• Aveces desearia tener una vida asi de normal y tranquila ...... pero soy simpre inmortal , diosa que tiene un deseo tonto

    -atrapada su presamiento-
    Aveces desearia tener una vida asi de normal y tranquila ...... pero soy simpre inmortal , diosa que tiene un deseo tonto -atrapada su presamiento-
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  • EN UNA DIMENSIÓN ALTERNATIVA

    Judith Thompson alternativa, cayó ante uno de los peores enemigos que es capaz de viajar por Mundos y Dimensiones distintas, Gerkhana Mephisto.

    La Titán es extremadamente poderosa, ella siendo a penas una humana hechicera, se enfrentó a Gerkhana Mephisto con intenciones de que no destruya su Mundo. Sin embargo, con ayuda de varios Dioses Antiguos, y guerreros que sacrificaron su vida, pudo lograr hacerle un daño extraordinario que obligaría a Gerkhana Mephisto volver a dormirse por años.

    — No... no dejaré que... Agh! —. Soltaba quejidos de dolor.

    — ...destruyas nuestro Mundo... has... perdido. —

    Decía Judith estando totalmente debilidatada, comenzaba a toser producto del desgaste y los ataques por parte de La Titán Oscura.
    EN UNA DIMENSIÓN ALTERNATIVA Judith Thompson alternativa, cayó ante uno de los peores enemigos que es capaz de viajar por Mundos y Dimensiones distintas, [echo_lime_hawk_971]. La Titán es extremadamente poderosa, ella siendo a penas una humana hechicera, se enfrentó a Gerkhana Mephisto con intenciones de que no destruya su Mundo. Sin embargo, con ayuda de varios Dioses Antiguos, y guerreros que sacrificaron su vida, pudo lograr hacerle un daño extraordinario que obligaría a Gerkhana Mephisto volver a dormirse por años. — No... no dejaré que... Agh! —. Soltaba quejidos de dolor. — ...destruyas nuestro Mundo... has... perdido. — Decía Judith estando totalmente debilidatada, comenzaba a toser producto del desgaste y los ataques por parte de La Titán Oscura.
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  • "Sólo quiero que todo esto termine. ¿Me promete que él no sufrirá mucho?"

    Su voz, que fuese alguna vez un coro que acariciaba el alma, se había convertido en un eco débil y lastimero, el testimonio que de ella nada quedaba. Nada que no fuese la charada que tiembla y solloza, que sangra y suplica, que al infierno pasó a pedirle un milagro cuando el cielo se negó a seguir escuchando.

    ¿Prometerle algo, a una mujer en su estado, sería un acto de crueldad, o de benevolencia? Quizás esperaba una mentira. No una piadosa, pues espacio para la piedad ya no había, sino una cómoda.

    "Prometo que será rápido", respondió el hijo del infierno, el primogénito del abismo que había llegado en respuesta a sus oscuras plegarias.

    Y en el centro de esa habitación, -esa, cuyos muros estaban plagados por un lenguaje incomprensible, tallados con sangre y rasguños, cuyas ventanas habían sido ennegrecidas por retazos de tela adheridos con desecho humano- estaba él.

    Otro hijo del abismo, aunque de uno distinto. De uno cuyos confines sólo eran visibles para el muchacho que, como si fuera cotidiano para él, a un ruiseñor despojaba de su cabeza con una cruenta mordida. ¿Y de la madre? Nada extrajo el grotesco acto más que un suspiro de hastío. Acostumbada incluso a ello, de su alma no quedaban más que retazos, el resto, desgarrado por el agotamiento, el llanto incesante, el pesar perpetuo.

    Trazas de su conversación del día anterior volvían a él. "Los doctores ya no saben qué hacer", "en ningún lado quieren aceptarlo", "dejó a tres enfermeras hospitalizadas"; frases que se manifestaban en la memoria del veneno andante con cada paso que cerraba la distancia.

    "Estaré en la sala. Hágalo rápido y sin ruido", dijo la mujer que de madre tenía ya sólo un título. ¿Y quién tendría la potestad para culparla?

    ...

    "¿Quieres ser libre?"

    La pregunta de un engendro del abismo a otro. Una que, a juzgar por la reacción del muchacho ahí preso, jamás había escuchado antes.

    ¿Libertad? Para alguien así, un concepto divorciado en totalidad de su realidad.

    "¿Quieres ser realmente libre? ¿Quieres salir allá afuera y...?"

    El mayor interrumpió su hablar. De los dedos cubiertos de sangre y plumas obtuvo el pajarillo decapitado, de su vientre sirviéndose un bocado. Compartida su carne en una comunión que expresaba una torcida, genuina, inenarrable sensación:

    Comprensión.

    "¿...devorarlo todo?"

    Comprensión tan devastadora, tan intensa, que el muchacho fue capaz del llanto, por primera vez en su vida. Por vez primera, frente a él, las paredes tapizadas de su suplicio parecían poder ser demolidas.

    Por primera vez, sentía probar la libertad.

    "¿Qué está haciendo?" Apareció la mujer, alertada por el sonido del primitivo sollozo, uno que incluso ella desconocía. "Deje de hablar, hágalo, ¡hágalo! ¡Acabe ya con todo esto, por favor!"

    Una orden y una súplica al mismo tiempo. Ah, sí, ¿quién tenía potestad para juzgarla?

    ¿Quién podía juzgarla por terminar con su vida? Atrapada con un hijo que era más bestia que ser sentiente, hundida en la deuda, podridos sus vínculos por el rechazo social.

    Los vecinos encontraron su cuerpo siete días después, hinchado e irreconocible. "Se tomó un veneno y acabó con su sufrimiento", se dijo entre el pueblo.

    ¿Y de su hijo? Nada más se supo. ¿Y qué importaba? Ya no le causaría problemas al pueblo.

    Ya era libre. Libre para devorarlo todo.
    "Sólo quiero que todo esto termine. ¿Me promete que él no sufrirá mucho?" Su voz, que fuese alguna vez un coro que acariciaba el alma, se había convertido en un eco débil y lastimero, el testimonio que de ella nada quedaba. Nada que no fuese la charada que tiembla y solloza, que sangra y suplica, que al infierno pasó a pedirle un milagro cuando el cielo se negó a seguir escuchando. ¿Prometerle algo, a una mujer en su estado, sería un acto de crueldad, o de benevolencia? Quizás esperaba una mentira. No una piadosa, pues espacio para la piedad ya no había, sino una cómoda. "Prometo que será rápido", respondió el hijo del infierno, el primogénito del abismo que había llegado en respuesta a sus oscuras plegarias. Y en el centro de esa habitación, -esa, cuyos muros estaban plagados por un lenguaje incomprensible, tallados con sangre y rasguños, cuyas ventanas habían sido ennegrecidas por retazos de tela adheridos con desecho humano- estaba él. Otro hijo del abismo, aunque de uno distinto. De uno cuyos confines sólo eran visibles para el muchacho que, como si fuera cotidiano para él, a un ruiseñor despojaba de su cabeza con una cruenta mordida. ¿Y de la madre? Nada extrajo el grotesco acto más que un suspiro de hastío. Acostumbada incluso a ello, de su alma no quedaban más que retazos, el resto, desgarrado por el agotamiento, el llanto incesante, el pesar perpetuo. Trazas de su conversación del día anterior volvían a él. "Los doctores ya no saben qué hacer", "en ningún lado quieren aceptarlo", "dejó a tres enfermeras hospitalizadas"; frases que se manifestaban en la memoria del veneno andante con cada paso que cerraba la distancia. "Estaré en la sala. Hágalo rápido y sin ruido", dijo la mujer que de madre tenía ya sólo un título. ¿Y quién tendría la potestad para culparla? ... "¿Quieres ser libre?" La pregunta de un engendro del abismo a otro. Una que, a juzgar por la reacción del muchacho ahí preso, jamás había escuchado antes. ¿Libertad? Para alguien así, un concepto divorciado en totalidad de su realidad. "¿Quieres ser realmente libre? ¿Quieres salir allá afuera y...?" El mayor interrumpió su hablar. De los dedos cubiertos de sangre y plumas obtuvo el pajarillo decapitado, de su vientre sirviéndose un bocado. Compartida su carne en una comunión que expresaba una torcida, genuina, inenarrable sensación: Comprensión. "¿...devorarlo todo?" Comprensión tan devastadora, tan intensa, que el muchacho fue capaz del llanto, por primera vez en su vida. Por vez primera, frente a él, las paredes tapizadas de su suplicio parecían poder ser demolidas. Por primera vez, sentía probar la libertad. "¿Qué está haciendo?" Apareció la mujer, alertada por el sonido del primitivo sollozo, uno que incluso ella desconocía. "Deje de hablar, hágalo, ¡hágalo! ¡Acabe ya con todo esto, por favor!" Una orden y una súplica al mismo tiempo. Ah, sí, ¿quién tenía potestad para juzgarla? ¿Quién podía juzgarla por terminar con su vida? Atrapada con un hijo que era más bestia que ser sentiente, hundida en la deuda, podridos sus vínculos por el rechazo social. Los vecinos encontraron su cuerpo siete días después, hinchado e irreconocible. "Se tomó un veneno y acabó con su sufrimiento", se dijo entre el pueblo. ¿Y de su hijo? Nada más se supo. ¿Y qué importaba? Ya no le causaría problemas al pueblo. Ya era libre. Libre para devorarlo todo.
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  • Guñona , buena para nada ..... deberia estar siendo caos con el maestro loki , y tonta de YIva tratando de ser algo que no es yo me llevo lo peor del cosmo

    - Sgyn se quejaba mientras esta noche trabaja, queria hacer bromas o solo caos con su maestro .-
    Guñona , buena para nada ..... deberia estar siendo caos con el maestro loki , y tonta de YIva tratando de ser algo que no es yo me llevo lo peor del cosmo - Sgyn se quejaba mientras esta noche trabaja, queria hacer bromas o solo caos con su maestro .-
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  • —Estaba triste,solo era cuestión de meterme los dedos para que se me pasara...
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  • Me encantan las noches fresquitas.
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  • —Mamá estaba tan sola y lastimada que se creo literalmente un novio e hijos...creo que alguien seguirá sus pasos a este ritmo...extraño tener a alguien con quién jugar y pasar mis noches

    /De sus manos salió una luz humeante y brillante, la mire con seriedad y después me tumbe en la cama abrazando una almohada

    —Creo que todavía no estoy tan solo...
    —Mamá estaba tan sola y lastimada que se creo literalmente un novio e hijos...creo que alguien seguirá sus pasos a este ritmo...extraño tener a alguien con quién jugar y pasar mis noches /De sus manos salió una luz humeante y brillante, la mire con seriedad y después me tumbe en la cama abrazando una almohada —Creo que todavía no estoy tan solo...
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  • Mmmh.. No te enojes, tratare de no salir asi a la calle fufufu..almenos no hoy~
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  • Yo sé lo dije, que vaya con cuidado... ¿Pero como se lo pides a una diosa griega de la guerra violenta, la destrucción y el caos del combate?
    Ares no está nada arrepentido. Sin embargo, Enyo parece haber comprendido algo más profundo, se la ha visto distinta.
    Yo sé lo dije, que vaya con cuidado... ¿Pero como se lo pides a una diosa griega de la guerra violenta, la destrucción y el caos del combate? Ares no está nada arrepentido. Sin embargo, Enyo parece haber comprendido algo más profundo, se la ha visto distinta.
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  • No fue mi idea.

    Adrián insistió desde temprano, dijo que no buscaba nada elaborado, que bastaba con “resaltar lo que ya está”. Detesto cuando habla así, eh sobrevivido siglos sin necesitar adornos, aun así, cedí, quizá por curiosidad, quizá por cansancio.

    Puso algo sutil apenas sombra para profundizar la mirada, siempre dice eso, un poco de color en los labios.

    Luego salimos sin más explicación, el aire era denso, nublado. Yo estaba distraída, siguiendo mis propios pensamientos, cuando escuché el clic, ni advertencia ni permiso, giré el rostro demasiado tarde. Mi hermano ya tenía la cámara baja y esa expresión satisfecha cuando consigue lo que quiere.

    No me enojé, solo fue lo extraño. Tal vez porque entendí que no buscaba una imagen perfecta.
    No fue mi idea. Adrián insistió desde temprano, dijo que no buscaba nada elaborado, que bastaba con “resaltar lo que ya está”. Detesto cuando habla así, eh sobrevivido siglos sin necesitar adornos, aun así, cedí, quizá por curiosidad, quizá por cansancio. Puso algo sutil apenas sombra para profundizar la mirada, siempre dice eso, un poco de color en los labios. Luego salimos sin más explicación, el aire era denso, nublado. Yo estaba distraída, siguiendo mis propios pensamientos, cuando escuché el clic, ni advertencia ni permiso, giré el rostro demasiado tarde. Mi hermano ya tenía la cámara baja y esa expresión satisfecha cuando consigue lo que quiere. No me enojé, solo fue lo extraño. Tal vez porque entendí que no buscaba una imagen perfecta.
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