• #SeductiveSunday

    Dicen que el amor que sientes por alguien desde la infancia es puro y que a veces es pasajero, pero lo que siento por ti quiero que sea para siempre Lucy Argent Turner
    #SeductiveSunday Dicen que el amor que sientes por alguien desde la infancia es puro y que a veces es pasajero, pero lo que siento por ti quiero que sea para siempre [Little_Witch]
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  • ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘𝖨𝗇𝗀𝗋𝗂𝖽 𝖵𝖺𝗅𝖾𝗇𝗍𝗂𝗇𝖾 ⫘⫘⫘

    El pasillo del segundo piso olía a madera húmeda y a la ceniza densa de los puros cerberus avanzó, su enorme silueta bloqueaba la tenue luz de los apliques de la pared. No hubo advertencias ni hubo palabras.

    La orden del supervisor de la sección técnica había sido directa: Eliminación total.

    La primera puerta cedió bajo el impacto de su bota con el estrépito de un trueno , el espacio se convirtió de inmediato en un matadero claustrofóbico.

    Dos guardaespaldas, cuyos rostros estaban grabados en su memoria táctica, ni siquiera alcanzaron a desenfundar , la mano enguantada de cerberus, masiva y pesada como el hierro, se cerró en torno al cuello del primero, aplastando la laringe antes de arrojar el cuerpo contra el segundo.

    La fuerza del impacto fracturó el cráneo de ambos contra la pared de hormigón, el olor cambió instantáneamente, el perfume barato y el tabaco desaparecieron, sepultados por el aroma denso, ferroso y caliente de la sangre fresca.

    Los deudores y los mafiosos de la mesa central gritaron, volcando el mobiliario en un intento inútil de crear una barrera comenzando a disparar, tres balas de nueve milímetros impactaron directamente en el chaleco táctico de su pecho, y una cuarta le perforó la piel del hombro izquierdo.

    Cerberus ni siquiera parpadeó, su tolerancia al dolor, alterada quirúrgicamente en los laboratorios de su infancia, transformó el daño en un mero estímulo de posicionamiento, en un incentivo en ir a sentir...MÁS.

    Se movió con una agilidad monstruosa que desafiaba su tamaño , aquello fue una coreografía de brutalidad muda , rompió extremidades, hundió cajas torácicas con la palma de la mano y ejecutó cada baja con la precisión de una máquina. Uno de los líderes de la mafia intentó arrastrarse hacia la ventana, suplicando, ofreciendo dinero, llorando lágrimas de puro terror.

    Cerberus lo miró desde arriba a través de las rendijas de su máscara obligatoria, sus ojos cansados, habitualmente apagados, brillaban ahora con la determinación de un propósito, alzó su bota, comenzando a aplastar su cabeza cual cucaracha en el suelo, haciendo que el crujido final puso fin al ruido. Silencio.... De nuevo el maldito silencio.


    Cerberus permaneció de pie en el centro de la sala destruida, rodeado de escombros y cuerpos inertes. Su respiración agitada subía y bajaba en un ritmo violento, la adrenalina quemaba sus venas como ácido, manteniendo sus músculos tensos, listos para seguir despedazando carne.


    No se quejó del hombro sangrante.
    No se movió para limpiarse la cara.
    Esperaba la orden de retirada por el auricular de su oído. Esperaba que alguien le dijera qué hacer ahora.

    ---creeeek---

    El sonido no provino de su radio. Provino de la puerta rota del pasillo.
    El olor a pólvora y sangre del cuarto fue cortado de golpe por un aroma nuevo, ajeno al matadero en el que se encontraba. Los ojos de Cerberus se abrieron de golpe, dilatados por la hipervigilancia extrema.
    Sus mandíbulas se apretaron detrás de la máscara

    ¿Quién estaba ahi? ¿falló? ¿porque el aroma le podía tan alterado?
    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘[Damage.Punk]⫘⫘⫘ El pasillo del segundo piso olía a madera húmeda y a la ceniza densa de los puros cerberus avanzó, su enorme silueta bloqueaba la tenue luz de los apliques de la pared. No hubo advertencias ni hubo palabras. La orden del supervisor de la sección técnica había sido directa: Eliminación total. La primera puerta cedió bajo el impacto de su bota con el estrépito de un trueno , el espacio se convirtió de inmediato en un matadero claustrofóbico. Dos guardaespaldas, cuyos rostros estaban grabados en su memoria táctica, ni siquiera alcanzaron a desenfundar , la mano enguantada de cerberus, masiva y pesada como el hierro, se cerró en torno al cuello del primero, aplastando la laringe antes de arrojar el cuerpo contra el segundo. La fuerza del impacto fracturó el cráneo de ambos contra la pared de hormigón, el olor cambió instantáneamente, el perfume barato y el tabaco desaparecieron, sepultados por el aroma denso, ferroso y caliente de la sangre fresca. Los deudores y los mafiosos de la mesa central gritaron, volcando el mobiliario en un intento inútil de crear una barrera comenzando a disparar, tres balas de nueve milímetros impactaron directamente en el chaleco táctico de su pecho, y una cuarta le perforó la piel del hombro izquierdo. Cerberus ni siquiera parpadeó, su tolerancia al dolor, alterada quirúrgicamente en los laboratorios de su infancia, transformó el daño en un mero estímulo de posicionamiento, en un incentivo en ir a sentir...MÁS. Se movió con una agilidad monstruosa que desafiaba su tamaño , aquello fue una coreografía de brutalidad muda , rompió extremidades, hundió cajas torácicas con la palma de la mano y ejecutó cada baja con la precisión de una máquina. Uno de los líderes de la mafia intentó arrastrarse hacia la ventana, suplicando, ofreciendo dinero, llorando lágrimas de puro terror. Cerberus lo miró desde arriba a través de las rendijas de su máscara obligatoria, sus ojos cansados, habitualmente apagados, brillaban ahora con la determinación de un propósito, alzó su bota, comenzando a aplastar su cabeza cual cucaracha en el suelo, haciendo que el crujido final puso fin al ruido. Silencio.... De nuevo el maldito silencio. Cerberus permaneció de pie en el centro de la sala destruida, rodeado de escombros y cuerpos inertes. Su respiración agitada subía y bajaba en un ritmo violento, la adrenalina quemaba sus venas como ácido, manteniendo sus músculos tensos, listos para seguir despedazando carne. No se quejó del hombro sangrante. No se movió para limpiarse la cara. Esperaba la orden de retirada por el auricular de su oído. Esperaba que alguien le dijera qué hacer ahora. ---creeeek--- El sonido no provino de su radio. Provino de la puerta rota del pasillo. El olor a pólvora y sangre del cuarto fue cortado de golpe por un aroma nuevo, ajeno al matadero en el que se encontraba. Los ojos de Cerberus se abrieron de golpe, dilatados por la hipervigilancia extrema. Sus mandíbulas se apretaron detrás de la máscara ¿Quién estaba ahi? ¿falló? ¿porque el aroma le podía tan alterado?
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  • • Las Crónicas De Fenrir Queen •

    ~El día de kael vireon prt2~

    El humo cubría el cielo por completo y la nieve que antes daba tranquilidad al pueblo ahora se derretía lentamente bajo las llamas mientras cenizas oscuras caían sobre los tejados destruidos. Kael Vireon apenas podía respirar, el aire quemaba y los gritos venían de todas partes. Su madre seguía sujetándolo del brazo mientras corrían entre calles colapsadas, esquivando escombros y personas desesperadas que intentaban huir hacia el bosque, pero no había salida, aquellas enormes estructuras flotantes seguían descendiendo sobre el valle como depredadores observando una presa herida.

    —¡Kael no mires atrás!—

    La voz de su madre sonó más fuerte esta vez, pero fue demasiado tarde. El chico giró apenas el rostro y vio a uno de los soldados atravesar a un hombre del pueblo sin siquiera detenerse, mientras otro levantaba la mano creando un círculo mágico oscuro que explotó contra varias casas cercanas. No era una batalla, era una ejecución. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Kael justo cuando el suelo volvió a temblar violentamente y una onda de choque atravesó la montaña lanzando nieve, fuego y madera destruida por todas partes. Varias casas se derrumbaron de golpe y su madre cayó de rodillas.

    —¡Mamá!—

    Kael intentó ayudarla, pero ella sostuvo rápidamente su rostro entre las manos y por primera vez él vio miedo real en sus ojos.

    —Escúchame… pase lo que pase no vuelvas atrás, ¿entendido?, corre hacia el bosque, sigue el río congelado y no te detengas—

    —No pienso irme sin ustedes—

    —¡KAEL!—

    El grito hizo que se quedara completamente inmóvil. Ella nunca le había hablado así. Las llamas iluminaban su rostro mientras pequeñas lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos.

    —Tienes que vivir—

    Entonces una enorme sombra cayó frente a ellos. Uno de los soldados había aterrizado en medio de la calle destruida, su armadura negra estaba cubierta de nieve derretida y sangre, y en una mano sostenía una lanza oscura impregnada de energía. Detrás de él otros descendían lentamente desde el cielo. Kael retrocedió instintivamente mientras el soldado observaba alrededor hasta fijar la vista directamente en ellos.

    —Supervivientes detectados—

    Su voz no parecía humana, solo vacía. El hombre levantó lentamente la lanza y la madre de Kael abrazó a su hijo cubriéndolo con el cuerpo mientras el mundo entero parecía detenerse alrededor de ellos, pero justo antes de que atacara una explosión azul atravesó la calle destruyendo parte de las casas cercanas y lanzando al soldado varios metros hacia atrás.

    Kael abrió los ojos sorprendido.

    Su padre había aparecido entre el humo sosteniendo aquella vieja herramienta metálica, aunque ahora estaba cubierta de runas brillantes y energía azulada. Su respiración era pesada y sangre caía lentamente por uno de sus brazos.

    —Llévatelo…—

    —¡Pero tú…!—

    —¡AHORA!—

    El soldado comenzó a levantarse entre los escombros mientras más figuras descendían desde el cielo detrás de él. El padre de Kael dio un paso al frente sin apartar la mirada del enemigo y, aunque solo fue un paso… para Kael aquel instante se convirtió en el momento exacto donde su infancia terminó.
    • Las Crónicas De Fenrir Queen • ~El día de kael vireon prt2~ El humo cubría el cielo por completo y la nieve que antes daba tranquilidad al pueblo ahora se derretía lentamente bajo las llamas mientras cenizas oscuras caían sobre los tejados destruidos. Kael Vireon apenas podía respirar, el aire quemaba y los gritos venían de todas partes. Su madre seguía sujetándolo del brazo mientras corrían entre calles colapsadas, esquivando escombros y personas desesperadas que intentaban huir hacia el bosque, pero no había salida, aquellas enormes estructuras flotantes seguían descendiendo sobre el valle como depredadores observando una presa herida. —¡Kael no mires atrás!— La voz de su madre sonó más fuerte esta vez, pero fue demasiado tarde. El chico giró apenas el rostro y vio a uno de los soldados atravesar a un hombre del pueblo sin siquiera detenerse, mientras otro levantaba la mano creando un círculo mágico oscuro que explotó contra varias casas cercanas. No era una batalla, era una ejecución. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Kael justo cuando el suelo volvió a temblar violentamente y una onda de choque atravesó la montaña lanzando nieve, fuego y madera destruida por todas partes. Varias casas se derrumbaron de golpe y su madre cayó de rodillas. —¡Mamá!— Kael intentó ayudarla, pero ella sostuvo rápidamente su rostro entre las manos y por primera vez él vio miedo real en sus ojos. —Escúchame… pase lo que pase no vuelvas atrás, ¿entendido?, corre hacia el bosque, sigue el río congelado y no te detengas— —No pienso irme sin ustedes— —¡KAEL!— El grito hizo que se quedara completamente inmóvil. Ella nunca le había hablado así. Las llamas iluminaban su rostro mientras pequeñas lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos. —Tienes que vivir— Entonces una enorme sombra cayó frente a ellos. Uno de los soldados había aterrizado en medio de la calle destruida, su armadura negra estaba cubierta de nieve derretida y sangre, y en una mano sostenía una lanza oscura impregnada de energía. Detrás de él otros descendían lentamente desde el cielo. Kael retrocedió instintivamente mientras el soldado observaba alrededor hasta fijar la vista directamente en ellos. —Supervivientes detectados— Su voz no parecía humana, solo vacía. El hombre levantó lentamente la lanza y la madre de Kael abrazó a su hijo cubriéndolo con el cuerpo mientras el mundo entero parecía detenerse alrededor de ellos, pero justo antes de que atacara una explosión azul atravesó la calle destruyendo parte de las casas cercanas y lanzando al soldado varios metros hacia atrás. Kael abrió los ojos sorprendido. Su padre había aparecido entre el humo sosteniendo aquella vieja herramienta metálica, aunque ahora estaba cubierta de runas brillantes y energía azulada. Su respiración era pesada y sangre caía lentamente por uno de sus brazos. —Llévatelo…— —¡Pero tú…!— —¡AHORA!— El soldado comenzó a levantarse entre los escombros mientras más figuras descendían desde el cielo detrás de él. El padre de Kael dio un paso al frente sin apartar la mirada del enemigo y, aunque solo fue un paso… para Kael aquel instante se convirtió en el momento exacto donde su infancia terminó.
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  • Dices conocer quien eres mejor que cualquier otro. Vamos a corroborarlo con un pequeño test de autodescubrimiento, pero cuidado, podría ponerte en contacto con partes de ti que creías perdidas:

    > ¿Qué es eso que perdonas en los demás pero jamás en ti?
    > ¿Cuál es el pensamiento recurrente que aparece en tu cabeza justo antes de dormir?
    > ¿Qué parte de tu personalidad ocultas de los demás?
    > ¿Cuántas veces te has mentido?
    > ¿Qué comportamiento ajeno te irrita porque refleja algo tuyo?
    > ¿Qué herida del pasado sigues usando como excusa en tu presente?
    > ¿Qué es lo más doloroso que has tenido que aceptar sobre tu propia naturaleza?
    > Fuera de bienes materiales y poderes cósmicos, ¿Qué es lo que realmente te diferencia de los demás?
    > ¿Cuál es tu definición de bondad y maldad?
    > ¿Qué es lo que te hace sentir realmente tu?
    > ¿Qué diría tu yo de la infancia de la persona que eres hoy?
    Dices conocer quien eres mejor que cualquier otro. Vamos a corroborarlo con un pequeño test de autodescubrimiento, pero cuidado, podría ponerte en contacto con partes de ti que creías perdidas: > ¿Qué es eso que perdonas en los demás pero jamás en ti? > ¿Cuál es el pensamiento recurrente que aparece en tu cabeza justo antes de dormir? > ¿Qué parte de tu personalidad ocultas de los demás? > ¿Cuántas veces te has mentido? > ¿Qué comportamiento ajeno te irrita porque refleja algo tuyo? > ¿Qué herida del pasado sigues usando como excusa en tu presente? > ¿Qué es lo más doloroso que has tenido que aceptar sobre tu propia naturaleza? > Fuera de bienes materiales y poderes cósmicos, ¿Qué es lo que realmente te diferencia de los demás? > ¿Cuál es tu definición de bondad y maldad? > ¿Qué es lo que te hace sentir realmente tu? > ¿Qué diría tu yo de la infancia de la persona que eres hoy?
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  • Jamás se había caracterizado por ser un médico petulante, ni había abusado de su autoridad frente a sus colegas, a pesar del abrumador peso que suponía ostentar la Jefatura de Cirugía a su edad. Poseía la facultad de delegar el trabajo, pero su estoica devoción siempre lo empujaba a colocarse en la primera línea de los casos más críticos.

    Hacía todo lo humana y científicamente posible. El noventa por ciento de sus intervenciones culminaba en éxito, desafiando a menudo las nefastas estadísticas... Elias se desvivía por ser un cirujano de excelencia, un buen hombre, un ser humano competente. ¿Entonces por qué? ¿Por qué el universo se ensañaba con él? ¿Por qué siempre era su rostro el que recibía el repudio y la furia de las familias cuando la muerte ganaba la partida?

    El impacto lo había derribado contra el frío linóleo del pasillo, y el latido punzante en el centro de su rostro le advertía que, muy probablemente, le habían fracturado la nariz. Estaba aturdido. La sangre caliente comenzaba a resbalar por su labio superior mientras escuchaba, como si estuviera sumergido bajo el agua, los alaridos rotos y las preguntas incriminatorias del hombre enfurecido frente a él. ¿Por qué su hija no había salido viva del quirófano?

    Elias también anhelaba saberlo. Había seguido cada protocolo con precisión milimétrica, e incluso se había aventurado en terrenos que otros cirujanos temían: ejecutó una craneotomía descompresiva de emergencia combinada con un bypass extracraneal-intracraneal de altísimo riesgo, navegando a ciegas entre el tejido para drenar una hemorragia masiva que ya estaba asfixiando el tronco encefálico. Había suturado arterias microscópicas durante ocho agónicas horas... pero fue inútil. La necrosis fue inclemente.

    Sin embargo, lo que le helaba la sangre y le aceleraba el pulso no era la amenaza de recibir un segundo golpe por parte de aquel hombre. Era esa macabra y asfixiante sensación de déjà vu. La escena le resultaba tan familiar... tan dolorosamente calcada de su pasado.

    Tirado en el suelo, llevándose una mano temblorosa al rostro ensangrentado, Elias se sintió minúsculo. Volvía a tener diez años en lugar de 28. El pasillo del hospital se desvaneció, siendo reemplazado por la lúgubre sala de su infancia. Y el hombre que le gritaba ya no era un padre en duelo, sino la imponente y aterradora sombra de su propio progenitor, moliéndolo a golpes sin piedad, castigando con furia el más mínimo error en una práctica de disección.
    Jamás se había caracterizado por ser un médico petulante, ni había abusado de su autoridad frente a sus colegas, a pesar del abrumador peso que suponía ostentar la Jefatura de Cirugía a su edad. Poseía la facultad de delegar el trabajo, pero su estoica devoción siempre lo empujaba a colocarse en la primera línea de los casos más críticos. Hacía todo lo humana y científicamente posible. El noventa por ciento de sus intervenciones culminaba en éxito, desafiando a menudo las nefastas estadísticas... Elias se desvivía por ser un cirujano de excelencia, un buen hombre, un ser humano competente. ¿Entonces por qué? ¿Por qué el universo se ensañaba con él? ¿Por qué siempre era su rostro el que recibía el repudio y la furia de las familias cuando la muerte ganaba la partida? El impacto lo había derribado contra el frío linóleo del pasillo, y el latido punzante en el centro de su rostro le advertía que, muy probablemente, le habían fracturado la nariz. Estaba aturdido. La sangre caliente comenzaba a resbalar por su labio superior mientras escuchaba, como si estuviera sumergido bajo el agua, los alaridos rotos y las preguntas incriminatorias del hombre enfurecido frente a él. ¿Por qué su hija no había salido viva del quirófano? Elias también anhelaba saberlo. Había seguido cada protocolo con precisión milimétrica, e incluso se había aventurado en terrenos que otros cirujanos temían: ejecutó una craneotomía descompresiva de emergencia combinada con un bypass extracraneal-intracraneal de altísimo riesgo, navegando a ciegas entre el tejido para drenar una hemorragia masiva que ya estaba asfixiando el tronco encefálico. Había suturado arterias microscópicas durante ocho agónicas horas... pero fue inútil. La necrosis fue inclemente. Sin embargo, lo que le helaba la sangre y le aceleraba el pulso no era la amenaza de recibir un segundo golpe por parte de aquel hombre. Era esa macabra y asfixiante sensación de déjà vu. La escena le resultaba tan familiar... tan dolorosamente calcada de su pasado. Tirado en el suelo, llevándose una mano temblorosa al rostro ensangrentado, Elias se sintió minúsculo. Volvía a tener diez años en lugar de 28. El pasillo del hospital se desvaneció, siendo reemplazado por la lúgubre sala de su infancia. Y el hombre que le gritaba ya no era un padre en duelo, sino la imponente y aterradora sombra de su propio progenitor, moliéndolo a golpes sin piedad, castigando con furia el más mínimo error en una práctica de disección.
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  • —Un nombre.

    Los nombres son importantes, particularmente importantes para los Ainu. Es a través de los nombres que lo intangible se entiende, que se le da una identidad -y todo lo que ellos implica- a las fuerzas de la naturaleza, a los espíritus antes anónimos.

    Es por eso que los Ainu eligen sus nombres: Durante la infancia, se reciben nombres provisionales, basados en sucesos que hayan ocurrido cerca del nacimiento, o algún gusto o particularidad del infante. Hasta que se alcanza una edad apropiada, es que a un Ainu se le permite elegir un nombre.

    Aunque no tiene nada que ver con la edad. No es el número lo que determina cuando estamos listos, son nuestras vivencias, los procesos mediante los cuales nos hemos transformado. Un Ainu no sabe que está listo para elegir su nombre, hasta que ocurre. Hasta que llega ese momento de epifanía en el que todo cuadra.

    Es así como elegiremos un nombre. Uno que represente todo por lo que hemos pasado, por lo que nos falta pasar, los miedos que atrás dejamos, las esperanzas que en el futuro hemos decidido depositar.

    Un nombre para nosotras.
    —Un nombre. Los nombres son importantes, particularmente importantes para los Ainu. Es a través de los nombres que lo intangible se entiende, que se le da una identidad -y todo lo que ellos implica- a las fuerzas de la naturaleza, a los espíritus antes anónimos. Es por eso que los Ainu eligen sus nombres: Durante la infancia, se reciben nombres provisionales, basados en sucesos que hayan ocurrido cerca del nacimiento, o algún gusto o particularidad del infante. Hasta que se alcanza una edad apropiada, es que a un Ainu se le permite elegir un nombre. Aunque no tiene nada que ver con la edad. No es el número lo que determina cuando estamos listos, son nuestras vivencias, los procesos mediante los cuales nos hemos transformado. Un Ainu no sabe que está listo para elegir su nombre, hasta que ocurre. Hasta que llega ese momento de epifanía en el que todo cuadra. Es así como elegiremos un nombre. Uno que represente todo por lo que hemos pasado, por lo que nos falta pasar, los miedos que atrás dejamos, las esperanzas que en el futuro hemos decidido depositar. Un nombre para nosotras.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    | ¿Cuándo me llega la persona que me propone una trama en la que ambos personajes eran amigos en la infancia, se separan y al volver a reencontrarse se enamoran? Quiero dejar de ser espectadora |
    | ¿Cuándo me llega la persona que me propone una trama en la que ambos personajes eran amigos en la infancia, se separan y al volver a reencontrarse se enamoran? Quiero dejar de ser espectadora | :STK-31:
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  • Nada era mejor después de una exitosa jornada de cacería, y la plenitud de los estómagos llenos, que compartir el rato sencillamente con la compañía que entre todos podían darse.
    Por supuesto, ronquidos no se hicieron esperar pero ella, lejos de sentir sueño, se sintió amena sobretodo al charlar con su padre.

    — ... Le insistí que no metiera las narices donde no debía ¡Pero aseguraba que esa madriguera estaba deshabitada! ¡Su cara de espanto al ver salir a ese animal del interior fue tan divertido! Desde entonces no la he visto volver a meter las narices donde nadie la llamó —

    Aunque intentó controlar su risa para no despertar a sus compañeros dormidos fue algo que simplemente no pudo contener ante el recuerdo. Por un momento sus ojos se cerraron por ello pero al abrirlos volvió a notar en su padre aquella mirada que tantas veces vió desde su infancia.
    Sus orejas descendieron y la expresión alguna vez alegre en su rostro se convirtió en una de entristecida preocupación.

    — Padre, piensas en él de nuevo ¿No es cierto? —

    No por mucho tiempo fue hija única; alguna vez tuvo un hermano. Aún era demasiado pequeña para recordarlo correctamente, algún sueño de forma ocasional la había asaltado mientras dormía sobre su infancia. Un recuerdo borroso, algo tan lejano que al despertar ni siquiera estaba segura de qué había soñado. Pero la mención de su hermano fue algo que siempre estuvo presente en la manada.
    Incluso sus padres no fueron capaces de buscar tener un nuevo cachorro luego de ello, quedándose ella como hija única. Enseguida se estiró lo suficiente para frotar su cabeza bajo el mentón de su padre y en su melena. Una forma en la que ella buscó consolarle de aquel dolor que desde hacía tanto tiempo pesaba en su corazón
    Nada era mejor después de una exitosa jornada de cacería, y la plenitud de los estómagos llenos, que compartir el rato sencillamente con la compañía que entre todos podían darse. Por supuesto, ronquidos no se hicieron esperar pero ella, lejos de sentir sueño, se sintió amena sobretodo al charlar con su padre. — ... Le insistí que no metiera las narices donde no debía ¡Pero aseguraba que esa madriguera estaba deshabitada! ¡Su cara de espanto al ver salir a ese animal del interior fue tan divertido! Desde entonces no la he visto volver a meter las narices donde nadie la llamó — Aunque intentó controlar su risa para no despertar a sus compañeros dormidos fue algo que simplemente no pudo contener ante el recuerdo. Por un momento sus ojos se cerraron por ello pero al abrirlos volvió a notar en su padre aquella mirada que tantas veces vió desde su infancia. Sus orejas descendieron y la expresión alguna vez alegre en su rostro se convirtió en una de entristecida preocupación. — Padre, piensas en él de nuevo ¿No es cierto? — No por mucho tiempo fue hija única; alguna vez tuvo un hermano. Aún era demasiado pequeña para recordarlo correctamente, algún sueño de forma ocasional la había asaltado mientras dormía sobre su infancia. Un recuerdo borroso, algo tan lejano que al despertar ni siquiera estaba segura de qué había soñado. Pero la mención de su hermano fue algo que siempre estuvo presente en la manada. Incluso sus padres no fueron capaces de buscar tener un nuevo cachorro luego de ello, quedándose ella como hija única. Enseguida se estiró lo suficiente para frotar su cabeza bajo el mentón de su padre y en su melena. Una forma en la que ella buscó consolarle de aquel dolor que desde hacía tanto tiempo pesaba en su corazón
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  • JAMIL VIPER ~

    Vicealcaide de Scarabia. Nacido en una familia que ha servido a la familia de Kalim durante generaciones, pasó la mayor parte de su infancia y juventud sometido a los caprichos despreocupados de Kalim.
    🐍 JAMIL VIPER ~ 🐍 Vicealcaide de Scarabia. Nacido en una familia que ha servido a la familia de Kalim durante generaciones, pasó la mayor parte de su infancia y juventud sometido a los caprichos despreocupados de Kalim.
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    CURIOSIDADES DE MIA P ARGENT

    1) Al igual que Grayson Mía hizo una masacre en Kinderheim 512.
    2) En su día a día es el caos de todo el departamento de informática.
    3) Se saco la licencia de conducir a la sexta vez.
    4) Suele dormir cinco horas.
    5) No es buena en temas de cocinar.
    6) Le encanta el chocolate blanco.
    7) Al día de hoy siguie con hematofobia, debido a que intento matar el " monstro" de Gray.
    8) Es buena recordando cosas, pero no de su infancia.
    9) Es el dolor de "cabeza" de Hobbs.
    10) Pese su altura es cinturón negro de karate.
    11) Tiene cuatro móviles.
    CURIOSIDADES DE MIA P ARGENT 1) Al igual que Grayson Mía hizo una masacre en Kinderheim 512. 2) En su día a día es el caos de todo el departamento de informática. 3) Se saco la licencia de conducir a la sexta vez. 4) Suele dormir cinco horas. 5) No es buena en temas de cocinar. 6) Le encanta el chocolate blanco. 7) Al día de hoy siguie con hematofobia, debido a que intento matar el " monstro" de Gray. 8) Es buena recordando cosas, pero no de su infancia. 9) Es el dolor de "cabeza" de Hobbs. 10) Pese su altura es cinturón negro de karate. 11) Tiene cuatro móviles.
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