• No puedo más, no sabes lo cansado que estoy, me iré a dormir una siesta.
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  • No tengas esa cara larga , se que me extrañaras algun dia thircito.
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  • ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ℑ𝔫𝔳𝔞𝔰𝔦𝔬́𝔫 .
    La noche caía silenciosamente sobre aquella profunda isla, lejana y envuelta en un manto de niebla para que nadie la encontrara. A la par, el viento sacudía con fuerza las hojas de los árboles, y los animales, inquietos, buscaban un pequeño refugio entre la maleza y el resto de la vegetación, al son de pasos que se acercaban a la orilla de la costa, como un...
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  • —Me lleva... No debí usar una chamarra distinta por cada relevo que hacía... Tendré que robarle una de las suyas a cierta señorita que vive conmigo. —Dice robar pero son suyas porque ella las robó primero. (?)
    —Me lleva... No debí usar una chamarra distinta por cada relevo que hacía... Tendré que robarle una de las suyas a cierta señorita que vive conmigo. —Dice robar pero son suyas porque ella las robó primero. (?)
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  • ꒱ "𝘖𝘤𝘭𝘶𝘮𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢… 𝘌𝘭 𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘳 𝘺 𝘱𝘳𝘰𝘵𝘦𝘨𝘦𝘳 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦... 𝘔𝘦 𝘱𝘳𝘦𝘨𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘥𝘳á 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢𝘳𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘦𝘴𝘢𝘥𝘪𝘭𝘭𝘢𝘴" ꒰
    ꒰ ☁️ ꒱ "𝘖𝘤𝘭𝘶𝘮𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢… 𝘌𝘭 𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘳 𝘺 𝘱𝘳𝘰𝘵𝘦𝘨𝘦𝘳 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦... 𝘔𝘦 𝘱𝘳𝘦𝘨𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘥𝘳á 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢𝘳𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘦𝘴𝘢𝘥𝘪𝘭𝘭𝘢𝘴" ꒰ ☁️ ꒱
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  • — ¿Cuál será el próximo destino?
    — ¿Cuál será el próximo destino?
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  • La plaza del pueblo estaba sumida en el caos.

    Fragmentos de piedra rodaban por el suelo entre una nube de polvo gris. La enorme estatua que representaba a Dios, venerada durante generaciones, yacía destruida a los pies de la iglesia. El sonido del último golpe aún resonaba en el aire cuando el joven cura dejó caer el pesado martillo y observó los restos con expresión severa.

    A su alrededor, los habitantes del pueblo gritaban indignados. Algunos lloraban. Otros apretaban los puños, exigiendo explicaciones. Para ellos, aquella figura era sagrada; el corazón mismo de su fe.

    -¡Blasfemo!

    Gritó un anciano.

    -¡Has destruido la imagen del Señor!

    -¡Deberían expulsarte!

    El sacerdote levantó la mirada hacia la multitud. Su sotana estaba cubierta de polvo y pequeñas heridas marcaban sus manos por el esfuerzo. Sin embargo, no había duda ni miedo en sus ojos. Cuando los gritos comenzaron a apagarse, habló con voz firme:

    ●¿La imagen del Señor?

    Se inclinó y tomó uno de los fragmentos de piedra caídos.

    ●Esto es piedra.

    Lo dejó caer nuevamente.

    ●Nada más.

    El silencio empezó a extenderse entre la multitud.

    ●Habéis olvidado las mismas enseñanzas que decís defender.

    Entonces recitó con fuerza, como si estuviera pronunciando una sentencia:

    ●«Maldito el hombre que haga ídolo o imagen de fundición, abominación al Señor, obra de las manos del artífice, y la erige en secreto».

    Muchos bajaron la vista.

    El cura señaló los restos de la estatua.

    ●¿Quién la hizo? Un hombre.

    Señaló los fragmentos dispersos.

    ●¿Quién la rompió? Otro hombre.

    Después llevó una mano a su pecho.

    ●¿Y acaso Dios cambió por ello?

    Nadie respondió.

    ●Dios no necesita estatuas. No necesita pinturas. No necesita que el hombre le dé una forma para existir. Él no es como los dioses paganos nacidos de la piedra, del metal o de la madera. Porque ÉL es Dios.

    El viento atravesó la plaza mientras las palabras resonaban entre las casas.

    ●Vosotros os arrodillabais ante una obra humana y olvidasteis aquello que representaba. Protegíais la imagen, pero descuidabais las enseñanzas. Defendíais la piedra con más fervor que la misericordia, la justicia y la verdad.

    Uno a uno, los rostros furiosos comenzaron a transformarse en expresiones de duda.

    El cura extendió los brazos hacia la multitud.

    ●Ahora responded como ordena la Escritura.

    Su voz retumbó en la plaza.

    ●«Y todo el pueblo responderá, y dirá: Amén».

    Durante unos segundos nadie habló.

    Entonces una anciana inclinó la cabeza.

    -Amén...

    Otro la siguió.

    -Amén.

    Y poco a poco, como una ola que recorría la plaza, las voces comenzaron a unirse.

    -Amén.

    -Amén.

    -Amén.

    Mientras el eco de aquella palabra llenaba el pueblo, el joven sacerdote permaneció inmóvil frente a los restos de la estatua, sin celebrar su victoria. Porque para él no había destruido una imagen de Dios.

    ●Te Deum laudamus

    Había destruido un ídolo.
    La plaza del pueblo estaba sumida en el caos. Fragmentos de piedra rodaban por el suelo entre una nube de polvo gris. La enorme estatua que representaba a Dios, venerada durante generaciones, yacía destruida a los pies de la iglesia. El sonido del último golpe aún resonaba en el aire cuando el joven cura dejó caer el pesado martillo y observó los restos con expresión severa. A su alrededor, los habitantes del pueblo gritaban indignados. Algunos lloraban. Otros apretaban los puños, exigiendo explicaciones. Para ellos, aquella figura era sagrada; el corazón mismo de su fe. -¡Blasfemo! Gritó un anciano. -¡Has destruido la imagen del Señor! -¡Deberían expulsarte! El sacerdote levantó la mirada hacia la multitud. Su sotana estaba cubierta de polvo y pequeñas heridas marcaban sus manos por el esfuerzo. Sin embargo, no había duda ni miedo en sus ojos. Cuando los gritos comenzaron a apagarse, habló con voz firme: ●¿La imagen del Señor? Se inclinó y tomó uno de los fragmentos de piedra caídos. ●Esto es piedra. Lo dejó caer nuevamente. ●Nada más. El silencio empezó a extenderse entre la multitud. ●Habéis olvidado las mismas enseñanzas que decís defender. Entonces recitó con fuerza, como si estuviera pronunciando una sentencia: ●«Maldito el hombre que haga ídolo o imagen de fundición, abominación al Señor, obra de las manos del artífice, y la erige en secreto». Muchos bajaron la vista. El cura señaló los restos de la estatua. ●¿Quién la hizo? Un hombre. Señaló los fragmentos dispersos. ●¿Quién la rompió? Otro hombre. Después llevó una mano a su pecho. ●¿Y acaso Dios cambió por ello? Nadie respondió. ●Dios no necesita estatuas. No necesita pinturas. No necesita que el hombre le dé una forma para existir. Él no es como los dioses paganos nacidos de la piedra, del metal o de la madera. Porque ÉL es Dios. El viento atravesó la plaza mientras las palabras resonaban entre las casas. ●Vosotros os arrodillabais ante una obra humana y olvidasteis aquello que representaba. Protegíais la imagen, pero descuidabais las enseñanzas. Defendíais la piedra con más fervor que la misericordia, la justicia y la verdad. Uno a uno, los rostros furiosos comenzaron a transformarse en expresiones de duda. El cura extendió los brazos hacia la multitud. ●Ahora responded como ordena la Escritura. Su voz retumbó en la plaza. ●«Y todo el pueblo responderá, y dirá: Amén». Durante unos segundos nadie habló. Entonces una anciana inclinó la cabeza. -Amén... Otro la siguió. -Amén. Y poco a poco, como una ola que recorría la plaza, las voces comenzaron a unirse. -Amén. -Amén. -Amén. Mientras el eco de aquella palabra llenaba el pueblo, el joven sacerdote permaneció inmóvil frente a los restos de la estatua, sin celebrar su victoria. Porque para él no había destruido una imagen de Dios. ●Te Deum laudamus Había destruido un ídolo.
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  • Aveces mi prapia , oscuridad me asusta sabiendo que algo asi puede cambiar una raealidad para todos
    Aveces mi prapia , oscuridad me asusta sabiendo que algo asi puede cambiar una raealidad para todos
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  • —Haciendo la danza del apareamiento a Asmodeus Ozzie a ver si resucita(?)—
    —Haciendo la danza del apareamiento a [0zz1e] a ver si resucita(?)—
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  • [después de utilizar el chip que le fue otorgado por el informante, Gyuseki se sentia más calmado al saber lo que tenía que hacer pues ahora tenía todo un plan en mente. El hecho de estar tranquilo le permitió ir a trabajar al club esa noche y está vez le tocaría cubrir el puesto del que hace las bebidas]

    Mí lady~
    Aquí está su bebida y espero que la disfrute, estaré aquí si necesita algo más

    Clienta: me gustaría saber a qué hora termina tu turno está noche, me gustaría conocerte.

    Jajajaja
    Me temo que estaré hasta muy tarde así que no le recomendaría esperarme señorita.

    ×atenderia a otro cliente para así empezar a preparar la siguiente bebida de forma paciente y con calma×

    (Espero que la señorita Seryn no ande por aquí o me preguntara donde está el que prepara estas cosas..)
    [después de utilizar el chip que le fue otorgado por el informante, Gyuseki se sentia más calmado al saber lo que tenía que hacer pues ahora tenía todo un plan en mente. El hecho de estar tranquilo le permitió ir a trabajar al club esa noche y está vez le tocaría cubrir el puesto del que hace las bebidas] Mí lady~ Aquí está su bebida y espero que la disfrute, estaré aquí si necesita algo más Clienta: me gustaría saber a qué hora termina tu turno está noche, me gustaría conocerte. Jajajaja Me temo que estaré hasta muy tarde así que no le recomendaría esperarme señorita. ×atenderia a otro cliente para así empezar a preparar la siguiente bebida de forma paciente y con calma× (Espero que la señorita Seryn no ande por aquí o me preguntara donde está el que prepara estas cosas..)
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