• — Vael’thir en solvae… naeth ir valen drae. En shael naeth… korvae ven’ara vel, kaelis thir Vireth-Nar aethra nor… sel ir valen drae.

    (Cuando la balanza se rompe… la sombra reclama su lugar. Y yo seré esa sombra, cada vez que el poder olvide a quién debe proteger en esta ciudad y decida atacar a los míos.)
    — Vael’thir en solvae… naeth ir valen drae. En shael naeth… korvae ven’ara vel, kaelis thir Vireth-Nar aethra nor… sel ir valen drae. (Cuando la balanza se rompe… la sombra reclama su lugar. Y yo seré esa sombra, cada vez que el poder olvide a quién debe proteger en esta ciudad y decida atacar a los míos.)
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  • 𝑬𝒏 𝒔𝒖 𝒑𝒆𝒄𝒉𝒐 𝒉𝒂𝒃𝒊𝒕𝒂𝒏 𝒎𝒊𝒍 𝒈𝒖𝒆𝒓𝒓𝒂𝒔 𝒊𝒏𝒕𝒆𝒓𝒏𝒂𝒔,
    𝒒𝒖𝒆𝒎𝒂 𝒔𝒖𝒔 𝒉𝒐𝒓𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝒈𝒖𝒂𝒓𝒅𝒊𝒂𝒔 𝒆𝒕𝒆𝒓𝒏𝒂𝒔.​
    𝑵𝒐 𝒃𝒖𝒔𝒄𝒂 𝒍𝒂𝒖𝒓𝒆𝒍𝒆𝒔 𝒏𝒊 𝒄𝒂𝒏𝒕𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒈𝒍𝒐𝒓𝒊𝒂,
    𝒔𝒐𝒍𝒐 𝒆𝒍 𝒎𝒊𝒍𝒂𝒈𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒖𝒏 𝒏𝒖𝒆𝒗𝒐 𝒂𝒎𝒂𝒏𝒆𝒄𝒆𝒓
    𝒆𝒔𝒄𝒓𝒊𝒃𝒆 𝒄𝒐𝒏 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒚 𝒄𝒆𝒏𝒊𝒛𝒂 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂
    𝒅𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒓𝒆𝒊𝒏𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒓𝒐𝒕𝒂, 𝒔𝒆 𝒏𝒊𝒆𝒈𝒂 𝒂 𝒄𝒂𝒆𝒓.
    𝑬𝒏 𝒔𝒖 𝒑𝒆𝒄𝒉𝒐 𝒉𝒂𝒃𝒊𝒕𝒂𝒏 𝒎𝒊𝒍 𝒈𝒖𝒆𝒓𝒓𝒂𝒔 𝒊𝒏𝒕𝒆𝒓𝒏𝒂𝒔, 𝒒𝒖𝒆𝒎𝒂 𝒔𝒖𝒔 𝒉𝒐𝒓𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝒈𝒖𝒂𝒓𝒅𝒊𝒂𝒔 𝒆𝒕𝒆𝒓𝒏𝒂𝒔.​ 𝑵𝒐 𝒃𝒖𝒔𝒄𝒂 𝒍𝒂𝒖𝒓𝒆𝒍𝒆𝒔 𝒏𝒊 𝒄𝒂𝒏𝒕𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒈𝒍𝒐𝒓𝒊𝒂, 𝒔𝒐𝒍𝒐 𝒆𝒍 𝒎𝒊𝒍𝒂𝒈𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒖𝒏 𝒏𝒖𝒆𝒗𝒐 𝒂𝒎𝒂𝒏𝒆𝒄𝒆𝒓 𝒆𝒔𝒄𝒓𝒊𝒃𝒆 𝒄𝒐𝒏 𝒔𝒂𝒏𝒈𝒓𝒆 𝒚 𝒄𝒆𝒏𝒊𝒛𝒂 𝒍𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒓𝒆𝒊𝒏𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒓𝒐𝒕𝒂, 𝒔𝒆 𝒏𝒊𝒆𝒈𝒂 𝒂 𝒄𝒂𝒆𝒓.
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  • Un nuevo comienzo
    Fandom Persona 3 / Free Rol
    Categoría Comedia
    - Ai ¿ A qué velocidad va ? -

    Digo al ver como Mitsuru dobla la segunda esquina perdiéndola de vista por ¿ Tercera vez ? Si creo que es, desde que nos hemos ido de Tokyo hay dos cosas que estoy completamente segura.

    La primera que Mitsuru y Akihiko no ha sido un adiós dulce como el de las demás parejas y la segunda que nunca le digas no a Mitsuru. Solté un suspiro habíamos llegado a Salem en la mejor época.

    - S..señorita Kirijo -

    Uno de los guardaespaldas que iba en el coche le temblaba la voz y me acerqué a este.

    - Si te nota con esa voz creo que eres hombre muerto -

    Me volví a mí asiento.

    Aigis
    Fuuka Yamagishi
    Mitsuru Kirijo
    - Ai ¿ A qué velocidad va ? - Digo al ver como Mitsuru dobla la segunda esquina perdiéndola de vista por ¿ Tercera vez ? Si creo que es, desde que nos hemos ido de Tokyo hay dos cosas que estoy completamente segura. La primera que Mitsuru y Akihiko no ha sido un adiós dulce como el de las demás parejas y la segunda que nunca le digas no a Mitsuru. Solté un suspiro habíamos llegado a Salem en la mejor época. - S..señorita Kirijo - Uno de los guardaespaldas que iba en el coche le temblaba la voz y me acerqué a este. - Si te nota con esa voz creo que eres hombre muerto - Me volví a mí asiento. [R0botx] [Thxgirlyamagishi48] [Thxicewoman]
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Terminado
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  • Había salido a tomar un poco de aire mientras leía un poco debajo de un árbol, buscando protección del sol con ayuda de las hojas.

    De pronto la luz del sol había desaparecido, dejando un color gris y oscuro por todo el campo. Se acercó al borde de las hojas y la lluvia empezó a caer.

    Extendió su mano para asegurarse de que hubiese realmente lluvia pues eran tan diminutas las gota que era difícil de ver.

    —Tendré que quedarme aquí hasta que termine de llover...
    Había salido a tomar un poco de aire mientras leía un poco debajo de un árbol, buscando protección del sol con ayuda de las hojas. De pronto la luz del sol había desaparecido, dejando un color gris y oscuro por todo el campo. Se acercó al borde de las hojas y la lluvia empezó a caer. Extendió su mano para asegurarse de que hubiese realmente lluvia pues eran tan diminutas las gota que era difícil de ver. —Tendré que quedarme aquí hasta que termine de llover...
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  • —Con mi nuevos Jack-Bots estoy seguro que conseguire ese próximo Shen Gong wu, espero esta vez sea algo que me ayude a derrotar a mis enemigos —

    Como precaución el chico agarro sus Shen gong wu de confianza y se dirigio hacia donde el radar le indicaba la localización de su objetivo

    —Espero estén preparados para que mi imperio del mal surja
    —Con mi nuevos Jack-Bots estoy seguro que conseguire ese próximo Shen Gong wu, espero esta vez sea algo que me ayude a derrotar a mis enemigos — Como precaución el chico agarro sus Shen gong wu de confianza y se dirigio hacia donde el radar le indicaba la localización de su objetivo —Espero estén preparados para que mi imperio del mal surja
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  • —Oye Inoue, el otro día mis hermanas me dieron 2 entradas para el cine — Dijo ichigo al estar cerca de Orihime y sacando los voletos para enseñarselos a la chica, antes de continuar hablando dio un vistasu a si alrededor para ver si no habia nadie observando y aclaró su garganta antes de seguir hablando.

    —No sé, tal vez... ¿Quisieras ir conmigo a verla? — Ichigo se sentia confiado hasta el momento en el que las palabras salieron de su boca, empezo a pensar que tal vez ella podría negarse y quedar cómo un tonto. Esa preocupación empezaria a notarse en su rostro.



    —Oye Inoue, el otro día mis hermanas me dieron 2 entradas para el cine — Dijo ichigo al estar cerca de Orihime y sacando los voletos para enseñarselos a la chica, antes de continuar hablando dio un vistasu a si alrededor para ver si no habia nadie observando y aclaró su garganta antes de seguir hablando. —No sé, tal vez... ¿Quisieras ir conmigo a verla? — Ichigo se sentia confiado hasta el momento en el que las palabras salieron de su boca, empezo a pensar que tal vez ella podría negarse y quedar cómo un tonto. Esa preocupación empezaria a notarse en su rostro.
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  • -Estaba pesando en ciertas cosas que la mantenían distraída, al igual que un poco más distante y más fría a comparación de lo que ella es, cada ves que tiene un conflicto usa la cabeza y no el corazón, aunque aveces la hace ver como alguien sin sentimientos, Pero es su mecanismo de defensa para afrontar mejor las cosas-

    — Realmente no me gusta que desconfíen de mi... Cuando jamás en mi vida e dado motivos para que lo hagan, me equivoco como cualquiera... Pero no significa que valla a hacer alguna estupidez como ir a buscar al idiota que me lastimo.
    -Estaba pesando en ciertas cosas que la mantenían distraída, al igual que un poco más distante y más fría a comparación de lo que ella es, cada ves que tiene un conflicto usa la cabeza y no el corazón, aunque aveces la hace ver como alguien sin sentimientos, Pero es su mecanismo de defensa para afrontar mejor las cosas- — Realmente no me gusta que desconfíen de mi... Cuando jamás en mi vida e dado motivos para que lo hagan, me equivoco como cualquiera... Pero no significa que valla a hacer alguna estupidez como ir a buscar al idiota que me lastimo.
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  • Good night to every one ♥ yo me dormiré en la silla ♥
    Good night to every one ♥ yo me dormiré en la silla ♥
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  • Como cuando todo fluye de forma armoniosa en tu vida hasta que te acuerdas de un pequeño detalle... ¡no le has dicho a tus padres que estás embarazada!

    Y no, no es falta de comunicación ni amor, nada de eso.
    Leo y yo hemos vivido una etapa tan maravillosa que se nos olvidó que hay un mundo afuera, jajajaja.

    Ahora toca ir por outfits bonitos y preparar una reunión agradable para dar la gran noticia
    Como cuando todo fluye de forma armoniosa en tu vida hasta que te acuerdas de un pequeño detalle... ¡no le has dicho a tus padres que estás embarazada! Y no, no es falta de comunicación ni amor, nada de eso. Leo y yo hemos vivido una etapa tan maravillosa que se nos olvidó que hay un mundo afuera, jajajaja. Ahora toca ir por outfits bonitos y preparar una reunión agradable para dar la gran noticia ❤️
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  • Nueva administración
    Fandom OC
    Categoría Original
    Con Jason Elaris y quien se quiera unir.

    En la trastienda, la habitación del fondo, subiendo por las escaleras de la derecha, estaba abierta de par en par, el interior estaba impecable, intacto, todas las cosas permanecían en su lugar, las sábanas blancas, limpias.

    Al bajar por las escaleras, se encontraba una mesa con una libreta llena con una lista de recursos que en su momento se escribieron y marcaron, un inventario, una pluma negra de alguna especie de ave desconocida y un tintero con un líquido carmesí en su interior.

    Los estantes organizados, cada uno con recursos diferentes, todos etiquetados con una caligrafía impecable.

    Al abrir la puerta de la trastienda, el bar, la barra, cada una de las copas y tazas estaban debidamente acomodadas.
    Impecables.
    Relucientes.

    La cafetera permaneció encendida preparando el suficiente café para cinco o seis personas.
    Sobre la barra, descansaba un paño blanco.

    Los asientos debidamente limpios, donde alguna vez alguien sin un techo para descansar, optó por dormir.

    Algunos clientes habituales en el bar, susurraban al ver el lugar más impecable que nunca. La rockola reproduciendo rock de los 80's a un volumen moderado.

    Algunas cajas de pizza descansaban en la esquina de la barra, calientes, recién compradas. Sobre de ellas, varios sobres blancos, cuidadosamente cerrados y marcados cada uno con la misma caligrafía de las etiquetas de la trastienda.

    Y una fotografía de cinco personas en la playa, finamente enmarcada en un cuadro de madera de ébano.

    En la entrada, se encontraban dos siluetas, dos viejos amigos, cómplices, que se conocían casi desde los inicios de la humanidad.

    El más alto, llevó la mano hacia el bolsillo del pantalón y sacó un juego de llaves, depositándolas con calma y lentitud en las manos de su interlocutor.

    - Te quedas a cargo. Es hora, Jay.

    Las palabras escaparon de sus labios, con la calma y tesitura habitual del dueño del bar.

    Colocó una mano sobre el hombro del peliplata.

    - Los sobres tienen cartas de despedida, así como un cheque por medio millón para cada quién, correspondientes al pago por el tiempo que han estado todos en el bar.

    Explicó calmadamente, al tiempo que se ajustaba las mangas de la camisa y se colocaba un par de guantes de cuero sin las últimas falanges.

    - Hay uno para cada quién. Nairis, Windburn, Lyra, El pequeño Al, y tú.

    Después de decir esto, un par de alas negras con tintes rojos se desplegaron de su espalda.

    - También, hay una para Saya.

    Las palabras salieron con dolor y un nudo en la garganta, respiró profundo antes de exhalar todo el aire contenido.

    - Me hubiera gustado decirle las cosas de frente.

    Admitió con pesar en el rostro, sacudió las alas y dirigió la mirada al cielo.

    - Disfruta tu vida, Jay. Tal vez después nos encontremos de nuevo.

    En un parpadeo, donde antes se encontraba el dueño del bar, solo había una pluma flotando lentamente hacia el suelo.
    Con [jay.elaris] y quien se quiera unir. En la trastienda, la habitación del fondo, subiendo por las escaleras de la derecha, estaba abierta de par en par, el interior estaba impecable, intacto, todas las cosas permanecían en su lugar, las sábanas blancas, limpias. Al bajar por las escaleras, se encontraba una mesa con una libreta llena con una lista de recursos que en su momento se escribieron y marcaron, un inventario, una pluma negra de alguna especie de ave desconocida y un tintero con un líquido carmesí en su interior. Los estantes organizados, cada uno con recursos diferentes, todos etiquetados con una caligrafía impecable. Al abrir la puerta de la trastienda, el bar, la barra, cada una de las copas y tazas estaban debidamente acomodadas. Impecables. Relucientes. La cafetera permaneció encendida preparando el suficiente café para cinco o seis personas. Sobre la barra, descansaba un paño blanco. Los asientos debidamente limpios, donde alguna vez alguien sin un techo para descansar, optó por dormir. Algunos clientes habituales en el bar, susurraban al ver el lugar más impecable que nunca. La rockola reproduciendo rock de los 80's a un volumen moderado. Algunas cajas de pizza descansaban en la esquina de la barra, calientes, recién compradas. Sobre de ellas, varios sobres blancos, cuidadosamente cerrados y marcados cada uno con la misma caligrafía de las etiquetas de la trastienda. Y una fotografía de cinco personas en la playa, finamente enmarcada en un cuadro de madera de ébano. En la entrada, se encontraban dos siluetas, dos viejos amigos, cómplices, que se conocían casi desde los inicios de la humanidad. El más alto, llevó la mano hacia el bolsillo del pantalón y sacó un juego de llaves, depositándolas con calma y lentitud en las manos de su interlocutor. - Te quedas a cargo. Es hora, Jay. Las palabras escaparon de sus labios, con la calma y tesitura habitual del dueño del bar. Colocó una mano sobre el hombro del peliplata. - Los sobres tienen cartas de despedida, así como un cheque por medio millón para cada quién, correspondientes al pago por el tiempo que han estado todos en el bar. Explicó calmadamente, al tiempo que se ajustaba las mangas de la camisa y se colocaba un par de guantes de cuero sin las últimas falanges. - Hay uno para cada quién. Nairis, Windburn, Lyra, El pequeño Al, y tú. Después de decir esto, un par de alas negras con tintes rojos se desplegaron de su espalda. - También, hay una para Saya. Las palabras salieron con dolor y un nudo en la garganta, respiró profundo antes de exhalar todo el aire contenido. - Me hubiera gustado decirle las cosas de frente. Admitió con pesar en el rostro, sacudió las alas y dirigió la mirada al cielo. - Disfruta tu vida, Jay. Tal vez después nos encontremos de nuevo. En un parpadeo, donde antes se encontraba el dueño del bar, solo había una pluma flotando lentamente hacia el suelo.
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    Grupal
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    Cualquier línea
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