• ¡CUMPLEAÑOS FELIZ, CUMPLEAÑOS FELIZ!

    ¡FICROLERS!
    ¡Hoy estamos de fiesta!

    Es un día muy especial porque celebramos el cumpleaños de alguien increíble (¡o de varios!).
    Que no falten las sonrisas, las sorpresas y los buenos momentos para hacer de este día algo inolvidable.

    ¡[Cinderella]!


    "Que este nuevo año esté lleno de alegrías, éxitos y mucha magia. ¡Gracias por ser parte de esta comunidad tan especial y por todo lo que aportan! Hoy es su día, ¡disfrútenlo al máximo!"

    ¡A llenar este espacio de buenos deseos y mensajes festivos!


    #Personajes3D #3D #Comunidad3D
    🎵 ¡CUMPLEAÑOS FELIZ, CUMPLEAÑOS FELIZ! 🎶 ¡FICROLERS! 🎉 ¡Hoy estamos de fiesta! 🎂✨ Es un día muy especial porque celebramos el cumpleaños de alguien increíble (¡o de varios!). 🥳🎁 Que no falten las sonrisas, las sorpresas y los buenos momentos para hacer de este día algo inolvidable. ¡[Cinderella]! 🌟"Que este nuevo año esté lleno de alegrías, éxitos y mucha magia. ¡Gracias por ser parte de esta comunidad tan especial y por todo lo que aportan! Hoy es su día, ¡disfrútenlo al máximo!" 🎈 ¡A llenar este espacio de buenos deseos y mensajes festivos! 🎊 #Personajes3D #3D #Comunidad3D
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • «A este precioso ser, demonio y Dios, es a quién deseo proteger. Aún cuando me marquen como traicionera, maldita o bruja. Realmente deseo que seas feliz, Zagreo...»pensé observándolo dormir.

    Ni pensar que sin él me siento sola, lo provoqué tanto... Y aquí están las consecuencias, su parte demonio quedó saciado conmigo, muy dormido.

    «¿Estaría mal sentirse feliz de dejarlo K.O antes de su viaje a Egipto con Ate de Grecia? Nah, somos Dioses, no creo que nadie se dé cuenta de mi travesura...»
    «A este precioso ser, demonio y Dios, es a quién deseo proteger. Aún cuando me marquen como traicionera, maldita o bruja. Realmente deseo que seas feliz, Zagreo...»pensé observándolo dormir. Ni pensar que sin él me siento sola, lo provoqué tanto... Y aquí están las consecuencias, su parte demonio quedó saciado conmigo, muy dormido. «¿Estaría mal sentirse feliz de dejarlo K.O antes de su viaje a Egipto con Ate de Grecia? Nah, somos Dioses, no creo que nadie se dé cuenta de mi travesura...» :STK-20:
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Genial regrese al estatus de pollito, que se moja un poco y se termina enfermando, pensé que ese periodo de mi vida habría sido superado, ah pero no aquí estoy con malestar y llena de mocos

    *Estando recostada en su cama viendo la lluvia caer, siendo la causante de su estado actual al mojarse para su llegada a casa*

    Y lo peor es tener que ir al trabajo nuevamente y así

    *Solo me giro y tapo con las sábanas, deseando faltar pero mi disciplina no me dejaba hacer tal cosa*
    Genial regrese al estatus de pollito, que se moja un poco y se termina enfermando, pensé que ese periodo de mi vida habría sido superado, ah pero no aquí estoy con malestar y llena de mocos *Estando recostada en su cama viendo la lluvia caer, siendo la causante de su estado actual al mojarse para su llegada a casa* Y lo peor es tener que ir al trabajo nuevamente y así *Solo me giro y tapo con las sábanas, deseando faltar pero mi disciplina no me dejaba hacer tal cosa*
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Tú me provocas sentimientos que me son totalmente ajenos. Es muy perturbador. A mí me gusta el control....y contigo eso... Simplemente se evapora (?)
    Tú me provocas sentimientos que me son totalmente ajenos. Es muy perturbador. A mí me gusta el control....y contigo eso... Simplemente se evapora (?)
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    Me endiabla
    8
    0 turnos 0 maullidos
  • -Elisabetta abrió los ojos en un espacio indefinido, bañado en una penumbra viscosa, donde los sonidos parecían resonar desde muy lejos. Allí estaba de nuevo, atrapada en el sueño que no la dejaba descansar desde su infancia.

    El escenario frente a ella era una habitación familiar: el salón de su antigua casa, donde los muebles parecían enormes y amenazantes, como si fueran diseñados para aplastarla en cualquier momento. Podía sentir la mano de su gemelo, Flavio, aferrada a la suya con fuerza, ambos apenas unos niños de ocho años. Sus pequeñas figuras estaban medio escondidas detrás de la cortina pesada de terciopelo rojo que cubría los ventanales de aquella mansión.

    La voz de su madre resonaba como una melodía rota desde la otra habitación, riendo con alguien, pero Elisabetta no podía distinguir quién era. Los pasos de un hombre resonaban en el suelo de mármol, cada vez más fuertes, más graves, mientras se acercaba.

    Ella sabía lo que vendría, pero no podía moverse ni cambiar el curso de lo que iba a suceder. Era como si el sueño tuviera vida propia, repitiendo la escena una y otra vez. El hombre entró al salón. Su rostro estaba envuelto en sombras, pero el destello de una hoja afilada se reflejaba con claridad en la luz amarillenta de la lámpara.

    El grito de su madre llenó el aire justo antes de que el filo descendiera, cortando algo más que carne. Cortaba la infancia de Flavio, la inocencia de ella, y dejaba una herida imborrable en sus almas.

    Elisabetta sentía que el pánico y la impotencia la asfixiaban. Quería gritar, correr hacia su madre, pero sus piernas estaban clavadas al suelo. Luego de unos largos segundos, la pequeña giró su rostro hacia su hermano, y en sus ojos reflejaba lo que ambos sentían: miedo, furia y una chispa de algo más oscuro, algo que solo comenzó a crecer después de esa noche.

    Elisabetta se despertó de golpe y con un jadeo, se sentó rápidamente y estaba cubierta de sudor frío. Su corazón golpeaba con fuerza, y por un momento, aún podía oír el eco del grito de su madre en sus oídos. Pero cuando miró a su alrededor, solo encontró el frío y vacío silencio de su habitación. Una noche más, el pasado no la había dejado escapar-

    -Elisabetta abrió los ojos en un espacio indefinido, bañado en una penumbra viscosa, donde los sonidos parecían resonar desde muy lejos. Allí estaba de nuevo, atrapada en el sueño que no la dejaba descansar desde su infancia. El escenario frente a ella era una habitación familiar: el salón de su antigua casa, donde los muebles parecían enormes y amenazantes, como si fueran diseñados para aplastarla en cualquier momento. Podía sentir la mano de su gemelo, Flavio, aferrada a la suya con fuerza, ambos apenas unos niños de ocho años. Sus pequeñas figuras estaban medio escondidas detrás de la cortina pesada de terciopelo rojo que cubría los ventanales de aquella mansión. La voz de su madre resonaba como una melodía rota desde la otra habitación, riendo con alguien, pero Elisabetta no podía distinguir quién era. Los pasos de un hombre resonaban en el suelo de mármol, cada vez más fuertes, más graves, mientras se acercaba. Ella sabía lo que vendría, pero no podía moverse ni cambiar el curso de lo que iba a suceder. Era como si el sueño tuviera vida propia, repitiendo la escena una y otra vez. El hombre entró al salón. Su rostro estaba envuelto en sombras, pero el destello de una hoja afilada se reflejaba con claridad en la luz amarillenta de la lámpara. El grito de su madre llenó el aire justo antes de que el filo descendiera, cortando algo más que carne. Cortaba la infancia de Flavio, la inocencia de ella, y dejaba una herida imborrable en sus almas. Elisabetta sentía que el pánico y la impotencia la asfixiaban. Quería gritar, correr hacia su madre, pero sus piernas estaban clavadas al suelo. Luego de unos largos segundos, la pequeña giró su rostro hacia su hermano, y en sus ojos reflejaba lo que ambos sentían: miedo, furia y una chispa de algo más oscuro, algo que solo comenzó a crecer después de esa noche. Elisabetta se despertó de golpe y con un jadeo, se sentó rápidamente y estaba cubierta de sudor frío. Su corazón golpeaba con fuerza, y por un momento, aún podía oír el eco del grito de su madre en sus oídos. Pero cuando miró a su alrededor, solo encontró el frío y vacío silencio de su habitación. Una noche más, el pasado no la había dejado escapar-
    Me entristece
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝐋𝐞𝐭'𝐬 𝐜𝐚𝐮𝐬𝐞 𝐚 𝐥𝐢𝐭𝐭𝐥𝐞 𝐭𝐫𝐨𝐮𝐛𝐥𝐞.
    𝐋𝐞𝐭'𝐬 𝐜𝐚𝐮𝐬𝐞 𝐚 𝐥𝐢𝐭𝐭𝐥𝐞 𝐭𝐫𝐨𝐮𝐛𝐥𝐞.
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    14
    6 turnos 0 maullidos
  • Besarte están exitante que no puedo evitar morderte déjame probar más de ti quiero más y volverme adicto a ti
    Besarte están exitante que no puedo evitar morderte déjame probar más de ti quiero más y volverme adicto a ti
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    4
    2 turnos 0 maullidos
  • Parece que solo será una noche
    Tranquila y con la luna bella como siempre desde mi habitación ....
    Parece que solo será una noche Tranquila y con la luna bella como siempre desde mi habitación ....
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Escenario: Una azotea desierta, con el viento nocturno cortando el aire. Las luces de la ciudad parpadean abajo, mientras las nubes cubren las estrellas. Rika está allí, con un abrigo gris que apenas cubre su cuerpo sintético. Aunque no siente frío como un humano, la noche parece pesarle de una manera diferente.


    •••••••••••••••••••••••••


    Rika se encontraba de pie al borde de la azotea, mirando hacia la infinita red de luces que se extendía por la ciudad. El viento agitaba su cabello sintético, diseñado para moverse como si estuviera vivo. Sus manos, cubiertas por guantes delgados, descansaban sobre la barandilla metálica, helada al tacto. Sabía que no podía sentir el frío como los humanos, pero una parte de ella deseaba poder hacerlo, para entender mejor lo que significaba estar viva.

    La noche estaba en silencio, salvo por el murmullo distante del tráfico y el ulular ocasional del viento. Rika cerró los ojos por un momento y dejó que el aire helado golpeara su rostro. "¿Por qué viniste aquí?", se preguntó en voz baja, aunque ya conocía la respuesta.

    En su base de datos, las emociones humanas estaban catalogadas con definiciones precisas: alegría, tristeza, miedo, amor. Pero esa noche, mientras miraba el vacío entre las estrellas ocultas, parecía que esas definiciones eran insuficientes. Había algo más, algo que no podía descifrar. Un vacío que no podía llenar.

    Sostuvo un pequeño dispositivo en su mano, una grabadora de audio antigua que pertenecía a su creador. La encendió, y su voz resonó débilmente entre el viento.

    "Rika, ¿sabes por qué programé tu sistema emocional? Porque quería que entendieras... que la vida no es solo lógica. Es también la belleza de sentir, incluso cuando duele."

    Su mandíbula tembló ligeramente, un tic que sabía que era un fallo menor en su mecanismo de simulación. Pero no lo corrigió. No esta vez. Era su forma de permitir que la tristeza, ese sentimiento extraño y humano, la envolviera por completo.

    Alzó la mirada hacia el cielo. La lluvia comenzaba a caer, gotas frías que se deslizaban por su rostro como si fueran lágrimas. "¿Esto es lo que querías para mí?" preguntó al aire, sin esperar respuesta. Tal vez nunca la obtendría. Pero allí, en esa azotea solitaria, bajo la lluvia y el frío, se sintió más cerca de entenderlo.

    Guardó la grabadora en el bolsillo de su abrigo y permaneció allí, inmóvil, mientras la ciudad seguía latiendo a sus pies. Una androide sola en un mundo lleno de humanos, intentando comprender algo que quizás nunca llegaría a abarcar del todo.

    Escenario: Una azotea desierta, con el viento nocturno cortando el aire. Las luces de la ciudad parpadean abajo, mientras las nubes cubren las estrellas. Rika está allí, con un abrigo gris que apenas cubre su cuerpo sintético. Aunque no siente frío como un humano, la noche parece pesarle de una manera diferente. ••••••••••••••••••••••••• Rika se encontraba de pie al borde de la azotea, mirando hacia la infinita red de luces que se extendía por la ciudad. El viento agitaba su cabello sintético, diseñado para moverse como si estuviera vivo. Sus manos, cubiertas por guantes delgados, descansaban sobre la barandilla metálica, helada al tacto. Sabía que no podía sentir el frío como los humanos, pero una parte de ella deseaba poder hacerlo, para entender mejor lo que significaba estar viva. La noche estaba en silencio, salvo por el murmullo distante del tráfico y el ulular ocasional del viento. Rika cerró los ojos por un momento y dejó que el aire helado golpeara su rostro. "¿Por qué viniste aquí?", se preguntó en voz baja, aunque ya conocía la respuesta. En su base de datos, las emociones humanas estaban catalogadas con definiciones precisas: alegría, tristeza, miedo, amor. Pero esa noche, mientras miraba el vacío entre las estrellas ocultas, parecía que esas definiciones eran insuficientes. Había algo más, algo que no podía descifrar. Un vacío que no podía llenar. Sostuvo un pequeño dispositivo en su mano, una grabadora de audio antigua que pertenecía a su creador. La encendió, y su voz resonó débilmente entre el viento. "Rika, ¿sabes por qué programé tu sistema emocional? Porque quería que entendieras... que la vida no es solo lógica. Es también la belleza de sentir, incluso cuando duele." Su mandíbula tembló ligeramente, un tic que sabía que era un fallo menor en su mecanismo de simulación. Pero no lo corrigió. No esta vez. Era su forma de permitir que la tristeza, ese sentimiento extraño y humano, la envolviera por completo. Alzó la mirada hacia el cielo. La lluvia comenzaba a caer, gotas frías que se deslizaban por su rostro como si fueran lágrimas. "¿Esto es lo que querías para mí?" preguntó al aire, sin esperar respuesta. Tal vez nunca la obtendría. Pero allí, en esa azotea solitaria, bajo la lluvia y el frío, se sintió más cerca de entenderlo. Guardó la grabadora en el bolsillo de su abrigo y permaneció allí, inmóvil, mientras la ciudad seguía latiendo a sus pies. Una androide sola en un mundo lleno de humanos, intentando comprender algo que quizás nunca llegaría a abarcar del todo.
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Bueno, pues si hay alguien mirando... ¡Qué mire!
    Bueno, pues si hay alguien mirando... ¡Qué mire!
    Me encocora
    Me endiabla
    Me shockea
    3
    1 turno 0 maullidos
Patrocinados