Habían pasado algunos días tras aquel beso y, tras la confusión, ni siquiera se había vuelto a cruzar con el pecador o siquiera lo llamó a sus aposentos, tampoco fue a buscarlo a los suyos.
La confusión que generó en su cabeza, el miedo de haberse equivocado y cometer un error, pensar que tal vez imaginó todo y no fue un beso si no una broma cruel, todo eso le agolpaba de mil y un maneras diferentes que lo hacían retractarse de buscarle una vez más.
Nuevamente se aisló, no por depresión si no para pensar, para aclarar su propia mente, buscando respuestas que quizá no eran necesarias e inventándose otras tantas hasta que llevó los dedos de nuevo a sus labios en un suave roce.
Cuando las palabras no bastaban, sabía otro modo en que podría hacerse escuchar, diferente pero que los dos lograban entender muy bien, sin necesidad de promesas, de una charla que quizá erraría todo pues sabía cuan torpe era al hablar y cometer errores. No así, la música siempre era clara, precisa, limpia y expresaba las emociones.
—No pierdo nada en intentar...
Mencionó para sí mismo, mirando al ventanal y caminando hasta abrir las puertas casi de par en par, justo donde se encontraba con la torre ajena, cada quien en un extremo pero, a su vez, capaces de verse frente a frente.
Entre sus manos dejó aparecer aquel violín, nervioso en el agarre, con sus garras tratando de posicionarse aunque parecía la primera vez que tocaba tal instrumento por la torpeza repentina, teniendo que tomar un momento, un respiro, cerrando los ojos.
Cuando logró calmar su pulso, sus nervios, el arco paseó por las cuerdas lento, apenas una nota cualquiera para intentar llamar la atención y, luego, la melodía finalmente.
https://www.youtube.com/watch?v=sleMoipHT8k&list=RDsleMoipHT8k&start_radio=1 Habían pasado algunos días tras aquel beso y, tras la confusión, ni siquiera se había vuelto a cruzar con el pecador o siquiera lo llamó a sus aposentos, tampoco fue a buscarlo a los suyos.
La confusión que generó en su cabeza, el miedo de haberse equivocado y cometer un error, pensar que tal vez imaginó todo y no fue un beso si no una broma cruel, todo eso le agolpaba de mil y un maneras diferentes que lo hacían retractarse de buscarle una vez más.
Nuevamente se aisló, no por depresión si no para pensar, para aclarar su propia mente, buscando respuestas que quizá no eran necesarias e inventándose otras tantas hasta que llevó los dedos de nuevo a sus labios en un suave roce.
Cuando las palabras no bastaban, sabía otro modo en que podría hacerse escuchar, diferente pero que los dos lograban entender muy bien, sin necesidad de promesas, de una charla que quizá erraría todo pues sabía cuan torpe era al hablar y cometer errores. No así, la música siempre era clara, precisa, limpia y expresaba las emociones.
—No pierdo nada en intentar...
Mencionó para sí mismo, mirando al ventanal y caminando hasta abrir las puertas casi de par en par, justo donde se encontraba con la torre ajena, cada quien en un extremo pero, a su vez, capaces de verse frente a frente.
Entre sus manos dejó aparecer aquel violín, nervioso en el agarre, con sus garras tratando de posicionarse aunque parecía la primera vez que tocaba tal instrumento por la torpeza repentina, teniendo que tomar un momento, un respiro, cerrando los ojos.
Cuando logró calmar su pulso, sus nervios, el arco paseó por las cuerdas lento, apenas una nota cualquiera para intentar llamar la atención y, luego, la melodía finalmente.
https://www.youtube.com/watch?v=sleMoipHT8k&list=RDsleMoipHT8k&start_radio=1