• La luz del amanecer atravesaba los altos ventanales, envolviendo su figura en un resplandor dorado que contrastaba con la reputación que la precedía. Para muchos era una leyenda, para otros una amenaza. Para quienes la conocían de verdad, Elisabetta era ambas cosas.

    Con sus largos cabellos dorados cayendo como una cascada de seda sobre sus hombros y sus inconfundibles ojos color amatista observando el mundo con calma calculada, la joven líder de La Cosa Nostra encarnaba una elegancia imposible de ignorar. Cada paso suyo reflejaba el peso de un imperio construido sobre lealtades, sacrificios y promesas que jamás rompería.

    Había heredado el nombre de su padre y la fortaleza de su madre. Sin embargo, el trono que ocupaba no era un regalo, sino una carga que aceptó para proteger aquello que amaba. Porque detrás de la fama de la Mariposa de la Muerte existía una mujer capaz de mostrar una ternura inquebrantable hacia su familia, especialmente hacia su hermano gemelo, Flavio, la única persona por quien renunciaría a cualquier poder.

    Muchos confundían su belleza con fragilidad. Era un error que pocos cometían dos veces.

    Elisabetta no necesitaba alzar la voz para imponer respeto. Bastaba una mirada de aquellos ojos violetas para recordar a todos una verdad sencilla: las mariposas pueden parecer delicadas, pero algunas nacen con alas afiladas como cuchillas.

    Y mientras el mundo observaba a una mujer envuelta en lujo y sofisticación, ella observaba al mundo como una reina silenciosa, consciente de que el verdadero poder no se exhibe... se ejerce.
    La luz del amanecer atravesaba los altos ventanales, envolviendo su figura en un resplandor dorado que contrastaba con la reputación que la precedía. Para muchos era una leyenda, para otros una amenaza. Para quienes la conocían de verdad, Elisabetta era ambas cosas. Con sus largos cabellos dorados cayendo como una cascada de seda sobre sus hombros y sus inconfundibles ojos color amatista observando el mundo con calma calculada, la joven líder de La Cosa Nostra encarnaba una elegancia imposible de ignorar. Cada paso suyo reflejaba el peso de un imperio construido sobre lealtades, sacrificios y promesas que jamás rompería. Había heredado el nombre de su padre y la fortaleza de su madre. Sin embargo, el trono que ocupaba no era un regalo, sino una carga que aceptó para proteger aquello que amaba. Porque detrás de la fama de la Mariposa de la Muerte existía una mujer capaz de mostrar una ternura inquebrantable hacia su familia, especialmente hacia su hermano gemelo, Flavio, la única persona por quien renunciaría a cualquier poder. Muchos confundían su belleza con fragilidad. Era un error que pocos cometían dos veces. Elisabetta no necesitaba alzar la voz para imponer respeto. Bastaba una mirada de aquellos ojos violetas para recordar a todos una verdad sencilla: las mariposas pueden parecer delicadas, pero algunas nacen con alas afiladas como cuchillas. Y mientras el mundo observaba a una mujer envuelta en lujo y sofisticación, ella observaba al mundo como una reina silenciosa, consciente de que el verdadero poder no se exhibe... se ejerce.
    Me encocora
    Me endiabla
    5
    1 turno 0 maullidos
  • No empiecen a casarse y embarazarse, me va a dar FOMO. (??)
    No empiecen a casarse y embarazarse, me va a dar FOMO. (??)
    Me enjaja
    Me gusta
    5
    13 turnos 0 maullidos
  • ─── You son of a bitch....you are alive.

    Expresó la fina vampira al ver a su viejo amigo (y aliado) hacer acto de aparición en este siglo.


    ──────────────────────
    En vista de que nadie quiere darme mi Sylus dragón dominante.
    Tendre yo que hacerlo y buscar quien quiera ser la consentida ~
    ─── You son of a bitch....you are alive. Expresó la fina vampira al ver a su viejo amigo (y aliado) hacer acto de aparición en este siglo. ────────────────────── En vista de que nadie quiere darme mi Sylus dragón dominante. Tendre yo que hacerlo y buscar quien quiera ser la consentida ~
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • *Manteniendo la mirada fija en el horizonte, con una seriedad imperturbable y una calma gélida que corta el aire, acaricio el frío metal de mi arma mientras dicto mi propia sentencia sobre el suelo que piso.*

    El destino no está escrito, pero hay leyes del alma que ningún rebelde puede ignorar: aquel que se atreve a extinguir la luz de un inocente, rompe el hilo de su propia existencia. Quien arrebata una vida desarmada, renuncia con ese mismo acto al derecho de conservar la suya, y no habrá rincón en este mundo donde pueda esconderse de mi juicio.
    *Manteniendo la mirada fija en el horizonte, con una seriedad imperturbable y una calma gélida que corta el aire, acaricio el frío metal de mi arma mientras dicto mi propia sentencia sobre el suelo que piso.* El destino no está escrito, pero hay leyes del alma que ningún rebelde puede ignorar: aquel que se atreve a extinguir la luz de un inocente, rompe el hilo de su propia existencia. Quien arrebata una vida desarmada, renuncia con ese mismo acto al derecho de conservar la suya, y no habrá rincón en este mundo donde pueda esconderse de mi juicio.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • ❝ 𝐓𝐮́ 𝐲 𝐲𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐚𝐥𝐦𝐚. 𝐐𝐮𝐞𝐫𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐬𝐚𝐛𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐬𝐚𝐬; 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐚 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚, 𝐫𝐢𝐜𝐚, 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐞 𝐲 𝐥𝐥𝐞𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐩𝐞𝐥𝐢𝐠𝐫𝐨𝐬. 𝐍𝐢𝐧𝐠𝐮𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐨𝐬 𝐬𝐚𝐛𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚 𝐦𝐨𝐫𝐢𝐫, 𝐩𝐨𝐫 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐢𝐠𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚𝐫𝐢𝐨. ❞
    ❝ 𝐓𝐮́ 𝐲 𝐲𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐚𝐥𝐦𝐚. 𝐐𝐮𝐞𝐫𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐬𝐚𝐛𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐬𝐚𝐬; 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐚 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚, 𝐫𝐢𝐜𝐚, 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐞 𝐲 𝐥𝐥𝐞𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐩𝐞𝐥𝐢𝐠𝐫𝐨𝐬. 𝐍𝐢𝐧𝐠𝐮𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐨𝐬 𝐬𝐚𝐛𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚 𝐦𝐨𝐫𝐢𝐫, 𝐩𝐨𝐫 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐢𝐠𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚𝐫𝐢𝐨. ❞
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • ❝ 𝐄𝐬 𝐮𝐧 𝐠𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐭𝐚𝐧 𝐬𝐮𝐲𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐬𝐞 𝐭𝐚𝐥𝐥𝐚𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐬𝐮 𝐫𝐨𝐬𝐭𝐫𝐨. ❞
    ❝ 𝐄𝐬 𝐮𝐧 𝐠𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐭𝐚𝐧 𝐬𝐮𝐲𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐬𝐞 𝐭𝐚𝐥𝐥𝐚𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐬𝐮 𝐫𝐨𝐬𝐭𝐫𝐨. ❞
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ¿Hace calor? Demasiado. ¿Estoy feliz por ello? No. Lo único bueno del calor es la ropa bonita y las paletas y helados.
    ¿Hace calor? Demasiado. ¿Estoy feliz por ello? No. Lo único bueno del calor es la ropa bonita y las paletas y helados.
    Me gusta
    Me enjaja
    Me endiabla
    4
    7 turnos 0 maullidos
  • Salgo al balcón huyendo del sonido del silencio en el apartamento. No suelo hacerlo. Debería. Las vistas desde aquí siempre me producen un extraño hormigueo en el estómago. Lo clasifico como algo satisfactorio.

    Supongo.

    Las calles de la ciudad brillan más desde aquí que cuando me arrastro por ellas. O quizá es solo esta noche. La culpa está en el cielo.

    La Luna.

    Plateada. Radiante.

    Si tuviera ojos, ¿miraría hacia aquí?

    Si tuviera corazón, ¿sería capaz de amar?

    Si tuviera boca, ¿querría besar?

    Si tuviera voz, probablemente también mentiría.

    Como todos.

    Apuro la copa de un trago. Gruño ante el picor en mi garganta y vuelvo a entrar en casa. Demasiado bourbon por hoy.

    Y me he quedado sin tabaco.
    Salgo al balcón huyendo del sonido del silencio en el apartamento. No suelo hacerlo. Debería. Las vistas desde aquí siempre me producen un extraño hormigueo en el estómago. Lo clasifico como algo satisfactorio. Supongo. Las calles de la ciudad brillan más desde aquí que cuando me arrastro por ellas. O quizá es solo esta noche. La culpa está en el cielo. La Luna. Plateada. Radiante. Si tuviera ojos, ¿miraría hacia aquí? Si tuviera corazón, ¿sería capaz de amar? Si tuviera boca, ¿querría besar? Si tuviera voz, probablemente también mentiría. Como todos. Apuro la copa de un trago. Gruño ante el picor en mi garganta y vuelvo a entrar en casa. Demasiado bourbon por hoy. Y me he quedado sin tabaco.
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • ❝ 𝐓𝐞𝐧𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫𝐥𝐨, 𝐭𝐞𝐧𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫𝐥𝐨. 𝐈𝐠𝐮𝐚𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐪𝐮𝐞𝐫𝛊́𝐚; 𝐨 𝐭𝐞𝐧𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐡𝐚𝐛𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞𝐫𝐢𝐝𝐨 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫. ❞
    ❝ 𝐓𝐞𝐧𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫𝐥𝐨, 𝐭𝐞𝐧𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫𝐥𝐨. 𝐈𝐠𝐮𝐚𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐪𝐮𝐞𝐫𝛊́𝐚; 𝐨 𝐭𝐞𝐧𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐡𝐚𝐛𝛊́𝐚 𝐪𝐮𝐞𝐫𝐢𝐝𝐨 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫. ❞
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • —Perdón por ser lo que esperabas.
    —Perdón por ser lo que esperabas.
    Me endiabla
    Me gusta
    Me encocora
    5
    8 turnos 0 maullidos
Patrocinados