• ¿Qué clase de caballero ignora la dulzura que el destino le concede?

    ¿Qué clase de hombre confunde fortaleza con el silencio que hiere?

    Fui yo. Siempre fui yo.

    Mientras tú ofrecías calidez en cada mirada que me regalabas, yo respondía con la distancia de un corazón dividido, temeroso de mostrarse, orgulloso en su propia ruina.

    Y ahora…

    En esta calma que no consuela, comprendo que ninguna victoria, ningún poder, ninguna gloria… puede llenar el vacío de lo que no supe cuidar.

    Si pudiera desafiar a los dioses de nuevo, lo haría; no lo haría por poder, sino por un instante más a tu lado, para aprender, al fin, a tratarte con la ternura que siempre mereciste.

    Pero los astros no retroceden, y el pasado… no escucha súplicas.

    Así que me quedo aquí, custodiando recuerdos que me condenan, susurrando tu nombre al basto infinito… esperando que, en algún rincón del universo, no me recuerdes como el hombre que fui, sino como el que, demasiado tarde, aprendió a amarte.


    >> https://www.youtube.com/watch?v=vzRdOOmbPqg&list=RDvzRdOOmbPqg&start_radio=1 <<

    ¿Qué clase de caballero ignora la dulzura que el destino le concede? ¿Qué clase de hombre confunde fortaleza con el silencio que hiere? Fui yo. Siempre fui yo. Mientras tú ofrecías calidez en cada mirada que me regalabas, yo respondía con la distancia de un corazón dividido, temeroso de mostrarse, orgulloso en su propia ruina. Y ahora… En esta calma que no consuela, comprendo que ninguna victoria, ningún poder, ninguna gloria… puede llenar el vacío de lo que no supe cuidar. Si pudiera desafiar a los dioses de nuevo, lo haría; no lo haría por poder, sino por un instante más a tu lado, para aprender, al fin, a tratarte con la ternura que siempre mereciste. Pero los astros no retroceden, y el pasado… no escucha súplicas. Así que me quedo aquí, custodiando recuerdos que me condenan, susurrando tu nombre al basto infinito… esperando que, en algún rincón del universo, no me recuerdes como el hombre que fui, sino como el que, demasiado tarde, aprendió a amarte. >> https://www.youtube.com/watch?v=vzRdOOmbPqg&list=RDvzRdOOmbPqg&start_radio=1 <<
    Me gusta
    Me entristece
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Si lo pienso no es delito , por que lo que piense es algo que yo mismo .... ademas es algo privado .
    Si lo pienso no es delito , por que lo que piense es algo que yo mismo .... ademas es algo privado .
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • —Medio rara esta forma de jugar a las escondidas, ¿no? Ya me aburrí de ganar tantas veces seguidas. (?)
    —Medio rara esta forma de jugar a las escondidas, ¿no? Ya me aburrí de ganar tantas veces seguidas. (?)
    Me enjaja
    Me gusta
    Me encocora
    10
    1 turno 0 maullidos
  • *Cocinando y horneando pastelillos con forma de calabaza rellenos de crema pastelera con mi esposa.*

    -Jiji seguro que nos quedarán deliciosos mi amor boop

    *Te pongo un poco de crema pastelera en la nariz*
    *Cocinando y horneando pastelillos con forma de calabaza rellenos de crema pastelera con mi esposa.* -Jiji seguro que nos quedarán deliciosos mi amor :STK-69: boop *Te pongo un poco de crema pastelera en la nariz*
    Me encocora
    Me gusta
    4
    16 turnos 0 maullidos
  • — ¿Quién escogió esa estúpida película? No me da miedo, solo me parecen efectos espantosos como para que mis preciosos ojos los vean. (?)
    — ¿Quién escogió esa estúpida película? No me da miedo, solo me parecen efectos espantosos como para que mis preciosos ojos los vean. (?)
    Me encocora
    Me enjaja
    3
    5 turnos 0 maullidos
  • El aire se siente extraño… como si algo te observara desde antes de que llegaras.
    Entonces la ves.
    Una figura desconocida, inclinada ligeramente hacia ti, con una sonrisa que no sabes cómo interpretar. Sus ojos dorados brillan en la penumbra, fijos en ti, analizándote sin pudor.
    —Vaya… qué curioso.
    Su voz es suave, pero hay algo en ella que no encaja del todo.
    —No te había visto antes… y aun así…
    Da un paso hacia ti, lento, sin apartar la mirada.
    —Siento como si hubieras cruzado un límite que no entiendes.
    Inclina la cabeza, observándote con una fascinación inquietante.
    —Dime… ¿te perdiste… o viniste buscando algo que no deberías encontrar?
    Una leve risa escapa de sus labios.
    —Sea cual sea la respuesta… ya es un poco tarde para dar media vuelta.
    El aire se siente extraño… como si algo te observara desde antes de que llegaras. Entonces la ves. Una figura desconocida, inclinada ligeramente hacia ti, con una sonrisa que no sabes cómo interpretar. Sus ojos dorados brillan en la penumbra, fijos en ti, analizándote sin pudor. —Vaya… qué curioso. Su voz es suave, pero hay algo en ella que no encaja del todo. —No te había visto antes… y aun así… Da un paso hacia ti, lento, sin apartar la mirada. —Siento como si hubieras cruzado un límite que no entiendes. Inclina la cabeza, observándote con una fascinación inquietante. —Dime… ¿te perdiste… o viniste buscando algo que no deberías encontrar? Una leve risa escapa de sus labios. —Sea cual sea la respuesta… ya es un poco tarde para dar media vuelta.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    7
    1 turno 0 maullidos
  • "Silence begets our eyes' fated reunion".

    — Volver a Paris, con una tonalidad tan distinta en el viaje. ¿Qué es la nostalgia para quien todo lo recuerda? Un registro, un tono que reverbera en cada rincón.

    ¿Qué hacer con ello, sino uno sinfonía, mh?
    "Silence begets our eyes' fated reunion". — Volver a Paris, con una tonalidad tan distinta en el viaje. ¿Qué es la nostalgia para quien todo lo recuerda? Un registro, un tono que reverbera en cada rincón. ¿Qué hacer con ello, sino uno sinfonía, mh?
    Me encocora
    Me gusta
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • Otro triste día sin poder ser Latil Tarium. . .
    Otro triste día sin poder ser Latil Tarium. . .
    Me encocora
    Me enjaja
    Me shockea
    4
    32 turnos 0 maullidos
  • Claro que no Kalim , no me conveceras esta vez
    Claro que no Kalim , no me conveceras esta vez
    0 turnos 0 maullidos
  • Un destello dorado rasgó la penumbra rojiza de Ciudad Pentagrama como una estrella cayendo a destiempo. La luz descendió en espiral hasta golpear suavemente el suelo de una calle desierta, levantando polvo carmesí y haciendo vibrar los letreros torcidos de los edificios cercanos.
    Cuando el resplandor se disipó, una figura permanecía en el centro del fulgor moribundo.
    Lucifer Morningstar apareció envuelto únicamente en una toga blanca, la tela cayendo con elegancia imperfecta sobre su cuerpo. Sus pies descalzos tocaron el pavimento caliente mientras sus alas, ausentes por el momento, parecían solo un recuerdo escondido bajo la piel. Parpadeó varias veces, como si la realidad tardara en ajustarse a su mirada.
    Lentamente alzó una mano y observó sus dedos, girando la muñeca con extrañeza. Luego recorrió con la vista su torso, sus brazos, la tela sencilla que lo cubría... como si necesitara asegurarse de que seguía siendo él.
    Su expresión, normalmente segura y teatral, se quebró en una mueca de genuina confusión.

    —...Bueno, eso es nuevo.

    Su voz sonó más baja de lo habitual, áspera por un silencio demasiado largo. Dio un paso tambaleante, mirando alrededor las calles deformadas, los anuncios infernales, el cielo eterno de sangre.

    —Ciudad Pentagrama...

    murmuró, entrecerrando los ojos

    —Entonces sí regresé.

    Llevó una mano a su sien, intentando ordenar recuerdos que se deshacían como humo entre los dedos. El limbo había sido una extensión sin tiempo, sin días, sin noches... solo vacío.
    Su sonrisa apareció débilmente, más nerviosa que encantadora.

    —Ahora la pregunta importante...

    Se miró nuevamente, tocándose el rostro con incredulidad antes de alzar la vista al cielo rojizo.

    —¿Cuánto tiempo demonios me fui?
    Un destello dorado rasgó la penumbra rojiza de Ciudad Pentagrama como una estrella cayendo a destiempo. La luz descendió en espiral hasta golpear suavemente el suelo de una calle desierta, levantando polvo carmesí y haciendo vibrar los letreros torcidos de los edificios cercanos. Cuando el resplandor se disipó, una figura permanecía en el centro del fulgor moribundo. Lucifer Morningstar apareció envuelto únicamente en una toga blanca, la tela cayendo con elegancia imperfecta sobre su cuerpo. Sus pies descalzos tocaron el pavimento caliente mientras sus alas, ausentes por el momento, parecían solo un recuerdo escondido bajo la piel. Parpadeó varias veces, como si la realidad tardara en ajustarse a su mirada. Lentamente alzó una mano y observó sus dedos, girando la muñeca con extrañeza. Luego recorrió con la vista su torso, sus brazos, la tela sencilla que lo cubría... como si necesitara asegurarse de que seguía siendo él. Su expresión, normalmente segura y teatral, se quebró en una mueca de genuina confusión. —...Bueno, eso es nuevo. Su voz sonó más baja de lo habitual, áspera por un silencio demasiado largo. Dio un paso tambaleante, mirando alrededor las calles deformadas, los anuncios infernales, el cielo eterno de sangre. —Ciudad Pentagrama... murmuró, entrecerrando los ojos —Entonces sí regresé. Llevó una mano a su sien, intentando ordenar recuerdos que se deshacían como humo entre los dedos. El limbo había sido una extensión sin tiempo, sin días, sin noches... solo vacío. Su sonrisa apareció débilmente, más nerviosa que encantadora. —Ahora la pregunta importante... Se miró nuevamente, tocándose el rostro con incredulidad antes de alzar la vista al cielo rojizo. —¿Cuánto tiempo demonios me fui?
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados