• ılılı 𝄪  ♫ ﹒ lı ◠◠  ♩  ◠◠ ıl ﹒ ♫  𝄪 ılılı

    @𝖧𝗒𝗎𝗇_𝖪𝖬
    ¿Se ve que sé lo que estoy haciendo?
    Si la respuesta es sí, no se equivocan.
    Años de entrenamiento en Link’s Crossbow Training me prepararon para este momento.

    # PlayerHyun # HyunModeOn # LinkTraining # MasterOfAim

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    𝙾𝚌𝚝. 𝟸𝟶𝟸𝟻


    @haneulshoots: No esperaba que Link tuviera tanta precisión fuera de Hyrule
    @riniecloud: Confirmado, Hyun nunca falla
    @minfilm: Necesito un detrás de cámaras de esto
    ılılı 𝄪  ♫ ﹒ lı ◠◠  ♩  ◠◠ ıl ﹒ ♫  𝄪 ılılı @𝖧𝗒𝗎𝗇_𝖪𝖬 ¿Se ve que sé lo que estoy haciendo? Si la respuesta es sí, no se equivocan. Años de entrenamiento en Link’s Crossbow Training me prepararon para este momento. 🎯🕹️ # PlayerHyun 🎮 # HyunModeOn 💫 # LinkTraining 🏹 # MasterOfAim 🎯 💖 1,314 💬 520 🔁 250 ✈️ 1,413 𝙾𝚌𝚝. 𝟸𝟶𝟸𝟻 🧊 @haneulshoots: No esperaba que Link tuviera tanta precisión fuera de Hyrule 😆 🌙 @riniecloud: Confirmado, Hyun nunca falla 🎯✨ 📷 @minfilm: Necesito un detrás de cámaras de esto 😭🔥
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  • Also das Lied ging ungefähr so...~

    Ich bin der Schattenmann
    Ich bin ein Einzelgänger
    Ich bin die Nase, bin der Fühler, bin der Volksempfänger

    Wir lieben den Verrat
    Doch keiner den Verräter

    Mal bin ich Held, mal bin ich Hund, mal bin ich Übeltäter.
    Also das Lied ging ungefähr so...~ Ich bin der Schattenmann Ich bin ein Einzelgänger Ich bin die Nase, bin der Fühler, bin der Volksempfänger Wir lieben den Verrat Doch keiner den Verräter Mal bin ich Held, mal bin ich Hund, mal bin ich Übeltäter.
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  • ¿Porque el venderse?

    ¿el motivo es sobrevivir o progresar en un sistema donde se valora lo que uno puede ofrecer? No necesariamente es algo malo, aunque puede sentirse vacío si se pierde autenticidad.
    ¿suele ser por miedo o necesidad?
    Miedo a no ser suficiente, miedo al rechazo, o la necesidad de ser querido, de pertenecer o de tener seguridad.
    Uno “se vende” cuando se renuncia a su autenticidad para obtener algo.

    A veces porque aprendimos que nuestro valor depende de lo que damos, no de lo que somos.
    Personas con baja autoestima, o que han crecido recibiendo amor condicional, pueden terminar ofreciendo de mas, disfrazándose, o complaciendo, para merecer atención.
    buscar validación y amor, aunque inconscientemente.

    ¿También puede ser un símbolo de la alienación? Cuando alguien se desconecta de su propio propósito o esencia para encajar en el molde que exige la sociedad, entonces sería el deseo de pertenecer a costa del propio ser.

    ¿Porque el venderse? ¿el motivo es sobrevivir o progresar en un sistema donde se valora lo que uno puede ofrecer? No necesariamente es algo malo, aunque puede sentirse vacío si se pierde autenticidad. ¿suele ser por miedo o necesidad? Miedo a no ser suficiente, miedo al rechazo, o la necesidad de ser querido, de pertenecer o de tener seguridad. Uno “se vende” cuando se renuncia a su autenticidad para obtener algo. A veces porque aprendimos que nuestro valor depende de lo que damos, no de lo que somos. Personas con baja autoestima, o que han crecido recibiendo amor condicional, pueden terminar ofreciendo de mas, disfrazándose, o complaciendo, para merecer atención. buscar validación y amor, aunque inconscientemente. ¿También puede ser un símbolo de la alienación? Cuando alguien se desconecta de su propio propósito o esencia para encajar en el molde que exige la sociedad, entonces sería el deseo de pertenecer a costa del propio ser.
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  • « Y los miro a ustedes, sosegados por el deseo de ser amados. Claro somos seres sociales empedernidos por el contacto físico. Pero me asquean las lenguas sueltas, sus fallidos intentos de ser el centro de atención.

    ¿Son felices con migajas?
    Claro que lo son.
    Exponiendo sus cuerpos buscando el deseo que solo ofrece la carne barata. »
    « Y los miro a ustedes, sosegados por el deseo de ser amados. Claro somos seres sociales empedernidos por el contacto físico. Pero me asquean las lenguas sueltas, sus fallidos intentos de ser el centro de atención. ¿Son felices con migajas? Claro que lo son. Exponiendo sus cuerpos buscando el deseo que solo ofrece la carne barata. »
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  • 𝟓:𝟎𝟎𝐩𝐦 - 𝐂𝐮𝐚𝐫𝐭𝐞𝐥 𝐆𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐥
    -Llegaron los nuevos informes, y al parecer hay unos cuantos problemas con las rutas de suministros de las provincias del norte. Siempre fue un lugar complicado a causa del terreno.
    ¿Y saben qué significa esto?
    Que tendré que quedarme hasta más tarde hoy para poder encontrar una solución. No puedo dejar a los cuarteles sin suministros a puertas de las épocas de las heladas.
    Al menos mi cafe me acompañara en la jordana
    𝟓:𝟎𝟎𝐩𝐦 - 𝐂𝐮𝐚𝐫𝐭𝐞𝐥 𝐆𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐥 -Llegaron los nuevos informes, y al parecer hay unos cuantos problemas con las rutas de suministros de las provincias del norte. Siempre fue un lugar complicado a causa del terreno. ¿Y saben qué significa esto? Que tendré que quedarme hasta más tarde hoy para poder encontrar una solución. No puedo dejar a los cuarteles sin suministros a puertas de las épocas de las heladas. Al menos mi cafe me acompañara en la jordana
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  • « Frenar a tiempo, desconozco tu concepto.

    Acelere y estrelle mi cuerpo.
    A voluntad. Con deseo y pasión.
    Buscaba romper todo lo bueno que hubo en mi.

    Y sabes algo. Lo logré. No queda nada más que decir. »
    « Frenar a tiempo, desconozco tu concepto. Acelere y estrelle mi cuerpo. A voluntad. Con deseo y pasión. Buscaba romper todo lo bueno que hubo en mi. Y sabes algo. Lo logré. No queda nada más que decir. »
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  • El bar no era particularmente grande, pero tenía ese encanto que solo los lugares con historia conservan. Las paredes estaban cubiertas de retratos antiguos y botellas de vino con etiquetas descoloridas por el tiempo. Desde las ventanas amplias, la luz del mediodía caía en haces dorados que cruzaban el aire, iluminando el polvo suspendido como si fueran fragmentos de un pequeño universo detenido. –Zareth estaba sentado en uno de los taburetes del extremo, con la postura relajada y el vaso de licor entre las manos–. Su mirada dorada se perdía entre los reflejos del cristal, ensimismado en pensamientos que apenas él entendía.

    –Hacía días que no se permitía una pausa–. Entre turnos de noche, vasos por limpiar y conversaciones a medio terminar, apenas recordaba cómo se sentía simplemente ser un cliente. Por eso estaba allí, lejos de su bar, buscando un poco de anonimato y silencio. La música que sonaba de fondo era suave, un jazz antiguo que se mezclaba con el murmullo de un par de conversaciones dispersas. Todo parecía fluir con calma, como si el tiempo hubiera decidido tomarse un respiro también.

    El bartender, un hombre de unos cuarenta años con una sonrisa cansada, se acercó a él con cierta complicidad.
    ¿Lo mismo de siempre, Zareth?
    –Él alzó la vista y esbozó una sonrisa leve–.
    Sí, pero esta vez con menos hielo. No quiero que se diluya tan rápido.

    El otro rió por lo bajo antes de apartarse, y Zareth volvió a observar la barra, deslizando un dedo por la superficie brillante. –Llevaba la camisa arremangada, el cuello ligeramente desabrochado y el cabello castaño cayendo sobre la frente en un descuido que parecía intencional–. A pesar de su serenidad, había algo en su presencia que desentonaba con el resto: un magnetismo silencioso, algo en la forma en que su aura se mezclaba con el ambiente sin realmente pertenecerle.

    –Dejó el vaso a un lado y se inclinó hacia adelante, observando cómo un rayo de luz atravesaba el líquido ambarino y lo convertía en fuego líquido–. No podía evitar pensar en lo irónico que resultaba: un ángel mitad íncubo buscando calma en un lugar lleno de tentaciones humanas. Era como un lobo en un rebaño, pero demasiado cansado para morder.

    Su atención se desvió cuando la campanilla sobre la puerta sonó. –Giró apenas el rostro, observando cómo la claridad del exterior se filtraba brevemente en el bar junto con una figura nueva–. Tal vez un cliente más, tal vez alguien perdido. Pero había algo en esa entrada que le resultó... diferente.

    –Sus ojos dorados se detuvieron un instante más de lo necesario, curiosos, expectantes–.
    Quizá esta vez, pensó, la tarde no terminaría en silencio.
    El bar no era particularmente grande, pero tenía ese encanto que solo los lugares con historia conservan. Las paredes estaban cubiertas de retratos antiguos y botellas de vino con etiquetas descoloridas por el tiempo. Desde las ventanas amplias, la luz del mediodía caía en haces dorados que cruzaban el aire, iluminando el polvo suspendido como si fueran fragmentos de un pequeño universo detenido. –Zareth estaba sentado en uno de los taburetes del extremo, con la postura relajada y el vaso de licor entre las manos–. Su mirada dorada se perdía entre los reflejos del cristal, ensimismado en pensamientos que apenas él entendía. –Hacía días que no se permitía una pausa–. Entre turnos de noche, vasos por limpiar y conversaciones a medio terminar, apenas recordaba cómo se sentía simplemente ser un cliente. Por eso estaba allí, lejos de su bar, buscando un poco de anonimato y silencio. La música que sonaba de fondo era suave, un jazz antiguo que se mezclaba con el murmullo de un par de conversaciones dispersas. Todo parecía fluir con calma, como si el tiempo hubiera decidido tomarse un respiro también. El bartender, un hombre de unos cuarenta años con una sonrisa cansada, se acercó a él con cierta complicidad. ¿Lo mismo de siempre, Zareth? –Él alzó la vista y esbozó una sonrisa leve–. Sí, pero esta vez con menos hielo. No quiero que se diluya tan rápido. El otro rió por lo bajo antes de apartarse, y Zareth volvió a observar la barra, deslizando un dedo por la superficie brillante. –Llevaba la camisa arremangada, el cuello ligeramente desabrochado y el cabello castaño cayendo sobre la frente en un descuido que parecía intencional–. A pesar de su serenidad, había algo en su presencia que desentonaba con el resto: un magnetismo silencioso, algo en la forma en que su aura se mezclaba con el ambiente sin realmente pertenecerle. –Dejó el vaso a un lado y se inclinó hacia adelante, observando cómo un rayo de luz atravesaba el líquido ambarino y lo convertía en fuego líquido–. No podía evitar pensar en lo irónico que resultaba: un ángel mitad íncubo buscando calma en un lugar lleno de tentaciones humanas. Era como un lobo en un rebaño, pero demasiado cansado para morder. Su atención se desvió cuando la campanilla sobre la puerta sonó. –Giró apenas el rostro, observando cómo la claridad del exterior se filtraba brevemente en el bar junto con una figura nueva–. Tal vez un cliente más, tal vez alguien perdido. Pero había algo en esa entrada que le resultó... diferente. –Sus ojos dorados se detuvieron un instante más de lo necesario, curiosos, expectantes–. Quizá esta vez, pensó, la tarde no terminaría en silencio.
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  • Desearia poder ser merecedor de un poco de simpatía... se que es difícil entregarle a un hombre empatía, sobre todo con tantos que abusan de la confianza depositada en ellos.
    Pero...un pocos de simpatía..un breve..."ánimo" me ayudaría.
    Desearia poder ser merecedor de un poco de simpatía... se que es difícil entregarle a un hombre empatía, sobre todo con tantos que abusan de la confianza depositada en ellos. Pero...un pocos de simpatía..un breve..."ánimo" me ayudaría.
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    ♫ bibi • bad sad and mad
    @yeovvooz: late night walk
    [ 📸 ] ♫ bibi • bad sad and mad @yeovvooz: late night walk
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  • Cr-creo que debería dormir... * Por no dormir varios días, empezo a dibujar cualquier cosa entre ellas hizo un dibujo bastante extraño y llamativo
    *
    Cr-creo que debería dormir... * Por no dormir varios días, empezo a dibujar cualquier cosa entre ellas hizo un dibujo bastante extraño y llamativo *
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