• "Hmmmmm.....¿Debería revivir el proyecto de 'MusicRol' para la "Ficrol Rock Band" o no?"
    (Rol de banda simulando tocar en escenarios y cosas así)
    "Hmmmmm.....¿Debería revivir el proyecto de 'MusicRol' para la "Ficrol Rock Band" o no?" :STK-78: (Rol de banda simulando tocar en escenarios y cosas así)
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  • ─ Una vez mas! Mi nombre es Dalin! Dah-lin! Soy una creatura de probeta, mitad ballena asesina y mitad gato.
    Me gusta la carne cruda, jugar con mi comida aun viva y ser un super depredador! Muy nuy! Mucho gusto ♡♡♡
    ─ Una vez mas! Mi nombre es Dalin! Dah-lin! Soy una creatura de probeta, mitad ballena asesina y mitad gato. Me gusta la carne cruda, jugar con mi comida aun viva y ser un super depredador! Muy nuy! Mucho gusto ♡♡♡
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  • Ocurrió en un instante, en medio del bosque a altas horas de la noche en las afueras de la aldea de Iwagakure. — Fue tu culpa. — Su voz era tan baja como un susurro, habló para sí mismo observando el cadáver en sus pies, fresco. Le habían arrancado la garganta con las manos desnudas, no dejaba de chorrear sangre. La vista era muy bizarra, pero para un hombre vacío, sin emociones, solo era un día más, se había acostumbrado a hacer cosas horribles.

    El asesino tenía la mirada perdida, ojos sin vida, arrugas debajo de los párpados por incontables noches de insomnio. Su inexistente expresión lo dice todo, está harto de matar, pero es la única forma en la que puede ganarse la vida. Desde que era un niño lo único que se le ha enseñado son técnicas de asesinato. En todo su cuerpo habían rastros de sangre seca, de sus víctimas, no, sus objetivos. La sangre nunca era suya, nadie lo había visto sangrar.

    Con la misma fria mirada que lo caracteriza usó su mano para cortar la cabeza del cadáver, la misma pasó con facilidad por la carne como si fuera un cuchillo cortando mantequilla. Después la agarró de las greñas junto al resto, no era el primer asesinato del día. Ahora tenía que reportarse con el jefe de la aldea, había cumplido su misión exitosamente, quería recibir su paga lo antes posible.

    Observó el cuerpo inerte una última vez como si lo estuviera grabando en su memoria. — Me obligaste a hacerlo. — Susurró usando su mano libre para taparse el rostro con la máscara que era una extensión de su ropa, dejando solamente sus ojos descubiertos. — Intentaste matarme, así que tuve que matarte. — Habló más alto, otra muerte más a la larga lista de vidas que ha arrebatado, con las que tiene que cargar en su memoria.
    Ocurrió en un instante, en medio del bosque a altas horas de la noche en las afueras de la aldea de Iwagakure. — Fue tu culpa. — Su voz era tan baja como un susurro, habló para sí mismo observando el cadáver en sus pies, fresco. Le habían arrancado la garganta con las manos desnudas, no dejaba de chorrear sangre. La vista era muy bizarra, pero para un hombre vacío, sin emociones, solo era un día más, se había acostumbrado a hacer cosas horribles. El asesino tenía la mirada perdida, ojos sin vida, arrugas debajo de los párpados por incontables noches de insomnio. Su inexistente expresión lo dice todo, está harto de matar, pero es la única forma en la que puede ganarse la vida. Desde que era un niño lo único que se le ha enseñado son técnicas de asesinato. En todo su cuerpo habían rastros de sangre seca, de sus víctimas, no, sus objetivos. La sangre nunca era suya, nadie lo había visto sangrar. Con la misma fria mirada que lo caracteriza usó su mano para cortar la cabeza del cadáver, la misma pasó con facilidad por la carne como si fuera un cuchillo cortando mantequilla. Después la agarró de las greñas junto al resto, no era el primer asesinato del día. Ahora tenía que reportarse con el jefe de la aldea, había cumplido su misión exitosamente, quería recibir su paga lo antes posible. Observó el cuerpo inerte una última vez como si lo estuviera grabando en su memoria. — Me obligaste a hacerlo. — Susurró usando su mano libre para taparse el rostro con la máscara que era una extensión de su ropa, dejando solamente sus ojos descubiertos. — Intentaste matarme, así que tuve que matarte. — Habló más alto, otra muerte más a la larga lista de vidas que ha arrebatado, con las que tiene que cargar en su memoria.
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  • Ya terminaste de mirarme así o necesitas más tiempo? -Ladeo apenas la cabeza, dando otro sorbo- No es tan difícil admitirlo..Estás completamente encantado por mi no?
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  • La primera vez que Vancroft arrebató una vida, se trataba del padre de Elias, y había sido, en una sola palabra: magnífico. Devolverle a ese monstruo cada gota del daño y tormento que le había impartido a su madre durante décadas se sintió como emerger de aguas profundas y volver a respirar. Al ser su primera vez dejando salir sus instintos asesinos, admitía que fue un trabajo descuidado; visceral, caótico, dejando un cuerpo irreconocible y deformado sobre un charco de sus propios pecados.

    Pero la mejor parte no fue la masacre en sí. Fue el momento en que su otra conciencia, Elias, tomó el control y encontró aquel cadáver destrozado. No hubo gritos de terror. No hubo reclamos morales ni miedo paralizante. Hubo un silencio pesado, seguido de un alivio que los inundó a ambos.

    La imagen de ese bulto sin vida se quedaría grabada en sus mentes para siempre, de eso no había duda, pero el peso del mundo había desaparecido de los hombros de Elias. Por primera vez en su vida, era libre. Y Vancroft lo sintió con cada fibra de su ser, porque él podía sentir todo lo que Elias sentía.
    Esa epifanía se había convertido en su doctrina. Entonces... ¿por qué?

    ¿Por qué todo lo que veía ahora en los rostros de las familias a las que también "liberaba" de sus cargas no reflejaba esa misma gratitud? Vancroft era meticuloso ahora, un profesional en las sombras que nunca dejaba pistas. Pero, a través de los ojos de Elias, se veía obligado a presenciar la reacción de los familiares cuando encontraban los cuerpos sin vida de esos pacientes terminales, de esas anclas que los hundían. Veía desesperación. Veía dolor, llanto y una agonía incomprensible.

    ¿Por qué la gente era tan ciega? ¿Por qué no podían honrar su buena voluntad y su impecable trabajo con la misma expresión de paz que alguna vez vio nacer en el rostro de Elias?

    Los odiaba. Odiaba su hipocresía y su apego a lo que ya estaba roto. Y, a la vez, esa profunda decepción era el combustible que encendía su motor. Alimentaba su necesidad enfermiza de seguir adelante, de seguir reparando el mundo, extirpando a cuanto paciente terminal se cruzara en su memoria fotográfica, hasta que alguien, algún día, por fin comprendiera su obra y le diera las gracias.
    La primera vez que Vancroft arrebató una vida, se trataba del padre de Elias, y había sido, en una sola palabra: magnífico. Devolverle a ese monstruo cada gota del daño y tormento que le había impartido a su madre durante décadas se sintió como emerger de aguas profundas y volver a respirar. Al ser su primera vez dejando salir sus instintos asesinos, admitía que fue un trabajo descuidado; visceral, caótico, dejando un cuerpo irreconocible y deformado sobre un charco de sus propios pecados. Pero la mejor parte no fue la masacre en sí. Fue el momento en que su otra conciencia, Elias, tomó el control y encontró aquel cadáver destrozado. No hubo gritos de terror. No hubo reclamos morales ni miedo paralizante. Hubo un silencio pesado, seguido de un alivio que los inundó a ambos. La imagen de ese bulto sin vida se quedaría grabada en sus mentes para siempre, de eso no había duda, pero el peso del mundo había desaparecido de los hombros de Elias. Por primera vez en su vida, era libre. Y Vancroft lo sintió con cada fibra de su ser, porque él podía sentir todo lo que Elias sentía. Esa epifanía se había convertido en su doctrina. Entonces... ¿por qué? ¿Por qué todo lo que veía ahora en los rostros de las familias a las que también "liberaba" de sus cargas no reflejaba esa misma gratitud? Vancroft era meticuloso ahora, un profesional en las sombras que nunca dejaba pistas. Pero, a través de los ojos de Elias, se veía obligado a presenciar la reacción de los familiares cuando encontraban los cuerpos sin vida de esos pacientes terminales, de esas anclas que los hundían. Veía desesperación. Veía dolor, llanto y una agonía incomprensible. ¿Por qué la gente era tan ciega? ¿Por qué no podían honrar su buena voluntad y su impecable trabajo con la misma expresión de paz que alguna vez vio nacer en el rostro de Elias? Los odiaba. Odiaba su hipocresía y su apego a lo que ya estaba roto. Y, a la vez, esa profunda decepción era el combustible que encendía su motor. Alimentaba su necesidad enfermiza de seguir adelante, de seguir reparando el mundo, extirpando a cuanto paciente terminal se cruzara en su memoria fotográfica, hasta que alguien, algún día, por fin comprendiera su obra y le diera las gracias.
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  • Me acabo de hacer un pequeño cambio de apariencia atravez de magia, no se preocupen sigo siendo el mismo~
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  • Un Cielo Resquebrajado
    Fandom Oc
    Categoría Fantasía
    ・❥・ Fenrir Queen・❥・

    *Luego de que me haya solicitado llevar a cabo una misión cerca de su ciudad, Fenrir y yo nos dirigimos a las llanuras circundantes en una misión que llevaba a cabo en muchos lugares del multiverso conocido.*

    "Es una muy larga historia Fenrir, Pero te explicaré brevemente. Viajo por todas partes en busca de unas anomalías de la realidad conocidas como 'Grietas interdimensionales'. En palabras simples son entradas y salidas a otros planos de existencia. El problema radica que varias veces, de esos agujeros espacio-temporales aparecen monstruos de otros planos existenciales alterando el orden multiversal y causar estragos en la realidad, por lo que debemos ser muy precavidos al cerrarla."

    *Ya lejos de la ciudad nos dirigimos a una vasta llanura mientras buscaba dicha anomalía con un cristal de color violáceo que tintinéa con más intensidad cuando una grieta se encuentra cerca, y está vez, de todas las que había visto, está se encontraba muy arriba en el cielo, y era bastante grande en comparación a otras que había encontrado.*

    "Oh....no.....Esto no se ve bién...."
    [Sury_Sakai_1724] *Luego de que me haya solicitado llevar a cabo una misión cerca de su ciudad, Fenrir y yo nos dirigimos a las llanuras circundantes en una misión que llevaba a cabo en muchos lugares del multiverso conocido.* "Es una muy larga historia Fenrir, Pero te explicaré brevemente. Viajo por todas partes en busca de unas anomalías de la realidad conocidas como 'Grietas interdimensionales'. En palabras simples son entradas y salidas a otros planos de existencia. El problema radica que varias veces, de esos agujeros espacio-temporales aparecen monstruos de otros planos existenciales alterando el orden multiversal y causar estragos en la realidad, por lo que debemos ser muy precavidos al cerrarla." *Ya lejos de la ciudad nos dirigimos a una vasta llanura mientras buscaba dicha anomalía con un cristal de color violáceo que tintinéa con más intensidad cuando una grieta se encuentra cerca, y está vez, de todas las que había visto, está se encontraba muy arriba en el cielo, y era bastante grande en comparación a otras que había encontrado.* "Oh....no.....Esto no se ve bién...."
    Tipo
    Individual
    Líneas
    999
    Estado
    Disponible
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  • Un poco de entrenamiento no hace daño...
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  • *Ya por fin ha acabado con aquella misión, ha luchado contra hechiceros y una maldición de grado especial, pero ya puede tomar un aire por cumplir con su parte en este momento, aunque si tiene aquellas heridas abiertas y la mano quemada por quedarse sin su ritual maldito inverso.*
    *Ya por fin ha acabado con aquella misión, ha luchado contra hechiceros y una maldición de grado especial, pero ya puede tomar un aire por cumplir con su parte en este momento, aunque si tiene aquellas heridas abiertas y la mano quemada por quedarse sin su ritual maldito inverso.*
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  • —Un nuevo "yo" para cada día de la semana, y así puedo echarle la culpa de todo siempre a alguien más.
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