• Hacer bolsitas aromáticas con papá es relajante! Daozhang Xiao Xingchen
    Hacer bolsitas aromáticas con papá es relajante! [Daozhang_XiaoXingchen]
    Me shockea
    1
    6 turnos 0 maullidos
  • "Estare ocupado estos dias.. No me extrañen."
    "Estare ocupado estos dias.. No me extrañen."
    Me entristece
    Me enjaja
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • ♡: El pelirrojo se encontraba solo, iluminado únicamente por las luces de la cafetería que atravesaban la ventana a sus espaldas, la banca era sorpresivamente cómoda y la lluvia aproximándose solo creaba una ambientación perfecta para continuar con...lo que sea que estuviese haciendo afuera a tan altas horas de la noche. Sacó un pequeño libro de la bolsa que cargaba consigo y observó la portada, después fijó su mirada sobre la luna, justo frente a él -

    Creo que... si yo tuviese unos zapatos iguales los usaría de inmediato, aunque no tengo la más remota idea de a dónde me llevarían.

    - Sus ojos volvieron de nuevo al libro. Lo abrió justo donde lo había dejado, pero no lo leyó de inmediato, sus ojos pasaban por las palabras sin detenerse hasta que recordó esa frase "no hay lugar como el hogar" -

    No… no es un lugar… - corrigió, con un pequeño gesto de frustración - es… algo más...
    ♡: El pelirrojo se encontraba solo, iluminado únicamente por las luces de la cafetería que atravesaban la ventana a sus espaldas, la banca era sorpresivamente cómoda y la lluvia aproximándose solo creaba una ambientación perfecta para continuar con...lo que sea que estuviese haciendo afuera a tan altas horas de la noche. Sacó un pequeño libro de la bolsa que cargaba consigo y observó la portada, después fijó su mirada sobre la luna, justo frente a él - Creo que... si yo tuviese unos zapatos iguales los usaría de inmediato, aunque no tengo la más remota idea de a dónde me llevarían. - Sus ojos volvieron de nuevo al libro. Lo abrió justo donde lo había dejado, pero no lo leyó de inmediato, sus ojos pasaban por las palabras sin detenerse hasta que recordó esa frase "no hay lugar como el hogar" - No… no es un lugar… - corrigió, con un pequeño gesto de frustración - es… algo más...
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Muy bien... Aquí estoy de nuevo... De vuelta y muy enojada... Tanto que jodieron y aquí va a estar el resultado de sus acciones...

    Espero que todo el acoso que anduve y estuvieron repartiendo con personas que nada que ver... Allá valido la pena... Ahora las van a pagar.
    Muy bien... Aquí estoy de nuevo... De vuelta y muy enojada... Tanto que jodieron y aquí va a estar el resultado de sus acciones... Espero que todo el acoso que anduve y estuvieron repartiendo con personas que nada que ver... Allá valido la pena... Ahora las van a pagar.
    Me gusta
    Me shockea
    Me encocora
    Me endiabla
    11
    7 turnos 0 maullidos
  • Ah, ahí estás. ¿Por qué es tan difícil encontrarte a ti, específicamente? En fin, un placer conocerte por fin, señorita archivista. ¿Estás disponible para charlar un rato?
    Ah, ahí estás. ¿Por qué es tan difícil encontrarte a ti, específicamente? En fin, un placer conocerte por fin, señorita archivista. ¿Estás disponible para charlar un rato?
    Me encocora
    1
    12 turnos 0 maullidos
  • — Hey, ¿Sale ida exprés a Hogsmeade? No te preocupes por McGonagall o Filch, tenemos nuestros trucos para escabullirnos sin ser vistos.
    — Hey, ¿Sale ida exprés a Hogsmeade? No te preocupes por McGonagall o Filch, tenemos nuestros trucos para escabullirnos sin ser vistos.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Arghh!... Cada vez que Flaky me visita, pincha mi piscina con sus púas y tengo que perder el tiempo reparandola.
    Arghh!... Cada vez que Flaky me visita, pincha mi piscina con sus púas y tengo que perder el tiempo reparandola.
    1 turno 0 maullidos
  • ────── Intento ser amable, ¿Sabes? Pero no tengo mucha paciencia. No soy un monstruo, soy un perro que, aparte de ladrar, muerde, y muerde duro. Si no quieres salir escaldado, no me busques los dientes.
    ────── Intento ser amable, ¿Sabes? Pero no tengo mucha paciencia. No soy un monstruo, soy un perro que, aparte de ladrar, muerde, y muerde duro. Si no quieres salir escaldado, no me busques los dientes.
    Me enjaja
    Me gusta
    Me encocora
    4
    3 turnos 0 maullidos
  • La música retumbaba en las paredes de cristal del penthouse en Dubái, filtrándose hasta la terraza donde el viento cálido apenas lograba disipar el olor a alcohol y perfume caro.

    Deianira Zorkeas estaba apoyada contra la baranda, una copa en la mano y una sonrisa que no llegaba a los ojos. Abajo, la ciudad brillaba como si nada pudiera tocarla, como si todo fuera perfecto. Como ella.

    —Te están buscando —dijo una voz detrás.

    No se dio vuelta. Ya sabía quién era. Siempre había alguien buscándola.

    —Que esperen.

    Su reflejo en el vidrio le devolvía una versión impecable: vestido ajustado, piel luminosa, labios perfectamente delineados con uno de sus propios productos. Zorkeas Beauty. Su imperio. Su nombre.

    Un imperio construido sobre control.

    O eso le gustaba creer.

    Un trago más. Otro después. La línea entre placer y necesidad hacía rato que había desaparecido. No pensaba en eso. No esa noche.

    —Deianira —insistió la voz, más cerca ahora—. El inversor no va a quedarse mucho tiempo.

    Esta vez sí giró, despacio, como si cada movimiento estuviera coreografiado. Sus ojos recorrieron al hombre frente a ella, evaluándolo en un segundo.

    —Entonces que aprenda a esperar —respondió, suave, casi peligrosa.

    Lo dejó ahí, sin más, y volvió adentro.

    La fiesta era un espectáculo: cuerpos, risas, luces, música. Todo girando alrededor de ella sin que pareciera tocarla realmente. Se movía entre la gente como si flotara, como si nada pesara.

    Pero todo pesaba.

    Una mano en su cintura. Otra en su brazo. Susurros, propuestas, miradas. Ella respondía con lo justo: una sonrisa, un gesto, un juego. Sabía exactamente qué dar y qué no.

    Control.

    Siempre control.

    Hasta que no.

    En algún punto de la noche, el ruido se volvió demasiado. O demasiado poco. Difícil de distinguir. Se encerró en el baño, apoyando las manos contra el mármol frío.

    Respiró.

    Una vez.

    Otra.

    Se miró en el espejo.

    Ahí estaba otra vez: perfecta… y completamente desordenada por dentro.

    Se inclinó sobre la mesada, cerrando los ojos. No sabía cuánto tiempo pasó. Podrían haber sido segundos o minutos.

    Un golpe en la puerta.

    —¿Estás bien?

    Abrió los ojos lentamente. Volvió a ponerse la máscara en cuestión de segundos.

    Cuando salió, nadie notó la diferencia.

    Claro que no.

    Deianira caminó directo hacia el inversor, con esa seguridad que parecía imposible de romper. Le tendió la mano, sonrisa impecable.

    —Disculpa la espera —dijo—. Ahora sí, hablemos de negocios.

    Y así, entre contratos, copas y promesas, la noche siguió avanzando.

    Como siempre.

    Como si nada se estuviera desmoronando por dentro.
    La música retumbaba en las paredes de cristal del penthouse en Dubái, filtrándose hasta la terraza donde el viento cálido apenas lograba disipar el olor a alcohol y perfume caro. Deianira Zorkeas estaba apoyada contra la baranda, una copa en la mano y una sonrisa que no llegaba a los ojos. Abajo, la ciudad brillaba como si nada pudiera tocarla, como si todo fuera perfecto. Como ella. —Te están buscando —dijo una voz detrás. No se dio vuelta. Ya sabía quién era. Siempre había alguien buscándola. —Que esperen. Su reflejo en el vidrio le devolvía una versión impecable: vestido ajustado, piel luminosa, labios perfectamente delineados con uno de sus propios productos. Zorkeas Beauty. Su imperio. Su nombre. Un imperio construido sobre control. O eso le gustaba creer. Un trago más. Otro después. La línea entre placer y necesidad hacía rato que había desaparecido. No pensaba en eso. No esa noche. —Deianira —insistió la voz, más cerca ahora—. El inversor no va a quedarse mucho tiempo. Esta vez sí giró, despacio, como si cada movimiento estuviera coreografiado. Sus ojos recorrieron al hombre frente a ella, evaluándolo en un segundo. —Entonces que aprenda a esperar —respondió, suave, casi peligrosa. Lo dejó ahí, sin más, y volvió adentro. La fiesta era un espectáculo: cuerpos, risas, luces, música. Todo girando alrededor de ella sin que pareciera tocarla realmente. Se movía entre la gente como si flotara, como si nada pesara. Pero todo pesaba. Una mano en su cintura. Otra en su brazo. Susurros, propuestas, miradas. Ella respondía con lo justo: una sonrisa, un gesto, un juego. Sabía exactamente qué dar y qué no. Control. Siempre control. Hasta que no. En algún punto de la noche, el ruido se volvió demasiado. O demasiado poco. Difícil de distinguir. Se encerró en el baño, apoyando las manos contra el mármol frío. Respiró. Una vez. Otra. Se miró en el espejo. Ahí estaba otra vez: perfecta… y completamente desordenada por dentro. Se inclinó sobre la mesada, cerrando los ojos. No sabía cuánto tiempo pasó. Podrían haber sido segundos o minutos. Un golpe en la puerta. —¿Estás bien? Abrió los ojos lentamente. Volvió a ponerse la máscara en cuestión de segundos. Cuando salió, nadie notó la diferencia. Claro que no. Deianira caminó directo hacia el inversor, con esa seguridad que parecía imposible de romper. Le tendió la mano, sonrisa impecable. —Disculpa la espera —dijo—. Ahora sí, hablemos de negocios. Y así, entre contratos, copas y promesas, la noche siguió avanzando. Como siempre. Como si nada se estuviera desmoronando por dentro.
    Me gusta
    Me encocora
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • ☲ | ❖⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯ ❝Sᴜᴄʜ ᴀ ᴡᴏᴇғᴜʟ sʜᴀᴍᴇ, ʏᴏᴜ sᴇᴇᴍᴇᴅ sᴏ ғᴇɪsᴛʏ. Jᴜsᴛ ᴡʜᴇɴ I ᴡᴀs ʙᴇɢɪɴɴɪɴɢ ᴛᴏ ғᴇᴇʟ ᴀ ᴛᴀᴅ 𝖒𝖎𝖘𝖈𝖍𝖎𝖊𝖛𝖔𝖚𝖘 ᴛᴏɴɪɢʜᴛ."

    https://music.youtube.com/watch?v=h0IaI7l7ItY
    ☲ | ❖⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯ ❝Sᴜᴄʜ ᴀ ᴡᴏᴇғᴜʟ sʜᴀᴍᴇ, ʏᴏᴜ sᴇᴇᴍᴇᴅ sᴏ ғᴇɪsᴛʏ. Jᴜsᴛ ᴡʜᴇɴ I ᴡᴀs ʙᴇɢɪɴɴɪɴɢ ᴛᴏ ғᴇᴇʟ ᴀ ᴛᴀᴅ 𝖒𝖎𝖘𝖈𝖍𝖎𝖊𝖛𝖔𝖚𝖘 ᴛᴏɴɪɢʜᴛ." https://music.youtube.com/watch?v=h0IaI7l7ItY
    Me encocora
    Me gusta
    10
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados