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ACLARACIONES
¡Hola! ❤
En primer lugar, me gustaría aclarar que en esta cuenta se rolean a dos personajes, que son hermanos gemelos.
Sin embargo, el personaje 'main' o principal con el cual suelo rolear interacciones es Ciel (real) Phantomhive. Por lo cual, si es de su interés rolear con el otro gemelo (Sirius), agradecería que se me lo especificara. En la...
Ciel arrugó el entrecejo y volvió a repetir con molestia:
—¡Ciel Phantomhive!
—¡No! —exclamó la voz con el mismo ímpetu—. ¡Tú no eres nada!
De repente, la negrura comenzó a tomar forma.
Un espejo apareció frente a él, reflejando su rostro confuso en medio de la oscuridad.
Al verse, Ciel se sobresaltó.
—Soy yo —musitó.
—Es verdad —convino la voz—. Tienes su mismo rostro. Pero no eres él.
La voz parecía segura de lo que decía, Ciel no quiso creer en sus palabras.
—¡Lo soy! —afirmó, inclinándose hacia el espejo. Sus ojos azules se veían dudosos. —¡Soy… Soy Ciel Phantomhive!
—No importa lo que hagas, jamás serás él.
«Porque Ciel Phantomhive murió esa noche.
En aquel altar.
Devorado por el demonio».
—¡Estoy vivo! —le gritó Ciel, llevándose una mano al pecho. Sus dedos arrugaron la tela de su chaqueta con desesperación. —¡Estoy aquí!
El espejo reflejó su semblante ambivalente: entre la duda y la certeza.
Entre la vida y la muerte.
—¿Qué es un cuerpo sin un alma? —inquirió la voz.
—Yo… Yo soy…
Ciel sintió el temblor de sus extremidades.
El frío recorrió cada ápice de su ser
«Nada».
—¿Quién eres?
—Soy Ciel Phantomhive.
—¿Quién eres?
—Ya te lo dije.
—¿Quién eres? —insistió la voz.
Ciel arrugó el entrecejo y volvió a repetir con molestia:
—¡Ciel Phantomhive!
—¡No! —exclamó la voz con el mismo ímpetu—. ¡Tú no eres nada!
De repente, la negrura comenzó a tomar forma.
Un espejo apareció frente a él, reflejando su rostro confuso en medio de la oscuridad.
Al verse, Ciel se sobresaltó.
—Soy yo —musitó.
—Es verdad —convino la voz—. Tienes su mismo rostro. Pero no eres él.
La voz parecía segura de lo que decía, Ciel no quiso creer en sus palabras.
—¡Lo soy! —afirmó, inclinándose hacia el espejo. Sus ojos azules se veían dudosos. —¡Soy… Soy Ciel Phantomhive!
—No importa lo que hagas, jamás serás él.
«Porque Ciel Phantomhive murió esa noche.
En aquel altar.
Devorado por el demonio».
—¡Estoy vivo! —le gritó Ciel, llevándose una mano al pecho. Sus dedos arrugaron la tela de su chaqueta con desesperación. —¡Estoy aquí!
El espejo reflejó su semblante ambivalente: entre la duda y la certeza.
Entre la vida y la muerte.
—¿Qué es un cuerpo sin un alma? —inquirió la voz.
—Yo… Yo soy…
Ciel sintió el temblor de sus extremidades.
El frío recorrió cada ápice de su ser
«Nada».
La cola negra ondeó por el viento nocturno, refinada como su frac, elegante como su porte.
—¿Es el conde Phantomhive?
Los nobles a su alrededor susurraban descaradamente fuerte.
—¡Es él!
De hecho, algunos de ellos se acercaron a saludarlo. Ciel les respondió con una sonrisa cortés e ingresó en el hotel.
El vestíbulo era puro lujo; candelabros del cristal más precioso, brillando traslúcidos bajo la iluminación eléctrica. Paredes y suelos de un impoluto blanco con dorado: la opulencia en todo su esplendor.
—Conde Phantomhive, ¿está aquí por la velada?
Asintió.
Pero fue su mayordomo quien se encargó de entregar la invitación con una sonrisa. Luego, fueron guiados hacia el gran salón donde se desarrollaba el evento.
Las puertas fueron abiertas por el botones, y de inmediato, Ciel se encontró con la vista de una habitación amplia, llena de mesas decoradas con buen gusto, ocupadas por aristócratas vestidos de la misma manera.
Vaciló un instante, pero metió un pie en el interior, luego el otro.
La gente ya lo había visto, clavando sus miradas en él. Algunos arrogantes, otros curiosos, o indiferentes.
Así, tragándose su renuencia, Ciel ingresó dispuesto a lidiar con la alta sociedad.
✦ 𝐒𝐈𝐑𝐈𝐔𝐒 ✦
𝟏𝟗𝟎𝟎
𝐇𝐨𝐭𝐞𝐥 𝐋𝐚𝐧𝐠𝐡𝐚𝐦
La cola negra ondeó por el viento nocturno, refinada como su frac, elegante como su porte.
—¿Es el conde Phantomhive?
Los nobles a su alrededor susurraban descaradamente fuerte.
—¡Es él!
De hecho, algunos de ellos se acercaron a saludarlo. Ciel les respondió con una sonrisa cortés e ingresó en el hotel.
El vestíbulo era puro lujo; candelabros del cristal más precioso, brillando traslúcidos bajo la iluminación eléctrica. Paredes y suelos de un impoluto blanco con dorado: la opulencia en todo su esplendor.
—Conde Phantomhive, ¿está aquí por la velada?
Asintió.
Pero fue su mayordomo quien se encargó de entregar la invitación con una sonrisa. Luego, fueron guiados hacia el gran salón donde se desarrollaba el evento.
Las puertas fueron abiertas por el botones, y de inmediato, Ciel se encontró con la vista de una habitación amplia, llena de mesas decoradas con buen gusto, ocupadas por aristócratas vestidos de la misma manera.
Vaciló un instante, pero metió un pie en el interior, luego el otro.
La gente ya lo había visto, clavando sus miradas en él. Algunos arrogantes, otros curiosos, o indiferentes.
Así, tragándose su renuencia, Ciel ingresó dispuesto a lidiar con la alta sociedad.