• Más vale pájaro en mano. uwú jajaja
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  • A veces las misiones eran fáciles, rápidas. Otras, llevaban más tiempo o presentaban más obstáculos que le hacían tomar un camino diferente al planeado. No obstante, en ciertas ocasiones, los obstáculos eran más internos que externos, pequeñas dudas colándose en su mente que dejaban raíz.

    Había tenido una de esas. Y es que tuvo que purificar el centro de una maldición. Tan solo era un niño, pero le ordenaron poner un fin completo. Si el niño vivía, la maldición volvería sin cesar. Se deshizo del pequeño con tanta rapidez y limpieza posible, pero antes de ello se preguntó si en verdad era necesario. Aunque quiso proponer más la iglesia ya había dado sentencia.

    Todavía sentía el olor a humo y quemado en sus ropas. Pequeñas manchas de cenizas en sus manos, mezcladas con algunas salpicaduras de sangre ya seca.

    Y ahí, en la pequeña capilla que parecía más abandonada que habitada, con apenas algunas velas iluminando el área, se arrodilló y juntó sus manos, entrelazando los dedos. Agachó su cabeza, mas no rezó, no de la forma que se esperaba.

    Aún sin vista escuchaba los gritos del niño, de cómo le imploró que se detuviera. Dolía. No en su pecho, como antes ocurría, ahora dolía en las yemas de sus dedos, en la cabeza, en sus ojos, incluso sus pies. Era un dolor que adormecía el tacto.

    Quería centrarse, volver al presente. Tener la certeza que lo hizo por bien mayor, porque la iglesia siempre buscaba eso, porque siempre sabía cómo...

    —¿De verdad? —soltó en un susurro apagado— ¿De verdad fue esta la solución?

    Había pedido perdón incontables, pero ya no era suficiente. Todavía pesaba, todavía se sentía incorrecto. Un pecado.

    —Perdóname...
    A veces las misiones eran fáciles, rápidas. Otras, llevaban más tiempo o presentaban más obstáculos que le hacían tomar un camino diferente al planeado. No obstante, en ciertas ocasiones, los obstáculos eran más internos que externos, pequeñas dudas colándose en su mente que dejaban raíz. Había tenido una de esas. Y es que tuvo que purificar el centro de una maldición. Tan solo era un niño, pero le ordenaron poner un fin completo. Si el niño vivía, la maldición volvería sin cesar. Se deshizo del pequeño con tanta rapidez y limpieza posible, pero antes de ello se preguntó si en verdad era necesario. Aunque quiso proponer más la iglesia ya había dado sentencia. Todavía sentía el olor a humo y quemado en sus ropas. Pequeñas manchas de cenizas en sus manos, mezcladas con algunas salpicaduras de sangre ya seca. Y ahí, en la pequeña capilla que parecía más abandonada que habitada, con apenas algunas velas iluminando el área, se arrodilló y juntó sus manos, entrelazando los dedos. Agachó su cabeza, mas no rezó, no de la forma que se esperaba. Aún sin vista escuchaba los gritos del niño, de cómo le imploró que se detuviera. Dolía. No en su pecho, como antes ocurría, ahora dolía en las yemas de sus dedos, en la cabeza, en sus ojos, incluso sus pies. Era un dolor que adormecía el tacto. Quería centrarse, volver al presente. Tener la certeza que lo hizo por bien mayor, porque la iglesia siempre buscaba eso, porque siempre sabía cómo... —¿De verdad? —soltó en un susurro apagado— ¿De verdad fue esta la solución? Había pedido perdón incontables, pero ya no era suficiente. Todavía pesaba, todavía se sentía incorrecto. Un pecado. —Perdóname...
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  • ¡¿Oíste eso!?. Creo que hay un ladrón ahí cerca.
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  • El abismo no era simplemente un lugar carente de luz; era una entidad pesada, un vacío insondable que aplastaba cualquier atisbo de vida que no perteneciera a sus profundidades. Allí, donde el calor del sol era apenas un mito y el tiempo perdía todo significado, reinaba el silencio.

    En el corazón de esa negrura, una masa colosal reposaba. Auden no dormía, simplemente existía en un letargo eterno. Su inmenso cuerpo, forjado de tierra negra, obsidiana afilada y raíces ancestrales tan gruesas como árboles, se camuflaba perfectamente con el entorno hostil. No había necesidad de moverse. Arriba, en la superficie bañada por la luz que tanto detestaban los suyos, los dioses hablaban de ella como una aberración destructiva, un monstruo sediento de caos que debía ser purgado.

    Qué poco entendían.

    La criatura exhaló, un suspiro lento y profundo que provocó un temblor sordo en las paredes de roca a su alrededor, desprendiendo pequeñas cascadas de polvo. Abrió lentamente los ojos. Dos esferas de un ámbar líquido y brillante rasgaron la oscuridad, siendo la única fuente de luz en kilómetros. No había furia en esa mirada incandescente, ni deseo de aniquilar el mundo de arriba; solo un vacío silencioso. Una resignación helada.

    Auden permaneció inmóvil, sintiendo las corrientes de la tierra profunda vibrar contra su coraza de fango petrificado. De pronto, un crujido sordo hizo eco a lo lejos, anunciando una ruptura en algún lugar remoto de las profundidades. Por un instante fugaz, una chispa de curiosidad desperezó sus instintos, incitándole a emerger de la roca y explorar aquella anomalía. Sin embargo, el peso de la profunda tristeza en la que vivía envuelto era mucho más denso que cualquier impulso.

    Acostumbrado al rechazo de la creación, dejó que el letargo lo anclara de nuevo al suelo. No se movió de su lugar; simplemente cerró los ojos y se envolvió aún más en sus propias raíces oscuras, aguardando en soledad a que el mundo volviera a olvidarse de su existencia.
    El abismo no era simplemente un lugar carente de luz; era una entidad pesada, un vacío insondable que aplastaba cualquier atisbo de vida que no perteneciera a sus profundidades. Allí, donde el calor del sol era apenas un mito y el tiempo perdía todo significado, reinaba el silencio. En el corazón de esa negrura, una masa colosal reposaba. Auden no dormía, simplemente existía en un letargo eterno. Su inmenso cuerpo, forjado de tierra negra, obsidiana afilada y raíces ancestrales tan gruesas como árboles, se camuflaba perfectamente con el entorno hostil. No había necesidad de moverse. Arriba, en la superficie bañada por la luz que tanto detestaban los suyos, los dioses hablaban de ella como una aberración destructiva, un monstruo sediento de caos que debía ser purgado. Qué poco entendían. La criatura exhaló, un suspiro lento y profundo que provocó un temblor sordo en las paredes de roca a su alrededor, desprendiendo pequeñas cascadas de polvo. Abrió lentamente los ojos. Dos esferas de un ámbar líquido y brillante rasgaron la oscuridad, siendo la única fuente de luz en kilómetros. No había furia en esa mirada incandescente, ni deseo de aniquilar el mundo de arriba; solo un vacío silencioso. Una resignación helada. Auden permaneció inmóvil, sintiendo las corrientes de la tierra profunda vibrar contra su coraza de fango petrificado. De pronto, un crujido sordo hizo eco a lo lejos, anunciando una ruptura en algún lugar remoto de las profundidades. Por un instante fugaz, una chispa de curiosidad desperezó sus instintos, incitándole a emerger de la roca y explorar aquella anomalía. Sin embargo, el peso de la profunda tristeza en la que vivía envuelto era mucho más denso que cualquier impulso. Acostumbrado al rechazo de la creación, dejó que el letargo lo anclara de nuevo al suelo. No se movió de su lugar; simplemente cerró los ojos y se envolvió aún más en sus propias raíces oscuras, aguardando en soledad a que el mundo volviera a olvidarse de su existencia.
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  • 𝖤𝗅 𝗏𝗂𝖾𝗇𝗍𝗈 𝗆𝖺𝗋𝗂𝗇𝗈 𝗈𝗇𝖽𝖾𝖺𝖻𝖺 𝗅𝗈𝗌 𝖼𝖺𝖻𝖾𝗅𝗅𝗈𝗌 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗋𝗎𝖻𝗂𝖺 𝗒 𝗅𝗈𝗌 𝖺𝗋𝗋𝖺𝗌𝗍𝗋𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗇 𝗎𝗇 𝖻𝖺𝗂𝗅𝖾 𝖼𝗈𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗁𝗈𝗆𝖻𝗋𝗈𝗌. 𝖲𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝖾𝗑𝗉𝖾𝗋𝗍𝗈𝗌, 𝗋𝖾𝖼𝗈𝗋𝗋ı́𝖺𝗇 𝖼𝗈𝗇 𝖿𝖺𝗆𝗂𝗅𝗂𝖺𝗋𝗂𝖽𝖺𝖽 𝗅𝗈𝗌 𝗋𝖾𝗅𝗂𝖾𝗏𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝖼𝖺́𝗆𝖺𝗋𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗌𝗈𝗌𝗍𝖾𝗇ı́𝖺 𝖾𝗇𝗍𝗋𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗆𝖺𝗇𝗈𝗌. 𝖱𝖾𝖼𝗈𝗇𝗈𝖼ı́𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝗎𝖾𝗋𝗉𝗈 𝗆𝖾𝗍𝖺́𝗅𝗂𝖼𝗈 𝖽𝖾𝗌𝗀𝖺𝗌𝗍𝖺𝖽𝗈 𝗉𝗈𝗋 𝖾𝗅 𝗍𝗂𝖾𝗆𝗉𝗈, 𝗅𝖺 𝗉𝖾𝗊𝗎𝖾𝗇̃𝖺 𝗆𝗎𝖾𝗌𝖼𝖺 𝖾𝗇 𝖾𝗅 𝖻𝗈𝗋𝖽𝖾 𝗂𝗇𝖿𝖾𝗋𝗂𝗈𝗋 𝖽𝖾𝗅 𝖺𝗇𝗂𝗅𝗅𝗈 𝖽𝖾𝗅 𝗅𝖾𝗇𝗍𝖾 𝗒 𝗅𝖺 𝗋𝖾𝗌𝗂𝗌𝗍𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺 𝖾𝗑𝖺𝖼𝗍𝖺 𝖽𝖾𝗅 𝖽𝗂𝗌𝗉𝖺𝗋𝖺𝖽𝗈𝗋 𝖻𝖺𝗃𝗈 𝗌𝗎 ı́𝗇𝖽𝗂𝖼𝖾.
    𝖤𝗅 𝗌𝗈𝗇𝗂𝖽𝗈 𝗆𝖾𝖼𝖺́𝗇𝗂𝖼𝗈 𝖽𝖾𝗅 𝗈𝖻𝗍𝗎𝗋𝖺𝖽𝗈𝗋 𝗂𝗇𝗍𝖾𝗋𝗋𝗎𝗆𝗉𝗂𝗈́ 𝖾𝗅 𝗋𝗎𝗆𝗈𝗋 𝖽𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗈𝗅𝖺𝗌. 𝖸𝗏𝗈𝗇𝗇𝖾 𝗌𝗈𝗇𝗋𝗂𝗈́ 𝖾 𝗂𝗇𝖼𝗅𝗂𝗇𝗈́ 𝗅𝖺 𝖼𝖺𝖻𝖾𝗓𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗌𝗎𝖺𝗏𝗂𝖽𝖺𝖽, 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝗂𝗇𝗍𝖾𝗇𝗍𝖺𝗋𝖺 𝖾𝗌𝖼𝗎𝖼𝗁𝖺𝗋 𝖾𝗅 𝗂𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾 𝖾𝗇 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺 𝗂𝗆𝖺𝗀𝖾𝗇 𝗌𝖾 𝖿𝗂𝗃𝖺𝖻𝖺 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗅𝖺 𝗉𝖾𝗅ı́𝖼𝗎𝗅𝖺 𝗊𝗎ı́𝗆𝗂𝖼𝖺 𝖽𝖾𝗅 𝖼𝖺𝗋𝗋𝖾𝗍𝖾.

    ᅠ “ ᅠ¡𝗠𝗼𝗻 𝘁𝗿𝗲́𝘀𝗼𝗿ⵑ ᅠ ” ᅠ𝗆𝗎𝗋𝗆𝗎𝗋𝗈́ 𝖼𝗈𝗇 𝖾𝗌𝖾 𝗍𝗈𝗇𝗈 𝖼𝗈𝗊𝗎𝖾𝗍𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖾 𝗌𝖺𝗅ı́𝖺 𝗍𝖺𝗇 𝗇𝖺𝗍𝗎𝗋𝖺𝗅, 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝖻𝖺𝗃𝖺𝖻𝖺 𝗅𝖺 𝖼𝖺́𝗆𝖺𝗋𝖺 𝗒 𝖺𝖼𝖺𝗋𝗂𝖼𝗂𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝗎𝖾𝗋𝗉𝗈 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗆𝗂𝗌𝗆𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗍𝖾𝗋𝗇𝗎𝗋𝖺. ᅠ “ ᅠ𝗦𝗮𝗹𝗶𝘀𝘁𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗳𝗮𝗶𝘁. 𝗖𝗼𝗺𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲. ᅠ ” ᅠ
    𝖭𝗈 𝗇𝖾𝖼𝖾𝗌𝗂𝗍𝖺𝖻𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗇𝖺𝖽𝗂𝖾 𝗅𝖾 𝖽𝖾𝗌𝖼𝗋𝗂𝖻𝗂𝖾𝗋𝖺 𝗅𝖺 𝖾𝗌𝖼𝖾𝗇𝖺 𝗉𝖺𝗋𝖺 𝖼𝗈𝗇𝖿𝗂𝗋𝗆𝖺𝗋 𝗅𝖺 𝖼𝖺𝗅𝗂𝖽𝖺𝖽 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗍𝗈𝗆𝖺. 𝖯𝗈𝗌𝖾ı́𝖺 𝗅𝖺 𝖼𝖾𝗋𝗍𝖾𝗓𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖾 𝖻𝗋𝗂𝗇𝖽𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝖺𝗅𝗈𝗋 𝖽𝖾𝗅 𝗌𝗈𝗅 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗉𝗈́𝗆𝗎𝗅𝗈𝗌, 𝗅𝖺 𝖽𝗂𝗋𝖾𝖼𝖼𝗂𝗈́𝗇 𝖾𝗑𝖺𝖼𝗍𝖺 𝖾𝗇 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺 𝖻𝗋𝗂𝗌𝖺 𝗁𝖺𝖻ı́𝖺 𝗀𝗈𝗅𝗉𝖾𝖺𝖽𝗈 𝗌𝗎 𝗉𝗂𝖾𝗅 𝗎𝗇 𝗌𝖾𝗀𝗎𝗇𝖽𝗈 𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖽𝖾𝗅 𝖽𝗂𝗌𝗉𝖺𝗋𝗈 𝗒 𝗅𝖺 𝗌𝖾𝗀𝗎𝗋𝗂𝖽𝖺𝖽 𝖽𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗉𝗋𝗈𝗉𝗂𝗈𝗌 𝗂𝗇𝗌𝗍𝗂𝗇𝗍𝗈𝗌.
    𝖤𝗅 𝗏𝗂𝖾𝗇𝗍𝗈 𝗆𝖺𝗋𝗂𝗇𝗈 𝗈𝗇𝖽𝖾𝖺𝖻𝖺 𝗅𝗈𝗌 𝖼𝖺𝖻𝖾𝗅𝗅𝗈𝗌 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗋𝗎𝖻𝗂𝖺 𝗒 𝗅𝗈𝗌 𝖺𝗋𝗋𝖺𝗌𝗍𝗋𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗇 𝗎𝗇 𝖻𝖺𝗂𝗅𝖾 𝖼𝗈𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗁𝗈𝗆𝖻𝗋𝗈𝗌. 𝖲𝗎𝗌 𝖽𝖾𝖽𝗈𝗌 𝖾𝗑𝗉𝖾𝗋𝗍𝗈𝗌, 𝗋𝖾𝖼𝗈𝗋𝗋ı́𝖺𝗇 𝖼𝗈𝗇 𝖿𝖺𝗆𝗂𝗅𝗂𝖺𝗋𝗂𝖽𝖺𝖽 𝗅𝗈𝗌 𝗋𝖾𝗅𝗂𝖾𝗏𝖾𝗌 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝖼𝖺́𝗆𝖺𝗋𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗌𝗈𝗌𝗍𝖾𝗇ı́𝖺 𝖾𝗇𝗍𝗋𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗆𝖺𝗇𝗈𝗌. 𝖱𝖾𝖼𝗈𝗇𝗈𝖼ı́𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝗎𝖾𝗋𝗉𝗈 𝗆𝖾𝗍𝖺́𝗅𝗂𝖼𝗈 𝖽𝖾𝗌𝗀𝖺𝗌𝗍𝖺𝖽𝗈 𝗉𝗈𝗋 𝖾𝗅 𝗍𝗂𝖾𝗆𝗉𝗈, 𝗅𝖺 𝗉𝖾𝗊𝗎𝖾𝗇̃𝖺 𝗆𝗎𝖾𝗌𝖼𝖺 𝖾𝗇 𝖾𝗅 𝖻𝗈𝗋𝖽𝖾 𝗂𝗇𝖿𝖾𝗋𝗂𝗈𝗋 𝖽𝖾𝗅 𝖺𝗇𝗂𝗅𝗅𝗈 𝖽𝖾𝗅 𝗅𝖾𝗇𝗍𝖾 𝗒 𝗅𝖺 𝗋𝖾𝗌𝗂𝗌𝗍𝖾𝗇𝖼𝗂𝖺 𝖾𝗑𝖺𝖼𝗍𝖺 𝖽𝖾𝗅 𝖽𝗂𝗌𝗉𝖺𝗋𝖺𝖽𝗈𝗋 𝖻𝖺𝗃𝗈 𝗌𝗎 ı́𝗇𝖽𝗂𝖼𝖾. 𝖤𝗅 𝗌𝗈𝗇𝗂𝖽𝗈 𝗆𝖾𝖼𝖺́𝗇𝗂𝖼𝗈 𝖽𝖾𝗅 𝗈𝖻𝗍𝗎𝗋𝖺𝖽𝗈𝗋 𝗂𝗇𝗍𝖾𝗋𝗋𝗎𝗆𝗉𝗂𝗈́ 𝖾𝗅 𝗋𝗎𝗆𝗈𝗋 𝖽𝖾 𝗅𝖺𝗌 𝗈𝗅𝖺𝗌. 𝖸𝗏𝗈𝗇𝗇𝖾 𝗌𝗈𝗇𝗋𝗂𝗈́ 𝖾 𝗂𝗇𝖼𝗅𝗂𝗇𝗈́ 𝗅𝖺 𝖼𝖺𝖻𝖾𝗓𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗌𝗎𝖺𝗏𝗂𝖽𝖺𝖽, 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝗌𝗂 𝗂𝗇𝗍𝖾𝗇𝗍𝖺𝗋𝖺 𝖾𝗌𝖼𝗎𝖼𝗁𝖺𝗋 𝖾𝗅 𝗂𝗇𝗌𝗍𝖺𝗇𝗍𝖾 𝖾𝗇 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺 𝗂𝗆𝖺𝗀𝖾𝗇 𝗌𝖾 𝖿𝗂𝗃𝖺𝖻𝖺 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗅𝖺 𝗉𝖾𝗅ı́𝖼𝗎𝗅𝖺 𝗊𝗎ı́𝗆𝗂𝖼𝖺 𝖽𝖾𝗅 𝖼𝖺𝗋𝗋𝖾𝗍𝖾. ᅠ “ ᅠ¡𝗠𝗼𝗻 𝘁𝗿𝗲́𝘀𝗼𝗿ⵑ ᅠ ” ᅠ𝗆𝗎𝗋𝗆𝗎𝗋𝗈́ 𝖼𝗈𝗇 𝖾𝗌𝖾 𝗍𝗈𝗇𝗈 𝖼𝗈𝗊𝗎𝖾𝗍𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖾 𝗌𝖺𝗅ı́𝖺 𝗍𝖺𝗇 𝗇𝖺𝗍𝗎𝗋𝖺𝗅, 𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝖻𝖺𝗃𝖺𝖻𝖺 𝗅𝖺 𝖼𝖺́𝗆𝖺𝗋𝖺 𝗒 𝖺𝖼𝖺𝗋𝗂𝖼𝗂𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝗎𝖾𝗋𝗉𝗈 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗆𝗂𝗌𝗆𝖺 𝖼𝗈𝗇 𝗍𝖾𝗋𝗇𝗎𝗋𝖺. ᅠ “ ᅠ𝗦𝗮𝗹𝗶𝘀𝘁𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗳𝗮𝗶𝘁. 𝗖𝗼𝗺𝗼 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲. ᅠ ” ᅠ 𝖭𝗈 𝗇𝖾𝖼𝖾𝗌𝗂𝗍𝖺𝖻𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗇𝖺𝖽𝗂𝖾 𝗅𝖾 𝖽𝖾𝗌𝖼𝗋𝗂𝖻𝗂𝖾𝗋𝖺 𝗅𝖺 𝖾𝗌𝖼𝖾𝗇𝖺 𝗉𝖺𝗋𝖺 𝖼𝗈𝗇𝖿𝗂𝗋𝗆𝖺𝗋 𝗅𝖺 𝖼𝖺𝗅𝗂𝖽𝖺𝖽 𝖽𝖾 𝗅𝖺 𝗍𝗈𝗆𝖺. 𝖯𝗈𝗌𝖾ı́𝖺 𝗅𝖺 𝖼𝖾𝗋𝗍𝖾𝗓𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖾 𝖻𝗋𝗂𝗇𝖽𝖺𝖻𝖺 𝖾𝗅 𝖼𝖺𝗅𝗈𝗋 𝖽𝖾𝗅 𝗌𝗈𝗅 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗉𝗈́𝗆𝗎𝗅𝗈𝗌, 𝗅𝖺 𝖽𝗂𝗋𝖾𝖼𝖼𝗂𝗈́𝗇 𝖾𝗑𝖺𝖼𝗍𝖺 𝖾𝗇 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖺 𝖻𝗋𝗂𝗌𝖺 𝗁𝖺𝖻ı́𝖺 𝗀𝗈𝗅𝗉𝖾𝖺𝖽𝗈 𝗌𝗎 𝗉𝗂𝖾𝗅 𝗎𝗇 𝗌𝖾𝗀𝗎𝗇𝖽𝗈 𝖺𝗇𝗍𝖾𝗌 𝖽𝖾𝗅 𝖽𝗂𝗌𝗉𝖺𝗋𝗈 𝗒 𝗅𝖺 𝗌𝖾𝗀𝗎𝗋𝗂𝖽𝖺𝖽 𝖽𝖾 𝗌𝗎𝗌 𝗉𝗋𝗈𝗉𝗂𝗈𝗌 𝗂𝗇𝗌𝗍𝗂𝗇𝗍𝗈𝗌.
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  • ❝𝙄𝙣 𝙘𝙤𝙣𝙩𝙧𝙤𝙡, 𝙢𝙖𝙠𝙚 𝙣𝙤 𝙢𝙞𝙨𝙩𝙖𝙠𝙚: 𝙩𝙝𝙚 𝙬𝙤𝙧𝙡𝙙 𝙞𝙨 𝙢𝙞𝙣𝙚 𝙖𝙡𝙤𝙣𝙚 𝙩𝙤 𝙩𝙖𝙠𝙚.❞‎


    ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘝𝘪𝘰𝘭𝘦𝘯𝘤𝘦 𝘣𝘳𝘦𝘦𝘥𝘴 𝘷𝘪𝘰𝘭𝘦𝘯𝘤𝘦
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘖𝘱𝘱𝘳𝘦𝘴𝘴𝘪𝘰𝘯 𝘣𝘳𝘦𝘦𝘥𝘴 𝘳𝘦𝘵𝘢𝘭𝘪𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘈𝘯𝘥 𝘰𝘯𝘭𝘺 𝘢 𝘤𝘭𝘦𝘢𝘯𝘴𝘪𝘯𝘨 𝘰𝘧 𝘰𝘶𝘳 𝘸𝘩𝘰𝘭𝘦 𝘴𝘰𝘤𝘪𝘦𝘵𝘺
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘊𝘢𝘯 𝘳𝘦𝘮𝘰𝘷𝘦 𝘵𝘩𝘪𝘴 𝘴𝘪𝘤𝘬𝘯𝘦𝘴𝘴 𝘧𝘳𝘰𝘮 𝘰𝘶𝘳 𝘴𝘰𝘶𝘭𝘴



    ‎ᛦ ᛇ ᚺ ᛦ
    ᛒᛚᚬᚦ : ᛟᚴ : ᛒᛅᛁᚾ : ᛋᚴᚢᛚᚢ : ᚱᚢᛏᚾᛅ : ᛁ : ᚢᛏᛅ
    𝐵𝑙𝑜𝑜𝑑 𝑎𝑛𝑑 𝑏𝑜𝑛𝑒 𝑠𝘩𝑎𝑙𝑙 𝑟𝑜𝑡 𝑖𝑛 𝑓𝑒𝑎𝑟
    ❝𝙄𝙣 𝙘𝙤𝙣𝙩𝙧𝙤𝙡, 𝙢𝙖𝙠𝙚 𝙣𝙤 𝙢𝙞𝙨𝙩𝙖𝙠𝙚: 𝙩𝙝𝙚 𝙬𝙤𝙧𝙡𝙙 𝙞𝙨 𝙢𝙞𝙣𝙚 𝙖𝙡𝙤𝙣𝙚 𝙩𝙤 𝙩𝙖𝙠𝙚.❞‎ ‎ ‎ ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘝𝘪𝘰𝘭𝘦𝘯𝘤𝘦 𝘣𝘳𝘦𝘦𝘥𝘴 𝘷𝘪𝘰𝘭𝘦𝘯𝘤𝘦 ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘖𝘱𝘱𝘳𝘦𝘴𝘴𝘪𝘰𝘯 𝘣𝘳𝘦𝘦𝘥𝘴 𝘳𝘦𝘵𝘢𝘭𝘪𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯 ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘈𝘯𝘥 𝘰𝘯𝘭𝘺 𝘢 𝘤𝘭𝘦𝘢𝘯𝘴𝘪𝘯𝘨 𝘰𝘧 𝘰𝘶𝘳 𝘸𝘩𝘰𝘭𝘦 𝘴𝘰𝘤𝘪𝘦𝘵𝘺 ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝘊𝘢𝘯 𝘳𝘦𝘮𝘰𝘷𝘦 𝘵𝘩𝘪𝘴 𝘴𝘪𝘤𝘬𝘯𝘦𝘴𝘴 𝘧𝘳𝘰𝘮 𝘰𝘶𝘳 𝘴𝘰𝘶𝘭𝘴 ‎ ‎ ‎ᛦ ᛇ ᚺ ᛦ ᛒᛚᚬᚦ : ᛟᚴ : ᛒᛅᛁᚾ : ᛋᚴᚢᛚᚢ : ᚱᚢᛏᚾᛅ : ᛁ : ᚢᛏᛅ 𝐵𝑙𝑜𝑜𝑑 𝑎𝑛𝑑 𝑏𝑜𝑛𝑒 𝑠𝘩𝑎𝑙𝑙 𝑟𝑜𝑡 𝑖𝑛 𝑓𝑒𝑎𝑟
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  • Que vestimenta tan rara.... - avergonzada por aquellas prendas-
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  • Date un regalo de cinco minutos para contemplar con asombro todo lo que ves a tu alrededor.
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  • ¿Alguien dijo antojar?
    Venid... Te lavo el auto por 20 dólares.
    #SeductiveSunday
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  • Últimamente los ejercicios están muy intensos
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