado a Angel de lo emocionado que había estado por la invitación de Maxi. Era mejor ir a verle antes de que siguiera preocupado.
    Con dolorosa calma caminó hasta su habitación compartida, abriendo la puerta y encontrándose, para variar, como recibimiento al pequeño cerdito huyendo de los niños que ahora se escondía detrás de él.

    — ¡Papá! — Habían exclamado los pequeños al verle pero sus sonrisas se borraron rápidamente, bajando sus orejas, al ver su rostro algo desaliñado y la evidente falta de sus alas.
    Él sabía que lo notarían enseguida, pero en su mente ya había armado la excusa perfecta.

    Se agachó, poniéndose de cuclillas para recibir a sus hijos y estos vinieron enseguida a abrazarlo. Debió contenerse para disimular el dolor que sintió por eso.

    — ¿Papá, estás bien? ¿Dónde están tus alas? ¿Estuviste llorando? — Por supuesto, la más sensible, Lottery. Podía ver en ambos jóvenes rostros la preocupación y el miedo. Pero él no iba a permitir que sus hijos pasaran por el dolor de saber la verdad.

    — No, no. Sólo estoy cansado, nada que dormir no solucione — Respondió primero, besando la cabeza de ambos infantes y luego señaló detrás de él. El lugar donde las alas ya no estaban — ¿Esto? Es un truco de magia. Las hice desaparecer. No se lo esperaban, ¿Verdad? — Justificó, pudiendo ver en sus ojos la ilusión de la magia. Aquella expresión de asombro por los mágicos trucos que él solía hacerles para entretenerlos.

    Solo entonces volvió la mirada a la habitación, frunciendo el ceño confundido. Angel no estaba allí, tan solo la niñera que Maximilian solía usar para cuidar a sus pequeños, y si aún estaba allí, significaba que su prometido jamás había vuelto.
    Se levantó del suelo extrañado, dirigiendo la atención de vuelta a sus hijos.
    — Rummy, Lottie... ¿Dónde está papi? — Les preguntó antes de volver a mirar por la habitación, efectivamente, no estaba.
    Los niños se encogieron de hombros, de vuelta la angustia en sus rostros. Fue entonces cuando comprendió que Angel no había vuelto del trabajo.

    Bajó las orejas con expresión preocupada y corrió a buscar en la pequeña mesa de luz su celular que poco usaba. Fue entonces cuando se encontró con el mensaje de Angel Dust. Chasqueando la lengua con enfado antes de oír a sus hijos preguntar preocupados si algo le había pasado a su papi.
    No era el lugar ni el momento de ser tan evidente, por lo que volvió a disimular. No era actor, pero le resultaba sorprendente incluso a él lo bueno que se había vuelto tan solo por sus hijos.

    — No, no. Es solo que a Papi se le juntó más trabajo del que esperaba.... Iré a buscarlo. Vengan conmigo, los cuidará alguien hasta que vuelva. — Les contestó, extendiendo sus manos que cada niño tomó, aunque demoraron un poco por insistir en llevar a Nuggets con ellos, sosteniendo los pequeños su correa.
    Antes de salir de la habitación, volteó dirigiéndose a la niñera. Maxi tenía una magia incomprensible, incluso para él, pero en ese momento era lo que necesitaba. — Dile que me espere en la torre del reloj, o me encuentre con Lucifer. Necesito su ayuda. —

    Sin más que agregar, salió de la habitación. Caminaron en silencio hasta salir del hotel y más allá también, solo hasta detenerse en la entrada de un gran hogar, allí donde S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗 vivía, los niños parecían confundidos pero él los calmó con suave voz.

    — No se preocupen. Él es su otro tío. Estarán bien —
    Se sostuvo de la pared a tiempo para no caer. Sus orejas abajo y el color rojizo tiñendo desde su espalda hasta el suelo, dejando un rastro por donde iba pasando. Sus garras arañaron el tapiz de la pared, dejando sus marcas, cuando el dolor punzante lo atacó de nuevo. Incluso su cuerpo tembló de forma inevitable. Jadeaba, más no de verdadero cansancio. Su garganta dolía por haber gritado y el pelaje de su rostro se encontraba húmedo. Sucio. Tal vez había llorado. Aunque lento, había llegado hasta su lugar de trabajo, el bar. No deseaba ir a la habitación donde probablemente estuvieran los niños. No así. Por suerte demasiado estúpidos de lastimaban borrachos y él contaba siempre con vendas por si acaso. Y esta vez, eran para él. Se sostuvo de la barra antes de dejarse caer de rodillas. Su cuerpo aún tembloroso mientras extendía una de sus manos hasta poder agarrar un paño que humedeció con un poco de alcohol. Aparentando los labios, tal vez incluso mordiéndose el inferior, cerró los ojos con fuerza y, como pudo, llevó el paño hasta su espalda. Allí, donde alguna vez estuvieron sus alas. El ardor le llegó enseguida en cuanto el paño se apoyó en las heridas. Mordiendo su labio inferior hasta hacerlo sangrar, pero aún así no se detuvo. Intentó limpiar cuánto pudo de sus heridas y limpiar la sangre de su pelaje. Finalmente tomó las vendas y se las envolvió desde el torso hasta llegar a envolver su espalda, las tiras de vendaje cruzando sus hombros para mantenerlas en su lugar hasta que hizo un nudo que aseguraría no se saldrían. Suspiró y se pasó una mano por el rostro. Ni siquiera quería ver cómo se veía, probablemente desastroso. Tomó la botella más fuerte que había allí detrás de la barra y bebió un largo trago antes de exhalar con cansancio. Pensando sus opciones, rebuscó entre sus cosas allí dispersas y, para su fortuna, encontró una camisa, aunque algo sucia, que allí había dejado una vez. No dudó en ponérsela. Prefería no asustar a sus hijos al ver sus vendajes. Una vez cambiado, se levantó. Aún con dificultad. Sus piernas aún temblaban por el dolor pero se obligó a ser fuerte. Había desaparecido dos días, ni siquiera le había avisado a Angel de lo emocionado que había estado por la invitación de Maxi. Era mejor ir a verle antes de que siguiera preocupado. Con dolorosa calma caminó hasta su habitación compartida, abriendo la puerta y encontrándose, para variar, como recibimiento al pequeño cerdito huyendo de los niños que ahora se escondía detrás de él. — ¡Papá! — Habían exclamado los pequeños al verle pero sus sonrisas se borraron rápidamente, bajando sus orejas, al ver su rostro algo desaliñado y la evidente falta de sus alas. Él sabía que lo notarían enseguida, pero en su mente ya había armado la excusa perfecta. Se agachó, poniéndose de cuclillas para recibir a sus hijos y estos vinieron enseguida a abrazarlo. Debió contenerse para disimular el dolor que sintió por eso. — ¿Papá, estás bien? ¿Dónde están tus alas? ¿Estuviste llorando? — Por supuesto, la más sensible, Lottery. Podía ver en ambos jóvenes rostros la preocupación y el miedo. Pero él no iba a permitir que sus hijos pasaran por el dolor de saber la verdad. — No, no. Sólo estoy cansado, nada que dormir no solucione — Respondió primero, besando la cabeza de ambos infantes y luego señaló detrás de él. El lugar donde las alas ya no estaban — ¿Esto? Es un truco de magia. Las hice desaparecer. No se lo esperaban, ¿Verdad? — Justificó, pudiendo ver en sus ojos la ilusión de la magia. Aquella expresión de asombro por los mágicos trucos que él solía hacerles para entretenerlos. Solo entonces volvió la mirada a la habitación, frunciendo el ceño confundido. Angel no estaba allí, tan solo la niñera que [Maxi8] solía usar para cuidar a sus pequeños, y si aún estaba allí, significaba que su prometido jamás había vuelto. Se levantó del suelo extrañado, dirigiendo la atención de vuelta a sus hijos. — Rummy, Lottie... ¿Dónde está papi? — Les preguntó antes de volver a mirar por la habitación, efectivamente, no estaba. Los niños se encogieron de hombros, de vuelta la angustia en sus rostros. Fue entonces cuando comprendió que Angel no había vuelto del trabajo. Bajó las orejas con expresión preocupada y corrió a buscar en la pequeña mesa de luz su celular que poco usaba. Fue entonces cuando se encontró con el mensaje de [Ange1Dust]. Chasqueando la lengua con enfado antes de oír a sus hijos preguntar preocupados si algo le había pasado a su papi. No era el lugar ni el momento de ser tan evidente, por lo que volvió a disimular. No era actor, pero le resultaba sorprendente incluso a él lo bueno que se había vuelto tan solo por sus hijos. — No, no. Es solo que a Papi se le juntó más trabajo del que esperaba.... Iré a buscarlo. Vengan conmigo, los cuidará alguien hasta que vuelva. — Les contestó, extendiendo sus manos que cada niño tomó, aunque demoraron un poco por insistir en llevar a Nuggets con ellos, sosteniendo los pequeños su correa. Antes de salir de la habitación, volteó dirigiéndose a la niñera. Maxi tenía una magia incomprensible, incluso para él, pero en ese momento era lo que necesitaba. — Dile que me espere en la torre del reloj, o me encuentre con Lucifer. Necesito su ayuda. — Sin más que agregar, salió de la habitación. Caminaron en silencio hasta salir del hotel y más allá también, solo hasta detenerse en la entrada de un gran hogar, allí donde [LuciHe11] vivía, los niños parecían confundidos pero él los calmó con suave voz. — No se preocupen. Él es su otro tío. Estarán bien —
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  • —Se había levantado temprano en la mañana, y aunque durante la jornada se había ocupado de los niños, había ignorado deliberadamente a Angel Dust. Aunque también sabía que Maximilian se lo había estado llevando y paseando lo que no podía ser, para él, sino lo mejor.
    Aunque también le agradaba ver a Angel alegre por las salidas que tenía.

    Por su parte, se mantenía en el hotel cuidando de los pequeños y, últimamente, escabullendose por ahí, quién sabía dónde.
    Ahora, todo lo que Angel recibió de él fue un mensaje de texto—

    : "Lottie y Rummy están inquietos, necesito que vengas"

    —Fue todo lo que envío. Sin más. Una orden disfrazada de petición.


    Al entrar al hotel, se encontraba decorado, aunque de forma sutil. Algunos jarrones con flores y un pequeño rastro de pétalos que guiaba hasta el gran salón.
    Allí estaba él, vestido con un elegante traje blanco y dorado. Sonriendo con mirada enamorada al verle. Maxi ayudándole al tener en brazos a los dos pequeños que también estaban elegantemente vestidos.
    Una suave y delicada melodía se escuchaba de fondo, alguna vieja canción que en su tiempo en vida ambos bailaron alguna vez, que ahora removía viejos recuerdos cargados de muchos sentimientos pero, principalmente, amor.—

    Benvenuto, amore mio. Ti stavo aspettando

    —Pronunció con cariño, acercándose hasta la araña. Tomando una de sus manos y besando su dorso.
    Un suave ronroneo que emergía de su garganta, incontrolable como le era habitual mientras levantaba su mirada para verlo. Aún sus ojos cargados de aquel cariño que solo la araña había sabido conseguir —

    ¿Me permitirías una pieza?

    —Pidió mientras, aún tomando su mano con suavidad, comenzaba a arrastrarlo al medio del salón, comenzando a bailar al compás de aquella suave música. Guiándolo y disfrutando del momento —

    ¿Sabes, Ángel? He estado pensando lo irónico de nuestra vida

    —Comentó riendo —

    Honestamente, cuando me enteré que habías muerto, me derrumbé. Incluso en muerte no pude olvidarte. Ni siquiera esperaba volver a verte.

    —Reprimió otra risa en una sonrisa entonces—

    Nunca hubiera imaginado que estuvieras aquí. De todos los lugares, y a pesar de las malas decisiones, estaba seguro que te habías ganado el cielo. Te conocía lo suficiente para saber que no eras una mala persona... Siempre fuiste un Ángel para mi

    —Confesó mientras le hacía girar, deteniéndose entonces al volverlo a mirar. Soltando su mano y apartándose un par de paso—

    Tomé una decisión... Creo que la tomé en cuanto supimos quiénes éramos realmente; y es que me prometí a mi mismo jamás volver a perderte. No volvería a apartarme otra vez

    —Con determinación, tras pronunciar aquellas palabras fue que se arrodilló frente a él, una pequeña caja en manos que sacó del interior de uno de los bolsillos de su saco. Al abrirla, revelaba un brillante anillo —

    Es por eso que quería preguntarte, Anthony... ¿Te casarías conmigo?

    —Preguntó con los nervios a flor de piel aunque se mantenía firme y con determinación.
    Aquel era un obsequio que había decidido darle desde hacía mucho tiempo....—



    // (Feliz aniversario de amistad bb(?) hoy un año desde que nos conocimos y nos hicimos amigas )
    —Se había levantado temprano en la mañana, y aunque durante la jornada se había ocupado de los niños, había ignorado deliberadamente a [Ange1Dust]. Aunque también sabía que [Maxi8] se lo había estado llevando y paseando lo que no podía ser, para él, sino lo mejor. Aunque también le agradaba ver a Angel alegre por las salidas que tenía. Por su parte, se mantenía en el hotel cuidando de los pequeños y, últimamente, escabullendose por ahí, quién sabía dónde. Ahora, todo lo que Angel recibió de él fue un mensaje de texto— 📱: "Lottie y Rummy están inquietos, necesito que vengas" —Fue todo lo que envío. Sin más. Una orden disfrazada de petición. Al entrar al hotel, se encontraba decorado, aunque de forma sutil. Algunos jarrones con flores y un pequeño rastro de pétalos que guiaba hasta el gran salón. Allí estaba él, vestido con un elegante traje blanco y dorado. Sonriendo con mirada enamorada al verle. Maxi ayudándole al tener en brazos a los dos pequeños que también estaban elegantemente vestidos. Una suave y delicada melodía se escuchaba de fondo, alguna vieja canción que en su tiempo en vida ambos bailaron alguna vez, que ahora removía viejos recuerdos cargados de muchos sentimientos pero, principalmente, amor.— Benvenuto, amore mio. Ti stavo aspettando —Pronunció con cariño, acercándose hasta la araña. Tomando una de sus manos y besando su dorso. Un suave ronroneo que emergía de su garganta, incontrolable como le era habitual mientras levantaba su mirada para verlo. Aún sus ojos cargados de aquel cariño que solo la araña había sabido conseguir — ¿Me permitirías una pieza? —Pidió mientras, aún tomando su mano con suavidad, comenzaba a arrastrarlo al medio del salón, comenzando a bailar al compás de aquella suave música. Guiándolo y disfrutando del momento — ¿Sabes, Ángel? He estado pensando lo irónico de nuestra vida —Comentó riendo — Honestamente, cuando me enteré que habías muerto, me derrumbé. Incluso en muerte no pude olvidarte. Ni siquiera esperaba volver a verte. —Reprimió otra risa en una sonrisa entonces— Nunca hubiera imaginado que estuvieras aquí. De todos los lugares, y a pesar de las malas decisiones, estaba seguro que te habías ganado el cielo. Te conocía lo suficiente para saber que no eras una mala persona... Siempre fuiste un Ángel para mi —Confesó mientras le hacía girar, deteniéndose entonces al volverlo a mirar. Soltando su mano y apartándose un par de paso— Tomé una decisión... Creo que la tomé en cuanto supimos quiénes éramos realmente; y es que me prometí a mi mismo jamás volver a perderte. No volvería a apartarme otra vez —Con determinación, tras pronunciar aquellas palabras fue que se arrodilló frente a él, una pequeña caja en manos que sacó del interior de uno de los bolsillos de su saco. Al abrirla, revelaba un brillante anillo — Es por eso que quería preguntarte, Anthony... ¿Te casarías conmigo? —Preguntó con los nervios a flor de piel aunque se mantenía firme y con determinación. Aquel era un obsequio que había decidido darle desde hacía mucho tiempo....— // (Feliz aniversario de amistad bb(?) hoy un año desde que nos conocimos y nos hicimos amigas ❤️)
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  • Lo sé, Tocinete, lo sé… desde que están Lottie y Rummy no te he hecho mucho caso. Pero entiende que ellos acaban de nacer y necesitan mucha atención.
    Lo sé, Tocinete, lo sé… desde que están Lottie y Rummy no te he hecho mucho caso. Pero entiende que ellos acaban de nacer y necesitan mucha atención.
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  • —Se va pasado todo el día haciéndoles fotos a Rummy y Lottie, y mandandoselas a Husk , ya que Alastor lo tenía entretenido en el bar. No sé cansaba de ver a sus nenes, aunque estaba visiblemente agotado por lo que suponía cuidar de dos gemelos acabados de nacer, y sin acabar de recuperarse del todo aún—
    —Se va pasado todo el día haciéndoles fotos a Rummy y Lottie, y mandandoselas a [barcat75], ya que Alastor lo tenía entretenido en el bar. No sé cansaba de ver a sus nenes, aunque estaba visiblemente agotado por lo que suponía cuidar de dos gemelos acabados de nacer, y sin acabar de recuperarse del todo aún—
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  • —Está feliz, acurrucado en la cama con sus hijos. Necesita descansar pero, al menos ahí están, además todo fue bien, dejando a un lado el susto con Lottie—
    —Está feliz, acurrucado en la cama con sus hijos. Necesita descansar pero, al menos ahí están, además todo fue bien, dejando a un lado el susto con Lottie—
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