• —How long until I can take a pause? —preguntó a su mánager.

    —Three months. —respondió el hombre.

    Un suspiro que daba señales de irritación fue escuchado de parte de la rubia.

    —Fuck it. —susurró.

    Luego de aquello, Deianira fue vista en un antro.

    ((Créditos en la imágen))
    —How long until I can take a pause? —preguntó a su mánager. —Three months. —respondió el hombre. Un suspiro que daba señales de irritación fue escuchado de parte de la rubia. —Fuck it. —susurró. Luego de aquello, Deianira fue vista en un antro. ((Créditos en la imágen))
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  • —Ya, sean serios.—

    Alphonse parpadea firme un par de veces, su mano izquierda tiembla ligero por un instante mientras sus dedos pasan a través de la altura de sus ojos.

    —¿A qué hora abre el antro?—

    Alphie ya está apestando a una mezcla de Coca-Cola y un vino Syrah del 91'.
    —Ya, sean serios.— Alphonse parpadea firme un par de veces, su mano izquierda tiembla ligero por un instante mientras sus dedos pasan a través de la altura de sus ojos. —¿A qué hora abre el antro?— Alphie ya está apestando a una mezcla de Coca-Cola y un vino Syrah del 91'.
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  • "Never to reach the oblivious dark"
    Nombre completo: Alphonse Llewellyn TremaineNacimiento: 05 de abril de 2005, Belgravia, LondresLinaje: Tercera generación de la fortuna Tremaine (minería de estaño en Cornualles, posterior inversión en bienes raíces y fondos de cobertura). Su bisabuelo arruinó a tres pueblos galeses; su padre cuadruplicó la fortuna vendiendo armas a...
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  • Ay no tienes caso Kalim ..... pero esta bien ya me combesiste
    Ay no tienes caso Kalim ..... pero esta bien ya me combesiste
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  • Aveces me pregunto si esto ay cosas , que son correctas.
    ¿por que aun asi? , siento que no .
    Aveces me pregunto si esto ay cosas , que son correctas. ¿por que aun asi? , siento que no .
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  • —Recuérdame otra vez ¿Por qué tenemos que ir por esa cosa nosotros?

    Ambos jóvenes caminaban por el árido desierto, el sol abrasador y el viento seco que levantaba la caliente arena hasta sus rostros hacía del camino a su objetivo fuera más complicado de lo que esperaban.

    —Primero, —dice la chica— no es una «cosa» es un artefacto.

    El camino parecía infinito, el calor hacía que el entorno se difuminara a la lejanía.

    —Segundo, —continuaba ella— Si no fuera por la culpa de «alguien» —dijo volteando su rostro hacia él con ojos entrecerrados— no tendríamos que buscar un nuevo catalizador para esta pobre e indefensa maga.

    Una sensación de vergüenza y culpa cosquilleó en el estómago del joven espadachín, sabía que estar en esta situación tan molesta era su culpa, por lo cual no rechistó y siguió su camino.

    —Bueno... supongo que es «en parte» mi culpa.
    —Recuérdame otra vez ¿Por qué tenemos que ir por esa cosa nosotros? Ambos jóvenes caminaban por el árido desierto, el sol abrasador y el viento seco que levantaba la caliente arena hasta sus rostros hacía del camino a su objetivo fuera más complicado de lo que esperaban. —Primero, —dice la chica— no es una «cosa» es un artefacto. El camino parecía infinito, el calor hacía que el entorno se difuminara a la lejanía. —Segundo, —continuaba ella— Si no fuera por la culpa de «alguien» —dijo volteando su rostro hacia él con ojos entrecerrados— no tendríamos que buscar un nuevo catalizador para esta pobre e indefensa maga. Una sensación de vergüenza y culpa cosquilleó en el estómago del joven espadachín, sabía que estar en esta situación tan molesta era su culpa, por lo cual no rechistó y siguió su camino. —Bueno... supongo que es «en parte» mi culpa.
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  • Hail, dice la bruja. Los cuerpos se encuentran descansando, suavemente tendidos entre las raíces como si meramente durmieran, la tétrica ciudad del silencio ausente de roca.
    Hail, responde el espíritu. Sentado a la vera de un tronco caído, disfrutando de manera extraña el susurro constante de una estaca removiendo tierra. Una pequeña montaña de musgo a la derecha, un balde de leche recién ordeñada frente a él.

    — No es necesario. —

    La declaración los tomó a ambos por sorpresa, aun el peso haciendo eco en el aire como si esperara que en algún momento alguno tuviera la decencia de reclamarlo, pero no fue así. Simplemente, los encerró una vez más en sus pensamientos, ¿Estaban en ese momento de un encuentro casual? ¿Era eso realmente una elección o simplemente eran dos esclavos de la inercia? El estómago de uno rugía mientras la mirada del otro se apesadumbraba, curiosa danza que giraba eternamente cambiando de huésped según el momento del día.

    La luz escaseaba, llamando al olvido, y lo más cercano a un abrazo cálido que tuvo en un largo tiempo aconteció solamente por el proceso de descomposición. La muchacha tendía frente a ella, aun con pigmentos sobre la piel y el hedor ligero de lo desagradable debajo de la resina de pino que usó para asegurar su trenzado. Cómplice como solo los cadáveres pueden serlo, el espantoso encuentro del frío en las extremidades contra la sombra de la vida pasada en el vientre… Morir encinta, dos veces muerte.

    El primer búho anunció el inicio de la penumbra, y la cubeta vacía, caía hacia un lado, iniciaba el festín del bosque.

    No hubo palabras de despedida, siquiera un leve reconocimiento como para determinarse entre ellos, individuos. La bruja caminó de espaldas hasta salir del umbral dibujado en la tierra y recién ahí llegó a girarse como si realmente no hubiera nadie allí. El demonio seguiría en su espacio, siempre paciente, de que los animales tomen la parte legitima que les corresponde, después de todo, no es carroña sin la saliva de alguien más.

    Hail, dice la bruja. Los cuerpos se encuentran descansando, suavemente tendidos entre las raíces como si meramente durmieran, la tétrica ciudad del silencio ausente de roca. Hail, responde el espíritu. Sentado a la vera de un tronco caído, disfrutando de manera extraña el susurro constante de una estaca removiendo tierra. Una pequeña montaña de musgo a la derecha, un balde de leche recién ordeñada frente a él. — No es necesario. — La declaración los tomó a ambos por sorpresa, aun el peso haciendo eco en el aire como si esperara que en algún momento alguno tuviera la decencia de reclamarlo, pero no fue así. Simplemente, los encerró una vez más en sus pensamientos, ¿Estaban en ese momento de un encuentro casual? ¿Era eso realmente una elección o simplemente eran dos esclavos de la inercia? El estómago de uno rugía mientras la mirada del otro se apesadumbraba, curiosa danza que giraba eternamente cambiando de huésped según el momento del día. La luz escaseaba, llamando al olvido, y lo más cercano a un abrazo cálido que tuvo en un largo tiempo aconteció solamente por el proceso de descomposición. La muchacha tendía frente a ella, aun con pigmentos sobre la piel y el hedor ligero de lo desagradable debajo de la resina de pino que usó para asegurar su trenzado. Cómplice como solo los cadáveres pueden serlo, el espantoso encuentro del frío en las extremidades contra la sombra de la vida pasada en el vientre… Morir encinta, dos veces muerte. El primer búho anunció el inicio de la penumbra, y la cubeta vacía, caía hacia un lado, iniciaba el festín del bosque. No hubo palabras de despedida, siquiera un leve reconocimiento como para determinarse entre ellos, individuos. La bruja caminó de espaldas hasta salir del umbral dibujado en la tierra y recién ahí llegó a girarse como si realmente no hubiera nadie allí. El demonio seguiría en su espacio, siempre paciente, de que los animales tomen la parte legitima que les corresponde, después de todo, no es carroña sin la saliva de alguien más.
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  • ⸻ Para un día que está soleado y yo tengo que gastarlo trabajando...

    Un suspiro se le escapa al peliazul, ajustando su bolso al hombro. Es en esos momentos en los que desea tener alguna interrupción...
    ⸻ Para un día que está soleado y yo tengo que gastarlo trabajando... Un suspiro se le escapa al peliazul, ajustando su bolso al hombro. Es en esos momentos en los que desea tener alguna interrupción...
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  • — Lo prometido es deuda... tenga su galleta

    *Con una sonrisa en los labios, entregaba una cajita con galletas caseras*

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  • Podcast de Bianca entrevista #4
    Fandom Original.
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    Bienvenidos al cuarto episodio del podcast de Bianca. En el que entrevistaré a las personas me parezcan más interesantes, intrigantes, curiosas o que tengan un "no se qué". El invitado de hoy es: Jason Elaris

    Adelante. Bienvenido. *sonido de aplausos pregabados*
    Bienvenidos al cuarto episodio del podcast de Bianca. En el que entrevistaré a las personas me parezcan más interesantes, intrigantes, curiosas o que tengan un "no se qué". El invitado de hoy es: [jay.elaris] Adelante. Bienvenido. *sonido de aplausos pregabados*
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