• -Se que debería de tener más cuidado con mi alimentación pero nunca me puedo resistir a unos fideos instantáneos ¡Son tan deliciosos!-
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  • Solo no te interpogas en mi camino .....
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  • —Entra en el Mystic Grill y, al llegar a la barra del bar se deja caer en la banqueta. Alza dos dedos de una mano pidiendo silenciosamente un vaso de bourbon. Por suerte para Damon, ser un habitual del Grill le ahorraba tener que pronunciar palabras inútiles—
    —Entra en el Mystic Grill y, al llegar a la barra del bar se deja caer en la banqueta. Alza dos dedos de una mano pidiendo silenciosamente un vaso de bourbon. Por suerte para Damon, ser un habitual del Grill le ahorraba tener que pronunciar palabras inútiles—
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  • La capital del país en el nació Astoreth tenía por nombre “Ashlor”. Se extendía durante muchas millas, abarcando una gran cantidad de terreno, y lo más increíble a la vista (al menos desde fuera) era la gran muralla que rodeaba todo el perímetro. En el interior, todos los edificios eran grandes y hermosos, y sumamente resistentes para soportar el peso de los propios dragones cuando no hacían uso de su apariencia humana.

    El palacio real, las innumerables bibliotecas (cargadas hasta arriba de miles de libros), los extensos jardines llenos de cientos de colores y otros edificios principales eran sin duda las cosas más llamativas (y con razón) del interior de la muralla.

    Sin embargo, Astoreth podía añadir una cosa más a esas obras de la arquitectura: las termas. Agua cristalina, tan caliente que podía llegar a quemar a algunos, pero que limpiaba el cuerpo e incluso lo sanaba. La dragona amaba pasar allí un par de horas, disfrutando de la sensación que dejaba esa agua tan mágica.

    — ¿𝑄𝑢𝑖𝑒𝑟𝑒𝑠 𝑎𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎ñ𝑎𝑟𝑚𝑒? 𝑌𝑜 𝑛𝑜 𝑡𝑒𝑛𝑔𝑜 𝑝𝑟𝑜𝑏𝑙𝑒𝑚𝑎, 𝑦𝑎 𝑑𝑒𝑝𝑒𝑛𝑑𝑒 𝑑𝑒 𝑡𝑖 𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑡𝑖𝑟 𝑜 𝑛𝑜 𝑎𝑙 𝑐𝑎𝑙𝑜𝑟.
    La capital del país en el nació Astoreth tenía por nombre “Ashlor”. Se extendía durante muchas millas, abarcando una gran cantidad de terreno, y lo más increíble a la vista (al menos desde fuera) era la gran muralla que rodeaba todo el perímetro. En el interior, todos los edificios eran grandes y hermosos, y sumamente resistentes para soportar el peso de los propios dragones cuando no hacían uso de su apariencia humana. El palacio real, las innumerables bibliotecas (cargadas hasta arriba de miles de libros), los extensos jardines llenos de cientos de colores y otros edificios principales eran sin duda las cosas más llamativas (y con razón) del interior de la muralla. Sin embargo, Astoreth podía añadir una cosa más a esas obras de la arquitectura: las termas. Agua cristalina, tan caliente que podía llegar a quemar a algunos, pero que limpiaba el cuerpo e incluso lo sanaba. La dragona amaba pasar allí un par de horas, disfrutando de la sensación que dejaba esa agua tan mágica. — ¿𝑄𝑢𝑖𝑒𝑟𝑒𝑠 𝑎𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎ñ𝑎𝑟𝑚𝑒? 𝑌𝑜 𝑛𝑜 𝑡𝑒𝑛𝑔𝑜 𝑝𝑟𝑜𝑏𝑙𝑒𝑚𝑎, 𝑦𝑎 𝑑𝑒𝑝𝑒𝑛𝑑𝑒 𝑑𝑒 𝑡𝑖 𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑡𝑖𝑟 𝑜 𝑛𝑜 𝑎𝑙 𝑐𝑎𝑙𝑜𝑟.
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  • Mientras la brisa vespertina agitaba suavemente su cabello; Martina se encontraba llegando al final de su nueva rutina de ejercicios.

    Enfundada en prendas cómodas y con una motivación rebosante se habia propuesto ganar algo de resistencia física, lo que elevaría el rendimiento en sus partidos de Voleibol. ¿Y que mejor para el cardio que correr por las tardes? Desde pequeña había sido hiperactiva y este era un buen modo de gastar esa energía que le sobraba tras acabar sus deberes de la universidad

    —...

    Mientras iba de regreso al edificio de apartamentos, se dio un momento para tomar una pausa. Necesitaba recuperar un poco el aliento y liberar tensión de sus músculos.

    Con el sudor escurriendo, tomo una bocanada de aire mientras alzaba los brazos y despedazaba su espalda.

    Es entonces que su mirada se cruza con la de un viejo conocido que casualmente pasaba por allí.

    #FreeRol
    Mientras la brisa vespertina agitaba suavemente su cabello; Martina se encontraba llegando al final de su nueva rutina de ejercicios. Enfundada en prendas cómodas y con una motivación rebosante se habia propuesto ganar algo de resistencia física, lo que elevaría el rendimiento en sus partidos de Voleibol. ¿Y que mejor para el cardio que correr por las tardes? Desde pequeña había sido hiperactiva y este era un buen modo de gastar esa energía que le sobraba tras acabar sus deberes de la universidad —... Mientras iba de regreso al edificio de apartamentos, se dio un momento para tomar una pausa. Necesitaba recuperar un poco el aliento y liberar tensión de sus músculos. Con el sudor escurriendo, tomo una bocanada de aire mientras alzaba los brazos y despedazaba su espalda. Es entonces que su mirada se cruza con la de un viejo conocido que casualmente pasaba por allí. #FreeRol
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  • Oye..Por qué esa cara? -Inclino apenas la cabeza, sonriendo con descaro mientras acomodo mejor sus lentes- Será que nadie soporta mi excelente sentido del humor o solo tú tienes mal gusto?
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  • Pʀɪᴍᴜs Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀɪᴜᴍ .Ⅰ - ☨ ─────── 〘 C O M U N I Ó N 〙


    ──── En medio de la absoluta oscuridad, una perfecta línea recta de luz se formó sobre el suelo, proyectándose lentamente en un rectángulo junto con el paulatino avance de la Luna, derramando su platinar sobre la silueta de una mujer, misma que yacía de rodillas, sentada sobre sus talones, y con las palmas descansando sobre sus muslos, en la tradicional postura seiza que mantenía con entera calma y solemnidad.

    El aroma a copal dominaba el ambiente, cargado gentilmente por los haces de humo que se desprendían de los numerosos inciensos repartidos en cuencos ornamentales a ambos costados de la habitación, mismos que la circundaban y envolvían.

    Brillando en la penumbra, a momentos, los pequeños destellos de las brasas lucían como ojos que se centraban en ella y le observaban en todo momento, justo en medio del suelo de la habitación que yacía adornado por un grotesco círculo mágico; el carmín rojo y seco de los trazos delatando la naturaleza del material con el que había sido pintado.

    Sathôna alzó el rostro hacía el enorme ventanal que tenía al frente y por donde aquella cascada de luz de plata caía, con los ojos cerrados y en pleno trance, entreabriendo los labios para dejar escapar de su boca una humareda negra más pesada que el aire, misma que caía por las comisuras de sus labios y su mentón.

    Su figura se impregnaba de las estelas de aquella pesada y opresiva energía, que, para ella en su haber, se sentía ligera y le llenaba de un vigor que resultaba contradictoriamente lacerante; cada corte cicatrizado, cada magulladura aliviada y cada fractura enmendada volvían a derramar los vestigios del punzante calvario por el que el dolor la había hecho pasar.

    No había momento en el cual se sintiera más viva que cuando se sumergía en aquel baño de lamentación, de penosa meditación, al comulgar con Marchosias. Aquella noche, fue distinto. El sufrimiento era el alimento primordial de su alma, misma que lo alquimizaba en ira, de la más pura y tórrida que su corazón pudiese sostener.

    Pero esta vez, hubo algo más: Claridad. Una fresca, afilada y envolvente claridad.

    La bruja morena entreabrió los párpados, y a la par, sus labios se cerraron, no sin antes relamer los remanentes de aquella oscuridad que quedaban sobre los mismos. Pronto, su boca se curvó, y emergiendo del éxtasis, sonrió ante el altar que tenía al frente──una exquisita estatuilla de mediano tamaño tallada en mármol negro, representando a humanos, demonios y ángeles, todos encimados sobre los otros, desesperados, escalando por alcanzar el precioso reloj de arena blanca colocado al centro.

    —La mente y el tiempo tienen algo en común; ambos son excelentes sirvientes, pero pésimos gobernantes. —En reflexión, se estiró para tomar aquel reloj de arena y así girarlo sobre sí mismo, comenzando la cuenta atrás. ¿O sería hacía adelante? Pasado o futuro. ¿Qué más da?

    —Será porque ambos coinciden en un único punto de inflexión, tan crítico como sencillo; la perspectiva. El tiempo se diluye o se concentra, se comprime o se alarga, dependiendo del contexto y la subjetividad, dependiendo de la energía del observador. Y la mente es el prisma perfecto para purificar y concentrar la intención en la percepción, y así volverla luz, u oscuridad.

    Los largos dedos de Sathôna acariciaron la curvatura del anticuado reloj, a momentos tamborileando sobre el cristal, para provocar un tintineo cristalino y melódico con sus largas uñas, mientras observaba la arena fluir y caer. ¿O es que también a momentos parecía regresar a donde estaba?

    —Cada mente es un prisma, con sus propios relieves, y sus propias reglas. Su propio potencial. Y, aun así, nada ni nadie puede existir si no es observado en todo momento, si su existencia no es reconocida en el ahora de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, por algo que no sea ellos mismos.

    Una mirada llena de añoranza brilló en los ojos de la mujer, que ahora descansaban su mirar sobre el astro plateado. Calma y resignación le llenaron el corazón, como quien asume que se encuentra en un lugar de donde no puede escapar, aún cuando conoce la salida.

    Súbitamente, aquella mano con la que acariciaba el ornamental reloj tomó el mismo de forma brusca y arrebatada para apretarlo entre sus dedos, reventando cristal y madera como si fuesen ramillas secas.

    Sangre negra emanó de sus heridas, mezclándose con la arena, profanándola, y cayendo sobre la estatuilla, quemando cuál ácido los rostros angustiados de ángeles, hombres y demonios por igual.

    — … Ahora lo único que queda, es detener el tiempo.


    『 Ambiance: https://youtu.be/H5nXCactwVo
    Pʀɪᴍᴜs Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀɪᴜᴍ .Ⅰ - ☨ ─────── 〘 C O M U N I Ó N 〙 ──── En medio de la absoluta oscuridad, una perfecta línea recta de luz se formó sobre el suelo, proyectándose lentamente en un rectángulo junto con el paulatino avance de la Luna, derramando su platinar sobre la silueta de una mujer, misma que yacía de rodillas, sentada sobre sus talones, y con las palmas descansando sobre sus muslos, en la tradicional postura seiza que mantenía con entera calma y solemnidad. El aroma a copal dominaba el ambiente, cargado gentilmente por los haces de humo que se desprendían de los numerosos inciensos repartidos en cuencos ornamentales a ambos costados de la habitación, mismos que la circundaban y envolvían. Brillando en la penumbra, a momentos, los pequeños destellos de las brasas lucían como ojos que se centraban en ella y le observaban en todo momento, justo en medio del suelo de la habitación que yacía adornado por un grotesco círculo mágico; el carmín rojo y seco de los trazos delatando la naturaleza del material con el que había sido pintado. Sathôna alzó el rostro hacía el enorme ventanal que tenía al frente y por donde aquella cascada de luz de plata caía, con los ojos cerrados y en pleno trance, entreabriendo los labios para dejar escapar de su boca una humareda negra más pesada que el aire, misma que caía por las comisuras de sus labios y su mentón. Su figura se impregnaba de las estelas de aquella pesada y opresiva energía, que, para ella en su haber, se sentía ligera y le llenaba de un vigor que resultaba contradictoriamente lacerante; cada corte cicatrizado, cada magulladura aliviada y cada fractura enmendada volvían a derramar los vestigios del punzante calvario por el que el dolor la había hecho pasar. No había momento en el cual se sintiera más viva que cuando se sumergía en aquel baño de lamentación, de penosa meditación, al comulgar con Marchosias. Aquella noche, fue distinto. El sufrimiento era el alimento primordial de su alma, misma que lo alquimizaba en ira, de la más pura y tórrida que su corazón pudiese sostener. Pero esta vez, hubo algo más: Claridad. Una fresca, afilada y envolvente claridad. La bruja morena entreabrió los párpados, y a la par, sus labios se cerraron, no sin antes relamer los remanentes de aquella oscuridad que quedaban sobre los mismos. Pronto, su boca se curvó, y emergiendo del éxtasis, sonrió ante el altar que tenía al frente──una exquisita estatuilla de mediano tamaño tallada en mármol negro, representando a humanos, demonios y ángeles, todos encimados sobre los otros, desesperados, escalando por alcanzar el precioso reloj de arena blanca colocado al centro. —La mente y el tiempo tienen algo en común; ambos son excelentes sirvientes, pero pésimos gobernantes. —En reflexión, se estiró para tomar aquel reloj de arena y así girarlo sobre sí mismo, comenzando la cuenta atrás. ¿O sería hacía adelante? Pasado o futuro. ¿Qué más da? —Será porque ambos coinciden en un único punto de inflexión, tan crítico como sencillo; la perspectiva. El tiempo se diluye o se concentra, se comprime o se alarga, dependiendo del contexto y la subjetividad, dependiendo de la energía del observador. Y la mente es el prisma perfecto para purificar y concentrar la intención en la percepción, y así volverla luz, u oscuridad. Los largos dedos de Sathôna acariciaron la curvatura del anticuado reloj, a momentos tamborileando sobre el cristal, para provocar un tintineo cristalino y melódico con sus largas uñas, mientras observaba la arena fluir y caer. ¿O es que también a momentos parecía regresar a donde estaba? —Cada mente es un prisma, con sus propios relieves, y sus propias reglas. Su propio potencial. Y, aun así, nada ni nadie puede existir si no es observado en todo momento, si su existencia no es reconocida en el ahora de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, por algo que no sea ellos mismos. Una mirada llena de añoranza brilló en los ojos de la mujer, que ahora descansaban su mirar sobre el astro plateado. Calma y resignación le llenaron el corazón, como quien asume que se encuentra en un lugar de donde no puede escapar, aún cuando conoce la salida. Súbitamente, aquella mano con la que acariciaba el ornamental reloj tomó el mismo de forma brusca y arrebatada para apretarlo entre sus dedos, reventando cristal y madera como si fuesen ramillas secas. Sangre negra emanó de sus heridas, mezclándose con la arena, profanándola, y cayendo sobre la estatuilla, quemando cuál ácido los rostros angustiados de ángeles, hombres y demonios por igual. — … Ahora lo único que queda, es detener el tiempo. 『 Ambiance: https://youtu.be/H5nXCactwVo 』
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  • Respiro hondo al ver que por fin los resultados de unos estudios estaban dando fruto, pero aún no veía con certeza lanzarlos al mundo.
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  • "No se quiso ir y tocó adoptarlo, lo toque y se puso blanco el bebedor... Ahora con esos lentes me recuerda a alguien condenadamente exasperante."
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  • Kimiko Miyashiro
    𝖺𝗇𝗇𝗒𝖾𝗈𝗇𝗀𝗁𝖺𝗌𝖾𝗒𝗈﹗
    𝖻𝗂𝖾𝗇𝗏𝖾𝗇𝗂𝖽𝖺﹗
    [whisper_platinum_magpie_552] 𝖺𝗇𝗇𝗒𝖾𝗈𝗇𝗀𝗁𝖺𝗌𝖾𝗒𝗈﹗ 𝖻𝗂𝖾𝗇𝗏𝖾𝗇𝗂𝖽𝖺﹗
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