• 𝑷𝑬𝑨𝑪𝑬 𝑾𝑨𝑺 𝑵𝑬𝑽𝑬𝑹 𝑨𝑵 𝑶𝑷𝑻𝑰𝑶𝑵
    Fandom Marvel
    Categoría Acción
    La situación actual con los centinelas no hacía más que darle la razón. Si tan solo lo hubieran escuchado cuando dijo que era un error confiar en la CIA y en todo lo que tuviera que ver con el gobierno, quizás las cosas podrían ser diferentes.

    El gobierno había decretado ley marcial, pero no era el ejército quien custodiaba las calles. Reemplazaron hombres por máquinas, por robots gigantes, cazadores de mutantes. Como si colocarles un collar inhibidor no fuese suficiente castigo, suficiente humillación para una raza incomprendida aunque claramente superior.

    Pesé a estar en desventaja, Erik había conseguido hacerse de un pequeño grupo de mutantes. Juntos eran la nueva resistencia, se reuinan una vez a la semana y en lugares diferentes, pasando el poco tiempo que tenían buscando la forma de quitarse ese artefacto del cuello aunque no habían tenido éxito, funcionaba igual para todos, soltando descargas eléctricas cuando trataban de extraerlos insertado alguna herramienta.

    Los gemelos Lensherr, Wanda y Pietro, también mutantes; trataban de que su padre desistiera de su idea por liberar a su gente pero Erik no entendía motivos ni razones. Había vivido una situación como esa en la infancia, más cruda y cruel, pero la situación actual no estaba muy lejos de tomar el camino que tomaron los alemanes.

    Prefería sacrificarse su vida, sacrificarse por sus hijos, por sus amigos, por todos aquellos mutantes que habían muerto injustamente. Decidió esperar para llevar a cabo su plan y tras burlar la seguridad en Industrias Trask, consiguió entrar haciéndose pasar por un obrebero, una elección inteligente y bastante acertada ya que en su mayoría eran mutantes.

    Aprovecho un descuido del arquitecto que los guiaba a la zona donde iban a trabajar y tras deambular por los corredores vacíos de la empresa, llego a la oficina de Bolivar Trask, el responsable de la nueva era de esclavitud mutante.

    Forzó la cerradura de la puerta y al entrar se encontro cara a cara con un hombre de cabello negro, sentado al otro lado del escritorio como si hubiera estado esperándolo. No conocía a ese hombre pero al menos no era el dueño de la empresa y eso lo tranquilizo.

    ──Disculpe, creíamos que este piso estaba vacío. Tiene que salir ahora, vamos a remodelar estas oficinas── Le explico al desconocido, señalando la identificación en su pecho que lo acreditaba como un obrero más.

    𝐃𝚄𝚂𝚃𝙸𝙽 𝚝𝚑𝚎 𝐏𝚒𝚕𝚘𝚝
    La situación actual con los centinelas no hacía más que darle la razón. Si tan solo lo hubieran escuchado cuando dijo que era un error confiar en la CIA y en todo lo que tuviera que ver con el gobierno, quizás las cosas podrían ser diferentes. El gobierno había decretado ley marcial, pero no era el ejército quien custodiaba las calles. Reemplazaron hombres por máquinas, por robots gigantes, cazadores de mutantes. Como si colocarles un collar inhibidor no fuese suficiente castigo, suficiente humillación para una raza incomprendida aunque claramente superior. Pesé a estar en desventaja, Erik había conseguido hacerse de un pequeño grupo de mutantes. Juntos eran la nueva resistencia, se reuinan una vez a la semana y en lugares diferentes, pasando el poco tiempo que tenían buscando la forma de quitarse ese artefacto del cuello aunque no habían tenido éxito, funcionaba igual para todos, soltando descargas eléctricas cuando trataban de extraerlos insertado alguna herramienta. Los gemelos Lensherr, Wanda y Pietro, también mutantes; trataban de que su padre desistiera de su idea por liberar a su gente pero Erik no entendía motivos ni razones. Había vivido una situación como esa en la infancia, más cruda y cruel, pero la situación actual no estaba muy lejos de tomar el camino que tomaron los alemanes. Prefería sacrificarse su vida, sacrificarse por sus hijos, por sus amigos, por todos aquellos mutantes que habían muerto injustamente. Decidió esperar para llevar a cabo su plan y tras burlar la seguridad en Industrias Trask, consiguió entrar haciéndose pasar por un obrebero, una elección inteligente y bastante acertada ya que en su mayoría eran mutantes. Aprovecho un descuido del arquitecto que los guiaba a la zona donde iban a trabajar y tras deambular por los corredores vacíos de la empresa, llego a la oficina de Bolivar Trask, el responsable de la nueva era de esclavitud mutante. Forzó la cerradura de la puerta y al entrar se encontro cara a cara con un hombre de cabello negro, sentado al otro lado del escritorio como si hubiera estado esperándolo. No conocía a ese hombre pero al menos no era el dueño de la empresa y eso lo tranquilizo. ──Disculpe, creíamos que este piso estaba vacío. Tiene que salir ahora, vamos a remodelar estas oficinas── Le explico al desconocido, señalando la identificación en su pecho que lo acreditaba como un obrero más. [PANDEM0NIO]
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Stolas completamente solo y destrozado sin ni una sola razón por la que más podría vivir... Su hija repudiándolo y su primer amor de la infancia sin siquiera importarle su existencia, allí era su fin. Se acabó, c'est fini.
    Stolas completamente solo y destrozado sin ni una sola razón por la que más podría vivir... Su hija repudiándolo y su primer amor de la infancia sin siquiera importarle su existencia, allí era su fin. Se acabó, c'est fini.
    Me entristece
    2
    6 turnos 0 maullidos
  • 𝑬𝒍 𝒄𝒂𝒛𝒂𝒅𝒐𝒓, 𝒍𝒂 𝒓𝒆𝒃𝒆𝒍𝒅𝒆 𝒚 𝒆𝒍 𝒃𝒖𝒏𝒌𝒆𝒓
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ⚆ 𝙎𝒕𝙖𝒓𝙩𝒆𝙧 𝙥𝒂𝙧𝒂: 𝐷𝘌𝐴𝘕 𝘞𝐼𝘕𝐶𝘏𝐸𝘚𝑇𝘌𝑅


    El mundo parecía ir realmente bien. Los hermanos, según le habían contado a Jody y después Jody a ellas, habían acabado con el puñetero Dios, ahora otra persona regia los cielos, el nefilim de Lucifer, un chaval llamado Jack, que según tenía entendido pretendía dejar el destino de las personas en manos de cada uno, cosa que debería ser una buena noticia, pero que a Claire en aquellos momentos no era algo que le entusiasmara en demasía, visto el giro que había tomado su vida.
    Por otro lado, los hermanos habían decidido abrir el bunker a cualquiera que necesitara información, protección, o simplemente un lugar donde recobrarse de las heridas de una cacería dura.
    También sabía que Castiel había muerto, y aunque su historia con el ángel no había sido la mejor, también debia admitir que había terminado por cogerle cariño, ya no le culpaba por la muerte de su padre, él había tomado sus propias decisiones. Y en secreto aún esperaba verle aparecer con su gabardina, la corbata mal puesta y su incapacidad de entender el mundo que le rodeaba.

    En general todo parecía estar cambiando para mejor. Todo menos, por supuesto su vida. Porque, ¿Cuándo le había salido algo bien a ella? Desde que su padre aceptó que un ángel se metiera en su cuerpo y se fue de casa, y luego su madre la dejara al cargo de su abuela para buscar al hombre que les había abandonado por una disposición divina… nunca.

    De modo que, ¿Por qué iba a cambiar ahora? Quizás había pensado erróneamente que podría ser, que ya le tocaba ser feliz, dejar de sufrir dejar de perder, pero aquella tarde en la que Kaia había quedado con ella en su lugar favorito del pueblo, el parque infantil, en los columpios, jamás se hubiera imaginado que fuera para terminar con su relación.
    No recordaba los motivos, ni si quiera sabía si había sido culpa suya, si había hecho, o dejado de hacer algo, no importaba. Se había terminado y ella volvía a estar perdida.
    Habían pasado semanas de aquello, no había dicho nada en casa, su mayor deseo en esos momentos no era responder preguntas de su hermana o Jody, ni explicar con lujo de detalles como había ido la conversación, o dejar que ellas se esforzaran por animarla. Ni si quiera había llorado, simplemente había vuelto a su estado de ánimo algo más taciturno de lo normal, hecho que a pesar de todo no llegaba a llamar demasiado la atención de nadie.

    Pero si seguía en aquella casa, al final tendría que dar explicaciones, ya le resultaba extraño que no hubieran preguntado por la morena, su presencia a cenar un par de veces por semana ya no se cuestionaba.

    >> Un día como otro cualquiera, sin mucho que hacer, mientras dibujaba de manera abstraída sobre un papel sus ojos recaen en un pequeño cuadrado en la parte inferior derecha del papel, el cual estaba cubierto de un plástico transparente y dejaba ver el interior de lo que ahora ve que es un sobre.
    Recordaba haberlo recibido, recordaba haberlo mandado directamente a un cajón.
    Tras ese recuadro estaba su nombre y la dirección de Sioux Falls de la casa de la Sheriff. La carta había llegado hacia un año, justo para su veintiún cumpleaños, su mayoría de edad.

    La citaban en un despacho de abogados, donde le darían las llaves de un pequeño trastero en el que se encontraba todo cuanto su abuela le había dejado al morir.
    Quizás…
    Aunque no sabe que es lo que va a encontrar allí, tras un año Claire decide aceptar abrir aquella puerta y usarla como huida como primer paso lejos de la casa de su madre adoptiva. El trastero como ya avisaba la carta no es muy grande, y en su mayor parte está repleto de cajas llenas de recuerdos.
    Después de varias horas allí, abriendo cajas al azar y de haber sacado, varios libros y un álbum de fotografías, Claire cierra el trastero y se guarda la llave sin llegar a saber si volvería a traspasar aquella puerta. No guardaba con demasiado cariño los recuerdos acerca de su infancia.

    La diferencia con cualquier otro día es que en aquella ocasión no vuelve a Sioux Falls, en el asiento del copiloto de su Subaru Loyale rojo está la bolsa que había llenado en el trastero, pero en el maletero guarda una bolsa más grande con toda su ropa y sus diarios.
    Si, se había ido de casa, pero había dejado una nota, y no tenía duda de que en cuanto pisara su lugar de destino Jody sabría dónde estaba. De modo que conduce durante toda la noche, llegando hasta aquel lugar cuando el sol pinta de rosa el cielo en un precioso amanecer que ella no disfruta, porque su mirada escanea el lugar al que nunca había ido todavía.

    No tarda en entrar y bajar el primer tramo de escaleras, y no duda de que en cuanto abre aquella pesada y ruidosa puerta de metal, todo el bunker sabe que alguien ha llegado, y efectivamente la figura de Dean Winchester no tarda más de un par de minutos en aparecer, con la mano derecha a la espalda y rostro precavido.

    — ¿Así recibes a las visitas? Pensaba que esto estaba abierto para todos los cazadores que lo necesitaran... ¿Hay hecho café? Necesito café.
    ⚆ 𝙎𝒕𝙖𝒓𝙩𝒆𝙧 𝙥𝒂𝙧𝒂: [BRINGMES0MEPIE] El mundo parecía ir realmente bien. Los hermanos, según le habían contado a Jody y después Jody a ellas, habían acabado con el puñetero Dios, ahora otra persona regia los cielos, el nefilim de Lucifer, un chaval llamado Jack, que según tenía entendido pretendía dejar el destino de las personas en manos de cada uno, cosa que debería ser una buena noticia, pero que a Claire en aquellos momentos no era algo que le entusiasmara en demasía, visto el giro que había tomado su vida. Por otro lado, los hermanos habían decidido abrir el bunker a cualquiera que necesitara información, protección, o simplemente un lugar donde recobrarse de las heridas de una cacería dura. También sabía que Castiel había muerto, y aunque su historia con el ángel no había sido la mejor, también debia admitir que había terminado por cogerle cariño, ya no le culpaba por la muerte de su padre, él había tomado sus propias decisiones. Y en secreto aún esperaba verle aparecer con su gabardina, la corbata mal puesta y su incapacidad de entender el mundo que le rodeaba. En general todo parecía estar cambiando para mejor. Todo menos, por supuesto su vida. Porque, ¿Cuándo le había salido algo bien a ella? Desde que su padre aceptó que un ángel se metiera en su cuerpo y se fue de casa, y luego su madre la dejara al cargo de su abuela para buscar al hombre que les había abandonado por una disposición divina… nunca. De modo que, ¿Por qué iba a cambiar ahora? Quizás había pensado erróneamente que podría ser, que ya le tocaba ser feliz, dejar de sufrir dejar de perder, pero aquella tarde en la que Kaia había quedado con ella en su lugar favorito del pueblo, el parque infantil, en los columpios, jamás se hubiera imaginado que fuera para terminar con su relación. No recordaba los motivos, ni si quiera sabía si había sido culpa suya, si había hecho, o dejado de hacer algo, no importaba. Se había terminado y ella volvía a estar perdida. Habían pasado semanas de aquello, no había dicho nada en casa, su mayor deseo en esos momentos no era responder preguntas de su hermana o Jody, ni explicar con lujo de detalles como había ido la conversación, o dejar que ellas se esforzaran por animarla. Ni si quiera había llorado, simplemente había vuelto a su estado de ánimo algo más taciturno de lo normal, hecho que a pesar de todo no llegaba a llamar demasiado la atención de nadie. Pero si seguía en aquella casa, al final tendría que dar explicaciones, ya le resultaba extraño que no hubieran preguntado por la morena, su presencia a cenar un par de veces por semana ya no se cuestionaba. >> Un día como otro cualquiera, sin mucho que hacer, mientras dibujaba de manera abstraída sobre un papel sus ojos recaen en un pequeño cuadrado en la parte inferior derecha del papel, el cual estaba cubierto de un plástico transparente y dejaba ver el interior de lo que ahora ve que es un sobre. Recordaba haberlo recibido, recordaba haberlo mandado directamente a un cajón. Tras ese recuadro estaba su nombre y la dirección de Sioux Falls de la casa de la Sheriff. La carta había llegado hacia un año, justo para su veintiún cumpleaños, su mayoría de edad. La citaban en un despacho de abogados, donde le darían las llaves de un pequeño trastero en el que se encontraba todo cuanto su abuela le había dejado al morir. Quizás… Aunque no sabe que es lo que va a encontrar allí, tras un año Claire decide aceptar abrir aquella puerta y usarla como huida como primer paso lejos de la casa de su madre adoptiva. El trastero como ya avisaba la carta no es muy grande, y en su mayor parte está repleto de cajas llenas de recuerdos. Después de varias horas allí, abriendo cajas al azar y de haber sacado, varios libros y un álbum de fotografías, Claire cierra el trastero y se guarda la llave sin llegar a saber si volvería a traspasar aquella puerta. No guardaba con demasiado cariño los recuerdos acerca de su infancia. La diferencia con cualquier otro día es que en aquella ocasión no vuelve a Sioux Falls, en el asiento del copiloto de su Subaru Loyale rojo está la bolsa que había llenado en el trastero, pero en el maletero guarda una bolsa más grande con toda su ropa y sus diarios. Si, se había ido de casa, pero había dejado una nota, y no tenía duda de que en cuanto pisara su lugar de destino Jody sabría dónde estaba. De modo que conduce durante toda la noche, llegando hasta aquel lugar cuando el sol pinta de rosa el cielo en un precioso amanecer que ella no disfruta, porque su mirada escanea el lugar al que nunca había ido todavía. No tarda en entrar y bajar el primer tramo de escaleras, y no duda de que en cuanto abre aquella pesada y ruidosa puerta de metal, todo el bunker sabe que alguien ha llegado, y efectivamente la figura de Dean Winchester no tarda más de un par de minutos en aparecer, con la mano derecha a la espalda y rostro precavido. — ¿Así recibes a las visitas? Pensaba que esto estaba abierto para todos los cazadores que lo necesitaran... ¿Hay hecho café? Necesito café.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • La vuelta al trabajo siempre ha sido algo reconfortable, pero a su vez dura y está vez lo ha sido algo más debido a que he tenido que dejar a cargo de una niñera a Niki, no me arrepiento, pero siento como se ha desprendido un poco mi corazón. Se que está en buenas manos, pero a su vez quiero estar con ella. Me he prometido a mí misma de reducir las horas, para estar con ella. Pero también ha sido para darle la mejor infancia que yo he tenido.
    La vuelta al trabajo siempre ha sido algo reconfortable, pero a su vez dura y está vez lo ha sido algo más debido a que he tenido que dejar a cargo de una niñera a Niki, no me arrepiento, pero siento como se ha desprendido un poco mi corazón. Se que está en buenas manos, pero a su vez quiero estar con ella. Me he prometido a mí misma de reducir las horas, para estar con ella. Pero también ha sido para darle la mejor infancia que yo he tenido.
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    || ¿Debería subir primero una ficha de su infancia y luego otra de su adolescencia o hacer un resumen de ambas y ya?
    || ¿Debería subir primero una ficha de su infancia y luego otra de su adolescencia o hacer un resumen de ambas y ya? :STK-58:
    2 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    || Debería profundizar más en la infancia y adolescencia de Isla para haceros saber lo traumada que está
    || Debería profundizar más en la infancia y adolescencia de Isla para haceros saber lo traumada que está :STK-19:
    Me enjaja
    Me shockea
    2
    0 comentarios 0 compartidos
  • ──── 𝐷í𝑎 𝑙𝑖𝑏𝑟𝑒 𝑦 𝑙𝑎 𝑡𝑟𝑎𝑛𝑞𝑢𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑎𝑑𝑒𝑐𝑢𝑎𝑑𝑎. ────

    [] 𝐵𝑒𝑟𝑙í𝑛, 𝐴𝑙𝑒𝑚𝑎𝑛𝑖𝑎 — 𝟶𝟸:𝟹𝟶 𝑃.𝑀

    Caminaba en ese entonces por las calles de Kreuzberg bajo una lluvia fina pero persistente que Berlín parece regalarle casi a diario en esta época del año. El paraguas negro que lleva apenas alcanza a cubrirlo; el viento frío se encarga de mojarle los bordes del abrigo y de salpicarle las botas cada vez que pisa un charco mal calculado.

    Las luces de los semáforos se reflejan en los adoquines brillantes y en los charcos que multiplican la ciudad. Pasa frente a murales enormes medio descoloridos, bicicletas encadenadas que parecen haber sido abandonadas hace décadas, y escaparates de tiendas de segunda mano que exhiben lámparas extrañas y vinilos polvorientos.

    Hay algo reconfortante en esa mezcla de desorden y melancolía que desprende el barrio.

    Después de unos quince minutos deambulando sin rumbo fijo, la ve: una pequeña cafetería con ventanales grandes y empañados, un letrero de madera pintado a mano que simplemente dice :

    ❝ 𝐊𝐀𝐅𝐅𝐄𝐄 & 𝐊𝐔𝐂𝐇𝐄𝐍 ❞

    y una luz cálida color ámbar que se derrama hacia la calle como si quisiera invitar a cualquiera que pase por ahí.

    Empuja la puerta y el tintineo de una campanita anuncia su llegada.

    El aroma a café recién molido y masa horneada lo envuelve de inmediato. Se sacude un poco el agua del abrigo, cierra el paraguas y lo apoya junto a otros en la entrada.

    𝘗 : ──── 𝘎𝘶𝘵𝘦𝘯 𝘛𝘢𝘨. 𝘞𝘢𝘴 𝘮ö𝘤𝘩𝘵𝘦𝘴𝘵 𝘥𝘶? ──── (𝘉𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘴 ¿𝘘𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘢? )

    Dice la chica detrás del mostrador con una sonrisa amable.

    ──── 𝘎𝘶𝘵𝘦𝘯 𝘛𝘢𝘨. 𝘌𝘪𝘯𝘦𝘯 𝘊𝘢𝘱𝘱𝘶𝘤𝘤𝘪𝘯𝘰, 𝘣𝘪𝘵𝘵𝘦. ──── (¡𝘉𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘴! 𝘜𝘯 𝘤𝘢𝘱𝘶𝘤𝘩𝘪𝘯𝘰, 𝘱𝘰𝘳 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳.)

    Responde en un alemán correcto pero con ese acento que todavía delata que no lleva tantos años aquí.

    ──── 𝘜𝘯𝘥. . . 𝘷𝘪𝘦𝘭𝘭𝘦𝘪𝘤𝘩𝘵 𝘦𝘪𝘯 𝘚𝘵ü𝘤𝘬 𝘈𝘱𝘧𝘦𝘭𝘴𝘵𝘳𝘶𝘥𝘦𝘭, 𝘸𝘦𝘯𝘯 𝘦𝘴 𝘸𝘦𝘭𝘤𝘩𝘦𝘯 𝘨𝘪𝘣𝘵. ──── ( 𝘠. . . 𝘘𝘶𝘪𝘻á𝘴 𝘶𝘯 𝘵𝘳𝘰𝘻𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘵𝘳𝘶𝘥𝘦𝘭 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘯𝘻𝘢𝘯𝘢, 𝘴𝘪 𝘩𝘢𝘺.)

    Se lleva la bandeja a una mesa junto a la ventana. Se sienta, se quita la bufanda húmeda y deja que el calor del local le vaya descongelando los dedos. Afuera, la lluvia sigue cayendo en hilos finos y pacientes.

    Adentro, el vapor del cappuccino sube en espirales lentas mientras la espuma dibuja un corazón imperfecto que se deshace poco a poco.

    Mira la calle, la gente que pasa apresurada con capuchas y paraguas rotos, las luces que se encienden temprano porque el cielo gris nunca termina de aclararse. Piensa que en dos días tiene que volver al trabajo y debe aprovechar un poco cada momento.

    Pero por ahora hay café caliente, un pedazo de strudel con canela que huele a infancia ajena, y el sonido suave de la lluvia golpeando el vidrio.

    Y eso, por unos minutos más, le parece suficiente.
    ──── 𝐷í𝑎 𝑙𝑖𝑏𝑟𝑒 𝑦 𝑙𝑎 𝑡𝑟𝑎𝑛𝑞𝑢𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑎𝑑𝑒𝑐𝑢𝑎𝑑𝑎. ──── [🇩🇪] 𝐵𝑒𝑟𝑙í𝑛, 𝐴𝑙𝑒𝑚𝑎𝑛𝑖𝑎 — 𝟶𝟸:𝟹𝟶 𝑃.𝑀 Caminaba en ese entonces por las calles de Kreuzberg bajo una lluvia fina pero persistente que Berlín parece regalarle casi a diario en esta época del año. El paraguas negro que lleva apenas alcanza a cubrirlo; el viento frío se encarga de mojarle los bordes del abrigo y de salpicarle las botas cada vez que pisa un charco mal calculado. Las luces de los semáforos se reflejan en los adoquines brillantes y en los charcos que multiplican la ciudad. Pasa frente a murales enormes medio descoloridos, bicicletas encadenadas que parecen haber sido abandonadas hace décadas, y escaparates de tiendas de segunda mano que exhiben lámparas extrañas y vinilos polvorientos. Hay algo reconfortante en esa mezcla de desorden y melancolía que desprende el barrio. Después de unos quince minutos deambulando sin rumbo fijo, la ve: una pequeña cafetería con ventanales grandes y empañados, un letrero de madera pintado a mano que simplemente dice : ❝ 𝐊𝐀𝐅𝐅𝐄𝐄 & 𝐊𝐔𝐂𝐇𝐄𝐍 ❞ y una luz cálida color ámbar que se derrama hacia la calle como si quisiera invitar a cualquiera que pase por ahí. Empuja la puerta y el tintineo de una campanita anuncia su llegada. El aroma a café recién molido y masa horneada lo envuelve de inmediato. Se sacude un poco el agua del abrigo, cierra el paraguas y lo apoya junto a otros en la entrada. 𝘗 : ──── 𝘎𝘶𝘵𝘦𝘯 𝘛𝘢𝘨. 𝘞𝘢𝘴 𝘮ö𝘤𝘩𝘵𝘦𝘴𝘵 𝘥𝘶? ──── (𝘉𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘴 ¿𝘘𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘢? ) Dice la chica detrás del mostrador con una sonrisa amable. ──── 𝘎𝘶𝘵𝘦𝘯 𝘛𝘢𝘨. 𝘌𝘪𝘯𝘦𝘯 𝘊𝘢𝘱𝘱𝘶𝘤𝘤𝘪𝘯𝘰, 𝘣𝘪𝘵𝘵𝘦. ──── (¡𝘉𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘴! 𝘜𝘯 𝘤𝘢𝘱𝘶𝘤𝘩𝘪𝘯𝘰, 𝘱𝘰𝘳 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳.) Responde en un alemán correcto pero con ese acento que todavía delata que no lleva tantos años aquí. ──── 𝘜𝘯𝘥. . . 𝘷𝘪𝘦𝘭𝘭𝘦𝘪𝘤𝘩𝘵 𝘦𝘪𝘯 𝘚𝘵ü𝘤𝘬 𝘈𝘱𝘧𝘦𝘭𝘴𝘵𝘳𝘶𝘥𝘦𝘭, 𝘸𝘦𝘯𝘯 𝘦𝘴 𝘸𝘦𝘭𝘤𝘩𝘦𝘯 𝘨𝘪𝘣𝘵. ──── ( 𝘠. . . 𝘘𝘶𝘪𝘻á𝘴 𝘶𝘯 𝘵𝘳𝘰𝘻𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘵𝘳𝘶𝘥𝘦𝘭 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘯𝘻𝘢𝘯𝘢, 𝘴𝘪 𝘩𝘢𝘺.) Se lleva la bandeja a una mesa junto a la ventana. Se sienta, se quita la bufanda húmeda y deja que el calor del local le vaya descongelando los dedos. Afuera, la lluvia sigue cayendo en hilos finos y pacientes. Adentro, el vapor del cappuccino sube en espirales lentas mientras la espuma dibuja un corazón imperfecto que se deshace poco a poco. Mira la calle, la gente que pasa apresurada con capuchas y paraguas rotos, las luces que se encienden temprano porque el cielo gris nunca termina de aclararse. Piensa que en dos días tiene que volver al trabajo y debe aprovechar un poco cada momento. Pero por ahora hay café caliente, un pedazo de strudel con canela que huele a infancia ajena, y el sonido suave de la lluvia golpeando el vidrio. Y eso, por unos minutos más, le parece suficiente.
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    16
    2 turnos 0 maullidos
  • Joder, llegó Duolingo, es como volver a ver al dinosaurio Barney de tu infancia (si, ese show estúpido donde te ponías a cantar frente a la pantalla(?)
    Joder, llegó Duolingo, es como volver a ver al dinosaurio Barney de tu infancia (si, ese show estúpido donde te ponías a cantar frente a la pantalla(?)
    Me enjaja
    Me gusta
    3
    2 turnos 0 maullidos
  • Registro interno — Luana
    Todo llegó de golpe.
    No como recuerdos ordenados, no como escenas claras…

    sino como un impacto.
    Un segundo estaba de pie.
    Al siguiente, el mundo se volvió demasiado rápido.

    Las imágenes no pedían permiso.
    Mi infancia —fragmentos rotos—
    manos que no eran mías, voces que no usaban mi nombre,
    la sensación constante de estar aprendiendo a sobrevivir, no a vivir.
    Después, sangre. No el color…

    La sensación.
    El peso de obedecer sin entender.
    El vacío de hacer lo que se esperaba de mí y no sentir nada al hacerlo.

    Corría mi mente como si alguien hubiera presionado avance rápido:
    rostros que ya no recuerdo completos,
    lugares donde nunca fui persona, solo función.

    Órdenes. Silencios. Frío.
    Luego, la transformación.
    No el dolor físico…

    sino la ruptura de saber que ya no había vuelta atrás.
    Ser loba.
    Ser algo más.

    Ser algo que otros nombraban por mí.
    Intenté respirar, pero el aire no entraba bien.

    Mis manos temblaban, no por miedo…
    sino porque mi cuerpo estaba cansado de sostenerme.

    Sentí el vínculo.
    Ese hilo invisible que siempre fingí no sentir.

    No como una voz.
    Como un eco que decía: no estás sola,
    y yo lo odié… porque no quería necesitar a nadie.

    Quise pensar: soy libre.
    Pero en ese instante no lo sentí cierto.
    Solo sentí agotamiento.
    Mis piernas cedieron.
    No fue una caída dramática.
    Fue lenta.
    Pesada.

    Como si la gravedad finalmente hubiera ganado.
    No pensé en morir.

    Pensé algo peor:
    ¿Y si nunca supe quién era sin sobrevivir?
    La esperanza no se rompió.

    Se apagó, como una luz cansada que no tenía fuerzas para seguir encendida.
    Y allí, desorientada, con la mente llena y el cuerpo vacío,
    entendí algo con una claridad brutal:
    No estaba tocando fondo porque fuera débil.

    Estaba tocando fondo porque nunca me había permitido parar.
    Registro interno — Luana Todo llegó de golpe. No como recuerdos ordenados, no como escenas claras… sino como un impacto. Un segundo estaba de pie. Al siguiente, el mundo se volvió demasiado rápido. Las imágenes no pedían permiso. Mi infancia —fragmentos rotos— manos que no eran mías, voces que no usaban mi nombre, la sensación constante de estar aprendiendo a sobrevivir, no a vivir. Después, sangre. No el color… La sensación. El peso de obedecer sin entender. El vacío de hacer lo que se esperaba de mí y no sentir nada al hacerlo. Corría mi mente como si alguien hubiera presionado avance rápido: rostros que ya no recuerdo completos, lugares donde nunca fui persona, solo función. Órdenes. Silencios. Frío. Luego, la transformación. No el dolor físico… sino la ruptura de saber que ya no había vuelta atrás. Ser loba. Ser algo más. Ser algo que otros nombraban por mí. Intenté respirar, pero el aire no entraba bien. Mis manos temblaban, no por miedo… sino porque mi cuerpo estaba cansado de sostenerme. Sentí el vínculo. Ese hilo invisible que siempre fingí no sentir. No como una voz. Como un eco que decía: no estás sola, y yo lo odié… porque no quería necesitar a nadie. Quise pensar: soy libre. Pero en ese instante no lo sentí cierto. Solo sentí agotamiento. Mis piernas cedieron. No fue una caída dramática. Fue lenta. Pesada. Como si la gravedad finalmente hubiera ganado. No pensé en morir. Pensé algo peor: ¿Y si nunca supe quién era sin sobrevivir? La esperanza no se rompió. Se apagó, como una luz cansada que no tenía fuerzas para seguir encendida. Y allí, desorientada, con la mente llena y el cuerpo vacío, entendí algo con una claridad brutal: No estaba tocando fondo porque fuera débil. Estaba tocando fondo porque nunca me había permitido parar.
    Me shockea
    1
    1 turno 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    𝓝𝓪𝓴𝓪𝓶𝓪 𝓝𝓪𝓶𝓲

    ​"¿De qué sirve tener lo que deseas, si no puedes compartirlo con quienes quieres?"

    INFORMACIÓN PERSONAL
    • ​Nombre: Nami (ナミ)
    • ​Origen: Reino de Oykot, East Blue (Residencia en Villa Cocoyasi)
    • ​Edad: 20 años | Cumpleaños: 3 de julio
    • ​Apariencia: 169 cm | Cabello naranja brillante | Tatuaje de mandarina y molinillo.
    • ​Afiliaciones: Navegante de los Piratas de Sombrero de Paja.
    • ​Recompensa: ฿ 366.000.000

    HISTORIA Y SUEÑOS
    ​Criada por Bell-mère y Nojiko, mi infancia fue marcada por el sacrificio y la lucha por liberar a mi pueblo. Tras años de soledad, Luffy me devolvió la libertad. Ahora navego por el Nuevo Mundo con el sueño de dibujar el mapa de todo el mundo, usando mi intelecto para guiar a mis amigos.

    HABILIDADES Y EQUIPO
    • ​Clima-Tact: Mi báculo meteorológico capaz de crear tormentas, rayos y espejismos.
    • ​Navegación: Un instinto natural para predecir el clima y guiar el Thousand Sunny.
    • ​Control de Zeus: Capacidad para lanzar ataques eléctricos de nivel devastador.

    VÍNCULOS CERCANOS
    • ​ Luffy: Mi capitán. Aunque es un imprudente, confío en que nos llevará a la cima.

    • ​ Nojiko: Mi hermana mayor de alma. Es mi conexión con mi hogar y la persona que siempre creyó en mí.

    • ​ Bell-mère: Mi madre. Su voluntad vive en cada mandarina que cuido en el barco.

    • ​ Zeus: Mi fiel y glotón compañero de nubes. Aunque antes servía a Big Mom, ahora vive en mi Clima-Tact. Es un poco miedoso y llorón, pero es mi arma más poderosa y mi sirviente número uno (¡mientras lo alimente con "Weather Eggs"!).

    • ​ Zoro & Sanji: Mis protectores. El espadachín despistado y el cocinero que me mima a diario.

    • ​ Usopp & Chopper: Mis mejores amigos. Con uno comparto inventos y con el otro el instinto de protección (es como mi hermanito).

    • ​ Nico Robin: Mi confidente. Es la única persona que realmente entiende mi intelecto y mi calma.

    • ​ Franky, Brook & Jinbe: Mis valientes nakamas. El constructor, el músico y el timonel más fuerte del mar.

    GUSTOS Y PREFERENCIAS
    • ​Me encanta: El dinero (¡Berries!), las mandarinas de mi jardín y la ropa de alta gama.

    • ​Detesto: Los malvados que hacen llorar a los niños, las deudas sin pagar y que malgasten el oro.
    ​"No me subestimes por ser la navegante. Con Zeus a mi lado y el apoyo de mis Nakamas, ¡te haré conocer la furia del cielo!"
    🍊 𝓝𝓪𝓴𝓪𝓶𝓪 𝓝𝓪𝓶𝓲 🍊 ​"¿De qué sirve tener lo que deseas, si no puedes compartirlo con quienes quieres?" ​📑 INFORMACIÓN PERSONAL • ​Nombre: Nami (ナミ) • ​Origen: Reino de Oykot, East Blue (Residencia en Villa Cocoyasi) • ​Edad: 20 años | Cumpleaños: 3 de julio ♋ • ​Apariencia: 169 cm | Cabello naranja brillante | Tatuaje de mandarina y molinillo. • ​Afiliaciones: Navegante de los Piratas de Sombrero de Paja. • ​Recompensa: ฿ 366.000.000 ​🗺️ HISTORIA Y SUEÑOS ​Criada por Bell-mère y Nojiko, mi infancia fue marcada por el sacrificio y la lucha por liberar a mi pueblo. Tras años de soledad, Luffy me devolvió la libertad. Ahora navego por el Nuevo Mundo con el sueño de dibujar el mapa de todo el mundo, usando mi intelecto para guiar a mis amigos. ​⚡ HABILIDADES Y EQUIPO • ​Clima-Tact: Mi báculo meteorológico capaz de crear tormentas, rayos y espejismos. • ​Navegación: Un instinto natural para predecir el clima y guiar el Thousand Sunny. • ​Control de Zeus: Capacidad para lanzar ataques eléctricos de nivel devastador. ​⚓ VÍNCULOS CERCANOS • ​👒 Luffy: Mi capitán. Aunque es un imprudente, confío en que nos llevará a la cima. • ​👭 Nojiko: Mi hermana mayor de alma. Es mi conexión con mi hogar y la persona que siempre creyó en mí. • ​🍊 Bell-mère: Mi madre. Su voluntad vive en cada mandarina que cuido en el barco. • ​☁️ Zeus: Mi fiel y glotón compañero de nubes. Aunque antes servía a Big Mom, ahora vive en mi Clima-Tact. Es un poco miedoso y llorón, pero es mi arma más poderosa y mi sirviente número uno (¡mientras lo alimente con "Weather Eggs"!). • ​⚔️ Zoro & 🚬 Sanji: Mis protectores. El espadachín despistado y el cocinero que me mima a diario. • ​🧪 Usopp & 🩺 Chopper: Mis mejores amigos. Con uno comparto inventos y con el otro el instinto de protección (es como mi hermanito). • ​🌸 Nico Robin: Mi confidente. Es la única persona que realmente entiende mi intelecto y mi calma. • ​🤖 Franky, 🎻 Brook & 🦈 Jinbe: Mis valientes nakamas. El constructor, el músico y el timonel más fuerte del mar. ​❤️ GUSTOS Y PREFERENCIAS • ​Me encanta: El dinero (¡Berries!), las mandarinas de mi jardín y la ropa de alta gama. • ​Detesto: Los malvados que hacen llorar a los niños, las deudas sin pagar y que malgasten el oro. ​"No me subestimes por ser la navegante. Con Zeus a mi lado y el apoyo de mis Nakamas, ¡te haré conocer la furia del cielo!"
    Me encocora
    4
    0 comentarios 1 compartido
Ver más resultados
Patrocinados