• #UnDiaEnLaVidaDe Daenora Targaryen

    Unas doncellas se encargan de despertar cada día a Daenora por su condición de princesa. Y cada día sienten más lástima por ella viendo el estado en el que se encuentra. Atrapada en un matrimonio que ella no ha pedido, parece estar contando las horas para volver a su cama.

    Mientras desayuna, intenta evitar coincidir con Aerion, y en ese momento es cuando imagina diferentes maneras en las cuales podría terminar con su vida. Una fantasía que le ocupa casi todo su desayuno.

    Tras ello, dedica una hora a rezar a los dioses, intentando que la suerte la acompañe, o que ellos mismos intervengan y asesinen a su marido.

    En la comida, cuando se reúne con su familia política, vuelve a pensar si sería tan complicado poner veneno en la copa del contrario, para no tener que soportar nuevamente su presencia.

    Y sobre todo a las noches, cuando busca pretextos para no consumir su matrimonio, imagina que tiene un cuchillo en su almohada. El cual, clava en el cuello ajeno si se atreviese a entrar en su habitación.
    #UnDiaEnLaVidaDe Daenora Targaryen Unas doncellas se encargan de despertar cada día a Daenora por su condición de princesa. Y cada día sienten más lástima por ella viendo el estado en el que se encuentra. Atrapada en un matrimonio que ella no ha pedido, parece estar contando las horas para volver a su cama. Mientras desayuna, intenta evitar coincidir con Aerion, y en ese momento es cuando imagina diferentes maneras en las cuales podría terminar con su vida. Una fantasía que le ocupa casi todo su desayuno. Tras ello, dedica una hora a rezar a los dioses, intentando que la suerte la acompañe, o que ellos mismos intervengan y asesinen a su marido. En la comida, cuando se reúne con su familia política, vuelve a pensar si sería tan complicado poner veneno en la copa del contrario, para no tener que soportar nuevamente su presencia. Y sobre todo a las noches, cuando busca pretextos para no consumir su matrimonio, imagina que tiene un cuchillo en su almohada. El cual, clava en el cuello ajeno si se atreviese a entrar en su habitación.
    Me gusta
    1
    0 turnos 1 maullido
  • La Sinceridad puede mover montañas y abrir nuevos horizontes.
    La Sinceridad puede mover montañas y abrir nuevos horizontes.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ❝ — 𝐒𝐢𝐧 𝐝𝐮𝐝𝐚, 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐮𝐧𝐞𝐬 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐩𝐞𝐬𝐚𝐧 𝐦á𝐬… 𝐒𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐮é𝐬 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐝𝐨𝐦𝐢𝐧𝐠𝐨 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐪𝐮𝐢𝐥𝐨 𝐲 𝐬𝐢𝐧 𝐩𝐫𝐞𝐨𝐜𝐮𝐩𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬. 𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐧𝐨 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐞𝐳𝐚 𝐧𝐨𝐬 𝐯𝐞𝐧𝐳𝐚, 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐞𝐥𝐥𝐢𝐭𝐚. 𝐒𝐚𝐜𝐮𝐝𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐚 𝐬𝐞𝐧𝐬𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐲 𝐞𝐧𝐟𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐚 𝐬𝐞𝐦𝐚𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫 𝐚𝐜𝐭𝐢𝐭𝐮𝐝 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐨𝐝𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐮𝐧𝐢𝐫. ❞
    ❝ — 𝐒𝐢𝐧 𝐝𝐮𝐝𝐚, 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐮𝐧𝐞𝐬 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐩𝐞𝐬𝐚𝐧 𝐦á𝐬… 𝐒𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐮é𝐬 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐝𝐨𝐦𝐢𝐧𝐠𝐨 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐪𝐮𝐢𝐥𝐨 𝐲 𝐬𝐢𝐧 𝐩𝐫𝐞𝐨𝐜𝐮𝐩𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬. 𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐧𝐨 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐞𝐳𝐚 𝐧𝐨𝐬 𝐯𝐞𝐧𝐳𝐚, 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐞𝐥𝐥𝐢𝐭𝐚. 𝐒𝐚𝐜𝐮𝐝𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐚 𝐬𝐞𝐧𝐬𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐲 𝐞𝐧𝐟𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐚 𝐬𝐞𝐦𝐚𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫 𝐚𝐜𝐭𝐢𝐭𝐮𝐝 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐨𝐝𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐮𝐧𝐢𝐫. ❞
    Me gusta
    Me encocora
    Me entristece
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • #UnDiaEnLaVidaDe Niki Sanada Kirijo

    El sonido de la alarma del móvil me despierta, son las 6:30 de la mañana y me esperaba un día un tanto intenso. Lo primero que hago es darme una ducha fría y luego mi rutina de día. En el desayuno hablo con mis padres de las clases y de mi labor como delegada de los de los últimos cursos.

    Madre me lleva a clase hoy, ya que tiene unas horas antes de irse a Portland. Ya en el instituto voy a mis clases, para luego almorzar con mis amigos. A la tarde tengo mis ultimas clases, para luego estar dos horas con la clase de ballet. Tras estás tengo una reunión de cómo organizar la llegada de las personas que vienen de intercambio, además de ver cómo van los preparativos del baile de primavera.

    Al salir padre me espera, por el camino voy haciendo algún deber que tengo que hacer, ya en casa me ducho y me pongo mi pijama. Para luego cenar con mis padres. Antes de dormir acabo de hacer los deberes que me quedan y me hago la skincare de noche para luego descansar. Ha sido un día largo pero me siento muy afortunada de tener unos padres maravillosos.
    #UnDiaEnLaVidaDe Niki Sanada Kirijo El sonido de la alarma del móvil me despierta, son las 6:30 de la mañana y me esperaba un día un tanto intenso. Lo primero que hago es darme una ducha fría y luego mi rutina de día. En el desayuno hablo con mis padres de las clases y de mi labor como delegada de los de los últimos cursos. Madre me lleva a clase hoy, ya que tiene unas horas antes de irse a Portland. Ya en el instituto voy a mis clases, para luego almorzar con mis amigos. A la tarde tengo mis ultimas clases, para luego estar dos horas con la clase de ballet. Tras estás tengo una reunión de cómo organizar la llegada de las personas que vienen de intercambio, además de ver cómo van los preparativos del baile de primavera. Al salir padre me espera, por el camino voy haciendo algún deber que tengo que hacer, ya en casa me ducho y me pongo mi pijama. Para luego cenar con mis padres. Antes de dormir acabo de hacer los deberes que me quedan y me hago la skincare de noche para luego descansar. Ha sido un día largo pero me siento muy afortunada de tener unos padres maravillosos.
    0 turnos 1 maullido
  • —Hoy si salí de casa. Pero solo porque tengo un impulso irrefrenable de ser un poco insoportable y meter las narices dónde no me llaman... Ah, y también porque tengo que trabajar. El orden de prioridades está claro. (?)
    —Hoy si salí de casa. Pero solo porque tengo un impulso irrefrenable de ser un poco insoportable y meter las narices dónde no me llaman... Ah, y también porque tengo que trabajar. El orden de prioridades está claro. (?)
    Me enjaja
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Me encanta observar lo bello de este mundo, tiene cosas tan hermosas y bellas que a cualquiera dejaría impresionado.

    Y prefiero ver lo bello antes que lo malo, si veo lo malo lo único que aria al menos yo, sería ser una dragóna negativa y que no tiene sueños... No quiero algo así quiero tener sueños y esperanzas en que el mundo pueda ser un lugar mejor y aún más bello de lo que ya es y puede ser.
    Me encanta observar lo bello de este mundo, tiene cosas tan hermosas y bellas que a cualquiera dejaría impresionado. Y prefiero ver lo bello antes que lo malo, si veo lo malo lo único que aria al menos yo, sería ser una dragóna negativa y que no tiene sueños... No quiero algo así quiero tener sueños y esperanzas en que el mundo pueda ser un lugar mejor y aún más bello de lo que ya es y puede ser.
    Me gusta
    Me endiabla
    Me entristece
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • #UnDiaEnLaVidaDe Scarlett DuBois.

    El salón aún estaba vacío cuando Scarlett encendió las luces.

    La madera crujió suavemente bajo sus zapatillas mientras cruzaba el estudio. El aire olía a resina y a silencio, a esa calma tensa que precede a la disciplina. Dejó el bolso junto al piano, se acercó a la barra y apoyó las manos con suavidad.

    Primera posición.

    Sus talones se tocaron como si nunca hubieran dejado de hacerlo. La espalda se alargó, el mentón apenas elevado. Cerró los ojos un segundo. El cuerpo recordaba incluso lo que el destino le había quitado.

    Plié.

    Lento. Controlado. Las rodillas se abrieron con precisión. La cadera respondió con una leve protesta muda, un recordatorio constante de lo que fue y ya no es. Scarlett no frunció el ceño. No le concedía dramatismo al dolor. Solo lo gestionaba.

    Tendu.

    El pie se deslizó hacia delante como una caricia contenida. El empeine se extendió con elegancia intacta. Nadie diría que hubo un accidente. Nadie vería la cicatriz bajo las medias.

    Giró hacia el espejo.

    Por un instante, no era la profesora. No era la entrenadora obligada a corregir futbolistas con exceso de ego. Era la bailarina que una vez llenó escenarios, la que sostenía la respiración del público en cada relevé.

    Subió a demi-pointe.

    El equilibrio fue perfecto.

    Su reflejo le devolvió una imagen serena, impecable. Solo ella sabía cuánto costaba cada segundo de estabilidad.

    La puerta del estudio se abrió con un leve chirrido. Voces jóvenes comenzaron a llenar el espacio.

    Scarlett bajó los talones con suavidad y su expresión cambió: se volvió firme, profesional, inquebrantable.

    —A la barra —indicó sin elevar la voz.

    Las alumnas ocuparon sus lugares. Ella caminó entre ellas como una sombra elegante, corrigiendo una muñeca caída, alineando un hombro, ajustando la rotación de una pierna con apenas dos dedos.

    —El equilibrio no se negocia —dijo con calma—. Si vuestra mente duda, el cuerpo cae.

    Se detuvo frente a la más pequeña del grupo, que luchaba por sostener un relevé tembloroso.

    Scarlett colocó su mano en su espalda baja.

    —Aquí —susurró—. No en el pie. El equilibrio empieza en el centro.

    La niña se estabilizó.

    Scarlett retiró la mano con la misma delicadeza con la que se recoge un recuerdo frágil.

    Durante un segundo, una chispa —breve, casi invisible— atravesó su mirada. No era entusiasmo. Era algo más profundo. Algo que no se había perdido del todo.

    El salón ya no estaba vacío. Pero la disciplina seguía siendo la misma.

    Y ella también.
    #UnDiaEnLaVidaDe Scarlett DuBois. El salón aún estaba vacío cuando Scarlett encendió las luces. La madera crujió suavemente bajo sus zapatillas mientras cruzaba el estudio. El aire olía a resina y a silencio, a esa calma tensa que precede a la disciplina. Dejó el bolso junto al piano, se acercó a la barra y apoyó las manos con suavidad. Primera posición. Sus talones se tocaron como si nunca hubieran dejado de hacerlo. La espalda se alargó, el mentón apenas elevado. Cerró los ojos un segundo. El cuerpo recordaba incluso lo que el destino le había quitado. Plié. Lento. Controlado. Las rodillas se abrieron con precisión. La cadera respondió con una leve protesta muda, un recordatorio constante de lo que fue y ya no es. Scarlett no frunció el ceño. No le concedía dramatismo al dolor. Solo lo gestionaba. Tendu. El pie se deslizó hacia delante como una caricia contenida. El empeine se extendió con elegancia intacta. Nadie diría que hubo un accidente. Nadie vería la cicatriz bajo las medias. Giró hacia el espejo. Por un instante, no era la profesora. No era la entrenadora obligada a corregir futbolistas con exceso de ego. Era la bailarina que una vez llenó escenarios, la que sostenía la respiración del público en cada relevé. Subió a demi-pointe. El equilibrio fue perfecto. Su reflejo le devolvió una imagen serena, impecable. Solo ella sabía cuánto costaba cada segundo de estabilidad. La puerta del estudio se abrió con un leve chirrido. Voces jóvenes comenzaron a llenar el espacio. Scarlett bajó los talones con suavidad y su expresión cambió: se volvió firme, profesional, inquebrantable. —A la barra —indicó sin elevar la voz. Las alumnas ocuparon sus lugares. Ella caminó entre ellas como una sombra elegante, corrigiendo una muñeca caída, alineando un hombro, ajustando la rotación de una pierna con apenas dos dedos. —El equilibrio no se negocia —dijo con calma—. Si vuestra mente duda, el cuerpo cae. Se detuvo frente a la más pequeña del grupo, que luchaba por sostener un relevé tembloroso. Scarlett colocó su mano en su espalda baja. —Aquí —susurró—. No en el pie. El equilibrio empieza en el centro. La niña se estabilizó. Scarlett retiró la mano con la misma delicadeza con la que se recoge un recuerdo frágil. Durante un segundo, una chispa —breve, casi invisible— atravesó su mirada. No era entusiasmo. Era algo más profundo. Algo que no se había perdido del todo. El salón ya no estaba vacío. Pero la disciplina seguía siendo la misma. Y ella también.
    Me gusta
    Me encocora
    5
    0 turnos 1 maullido
  • Sucede algo mi caramelo? Te protegeré, no tengas miedo.
    Sucede algo mi caramelo? Te protegeré, no tengas miedo.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ── Masculinidad frágil golpeando la puerta del armario hmm hmm.
    ── Masculinidad frágil golpeando la puerta del armario hmm hmm.
    Me gusta
    Me enjaja
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • [POV] Eres Hyuna y Akihiko te acaba de preparar tu comida favorita después de un día pesado en el trabajo.
    [POV] Eres Hyuna y Akihiko te acaba de preparar tu comida favorita después de un día pesado en el trabajo.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados