❝ 𝐶𝑜𝑛𝑣𝑖𝑣𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 ú𝑛𝑖𝑐𝑎, 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘤𝘪𝘢𝘭 𝑦 𝑑𝑒𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 ❞
Soltó un suspiro largo y teatral mientras sostenía el limón a medio exprimir sobre la boca abierta de Joliete.
La chica, sentada dn la sila de la cocina con las piernas juntas y la camiseta holgada cayéndole por un hombro, tenía los ojos rojos entrecerrados por la acidez que ya le estaba llegando mientras leía su novela favorita.
────𝘌𝘴𝘵𝘢 𝘮𝘰𝘤𝘰𝘴𝘢. . .────
Masculló él entre dientes, con el ceño fruncido pero la comisura de la boca traicionándolo con una media sonrisa resignada.
────𝘚𝘪 𝘯𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘶 𝘱𝘢𝘥𝘳𝘦, 𝘲𝘶𝘦 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘢 𝘶𝘯 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘢𝘯𝘰, 𝘯𝘰 𝘵𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳í𝘢 𝘤𝘶𝘪𝘥𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘢𝘴í.────
El gato negro, aprovechando el momento, dio un salto felino desde la mesada y se colgó de su brazo como si fuera una rama, tratando de robarle el limón con las patas delanteras extendidas.
Santiago ni siquiera se inmutó; solo levantó un poco más el brazo para mantener la fruta fuera del alcance del felino mientras seguía mirando a Joliete con esa mezcla de fastidio fingido y cariño que ya se le había vuelto costumbre al mismo tiempo que la quiere mucho de por sí.
Era la hija de su mejor amigo; aquél que quiso como un hermano y ahora cuidaba a su hija de todo mal que pudiese haber.
────𝘛𝘳𝘢𝘨𝘢 𝘳á𝘱𝘪𝘥𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘮𝘰𝘯𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘤𝘶𝘢𝘵𝘳𝘰 𝘱𝘢𝘵𝘢𝘴 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘫𝘦 𝘴𝘪𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘪𝘤𝘪ó𝘯. ────
Agregó, apretando otro chorrito directo a su lengua.
──── 𝘠 𝘯𝘰 𝘮𝘦 𝘮𝘪𝘳𝘦𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘴𝘢 𝘤𝘢𝘳𝘢, 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘰𝘴 𝘴𝘢𝘣𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘦 𝘦𝘯𝘤𝘢𝘯𝘵𝘢 𝘴𝘶𝘧𝘳𝘪𝘳.────
❝ 𝐶𝑜𝑛𝑣𝑖𝑣𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 ú𝑛𝑖𝑐𝑎, 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘤𝘪𝘢𝘭 𝑦 𝑑𝑒𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 ❞
Soltó un suspiro largo y teatral mientras sostenía el limón a medio exprimir sobre la boca abierta de Joliete.
La chica, sentada dn la sila de la cocina con las piernas juntas y la camiseta holgada cayéndole por un hombro, tenía los ojos rojos entrecerrados por la acidez que ya le estaba llegando mientras leía su novela favorita.
────𝘌𝘴𝘵𝘢 𝘮𝘰𝘤𝘰𝘴𝘢. . .────
Masculló él entre dientes, con el ceño fruncido pero la comisura de la boca traicionándolo con una media sonrisa resignada.
────𝘚𝘪 𝘯𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘶 𝘱𝘢𝘥𝘳𝘦, 𝘲𝘶𝘦 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘢 𝘶𝘯 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘢𝘯𝘰, 𝘯𝘰 𝘵𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳í𝘢 𝘤𝘶𝘪𝘥𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘢𝘴í.────
El gato negro, aprovechando el momento, dio un salto felino desde la mesada y se colgó de su brazo como si fuera una rama, tratando de robarle el limón con las patas delanteras extendidas.
Santiago ni siquiera se inmutó; solo levantó un poco más el brazo para mantener la fruta fuera del alcance del felino mientras seguía mirando a Joliete con esa mezcla de fastidio fingido y cariño que ya se le había vuelto costumbre al mismo tiempo que la quiere mucho de por sí.
Era la hija de su mejor amigo; aquél que quiso como un hermano y ahora cuidaba a su hija de todo mal que pudiese haber.
────𝘛𝘳𝘢𝘨𝘢 𝘳á𝘱𝘪𝘥𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘮𝘰𝘯𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘤𝘶𝘢𝘵𝘳𝘰 𝘱𝘢𝘵𝘢𝘴 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘫𝘦 𝘴𝘪𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘪𝘤𝘪ó𝘯. ────
Agregó, apretando otro chorrito directo a su lengua.
──── 𝘠 𝘯𝘰 𝘮𝘦 𝘮𝘪𝘳𝘦𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘴𝘢 𝘤𝘢𝘳𝘢, 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘰𝘴 𝘴𝘢𝘣𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘦 𝘦𝘯𝘤𝘢𝘯𝘵𝘢 𝘴𝘶𝘧𝘳𝘪𝘳.────