Desde la fría opresión de sus cadenas invisibles, ella lo observa todo. Cada agravio, cada caricia, cada humillación. Su mente actual no tiene permitido alcanzar esos abismos; todo cae en el silencio de un baúl hermético, sepultado bajo los mismos sellos que la condenan. No puede tocar sus propios recuerdos... todavía.
Pero la eternidad es un lujo que solo los monstruos saben aprovechar.
Pero la eternidad es un lujo que solo los monstruos saben aprovechar.
Desde la fría opresión de sus cadenas invisibles, ella lo observa todo. Cada agravio, cada caricia, cada humillación. Su mente actual no tiene permitido alcanzar esos abismos; todo cae en el silencio de un baúl hermético, sepultado bajo los mismos sellos que la condenan. No puede tocar sus propios recuerdos... todavía.
Pero la eternidad es un lujo que solo los monstruos saben aprovechar.