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Ingenuidad pretendiente;
destino raso de la mañana;
quien erra la majestad del herrero solícito;
entre imperios e ingenuidades;
sea por siempre tu nombre al dormir:
tus brazos conmovieron mis prudencias.
Un sollozo rebelde encumbra mi juventud atascada;
quiera la noche tu nombre en sus labios;
quiera el día sonrosar de nueva cuenta el fulgor de tus mejillas.
Vislumbro la espera de las cosas más recias;
en este clero de Lucrecias e Ifigenia;
mi sombra es la del Amor idílico;
popurrí de amatista de integridad casta;
casta venia de las memorias.
Arropa mi pueblo de corazón entre la miseria de tus maneras.
Sean los espíritus el perdón de tus pecados conmovidos.
Añoro verte en cada postro de vida conmovida.
Integridad nupcial.
Esgrime tu integridad en mis sueños y sean mis sueños;
tus sesgos:
Luna triste, príncipe feliz, quien arremetió contra tus imperios.
Quien rasga el clero de tu hambre.
Bebe el cardumen de mi leche de tu seno.
Estremece todo y nada.
Quiera la era de la extrañeza el regadío.
Espacio conmovido.
Tersura de rostros al vivirte; al decirte que soy el lecho;
monarca de moradas; riesgo de pescar lo inevitable;
tristeza, ah, ven a mí; claudica ante mi malnacida juventud;
declarada; arremetida.
Sea el claro de tus marañas mis integridades; y sea el rebelde mis anhelos;
y sean mis anhelos el anzuelo del verso de tus besos;
y sean mis besos el rencor enternecido como las olas;
como las crines de los árboles al pastar;
clama mi nombre al despertar;
y suéñame rebelde;
en el asueto de tus lealtades.
--- Ingenuidad pretendiente; destino raso de la mañana; quien erra la majestad del herrero solícito; entre imperios e ingenuidades; sea por siempre tu nombre al dormir: tus brazos conmovieron mis prudencias. Un sollozo rebelde encumbra mi juventud atascada; quiera la noche tu nombre en sus labios; quiera el día sonrosar de nueva cuenta el fulgor de tus mejillas. Vislumbro la espera de las cosas más recias; en este clero de Lucrecias e Ifigenia; mi sombra es la del Amor idílico; popurrí de amatista de integridad casta; casta venia de las memorias. Arropa mi pueblo de corazón entre la miseria de tus maneras. Sean los espíritus el perdón de tus pecados conmovidos. Añoro verte en cada postro de vida conmovida. Integridad nupcial. Esgrime tu integridad en mis sueños y sean mis sueños; tus sesgos: Luna triste, príncipe feliz, quien arremetió contra tus imperios. Quien rasga el clero de tu hambre. Bebe el cardumen de mi leche de tu seno. Estremece todo y nada. Quiera la era de la extrañeza el regadío. Espacio conmovido. Tersura de rostros al vivirte; al decirte que soy el lecho; monarca de moradas; riesgo de pescar lo inevitable; tristeza, ah, ven a mí; claudica ante mi malnacida juventud; declarada; arremetida. Sea el claro de tus marañas mis integridades; y sea el rebelde mis anhelos; y sean mis anhelos el anzuelo del verso de tus besos; y sean mis besos el rencor enternecido como las olas; como las crines de los árboles al pastar; clama mi nombre al despertar; y suéñame rebelde; en el asueto de tus lealtades.
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