• Antes de que termine el día, feliz día blanco para todas las doncellas

    -Ofrecía bombones y rosas a las damas-
    Antes de que termine el día, feliz día blanco para todas las doncellas -Ofrecía bombones y rosas a las damas-
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  • — Maldita sea.... No puedo dormir~

    -Se había despertado hace poco y no podía seguir durmiendo, apesar de sus intentos-
    — Maldita sea.... No puedo dormir~ -Se había despertado hace poco y no podía seguir durmiendo, apesar de sus intentos-
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  • Avatar mortal del dios Apolo, durante la guerra de Troya
    Avatar mortal del dios Apolo, durante la guerra de Troya
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  • Albedo Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar

    Lastima que te perdieras este día tan bueno cariño,te quiero aquí conmigo
    [Albedo1] Lastima que te perdieras este día tan bueno cariño,te quiero aquí conmigo ❤️
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  • Tal vez es cada recuerdo que no suena más,
    O un corazón invisible que late igual.
    Esa aflicción de controlar cada rincón que habitas.

    Quédate aquí, no importa qué,
    Dediquemos el "hoy" al "podrá ser",
    Que ya no hay "después"
    En este mundo que está al revés.

    Y entre cada anhelo pueril,
    La escarcha que nos cubre sentí
    Derretirse en el esceptisimo gris
    Y a los colores de otro "mañana" hacer surgir.
    Tal vez es cada recuerdo que no suena más, O un corazón invisible que late igual. Esa aflicción de controlar cada rincón que habitas. Quédate aquí, no importa qué, Dediquemos el "hoy" al "podrá ser", Que ya no hay "después" En este mundo que está al revés. Y entre cada anhelo pueril, La escarcha que nos cubre sentí Derretirse en el esceptisimo gris Y a los colores de otro "mañana" hacer surgir.
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  • *Aveces vienen esos recuerdos, aveces...

    -Observa a los demas sintiendo que ella a vivido cosas similares, de una u otra forma.
    *Aveces vienen esos recuerdos, aveces... -Observa a los demas sintiendo que ella a vivido cosas similares, de una u otra forma.
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  • Y ya nadie sabrá lo que tú y yo pudo ser, qué triste, no conocerás, esa parte de mí que yo a nadie le suelo mostrar~
    Y ya nadie sabrá lo que tú y yo pudo ser, qué triste, no conocerás, esa parte de mí que yo a nadie le suelo mostrar~
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  • — Que aburrido todo…. Lo que daría por una copa de AB negativo. — Suspiro.
    — Que aburrido todo…. Lo que daría por una copa de AB negativo. — Suspiro.
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  • Apoyé el culo en el barril como si el barco fuera mío y no de Kalyra. La jarra de hidromiel ya iba medio vacía y la verdad… tampoco tenía prisa por que se acabara. El mar estaba tranquilo y la tripulación andaba mirándome como si en cualquier momento fuera a sacar un demonio del bolsillo.
    Les sostuve la mirada un momento… y luego me reí.
    -Joder, qué caras…

    Dije dando otro trago.
    -Ni que os estuviera vendiendo vuestra alma.

    Uno de los marineros escupió al suelo.
    Normal.
    Una bruja en un barco pirata no es precisamente una garantía de seguridad.
    Me limpié un poco la espuma de la hidromiel con el dorso de la mano y miré a Kalyra, que seguía apoyada en el mástil con su botella de ron, tan tranquila como si todo aquello fuera una taberna flotante.
    Señalé hacia el horizonte con la jarra.
    -Tres días hacia allí. Isla fea de cojones, roca negra, acantilados y una cueva sellada con magia vieja.

    Encogí un hombro.
    -Magia que vosotros no podéis romper… pero yo sí.

    Algunos empezaron a murmurar.
    Me dio bastante igual.
    -Dentro hay oro. Mucho. Cofres, reliquias, joyas… todo lo que hace que a los piratas se les iluminen los ojos.

    Volví a beber.
    -También puede haber algo que nos quiera arrancar la cabeza, claro. Pero vamos… eso ya es parte del viaje.
    La miré de reojo y levanté la jarra hacia ella.
    -A ver…

    Seguí con tono despreocupado.
    -No voy a mentiros. No soy una bruja de fiar.

    Apoyé los codos en las rodillas.
    -Pero cuando hay un buen porcentaje de oro en juego…
    Puedo ser la compañera más leal que vais a encontrar en todo el puto mar. Kalyra Marea
    Apoyé el culo en el barril como si el barco fuera mío y no de Kalyra. La jarra de hidromiel ya iba medio vacía y la verdad… tampoco tenía prisa por que se acabara. El mar estaba tranquilo y la tripulación andaba mirándome como si en cualquier momento fuera a sacar un demonio del bolsillo. Les sostuve la mirada un momento… y luego me reí. -Joder, qué caras… Dije dando otro trago. -Ni que os estuviera vendiendo vuestra alma. Uno de los marineros escupió al suelo. Normal. Una bruja en un barco pirata no es precisamente una garantía de seguridad. Me limpié un poco la espuma de la hidromiel con el dorso de la mano y miré a Kalyra, que seguía apoyada en el mástil con su botella de ron, tan tranquila como si todo aquello fuera una taberna flotante. Señalé hacia el horizonte con la jarra. -Tres días hacia allí. Isla fea de cojones, roca negra, acantilados y una cueva sellada con magia vieja. Encogí un hombro. -Magia que vosotros no podéis romper… pero yo sí. Algunos empezaron a murmurar. Me dio bastante igual. -Dentro hay oro. Mucho. Cofres, reliquias, joyas… todo lo que hace que a los piratas se les iluminen los ojos. Volví a beber. -También puede haber algo que nos quiera arrancar la cabeza, claro. Pero vamos… eso ya es parte del viaje. La miré de reojo y levanté la jarra hacia ella. -A ver… Seguí con tono despreocupado. -No voy a mentiros. No soy una bruja de fiar. Apoyé los codos en las rodillas. -Pero cuando hay un buen porcentaje de oro en juego… Puedo ser la compañera más leal que vais a encontrar en todo el puto mar. [cosmic_olive_lion_413]
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  • Sus tacones fueron lo primero en salir volando apenas cruzó el umbral de la puerta. Había tenido un día terriblemente agotador y lo único que podía imaginar era lo esponjosa y acogedora que estaría su cama.

    —Desearía no tener que volver a trabajar…

    Y, sin siquiera molestarse en cambiarse el uniforme, se dejó caer boca abajo sobre el colchón, rendida por el cansancio.
    Sus tacones fueron lo primero en salir volando apenas cruzó el umbral de la puerta. Había tenido un día terriblemente agotador y lo único que podía imaginar era lo esponjosa y acogedora que estaría su cama. —Desearía no tener que volver a trabajar… Y, sin siquiera molestarse en cambiarse el uniforme, se dejó caer boca abajo sobre el colchón, rendida por el cansancio.
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