• Creo que me pudo haber ido peor, mejor un collar en el cuello que una celda de castidad. - No ha hecho nada malo, solo ausentarse un periodo de tiempo sin dar aviso, su esposa lo regaño.-
    Creo que me pudo haber ido peor, mejor un collar en el cuello que una celda de castidad. - No ha hecho nada malo, solo ausentarse un periodo de tiempo sin dar aviso, su esposa lo regaño.-
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  • Adiós a la barba, hola piel de bebé.
    Adiós a la barba, hola piel de bebé.
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  • [ En el futuro ].

    - Cayha camimaba por una aldea de un reino no tan legos de reino de leones , mientras miraba los mercados y tiendas de espadas y entre otros -

    Que bueno es tener una vida, sin paz
    Aun que me uviese gustado estar en la era de mis padres ......

    -dio un leve supiro deseciomado y luego rio.-

    Que tonto! , pense en vos alta pero asi esta bien mama dice que la paz es la alegria de la personas para ser feliz , con quienes quieren .
    [ En el futuro ]. - Cayha camimaba por una aldea de un reino no tan legos de reino de leones , mientras miraba los mercados y tiendas de espadas y entre otros - Que bueno es tener una vida, sin paz Aun que me uviese gustado estar en la era de mis padres ...... -dio un leve supiro deseciomado y luego rio.- Que tonto! , pense en vos alta pero asi esta bien mama dice que la paz es la alegria de la personas para ser feliz , con quienes quieren .
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  • —No. Aún no es momento de volver. Esta misión está siendo más extenuante de lo que imaginé. Y mientras más me aproximo a mi objetivo, perfeccionando cada uno de mis pasos en este largo viaje, he estado cuidando de una planta especial que alguien me obsequió.

    ¿Quién lo diría? Alguien acostumbrada al campo de batalla, como yo, cuidando de un ser mucho más delicado de los que estoy acostumbrada a tratar. «Lunámbula», la llaman. Me dijeron que me protegería. Pero cada vez que toco uno de sus pétalos no puedo evitar preguntarme... ¿será capaz de protegerme de mí misma?
    —No. Aún no es momento de volver. Esta misión está siendo más extenuante de lo que imaginé. Y mientras más me aproximo a mi objetivo, perfeccionando cada uno de mis pasos en este largo viaje, he estado cuidando de una planta especial que alguien me obsequió. ¿Quién lo diría? Alguien acostumbrada al campo de batalla, como yo, cuidando de un ser mucho más delicado de los que estoy acostumbrada a tratar. «Lunámbula», la llaman. Me dijeron que me protegería. Pero cada vez que toco uno de sus pétalos no puedo evitar preguntarme... ¿será capaz de protegerme de mí misma?
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  • -mientras observaba desde las montañas aquel paisaje de la ciudad que alguna vez llamo hogar, Keinshi liberaba de su cuerpo un aura hecha con su poder siendo algo aplastante para los seres vivos a su alrededor-

    La humanidad jamás aprenderá de sus errores, siempre existirán aquellos que deseen apoderarse del trono de nuestro creador.
    Fue por ese deseo como me crearon, deseaban un arma capaz de derrotar incluso a un dios, pero como era de esperarse la ciencia y sus investigaciones siempre tendrán un fallo, tienen miedo al saber que estoy libre caminando entre ellos y se preguntan.. cual será mí siguiente movimiento
    -mientras observaba desde las montañas aquel paisaje de la ciudad que alguna vez llamo hogar, Keinshi liberaba de su cuerpo un aura hecha con su poder siendo algo aplastante para los seres vivos a su alrededor- La humanidad jamás aprenderá de sus errores, siempre existirán aquellos que deseen apoderarse del trono de nuestro creador. Fue por ese deseo como me crearon, deseaban un arma capaz de derrotar incluso a un dios, pero como era de esperarse la ciencia y sus investigaciones siempre tendrán un fallo, tienen miedo al saber que estoy libre caminando entre ellos y se preguntan.. cual será mí siguiente movimiento
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  • Está en una esquina abrazando sus piernas, no ha estado bien en todo el día.

    Tragándose todo lo que siente por intentar mantenerse bien, por dentro está hecho un caos, sintiendo como su garganta se siente una presión fuerte, como un nudo que se atora y no pasa hacia un camino largo.

    Está ahí, molestando, luego esa presión justamente en la frente, donde sus dos llegó toca la zona, masajeando levemente para intentar tranquilizar el torbellino que lleva por dentro.
    Está en una esquina abrazando sus piernas, no ha estado bien en todo el día. Tragándose todo lo que siente por intentar mantenerse bien, por dentro está hecho un caos, sintiendo como su garganta se siente una presión fuerte, como un nudo que se atora y no pasa hacia un camino largo. Está ahí, molestando, luego esa presión justamente en la frente, donde sus dos llegó toca la zona, masajeando levemente para intentar tranquilizar el torbellino que lleva por dentro.
    Me entristece
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  • Quiero superar mi naturaleza animal con mi racionalidad.
    Quiero superar mi naturaleza animal con mi racionalidad.
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  • La sensación de ruina trepidante y el sudor frío, mi pequeñx ratita de laboratorio, son efectos secundarios normales, no tienes nada de qué preocuparte. ¿Querías conocer el amor, no? Pues bueno... el amor duele.
    La sensación de ruina trepidante y el sudor frío, mi pequeñx ratita de laboratorio, son efectos secundarios normales, no tienes nada de qué preocuparte. ¿Querías conocer el amor, no? Pues bueno... el amor duele.
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  • || La fecha indicada se sitúa 20 años atrás ||

    Sucedió.

    Uno. Dos. Tres. No hubo catorce, a diferencia de aquella letra de U2. Pero sí conté hasta doce.

    El primero cayó con culpa. Mi mano temblaba.
    El segundo no cayó. Mi mano sólo tembló cuando me di cuenta de que su sangre se había convertido en mi elixir.
    El tercero me lo pensé. ¿Qué quería hacer con él? Y cuando quise darme cuenta, el cuchillo era una extensión natural de mi.

    Y cuando conté doce, el espacio se abrió.
    Sólo puedo decir que, cuando comprendí lo que había pasado en unos momentos que parecían años, una entidad incomprensible en eones para cualquier ser pensante y experimentado a la vez mi caída y desgracia junto a mi poder más infinito, contaba con algo nuevo.

    Un contrato.
    Me daba poder.
    Me otorgaba lo que mi alma siempre había deseado.

    Y al mismo tiempo, una maldición.
    Mi existencia.
    Mi personalidad.
    Mi autonomía.
    Para él, todo lo que yo representaba era como aplastar un insecto con un dedo.
    Quizás ni siquiera eso.

    Lo que tenía claro era mi despertar.
    Mi mente había transcurrido años indecisa.
    ¿Correcto? ¿Incorrecto? ¿Qué pasaba si desafiaba las normas? ¿Qué recompensa tenía si las cumplía?
    Y todo ello se esfumó tan rápido como mi mirada se posó en un solitario maletín lleno de cuchillos al momento de escuchar los pasos acercarse a mi.

    Antes de que el primero cayese, mi mano temblaba.
    Antes de que la culpa fuese sentida, mi mente estaba despierta.
    Porque lo sabía.
    Y lo aceptaba con gusto.

    Mi mano temblaba de emoción.
    Mi mente sentía culpa de no haberlo alargado para disfrutar.

    Esto soy yo.

    Y pase lo que pase, no sentiré más que orgullo a la vez que negaré lo que soy.
    || La fecha indicada se sitúa 20 años atrás || Sucedió. Uno. Dos. Tres. No hubo catorce, a diferencia de aquella letra de U2. Pero sí conté hasta doce. El primero cayó con culpa. Mi mano temblaba. El segundo no cayó. Mi mano sólo tembló cuando me di cuenta de que su sangre se había convertido en mi elixir. El tercero me lo pensé. ¿Qué quería hacer con él? Y cuando quise darme cuenta, el cuchillo era una extensión natural de mi. Y cuando conté doce, el espacio se abrió. Sólo puedo decir que, cuando comprendí lo que había pasado en unos momentos que parecían años, una entidad incomprensible en eones para cualquier ser pensante y experimentado a la vez mi caída y desgracia junto a mi poder más infinito, contaba con algo nuevo. Un contrato. Me daba poder. Me otorgaba lo que mi alma siempre había deseado. Y al mismo tiempo, una maldición. Mi existencia. Mi personalidad. Mi autonomía. Para él, todo lo que yo representaba era como aplastar un insecto con un dedo. Quizás ni siquiera eso. Lo que tenía claro era mi despertar. Mi mente había transcurrido años indecisa. ¿Correcto? ¿Incorrecto? ¿Qué pasaba si desafiaba las normas? ¿Qué recompensa tenía si las cumplía? Y todo ello se esfumó tan rápido como mi mirada se posó en un solitario maletín lleno de cuchillos al momento de escuchar los pasos acercarse a mi. Antes de que el primero cayese, mi mano temblaba. Antes de que la culpa fuese sentida, mi mente estaba despierta. Porque lo sabía. Y lo aceptaba con gusto. Mi mano temblaba de emoción. Mi mente sentía culpa de no haberlo alargado para disfrutar. Esto soy yo. Y pase lo que pase, no sentiré más que orgullo a la vez que negaré lo que soy.
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  • —¿Y que te parece este ángulo…?—
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