• Phoebe Spellman

    Voy a pedirte un favor y no acepto un “no” como respuesta
    [IcexW1] Voy a pedirte un favor y no acepto un “no” como respuesta
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  • Alessandro viajaba en su lujosa camioneta por las calles de la ciudad camino de la escuela de artes donde trabajaba su amigo, el célebre artista Sebastian Rowe, a quien Alessandro conoció en una exposición de sus obras en una galería de arte en Nápoles donde tanto uno como otro quedaron prendados, el uno del arte del otro y el otro de la belleza del contrario, fue así que básicamente Alessandro se convirtió en la musa de Sebastian y éste a su vez, en confidente y amigo del menor, una amistad que se forjó de una forma en la que ninguno de los dos esperaba. Por esa amistad, Alessandro no podía negarse a nada que éste le pidiera y por eso, ahora se encontraba caminando a paso lento por los pasillos de la universidad en busca de la sala en la que lo esperaba su amigo y sus curiosos alumnos.
    La sala era todo lo que se puede esperar de una escuela de artes, el olor a pintura reinaba en el ambiente, en contraste con el caluroso ambiente de fuera, el interior estaba a la temperatura exacta, ni demasiado frío, ni demasiado caliente, justo como al italiano le gustaba, no pudo evitar sonreír, claro que su amigo lo iba a consentir aunque fuera con el aire acondicionado.
    Sebastian entró en la sala y al ver la esbelta figura de su amigo, lo saludó con gran alegría. Intercambiaron un par de palabras hasta que los alumnos empezaron a llegar y Sebastian le indicó a su amigo y modelo que fuera a su oficina, se quitara la ropa y volviera, y Wang así, lo hizo. Una vez desnudo, salió y ocupó su lugar en el sofá en medio de la sala. Miraba con cierto aburrimiento a su alrededor mientras Sebastian daba indicaciones a los alumnos, notaba que algunos lo miraban con morbo, otros como si jamás hubieran visto a un hombre desnudo, pero él se encontraba perfectamente cómodo con su desnudez. Después de todo, era italiano. Recorrió con su mirada a los alumnos que se encontraban ahí y por un breve instante, se quedó fija en un chico que estaba justo frente a él, era...diferente, probablemente era también asiático por los ojos rasgados y el color blanco lechoso de su piel. Le gustó, era lindo. Lo observó un momento mientras veía cómo se preparaba y después, continúo mirando el resto del lugar que lo rodeaba hasta que le ordenaron quedarse quieto para que los chicos pudieran pintarlo.
    Mike Kim
    Alessandro viajaba en su lujosa camioneta por las calles de la ciudad camino de la escuela de artes donde trabajaba su amigo, el célebre artista Sebastian Rowe, a quien Alessandro conoció en una exposición de sus obras en una galería de arte en Nápoles donde tanto uno como otro quedaron prendados, el uno del arte del otro y el otro de la belleza del contrario, fue así que básicamente Alessandro se convirtió en la musa de Sebastian y éste a su vez, en confidente y amigo del menor, una amistad que se forjó de una forma en la que ninguno de los dos esperaba. Por esa amistad, Alessandro no podía negarse a nada que éste le pidiera y por eso, ahora se encontraba caminando a paso lento por los pasillos de la universidad en busca de la sala en la que lo esperaba su amigo y sus curiosos alumnos. La sala era todo lo que se puede esperar de una escuela de artes, el olor a pintura reinaba en el ambiente, en contraste con el caluroso ambiente de fuera, el interior estaba a la temperatura exacta, ni demasiado frío, ni demasiado caliente, justo como al italiano le gustaba, no pudo evitar sonreír, claro que su amigo lo iba a consentir aunque fuera con el aire acondicionado. Sebastian entró en la sala y al ver la esbelta figura de su amigo, lo saludó con gran alegría. Intercambiaron un par de palabras hasta que los alumnos empezaron a llegar y Sebastian le indicó a su amigo y modelo que fuera a su oficina, se quitara la ropa y volviera, y Wang así, lo hizo. Una vez desnudo, salió y ocupó su lugar en el sofá en medio de la sala. Miraba con cierto aburrimiento a su alrededor mientras Sebastian daba indicaciones a los alumnos, notaba que algunos lo miraban con morbo, otros como si jamás hubieran visto a un hombre desnudo, pero él se encontraba perfectamente cómodo con su desnudez. Después de todo, era italiano. Recorrió con su mirada a los alumnos que se encontraban ahí y por un breve instante, se quedó fija en un chico que estaba justo frente a él, era...diferente, probablemente era también asiático por los ojos rasgados y el color blanco lechoso de su piel. Le gustó, era lindo. Lo observó un momento mientras veía cómo se preparaba y después, continúo mirando el resto del lugar que lo rodeaba hasta que le ordenaron quedarse quieto para que los chicos pudieran pintarlo. [myth_white_ape_407]
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  • ๐™€๐’ ๐’‚๐™ข๐’๐™ง ๐™ฃ๐’ ๐’๐™ก๐’‚๐™ข๐’‚ ๐’‚ ๐’•๐™ช ๐™ฅ๐’–๐™š๐’“๐™ฉ๐’‚
    Fandom Legacies
    Categorรญa Aventura
    ๐‘†t๐‘Žr๐‘กe๐‘Ÿ ๐‘a๐‘Ÿa: Chris Claire


    Había sido ella la que le había dicho a Hope que se fuera, que estaba claro que su vida ya no estaba en ese internado, a pesar de que agradecía el cotilleo del sexo escandaloso con un cazador que le duplicaba la edad, pues era lo más interesante que había ocurrido allí desde que se había quedado completamente sola.
    Había sido ella quien le había dicho a Hope que se fuera de allí, que su vida ya no estaba en ese internado. ¿Y a ella? ¿Quién se lo decía a ella? ¿Acaso necesitaba a alguien se lo dijera? ¿No era capaz de verlo por si misma?
    Igual era que tenía miedo de abandonar su hogar, quizás fuera eso, pero con MG, Caleb, Josie, y Hope lejos, a ella ya no le quedaba nada allí. Nada más allá de ayudar a su madre y de guiar a los nuevos…

    Aquella no era la vida que Lizzie deseaba, por supuesto que no, pero no sabía cómo decírselo a su madre, y ni si quiera sabia, una vez salvada aquella primera barrera, como empezar a conseguir la vida que ella quería, ¿acaso sabia la vida que ella quería?

    Por un segundo le vuelve Hope a la cabeza. No, no estaría mal algo de sexo escandaloso con un desconocido buenorro, pero la melliza Saltzman buscaba algo más, quería una historia de película, no quería acomodarse, aquello lo había tenido, con MG, y había servido durante un tiempo, ambos se habían querido, muchísimo, y Lizzie aún era consciente de que debería de haberse dado cuenta de la existencia de su amigo mucho antes, pero ahora aquello ya no servía, MG era calidez, seguridad y costumbre. Pero también se había convertido en algo aburrido. La rubia quería emoción, un amor que la consumiera, aventura, y quizás algo de peligro.
    ¿Dónde se podrían encontrar eso? Estaba claro que no era algo que fuera a aparecer en la puerta de la escuela buscándola para emprender la aventura de su vida.
    No. Debería ir a buscarlo, y lo haría, estaba decidido.
    Tanto que aquella mañana Lizzie busca a su madre para informarle de su decisión, pero es ella quien la encuentra primero, y en cuanto la ve, a pesar de que abre los labios para comenzar a hablar, la mayor se adelanta.

    — Lizzie cielo, tenemos una visita, un amigo de la familia Mikaelson, creo que busca algo de información, ahora mismo estoy muy ocupada, tengo una reunión con Vardemus, ¿te encargas tú? Tan solo tienes que entretenerlo un poco, hasta que yo pueda atenderlo.

    La directora no espera respuesta de su hija, simplemente da un suave apretón en sus manos, las cuales había tomado para hablar con ella y le dedica una sonrisa antes de proseguir su camino, era Caroline en su más pura esencia organizativa.
    Ella podría haberla vuelto a llamar, podría haberla seguido, pero con un suspiro de resignación se dirige hacia las escaleras principales, para bajarlas y salir al porche.

    — Claro, Lizzie se encarga, porque… ¿qué otra cosa puede tener que hacer ella más que entretener a un tipo aburrido, medio ratón de biblioteca al que solo le interesan los libros que guardamos entre estas paredes?

    Habla con ella misma, en voz alta como si nadie más la escuchara, pero al abrir la puerta principal y ver la persona que estaba esperando allí, los ojos de la hereje se agrandan hasta el máximo, y en lugar de salir, pega la espalda contra la madera de la puerta escondiéndose, aún dentro del recinto. — ¡Manifestar al universo funciona!— Se coloca el pelo sobre el hombro derecho, se plancha la ropa con las manos y cuando considera que está lista sale definitivamente.

    — ¡Hola, bienvenido a la Escuela Salvatore!, soy Lizzie Saltzman, y has tenido la suerte de que sea tu guía en el día de hoy
    ๐‘†t๐‘Žr๐‘กe๐‘Ÿ ๐‘a๐‘Ÿa: [SIPH0NER] Había sido ella la que le había dicho a Hope que se fuera, que estaba claro que su vida ya no estaba en ese internado, a pesar de que agradecía el cotilleo del sexo escandaloso con un cazador que le duplicaba la edad, pues era lo más interesante que había ocurrido allí desde que se había quedado completamente sola. Había sido ella quien le había dicho a Hope que se fuera de allí, que su vida ya no estaba en ese internado. ¿Y a ella? ¿Quién se lo decía a ella? ¿Acaso necesitaba a alguien se lo dijera? ¿No era capaz de verlo por si misma? Igual era que tenía miedo de abandonar su hogar, quizás fuera eso, pero con MG, Caleb, Josie, y Hope lejos, a ella ya no le quedaba nada allí. Nada más allá de ayudar a su madre y de guiar a los nuevos… Aquella no era la vida que Lizzie deseaba, por supuesto que no, pero no sabía cómo decírselo a su madre, y ni si quiera sabia, una vez salvada aquella primera barrera, como empezar a conseguir la vida que ella quería, ¿acaso sabia la vida que ella quería? Por un segundo le vuelve Hope a la cabeza. No, no estaría mal algo de sexo escandaloso con un desconocido buenorro, pero la melliza Saltzman buscaba algo más, quería una historia de película, no quería acomodarse, aquello lo había tenido, con MG, y había servido durante un tiempo, ambos se habían querido, muchísimo, y Lizzie aún era consciente de que debería de haberse dado cuenta de la existencia de su amigo mucho antes, pero ahora aquello ya no servía, MG era calidez, seguridad y costumbre. Pero también se había convertido en algo aburrido. La rubia quería emoción, un amor que la consumiera, aventura, y quizás algo de peligro. ¿Dónde se podrían encontrar eso? Estaba claro que no era algo que fuera a aparecer en la puerta de la escuela buscándola para emprender la aventura de su vida. No. Debería ir a buscarlo, y lo haría, estaba decidido. Tanto que aquella mañana Lizzie busca a su madre para informarle de su decisión, pero es ella quien la encuentra primero, y en cuanto la ve, a pesar de que abre los labios para comenzar a hablar, la mayor se adelanta. — Lizzie cielo, tenemos una visita, un amigo de la familia Mikaelson, creo que busca algo de información, ahora mismo estoy muy ocupada, tengo una reunión con Vardemus, ¿te encargas tú? Tan solo tienes que entretenerlo un poco, hasta que yo pueda atenderlo. La directora no espera respuesta de su hija, simplemente da un suave apretón en sus manos, las cuales había tomado para hablar con ella y le dedica una sonrisa antes de proseguir su camino, era Caroline en su más pura esencia organizativa. Ella podría haberla vuelto a llamar, podría haberla seguido, pero con un suspiro de resignación se dirige hacia las escaleras principales, para bajarlas y salir al porche. — Claro, Lizzie se encarga, porque… ¿qué otra cosa puede tener que hacer ella más que entretener a un tipo aburrido, medio ratón de biblioteca al que solo le interesan los libros que guardamos entre estas paredes? Habla con ella misma, en voz alta como si nadie más la escuchara, pero al abrir la puerta principal y ver la persona que estaba esperando allí, los ojos de la hereje se agrandan hasta el máximo, y en lugar de salir, pega la espalda contra la madera de la puerta escondiéndose, aún dentro del recinto. — ¡Manifestar al universo funciona!— Se coloca el pelo sobre el hombro derecho, se plancha la ropa con las manos y cuando considera que está lista sale definitivamente. — ¡Hola, bienvenido a la Escuela Salvatore!, soy Lizzie Saltzman, y has tenido la suerte de que sea tu guía en el día de hoy
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  • Gato curioso:

    Tienen más huesos que los humanos (alrededor de 230 vs 206), lo que les da esa flexibilidad tan extraña.
    Gato curioso: Tienen más huesos que los humanos (alrededor de 230 vs 206), lo que les da esa flexibilidad tan extraña. ๐Ÿค“
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  • ๐“œ๐“พ๐“ท๐“ญ๐“ธ๐“ผ ๐“ญ๐“ฒ๐“ผ๐“ฝ๐“ฒ๐“ท๐“ฝ๐“ธ๐“ผ
    Fandom Original Character
    Categorรญa Romance
    S๐ญa๐ซt๐žr p๐šr๐š: ๐˜๐‘–๐˜จ๐‘”๐˜ฐ ๐˜ˆ๐‘š๐˜ฃ๐‘Ÿ๐˜ฐ๐‘ ๐˜ฆ ๐˜šโ„Ž๐˜ฆ๐‘๐˜ฑ๐‘’๐˜ณ๐‘‘


    — Ni-de-coña. No. Nononononono…. Bueno… espera… ¡No!

    — Venga hombre London, porfavooooooooor. — Julie estaba completamente recostada sobre ella, con la cabeza apoyada contra su hombro, y su mirada más suplicante expuesta al cien por cien. Era como estar siendo observada por un labrador. — Es ir allí, le haces un par de preguntas y listo. Tú vas a un evento guay, yo saco una buena nota, y no pierdo la oportunidad de pasar el fin de semana con Charlie.

    — ¿Por qué piensas que yo no tengo planes?

    — Porque eres una aburrida.

    Julie responde sin pensar, y el rostro de London refleja la traición de su amiga, tanto que se levanta de golpe haciendo que esta caiga sobre el sofá de costado.

    — Ahora sí que no voy, primero porque soy una aburrida, segundo porque esos eventos no son nada divertidos, sobre todo si te toca estar del lado de los pobres, y tercero porque yo quiero ser veterinaria, Juls, no periodista. Si no hay ninguna yegua que necesita asistencia en un parto, yo no pinto nada.

    — Oye quien te dice que no puedes conocer a alguien allí, un chico guapo e interesante. No puedo perder una oportunidad así, este tipo no da entrevistas nunca, y que nos hayan concedido unas preguntas en exclusiva denota cuanto se ha tenido que bajar los pantalones el decano… Me la voy a cargar si no voy.

    — ¿Y no puedes quedar con Charlie otro fin de semana?

    — ¡Jamás! vamos a tener otra oportunidad como esta, toda su casa se queda vacía, tienen viaje familiar y él ha conseguido escaquearse. Mi relación y mi futuro académico estan en tus manos…

    — Eres una dramática. ¿Lo sabias?

    >> Quizás tendría que haberse negado más en firme, porque en aquellos momentos se sentía un pez fuera del agua, llevaba las preguntas escritas que le había dado Julie, las cuales, sinceramente dejaban muchísimo que desear, pero ¿qué sabría ella? Se había pegado todo el día rebuscando en su armario algo decente que ponerse, estaba claro que no iba a llevar un vestido de gala, no iba a ser ella quien entregara o recibiera ningún tipo de premio, pero aun así suponía no podia usar sus vaqueros y su sudadera de confianza, sinceramente se sentía ridícula.

    Llegar al evento es como entrar en otro universo, todo está decorado con mimo, al detalle y con lujo, mucho lujo. Los murmullos de las voces de los periodistas y fotógrafos de verdad se acallaban momentáneamente cada vez que un coche se detenía a las puertas del recinto, justo antes de volverse una autentica cacofonía de gritos entre los que se distinguía el nombre de la persona que acababa de entrar, todos pidiéndole un segundo de atención para ellos.
    Definitivamente aquello no era su mundo. Ni el del lado periodístico, ni por supuesto el contrario. ¿De verdad era necesario todo aquel despliegue para darle el premio al empresario de año a un tipo que lo único que había hecho era nacer en la familia correcta y no dilapidar el patrimonio de papa en su adolescencia?

    Ese era el tipo que ella estaba esperando, situada al final de la fila de periodistas, justo al lado de la puerta que separaba la entrada de la sala principal donde tendría lugar el evento, el tipo porque el que el decano Roberts se había dejado la paciencia, la dignidad y seguramente años de vida por conseguir, un tal Viggo Ambrose Shepperd, “โ„Ž๐‘Ž๐‘ ๐‘ก๐‘Ž ๐‘’๐‘™ ๐‘›๐‘œ๐‘š๐‘๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘’๐‘  ๐‘๐‘Ÿ๐‘’๐‘ก๐‘’๐‘›๐‘๐‘–๐‘œ๐‘ ๐‘œ” para su desgracia aquel hombre sería el último en llegar a su propia fiesta, de modo que tan solo le quedaba armarse de paciencia y esperar.
    S๐ญa๐ซt๐žr p๐šr๐š: [THE0NLYHEIR] — Ni-de-coña. No. Nononononono…. Bueno… espera… ¡No! — Venga hombre London, porfavooooooooor. — Julie estaba completamente recostada sobre ella, con la cabeza apoyada contra su hombro, y su mirada más suplicante expuesta al cien por cien. Era como estar siendo observada por un labrador. — Es ir allí, le haces un par de preguntas y listo. Tú vas a un evento guay, yo saco una buena nota, y no pierdo la oportunidad de pasar el fin de semana con Charlie. — ¿Por qué piensas que yo no tengo planes? — Porque eres una aburrida. Julie responde sin pensar, y el rostro de London refleja la traición de su amiga, tanto que se levanta de golpe haciendo que esta caiga sobre el sofá de costado. — Ahora sí que no voy, primero porque soy una aburrida, segundo porque esos eventos no son nada divertidos, sobre todo si te toca estar del lado de los pobres, y tercero porque yo quiero ser veterinaria, Juls, no periodista. Si no hay ninguna yegua que necesita asistencia en un parto, yo no pinto nada. — Oye quien te dice que no puedes conocer a alguien allí, un chico guapo e interesante. No puedo perder una oportunidad así, este tipo no da entrevistas nunca, y que nos hayan concedido unas preguntas en exclusiva denota cuanto se ha tenido que bajar los pantalones el decano… Me la voy a cargar si no voy. — ¿Y no puedes quedar con Charlie otro fin de semana? — ¡Jamás! vamos a tener otra oportunidad como esta, toda su casa se queda vacía, tienen viaje familiar y él ha conseguido escaquearse. Mi relación y mi futuro académico estan en tus manos… — Eres una dramática. ¿Lo sabias? >> Quizás tendría que haberse negado más en firme, porque en aquellos momentos se sentía un pez fuera del agua, llevaba las preguntas escritas que le había dado Julie, las cuales, sinceramente dejaban muchísimo que desear, pero ¿qué sabría ella? Se había pegado todo el día rebuscando en su armario algo decente que ponerse, estaba claro que no iba a llevar un vestido de gala, no iba a ser ella quien entregara o recibiera ningún tipo de premio, pero aun así suponía no podia usar sus vaqueros y su sudadera de confianza, sinceramente se sentía ridícula. Llegar al evento es como entrar en otro universo, todo está decorado con mimo, al detalle y con lujo, mucho lujo. Los murmullos de las voces de los periodistas y fotógrafos de verdad se acallaban momentáneamente cada vez que un coche se detenía a las puertas del recinto, justo antes de volverse una autentica cacofonía de gritos entre los que se distinguía el nombre de la persona que acababa de entrar, todos pidiéndole un segundo de atención para ellos. Definitivamente aquello no era su mundo. Ni el del lado periodístico, ni por supuesto el contrario. ¿De verdad era necesario todo aquel despliegue para darle el premio al empresario de año a un tipo que lo único que había hecho era nacer en la familia correcta y no dilapidar el patrimonio de papa en su adolescencia? Ese era el tipo que ella estaba esperando, situada al final de la fila de periodistas, justo al lado de la puerta que separaba la entrada de la sala principal donde tendría lugar el evento, el tipo porque el que el decano Roberts se había dejado la paciencia, la dignidad y seguramente años de vida por conseguir, un tal Viggo Ambrose Shepperd, “โ„Ž๐‘Ž๐‘ ๐‘ก๐‘Ž ๐‘’๐‘™ ๐‘›๐‘œ๐‘š๐‘๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘’๐‘  ๐‘๐‘Ÿ๐‘’๐‘ก๐‘’๐‘›๐‘๐‘–๐‘œ๐‘ ๐‘œ” para su desgracia aquel hombre sería el último en llegar a su propia fiesta, de modo que tan solo le quedaba armarse de paciencia y esperar.
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  • ๐‘จ๐’ƒ๐’“๐’† ๐’๐’‚ ๐’‘๐’–๐’†๐’“๐’•๐’‚ ๐’‚๐’ ๐’…๐’†๐’”๐’•๐’Š๐’๐’
    Fandom The Vampire Diaries // OC
    Categorรญa Aventura
    ๐˜š๐‘ก๐˜ข๐‘Ÿ๐˜ต๐‘’๐˜ณ ๐˜ฑ๐‘Ž๐˜ณ๐‘Ž: Pierre LeRoi


    El castillo se quedaba en un inquebrantable silencio cuando se iban.
    El jolgorio, las risas y las conversaciones entre hermanos se alejaban al tiempo que el resonar de los cascos de los caballos se perdía en el horizonte. No era la primera vez que los veía partir, desde aquella terraza, la más alta y cercana a sus aposentos, sin saber cuándo volverían.
    En aquella ocasión casi había caído el sol por completo sobre el horizonte cuando por fin decide dar la espalda al mundo exterior y volver dentro.

    Habían pasado varias semanas en las que por supuesto no había pasado el tiempo lamentándose y llorando por las esquinas la partida de su esposo. Ella tenía sus propios intereses, sus propios pasatiempos, en su mayor parte relacionados con su propia persona y su don.
    No eran pocas las horas que pasaba con Merlín, bebiendo de su sabiduría, aprendiendo de él a pesar de únicamente ser capaz de crear magia cuando la absorbía de una fuente, ya fuera humana o inanimada.
    Por supuesto también tenía deberes, en ausencia del Rey el mundo no se detenía, ni la vida en el reino tampoco, las tierras seguían necesitando una mano firme y justa a la vez que guiara sus pasos, y el pueblo profesaba un amor y respeto hacia su reina equiparable al que demostraban al hombre que se ceñía la corona.

    Como digo habían pasado varias semanas, y aquel día, el cual parecía que iba a discurrir como cualquier otro, le llega la noticia. Volvían. La noticia había llegado hasta ella, viajando por el aire en cuanto los jinetes habían llegado a la frontera del reino.
    Así para cuando la muralla se abre, todo el mundo allí está preparado para recibirles, o al menos eso piensan, pues nadie allí esperaba la sorpresa que llevaban con ellos.

    Era un muchacho, tenía un terrible aspecto, y perfectamente podría ser un cadáver si no se observaba con atención. El contraste de la palidez de su rostro con el bermellón brillante de la sangre distraía a los ojos, obligando a usar una atención más precisa para ver su pecho subir y bajar de forma casi imperceptible.

    Sus ojos claros tan solo se separan del muchacho cuando le bajar del caballo con agilidad, y llegar hasta ella para rodearla con sus brazos, como si fuera una necesidad, como si nada tuviera tanta prioridad al llegar a casa como aquella cercanía.

    — ¿Habéis tenido complicaciones? ¿Os encontráis todo bien? ¿Quién es él?
    ๐˜š๐‘ก๐˜ข๐‘Ÿ๐˜ต๐‘’๐˜ณ ๐˜ฑ๐‘Ž๐˜ณ๐‘Ž: [ALS0NAMEDARTHUR] El castillo se quedaba en un inquebrantable silencio cuando se iban. El jolgorio, las risas y las conversaciones entre hermanos se alejaban al tiempo que el resonar de los cascos de los caballos se perdía en el horizonte. No era la primera vez que los veía partir, desde aquella terraza, la más alta y cercana a sus aposentos, sin saber cuándo volverían. En aquella ocasión casi había caído el sol por completo sobre el horizonte cuando por fin decide dar la espalda al mundo exterior y volver dentro. Habían pasado varias semanas en las que por supuesto no había pasado el tiempo lamentándose y llorando por las esquinas la partida de su esposo. Ella tenía sus propios intereses, sus propios pasatiempos, en su mayor parte relacionados con su propia persona y su don. No eran pocas las horas que pasaba con Merlín, bebiendo de su sabiduría, aprendiendo de él a pesar de únicamente ser capaz de crear magia cuando la absorbía de una fuente, ya fuera humana o inanimada. Por supuesto también tenía deberes, en ausencia del Rey el mundo no se detenía, ni la vida en el reino tampoco, las tierras seguían necesitando una mano firme y justa a la vez que guiara sus pasos, y el pueblo profesaba un amor y respeto hacia su reina equiparable al que demostraban al hombre que se ceñía la corona. Como digo habían pasado varias semanas, y aquel día, el cual parecía que iba a discurrir como cualquier otro, le llega la noticia. Volvían. La noticia había llegado hasta ella, viajando por el aire en cuanto los jinetes habían llegado a la frontera del reino. Así para cuando la muralla se abre, todo el mundo allí está preparado para recibirles, o al menos eso piensan, pues nadie allí esperaba la sorpresa que llevaban con ellos. Era un muchacho, tenía un terrible aspecto, y perfectamente podría ser un cadáver si no se observaba con atención. El contraste de la palidez de su rostro con el bermellón brillante de la sangre distraía a los ojos, obligando a usar una atención más precisa para ver su pecho subir y bajar de forma casi imperceptible. Sus ojos claros tan solo se separan del muchacho cuando le bajar del caballo con agilidad, y llegar hasta ella para rodearla con sus brazos, como si fuera una necesidad, como si nada tuviera tanta prioridad al llegar a casa como aquella cercanía. — ¿Habéis tenido complicaciones? ¿Os encontráis todo bien? ¿Quién es él?
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  • Gracias por el vestido papá Jason Jaegerjaquez Ishtar
    Gracias por el vestido papá [Jason07]
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  • Qué peculiar detalle llegó a mi,
    La dulce tentación de la salvación.
    Toda mi vida he tratado de encontrar a alguien que me ayude con mi delicado estado mental.

    Cuando todo este tiempo estuve fijando mi atención en las personas equivocadas.
    Qué dilema ~
    Qué peculiar detalle llegó a mi, La dulce tentación de la salvación. Toda mi vida he tratado de encontrar a alguien que me ayude con mi delicado estado mental. Cuando todo este tiempo estuve fijando mi atención en las personas equivocadas. Qué dilema ~
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  • — ¿Y si hago un viaje indefinido fuera del país?
    — ¿Y si hago un viaje indefinido fuera del país?
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  • ๐ด ๐‘ฃ๐‘’๐‘๐‘’๐‘  ๐‘’๐‘™ ๐‘๐‘Ž๐‘›๐‘ ๐‘Ž๐‘›๐‘๐‘–๐‘œ ๐‘›๐‘œ ๐‘’๐‘ ๐‘กá ๐‘’๐‘› ๐‘’๐‘™ ๐‘๐‘ข๐‘’๐‘Ÿ๐‘๐‘œ, ๐‘ ๐‘–๐‘›๐‘œ ๐‘’๐‘› ๐‘ก๐‘œ๐‘‘๐‘œ ๐‘™๐‘œ ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘ข๐‘›๐‘œ โ„Ž๐‘Ž ๐‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘”๐‘Ž๐‘‘๐‘œ ๐‘’๐‘› ๐‘ ๐‘–๐‘™๐‘’๐‘›๐‘๐‘–๐‘œ… ๐ธ๐‘™ ๐‘‘๐‘’๐‘ ๐‘๐‘Ž๐‘›๐‘ ๐‘œ ๐‘›๐‘œ ๐‘ ๐‘–๐‘’๐‘š๐‘๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘’๐‘  ๐‘‘๐‘’๐‘ก๐‘’๐‘›๐‘’๐‘Ÿ๐‘ ๐‘’, ๐‘ ๐‘–๐‘›๐‘œ ๐‘Ž๐‘๐‘Ÿ๐‘’๐‘›๐‘‘๐‘’๐‘Ÿ ๐‘Ž ๐‘ ๐‘œ๐‘™๐‘ก๐‘Ž๐‘Ÿ… ๐‘ฆ ๐‘’๐‘ ๐‘ก๐‘’ ๐‘™๐‘ข๐‘”๐‘Ž๐‘Ÿ ๐‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘’๐‘๐‘’ ๐‘Ÿ๐‘’๐‘๐‘œ๐‘Ÿ๐‘‘๐‘Ž๐‘Ÿ ๐‘ó๐‘š๐‘œ โ„Ž๐‘Ž๐‘๐‘’๐‘Ÿ๐‘™๐‘œ.
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