Entra en el dormitorio de Sam llevando un par de paquetes algo pobremente envueltos y un plato con un trozo de tarta. Los cumpleaños nunca han sido su fuerte, la verdad. Pero los regalos habían sido escogidos a conciencia, aunque no fueran los mejores del mundo. Dean era siempre bastante.... práctico.
-Si pensabas que me habia olvidado de tu cumpleaños, vas listo, lumbreras... -dice dejando el plato con la tarta en el escritorio de Sam y al lado los dos paquetes- Eh... He pensado que te vendría bien y... bueno, no se me da bien decir discursos moñas. Felicidades, hermano. Va, venga, ábrelos.
-Si pensabas que me habia olvidado de tu cumpleaños, vas listo, lumbreras... -dice dejando el plato con la tarta en el escritorio de Sam y al lado los dos paquetes- Eh... He pensado que te vendría bien y... bueno, no se me da bien decir discursos moñas. Felicidades, hermano. Va, venga, ábrelos.
Entra en el dormitorio de Sam llevando un par de paquetes algo pobremente envueltos y un plato con un trozo de tarta. Los cumpleaños nunca han sido su fuerte, la verdad. Pero los regalos habían sido escogidos a conciencia, aunque no fueran los mejores del mundo. Dean era siempre bastante.... práctico.
-Si pensabas que me habia olvidado de tu cumpleaños, vas listo, lumbreras... -dice dejando el plato con la tarta en el escritorio de Sam y al lado los dos paquetes- Eh... He pensado que te vendría bien y... bueno, no se me da bien decir discursos moñas. Felicidades, hermano. Va, venga, ábrelos.