Introducción:
https://ficrol.com/posts/376127
Parte 1: La dimensión de las niñas rata.
El vacío nos devoró.
Por un instante dejé de sentir el suelo, el aire, incluso mi propio cuerpo. Todo era oscuridad moviéndose demasiado rápido alrededor de nosotras mientras fragmentos de luz atravesaban la grieta como cuchillas.
Pero incluso ahí, en medio del colapso, solo me importó una cosa.
Tu mano.
—¡Akaneeee! ¡No me sueltes…!
Mis dedos terminaron cerrándose alrededor de los tuyos con fuerza mientras el vacío seguía arrastrándonos.
—¡Confía en mí!
Apreté los dientes y forcé mi magia contra la grieta inestable. Las sombras se comprimieron alrededor de nosotras mientras intentaba estabilizar aunque fuera una pequeña parte del portal.
Y entonces la vi.
Una brecha.
Sonreí de inmediato.
—Ahá… ahí estás.
Tiré de ti bruscamente hacia mí hasta pegar tu cuerpo contra el mío. Mis brazos rodearon tu cintura con fuerza mientras nuestros rostros quedaban a apenas unos centímetros.
Incluso en medio del desastre terminé riéndome.
—Mira esto…
Mis ojos brillaron llenos de orgullo.
—Soy la mejor.
Arranqué literalmente la brecha del vacío con un movimiento brutal y nos lancé dentro antes de que el colapso pudiera tragarnos otra vez.
La caída terminó de golpe.
El impacto jamás llegó.
Abrí los ojos lentamente… y el silencio me dejó completamente quieta unos segundos.
Todo era… extraño.
Demasiado extraño.
El mundo entero parecía construido a base de enormes bloques perfectos. La hierba, las montañas, los árboles… incluso el agua tenía formas rígidas y absurdamente cuadradas.
Parpadeé un par de veces antes de empezar a reírme bien alto.
—¡HAHAHAHA!
Me giré hacia ti señalando alrededor como si acabara de demostrar la teoría más importante del universo.
—¡Te lo dije! ¡Funcionó!
Di un par de pasos observando el paisaje con descarada curiosidad.
—Aunque…
Mi voz bajó un poco.
—Me imaginaba este lugar un poco más… no sé… menos cúbico.
Entonces vi un árbol flotando en el aire después de haber sido cortado por la base.
La copa seguía suspendida como si la gravedad simplemente hubiese decidido no participar.
—…Mm.
Me quedé mirándolo demasiado tiempo.
Por un segundo incluso dudé.
Solo un segundo.
Pero mi orgullo jamás me permitiría admitirlo.
Así que simplemente me crucé de brazos y levanté el mentón con total seguridad.
—Llévame a tu casa, Akane.
Te miré finalmente con una sonrisa completamente tranquila, como si no acabáramos de sobrevivir a una catástrofe dimensional.
—Me ha entrado hambre.
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Parte 1: La dimensión de las niñas rata.
El vacío nos devoró.
Por un instante dejé de sentir el suelo, el aire, incluso mi propio cuerpo. Todo era oscuridad moviéndose demasiado rápido alrededor de nosotras mientras fragmentos de luz atravesaban la grieta como cuchillas.
Pero incluso ahí, en medio del colapso, solo me importó una cosa.
Tu mano.
—¡Akaneeee! ¡No me sueltes…!
Mis dedos terminaron cerrándose alrededor de los tuyos con fuerza mientras el vacío seguía arrastrándonos.
—¡Confía en mí!
Apreté los dientes y forcé mi magia contra la grieta inestable. Las sombras se comprimieron alrededor de nosotras mientras intentaba estabilizar aunque fuera una pequeña parte del portal.
Y entonces la vi.
Una brecha.
Sonreí de inmediato.
—Ahá… ahí estás.
Tiré de ti bruscamente hacia mí hasta pegar tu cuerpo contra el mío. Mis brazos rodearon tu cintura con fuerza mientras nuestros rostros quedaban a apenas unos centímetros.
Incluso en medio del desastre terminé riéndome.
—Mira esto…
Mis ojos brillaron llenos de orgullo.
—Soy la mejor.
Arranqué literalmente la brecha del vacío con un movimiento brutal y nos lancé dentro antes de que el colapso pudiera tragarnos otra vez.
La caída terminó de golpe.
El impacto jamás llegó.
Abrí los ojos lentamente… y el silencio me dejó completamente quieta unos segundos.
Todo era… extraño.
Demasiado extraño.
El mundo entero parecía construido a base de enormes bloques perfectos. La hierba, las montañas, los árboles… incluso el agua tenía formas rígidas y absurdamente cuadradas.
Parpadeé un par de veces antes de empezar a reírme bien alto.
—¡HAHAHAHA!
Me giré hacia ti señalando alrededor como si acabara de demostrar la teoría más importante del universo.
—¡Te lo dije! ¡Funcionó!
Di un par de pasos observando el paisaje con descarada curiosidad.
—Aunque…
Mi voz bajó un poco.
—Me imaginaba este lugar un poco más… no sé… menos cúbico.
Entonces vi un árbol flotando en el aire después de haber sido cortado por la base.
La copa seguía suspendida como si la gravedad simplemente hubiese decidido no participar.
—…Mm.
Me quedé mirándolo demasiado tiempo.
Por un segundo incluso dudé.
Solo un segundo.
Pero mi orgullo jamás me permitiría admitirlo.
Así que simplemente me crucé de brazos y levanté el mentón con total seguridad.
—Llévame a tu casa, Akane.
Te miré finalmente con una sonrisa completamente tranquila, como si no acabáramos de sobrevivir a una catástrofe dimensional.
—Me ha entrado hambre.