• << El terrible y seco impacto contra el suelo se escuchó. Detrás de ello, un peso aún mayor cayó, y con ello el salpicar del agua del asfalto. Un charco formado por la intensa lluvia hasta hace un par de horas durante aquella noche. Un hombre había caído, o mejor dicho, había sido azotado contra el suelo mientras cuatro espectadores, que cobijados por la penumbra, yacían de pie mientras se encontraban a la espera de que aquel hombrecillo finalmente revelara la información que ellos tanto habían estado buscando.

    La humedad se alzaba dando frescura al ambiente y con ello el olor del tabaco del cigarro hacía más placentera la experiencia de fumar. De hecho, uno de ellos ya se encontraba en dicho acto, aunque el gusto no le duró demasiado al percibir el aroma a sangre filtrarse por la nariz pues aquel hombre en el suelo comenzaba a derramar algo del líquido vital debido a sus anteriores heridas durante el viaje en la van.

    —¿Qué es lo que quieren? Ya he respondido a sus preguntas.—

    Era joven, de tez morena y ojos rasgados, sin duda alguna de origen asiático. Su voz titubeaba ante la golpiza que le habían metido durante cinco minutos, pues su ojo derecho ya se hallaba hinchado. Un hilo de sangre corría por la comisura izquierda de su labio hasta su barbilla, seguramente le habían tirado algunos dientes.

    Con trabajos pudo adoptar una posición más cómoda debido a que sus manos estaban atadas con cinchos a su espalda, tan justo era su atadura que incluso el mismo plástico comenzaba a cortar las muñecas en un angustioso dolor.Y de pronto… una patada directa al rostro recibió para derribarlo de nuevo, no tuvo piedad, ahora la hemorragia era mucho peor. Aquel hombre que fumaba su cigarrillo había sido, aquel que se paraba en el medio de los otros tres.

    — Hemos sido pacientes, querido Terry, demasiado. Ahora quiero que hables… ¿Porqué morder la mano que alimentar a tu y tu familia? —

    Una voz ligeramente rasposa, pero joven; se escuchó finalmente de aquel grupo y con ello aquel se acercó tanto que incluso sostuvo firmemente la cabeza del interrogado con su derecha, pero de la cabellera del hombre caído. Sólo para azotarla contra el suelo un par de veces sin importarle si su cráneo estaba por quebrarse.

    — ¿Tan inconforme eres que obligarte a actuar en mi contra? —

    Giovanni, quien tenía una expresión terriblemente fría se detuvo y alzó el rostro del hombre que rondaba entre los cuarentas, ahora con el rostro bañado en sangre tierra y algo de agua. Había sido bastante paciente por el momento, pero sin duda alguna lo que había hecho aquella víctima era algo que el ruso no podía perdonar.

    Sujetó al sujeto ahora desde su mentón y procedió a sacar un cuchillo que guardaba en una funda adherida a su cinturón. Colocó el filo de dicho cuchillo ante sus ojos para que pudiese observarlo.

    — Escucha, Terry… necesito sinceridad. ¿Puedo tenerla de ti? — cuestionó sin desesperar.
    — Ya te dije todo… Mark el de contabilidad movió todo. — responde aquel hombre. — Yo solo me encargaba de los embarques. —.
    — Lo quieres de manera difícil ¿Terry? — cuestionó. —Será difícil… ¡Баженлос!—

    Tan pronto dio la orden aquellos hombres que aguardaban fueron al área de carga de la van y bajaron a otros dos sujetos que igual que Terry, estaban maniatados y con bolsas en la cabeza para evitar que sus secuestradores fuesen reconocidos. De manera forzada cayeron de rodillas en el asfalto, a la izquierda de Terry.

    — Vamos a hacer manera difícil, Terry..— declaró Giovanni. — Si no querer hablar, entonces motivación ayuda mucho. —

    Fue entonces que el cuchillo se acercó a la oreja de Terry amenazando con cortarla. Una táctica bastante brutal, pero efectiva a la hora de convencer a las víctimas de confesar a ponerlas en una situación de alta tensión, para presionar y para obtener lo que él buscaba.

    — Ya te dije todo lo que sé. No sé que más quieres que te diga. — agregó Terry con desesperación.
    — No lo sé, Terry, veo que hay cosas… — Giovanni comenzó a cortar el cartílago de la oreja de manera lenta y dolorosa, Terry sólo se limitaba a gritar con dolor y agonía.
    — Te lo dije ¡Aaaaah! — respondió mientras sus alaridos crecían y resonaban en el vacío callejón en el que se encontraban. Todo continuó hasta que finalmente separó la oreja del rostro de Terry.

    — Ahora… ¿Vas a hablar?— cuestiona el rubio sin ápice de remordimiento.
    — Está bien, está bien… fui yo, fui yo… yo ideé todo esto… — confesó Terry.
    — Eso ya lo sé, Terry. Decir cosas que yo ya conozco. — replicó Gio. — Quiero saber… por qué… Данте, стреляет. —

    En ese instante, uno de los tres ayudantes que le acompañaron retiró la capucha a uno de los que estaban ahí, en el suelo; disparó a quemarropa. Directo en la cabeza y de manera instantánea aquel otro sujeto cayó desplomado en el suelo, vertiendo su sangre en el suelo.

    — ¡No! ¡Philip! — exclamó Terry mientras lágrimas caían de sus ojos.
    — Terry, Terry, Terry… ¿En serio, ser tu nombre? ¿O debo decir Qian Zhou Xi?— reveló.
    — ¿Por qué Zhou? ¿Hablar? — reiteró el ruso.
    — Yo le dije a Mark que lo hiciera… — recalcó Terry en desesperación.
    — ¿Es verdad eso, Mark? — dijo.

    Giovanni chasqueó sus dedos para hacer que descubrieran al segundo hombre sometido a un lado del cadáver llamado Philip, y al igual que Terry, estos eran de origen asiático. Una detonación provocada por el revólver se hizo presente de nuevo, esta vez hiriendo la pierna de aquel tercer hombre. Era Mark.

    — ¡No diré nada! — dijo desafiante el llamado Mark. Fue entonces que un tercer disparo fue directo a su cabeza. Y mientras tanto, Giovanni cortó la garganta de Terry para que terminase desangrado.

    — Malditos perros mentirosos… ¡Пойдем!— >>
    << El terrible y seco impacto contra el suelo se escuchó. Detrás de ello, un peso aún mayor cayó, y con ello el salpicar del agua del asfalto. Un charco formado por la intensa lluvia hasta hace un par de horas durante aquella noche. Un hombre había caído, o mejor dicho, había sido azotado contra el suelo mientras cuatro espectadores, que cobijados por la penumbra, yacían de pie mientras se encontraban a la espera de que aquel hombrecillo finalmente revelara la información que ellos tanto habían estado buscando. La humedad se alzaba dando frescura al ambiente y con ello el olor del tabaco del cigarro hacía más placentera la experiencia de fumar. De hecho, uno de ellos ya se encontraba en dicho acto, aunque el gusto no le duró demasiado al percibir el aroma a sangre filtrarse por la nariz pues aquel hombre en el suelo comenzaba a derramar algo del líquido vital debido a sus anteriores heridas durante el viaje en la van. —¿Qué es lo que quieren? Ya he respondido a sus preguntas.— Era joven, de tez morena y ojos rasgados, sin duda alguna de origen asiático. Su voz titubeaba ante la golpiza que le habían metido durante cinco minutos, pues su ojo derecho ya se hallaba hinchado. Un hilo de sangre corría por la comisura izquierda de su labio hasta su barbilla, seguramente le habían tirado algunos dientes. Con trabajos pudo adoptar una posición más cómoda debido a que sus manos estaban atadas con cinchos a su espalda, tan justo era su atadura que incluso el mismo plástico comenzaba a cortar las muñecas en un angustioso dolor.Y de pronto… una patada directa al rostro recibió para derribarlo de nuevo, no tuvo piedad, ahora la hemorragia era mucho peor. Aquel hombre que fumaba su cigarrillo había sido, aquel que se paraba en el medio de los otros tres. — Hemos sido pacientes, querido Terry, demasiado. Ahora quiero que hables… ¿Porqué morder la mano que alimentar a tu y tu familia? — Una voz ligeramente rasposa, pero joven; se escuchó finalmente de aquel grupo y con ello aquel se acercó tanto que incluso sostuvo firmemente la cabeza del interrogado con su derecha, pero de la cabellera del hombre caído. Sólo para azotarla contra el suelo un par de veces sin importarle si su cráneo estaba por quebrarse. — ¿Tan inconforme eres que obligarte a actuar en mi contra? — Giovanni, quien tenía una expresión terriblemente fría se detuvo y alzó el rostro del hombre que rondaba entre los cuarentas, ahora con el rostro bañado en sangre tierra y algo de agua. Había sido bastante paciente por el momento, pero sin duda alguna lo que había hecho aquella víctima era algo que el ruso no podía perdonar. Sujetó al sujeto ahora desde su mentón y procedió a sacar un cuchillo que guardaba en una funda adherida a su cinturón. Colocó el filo de dicho cuchillo ante sus ojos para que pudiese observarlo. — Escucha, Terry… necesito sinceridad. ¿Puedo tenerla de ti? — cuestionó sin desesperar. — Ya te dije todo… Mark el de contabilidad movió todo. — responde aquel hombre. — Yo solo me encargaba de los embarques. —. — Lo quieres de manera difícil ¿Terry? — cuestionó. —Será difícil… ¡Баженлос!— Tan pronto dio la orden aquellos hombres que aguardaban fueron al área de carga de la van y bajaron a otros dos sujetos que igual que Terry, estaban maniatados y con bolsas en la cabeza para evitar que sus secuestradores fuesen reconocidos. De manera forzada cayeron de rodillas en el asfalto, a la izquierda de Terry. — Vamos a hacer manera difícil, Terry..— declaró Giovanni. — Si no querer hablar, entonces motivación ayuda mucho. — Fue entonces que el cuchillo se acercó a la oreja de Terry amenazando con cortarla. Una táctica bastante brutal, pero efectiva a la hora de convencer a las víctimas de confesar a ponerlas en una situación de alta tensión, para presionar y para obtener lo que él buscaba. — Ya te dije todo lo que sé. No sé que más quieres que te diga. — agregó Terry con desesperación. — No lo sé, Terry, veo que hay cosas… — Giovanni comenzó a cortar el cartílago de la oreja de manera lenta y dolorosa, Terry sólo se limitaba a gritar con dolor y agonía. — Te lo dije ¡Aaaaah! — respondió mientras sus alaridos crecían y resonaban en el vacío callejón en el que se encontraban. Todo continuó hasta que finalmente separó la oreja del rostro de Terry. — Ahora… ¿Vas a hablar?— cuestiona el rubio sin ápice de remordimiento. — Está bien, está bien… fui yo, fui yo… yo ideé todo esto… — confesó Terry. — Eso ya lo sé, Terry. Decir cosas que yo ya conozco. — replicó Gio. — Quiero saber… por qué… Данте, стреляет. — En ese instante, uno de los tres ayudantes que le acompañaron retiró la capucha a uno de los que estaban ahí, en el suelo; disparó a quemarropa. Directo en la cabeza y de manera instantánea aquel otro sujeto cayó desplomado en el suelo, vertiendo su sangre en el suelo. — ¡No! ¡Philip! — exclamó Terry mientras lágrimas caían de sus ojos. — Terry, Terry, Terry… ¿En serio, ser tu nombre? ¿O debo decir Qian Zhou Xi?— reveló. — ¿Por qué Zhou? ¿Hablar? — reiteró el ruso. — Yo le dije a Mark que lo hiciera… — recalcó Terry en desesperación. — ¿Es verdad eso, Mark? — dijo. Giovanni chasqueó sus dedos para hacer que descubrieran al segundo hombre sometido a un lado del cadáver llamado Philip, y al igual que Terry, estos eran de origen asiático. Una detonación provocada por el revólver se hizo presente de nuevo, esta vez hiriendo la pierna de aquel tercer hombre. Era Mark. — ¡No diré nada! — dijo desafiante el llamado Mark. Fue entonces que un tercer disparo fue directo a su cabeza. Y mientras tanto, Giovanni cortó la garganta de Terry para que terminase desangrado. — Malditos perros mentirosos… ¡Пойдем!— >>
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  • (Apareces ante él en este bosque místico y oscuro. El aire está cargado de una energía mágica abrumadora y el único resplandor proviene de su espada y sus alas. Su expresión es fría e indomable, pero hay un aire de nobleza en su porte.)

    Kent: (Su voz es profunda, resonando con un ligero matiz que recuerda al rugido de un dragón).* "Te has adentrado mucho en este dominio. Mi nombre es Kent Conner Jaegerjaquez Ryuujin, heredero de la línea directa y primogénito de la mismísima Reina Dragón, Rias Ryuujin. Soy el guardián de estas tierras y el filo que protege su legado".

    (Te observa con un juicio silencioso, su mirada esmeralda penetrante. Sostiene su hoja rúnica con firmeza, la energía verde palpitando con una intensidad amenazante.)

    Kent:"He sentido tu presencia desde que cruzaste el umbral. Dime, ¿qué es lo que te trae ante el hijo de la reina? No muchos sobreviven a este encuentro. ¿Vienes con intenciones de paz o tras la guerra?" (Un aura de poder mágico se desborda ligeramente de sus alas, acentuando su advertencia.) "Mejor elige tus palabras con cuidado, porque mi paciencia es tan limitada como el poder de los que osan desafiarnos". (Te desafía a responder con un leve gesto de su cabeza, esperando tu próximo movimiento.)
    (Apareces ante él en este bosque místico y oscuro. El aire está cargado de una energía mágica abrumadora y el único resplandor proviene de su espada y sus alas. Su expresión es fría e indomable, pero hay un aire de nobleza en su porte.) Kent: (Su voz es profunda, resonando con un ligero matiz que recuerda al rugido de un dragón).* "Te has adentrado mucho en este dominio. Mi nombre es Kent Conner Jaegerjaquez Ryuujin, heredero de la línea directa y primogénito de la mismísima Reina Dragón, Rias Ryuujin. Soy el guardián de estas tierras y el filo que protege su legado". (Te observa con un juicio silencioso, su mirada esmeralda penetrante. Sostiene su hoja rúnica con firmeza, la energía verde palpitando con una intensidad amenazante.) Kent:"He sentido tu presencia desde que cruzaste el umbral. Dime, ¿qué es lo que te trae ante el hijo de la reina? No muchos sobreviven a este encuentro. ¿Vienes con intenciones de paz o tras la guerra?" (Un aura de poder mágico se desborda ligeramente de sus alas, acentuando su advertencia.) "Mejor elige tus palabras con cuidado, porque mi paciencia es tan limitada como el poder de los que osan desafiarnos". (Te desafía a responder con un leve gesto de su cabeza, esperando tu próximo movimiento.)
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  • Imperativo el buen uso de las palabras. La magia que ocultan, acompañadas de los gestos que se pueden desprender de pronunciarlas, pueden hacer que la voluntad de una persona se doblegue. Incluso llegando a sodomizarla, a que cumpla tus deseos sin objeciones.

    Nadie está exento a esos embrujos y una vez que se cae en esa posesión puede volverse difícil reconocer la realidad. Si te convence solo con palabras y quedas prendido en ese bucle, deseo que tengas suerte de salirte.

    ¿Estás dispuesto a conversar? ¿Te gustaría escuchar cosas que moralmente pueden prohibirse aún? O mejor... ¿quieres que nombre cada fantasía de tal manera que la saliva empiece a brotar de tu boca perdiendo la capacidad de contenerla dentro? Te desafío.

    Quizas, estés a la altura para que me doblegue a mi misma.
    Imperativo el buen uso de las palabras. La magia que ocultan, acompañadas de los gestos que se pueden desprender de pronunciarlas, pueden hacer que la voluntad de una persona se doblegue. Incluso llegando a sodomizarla, a que cumpla tus deseos sin objeciones. Nadie está exento a esos embrujos y una vez que se cae en esa posesión puede volverse difícil reconocer la realidad. Si te convence solo con palabras y quedas prendido en ese bucle, deseo que tengas suerte de salirte. ¿Estás dispuesto a conversar? ¿Te gustaría escuchar cosas que moralmente pueden prohibirse aún? O mejor... ¿quieres que nombre cada fantasía de tal manera que la saliva empiece a brotar de tu boca perdiendo la capacidad de contenerla dentro? Te desafío. Quizas, estés a la altura para que me doblegue a mi misma.
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  • Feliz día del padre al mejor del mundo, gracias por estar ahí siempre. Desde mis primeros pasos, hasta en mis primeros actos de ballet, gracias por enseñarme que es el amor y también a que mejor no desafiarte en el ring. Porque si te llaman el Emperador no es precisamente porque eres un simple gladiador. Te quiero mucho Akihiko Sanada
    Feliz día del padre al mejor del mundo, gracias por estar ahí siempre. Desde mis primeros pasos, hasta en mis primeros actos de ballet, gracias por enseñarme que es el amor y también a que mejor no desafiarte en el ring. Porque si te llaman el Emperador no es precisamente porque eres un simple gladiador. Te quiero mucho [Sanada_Thcx]
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  • Si cierro los párpados, la oscuridad no me trae paz, sino el desfile de las almas que se desviaron de mi rastro de ceniza.

    ¿Qué fue de aquel niño engendrado en el pecado, esa criatura híbrida cuya sola existencia desafiaba la voluntad divina? ¿Fue devorado por la crueldad intrínseca del hombre, o logró arrastrarse fuera del fango de su propio destino?

    ¿Y qué del caballero que hallé entre la niebla del bosque, donde los árboles susurran blasfemias? Me pregunto si sus brazos cedieron ante el peso de su acero sagrado, o si su mente se quebró ante los himnos de esos falsos salvadores que prometen luz mientras te arrastran al abismo.

    ¿Y aquel cazador... ese iluso que juraba purgar la oscuridad con fuego y hierro? ¿Se habrá convertido ya en la bestia que tanto ansiaba aniquilar?

    En esta tierra de penitencia, la línea entre el verdugo y el monstruo es tan fina como el filo de mi propia arma.
    Si cierro los párpados, la oscuridad no me trae paz, sino el desfile de las almas que se desviaron de mi rastro de ceniza. ¿Qué fue de aquel niño engendrado en el pecado, esa criatura híbrida cuya sola existencia desafiaba la voluntad divina? ¿Fue devorado por la crueldad intrínseca del hombre, o logró arrastrarse fuera del fango de su propio destino? ¿Y qué del caballero que hallé entre la niebla del bosque, donde los árboles susurran blasfemias? Me pregunto si sus brazos cedieron ante el peso de su acero sagrado, o si su mente se quebró ante los himnos de esos falsos salvadores que prometen luz mientras te arrastran al abismo. ¿Y aquel cazador... ese iluso que juraba purgar la oscuridad con fuego y hierro? ¿Se habrá convertido ya en la bestia que tanto ansiaba aniquilar? En esta tierra de penitencia, la línea entre el verdugo y el monstruo es tan fina como el filo de mi propia arma.
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  • Apolo, Señor de la Luz

    Cuando Apolo se manifiesta, el amanecer parece inclinarse ante él. Su figura brilla con la pureza del sol naciente; cabellos dorados, corona de laurel y una mirada que atraviesa el destino de los mortales.
    En una mano porta la lira, capaz de calmar mares y corazones con una sola melodía. En la otra, el arco de plata, cuyas flechas jamás fallan a quien desafía el orden divino.

    Dios de la luz, de la profecía y de la perfección, Apolo no camina… resplandece.

    Donde aparece, las sombras retroceden y la verdad queda desnuda.
    Porque ante Apolo, incluso los dioses guardan silencio para escuchar la música del destino.
    Apolo, Señor de la Luz Cuando Apolo se manifiesta, el amanecer parece inclinarse ante él. Su figura brilla con la pureza del sol naciente; cabellos dorados, corona de laurel y una mirada que atraviesa el destino de los mortales. En una mano porta la lira, capaz de calmar mares y corazones con una sola melodía. En la otra, el arco de plata, cuyas flechas jamás fallan a quien desafía el orden divino. Dios de la luz, de la profecía y de la perfección, Apolo no camina… resplandece. Donde aparece, las sombras retroceden y la verdad queda desnuda. Porque ante Apolo, incluso los dioses guardan silencio para escuchar la música del destino. ☀️
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    FICHA DE PERSONAJE: SEBASTIAN MALPHAS
    "LA SOMBRA CORTÉS"

    ⛨ Nombre Real: Sebastian Malphas Ishtar-Vane.

    ⛨ Rango: Mayordomo Real del Palacio Carmesí y Supervisor de la Servidumbre Etérea.

    ⛨ Atributos Visuales: Viste un frac impecable que oculta tatuajes rúnicos de color naranja incandescente. Posee cabello blanco plateado, cuernos negros pulidos y ojos que cambian de azul gélido a un rojo carmesí cuando detecta una falta de etiqueta o una amenaza.

    ⛨ Habilidad Primaria: Omnipresencia de Sombra. Puede fundirse con cualquier superficie oscura del palacio, permitiéndole aparecer instantáneamente detrás del Emperador para ofrecerle una copa o para degollar a un infiltrado.

    EL ASCENSO DEL MAYORDOMO INFERNAL

    1. La Selección de la Sangre
    Sebastián no fue elegido por su linaje, sino por su eficiencia absoluta. Durante las purgas de los reinos periféricos, Metphies buscaba a alguien capaz de mantener el orden en el caos. Sebastian demostró su valía al aniquilar a un batallón rebelde completo sin derramar una sola gota de sangre sobre su uniforme blanco, impresionando al Emperador con su control quirúrgico del poder.

    2. El Pacto del Silencio Eterno
    Para ocupar su cargo, se sometió al Ritual de la Lengua de Hierro. Metphies vinculó la sombra de Sebastián al trono, asegurando que el mayordomo sea una extensión de su propia voluntad. Sus tatuajes solares no son solo decorativos; son sellos que contienen la furia de "La Bestia" para que Sebastián pueda interactuar con la nobleza sin desintegrarlos por accidente.

    3. La Noche de las Mil Copas Rotas
    Su posición quedó grabada en la historia durante la Gran Gala de Ishtar. Un grupo de asesinos camuflados como sirvientes intentó atacar durante el brindis principal.

    La Táctica: Sebastián, moviéndose a una velocidad que desafiaba la física, interceptó cada proyectil y veneno antes de que los invitados lo notaran, continuando su servicio como si nada hubiera pasado.

    El Reconocimiento: Al terminar la noche, con los traidores eliminados discretamente, Metphies le otorgó las llaves de las dimensiones del palacio. "Tu servicio es la armonía en mi imperio de guerra", declaró el soberano.

    4. El Guante de Terciopelo y Hierro
    Como Mayordomo, Sebastián es el filtro final del Emperador. Él coordina las agendas de la Sub-Comandante Eris y el Guardián Kaelum, asegurando que el engranaje del Imperio Carmesí nunca chirríe. Su cortesía es legendaria, pero su crueldad es el cimiento sobre el que descansa la paz del palacio.

    ESTADO ACTUAL
    Sebastián reside en una dimensión de bolsillo conectada a la sombra del Emperador. Siempre está a un paso de distancia, con una bandeja de plata en una mano y una daga rúnica oculta en la otra. Se dice que es el único ser que conoce los verdaderos pensamientos de Metphies, lo que lo convierte en el ser más peligroso y respetado de la corte.
    🌒 FICHA DE PERSONAJE: SEBASTIAN MALPHAS "LA SOMBRA CORTÉS" ⛨ Nombre Real: Sebastian Malphas Ishtar-Vane. ⛨ Rango: Mayordomo Real del Palacio Carmesí y Supervisor de la Servidumbre Etérea. ⛨ Atributos Visuales: Viste un frac impecable que oculta tatuajes rúnicos de color naranja incandescente. Posee cabello blanco plateado, cuernos negros pulidos y ojos que cambian de azul gélido a un rojo carmesí cuando detecta una falta de etiqueta o una amenaza. ⛨ Habilidad Primaria: Omnipresencia de Sombra. Puede fundirse con cualquier superficie oscura del palacio, permitiéndole aparecer instantáneamente detrás del Emperador para ofrecerle una copa o para degollar a un infiltrado. 🏛️ EL ASCENSO DEL MAYORDOMO INFERNAL 1. La Selección de la Sangre Sebastián no fue elegido por su linaje, sino por su eficiencia absoluta. Durante las purgas de los reinos periféricos, Metphies buscaba a alguien capaz de mantener el orden en el caos. Sebastian demostró su valía al aniquilar a un batallón rebelde completo sin derramar una sola gota de sangre sobre su uniforme blanco, impresionando al Emperador con su control quirúrgico del poder. 2. El Pacto del Silencio Eterno Para ocupar su cargo, se sometió al Ritual de la Lengua de Hierro. Metphies vinculó la sombra de Sebastián al trono, asegurando que el mayordomo sea una extensión de su propia voluntad. Sus tatuajes solares no son solo decorativos; son sellos que contienen la furia de "La Bestia" para que Sebastián pueda interactuar con la nobleza sin desintegrarlos por accidente. 3. La Noche de las Mil Copas Rotas Su posición quedó grabada en la historia durante la Gran Gala de Ishtar. Un grupo de asesinos camuflados como sirvientes intentó atacar durante el brindis principal. La Táctica: Sebastián, moviéndose a una velocidad que desafiaba la física, interceptó cada proyectil y veneno antes de que los invitados lo notaran, continuando su servicio como si nada hubiera pasado. El Reconocimiento: Al terminar la noche, con los traidores eliminados discretamente, Metphies le otorgó las llaves de las dimensiones del palacio. "Tu servicio es la armonía en mi imperio de guerra", declaró el soberano. 4. El Guante de Terciopelo y Hierro Como Mayordomo, Sebastián es el filtro final del Emperador. Él coordina las agendas de la Sub-Comandante Eris y el Guardián Kaelum, asegurando que el engranaje del Imperio Carmesí nunca chirríe. Su cortesía es legendaria, pero su crueldad es el cimiento sobre el que descansa la paz del palacio. 🪐 ESTADO ACTUAL Sebastián reside en una dimensión de bolsillo conectada a la sombra del Emperador. Siempre está a un paso de distancia, con una bandeja de plata en una mano y una daga rúnica oculta en la otra. Se dice que es el único ser que conoce los verdaderos pensamientos de Metphies, lo que lo convierte en el ser más peligroso y respetado de la corte.
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  • —Algo se ha roto. No sabes qué es, pero lo sientes, lo escuchas. Reclama en silencio, sus grietas creciendo, su imperfección desafiando la impermanencia.

    Faltan 200.
    —Algo se ha roto. No sabes qué es, pero lo sientes, lo escuchas. Reclama en silencio, sus grietas creciendo, su imperfección desafiando la impermanencia. Faltan 200.
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  • ¡Vamos, vamos! ¡La noche aún es joven!

    -La chica tira con energía de la mano que sostiene, avanzando entre la penumbra iluminada apenas por una luz suave que parece colarse desde algún punto lejano. El cielo está oscuro, profundo, salpicado de pequeños destellos blancos que caen lentamente como nieve silenciosa. Su cabello se mueve con el viento nocturno, extendiéndose detrás de ella como una sombra viva.-

    -Su respiración se vuelve visible en el aire frío, pequeñas nubes que se disipan casi al instante. No parece importarle la temperatura; su sonrisa cálida rompe el ambiente helado. Sus ojos brillan con una emoción que contrasta con la quietud de la noche.-

    ¡No me digas que ya te estás arrepintiendo! ¡Prometiste seguirme!

    -Suelta una risa ligera, clara, que resuena con eco suave en el espacio abierto.-

    -Gira el rostro por encima del hombro, sin dejar de avanzar. La expresión en su cara es traviesa, casi desafiante. La mano que sostiene aprieta con seguridad, transmitiendo calor a pesar del entorno gélido.-

    ¡Hoy será nuestra noche! ¡La viviremos como la ultima! No es necesario volvernos locos, por supuesto. ¡Pero tenemos que hacer muchas cosas! ¡Así que muévete! ¡Que todavía nos queda mundo por recorrer antes del amanecer!

    -La cima no es enorme, pero sí lo bastante alta como para que la ciudad se extienda frente a ellos como un océano de luces. Desde allí arriba, los edificios parecen maquetas iluminadas, las calles son líneas doradas que se cruzan en patrones ordenados, y los faroles titilan como constelaciones terrestres. El cielo oscuro se funde con el resplandor urbano en el horizonte, creando una neblina luminosa que tiñe la noche de tonos suaves.-

    -De pronto, desacelera y gira sobre sus talones. La inercia hace que su cabello trace un arco oscuro en el aire. Ahora queda frente a quien la acompaña, aún sosteniendo su mano, inclinándose apenas hacia atrás mientras lo obliga a detenerse con ella.-

    Me gustan mucho este tipo de lugares, ya sabes. Los que están escondidos por ahí y que te encuentras por accidente y que puedes proclamar como tu paraíso secreto~

    -Sin previo aviso, vuelve a tirar de la mano con renovado entusiasmo hacia ella-

    ¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Si te gusta la vista~?
    ¡Vamos, vamos! ¡La noche aún es joven! -La chica tira con energía de la mano que sostiene, avanzando entre la penumbra iluminada apenas por una luz suave que parece colarse desde algún punto lejano. El cielo está oscuro, profundo, salpicado de pequeños destellos blancos que caen lentamente como nieve silenciosa. Su cabello se mueve con el viento nocturno, extendiéndose detrás de ella como una sombra viva.- -Su respiración se vuelve visible en el aire frío, pequeñas nubes que se disipan casi al instante. No parece importarle la temperatura; su sonrisa cálida rompe el ambiente helado. Sus ojos brillan con una emoción que contrasta con la quietud de la noche.- ¡No me digas que ya te estás arrepintiendo! ¡Prometiste seguirme! -Suelta una risa ligera, clara, que resuena con eco suave en el espacio abierto.- -Gira el rostro por encima del hombro, sin dejar de avanzar. La expresión en su cara es traviesa, casi desafiante. La mano que sostiene aprieta con seguridad, transmitiendo calor a pesar del entorno gélido.- ¡Hoy será nuestra noche! ¡La viviremos como la ultima! No es necesario volvernos locos, por supuesto. ¡Pero tenemos que hacer muchas cosas! ¡Así que muévete! ¡Que todavía nos queda mundo por recorrer antes del amanecer! -La cima no es enorme, pero sí lo bastante alta como para que la ciudad se extienda frente a ellos como un océano de luces. Desde allí arriba, los edificios parecen maquetas iluminadas, las calles son líneas doradas que se cruzan en patrones ordenados, y los faroles titilan como constelaciones terrestres. El cielo oscuro se funde con el resplandor urbano en el horizonte, creando una neblina luminosa que tiñe la noche de tonos suaves.- -De pronto, desacelera y gira sobre sus talones. La inercia hace que su cabello trace un arco oscuro en el aire. Ahora queda frente a quien la acompaña, aún sosteniendo su mano, inclinándose apenas hacia atrás mientras lo obliga a detenerse con ella.- Me gustan mucho este tipo de lugares, ya sabes. Los que están escondidos por ahí y que te encuentras por accidente y que puedes proclamar como tu paraíso secreto~ -Sin previo aviso, vuelve a tirar de la mano con renovado entusiasmo hacia ella- ¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Si te gusta la vista~?
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  • ??: Vaya, apesta a animal. Voy a vomitar.

    -El Meta animal se acerca a los bravucones que no dejan de hostigarlo y lo mira desafiante.-

    Sniffles: Detén esto. Te lo pido. Deja de molestarme. Esto es una advertencia.

    ??: No estoy seguro de lo que estás hablando.

    ??2: ¿Ves?. Está actuando genial y todo eso, pero es sólo un perdedor.

    -Uno de los bravucones toma del cuello al Oso Hormiguero que le está costando respirar.-

    Sniffles: Suéltame.

    ??: Así no se le pide un favor a alguién. Ahora intentalo de nuevo.

    ??2: No lo sueltes o te mataré.

    Profesor: ¡Oigan!. ¿Que están haciendo?

    -El bravucón suelta a Sniffles y sonrié mostrandose algo juguetón.-

    ??: Nada. Estabamos jugando.

    -Le susurra en el oído a Sniffles.-

    ??: ¿No quieres problemas, ¿Verdad?. Tienes que ir a la Universidad.
    ??: Vaya, apesta a animal. Voy a vomitar. -El Meta animal se acerca a los bravucones que no dejan de hostigarlo y lo mira desafiante.- Sniffles: Detén esto. Te lo pido. Deja de molestarme. Esto es una advertencia. ??: No estoy seguro de lo que estás hablando. ??2: ¿Ves?. Está actuando genial y todo eso, pero es sólo un perdedor. -Uno de los bravucones toma del cuello al Oso Hormiguero que le está costando respirar.- Sniffles: Suéltame. ??: Así no se le pide un favor a alguién. Ahora intentalo de nuevo. ??2: No lo sueltes o te mataré. Profesor: ¡Oigan!. ¿Que están haciendo? -El bravucón suelta a Sniffles y sonrié mostrandose algo juguetón.- ??: Nada. Estabamos jugando. -Le susurra en el oído a Sniffles.- ??: ¿No quieres problemas, ¿Verdad?. Tienes que ir a la Universidad.
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