• Aun no me acostumbro a estar mas de ocho horas sentado.
    Necesito un ibuprofeno y un té.
    Aun no me acostumbro a estar mas de ocho horas sentado. Necesito un ibuprofeno y un té.
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  • — Me gusta entrenar, aunque... Luego me den muchas ganas de comer. —

    #SeductiveSunday
    — Me gusta entrenar, aunque... Luego me den muchas ganas de comer. — #SeductiveSunday
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  • Un poco de cafe para llevar el día mejor
    Un poco de cafe para llevar el día mejor
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  • — El espíritu del mar y el rugir de las olas parecen resonar con más fuerza ultimamente.
    — El espíritu del mar y el rugir de las olas parecen resonar con más fuerza ultimamente.
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  • Ay vamos , yo!? Loki el dios de engaño siendo amable ..... bueno quizas un poco pero solo por divercion, y quizas alguna que otra jugarreta de las grandes
    Ay vamos , yo!? Loki el dios de engaño siendo amable ..... bueno quizas un poco pero solo por divercion, y quizas alguna que otra jugarreta de las grandes
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  • -Me gusta verte cuando estás trabajando, tienes una expresión tan seria...
    -Me gusta verte cuando estás trabajando, tienes una expresión tan seria...
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  • Que terrible situación... muy lindo lo que dices, pero me quedo con lo que haces... poco hombre, que va... animal fácil de domesticar ~
    Que terrible situación... muy lindo lo que dices, pero me quedo con lo que haces... poco hombre, que va... animal fácil de domesticar ~
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  • -La noche caía sobre la ciudad con esa calma engañosa que tienen las madrugadas, cuando casi todo el mundo ya se ha ido a dormir y solo quedan las luces lejanas y el murmullo distante de los autos que pasan por las avenidas. El balcón del bar estaba iluminado apenas por una lámpara tenue colgada en la pared, lo suficiente para dibujar sombras largas sobre el suelo de madera. Ryuji se apoyaba en la barandilla con los brazos cruzados, mirando la ciudad como si estuviera leyendo algo escrito en el horizonte. Su expresión era tranquila, casi indiferente, pero en sus ojos había ese cansancio que solo deja el tiempo.

    Por unos segundos no dijo nada. Solo dejó que el silencio se asentara entre ambos, como si estuviera esperando que el viento terminara de llevarse algo que ya no valía la pena conservar. Luego dejó escapar un pequeño suspiro, sin dramatismo, sin rabia… más parecido al gesto de alguien que ya entendió algo hace mucho tiempo. Sus ojos rojos se movieron apenas hacia ella, y entonces habló con esa calma que tenía cuando decía algo que consideraba simple-

    Las palabras son curiosas…

    -Murmuró finalmente, su voz baja pero clara en la quietud del balcón-

    pueden sonar sinceras mientras se dicen, pero pierden todo valor cuando cualquiera puede escucharlas.

    -Se enderezó un poco, apoyando ahora las manos sobre la barandilla mientras observaba la calle varios pisos más abajo. Durante un momento pareció que estaba recordando algo lejano, algo que ya no dolía, pero tampoco había sido fácil de aprender. Cuando volvió a hablar, su tono seguía siendo tranquilo, casi didáctico, como si no estuviera juzgando a nadie, solo explicando una verdad sencilla-

    La gente suele pensar que lo importante es lo que alguien dice… pero con el tiempo te das cuenta de que lo único que realmente importa es a quién decide decírselo… y a cuántos más se lo ha dicho antes.

    -Finalmente giró un poco el rostro hacia ella, lo suficiente para mirarla directamente, aunque su expresión seguía siendo calmada. No había reproche en su mirada, ni enojo… solo la serenidad de alguien que ya había aprendido esa lección mucho antes-

    Así que no te preocupes demasiado por las palabras bonitas

    -Añadió con una ligera inclinación de cabeza-

    Si realmente significan algo, nunca vas a tener que preguntarte si eran solo para ti.
    -La noche caía sobre la ciudad con esa calma engañosa que tienen las madrugadas, cuando casi todo el mundo ya se ha ido a dormir y solo quedan las luces lejanas y el murmullo distante de los autos que pasan por las avenidas. El balcón del bar estaba iluminado apenas por una lámpara tenue colgada en la pared, lo suficiente para dibujar sombras largas sobre el suelo de madera. Ryuji se apoyaba en la barandilla con los brazos cruzados, mirando la ciudad como si estuviera leyendo algo escrito en el horizonte. Su expresión era tranquila, casi indiferente, pero en sus ojos había ese cansancio que solo deja el tiempo. Por unos segundos no dijo nada. Solo dejó que el silencio se asentara entre ambos, como si estuviera esperando que el viento terminara de llevarse algo que ya no valía la pena conservar. Luego dejó escapar un pequeño suspiro, sin dramatismo, sin rabia… más parecido al gesto de alguien que ya entendió algo hace mucho tiempo. Sus ojos rojos se movieron apenas hacia ella, y entonces habló con esa calma que tenía cuando decía algo que consideraba simple- Las palabras son curiosas… -Murmuró finalmente, su voz baja pero clara en la quietud del balcón- pueden sonar sinceras mientras se dicen, pero pierden todo valor cuando cualquiera puede escucharlas. -Se enderezó un poco, apoyando ahora las manos sobre la barandilla mientras observaba la calle varios pisos más abajo. Durante un momento pareció que estaba recordando algo lejano, algo que ya no dolía, pero tampoco había sido fácil de aprender. Cuando volvió a hablar, su tono seguía siendo tranquilo, casi didáctico, como si no estuviera juzgando a nadie, solo explicando una verdad sencilla- La gente suele pensar que lo importante es lo que alguien dice… pero con el tiempo te das cuenta de que lo único que realmente importa es a quién decide decírselo… y a cuántos más se lo ha dicho antes. -Finalmente giró un poco el rostro hacia ella, lo suficiente para mirarla directamente, aunque su expresión seguía siendo calmada. No había reproche en su mirada, ni enojo… solo la serenidad de alguien que ya había aprendido esa lección mucho antes- Así que no te preocupes demasiado por las palabras bonitas -Añadió con una ligera inclinación de cabeza- Si realmente significan algo, nunca vas a tener que preguntarte si eran solo para ti.
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  • Bueno , por lo menos luego de una cuantas bromas a los demas .... me meresco un leve descanzo
    Bueno , por lo menos luego de una cuantas bromas a los demas .... me meresco un leve descanzo
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  • Su escritura aún es muy pobre y es probable que algunas palabras no se entiendan. Pero aún así escribió la carta con mucho cariño.
    Su escritura aún es muy pobre y es probable que algunas palabras no se entiendan. Pero aún así escribió la carta con mucho cariño.
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