• Coᥒtιᥒυᥲᥴιóᥒ > Roᥣᥱρᥣᥲყ Exᥴᥣυsινᥱ >> 𝐃𝐫𝐚 𝐒𝐚𝐦𝐚𝐧𝐭𝐡𝐚 𝐓𝐚𝐤𝐚𝐡𝐚𝐬𝐡𝐢

    《𝐀 𝐭𝐡𝐢𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐧𝐞𝐫 𝐨𝐟 𝐭𝐡𝐞 𝐰𝐨𝐫𝐥𝐝, 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐡𝐢𝐧𝐠 𝐠𝐨𝐞𝐬 𝐬𝐦𝐨𝐨𝐭𝐡𝐥𝐲.》

    La puerta del consultorio finalmente se abrió tras dos horas de espera, dejando escapar ese olor aséptico y metálico tan propio de las clínicas de alta gama.

    Frederick emergió con el saco descansando sobre el antebrazo y las mangas de la camisa recogidas; en su muñeca, el acero de su Vacheron Constantin captó la luz del pasillo con un destello frío, una marca de éxito que no necesitaba gritar para ser reconocida.

    Su mano derecha, ahora una masa blanca y rígida de vendajes, contrastaba con la soltura de su andar.

    Mientras observaba a la Dra. Samantha intercambiar saludos con el cirujano, Frederick sintió una punzada de admiración.
    «Se mueve en este mundo con una gracia que yo apenas estoy aprendiendo», pensó, adoptando una postura de guardián silencioso. Había algo casi infantil en su docilidad actual, producto de un cóctel de fármacos que suavizaba sus facciones y hacía que el peso del folder con documentos se sintiera extrañamente ligero.

    Una reverencia después, una despedida corta y una "amenaza" de no automedicarse después y ya estaban caminando de regreso por los pasillos.

    —Cuando me hablaron del nivel de la cirugía en Japón, pensé que era puro marketing, una forma elegante de atraer divisas —admitió con una risa breve, el tono de su voz arrastrado levemente por el efecto de los analgésicos.
    —Tuve que tragarme mi orgullo europeo para aceptar que aquí el futuro ya llegó. Jamás imaginé que, a mis años, mi mayor reto sería dominar los kanjis, pero este país tiene una paciencia que te obliga a ser mejor. —

    Pese a la bruma en su cabeza, su instinto de caballero no flaqueó. Con la mano izquierda, la "sana", se las ingenió para empujar las pesadas puertas batientes, ignorando el ligero desequilibrio que sentía. Al llegar al estacionamiento, el calor del asfalto le subió por las piernas, pero se mantuvo firme para abrirle la puerta a ella antes de desplomarse con elegancia en el asiento del copiloto.

    En la pantalla de su móvil, Tabelog mostraba un sinfín de opciones, pero sus ojos se iluminaron al ver un diner de estética americana. El contraste de un refugio occidental en medio de la metrópolis japonesa le pareció el cierre perfecto.

    Con la ruta ya trazada y el ánimo elevado por la química del medicamento y la calidez de su compañía, Frederick se permitió hundirse en el cuero del asiento. Aquella ciudad ya no se sentía extraña; se sentía como un destino que valía la pena habitar.
    Coᥒtιᥒυᥲᥴιóᥒ > Roᥣᥱρᥣᥲყ Exᥴᥣυsινᥱ >> [Samantha_Takahashi] 《𝐀 𝐭𝐡𝐢𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐧𝐞𝐫 𝐨𝐟 𝐭𝐡𝐞 𝐰𝐨𝐫𝐥𝐝, 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐡𝐢𝐧𝐠 𝐠𝐨𝐞𝐬 𝐬𝐦𝐨𝐨𝐭𝐡𝐥𝐲.》 La puerta del consultorio finalmente se abrió tras dos horas de espera, dejando escapar ese olor aséptico y metálico tan propio de las clínicas de alta gama. Frederick emergió con el saco descansando sobre el antebrazo y las mangas de la camisa recogidas; en su muñeca, el acero de su Vacheron Constantin captó la luz del pasillo con un destello frío, una marca de éxito que no necesitaba gritar para ser reconocida. Su mano derecha, ahora una masa blanca y rígida de vendajes, contrastaba con la soltura de su andar. Mientras observaba a la Dra. Samantha intercambiar saludos con el cirujano, Frederick sintió una punzada de admiración. «Se mueve en este mundo con una gracia que yo apenas estoy aprendiendo», pensó, adoptando una postura de guardián silencioso. Había algo casi infantil en su docilidad actual, producto de un cóctel de fármacos que suavizaba sus facciones y hacía que el peso del folder con documentos se sintiera extrañamente ligero. Una reverencia después, una despedida corta y una "amenaza" de no automedicarse después y ya estaban caminando de regreso por los pasillos. —Cuando me hablaron del nivel de la cirugía en Japón, pensé que era puro marketing, una forma elegante de atraer divisas —admitió con una risa breve, el tono de su voz arrastrado levemente por el efecto de los analgésicos. —Tuve que tragarme mi orgullo europeo para aceptar que aquí el futuro ya llegó. Jamás imaginé que, a mis años, mi mayor reto sería dominar los kanjis, pero este país tiene una paciencia que te obliga a ser mejor. — Pese a la bruma en su cabeza, su instinto de caballero no flaqueó. Con la mano izquierda, la "sana", se las ingenió para empujar las pesadas puertas batientes, ignorando el ligero desequilibrio que sentía. Al llegar al estacionamiento, el calor del asfalto le subió por las piernas, pero se mantuvo firme para abrirle la puerta a ella antes de desplomarse con elegancia en el asiento del copiloto. En la pantalla de su móvil, Tabelog mostraba un sinfín de opciones, pero sus ojos se iluminaron al ver un diner de estética americana. El contraste de un refugio occidental en medio de la metrópolis japonesa le pareció el cierre perfecto. Con la ruta ya trazada y el ánimo elevado por la química del medicamento y la calidez de su compañía, Frederick se permitió hundirse en el cuero del asiento. Aquella ciudad ya no se sentía extraña; se sentía como un destino que valía la pena habitar.
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    CURIOSIDADES
    DE
    ℳ𝒪ℛ𝒢𝒜𝒩𝒜 𝒩ℰ𝒢ℛℰ𝒮𝒞𝒰

    1- Es muy presumida, cada mes va hacerse las uñas y a la peluquería
    2- Le encanta jugar con sus victimas antes de devorarlas
    3- Extraña volver a montar a caballo
    4- Quiere caerle bien a su suegra y hacerse buenas amigas
    5- Es bastante celosa
    6- Tiene una estrecha relación con su cuñado
    7- Ha participado en algunas pasarelas, para los diseñadores más conocidos del mundo
    8- Le encanta hacer yoga en el jardín
    9- Adora a todos sus bebés peludos
    10- Siempre le ha gustado los hombres caballerosos
    CURIOSIDADES DE ℳ𝒪ℛ𝒢𝒜𝒩𝒜 𝒩ℰ𝒢ℛℰ𝒮𝒞𝒰 1- Es muy presumida, cada mes va hacerse las uñas y a la peluquería 2- Le encanta jugar con sus victimas antes de devorarlas 3- Extraña volver a montar a caballo 4- Quiere caerle bien a su suegra y hacerse buenas amigas 5- Es bastante celosa 6- Tiene una estrecha relación con su cuñado 7- Ha participado en algunas pasarelas, para los diseñadores más conocidos del mundo 8- Le encanta hacer yoga en el jardín 9- Adora a todos sus bebés peludos 10- Siempre le ha gustado los hombres caballerosos
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  • El Dios de la Oscuridad despierta
    Fandom OC
    Categoría Acción
    Hacía Miles de años, se contaba la leyenda de un caballero oscuro, un ser temible, que quería apagar el Sol para toda la eternidad, muchos pueblos lo apodaron de distintas formas, "El Padre de la Oscuridad", "El señor de las sombras", "El señor oscuro", etc. Pero el apodo característico de este temible ser, es EL DIOS DE LA OSCURIDAD, Darakox.

    Renhakali, puso cómo objetivo, refundar junto con Tomoko Tukomori, el regreso de las Fuerzas Oscuras de la Maldición y la Muerte (FOMM), ya estando ella junto con Tomoko por el lado de la Maldición, y Mori Calliope por el lado de la Muerte, quedaría implementar un ser que defina el lado oscuro, alguien que se caracterice por ser el dueño de las sombras, ese ser, encaja perfecto con Darakox, el Dios de la Oscuridad, entonces con ayuda de la Esfera Roja que trajo devuelta a Tomoko Tukomori, juntando el poder de Renhakali, Calliope y Tomoko, traería a la vida nuevamente a Darakox, y entonces comenzarían el procedimiento para traerlo de vuelta.

    Renhakali hizo uso del poder de la Espada Roja de la Maldición, Tomoko Tukomori hizo lo propio con su poder de alteración y formación maléfica, y Mori Calliope usó su poder de Shinigami ordenando el poder las almas para concretar el proceso de traer a la vida a Darakox.
    Hacía Miles de años, se contaba la leyenda de un caballero oscuro, un ser temible, que quería apagar el Sol para toda la eternidad, muchos pueblos lo apodaron de distintas formas, "El Padre de la Oscuridad", "El señor de las sombras", "El señor oscuro", etc. Pero el apodo característico de este temible ser, es EL DIOS DE LA OSCURIDAD, Darakox. Renhakali, puso cómo objetivo, refundar junto con Tomoko Tukomori, el regreso de las Fuerzas Oscuras de la Maldición y la Muerte (FOMM), ya estando ella junto con Tomoko por el lado de la Maldición, y Mori Calliope por el lado de la Muerte, quedaría implementar un ser que defina el lado oscuro, alguien que se caracterice por ser el dueño de las sombras, ese ser, encaja perfecto con Darakox, el Dios de la Oscuridad, entonces con ayuda de la Esfera Roja que trajo devuelta a Tomoko Tukomori, juntando el poder de Renhakali, Calliope y Tomoko, traería a la vida nuevamente a Darakox, y entonces comenzarían el procedimiento para traerlo de vuelta. Renhakali hizo uso del poder de la Espada Roja de la Maldición, Tomoko Tukomori hizo lo propio con su poder de alteración y formación maléfica, y Mori Calliope usó su poder de Shinigami ordenando el poder las almas para concretar el proceso de traer a la vida a Darakox.
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  • ¿Qué clase de caballero ignora la dulzura que el destino le concede?

    ¿Qué clase de hombre confunde fortaleza con el silencio que hiere?

    Fui yo. Siempre fui yo.

    Mientras tú ofrecías calidez en cada mirada que me regalabas, yo respondía con la distancia de un corazón dividido, temeroso de mostrarse, orgulloso en su propia ruina.

    Y ahora…

    En esta calma que no consuela, comprendo que ninguna victoria, ningún poder, ninguna gloria… puede llenar el vacío de lo que no supe cuidar.

    Si pudiera desafiar a los dioses de nuevo, lo haría; no lo haría por poder, sino por un instante más a tu lado, para aprender, al fin, a tratarte con la ternura que siempre mereciste.

    Pero los astros no retroceden, y el pasado… no escucha súplicas.

    Así que me quedo aquí, custodiando recuerdos que me condenan, susurrando tu nombre al basto infinito… esperando que, en algún rincón del universo, no me recuerdes como el hombre que fui, sino como el que, demasiado tarde, aprendió a amarte.


    >> https://www.youtube.com/watch?v=vzRdOOmbPqg&list=RDvzRdOOmbPqg&start_radio=1 <<

    ¿Qué clase de caballero ignora la dulzura que el destino le concede? ¿Qué clase de hombre confunde fortaleza con el silencio que hiere? Fui yo. Siempre fui yo. Mientras tú ofrecías calidez en cada mirada que me regalabas, yo respondía con la distancia de un corazón dividido, temeroso de mostrarse, orgulloso en su propia ruina. Y ahora… En esta calma que no consuela, comprendo que ninguna victoria, ningún poder, ninguna gloria… puede llenar el vacío de lo que no supe cuidar. Si pudiera desafiar a los dioses de nuevo, lo haría; no lo haría por poder, sino por un instante más a tu lado, para aprender, al fin, a tratarte con la ternura que siempre mereciste. Pero los astros no retroceden, y el pasado… no escucha súplicas. Así que me quedo aquí, custodiando recuerdos que me condenan, susurrando tu nombre al basto infinito… esperando que, en algún rincón del universo, no me recuerdes como el hombre que fui, sino como el que, demasiado tarde, aprendió a amarte. >> https://www.youtube.com/watch?v=vzRdOOmbPqg&list=RDvzRdOOmbPqg&start_radio=1 <<
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  • En el furturo

    -Cahya caminada por la calles del liones, el mercado de reino.-

    Cahya :
    La ultima vez que vine aqui fue en el cumpleaños de mis primos bueno de ¿Tio Tristas? , mama me conto grandes cosas apesar de que es el rey , fue un caballero junto a tio percy obviamente a papa

    -su cara se emociona a recordad eso y luego da un supiro-

    Cahya :
    Pero mi poder no es igual de genial, como los de ellos ......
    En el furturo -Cahya caminada por la calles del liones, el mercado de reino.- Cahya : La ultima vez que vine aqui fue en el cumpleaños de mis primos bueno de ¿Tio Tristas? , mama me conto grandes cosas apesar de que es el rey , fue un caballero junto a tio percy obviamente a papa -su cara se emociona a recordad eso y luego da un supiro- Cahya : Pero mi poder no es igual de genial, como los de ellos ......
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  • Kotone Shiomi Todavía sigo aprendiendo a ser un buen caballero, solo me sale cuando estoy contigo.
    Feliz cumpleaños, te prometo que estos días lo vamos a pasar muy bien
    [Kotone_Heroin92] Todavía sigo aprendiendo a ser un buen caballero, solo me sale cuando estoy contigo. Feliz cumpleaños, te prometo que estos días lo vamos a pasar muy bien
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  • Aquella última noche...
    Fandom The Vampire Diaries
    Categoría Drama
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝑟o𝑙 𝑐o𝑛 Rebekah Mikaelson


    Se acercaba el final del siglo XVIII, y la familia Claire era una familia bastante reconocida en el círculo de brujos del Barrio Francés. Una familia de brujos hábiles y poderosos a cuya linea sanguínea pertenecía Chris. Chris no tenía la capacidad de hacer magia por sí solo. Era solo capaz de hacerlo cuando absorbía magia de otra fuente. Una rareza dentro de la familia y de la ciudad. Por lo que Chris lejos de envidiar las habilidades mágicas de su hermana menor Mary Alice, se dedicó a estudiar sobre mitos, magia y objetos mágicos. Además, al no ser un brujo como su hermana, no se esperaba de él que liderase a la familia en el futuro. Lo que le dejaba mucho tiempo para sus quehaceres y su amplia vida social.

    Al margen de sus dotes sociales y de su encanto, Christopher era un alma caritativa y compasiva. Incapaz de dejar pasar las injusticias. A menudo su buen juicio le granjeaba más de algún apuro del que habia costado salir airoso. Como aquel día…

    Caminaba desde su casa hacia la taberna donde solía alternar algunas noches cuando escuchó algunas voces masculinas, no necesitó afinar demasiado el oído para escuchar las groserías que decían. Sus pasos, sin pensarlo, sin meditarlo, siguieron el camino de aquellas voces hasta dar con cuatro hombres quienes habían acorralado a una mujer.

    La reconocía. No habia hablado con ella nunca antes, pero la reconocía. Era la hermana de Klaus Mikaelson y, de haber sabido lo que supo después puede que jamás hubiera intentado apartar a la fiera de sus presas. Y es que Rebekah era solo un vampiro en busca de su cena, provocándoles y tratando de desatar sus instintos más repulsivos solo para tener una excusa para hincarles el diente.

    -¡Ya habéis oído a la dama! -exclamó el rubio acercándose a la escena- Dejadla en paz… Asi no es como se trata a una señorita, caballeros.

    Uno de aquellos tipos se giró hacia Chris.

    -¿Quién va a enseñarnos, pues? ¿Tú? -preguntó.

    Chris se encogió de hombros con una expresión bastante confiada, pues no habia habido pelea que no hubiese ganado.

    -Alguien tendrá que hacerlo…

    Y ahí empezó todo…
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝑟o𝑙 𝑐o𝑛 [barbiemikaels0n] Se acercaba el final del siglo XVIII, y la familia Claire era una familia bastante reconocida en el círculo de brujos del Barrio Francés. Una familia de brujos hábiles y poderosos a cuya linea sanguínea pertenecía Chris. Chris no tenía la capacidad de hacer magia por sí solo. Era solo capaz de hacerlo cuando absorbía magia de otra fuente. Una rareza dentro de la familia y de la ciudad. Por lo que Chris lejos de envidiar las habilidades mágicas de su hermana menor Mary Alice, se dedicó a estudiar sobre mitos, magia y objetos mágicos. Además, al no ser un brujo como su hermana, no se esperaba de él que liderase a la familia en el futuro. Lo que le dejaba mucho tiempo para sus quehaceres y su amplia vida social. Al margen de sus dotes sociales y de su encanto, Christopher era un alma caritativa y compasiva. Incapaz de dejar pasar las injusticias. A menudo su buen juicio le granjeaba más de algún apuro del que habia costado salir airoso. Como aquel día… Caminaba desde su casa hacia la taberna donde solía alternar algunas noches cuando escuchó algunas voces masculinas, no necesitó afinar demasiado el oído para escuchar las groserías que decían. Sus pasos, sin pensarlo, sin meditarlo, siguieron el camino de aquellas voces hasta dar con cuatro hombres quienes habían acorralado a una mujer. La reconocía. No habia hablado con ella nunca antes, pero la reconocía. Era la hermana de Klaus Mikaelson y, de haber sabido lo que supo después puede que jamás hubiera intentado apartar a la fiera de sus presas. Y es que Rebekah era solo un vampiro en busca de su cena, provocándoles y tratando de desatar sus instintos más repulsivos solo para tener una excusa para hincarles el diente. -¡Ya habéis oído a la dama! -exclamó el rubio acercándose a la escena- Dejadla en paz… Asi no es como se trata a una señorita, caballeros. Uno de aquellos tipos se giró hacia Chris. -¿Quién va a enseñarnos, pues? ¿Tú? -preguntó. Chris se encogió de hombros con una expresión bastante confiada, pues no habia habido pelea que no hubiese ganado. -Alguien tendrá que hacerlo… Y ahí empezó todo…
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  • Damas y caballeros, con ustedes.... La patrona
    Damas y caballeros, con ustedes.... La patrona
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  • ¿Cómo entraste?
    Fandom Oc's
    Categoría Romance
    Las cortinas lilas se mecían suavemente con la brisa que entraba por la ventana alta, dejando pasar la luz del la mañana.
    En un lado del cuarto cerca del ventana se encontraba esta sentada con delicadeza sobre una pequeña mesa de té, con un pequeño pastel echo a medida.

    La princesa.
    De cabellos largos y violetas y ojos llenos de una inocencia casi irreal. Sus movimientos eran suaves…
    Con una cucharita, tomaba bocados tranquilos, disfrutando cada uno como si no existiera nada más importante.

    Siempre esperaba ver a la misma persona entrar… su caballero, El único rostro familiar fuera de sus sirvientes.
    Pero esta vez… No paso eso.

    De un empujón que ni en niun millón de vidas ubiera imaginado posible, la puerta se abrió con fuerza.
    Era...un desconocido.
    La princesa abrio los ojos para luego con la misma sospresa y decir sin sin miedo.

    - Oh. . . !

    Sus ojos brillaron con asombro.

    —Nunca… había visto a otra persona....

    Exclamo aun sentada sonrriendole dulcemente y despreocupada.

    —¿Cómo lograste entrar?

    Lejos de alarmarse… parecía genuinamente interesada.

    —Este lugar es muy seguro… Oh.... bueno eso pensaba...

    Dijo algo torpe bajando la mirada avergonsada un momento.

    —¿Eres… amigo de mi caballero?

    Dijo para volver a su pastel y picarlo un poco con la cuchara esperando respuesta.

    — y... te ves con algo de hambre ¿quieres un poco de pastel? ^^
    Las cortinas lilas se mecían suavemente con la brisa que entraba por la ventana alta, dejando pasar la luz del la mañana. En un lado del cuarto cerca del ventana se encontraba esta sentada con delicadeza sobre una pequeña mesa de té, con un pequeño pastel echo a medida. La princesa. De cabellos largos y violetas y ojos llenos de una inocencia casi irreal. Sus movimientos eran suaves… Con una cucharita, tomaba bocados tranquilos, disfrutando cada uno como si no existiera nada más importante. Siempre esperaba ver a la misma persona entrar… su caballero, El único rostro familiar fuera de sus sirvientes. Pero esta vez… No paso eso. De un empujón que ni en niun millón de vidas ubiera imaginado posible, la puerta se abrió con fuerza. Era...un desconocido. La princesa abrio los ojos para luego con la misma sospresa y decir sin sin miedo. - Oh. . . ! Sus ojos brillaron con asombro. —Nunca… había visto a otra persona.... Exclamo aun sentada sonrriendole dulcemente y despreocupada. —¿Cómo lograste entrar? Lejos de alarmarse… parecía genuinamente interesada. —Este lugar es muy seguro… Oh.... bueno eso pensaba... Dijo algo torpe bajando la mirada avergonsada un momento. —¿Eres… amigo de mi caballero? Dijo para volver a su pastel y picarlo un poco con la cuchara esperando respuesta. — y... te ves con algo de hambre ¿quieres un poco de pastel? ^^
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  • El campo de batalla es un caos de metal y energía, saturado por el olor a ozono y el estruendo de las explosiones que sacuden los cimientos del área. Elsword, bajo su pesada armadura, se mantiene firme como un pilar de esperanza entre las ruinas humeantes; su capa roja ondea violentamente con cada ráfaga de viento, contrastando con el brillo azulado y puro de la energía de «El» en sus ojos. Tras haber despejado una horda de enemigos con un despliegue de su Grand Cross, el joven líder exhala un suspiro cargado de determinación, sintiendo cómo el calor de la batalla fluye por sus venas, pero manteniendo la mente tan afilada como su acero. En lugar de lanzarse de inmediato hacia el siguiente grupo de atacantes, gira parcialmente el cuerpo hacia su aliado, clavando sus ojos brillantes y decididos en los tuyos mientras el resplandor carmesí de su voluntad envuelve su figura.

    Con un gesto cargado de camaradería y una confianza inquebrantable que solo un caballero de su estatus podría proyectar, Elsword extiende su mano derecha enguantada hacia ti, dejando su palma abierta en una invitación clara y poderosa. Una sonrisa desafiante pero cálida curva sus labios, restándole peso a la gravedad de la situación sin ignorar el peligro que los rodea, mientras el aura dorada que caracteriza su maestría táctica comienza a pulsar, lista para reforzarlos a ambos en el próximo choque.

    —No pienses que la pelea ha terminado todavía, esto apenas está comenzando. No importa cuántos sean ni qué tan oscuro se vuelva el camino, si avanzamos juntos, no hay nada que pueda detener el filo de nuestra voluntad. Toma mi mano y demostrémosles de qué está hecho el verdadero espíritu del «El Search Party».
    El campo de batalla es un caos de metal y energía, saturado por el olor a ozono y el estruendo de las explosiones que sacuden los cimientos del área. Elsword, bajo su pesada armadura, se mantiene firme como un pilar de esperanza entre las ruinas humeantes; su capa roja ondea violentamente con cada ráfaga de viento, contrastando con el brillo azulado y puro de la energía de «El» en sus ojos. Tras haber despejado una horda de enemigos con un despliegue de su Grand Cross, el joven líder exhala un suspiro cargado de determinación, sintiendo cómo el calor de la batalla fluye por sus venas, pero manteniendo la mente tan afilada como su acero. En lugar de lanzarse de inmediato hacia el siguiente grupo de atacantes, gira parcialmente el cuerpo hacia su aliado, clavando sus ojos brillantes y decididos en los tuyos mientras el resplandor carmesí de su voluntad envuelve su figura. Con un gesto cargado de camaradería y una confianza inquebrantable que solo un caballero de su estatus podría proyectar, Elsword extiende su mano derecha enguantada hacia ti, dejando su palma abierta en una invitación clara y poderosa. Una sonrisa desafiante pero cálida curva sus labios, restándole peso a la gravedad de la situación sin ignorar el peligro que los rodea, mientras el aura dorada que caracteriza su maestría táctica comienza a pulsar, lista para reforzarlos a ambos en el próximo choque. —No pienses que la pelea ha terminado todavía, esto apenas está comenzando. No importa cuántos sean ni qué tan oscuro se vuelva el camino, si avanzamos juntos, no hay nada que pueda detener el filo de nuestra voluntad. Toma mi mano y demostrémosles de qué está hecho el verdadero espíritu del «El Search Party».
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