• El Pacto de Sombras y la Falsa Noticia
    El asfalto de la autopista M11 ardía, no por el sol, sino por la furia de los blindados que perseguían al convoy robado. Maral, con la mirada fija en el horizonte, comprendió que recuperar los archivos no era suficiente. Si querían que los traidores salieran de sus madrigueras, debían ofrecerles el trofeo más grande de todos: su propia vida....
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  • Ficha del Personaje
      NOMBRE Junpei Scott APELLIDOS Beckett CUMPLEAÑOS 16 de Enero SIGNO DEL ZODIACO Capricornio  RAZA Humano y portador de Poseidón  FANDOM Persona 3 GÉNERO Masculino NACIONALIDAD Japonés y Estadounidense      ALTURA 1´70 TONO DE PIEL Ted blanquecino COLOR DE...
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  • ¿Y bien? ¿Algún encargo que necesites hecho?
    ¿Y bien? ¿Algún encargo que necesites hecho?
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  • Mis dos princesas ・❥・ Fenrir Queen・❥・ Loki Queen Ishtar
    No soy el mejor fotógrafo, pero he hecho lo que he podido (?)
    Mis dos princesas [Sury_Sakai_1724] [loki_q1] :STK-26: No soy el mejor fotógrafo, pero he hecho lo que he podido (?)
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  • ¿Un conejo mutante? No... Parece una anomalía.
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  • — Una ya respira y es la culpable de todos los males que ocurren en el planeta tierra
    — Una ya respira y es la culpable de todos los males que ocurren en el planeta tierra
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  • - Tengo mis motivos para mantener las visitas lejos.

    - Y tampoco hay baños.
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  • — ¿Cómo se llama? Lazandor Verde. ¿Yo le puse así? No, pero me aparece que suena bien. ¡No critiquen los ataques de los demás!... —

    | Hoy amanecí recordando cuando por fin me animé a usar la resurrección de mi niña y me dejaron colgado el rol. Asumakina, que coraje. (?)
    — ¿Cómo se llama? Lazandor Verde. ¿Yo le puse así? No, pero me aparece que suena bien. ¡No critiquen los ataques de los demás!... — | Hoy amanecí recordando cuando por fin me animé a usar la resurrección de mi niña y me dejaron colgado el rol. Asumakina, que coraje. (?)
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  • Parece que el día está tranquilo..
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  • El eco de unos pasos apresurados resonaba en el vacío, como si el tiempo mismo se estuviera rompiendo bajo cada pisada. El Conejo Blanco apareció de entre una distorsión tenue, ajustando sus guantes con una precisión casi obsesiva. Sus ojos, inquietos y brillantes, parecían ver más allá de lo evidente… como si siguiera algo que nadie más podía percibir.

    —Ah… llegas tarde. Siempre llegan tarde

    murmuró, sacando un reloj de bolsillo que no marcaba ninguna hora coherente

    —Pero no importa… nunca importa realmente.

    Dejó escapar una risa baja, antes de alzar la mirada. Su expresión cambió, tornándose más serena casi melancólica.

    —¿Sabes por qué me fascina tanto esa historia…? Alicia… ese mundo absurdo… ese descenso sin lógica.

    Giró ligeramente sobre sus talones, como si estuviera recordando algo lejano pero profundamente importante.

    —Porque no es fantasía… es un reflejo. Un espejo distorsionado de lo que somos. Un lugar donde las reglas no tienen sentido… donde la cordura es cuestionable… y donde caer no es un accidente, sino un destino inevitable.

    Se llevó el reloj al pecho, apretándolo con fuerza.

    —Alicia no eligió caer… pero una vez abajo, tuvo que adaptarse. Tuvo que sobrevivir entre criaturas que no seguían ninguna lógica… ¿te suena familiar?

    Una sonrisa torcida apareció en su rostro.

    —Ese mundo… ese caos elegante… es lo más cercano a la verdad que muchos se atreven a admitir. No hay orden. No hay control. Solo… perspectivas.

    Se inclinó ligeramente hacia adelante, como si compartiera un secreto peligroso.

    —Y yo… bueno… supongo que me identifiqué con el Conejo. Siempre corriendo… siempre llegando tarde… siempre siendo el heraldo de algo que nadie entiende del todo.

    Se enderezó, su tono volviéndose más ligero, casi juguetón… pero con un trasfondo inquietante.

    —Además… ¿quién no querría perderse en un lugar donde lo imposible es rutina?
    El eco de unos pasos apresurados resonaba en el vacío, como si el tiempo mismo se estuviera rompiendo bajo cada pisada. El Conejo Blanco apareció de entre una distorsión tenue, ajustando sus guantes con una precisión casi obsesiva. Sus ojos, inquietos y brillantes, parecían ver más allá de lo evidente… como si siguiera algo que nadie más podía percibir. —Ah… llegas tarde. Siempre llegan tarde murmuró, sacando un reloj de bolsillo que no marcaba ninguna hora coherente —Pero no importa… nunca importa realmente. Dejó escapar una risa baja, antes de alzar la mirada. Su expresión cambió, tornándose más serena casi melancólica. —¿Sabes por qué me fascina tanto esa historia…? Alicia… ese mundo absurdo… ese descenso sin lógica. Giró ligeramente sobre sus talones, como si estuviera recordando algo lejano pero profundamente importante. —Porque no es fantasía… es un reflejo. Un espejo distorsionado de lo que somos. Un lugar donde las reglas no tienen sentido… donde la cordura es cuestionable… y donde caer no es un accidente, sino un destino inevitable. Se llevó el reloj al pecho, apretándolo con fuerza. —Alicia no eligió caer… pero una vez abajo, tuvo que adaptarse. Tuvo que sobrevivir entre criaturas que no seguían ninguna lógica… ¿te suena familiar? Una sonrisa torcida apareció en su rostro. —Ese mundo… ese caos elegante… es lo más cercano a la verdad que muchos se atreven a admitir. No hay orden. No hay control. Solo… perspectivas. Se inclinó ligeramente hacia adelante, como si compartiera un secreto peligroso. —Y yo… bueno… supongo que me identifiqué con el Conejo. Siempre corriendo… siempre llegando tarde… siempre siendo el heraldo de algo que nadie entiende del todo. Se enderezó, su tono volviéndose más ligero, casi juguetón… pero con un trasfondo inquietante. —Además… ¿quién no querría perderse en un lugar donde lo imposible es rutina?
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