• Investigación 13: "Búsqueda del mapa multiplanar"
    Fandom Original.
    Categoría Acción
    Chris Black Tras haber reclutado a un nuevo aliado. Bianca le pide al mercenario aventurero que le acompañe en una incursión presuntamente riesgosa. Conseguir un mapa que contenga información acerca de los diferentes planos que se encuentran en el vasto multiverso. ¿Con qué propósito?. Determinar de una vez por todas en que plano esconde Alhoon su filacteria. Y así idear una estrategia para terminar con el lyche de una vez por todas.
    [echo_fuchsia_zebra_170] Tras haber reclutado a un nuevo aliado. Bianca le pide al mercenario aventurero que le acompañe en una incursión presuntamente riesgosa. Conseguir un mapa que contenga información acerca de los diferentes planos que se encuentran en el vasto multiverso. ¿Con qué propósito?. Determinar de una vez por todas en que plano esconde Alhoon su filacteria. Y así idear una estrategia para terminar con el lyche de una vez por todas.
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  • • Las crónicas de fenrir queen•

    ~ El día de kael vireon prt1 ~

    La noche caía lentamente sobre las montañas del norte, el cielo teñido de tonos rojizos mientras pequeñas luces cálidas brillaban entre las casas de madera del poblado. El lugar no era grande, tampoco poderoso, ni siquiera importante para el resto del mundo… pero para Kael Vireon aquello era todo su universo. Un hogar sencillo rodeado de nieve, bosques inmensos y ríos cristalinos donde el silencio nunca era incómodo.

    Las chimeneas dejaban escapar columnas de humo mientras las personas terminaban su jornada entre risas suaves y conversaciones tranquilas. Algunos niños corrían por las calles con bufandas enormes, otros ayudaban a cargar leña antes de que el frío empeorara. No existía riqueza allí, pero tampoco hacía falta. La gente del pueblo aprendió hacía mucho tiempo a vivir con poco… y a protegerse entre todos.

    Kael caminaba despacio sobre la nieve acumulada, las manos dentro de los bolsillos de aquel abrigo demasiado grande para él. Su cabello claro se movía ligeramente con el viento helado mientras observaba el cielo. Todavía era un niño, uno silencioso… pero no frío. Sus ojos aún no conocían el odio.

    Entonces una voz rompió el silencio.

    —¡Kael! ¡Tu madre te está buscando otra vez!—

    El chico giró apenas el rostro viendo a uno de los vecinos reír desde una ventana abierta.

    —Dice que si vuelves tarde la sopa se enfría—

    Kael soltó una pequeña exhalación por la nariz, casi una risa disimulada, y siguió caminando cuesta arriba hacia su hogar.

    La casa estaba algo apartada del centro del pueblo, cerca del borde del bosque. Era humilde, construida con madera oscura y piedra vieja, pero siempre cálida por dentro. Apenas abrió la puerta el olor a comida caliente llenó sus sentidos.

    —Llegas tarde otra vez—

    La voz de su madre no sonaba molesta realmente. Nunca sonaba molesta con él.

    Kael dejó las botas cerca de la entrada mientras pequeñas gotas de nieve se derretían sobre el suelo.

    —Estaba viendo el río—

    —El río seguirá ahí mañana—

    Ella colocó el plato frente a él y despeinó suavemente su cabello al pasar.

    Su padre observaba la escena sentado cerca de la chimenea, limpiando una vieja herramienta metálica mientras una sonrisa cansada aparecía en su rostro.

    —Déjalo, tiene la cabeza en las nubes igual que tú—

    —Eso es exactamente lo preocupante—

    Respondió la mujer cruzándose de brazos aunque apenas pudo contener una risa.

    Kael los miró en silencio.
    Aquellos momentos eran pequeños… insignificantes para cualquiera de afuera.

    Pero años después… recordaría ese instante una y otra vez.

    El sonido de la madera ardiendo.
    La nieve golpeando las ventanas.
    La voz tranquila de su madre.
    La paz.

    Porque esa sería la última noche en la que el mundo todavía parecía un lugar seguro.

    El amanecer llegó acompañado de algo extraño.

    No fueron gritos al principio.
    Ni explosiones.

    Fue el cielo.

    El cielo había cambiado.

    Kael salió de casa lentamente mientras el viento helado recorría las calles y entonces lo vio… enormes estructuras flotando entre las nubes, sombras gigantescas avanzando sobre las montañas como si devoraran la luz del amanecer. El sonido era grave, profundo… imposible de describir.

    Todo el pueblo quedó inmóvil.

    Confusión.
    Miedo.
    Silencio.

    Y entonces ocurrió.

    Un estruendo.

    El suelo tembló violentamente.

    Una parte de la muralla del pueblo explotó en miles de fragmentos mientras fuego y humo cubrían la nieve blanca. Los gritos comenzaron inmediatamente después.

    —¡CORRAN!—

    —¡NOS ENCONTRARON!—

    —¡PROTEJAN A LOS NIÑOS!—

    Kael sintió cómo alguien lo sujetaba del brazo con fuerza.

    Su madre.

    —¡Dentro! ¡Ahora!—

    Pero él seguía mirando el cielo.

    Aquellas figuras descendían lentamente… soldados cubiertos con armaduras oscuras avanzando entre llamas y magia. No venían a negociar. No venían a advertir.

    Venían a conquistar.

    Y entre todo el caos… Kael vio algo que jamás olvidaría.

    Una enorme bandera ondeando entre el humo.

    El símbolo de la familia que había iniciado aquella guerra.
    • Las crónicas de fenrir queen• ~ El día de kael vireon prt1 ~ La noche caía lentamente sobre las montañas del norte, el cielo teñido de tonos rojizos mientras pequeñas luces cálidas brillaban entre las casas de madera del poblado. El lugar no era grande, tampoco poderoso, ni siquiera importante para el resto del mundo… pero para Kael Vireon aquello era todo su universo. Un hogar sencillo rodeado de nieve, bosques inmensos y ríos cristalinos donde el silencio nunca era incómodo. Las chimeneas dejaban escapar columnas de humo mientras las personas terminaban su jornada entre risas suaves y conversaciones tranquilas. Algunos niños corrían por las calles con bufandas enormes, otros ayudaban a cargar leña antes de que el frío empeorara. No existía riqueza allí, pero tampoco hacía falta. La gente del pueblo aprendió hacía mucho tiempo a vivir con poco… y a protegerse entre todos. Kael caminaba despacio sobre la nieve acumulada, las manos dentro de los bolsillos de aquel abrigo demasiado grande para él. Su cabello claro se movía ligeramente con el viento helado mientras observaba el cielo. Todavía era un niño, uno silencioso… pero no frío. Sus ojos aún no conocían el odio. Entonces una voz rompió el silencio. —¡Kael! ¡Tu madre te está buscando otra vez!— El chico giró apenas el rostro viendo a uno de los vecinos reír desde una ventana abierta. —Dice que si vuelves tarde la sopa se enfría— Kael soltó una pequeña exhalación por la nariz, casi una risa disimulada, y siguió caminando cuesta arriba hacia su hogar. La casa estaba algo apartada del centro del pueblo, cerca del borde del bosque. Era humilde, construida con madera oscura y piedra vieja, pero siempre cálida por dentro. Apenas abrió la puerta el olor a comida caliente llenó sus sentidos. —Llegas tarde otra vez— La voz de su madre no sonaba molesta realmente. Nunca sonaba molesta con él. Kael dejó las botas cerca de la entrada mientras pequeñas gotas de nieve se derretían sobre el suelo. —Estaba viendo el río— —El río seguirá ahí mañana— Ella colocó el plato frente a él y despeinó suavemente su cabello al pasar. Su padre observaba la escena sentado cerca de la chimenea, limpiando una vieja herramienta metálica mientras una sonrisa cansada aparecía en su rostro. —Déjalo, tiene la cabeza en las nubes igual que tú— —Eso es exactamente lo preocupante— Respondió la mujer cruzándose de brazos aunque apenas pudo contener una risa. Kael los miró en silencio. Aquellos momentos eran pequeños… insignificantes para cualquiera de afuera. Pero años después… recordaría ese instante una y otra vez. El sonido de la madera ardiendo. La nieve golpeando las ventanas. La voz tranquila de su madre. La paz. Porque esa sería la última noche en la que el mundo todavía parecía un lugar seguro. El amanecer llegó acompañado de algo extraño. No fueron gritos al principio. Ni explosiones. Fue el cielo. El cielo había cambiado. Kael salió de casa lentamente mientras el viento helado recorría las calles y entonces lo vio… enormes estructuras flotando entre las nubes, sombras gigantescas avanzando sobre las montañas como si devoraran la luz del amanecer. El sonido era grave, profundo… imposible de describir. Todo el pueblo quedó inmóvil. Confusión. Miedo. Silencio. Y entonces ocurrió. Un estruendo. El suelo tembló violentamente. Una parte de la muralla del pueblo explotó en miles de fragmentos mientras fuego y humo cubrían la nieve blanca. Los gritos comenzaron inmediatamente después. —¡CORRAN!— —¡NOS ENCONTRARON!— —¡PROTEJAN A LOS NIÑOS!— Kael sintió cómo alguien lo sujetaba del brazo con fuerza. Su madre. —¡Dentro! ¡Ahora!— Pero él seguía mirando el cielo. Aquellas figuras descendían lentamente… soldados cubiertos con armaduras oscuras avanzando entre llamas y magia. No venían a negociar. No venían a advertir. Venían a conquistar. Y entre todo el caos… Kael vio algo que jamás olvidaría. Una enorme bandera ondeando entre el humo. El símbolo de la familia que había iniciado aquella guerra.
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  • -El muchacho no solía vestir de kimono, pero ahora que se probaba uno, pensaba en lo suave que se sentía la seda, lo bien que le sentaba. Vestir así le hacía sentirse elegante y respetable, una percepción que hasta cierto punto le divertía.-
    -El muchacho no solía vestir de kimono, pero ahora que se probaba uno, pensaba en lo suave que se sentía la seda, lo bien que le sentaba. Vestir así le hacía sentirse elegante y respetable, una percepción que hasta cierto punto le divertía.-
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  • — El mar hace todo más bonito
    — El mar hace todo más bonito
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  • Hoy decidí vestir de bermudas, porque resulta un buen día para salir a la playa. -Decía el chico entusiasmado y sonriente.-
    Hoy decidí vestir de bermudas, porque resulta un buen día para salir a la playa. -Decía el chico entusiasmado y sonriente.-
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  • ─── Save a horse, ride a.... ~~
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  • No puede ser...voy tarde! *Hablaba con aquel pan en su boca en lo que iba corriendo por las calles rumbo a un encargo que le habían dejado.*
    No puede ser...voy tarde! *Hablaba con aquel pan en su boca en lo que iba corriendo por las calles rumbo a un encargo que le habían dejado.*
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  • —Yo también puedo hacer lo mismo.
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  • [Después de apagar las luces de toda la oficina Alexander recogió su abrigo para colgarlo por detrás de su hombro sosteniéndolo con un dedo mientras caminaba a la salida]

    Muy bien se acabó el turno laborar, mañana y el domingo tendremos día libre así que dime Emily ¿Que haremos?

    Emily: oye a mí no me dejes a cargo de tus decisiones humanas yo solo quiero comerme a alguien

    Pues con la hora que es dudo que encontremos a alguien por el camino al que puedas devorar

    -cuando salí afuera echaria un vistazo hacia los lados notando que alrededor no había gente, el cielo estaba despejado en aquella noche-

    Emily: no pierdas la fe seguramente encontraremos a alguien tu solo camina

    No pienso caminar sin motivo solo por tu apetito, iremos directo a nuestro departamento y si vemos a alguien tendras suerte.

    [Después de la conversacion Alexander caminaria por la vía peatonal de la ciudad dirigiendose hacia su casa]
    [Después de apagar las luces de toda la oficina Alexander recogió su abrigo para colgarlo por detrás de su hombro sosteniéndolo con un dedo mientras caminaba a la salida] Muy bien se acabó el turno laborar, mañana y el domingo tendremos día libre así que dime Emily ¿Que haremos? Emily: oye a mí no me dejes a cargo de tus decisiones humanas yo solo quiero comerme a alguien Pues con la hora que es dudo que encontremos a alguien por el camino al que puedas devorar -cuando salí afuera echaria un vistazo hacia los lados notando que alrededor no había gente, el cielo estaba despejado en aquella noche- Emily: no pierdas la fe seguramente encontraremos a alguien tu solo camina No pienso caminar sin motivo solo por tu apetito, iremos directo a nuestro departamento y si vemos a alguien tendras suerte. [Después de la conversacion Alexander caminaria por la vía peatonal de la ciudad dirigiendose hacia su casa]
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  • — De regalo, porque me apetece
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