• ... Y sin importar que digan. El pastel de calamar del vacío tiene muchas vitaminas y solo necesita un poquito de sal.

    — Rina está tratando de convencerte para que comas su pastel. Sigue pensando que si Ellen se come todo eso debe ser por qué está delicioso —
    ... Y sin importar que digan. El pastel de calamar del vacío tiene muchas vitaminas y solo necesita un poquito de sal. — Rina está tratando de convencerte para que comas su pastel. Sigue pensando que si Ellen se come todo eso debe ser por qué está delicioso —
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  • Otra noche donde el patrullar se le hace aburrido, observa alrededor no hay nada interesante.

    Suspira.
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  • 𝐄𝐧 𝐞𝐥 𝐭𝐞𝐣𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨
    𝐄𝐧 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐬𝐯á𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐬𝐮𝐞ñ𝐨𝐬
    𝐒𝐞 𝐚𝐡𝐨𝐠𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐨𝐳:
    "𝐍𝐨 𝐜𝐫𝐞𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐞𝐚𝐬
    𝐒ó𝐥𝐨 𝐡𝐚𝐳 𝐜𝐚𝐬𝐨 𝐚 𝐭𝐮 𝐢𝐧𝐭𝐮𝐢𝐜𝐢ó𝐧, 𝐨𝐡-𝐨𝐡-𝐨𝐡
    𝐘 𝐬𝐢 𝐚𝐥𝐛𝐞𝐫𝐠𝐚𝐬 𝐥𝐚 𝐝𝐮𝐝𝐚
    𝐍𝐮𝐧𝐜𝐚, 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐡𝐚𝐥𝐥𝐚𝐫á𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐮𝐞𝐥𝐨 𝐞𝐧 𝐭𝐮 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨𝐫
    𝐋𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐛𝐢𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐚𝐝𝐨𝐬
    𝐏𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐣𝐮𝐞𝐠𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨 𝐡𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐧𝐳𝐚𝐝𝐨
    𝐀𝐠𝐮𝐝𝐢𝐳𝐚 𝐭𝐮 𝐢𝐧𝐠𝐞𝐧𝐢𝐨
    𝐒í𝐫𝐯𝐞𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬
    𝐒í𝐫𝐯𝐞𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝐭𝐚𝐫𝐨𝐭
    𝐋𝐞𝐞 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐛𝐨𝐬𝐪𝐮𝐞
    𝐘 𝐚𝐝𝐢𝐯𝐢𝐧𝐚 𝐝ó𝐧𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞 𝐬𝐞 𝐞𝐬𝐜𝐨𝐧𝐝𝐢ó" 𝐨𝐡-𝐨𝐡


    𝐄𝐧 𝐞𝐥 𝐭𝐞𝐣𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐄𝐧 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐬𝐯á𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐬𝐮𝐞ñ𝐨𝐬 𝐒𝐞 𝐚𝐡𝐨𝐠𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐨𝐳: "𝐍𝐨 𝐜𝐫𝐞𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐞𝐚𝐬 𝐒ó𝐥𝐨 𝐡𝐚𝐳 𝐜𝐚𝐬𝐨 𝐚 𝐭𝐮 𝐢𝐧𝐭𝐮𝐢𝐜𝐢ó𝐧, 𝐨𝐡-𝐨𝐡-𝐨𝐡 𝐘 𝐬𝐢 𝐚𝐥𝐛𝐞𝐫𝐠𝐚𝐬 𝐥𝐚 𝐝𝐮𝐝𝐚 𝐍𝐮𝐧𝐜𝐚, 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐡𝐚𝐥𝐥𝐚𝐫á𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐮𝐞𝐥𝐨 𝐞𝐧 𝐭𝐮 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨𝐫 𝐋𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐛𝐢𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐏𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐣𝐮𝐞𝐠𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨 𝐡𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐧𝐳𝐚𝐝𝐨 𝐀𝐠𝐮𝐝𝐢𝐳𝐚 𝐭𝐮 𝐢𝐧𝐠𝐞𝐧𝐢𝐨 𝐒í𝐫𝐯𝐞𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐒í𝐫𝐯𝐞𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝐭𝐚𝐫𝐨𝐭 𝐋𝐞𝐞 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐛𝐨𝐬𝐪𝐮𝐞 𝐘 𝐚𝐝𝐢𝐯𝐢𝐧𝐚 𝐝ó𝐧𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞 𝐬𝐞 𝐞𝐬𝐜𝐨𝐧𝐝𝐢ó" 𝐨𝐡-𝐨𝐡 🎶
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  • -Ha visto un gato y no tenía más opción que pararse a acariciarlo.-
    -Ha visto un gato y no tenía más opción que pararse a acariciarlo.-
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  • Jamás se había caracterizado por ser un médico petulante, ni había abusado de su autoridad frente a sus colegas, a pesar del abrumador peso que suponía ostentar la Jefatura de Cirugía a su edad. Poseía la facultad de delegar el trabajo, pero su estoica devoción siempre lo empujaba a colocarse en la primera línea de los casos más críticos.

    Hacía todo lo humana y científicamente posible. El noventa por ciento de sus intervenciones culminaba en éxito, desafiando a menudo las nefastas estadísticas... Elias se desvivía por ser un cirujano de excelencia, un buen hombre, un ser humano competente. ¿Entonces por qué? ¿Por qué el universo se ensañaba con él? ¿Por qué siempre era su rostro el que recibía el repudio y la furia de las familias cuando la muerte ganaba la partida?

    El impacto lo había derribado contra el frío linóleo del pasillo, y el latido punzante en el centro de su rostro le advertía que, muy probablemente, le habían fracturado la nariz. Estaba aturdido. La sangre caliente comenzaba a resbalar por su labio superior mientras escuchaba, como si estuviera sumergido bajo el agua, los alaridos rotos y las preguntas incriminatorias del hombre enfurecido frente a él. ¿Por qué su hija no había salido viva del quirófano?

    Elias también anhelaba saberlo. Había seguido cada protocolo con precisión milimétrica, e incluso se había aventurado en terrenos que otros cirujanos temían: ejecutó una craneotomía descompresiva de emergencia combinada con un bypass extracraneal-intracraneal de altísimo riesgo, navegando a ciegas entre el tejido para drenar una hemorragia masiva que ya estaba asfixiando el tronco encefálico. Había suturado arterias microscópicas durante ocho agónicas horas... pero fue inútil. La necrosis fue inclemente.

    Sin embargo, lo que le helaba la sangre y le aceleraba el pulso no era la amenaza de recibir un segundo golpe por parte de aquel hombre. Era esa macabra y asfixiante sensación de déjà vu. La escena le resultaba tan familiar... tan dolorosamente calcada de su pasado.

    Tirado en el suelo, llevándose una mano temblorosa al rostro ensangrentado, Elias se sintió minúsculo. Volvía a tener diez años en lugar de 28. El pasillo del hospital se desvaneció, siendo reemplazado por la lúgubre sala de su infancia. Y el hombre que le gritaba ya no era un padre en duelo, sino la imponente y aterradora sombra de su propio progenitor, moliéndolo a golpes sin piedad, castigando con furia el más mínimo error en una práctica de disección.
    Jamás se había caracterizado por ser un médico petulante, ni había abusado de su autoridad frente a sus colegas, a pesar del abrumador peso que suponía ostentar la Jefatura de Cirugía a su edad. Poseía la facultad de delegar el trabajo, pero su estoica devoción siempre lo empujaba a colocarse en la primera línea de los casos más críticos. Hacía todo lo humana y científicamente posible. El noventa por ciento de sus intervenciones culminaba en éxito, desafiando a menudo las nefastas estadísticas... Elias se desvivía por ser un cirujano de excelencia, un buen hombre, un ser humano competente. ¿Entonces por qué? ¿Por qué el universo se ensañaba con él? ¿Por qué siempre era su rostro el que recibía el repudio y la furia de las familias cuando la muerte ganaba la partida? El impacto lo había derribado contra el frío linóleo del pasillo, y el latido punzante en el centro de su rostro le advertía que, muy probablemente, le habían fracturado la nariz. Estaba aturdido. La sangre caliente comenzaba a resbalar por su labio superior mientras escuchaba, como si estuviera sumergido bajo el agua, los alaridos rotos y las preguntas incriminatorias del hombre enfurecido frente a él. ¿Por qué su hija no había salido viva del quirófano? Elias también anhelaba saberlo. Había seguido cada protocolo con precisión milimétrica, e incluso se había aventurado en terrenos que otros cirujanos temían: ejecutó una craneotomía descompresiva de emergencia combinada con un bypass extracraneal-intracraneal de altísimo riesgo, navegando a ciegas entre el tejido para drenar una hemorragia masiva que ya estaba asfixiando el tronco encefálico. Había suturado arterias microscópicas durante ocho agónicas horas... pero fue inútil. La necrosis fue inclemente. Sin embargo, lo que le helaba la sangre y le aceleraba el pulso no era la amenaza de recibir un segundo golpe por parte de aquel hombre. Era esa macabra y asfixiante sensación de déjà vu. La escena le resultaba tan familiar... tan dolorosamente calcada de su pasado. Tirado en el suelo, llevándose una mano temblorosa al rostro ensangrentado, Elias se sintió minúsculo. Volvía a tener diez años en lugar de 28. El pasillo del hospital se desvaneció, siendo reemplazado por la lúgubre sala de su infancia. Y el hombre que le gritaba ya no era un padre en duelo, sino la imponente y aterradora sombra de su propio progenitor, moliéndolo a golpes sin piedad, castigando con furia el más mínimo error en una práctica de disección.
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  • Algunas veces esta bien relajarse ¿No?.
    Algunas veces esta bien relajarse ¿No?.
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  • "𝑀𝑎𝑙𝑒𝑐ℎ𝑜𝑟𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑐𝑎𝑙𝑙𝑒𝑠, 𝑡𝑖𝑒𝑚𝑏𝑙𝑒𝑛 𝑑𝑒 𝑚𝑖𝑒𝑑𝑜, 𝑝𝑢𝑒𝑠 𝑙𝑎𝑠 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑧𝑎𝑠 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑖𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑁.𝐸.𝑃.𝑆. 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑛 𝑎𝑞𝑢𝑖 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑎𝑐𝑎𝑏𝑎𝑟 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢𝑠 𝑓𝑒𝑐ℎ𝑜𝑟𝑖𝑎𝑠, 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑟𝑒𝑐𝑖𝑎𝑏𝑙𝑒𝑠 𝑣𝑖𝑙𝑙𝑎𝑛𝑜𝑠."

    ¡¡¡!BWAHAHAHAHA!!!! La capitana podrá ser todo lo que quiera, Pero estos discursos para reclutamiento son horribles

    — Está leyendo el discurso de Zhu Yhuan para su nuevo comercial en televisión. No puede evitar la risa mientras está en la oficina —.
    "𝑀𝑎𝑙𝑒𝑐ℎ𝑜𝑟𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑐𝑎𝑙𝑙𝑒𝑠, 𝑡𝑖𝑒𝑚𝑏𝑙𝑒𝑛 𝑑𝑒 𝑚𝑖𝑒𝑑𝑜, 𝑝𝑢𝑒𝑠 𝑙𝑎𝑠 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑧𝑎𝑠 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑖𝑎𝑙𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑁.𝐸.𝑃.𝑆. 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑛 𝑎𝑞𝑢𝑖 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑎𝑐𝑎𝑏𝑎𝑟 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢𝑠 𝑓𝑒𝑐ℎ𝑜𝑟𝑖𝑎𝑠, 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑟𝑒𝑐𝑖𝑎𝑏𝑙𝑒𝑠 𝑣𝑖𝑙𝑙𝑎𝑛𝑜𝑠." ¡¡¡!BWAHAHAHAHA!!!! La capitana podrá ser todo lo que quiera, Pero estos discursos para reclutamiento son horribles — Está leyendo el discurso de Zhu Yhuan para su nuevo comercial en televisión. No puede evitar la risa mientras está en la oficina —.
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  • El día de hoy la suerte te sonríe pues Cyno decidió compartir sus oniguiri fritos contigo, ¿Que contienen?

    Además de arroz tienen huevito frito en el centro y picadillo de pollito

    Apresurate, come antes de que Cyno se arrepienta
    El día de hoy la suerte te sonríe pues Cyno decidió compartir sus oniguiri fritos contigo, ¿Que contienen? Además de arroz tienen huevito frito en el centro y picadillo de pollito Apresurate, come antes de que Cyno se arrepienta :STK-25:
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  • Esas malditas voces siguen atormentando mi cabeza una y una otra vez, aún así, me niego a tomar esas mierdas de pastillas.

    — Masky lanzó el bote de pastillas y abrazo sus piernas, su cuerpo entero temblaba, estaba notoriamente alterado, llevaba días sin medicarse, lo que le tenía bastante inestable.—
    Esas malditas voces siguen atormentando mi cabeza una y una otra vez, aún así, me niego a tomar esas mierdas de pastillas. — Masky lanzó el bote de pastillas y abrazo sus piernas, su cuerpo entero temblaba, estaba notoriamente alterado, llevaba días sin medicarse, lo que le tenía bastante inestable.—
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  • Esa paz que tanto deseamos y tan lejos está de alcanzarla.. parece un sueño incapaz de cumplirse

    Pero no debemos perder la fe ya que este hermoso mundo nos necesita

    Esos enormes campos de flores repletos de naturaleza no se protegerán solos, vivimos en un bello mundo
    Esa paz que tanto deseamos y tan lejos está de alcanzarla.. parece un sueño incapaz de cumplirse Pero no debemos perder la fe ya que este hermoso mundo nos necesita Esos enormes campos de flores repletos de naturaleza no se protegerán solos, vivimos en un bello mundo
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