Le da unas cuantas palmadas al vulpafila que lo esperaba sobre el sofá, raramente quieto y relajado por estar en un mismo sitio, luego toma las gradas para tomar el segundo piso, un piso con menos área que el piso inferior, mientras el vulpafila seguía en el primer piso recargando sus esporas para próximos trabajos.
- Bueno, a dormir un poco.
Le da unas cuantas palmadas al vulpafila que lo esperaba sobre el sofá, raramente quieto y relajado por estar en un mismo sitio, luego toma las gradas para tomar el segundo piso, un piso con menos área que el piso inferior, mientras el vulpafila seguía en el primer piso recargando sus esporas para próximos trabajos.
*Decidió darse un baño en un pequeño santuario del bosque, aprovechó el calor que estaba haciendo, de paso se relajó un poco después de estar padeciendo un poco de estrés*
Que relajante.
*Decidió darse un baño en un pequeño santuario del bosque, aprovechó el calor que estaba haciendo, de paso se relajó un poco después de estar padeciendo un poco de estrés*
*Se puso a pensar en varias cosas, de cómo su vida ha cambiado de un momento a otro, pasando de un extremo a otro, y se autocuestiona "¿Merezco lo que tengo? ¿O tengo lo que merezco?" Aún así, sonríe porque todo lo bueno que le tocó vivir, lo disfrutó*
*Se puso a pensar en varias cosas, de cómo su vida ha cambiado de un momento a otro, pasando de un extremo a otro, y se autocuestiona "¿Merezco lo que tengo? ¿O tengo lo que merezco?" Aún así, sonríe porque todo lo bueno que le tocó vivir, lo disfrutó*
El número de muertos seguía creciendo, la altiplanicie se volvía una tumba repleta de números que ningún testigo reclamo.
La noticia se esparció como pólvora férrea, los cazadores temían el despertar del Conde susurrándoles en la nuca, temían por su vida que no se atrevían a ir contra esa voluntad mientras no fuesen sus cuellos los que peligraran.
Pero los magistrados veían esto con otros ojos: sus cuellos colgando.
Anunciaron en el tablero una nueva misión de ejecución para encontrar al victimario que ha estado decapitando cuerpos sin ningún tipo de piedad. Llegaron a Claude, impasible y desinteresado, solemne como agua clara en medio de la lluvia.
Su mirada siempre clavada en el revolver. Llegar a él y convencerlo de trabajar fuera de horas era una tortura, siempre hacia todo acorde a un horario. Pero esta vez la paga era algo que le interesaba mucho, música clásica.
Era un privilegio para sus oídos capturar las notas en un silencio sepulcral, donde nada ni nadie perturba la belleza sinfónica. El trato de cerro y Claude partió al último poblado atacado.
No hablaba si no era necesario.
Planeaba con cuidado cada movimiento, pulía sus habilidades en medio de la batalla, las llevaba a una perfección enfermiza.
El carruaje que lo trasladaba se detuvo de golpe.
- No puedo llevarlo más allá de este punto, los caballos no... se mueven...- Hablo en conductor recorriendo la cortina, encontrándose con un par de monedas pero sin la imagen del hombre.
Entendía muy bien el lenguaje del miedo y que nadie sacrificaría su vida por desconocidos, fuera cual fuera la excusa lo aproximo tanto como pudo al objetivo.
Ya establecido un paso firme, el viento helado taciturno golpeo su rostro meciendo su cabello, su mirada impasible vislumbro el pueblo arruinado, el aura que dejaba una masacre era una marca imborrable para un ejecutor que de cerca conocía estos factores.
Se adentro, extrañado por una luz en una de las casas. Algo estaba fuera de lugar. ¿Sobrevivientes acaso? ¿Ladrones?. Lo averiguaría a punta de disparos.
// Rol privado.
(Quest: Persecución)
El número de muertos seguía creciendo, la altiplanicie se volvía una tumba repleta de números que ningún testigo reclamo.
La noticia se esparció como pólvora férrea, los cazadores temían el despertar del Conde susurrándoles en la nuca, temían por su vida que no se atrevían a ir contra esa voluntad mientras no fuesen sus cuellos los que peligraran.
Pero los magistrados veían esto con otros ojos: sus cuellos colgando.
Anunciaron en el tablero una nueva misión de ejecución para encontrar al victimario que ha estado decapitando cuerpos sin ningún tipo de piedad. Llegaron a Claude, impasible y desinteresado, solemne como agua clara en medio de la lluvia.
Su mirada siempre clavada en el revolver. Llegar a él y convencerlo de trabajar fuera de horas era una tortura, siempre hacia todo acorde a un horario. Pero esta vez la paga era algo que le interesaba mucho, música clásica.
Era un privilegio para sus oídos capturar las notas en un silencio sepulcral, donde nada ni nadie perturba la belleza sinfónica. El trato de cerro y Claude partió al último poblado atacado.
No hablaba si no era necesario.
Planeaba con cuidado cada movimiento, pulía sus habilidades en medio de la batalla, las llevaba a una perfección enfermiza.
El carruaje que lo trasladaba se detuvo de golpe.
- No puedo llevarlo más allá de este punto, los caballos no... se mueven...- Hablo en conductor recorriendo la cortina, encontrándose con un par de monedas pero sin la imagen del hombre.
Entendía muy bien el lenguaje del miedo y que nadie sacrificaría su vida por desconocidos, fuera cual fuera la excusa lo aproximo tanto como pudo al objetivo.
Ya establecido un paso firme, el viento helado taciturno golpeo su rostro meciendo su cabello, su mirada impasible vislumbro el pueblo arruinado, el aura que dejaba una masacre era una marca imborrable para un ejecutor que de cerca conocía estos factores.
Se adentro, extrañado por una luz en una de las casas. Algo estaba fuera de lugar. ¿Sobrevivientes acaso? ¿Ladrones?. Lo averiguaría a punta de disparos.
// Rol privado.
█▓▒▒░░░DATOS PERSONALES░░░▒▒▓█
NOMBRE: Arkhamra DaemonRAZA: DemonioEDAD: 333+ añosALTURA: 2.33 metros (Cambia constantemente)PESO: 155 KG (Cambia constantemente)SEXO: MasculinoORIENTACIÓN SEXUAL: HeteroPROFESIÓN: Ninguna (Anteriormente era Escort)Arkhamra nació de las profundidades del infierno como un demonio de la lujuria, formando parte de los círculos de...