• [Alexander invito a Amber a uno de los parques más conocidos de la ciudad, era un sitio hermoso y con naturaleza alrededor, pero esto no lo hizo con intenciones románticas pues era hora de poner en marcha su plan]

    Amber: admito que te luciste al traerme aquí, es un lugar hermoso~

    -Amber se aferró a mí brazo sujetando este con firmeza solo para causar envidia en las mujeres que pasaban cerca de nosotros-

    Emily: está chica me está estresando bastante ¡Nisiquiera son oficialmente novios! ¿¡Que le sucede!?

    Tengo que admitir que me gusta visitar este lugar en mis días libres, aquí soy capaz de relajarme sin problemas.

    Amber: así que lo visitas varias veces ¿Eh? Tendrás que traerme más seguido si vamos a ser novios. En fin, me pediste que nos juntaramos aquí por algo ¿Verdad? Ya dime de qué se trata.

    [Sin dudarlo ni un solo segundo Alexander le explicó lo que encontró en aquella base de datos mencionando la enorme cantidad de dinero que ella debía y que podría dejar a su padre en quiebra si le contaba algo el día en que se conocieran, todo esto hizo que Amber se altere un poco pero despues de un rato suspiro para calmarse]

    Amber: ya veo así que te enteraste de eso.. (debí haberlo sabido ¡Es obvio que pueden ver los movimientos de sus clientes!)

    Para alguien con un puesto laboral tan elevado como el mío, descubrir eso es un juego de niños pero si tu gustas podemos llegar a un acuerdo.

    Amber: habla de una maldita vez ¿Que quieres..?

    Si tu padre te consiente tanto como para que te aproveches de eso, seguramente te contó sobre el Proyecto M.A.N.T.R.A

    -sin tardar ni un solo un segundo Amber saco un papel de su lujosa cartera para escribir algo antes de entregarmelo-

    Amber: ahí tienes idiota ve al mercado negro y habla con esa persona, escribí ahí su nombre y la dirección donde vive.. a cambio de esto quiero que borres mí cuenta de esa base de datos y se olviden del dinero que les debo.

    Jajaja
    Así me gusta eres una buena chica, cumpliré mí parte del trato cuando termine lo que tengo que hacer así que si me disculpas, me retiro.

    -me daría la vuelta para alejarme de ella pero Amber sacaría una navaja para poder colocar el filo de su hoja en mí cuello donde rozaria con la piel-

    Amber: por supuesto que no amor mío, no te vas a ir a ninguna parte.

    Emily: ¡Ahora sí que la mato!

    (No te atrevas a hacerlo Emily tenemos demasiada gente a nuestro alrededor)

    Emily: carajo..

    Amber: déjame adivinar te confiaste porque soy una simple mujer ¿Verdad? Pues te metiste con la mujer más peligrosa. ¿Quien va a salvarte? Yo diría que nadie.
    [Alexander invito a Amber a uno de los parques más conocidos de la ciudad, era un sitio hermoso y con naturaleza alrededor, pero esto no lo hizo con intenciones románticas pues era hora de poner en marcha su plan] Amber: admito que te luciste al traerme aquí, es un lugar hermoso~ -Amber se aferró a mí brazo sujetando este con firmeza solo para causar envidia en las mujeres que pasaban cerca de nosotros- Emily: está chica me está estresando bastante ¡Nisiquiera son oficialmente novios! ¿¡Que le sucede!? Tengo que admitir que me gusta visitar este lugar en mis días libres, aquí soy capaz de relajarme sin problemas. Amber: así que lo visitas varias veces ¿Eh? Tendrás que traerme más seguido si vamos a ser novios. En fin, me pediste que nos juntaramos aquí por algo ¿Verdad? Ya dime de qué se trata. [Sin dudarlo ni un solo segundo Alexander le explicó lo que encontró en aquella base de datos mencionando la enorme cantidad de dinero que ella debía y que podría dejar a su padre en quiebra si le contaba algo el día en que se conocieran, todo esto hizo que Amber se altere un poco pero despues de un rato suspiro para calmarse] Amber: ya veo así que te enteraste de eso.. (debí haberlo sabido ¡Es obvio que pueden ver los movimientos de sus clientes!) Para alguien con un puesto laboral tan elevado como el mío, descubrir eso es un juego de niños pero si tu gustas podemos llegar a un acuerdo. Amber: habla de una maldita vez ¿Que quieres..? Si tu padre te consiente tanto como para que te aproveches de eso, seguramente te contó sobre el Proyecto M.A.N.T.R.A -sin tardar ni un solo un segundo Amber saco un papel de su lujosa cartera para escribir algo antes de entregarmelo- Amber: ahí tienes idiota ve al mercado negro y habla con esa persona, escribí ahí su nombre y la dirección donde vive.. a cambio de esto quiero que borres mí cuenta de esa base de datos y se olviden del dinero que les debo. Jajaja Así me gusta eres una buena chica, cumpliré mí parte del trato cuando termine lo que tengo que hacer así que si me disculpas, me retiro. -me daría la vuelta para alejarme de ella pero Amber sacaría una navaja para poder colocar el filo de su hoja en mí cuello donde rozaria con la piel- Amber: por supuesto que no amor mío, no te vas a ir a ninguna parte. Emily: ¡Ahora sí que la mato! (No te atrevas a hacerlo Emily tenemos demasiada gente a nuestro alrededor) Emily: carajo.. Amber: déjame adivinar te confiaste porque soy una simple mujer ¿Verdad? Pues te metiste con la mujer más peligrosa. ¿Quien va a salvarte? Yo diría que nadie.
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Buenas tardes!
    Los persentes por aqui
    Buenas tardes! Los persentes por aqui
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Ficha del personaje
    Nombre: Elizabeth Drakenhart Apodos: La Flor del Eclipse, Reina de las Flores Oscuras Edad: más de 1000 Raza:Dragón Superior Género: Femenino Altura: 1.72 m Peso: 58 kg Cabello: Plateado con reflejos violetas Ojos: Violeta claro Personalidad es una mujer elegante, tranquila y misteriosa. Siempre mantiene una sonrisa suave que dificulta saber lo que realmente...
    Me gusta
    3
    0 comentarios 0 compartidos
  • *Transito las calles lluviosas en busca de algo para comer*
    -Receso para comer. Veámos. ¿Quizás comida francesa o italiana?. ¿O me aventuro a algún restaurant nuevo?.
    *Transito las calles lluviosas en busca de algo para comer* -Receso para comer. Veámos. ¿Quizás comida francesa o italiana?. ¿O me aventuro a algún restaurant nuevo?.
    Me encocora
    Me enjaja
    3
    9 turnos 0 maullidos
  • - Cuando haya caído la tormenta y el Rey Basilio muera, dejará en su lápida un poema en honor a su legítimo amor, Arturia Pendragon .
    - Cuando haya caído la tormenta y el Rey Basilio muera, dejará en su lápida un poema en honor a su legítimo amor, Arturia Pendragon .
    Me endiabla
    1
    4 turnos 0 maullidos
  • ‎ 𝕽𝖚𝖎𝖓𝖆𝖘 𝖉𝖊 𝖚𝖓𝖆 𝖈𝖆𝖇𝖆𝖓̃𝖆 𝖆𝖇𝖆𝖓𝖉𝖔𝖓𝖆𝖉𝖆 (𝕰𝖕𝝸́𝖑𝖔𝖌𝖔)



    ‎𝟻 𝚊𝚗̃𝚘𝚜 𝚊𝚝𝚛𝚊́𝚜...




    ‎ * Eᥣ sιᥣᥱᥒᥴιo rᥱgrᥱsó ᥲ ᥣᥲs rᥙιᥒᥲs dᥱ ᥣᥲ ᥴᥲbᥲᥒ̃ᥲ, ιᥒtᥱrrᥙmριdo ᥙ́ᥒιᥴᥲmᥱᥒtᥱ ρor ᥱᥣ rᥱριqᥙᥱtᥱo dᥱ ᥣᥲ tormᥱᥒtᥲ ᥴoᥒtrᥲ ᥣᥲs tᥲbᥣᥲs ᥴᥲᥣᥴιᥒᥲdᥲs. Lᥲ botᥲ rᥱforzᥲdᥲ dᥱᥣ Gᥣᥲdιᥙs Dᥱι sᥱ hᥙᥒdιó ᥱᥒ ᥱᥣ fᥲᥒgo dᥱᥣ ιᥒtᥱrιor, ᥲρᥲrtᥲᥒdo ᥙᥒᥲ ρᥱsᥲdᥲ vιgᥲ dᥱ soρortᥱ ᥴoᥒ ᥙᥒ movιmιᥱᥒto ᥴᥲsι dιsρᥣιᥴᥱᥒtᥱ dᥱ sᥙ ριᥱrᥒᥲ. Sᥱ ιᥒᥴᥣιᥒó sobrᥱ ᥱᥣ ᥱstrᥱᥴho hᥙᥱᥴo dᥱ ᥣᥲ mᥱsᥲ dᥱ robᥣᥱ; ᥣos vιsorᥱs osᥴᥙros dᥱ sᥙ ᥴᥲsᥴo, ρor doᥒdᥱ ᥲρᥱᥒᥲs sᥱ ᥲdιvιᥒᥲbᥲ ᥱᥣ brιᥣᥣo dᥱ sᥙs ojos, sᥱ fιjᥲroᥒ ᥱᥒ ᥣᥲ sιᥣᥙᥱtᥲ dᥱᥣ ᥴᥲzᥲdor ιᥒᥴoᥒsᥴιᥱᥒtᥱ *



    ‎ — Tᥱ ᥱᥒᥴoᥒtrᥱ́... —Artιᥴᥙᥣó ᥱᥣ gᥙᥱrrᥱro. Sᥙ voz, fιᥣtrᥲdᥲ ρor ᥱᥣ modᥙᥣᥲdor dᥱᥣ ᥴᥲsᥴo, ᥴᥲrᥱᥴίᥲ dᥱ ᥴᥙᥲᥣqᥙιᥱr rᥲstro dᥱ ᥱmρᥲtίᥲ hᥙmᥲᥒᥲ



    ‎ * Eᥣ qᥙᥱ ρᥲrᥱᥴίᥲ ᥙᥒ ᥲᥙtómᥲtᥲ dᥱ ᥣᥲ Igᥣᥱsιᥲ rᥱᥲᥣιzó ᥙᥒ ᥱsᥴᥲᥒᥱo mᥱᥒtᥲᥣ rᥲ́ριdo dᥱ ᥣᥲ sιtᥙᥲᥴιóᥒ. Eᥣ ᥱsᥣovᥲᥴo ρrᥱsᥱᥒtᥲbᥲ sιgᥒos ᥱvιdᥱᥒtᥱs dᥱ shoᥴk hιρovoᥣᥱ́mιᥴo ყ trᥲᥙmᥲ sᥱvᥱro ρor ᥱᥣ ᥴoᥣᥲρso ᥱstrᥙᥴtᥙrᥲᥣ. No hᥲbίᥲ tιᥱmρo qᥙᥱ ρᥱrdᥱr; ᥣᥲ mᥲᥒιobrᥲ dᥱ ᥱxtrᥲᥴᥴιóᥒ dᥱbίᥲ ᥴomᥱᥒzᥲr dᥱ ιᥒmᥱdιᥲto.
    ‎Coᥒ ᥙᥒᥲ fᥙᥱrzᥲ sobrᥱhᥙmᥲᥒᥲ, ᥱᥣ ᥴoᥣoso tomó ᥲ Eᥣιjᥲh ᥱᥒ brᥲzos, ᥲᥴomodᥲ́ᥒdoᥣo ᥴoᥒtrᥲ sᥙ ᥴorᥲzᥲ dᥱ ᥲᥣᥱᥲᥴιóᥒ ᥴomo sι fᥙᥱrᥲ ᥙᥒ fᥲrdo sᥙmᥲmᥱᥒtᥱ ᥣιgᥱro. Aᥒtᥱs dᥱ dᥲrsᥱ ᥣᥲ vᥙᥱᥣtᥲ, sᥙs ojos ᥱsᥴᥙdrιᥒ̃ᥲroᥒ ᥣos rᥱstos dᥱ ᥣᥲ ᥴoᥴιᥒᥲ. Eᥣ ρᥲtróᥒ dᥱ dιsρᥱrsιóᥒ dᥱ ᥣos ᥴᥲsqᥙιᥣᥣos ყ ᥣos ᥲ́ᥒgᥙᥣos dᥱ ᥱᥒtrᥲdᥲ ᥱᥒ ᥣos ᥴᥙᥱrρos dᥱ ᥣos mᥱrᥴᥱᥒᥲrιos ᥒo ᥱᥒᥴᥲjᥲbᥲᥒ ᥱᥒ ᥲbsoᥣᥙto ᥴoᥒ ᥱᥣ ᥲrsᥱᥒᥲᥣ o ᥣᥲ ρosιᥴιóᥒ dᥱ Vίtkov. Hᥲbίᥲ ᥙᥒᥲ vᥲrιᥲbᥣᥱ ᥱvιdᥱᥒtᥱ. Aᥣgᥙιᥱᥒ mᥲ́s hᥲbίᥲ ᥱstᥲdo ᥲᥣᥣί, ᥲᥣgᥙιᥱᥒ sᥙmᥲmᥱᥒtᥱ ᥱfιᥴιᥱᥒtᥱ, ρᥱro ᥒᥲdᥲ ᥱsᥴᥣᥲrᥱᥴίᥲ sᥙ ιdᥱᥒtιdᥲd; ιᥒᥴᥣᥙso ᥣos mιsmos mᥱrᥴᥱᥒᥲrιos ᥱstᥲbᥲᥒ dᥱsρrovιstos dᥱ ιdᥱᥒtιfιᥴᥲᥴιoᥒᥱs gᥙbᥱrᥒᥲmᥱᥒtᥲᥣᥱs o rᥱgιstros dᥱ fᥲᥴᥴιoᥒᥱs ᥴoᥒoᥴιdᥲs, sιᥒ ᥣᥙgᥲr ᥲ dᥙdᥲs, ᥱᥒ ᥱsᥱ ρᥱrίmᥱtro sᥱ hᥲbίᥲ ρrodᥙᥴιdo ᥙᥒ ᥴoᥒtᥲᥴto ᥲᥒómᥲᥣo. Sιᥒ ᥱmbᥲrgo, trᥲs ᥲᥒᥲᥣιzᥲr ᥱᥣ ᥱᥒtorᥒo, ᥱᥣ Gᥣᥲdιᥙs dᥱsᥴᥲrtó ᥲmᥱᥒᥲzᥲs ᥴoᥣᥲtᥱrᥲᥣᥱs ιᥒmᥱdιᥲtᥲs. Lo óρtιmo ᥱrᥲ rᥱgrᥱsᥲr ᥲᥣ ρᥙᥒto dᥱ rᥱρᥣιᥱgᥙᥱ ყ fᥙᥱ ρor ᥱso mιsmo qᥙᥱ ᥱᥣ gᥙᥱrrᥱro sᥲᥒto sᥱ ᥲᥣᥱjó ᥲ zᥲᥒᥴᥲdᥲs vᥱᥣoᥴᥱs, ᥴoᥒfιᥲᥒdo ᥴιᥱgᥲmᥱᥒtᥱ ᥱᥒ ᥱᥣ ᥲᥴᥱro ყ ᥣᥲ fᥱ dᥱᥣ hᥱrmᥲᥒo dᥱ ᥲrmᥲs qᥙᥱ sᥱ hᥲbίᥲ ιᥒtᥱrᥒᥲdo ᥱᥒ ᥣᥲ ᥱsρᥱsᥙrᥲ. Eᥣ sᥙjᥱto ᥲsᥙmίᥲ qᥙᥱ, ᥲ ᥱsᥲs ᥲᥣtᥙrᥲs, ᥱᥣ sᥙbdᥱρrᥱdᥲdor ყᥲ dᥱbίᥲ ᥱstᥲr sιᥱᥒdo ᥱᥣιmιᥒᥲdo... Pᥱro ᥒo ρodίᥲ ᥱstᥲr mᥲ́s ᥱqᥙιvoᥴᥲdo


    ‎ A ᥙᥒ kιᥣómᥱtro dᥱ ᥲᥣᥣί, ᥱᥒ ᥱᥣ ᥴorᥲzóᥒ mᥲ́s dᥱᥒso dᥱᥣ bosqᥙᥱ, ᥣᥲ rᥱᥲᥣιdᥲd ᥱrᥲ dᥱρᥣorᥲbᥣᥱ. Eᥣ sᥱgᥙᥒdo Gᥣᥲdιᥙs Dᥱι sᥱ ᥲrrᥲstrᥲbᥲ ρor ᥱᥣ ᥣodo, dᥱjᥲᥒdo ᥙᥒ sᥙrᥴo ᥱsρᥱso dᥱ fᥣᥙιdos vιtᥲᥣᥱs ᥲ sᥙ ρᥲso. Sᥙ ᥲrmᥲdᥙrᥲ, ᥲᥒtᥱs ιmρoᥒᥱᥒtᥱ, ρrᥱsᥱᥒtᥲbᥲ ρᥣᥲᥴᥲs hᥙᥒdιdᥲs ყ dᥱsgᥲrrᥲdᥲs ρor ιmρᥲᥴtos dᥱ ᥙᥒᥲ fᥙᥱrzᥲ dᥱsᥴomᥙᥒᥲᥣ. Dᥱ ᥣᥲ rᥱjιᥣᥣᥲ dᥱ sᥙ ᥴᥲsᥴo ᥱsᥴᥙrrίᥲ ᥙᥒ hιᥣo ᥴoᥒstᥲᥒtᥱ dᥱ sᥲᥒgrᥱ ᥒᥱgrᥲ ყ ᥱsρᥙmosᥲ. Dᥱtrᥲ́s dᥱ ᥱ́ᥣ, ᥱᥣ ᥴrᥙjιdo dᥱ ᥣᥲs hojᥲs sᥱᥴᥲs mᥲrᥴᥲbᥲ ᥙᥒ rιtmo ρᥲᥙsᥲdo, ᥴᥲsι ᥱᥣᥱgᥲᥒtᥱ.
    ‎Uᥒ borróᥒ ᥒᥱgro sᥱ mᥲtᥱrιᥲᥣιzó frᥱᥒtᥱ ᥲᥣ gᥙᥱrrᥱro ᥴᥲίdo. Aᥒtᥱs dᥱ qᥙᥱ ᥱᥣ ᥴᥲzᥲdor ρᥙdιᥱrᥲ ᥲᥣzᥲr sᥙ mᥲᥒo ᥱᥒgᥙᥲᥒtᥲdᥲ ᥱᥒ ᥙᥒ ᥙ́ᥣtιmo ιᥒtᥱᥒto dᥱ dᥱfᥱᥒsᥲ, ᥙᥒᥲ ρᥲtᥲdᥲ ᥣᥲtᥱrᥲᥣ ιmρᥲᥴtó ᥴoᥒtrᥲ sᥙ mᥱᥒtóᥒ ᥴoᥒ ᥣᥲ ρotᥱᥒᥴιᥲ dᥱ ᥙᥒ ριstóᥒ hιdrᥲ́ᥙᥣιᥴo. Eᥣ ᥴᥲsᥴo sᥲᥣιó dᥱsρᥱdιdo, ρᥱrdιᥱ́ᥒdosᥱ ᥱᥒ ᥣᥲ mᥲᥣᥱzᥲ. Lᥲ ᥣᥙz dᥱ ᥙᥒ rᥱᥣᥲ́mρᥲgo rᥱvᥱᥣó ᥱᥣ rostro oᥴᥙᥣto: ᥙᥒ hombrᥱ dᥱ ᥙᥒos ᥴιᥒᥴᥙᥱᥒtᥲ ᥲᥒ̃os, dᥱ fᥲᥴᥴιoᥒᥱs dᥙrᥲs ყ ᥴᥲbᥱᥣᥣo ᥴᥲᥒo, ᥴᥙყos ojos ιᥒყᥱᥴtᥲdos ᥱᥒ sᥲᥒgrᥱ rᥱfᥣᥱjᥲbᥲᥒ ᥙᥒᥲ tᥱrrιbᥣᥱ vᥱrdᥲd. Frᥱᥒtᥱ ᥲ ᥱ́ᥣ, ᥱᥣ sᥙρᥱrdᥱρrᥱdᥲdor ყᥲ ᥒo ᥣᥙᥴίᥲ ᥣᥲs ᥲᥣᥲs ᥲbᥱrrᥲᥒtᥱs ᥒι ᥣᥲs gᥲrrᥲs dᥱ osᥲmᥱᥒtᥲ. Hᥲbίᥲ rᥱgrᥱsᥲdo ᥲ sᥙ formᥲ ᥲᥒᥲtómιᥴᥲ ρrᥱfᥱrιdᥲ: ᥙᥒ jovᥱᥒ dᥱ ᥒo mᥲ́s dᥱ vᥱιᥒtι tᥲᥒtos ᥲᥒ̃os, dᥱ ρortᥱ ᥲrιstoᥴrᥲ́tιᥴo ყ ριᥱᥣ dᥱ ρorᥴᥱᥣᥲᥒᥲ, ᥲᥙᥒqᥙᥱ ᥱᥒ sᥙs vᥱᥒᥲs ᥴorrιᥱrᥲᥒ mᥲ́s dᥱ sᥱιs sιgᥣos dᥱ osᥴᥙrιdᥲd. Eᥣ vᥲmριro sᥱ ᥣιmριó ᥙᥒᥲ motᥲ dᥱ ρoᥣvo dᥱ ᥣᥲ soᥣᥲρᥲ ᥴoᥒ ᥲbsoᥣᥙtᥲ ρᥲrsιmoᥒιᥲ *




    ‎ — Qᥙᥱ́ dᥱρrιmᥱᥒtᥱ... —Sιsᥱó ᥱᥣ ᥒo-mᥙᥱrto, ᥴᥙrvᥲᥒdo ᥣos ᥣᥲbιos ᥱᥒ ᥙᥒᥲ soᥒrιsᥲ dᥱsρrovιstᥲ dᥱ grᥲᥴιᥲ—. Eᥒ mιs ρrιmᥱros ᥲᥒ̃os, ᥲqᥙᥱᥣᥣos qᥙᥱ sᥱ hᥲᥴίᥲᥒ ᥣᥣᥲmᥲr "Lᥲ Esρᥲdᥲ dᥱ Dιos" jᥙstιfιᥴᥲbᥲᥒ mᥙყ bιᥱᥒ sᥙ tίtᥙᥣo. Erᥲᥒ vᥱrdᥲdᥱros tιtᥲᥒᥱs dᥱ ᥣᥲ Igᥣᥱsιᥲ. Ustᥱdᥱs, ᥱᥒ ᥴᥲmbιo, soᥒ... Dᥱᥴᥱρᥴιoᥒᥲᥒtᥱs. Aᥙᥒqᥙᥱ tᥱ ᥴoᥒᥴᥱdᥱrᥱ́ ᥱᥣ ᥴrᥱ́dιto dᥱ ᥴoᥒsᥱrvᥲr ᥙᥒ jᥙᥱgo dᥱ ριᥱrᥒᥲs bᥲstᥲᥒtᥱ dᥱᥴᥱᥒtᥱ



    ‎ * Eᥣ Gᥣᥲdιᥙs Dᥱι ιᥒtᥱᥒtó voᥴᥲᥣιzᥲr ᥙᥒᥲ ᥣᥱtᥲᥒίᥲ, ρᥱro dᥱ sᥙ gᥲrgᥲᥒtᥲ soᥣo brotó ᥙᥒ borbotᥱo ᥱsρᥱso dᥱ sᥲᥒgrᥱ. Eᥣ vᥲmριro ᥣᥲdᥱó ᥣᥲ ᥴᥲbᥱzᥲ, dιvᥱrtιdo. Todo ᥣo ᥲᥒtᥱrιor hᥲbίᥲ sιdo ᥙᥒ tᥱᥲtro ρᥱrfᥱᥴtᥲmᥱᥒtᥱ ᥱjᥱᥴᥙtᥲdo. Nᥙᥒᥴᥲ ᥱstᥙvo ᥲᥴorrᥲᥣᥲdo. Hᥲbίᥲ ᥲdoρtᥲdo ᥲqᥙᥱᥣᥣᥲ formᥲ moᥒstrᥙosᥲ ყ fιᥒgιdo dᥱsᥱsρᥱrᥲᥴιóᥒ ρor ᥙᥒᥲ rᥲzóᥒ ρᥙrᥲmᥱᥒtᥱ ᥱstrᥲtᥱ́gιᥴᥲ: sι ᥣᥲ Sᥲᥒtᥲ Igᥣᥱsιᥲ ᥴrᥱίᥲ qᥙᥱ ᥙᥒ soᥣo ᥴomᥲᥒdo dᥱ Gᥣᥲdιᥙs ρodίᥲ dobᥣᥱgᥲrᥣo, ᥒo ᥱᥒvιᥲrίᥲᥒ ᥙᥒ ᥱjᥱ́rᥴιto ᥲ ᥣᥲ rᥱgιóᥒ ᥱsρᥱrᥲᥒdo ρᥙrgᥲrᥣo. Mᥲtᥲr ᥲ dos soᥣdᥲdos hᥱrιdos ᥱrᥲ fᥲ́ᥴιᥣ; sobrᥱvιvιr ᥲ ᥙᥒ ᥱsᥴᥙᥲdróᥒ dᥱ Gᥣᥲdιᥙs Dᥱι ᥱᥒvιᥲdo ρor ᥱᥣ Cóᥒᥴᥣᥲvᥱ ᥒo ᥣo ᥱrᥲ. Estᥱ ρᥣᥲᥒ ᥣᥱ hᥲbίᥲ ᥴostᥲdo sᥙ orgᥙᥣᥣo —Pᥙᥱs dᥱtᥱstᥲbᥲ ᥣᥲ vᥙᥣgᥲrιdᥲd dᥱ sᥙ formᥲ bᥱstιᥲᥣ— ρᥱro ᥱᥣ ᥱᥒgᥲᥒ̃o hᥲbίᥲ ᥴᥙmρᥣιdo sᥙ ρroρósιto. Yᥲ ᥴᥲᥒsᥲdo dᥱᥣ jᥙᥱgo, ᥱᥣ vᥲmριro dᥱjó ᥴᥲᥱr sᥙ botᥲ sobrᥱ ᥱᥣ ᥴᥙᥱᥣᥣo dᥱsρrotᥱgιdo dᥱᥣ gᥙᥱrrᥱro. Eᥣ ᥴrᥙjιdo dᥱ ᥣᥲs vᥱ́rtᥱbrᥲs fᥙᥱ ᥣιmριo, sᥱᥴo, dᥱfιᥒιtιvo. Eᥣ moᥒstrᥙo ᥴᥱrró ᥣos ojos ᥙᥒ ιᥒstᥲᥒtᥱ, ᥲgᥙdιzᥲᥒdo sᥙs sᥱᥒtιdos hιρᥱrdᥱsᥲrroᥣᥣᥲdos. Hᥲᥴιᥲ ᥱᥣ ᥒortᥱ, ρodίᥲ ρᥱrᥴιbιr ᥲρᥱᥒᥲs ᥴomo ᥱᥣ otro Gᥣᥲdιᥙs sᥱ ᥲᥣᥱjᥲbᥲ ᥴoᥒ ᥱᥣ ιᥒsιgᥒιfιᥴᥲᥒtᥱ ᥴᥲzᥲdor. Por otro ᥣᥲdo, hᥲᥴιᥲ ᥱᥣ sᥙr, ᥣᥱ ᥣᥣᥱgᥲbᥲ ᥙᥒ rᥲstro sᥙtιᥣ dᥱ sᥲᥒgrᥱ frᥱsᥴᥲ ყ ᥙᥒᥲ dιstorsιóᥒ ᥱᥒ ᥱᥣ ᥲmbιᥱᥒtᥱ qᥙᥱ dᥱᥣᥲtᥲbᥲᥒ ᥣᥲ hᥙιdᥲ dᥱ ᥣᥲ ᥴhιᥴᥲ. Eᥣ vᥲmριro ᥱstιró ᥱᥣ ᥴᥙᥱᥣᥣo, soρᥱsᥲᥒdo sᥙs oρᥴιoᥒᥱs, ρᥱro fιᥒᥲᥣmᥱᥒtᥱ ᥱxhᥲᥣó ᥴoᥒ fᥲstιdιo. Yᥲ hᥲbίᥲ tᥱᥒιdo sᥙfιᥴιᥱᥒtᥱ ᥲᥴᥴιóᥒ ρor ᥙᥒᥲ bᥙᥱᥒᥲ tᥱmρorᥲdᥲ. Coᥒ ᥙᥒ gιro fᥣᥙιdo dᥱ sᥙ vᥱstιmᥱᥒtᥲ, sᥱ dᥱsvᥲᥒᥱᥴιó ᥱᥒtrᥱ ᥣos ᥲ́rboᥣᥱs, dᥱjᥲᥒdo qᥙᥱ ᥣᥲ ᥣᥣᥙvιᥲ ᥣᥲvᥲrᥲ ᥣᥲ hᥱrιdᥲ ᥲbιᥱrtᥲ ᥱᥒ ᥱᥣ orgᥙᥣᥣo dᥱ ᥣᥲ sᥲgrᥲdᥲ ιᥒstιtᥙᥴιóᥒ... *
    ‎ 𝕽𝖚𝖎𝖓𝖆𝖘 𝖉𝖊 𝖚𝖓𝖆 𝖈𝖆𝖇𝖆𝖓̃𝖆 𝖆𝖇𝖆𝖓𝖉𝖔𝖓𝖆𝖉𝖆 (𝕰𝖕𝝸́𝖑𝖔𝖌𝖔) ‎ ‎ ‎ ‎𝟻 𝚊𝚗̃𝚘𝚜 𝚊𝚝𝚛𝚊́𝚜... ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ * Eᥣ sιᥣᥱᥒᥴιo rᥱgrᥱsó ᥲ ᥣᥲs rᥙιᥒᥲs dᥱ ᥣᥲ ᥴᥲbᥲᥒ̃ᥲ, ιᥒtᥱrrᥙmριdo ᥙ́ᥒιᥴᥲmᥱᥒtᥱ ρor ᥱᥣ rᥱριqᥙᥱtᥱo dᥱ ᥣᥲ tormᥱᥒtᥲ ᥴoᥒtrᥲ ᥣᥲs tᥲbᥣᥲs ᥴᥲᥣᥴιᥒᥲdᥲs. Lᥲ botᥲ rᥱforzᥲdᥲ dᥱᥣ Gᥣᥲdιᥙs Dᥱι sᥱ hᥙᥒdιó ᥱᥒ ᥱᥣ fᥲᥒgo dᥱᥣ ιᥒtᥱrιor, ᥲρᥲrtᥲᥒdo ᥙᥒᥲ ρᥱsᥲdᥲ vιgᥲ dᥱ soρortᥱ ᥴoᥒ ᥙᥒ movιmιᥱᥒto ᥴᥲsι dιsρᥣιᥴᥱᥒtᥱ dᥱ sᥙ ριᥱrᥒᥲ. Sᥱ ιᥒᥴᥣιᥒó sobrᥱ ᥱᥣ ᥱstrᥱᥴho hᥙᥱᥴo dᥱ ᥣᥲ mᥱsᥲ dᥱ robᥣᥱ; ᥣos vιsorᥱs osᥴᥙros dᥱ sᥙ ᥴᥲsᥴo, ρor doᥒdᥱ ᥲρᥱᥒᥲs sᥱ ᥲdιvιᥒᥲbᥲ ᥱᥣ brιᥣᥣo dᥱ sᥙs ojos, sᥱ fιjᥲroᥒ ᥱᥒ ᥣᥲ sιᥣᥙᥱtᥲ dᥱᥣ ᥴᥲzᥲdor ιᥒᥴoᥒsᥴιᥱᥒtᥱ * ‎ ‎ ‎ ‎ — Tᥱ ᥱᥒᥴoᥒtrᥱ́... —Artιᥴᥙᥣó ᥱᥣ gᥙᥱrrᥱro. Sᥙ voz, fιᥣtrᥲdᥲ ρor ᥱᥣ modᥙᥣᥲdor dᥱᥣ ᥴᥲsᥴo, ᥴᥲrᥱᥴίᥲ dᥱ ᥴᥙᥲᥣqᥙιᥱr rᥲstro dᥱ ᥱmρᥲtίᥲ hᥙmᥲᥒᥲ ‎ ‎ ‎ ‎ * Eᥣ qᥙᥱ ρᥲrᥱᥴίᥲ ᥙᥒ ᥲᥙtómᥲtᥲ dᥱ ᥣᥲ Igᥣᥱsιᥲ rᥱᥲᥣιzó ᥙᥒ ᥱsᥴᥲᥒᥱo mᥱᥒtᥲᥣ rᥲ́ριdo dᥱ ᥣᥲ sιtᥙᥲᥴιóᥒ. Eᥣ ᥱsᥣovᥲᥴo ρrᥱsᥱᥒtᥲbᥲ sιgᥒos ᥱvιdᥱᥒtᥱs dᥱ shoᥴk hιρovoᥣᥱ́mιᥴo ყ trᥲᥙmᥲ sᥱvᥱro ρor ᥱᥣ ᥴoᥣᥲρso ᥱstrᥙᥴtᥙrᥲᥣ. No hᥲbίᥲ tιᥱmρo qᥙᥱ ρᥱrdᥱr; ᥣᥲ mᥲᥒιobrᥲ dᥱ ᥱxtrᥲᥴᥴιóᥒ dᥱbίᥲ ᥴomᥱᥒzᥲr dᥱ ιᥒmᥱdιᥲto. ‎Coᥒ ᥙᥒᥲ fᥙᥱrzᥲ sobrᥱhᥙmᥲᥒᥲ, ᥱᥣ ᥴoᥣoso tomó ᥲ Eᥣιjᥲh ᥱᥒ brᥲzos, ᥲᥴomodᥲ́ᥒdoᥣo ᥴoᥒtrᥲ sᥙ ᥴorᥲzᥲ dᥱ ᥲᥣᥱᥲᥴιóᥒ ᥴomo sι fᥙᥱrᥲ ᥙᥒ fᥲrdo sᥙmᥲmᥱᥒtᥱ ᥣιgᥱro. Aᥒtᥱs dᥱ dᥲrsᥱ ᥣᥲ vᥙᥱᥣtᥲ, sᥙs ojos ᥱsᥴᥙdrιᥒ̃ᥲroᥒ ᥣos rᥱstos dᥱ ᥣᥲ ᥴoᥴιᥒᥲ. Eᥣ ρᥲtróᥒ dᥱ dιsρᥱrsιóᥒ dᥱ ᥣos ᥴᥲsqᥙιᥣᥣos ყ ᥣos ᥲ́ᥒgᥙᥣos dᥱ ᥱᥒtrᥲdᥲ ᥱᥒ ᥣos ᥴᥙᥱrρos dᥱ ᥣos mᥱrᥴᥱᥒᥲrιos ᥒo ᥱᥒᥴᥲjᥲbᥲᥒ ᥱᥒ ᥲbsoᥣᥙto ᥴoᥒ ᥱᥣ ᥲrsᥱᥒᥲᥣ o ᥣᥲ ρosιᥴιóᥒ dᥱ Vίtkov. Hᥲbίᥲ ᥙᥒᥲ vᥲrιᥲbᥣᥱ ᥱvιdᥱᥒtᥱ. Aᥣgᥙιᥱᥒ mᥲ́s hᥲbίᥲ ᥱstᥲdo ᥲᥣᥣί, ᥲᥣgᥙιᥱᥒ sᥙmᥲmᥱᥒtᥱ ᥱfιᥴιᥱᥒtᥱ, ρᥱro ᥒᥲdᥲ ᥱsᥴᥣᥲrᥱᥴίᥲ sᥙ ιdᥱᥒtιdᥲd; ιᥒᥴᥣᥙso ᥣos mιsmos mᥱrᥴᥱᥒᥲrιos ᥱstᥲbᥲᥒ dᥱsρrovιstos dᥱ ιdᥱᥒtιfιᥴᥲᥴιoᥒᥱs gᥙbᥱrᥒᥲmᥱᥒtᥲᥣᥱs o rᥱgιstros dᥱ fᥲᥴᥴιoᥒᥱs ᥴoᥒoᥴιdᥲs, sιᥒ ᥣᥙgᥲr ᥲ dᥙdᥲs, ᥱᥒ ᥱsᥱ ρᥱrίmᥱtro sᥱ hᥲbίᥲ ρrodᥙᥴιdo ᥙᥒ ᥴoᥒtᥲᥴto ᥲᥒómᥲᥣo. Sιᥒ ᥱmbᥲrgo, trᥲs ᥲᥒᥲᥣιzᥲr ᥱᥣ ᥱᥒtorᥒo, ᥱᥣ Gᥣᥲdιᥙs dᥱsᥴᥲrtó ᥲmᥱᥒᥲzᥲs ᥴoᥣᥲtᥱrᥲᥣᥱs ιᥒmᥱdιᥲtᥲs. Lo óρtιmo ᥱrᥲ rᥱgrᥱsᥲr ᥲᥣ ρᥙᥒto dᥱ rᥱρᥣιᥱgᥙᥱ ყ fᥙᥱ ρor ᥱso mιsmo qᥙᥱ ᥱᥣ gᥙᥱrrᥱro sᥲᥒto sᥱ ᥲᥣᥱjó ᥲ zᥲᥒᥴᥲdᥲs vᥱᥣoᥴᥱs, ᥴoᥒfιᥲᥒdo ᥴιᥱgᥲmᥱᥒtᥱ ᥱᥒ ᥱᥣ ᥲᥴᥱro ყ ᥣᥲ fᥱ dᥱᥣ hᥱrmᥲᥒo dᥱ ᥲrmᥲs qᥙᥱ sᥱ hᥲbίᥲ ιᥒtᥱrᥒᥲdo ᥱᥒ ᥣᥲ ᥱsρᥱsᥙrᥲ. Eᥣ sᥙjᥱto ᥲsᥙmίᥲ qᥙᥱ, ᥲ ᥱsᥲs ᥲᥣtᥙrᥲs, ᥱᥣ sᥙbdᥱρrᥱdᥲdor ყᥲ dᥱbίᥲ ᥱstᥲr sιᥱᥒdo ᥱᥣιmιᥒᥲdo... Pᥱro ᥒo ρodίᥲ ᥱstᥲr mᥲ́s ᥱqᥙιvoᥴᥲdo ‎ ‎ ‎ A ᥙᥒ kιᥣómᥱtro dᥱ ᥲᥣᥣί, ᥱᥒ ᥱᥣ ᥴorᥲzóᥒ mᥲ́s dᥱᥒso dᥱᥣ bosqᥙᥱ, ᥣᥲ rᥱᥲᥣιdᥲd ᥱrᥲ dᥱρᥣorᥲbᥣᥱ. Eᥣ sᥱgᥙᥒdo Gᥣᥲdιᥙs Dᥱι sᥱ ᥲrrᥲstrᥲbᥲ ρor ᥱᥣ ᥣodo, dᥱjᥲᥒdo ᥙᥒ sᥙrᥴo ᥱsρᥱso dᥱ fᥣᥙιdos vιtᥲᥣᥱs ᥲ sᥙ ρᥲso. Sᥙ ᥲrmᥲdᥙrᥲ, ᥲᥒtᥱs ιmρoᥒᥱᥒtᥱ, ρrᥱsᥱᥒtᥲbᥲ ρᥣᥲᥴᥲs hᥙᥒdιdᥲs ყ dᥱsgᥲrrᥲdᥲs ρor ιmρᥲᥴtos dᥱ ᥙᥒᥲ fᥙᥱrzᥲ dᥱsᥴomᥙᥒᥲᥣ. Dᥱ ᥣᥲ rᥱjιᥣᥣᥲ dᥱ sᥙ ᥴᥲsᥴo ᥱsᥴᥙrrίᥲ ᥙᥒ hιᥣo ᥴoᥒstᥲᥒtᥱ dᥱ sᥲᥒgrᥱ ᥒᥱgrᥲ ყ ᥱsρᥙmosᥲ. Dᥱtrᥲ́s dᥱ ᥱ́ᥣ, ᥱᥣ ᥴrᥙjιdo dᥱ ᥣᥲs hojᥲs sᥱᥴᥲs mᥲrᥴᥲbᥲ ᥙᥒ rιtmo ρᥲᥙsᥲdo, ᥴᥲsι ᥱᥣᥱgᥲᥒtᥱ. ‎Uᥒ borróᥒ ᥒᥱgro sᥱ mᥲtᥱrιᥲᥣιzó frᥱᥒtᥱ ᥲᥣ gᥙᥱrrᥱro ᥴᥲίdo. Aᥒtᥱs dᥱ qᥙᥱ ᥱᥣ ᥴᥲzᥲdor ρᥙdιᥱrᥲ ᥲᥣzᥲr sᥙ mᥲᥒo ᥱᥒgᥙᥲᥒtᥲdᥲ ᥱᥒ ᥙᥒ ᥙ́ᥣtιmo ιᥒtᥱᥒto dᥱ dᥱfᥱᥒsᥲ, ᥙᥒᥲ ρᥲtᥲdᥲ ᥣᥲtᥱrᥲᥣ ιmρᥲᥴtó ᥴoᥒtrᥲ sᥙ mᥱᥒtóᥒ ᥴoᥒ ᥣᥲ ρotᥱᥒᥴιᥲ dᥱ ᥙᥒ ριstóᥒ hιdrᥲ́ᥙᥣιᥴo. Eᥣ ᥴᥲsᥴo sᥲᥣιó dᥱsρᥱdιdo, ρᥱrdιᥱ́ᥒdosᥱ ᥱᥒ ᥣᥲ mᥲᥣᥱzᥲ. Lᥲ ᥣᥙz dᥱ ᥙᥒ rᥱᥣᥲ́mρᥲgo rᥱvᥱᥣó ᥱᥣ rostro oᥴᥙᥣto: ᥙᥒ hombrᥱ dᥱ ᥙᥒos ᥴιᥒᥴᥙᥱᥒtᥲ ᥲᥒ̃os, dᥱ fᥲᥴᥴιoᥒᥱs dᥙrᥲs ყ ᥴᥲbᥱᥣᥣo ᥴᥲᥒo, ᥴᥙყos ojos ιᥒყᥱᥴtᥲdos ᥱᥒ sᥲᥒgrᥱ rᥱfᥣᥱjᥲbᥲᥒ ᥙᥒᥲ tᥱrrιbᥣᥱ vᥱrdᥲd. Frᥱᥒtᥱ ᥲ ᥱ́ᥣ, ᥱᥣ sᥙρᥱrdᥱρrᥱdᥲdor ყᥲ ᥒo ᥣᥙᥴίᥲ ᥣᥲs ᥲᥣᥲs ᥲbᥱrrᥲᥒtᥱs ᥒι ᥣᥲs gᥲrrᥲs dᥱ osᥲmᥱᥒtᥲ. Hᥲbίᥲ rᥱgrᥱsᥲdo ᥲ sᥙ formᥲ ᥲᥒᥲtómιᥴᥲ ρrᥱfᥱrιdᥲ: ᥙᥒ jovᥱᥒ dᥱ ᥒo mᥲ́s dᥱ vᥱιᥒtι tᥲᥒtos ᥲᥒ̃os, dᥱ ρortᥱ ᥲrιstoᥴrᥲ́tιᥴo ყ ριᥱᥣ dᥱ ρorᥴᥱᥣᥲᥒᥲ, ᥲᥙᥒqᥙᥱ ᥱᥒ sᥙs vᥱᥒᥲs ᥴorrιᥱrᥲᥒ mᥲ́s dᥱ sᥱιs sιgᥣos dᥱ osᥴᥙrιdᥲd. Eᥣ vᥲmριro sᥱ ᥣιmριó ᥙᥒᥲ motᥲ dᥱ ρoᥣvo dᥱ ᥣᥲ soᥣᥲρᥲ ᥴoᥒ ᥲbsoᥣᥙtᥲ ρᥲrsιmoᥒιᥲ * ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ — Qᥙᥱ́ dᥱρrιmᥱᥒtᥱ... —Sιsᥱó ᥱᥣ ᥒo-mᥙᥱrto, ᥴᥙrvᥲᥒdo ᥣos ᥣᥲbιos ᥱᥒ ᥙᥒᥲ soᥒrιsᥲ dᥱsρrovιstᥲ dᥱ grᥲᥴιᥲ—. Eᥒ mιs ρrιmᥱros ᥲᥒ̃os, ᥲqᥙᥱᥣᥣos qᥙᥱ sᥱ hᥲᥴίᥲᥒ ᥣᥣᥲmᥲr "Lᥲ Esρᥲdᥲ dᥱ Dιos" jᥙstιfιᥴᥲbᥲᥒ mᥙყ bιᥱᥒ sᥙ tίtᥙᥣo. Erᥲᥒ vᥱrdᥲdᥱros tιtᥲᥒᥱs dᥱ ᥣᥲ Igᥣᥱsιᥲ. Ustᥱdᥱs, ᥱᥒ ᥴᥲmbιo, soᥒ... Dᥱᥴᥱρᥴιoᥒᥲᥒtᥱs. Aᥙᥒqᥙᥱ tᥱ ᥴoᥒᥴᥱdᥱrᥱ́ ᥱᥣ ᥴrᥱ́dιto dᥱ ᥴoᥒsᥱrvᥲr ᥙᥒ jᥙᥱgo dᥱ ριᥱrᥒᥲs bᥲstᥲᥒtᥱ dᥱᥴᥱᥒtᥱ ‎ ‎ ‎ ‎ * Eᥣ Gᥣᥲdιᥙs Dᥱι ιᥒtᥱᥒtó voᥴᥲᥣιzᥲr ᥙᥒᥲ ᥣᥱtᥲᥒίᥲ, ρᥱro dᥱ sᥙ gᥲrgᥲᥒtᥲ soᥣo brotó ᥙᥒ borbotᥱo ᥱsρᥱso dᥱ sᥲᥒgrᥱ. Eᥣ vᥲmριro ᥣᥲdᥱó ᥣᥲ ᥴᥲbᥱzᥲ, dιvᥱrtιdo. Todo ᥣo ᥲᥒtᥱrιor hᥲbίᥲ sιdo ᥙᥒ tᥱᥲtro ρᥱrfᥱᥴtᥲmᥱᥒtᥱ ᥱjᥱᥴᥙtᥲdo. Nᥙᥒᥴᥲ ᥱstᥙvo ᥲᥴorrᥲᥣᥲdo. Hᥲbίᥲ ᥲdoρtᥲdo ᥲqᥙᥱᥣᥣᥲ formᥲ moᥒstrᥙosᥲ ყ fιᥒgιdo dᥱsᥱsρᥱrᥲᥴιóᥒ ρor ᥙᥒᥲ rᥲzóᥒ ρᥙrᥲmᥱᥒtᥱ ᥱstrᥲtᥱ́gιᥴᥲ: sι ᥣᥲ Sᥲᥒtᥲ Igᥣᥱsιᥲ ᥴrᥱίᥲ qᥙᥱ ᥙᥒ soᥣo ᥴomᥲᥒdo dᥱ Gᥣᥲdιᥙs ρodίᥲ dobᥣᥱgᥲrᥣo, ᥒo ᥱᥒvιᥲrίᥲᥒ ᥙᥒ ᥱjᥱ́rᥴιto ᥲ ᥣᥲ rᥱgιóᥒ ᥱsρᥱrᥲᥒdo ρᥙrgᥲrᥣo. Mᥲtᥲr ᥲ dos soᥣdᥲdos hᥱrιdos ᥱrᥲ fᥲ́ᥴιᥣ; sobrᥱvιvιr ᥲ ᥙᥒ ᥱsᥴᥙᥲdróᥒ dᥱ Gᥣᥲdιᥙs Dᥱι ᥱᥒvιᥲdo ρor ᥱᥣ Cóᥒᥴᥣᥲvᥱ ᥒo ᥣo ᥱrᥲ. Estᥱ ρᥣᥲᥒ ᥣᥱ hᥲbίᥲ ᥴostᥲdo sᥙ orgᥙᥣᥣo —Pᥙᥱs dᥱtᥱstᥲbᥲ ᥣᥲ vᥙᥣgᥲrιdᥲd dᥱ sᥙ formᥲ bᥱstιᥲᥣ— ρᥱro ᥱᥣ ᥱᥒgᥲᥒ̃o hᥲbίᥲ ᥴᥙmρᥣιdo sᥙ ρroρósιto. Yᥲ ᥴᥲᥒsᥲdo dᥱᥣ jᥙᥱgo, ᥱᥣ vᥲmριro dᥱjó ᥴᥲᥱr sᥙ botᥲ sobrᥱ ᥱᥣ ᥴᥙᥱᥣᥣo dᥱsρrotᥱgιdo dᥱᥣ gᥙᥱrrᥱro. Eᥣ ᥴrᥙjιdo dᥱ ᥣᥲs vᥱ́rtᥱbrᥲs fᥙᥱ ᥣιmριo, sᥱᥴo, dᥱfιᥒιtιvo. Eᥣ moᥒstrᥙo ᥴᥱrró ᥣos ojos ᥙᥒ ιᥒstᥲᥒtᥱ, ᥲgᥙdιzᥲᥒdo sᥙs sᥱᥒtιdos hιρᥱrdᥱsᥲrroᥣᥣᥲdos. Hᥲᥴιᥲ ᥱᥣ ᥒortᥱ, ρodίᥲ ρᥱrᥴιbιr ᥲρᥱᥒᥲs ᥴomo ᥱᥣ otro Gᥣᥲdιᥙs sᥱ ᥲᥣᥱjᥲbᥲ ᥴoᥒ ᥱᥣ ιᥒsιgᥒιfιᥴᥲᥒtᥱ ᥴᥲzᥲdor. Por otro ᥣᥲdo, hᥲᥴιᥲ ᥱᥣ sᥙr, ᥣᥱ ᥣᥣᥱgᥲbᥲ ᥙᥒ rᥲstro sᥙtιᥣ dᥱ sᥲᥒgrᥱ frᥱsᥴᥲ ყ ᥙᥒᥲ dιstorsιóᥒ ᥱᥒ ᥱᥣ ᥲmbιᥱᥒtᥱ qᥙᥱ dᥱᥣᥲtᥲbᥲᥒ ᥣᥲ hᥙιdᥲ dᥱ ᥣᥲ ᥴhιᥴᥲ. Eᥣ vᥲmριro ᥱstιró ᥱᥣ ᥴᥙᥱᥣᥣo, soρᥱsᥲᥒdo sᥙs oρᥴιoᥒᥱs, ρᥱro fιᥒᥲᥣmᥱᥒtᥱ ᥱxhᥲᥣó ᥴoᥒ fᥲstιdιo. Yᥲ hᥲbίᥲ tᥱᥒιdo sᥙfιᥴιᥱᥒtᥱ ᥲᥴᥴιóᥒ ρor ᥙᥒᥲ bᥙᥱᥒᥲ tᥱmρorᥲdᥲ. Coᥒ ᥙᥒ gιro fᥣᥙιdo dᥱ sᥙ vᥱstιmᥱᥒtᥲ, sᥱ dᥱsvᥲᥒᥱᥴιó ᥱᥒtrᥱ ᥣos ᥲ́rboᥣᥱs, dᥱjᥲᥒdo qᥙᥱ ᥣᥲ ᥣᥣᥙvιᥲ ᥣᥲvᥲrᥲ ᥣᥲ hᥱrιdᥲ ᥲbιᥱrtᥲ ᥱᥒ ᥱᥣ orgᥙᥣᥣo dᥱ ᥣᥲ sᥲgrᥲdᥲ ιᥒstιtᥙᥴιóᥒ... *
    Me gusta
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • — Algún día me dejare crecer el pelo
    — Algún día me dejare crecer el pelo
    Me encocora
    2
    4 turnos 0 maullidos
  • Espero que tanto tú cómo él maldito de Billy tengan una muy buena explicación para esto...
    Espero que tanto tú cómo él maldito de Billy tengan una muy buena explicación para esto...
    Me shockea
    2
    16 turnos 0 maullidos
  • *Los humanos dicen que los esqueletos no puden tener expresiones, yo les demuestro que se equivocan por que soy muy expresivo (?)*
    *Los humanos dicen que los esqueletos no puden tener expresiones, yo les demuestro que se equivocan por que soy muy expresivo (?)*
    Me gusta
    3
    4 turnos 0 maullidos
  • Se dice que el trono demoníaco nunca permanece vacío para siempre. Cuando una era termina, otra comienza, y en algún rincón del mundo surge alguien dispuesto a desafiar el destino. El camino hacia la corona no está marcado por la nobleza ni por la sangre heredada, sino por la determinación de seguir avanzando cuando todos los demás se detienen. A través de batallas, pérdidas y decisiones que cambiarán el curso de innumerables vidas, una sola voluntad se alzará sobre las demás. Y cuando llegue ese día, el mundo conocerá el nacimiento de un nuevo Rey Demonio.
    Se dice que el trono demoníaco nunca permanece vacío para siempre. Cuando una era termina, otra comienza, y en algún rincón del mundo surge alguien dispuesto a desafiar el destino. El camino hacia la corona no está marcado por la nobleza ni por la sangre heredada, sino por la determinación de seguir avanzando cuando todos los demás se detienen. A través de batallas, pérdidas y decisiones que cambiarán el curso de innumerables vidas, una sola voluntad se alzará sobre las demás. Y cuando llegue ese día, el mundo conocerá el nacimiento de un nuevo Rey Demonio.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados