• リュウ・イシュタル・ヨキン
    ✦ Nombre completo Ryuリュウ・イシュタル・ヨキン(Ryu Ishtar Yokin) ✦ Alias ✧ La Potra Salvaje✧ La Amazona del Glamour Oscuro✧ Corazón Secreto de los Ishtar✧ Colmillo Carmesí ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━  Raza Licántropa / Demonio (Híbrido Arcano)Descendiente directa del Clan Ishtar, portadora de una herencia demoníaca antigua sellada con sangre lunar y Energía...
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    7
    0 comentarios 0 compartidos
  • — Quiero vivir en un castillo, la abuelita me dijo que soy una princesa, porque lo soy, ¿Verdad?
    — Quiero vivir en un castillo, la abuelita me dijo que soy una princesa, porque lo soy, ¿Verdad?
    Me gusta
    Me encocora
    2
    4 turnos 0 maullidos
  • "La felicidad no está en el destino, sino en el camino".
    "La felicidad no está en el destino, sino en el camino".
    Me entristece
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • *Caminado junto a su amado Ruiseñor, tomados de la mano, por los cerezos en flor, el ambiente se siente de lo mas romántico, estaba solo ellos dos, Belle pudo ver la forma en que su Ruiseñor tenía ahora atado el cabello, se le hacia de lo mas lindo. *
    *Caminado junto a su amado Ruiseñor, tomados de la mano, por los cerezos en flor, el ambiente se siente de lo mas romántico, estaba solo ellos dos, Belle pudo ver la forma en que su Ruiseñor tenía ahora atado el cabello, se le hacia de lo mas lindo. *
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Los ojos de Chantle Parte II
    Fandom Linaje Queen
    Categoría Acción
    Akane Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar Akane
    Hannah Queen Queen Hannah
    Ryu リュウ・イシュタル・ヨキン Ryu
    Chantle Queen Ishtar Chantle
    Jenny Queen Orc Jenny
    𝐀yane 𝐈𝐬𝐡𝐭𝐚𝐫 Ayane
    Jason Jaegerjaquez Ishtar Jason

    El castillo surge ante nosotras como una herida abierta en la realidad.

    No es una construcción.
    Es un recuerdo solidificado a base de Caos, culpa y sangre antigua.

    Las torres se alzan en ángulos imposibles, las paredes palpitan como si estuvieran vivas y el aire pesa, denso, cargado de una energía que reconoce nuestro linaje… y lo reclama.

    Akane entra primero, protegiendo a Chantle y Hannah contra su pecho. Su paso es firme, pero su cuerpo está en tensión constante. Ryu camina a mi lado, en silencio, con la mandíbula apretada y los ojos atentos a cada sombra.

    En cuanto cruzamos el umbral, el castillo reacciona.

    Las paredes se mueven con violencia.

    El suelo cruje.

    Los corredores se retuercen, cerrándose a nuestras espaldas y abriéndose en direcciones imposibles. Donde había una puerta ahora hay piedra viva; donde había un pasillo, un muro que late como carne.

    —Un laberinto… —alcanza a decir Akane.

    El castillo intenta separarnos.
    Confundirnos.
    Jugar con nosotras.
    Y entonces algo dentro de mí revienta.

    La imagen de Jason cayendo.
    Su despedida.
    El sacrificio que no pude impedir.

    No.
    No voy a seguirle el juego a este maldito lugar.
    Doy un paso al frente y golpeo la pared con el puño.

    El impacto resuena como un trueno… pero el muro no cede.

    Igual que cuando era pequeña.
    Igual que cuando golpeaba el metal del Caos hasta sangrar.
    El día que conocí a Oz.
    El día que me enseñó que el Caos no se suplica: se moldea.

    —¡Está en mi sangre! —gruño, con la voz rota de rabia— ¡Está en mis venas!

    Vuelvo a golpear.
    El castillo tiembla, pero se burla.

    —¡Aquí me tienes! —grito hacia las alturas imposibles— ¡Estoy aquí, muéstrate!

    Un tercer golpe.

    —¡Mentiroso!
    —¡Tramposo!
    —¡Estoy aquí… padre!

    El último impacto abre mi piel.
    La sangre cae al suelo negro… y el castillo se detiene.

    Durante un instante eterno, nada se mueve.

    La piedra absorbe mi sangre como si la reconociera. Los muros crujen, tensándose, y el laberinto entero parece contener la respiración.

    Entonces, cede.

    Las paredes se deslizan, se reordenan, y el laberinto se abre ante nosotras, revelando una sala inmensa.

    La biblioteca.

    Estanterías infinitas se alzan como columnas vivas, los libros se mueven solos, reacomodándose con un susurro constante. El aire huele a polvo antiguo, a luna y a Caos dormido.

    Al fondo, inmóvil, eterno, el bibliotecario.
    Su mirada se fija directamente en Chantle.

    —Chantle… Hijo del Caos… —dice con una voz que no pertenece al tiempo—.
    —Te estaba esperando. Descubre tu rostro para ver lo que permanece oculto...

    Siento cómo las fuerzas me abandonan de golpe. El esfuerzo, la rabia, la herida abierta… todo me alcanza al mismo tiempo. Mis piernas fallan y caigo al suelo, apenas consciente.

    Hannah se aferra a mí.
    Y entonces ocurre.
    Una luz suave, lunar, brota de ella por primera vez. No quema. No invade. Protege. La siento envolverme, cerrar la herida, calmar el Caos desbocado en mis venas.

    ¿Magia Elunai?
    ¿La protección de Selin?
    No lo sé. Solo sé que funciona.
    Respiro de nuevo.
    Cuando alzo la vista, el bibliotecario sostiene un libro antiguo entre sus manos. No parece cuero ni metal. Late, como si tuviera un corazón propio.

    No lo ofrece a nadie más.
    Solo a Chantle.
    Y en ese instante, un frío recorre mi espalda.

    —¿Ayane…? —susurro.
    Miro alrededor.
    No está.

    La comprensión llega tarde.

    Demasiado tarde.
    [akane_qi] Akane [stellar_white_bear_102] Hannah [Ryu] Ryu [frost_platinum_hare_393] Chantle [queen_0] Jenny [Ayane_Ishtar] Ayane [Jason07] Jason El castillo surge ante nosotras como una herida abierta en la realidad. No es una construcción. Es un recuerdo solidificado a base de Caos, culpa y sangre antigua. Las torres se alzan en ángulos imposibles, las paredes palpitan como si estuvieran vivas y el aire pesa, denso, cargado de una energía que reconoce nuestro linaje… y lo reclama. Akane entra primero, protegiendo a Chantle y Hannah contra su pecho. Su paso es firme, pero su cuerpo está en tensión constante. Ryu camina a mi lado, en silencio, con la mandíbula apretada y los ojos atentos a cada sombra. En cuanto cruzamos el umbral, el castillo reacciona. Las paredes se mueven con violencia. El suelo cruje. Los corredores se retuercen, cerrándose a nuestras espaldas y abriéndose en direcciones imposibles. Donde había una puerta ahora hay piedra viva; donde había un pasillo, un muro que late como carne. —Un laberinto… —alcanza a decir Akane. El castillo intenta separarnos. Confundirnos. Jugar con nosotras. Y entonces algo dentro de mí revienta. La imagen de Jason cayendo. Su despedida. El sacrificio que no pude impedir. No. No voy a seguirle el juego a este maldito lugar. Doy un paso al frente y golpeo la pared con el puño. El impacto resuena como un trueno… pero el muro no cede. Igual que cuando era pequeña. Igual que cuando golpeaba el metal del Caos hasta sangrar. El día que conocí a Oz. El día que me enseñó que el Caos no se suplica: se moldea. —¡Está en mi sangre! —gruño, con la voz rota de rabia— ¡Está en mis venas! Vuelvo a golpear. El castillo tiembla, pero se burla. —¡Aquí me tienes! —grito hacia las alturas imposibles— ¡Estoy aquí, muéstrate! Un tercer golpe. —¡Mentiroso! —¡Tramposo! —¡Estoy aquí… padre! El último impacto abre mi piel. La sangre cae al suelo negro… y el castillo se detiene. Durante un instante eterno, nada se mueve. La piedra absorbe mi sangre como si la reconociera. Los muros crujen, tensándose, y el laberinto entero parece contener la respiración. Entonces, cede. Las paredes se deslizan, se reordenan, y el laberinto se abre ante nosotras, revelando una sala inmensa. La biblioteca. Estanterías infinitas se alzan como columnas vivas, los libros se mueven solos, reacomodándose con un susurro constante. El aire huele a polvo antiguo, a luna y a Caos dormido. Al fondo, inmóvil, eterno, el bibliotecario. Su mirada se fija directamente en Chantle. —Chantle… Hijo del Caos… —dice con una voz que no pertenece al tiempo—. —Te estaba esperando. Descubre tu rostro para ver lo que permanece oculto... Siento cómo las fuerzas me abandonan de golpe. El esfuerzo, la rabia, la herida abierta… todo me alcanza al mismo tiempo. Mis piernas fallan y caigo al suelo, apenas consciente. Hannah se aferra a mí. Y entonces ocurre. Una luz suave, lunar, brota de ella por primera vez. No quema. No invade. Protege. La siento envolverme, cerrar la herida, calmar el Caos desbocado en mis venas. ¿Magia Elunai? ¿La protección de Selin? No lo sé. Solo sé que funciona. Respiro de nuevo. Cuando alzo la vista, el bibliotecario sostiene un libro antiguo entre sus manos. No parece cuero ni metal. Late, como si tuviera un corazón propio. No lo ofrece a nadie más. Solo a Chantle. Y en ese instante, un frío recorre mi espalda. —¿Ayane…? —susurro. Miro alrededor. No está. La comprensión llega tarde. Demasiado tarde.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    8
    17 turnos 0 maullidos
  • Oh Lucifer… yo como un estupido preocupándome por sus sentimientos. Y al muy necio le da igual. “Esta bien” ¿Si? ¿De verdad? ¡Pues esta bien!
    Oh Lucifer… yo como un estupido preocupándome por sus sentimientos. Y al muy necio le da igual. “Esta bien” ¿Si? ¿De verdad? ¡Pues esta bien!
    Me gusta
    Me enjaja
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Dean no había planeado terminar en un bar de Lebanon esa noche. En realidad, su idea original era “solo una cerveza rápida” después de una cacería particularmente asquerosa. Pero el Rusty Spur estaba más lleno de lo normal: luces de neón parpadeando, música country demasiado alta y un grupo de personas reunidas alrededor de algo que parecía… divertido.

    Un toro mecánico.

    Dean levantó una ceja.
    —Esto es nuevo —murmuró, entrando como si aquel fuera su territorio natural.

    Un cartel hecho con cartulina anunciaba: TORNEO DE TORO MECÁNICO – GANADOR: BEBIDAS GRATIS TODA LA NOCHE.

    Sus ojos brillaron con la intensidad de alguien que acababa de encontrar su propósito en la vida.

    Se apoyó en la barra y pidió una cerveza mientras observaba a los participantes: un tipo demasiado borracho cayó a los tres segundos, una chica aguantó casi veinte antes de salir volando entre risas, y otro terminó enredado con la cuerda como si el toro lo hubiera declarado enemigo personal.

    Dean sonrió de medio lado.
    —Vamos, cariño… tú y yo tenemos asuntos pendientes.

    Cuando anunciaron su turno, algunos lo miraron con curiosidad: camisa de franela, botas gastadas, expresión confiada. El operador del toro le explicó las reglas con voz aburrida.

    —El que dure más tiempo gana.

    Dean se subió al toro con una facilidad insultante y se ajustó el agarre.

    —Hazlo interesante —le dijo al operador—. No seas tímido.

    La música subió. El toro empezó lento, casi burlón. Dean se balanceaba con naturalidad, como si hubiera nacido para eso. La gente comenzó a animar. Luego el toro aceleró, giró con violencia, saltó de un lado a otro.
    Dean apretó los dientes cuando el toro hizo un giro brusco que habría lanzado a cualquiera al suelo. Pero él se mantuvo firme, una mano en alto, la otra aferrada como si fuera una cacería más.

    —¡Vamos! —gritó alguien desde la barra.

    El operador subió la dificultad al máximo. El toro parecía poseído por algo del infierno. Dean estuvo a punto de caer cuando el animal dio un latigazo final… pero logró recuperar el equilibrio con una risa salvaje.

    Y entonces… se detuvo.

    Silencio.

    Un segundo después, el bar explotó en aplausos y vítores.

    —¡Tenemos ganador! —anunció el camarero—. ¡El vaquero de cuadros!

    Dean se dejó caer al suelo, respirando agitado, con una sonrisa enorme.

    —Eso… ha sido lo mejor de la semana —dijo, levantándose.

    Alguien le puso una cerveza en la mano. Luego otra. Y otra más.

    Durante el resto de la noche fue tratado como una leyenda local: palmadas en la espalda, fotos con desconocidos y comentarios como “Ese tipo montó el toro como si fuera el Apocalipsis”.

    Cuando volvió al búnker horas después, oliendo a cerveza y gloria, Sam lo miró desde la mesa de mapas.

    —¿Dónde estabas?

    Dean dejó el trofeo sobre la mesa con orgullo.

    —Ganando el primero torneo de toro mecánico de Lebanon.

    Sam parpadeó.
    —…¿Por qué no me sorprende?

    Dean se encogió de hombros, sonriendo.

    —Hay cosas que simplemente están escritas en mi destino, Sammy.

    Y esa noche, el destino llevaba botas, música country y bebidas gratis.
    Dean no había planeado terminar en un bar de Lebanon esa noche. En realidad, su idea original era “solo una cerveza rápida” después de una cacería particularmente asquerosa. Pero el Rusty Spur estaba más lleno de lo normal: luces de neón parpadeando, música country demasiado alta y un grupo de personas reunidas alrededor de algo que parecía… divertido. Un toro mecánico. Dean levantó una ceja. —Esto es nuevo —murmuró, entrando como si aquel fuera su territorio natural. Un cartel hecho con cartulina anunciaba: TORNEO DE TORO MECÁNICO – GANADOR: BEBIDAS GRATIS TODA LA NOCHE. Sus ojos brillaron con la intensidad de alguien que acababa de encontrar su propósito en la vida. Se apoyó en la barra y pidió una cerveza mientras observaba a los participantes: un tipo demasiado borracho cayó a los tres segundos, una chica aguantó casi veinte antes de salir volando entre risas, y otro terminó enredado con la cuerda como si el toro lo hubiera declarado enemigo personal. Dean sonrió de medio lado. —Vamos, cariño… tú y yo tenemos asuntos pendientes. Cuando anunciaron su turno, algunos lo miraron con curiosidad: camisa de franela, botas gastadas, expresión confiada. El operador del toro le explicó las reglas con voz aburrida. —El que dure más tiempo gana. Dean se subió al toro con una facilidad insultante y se ajustó el agarre. —Hazlo interesante —le dijo al operador—. No seas tímido. La música subió. El toro empezó lento, casi burlón. Dean se balanceaba con naturalidad, como si hubiera nacido para eso. La gente comenzó a animar. Luego el toro aceleró, giró con violencia, saltó de un lado a otro. Dean apretó los dientes cuando el toro hizo un giro brusco que habría lanzado a cualquiera al suelo. Pero él se mantuvo firme, una mano en alto, la otra aferrada como si fuera una cacería más. —¡Vamos! —gritó alguien desde la barra. El operador subió la dificultad al máximo. El toro parecía poseído por algo del infierno. Dean estuvo a punto de caer cuando el animal dio un latigazo final… pero logró recuperar el equilibrio con una risa salvaje. Y entonces… se detuvo. Silencio. Un segundo después, el bar explotó en aplausos y vítores. —¡Tenemos ganador! —anunció el camarero—. ¡El vaquero de cuadros! Dean se dejó caer al suelo, respirando agitado, con una sonrisa enorme. —Eso… ha sido lo mejor de la semana —dijo, levantándose. Alguien le puso una cerveza en la mano. Luego otra. Y otra más. Durante el resto de la noche fue tratado como una leyenda local: palmadas en la espalda, fotos con desconocidos y comentarios como “Ese tipo montó el toro como si fuera el Apocalipsis”. Cuando volvió al búnker horas después, oliendo a cerveza y gloria, Sam lo miró desde la mesa de mapas. —¿Dónde estabas? Dean dejó el trofeo sobre la mesa con orgullo. —Ganando el primero torneo de toro mecánico de Lebanon. Sam parpadeó. —…¿Por qué no me sorprende? Dean se encogió de hombros, sonriendo. —Hay cosas que simplemente están escritas en mi destino, Sammy. Y esa noche, el destino llevaba botas, música country y bebidas gratis.
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • el cantante paseaba por calles poco transitadas algo pensativo -es raro pensar que aun siendo "famoso" y "conocido".... sigo estando solo- su sonrisa empezo a temblar un poco antesd e que respirara ondo recomponiendo aquella sonrisa -sin embargo solo o acompañado el acto debe continuar- aunque sus ojos mostraban alegria su sonrisa aun temblaba como si le doliera

    https://music.youtube.com/watch?v=csY_i30TbsM&si=xEDUqImVgEt_mtI0
    el cantante paseaba por calles poco transitadas algo pensativo -es raro pensar que aun siendo "famoso" y "conocido".... sigo estando solo- su sonrisa empezo a temblar un poco antesd e que respirara ondo recomponiendo aquella sonrisa -sin embargo solo o acompañado el acto debe continuar- aunque sus ojos mostraban alegria su sonrisa aun temblaba como si le doliera https://music.youtube.com/watch?v=csY_i30TbsM&si=xEDUqImVgEt_mtI0
    0 turnos 0 maullidos
  • ⸻ No busca el incendio voraz del mediodía, prefiere el misterio de su propia fase; la mujer, como el astro, es pura alquimia, cambiando de rostro sin que su luz pase.

    Gobierna mareas con solo un destello, a veces es sombra, a veces es llena. Ambas son dueñas de un ciclo tan bello, que brilla más fuerte cuando el cielo truena. ⸻
    ⸻ No busca el incendio voraz del mediodía, prefiere el misterio de su propia fase; la mujer, como el astro, es pura alquimia, cambiando de rostro sin que su luz pase. Gobierna mareas con solo un destello, a veces es sombra, a veces es llena. Ambas son dueñas de un ciclo tan bello, que brilla más fuerte cuando el cielo truena. ⸻
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • ━ 𝙳𝚎𝚊𝚛 𝚜𝚎𝚕𝚏, 𝙸'𝚕𝚕 𝚖𝚊𝚔𝚎 𝚢𝚘𝚞 𝚙𝚛𝚘𝚞𝚍 𝚝𝚘 𝚜𝚎𝚎 𝚑𝚘𝚠 𝚏𝚊𝚛 𝚢𝚘𝚞'𝚟𝚎 𝚌𝚘𝚖𝚎.
    ━ 𝙳𝚎𝚊𝚛 𝚜𝚎𝚕𝚏, 𝙸'𝚕𝚕 𝚖𝚊𝚔𝚎 𝚢𝚘𝚞 𝚙𝚛𝚘𝚞𝚍 𝚝𝚘 𝚜𝚎𝚎 𝚑𝚘𝚠 𝚏𝚊𝚛 𝚢𝚘𝚞'𝚟𝚎 𝚌𝚘𝚖𝚎.
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados