—¿Te he dicho hoy que te quiero?—sonrió Autumn contra los labios de Dean Winchester en mitad de aquel beso. Apartó su mano del volante de "Baby" y la llevó a la mejilla del cazador en una caricia tierna.
—¿Te he dicho hoy que te quiero?—sonrió Autumn contra los labios de [Jerkwinchester] en mitad de aquel beso. Apartó su mano del volante de "Baby" y la llevó a la mejilla del cazador en una caricia tierna.
Habia llegado al pueblo y se encontró con adriana quien estaba hablando con un par de tipos, unos que sin que ella se diera cuenta le estaban intentando coquetear
Daniel vio esto y aunque no lo admita en si, se puso celoso
Por lo que decidió agarrarla de esta manera para mientras veia a los sujetos deciles esas palabras y luego irse con ella
— ella es mia.. —
Habia llegado al pueblo y se encontró con adriana quien estaba hablando con un par de tipos, unos que sin que ella se diera cuenta le estaban intentando coquetear
Daniel vio esto y aunque no lo admita en si, se puso celoso
Por lo que decidió agarrarla de esta manera para mientras veia a los sujetos deciles esas palabras y luego irse con ella
[Adri_Salvatore]
-La noche habia caido pesada sobre el campamento improvisado al pie de la montaña. El viento arrastraba el olor humedo de la tierra y de la lluvia reciente, haciendo crujir las ramas del bosque cercano. Las fogatas encendidas lanzaban destellos anaranjados que apenas lograban atravesar esa profunda oscuridad del ambiente, entre esas luces se encontraba Vharkhul Braknak, el ogro estaba sentado sobre una enorme roca, su silueta colosal dominando el espacio alrededor como si fuera otra formacion de la montaña. Sus hombros anchos estaban marcados por cicatrices antiguas y nuevas, algunas aun cubiertas por vendas improvisadas. El fuego resaltaba las grietas de su piel azulada y los bordes de sus enormes colmillos cuando respiraba lentamente, no parecia dormido, si no pensativo-
"Hrrrhg.."
-Su enorme mano sostenia un trozo de carne asada que apenas habia probado, sus ojos amarillentos observaban las llamas pero su atencion no estaba alli, si no en la presencia que se habia acercado a sus dominios, su atencion aunque no estuvieran aun cerca del lugar, ya estaba en ti-
-La noche habia caido pesada sobre el campamento improvisado al pie de la montaña. El viento arrastraba el olor humedo de la tierra y de la lluvia reciente, haciendo crujir las ramas del bosque cercano. Las fogatas encendidas lanzaban destellos anaranjados que apenas lograban atravesar esa profunda oscuridad del ambiente, entre esas luces se encontraba Vharkhul Braknak, el ogro estaba sentado sobre una enorme roca, su silueta colosal dominando el espacio alrededor como si fuera otra formacion de la montaña. Sus hombros anchos estaban marcados por cicatrices antiguas y nuevas, algunas aun cubiertas por vendas improvisadas. El fuego resaltaba las grietas de su piel azulada y los bordes de sus enormes colmillos cuando respiraba lentamente, no parecia dormido, si no pensativo-
"Hrrrhg.."
-Su enorme mano sostenia un trozo de carne asada que apenas habia probado, sus ojos amarillentos observaban las llamas pero su atencion no estaba alli, si no en la presencia que se habia acercado a sus dominios, su atencion aunque no estuvieran aun cerca del lugar, ya estaba en ti-
Las calles de Ciudad Pentagrama ardían con su caos habitual, pero Lucifer Morningstar caminaba distraído, hundido en sus propios pensamientos. Cada paso lo acercaba más al hotel… y también a una duda que no lograba ignorar.
No temía entrar por Charlie. Temía entrar por él.
Alastor.
Su ausencia había dejado heridas, silencios demasiado largos. Y sabía que Alastor no era alguien que olvidara con facilidad. La idea de mirarlo de frente y encontrar rechazo en sus ojos le pesaba más de lo que quería admitir.
Al llegar, se detuvo justo afuera del Hazbin Hotel. Miró las puertas sin atreverse a cruzarlas, con una extraña tensión en el pecho.
Por primera vez en mucho tiempo, Lucifer Morningstar simplemente se quedó ahí, sin saber si entrar… o marcharse.
Las calles de Ciudad Pentagrama ardían con su caos habitual, pero Lucifer Morningstar caminaba distraído, hundido en sus propios pensamientos. Cada paso lo acercaba más al hotel… y también a una duda que no lograba ignorar.
No temía entrar por Charlie. Temía entrar por él.
Alastor.
Su ausencia había dejado heridas, silencios demasiado largos. Y sabía que Alastor no era alguien que olvidara con facilidad. La idea de mirarlo de frente y encontrar rechazo en sus ojos le pesaba más de lo que quería admitir.
Al llegar, se detuvo justo afuera del Hazbin Hotel. Miró las puertas sin atreverse a cruzarlas, con una extraña tensión en el pecho.
Por primera vez en mucho tiempo, Lucifer Morningstar simplemente se quedó ahí, sin saber si entrar… o marcharse.