Rey de Carcosa, Entidad cósmica, Señor de la Locura
  • Género Otro
  • Raza Entidad
  • Fandom Chambers-Lovecraft
  • Rey
  • Soltero(a)
  • Cumpleaños 31 de diciembre
  • 7 Publicaciones
  • 6 Escenas
  • Se unió en mayo 2026
  • 26 Visitas perfil
Otra información
  • Tipo de personaje
    3D
  • Longitud narrativa
    Una línea , Semi-párrafo , Párrafo , Multi-párrafo , Novela
  • Categorías de rol
    Aventura , Ciencia ficción , Fantasía , Suspenso , Original , Otros , Terror
Fijado
Hastur - El Rey Amarillo
"Rompen las olas neblinosas a lo largo de la costa, Los soles gemelos se hunden tras el lago, Se prolongan las sombras En Carcosa. Extraña es la noche en que surgen estrellas negras, Y extrañas lunas giran por los cielos Pero más extraña todavía es la Perdida Carcosa. Los cantos que cantarán las Híades Donde flamean los andrajos del Rey,...
Me gusta
Me encocora
6
1 comentario 0 compartidos
Publicaciones Recientes
  • Otro día nacía, un mundo lleno de bullicio que parecía no dormir, como habían cambiado las cosas en tan poco tiempo, los humanos habían pasado de usar velas a usar nuevas creaciones que se alimentaban de electricidad, le resultaba un poco irónico, puesto a que los cuerpos también funcionan con esta, pero recibir una descarga de la electricidad que crearon ellos mismos los podía matar, no como si le preocupase, pues el solo ocupa cadáveres para moverse.

    Ese día le habían conseguido un nuevo cuerpo, era un montón de partes de otros cuerpos todos cocidos con una minuciosidad quirúrgica que solo las costuras delataban que este cuerpo era una quimera de varias personas, cuanto había avanzado las ciencias médicas, no solo los cuerpos que poseía estaban en muy buen estado, sino que gracias a las bajas temperaturas que habían en invierno y los aires acondicionados prendidos en épocas calurosas, los cuerpos tardaban aun mas en descomponerse, a eso se le sumaba su suministro constante de tentáculos, ya no solo podía caminar por el día usando un cadáver, sino que podía pasar meses en uno solo antes de que se empezara a descomponer.

    Cuando entro al cuerpo, sentía como todo estaba funcionando normal, su ultimo cuerpo había sido destruido por un experimento fallido, la criatura que estaban tratando de domar se salió de control y no le dio tiempo de reaccionar, dejando el cuerpo anterior inutilizable. Afortunadamente la persona que le había permitido entrar seguía viva, por lo que no perdió mucho.

    Ese día fue al café que uno de sus súbditos manejaba para ganar dinero, puesto a que era necesario para mantener el culto a flote, o al menos eso era lo que le decían, no se preocupaba mucho, a decir verdad, puesto a que era gracias a esos esfuerzos que podían hacer experimentos para probar diferentes teorías y magias que llevaban tiempo sin ser entrañadas.

    Cuando le dieron su café en la taza que el culto le había reservado, se puso de frente al televisor, le entretenía ver las noticias, puesto a que le daba una noción de como estaba funcionando el mundo, como aprovecharse de eso y seguir tratando de completar su objetivo. Todo parecía en orden, hasta que en las noticias apareció una de ultimo minuto, un monstruo había sido reportado en una ciudad que se encontraba a 2 horas de la ciudad en la que ahora estaba, las autoridades habían llamado a los militares puesto a que este monstruo estaba acabando con todos los que se ponían en su camino. Era efectivamente la criatura con la que estaba experimentando el día anterior, la gente alrededor estaba hablando de ello, como lidiarían si el monstruo llegase a la ciudad.

    —. . . — No dijo nada, solo se quedo viendo las noticias mientras tomaba un sorbo de café.
    Otro día nacía, un mundo lleno de bullicio que parecía no dormir, como habían cambiado las cosas en tan poco tiempo, los humanos habían pasado de usar velas a usar nuevas creaciones que se alimentaban de electricidad, le resultaba un poco irónico, puesto a que los cuerpos también funcionan con esta, pero recibir una descarga de la electricidad que crearon ellos mismos los podía matar, no como si le preocupase, pues el solo ocupa cadáveres para moverse. Ese día le habían conseguido un nuevo cuerpo, era un montón de partes de otros cuerpos todos cocidos con una minuciosidad quirúrgica que solo las costuras delataban que este cuerpo era una quimera de varias personas, cuanto había avanzado las ciencias médicas, no solo los cuerpos que poseía estaban en muy buen estado, sino que gracias a las bajas temperaturas que habían en invierno y los aires acondicionados prendidos en épocas calurosas, los cuerpos tardaban aun mas en descomponerse, a eso se le sumaba su suministro constante de tentáculos, ya no solo podía caminar por el día usando un cadáver, sino que podía pasar meses en uno solo antes de que se empezara a descomponer. Cuando entro al cuerpo, sentía como todo estaba funcionando normal, su ultimo cuerpo había sido destruido por un experimento fallido, la criatura que estaban tratando de domar se salió de control y no le dio tiempo de reaccionar, dejando el cuerpo anterior inutilizable. Afortunadamente la persona que le había permitido entrar seguía viva, por lo que no perdió mucho. Ese día fue al café que uno de sus súbditos manejaba para ganar dinero, puesto a que era necesario para mantener el culto a flote, o al menos eso era lo que le decían, no se preocupaba mucho, a decir verdad, puesto a que era gracias a esos esfuerzos que podían hacer experimentos para probar diferentes teorías y magias que llevaban tiempo sin ser entrañadas. Cuando le dieron su café en la taza que el culto le había reservado, se puso de frente al televisor, le entretenía ver las noticias, puesto a que le daba una noción de como estaba funcionando el mundo, como aprovecharse de eso y seguir tratando de completar su objetivo. Todo parecía en orden, hasta que en las noticias apareció una de ultimo minuto, un monstruo había sido reportado en una ciudad que se encontraba a 2 horas de la ciudad en la que ahora estaba, las autoridades habían llamado a los militares puesto a que este monstruo estaba acabando con todos los que se ponían en su camino. Era efectivamente la criatura con la que estaba experimentando el día anterior, la gente alrededor estaba hablando de ello, como lidiarían si el monstruo llegase a la ciudad. —. . . — No dijo nada, solo se quedo viendo las noticias mientras tomaba un sorbo de café.
    Me enjaja
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Habían pasado unos días desde que se manifestase nuevamente en el mundo humano, sin embargo para mala fortuna de este mismo, los cadáveres habían sido retirados de las morgues y puestos bajo vigilancia de la iglesia ante sospecha de corrupción en la gran ciudad, sus seguidores habían hecho lo posible por conseguir alguno sin llamar la atención, pero no hubo caso.
    Ante tal situación, ordeno a sus súbditos otra cosa, había escuchado hablar sobre un nuevo libro que ocultaba la iglesia, un libro que contenía información prohibida, para evitar que los descubrieran y este volviera a perder la conexión con el mundo humano, simplemente les ordeno encontrar la ubicación de donde lo tendrían escondido y el mismo se encargaría de acceder al lugar. La iglesia no tenia poder sobre él, puesto a que no era de esta tierra y tampoco poseía un cadáver, nada le pasaría.
    Así fue como pasado unos días terrestres, dieron con el lugar, por lo que no espero a ir a buscar conocimiento que quizás le ayudaría a al fin escapar de su prisión.
    El día era extraño, puesto a que si bien la luz del sol iluminaba, había una espesa niebla que cubría la ciudad, pero eso no importaba, paseo por las calles vaciás de la ciudad, hasta encontrarse con el lugar que buscaba, la biblioteca de la Iglesia, un guardia estaba en la puerta, el simplemente lo observo y continuo caminando, haciéndose cada vez mas grande para imponer miedo en la pobre alma que solo cumplía su trabajo, puesto a que con el miedo, los humanos sueltan mas fácil la información.
    Este se detuvo ante el guardia. —Sección prohibida.— Su voz retumbo en el aire vació, el guardia temblando, le indico la zona donde estaba dicha sección, a lo que entro.
    No demoro mucho en encontrar la zona de libros prohibidos, así que se acerco buscando el tomo, encontrándolo en un pedestal. Por lo visto había sido leído con anterioridad por alguien, con su psicoquinesis tomo el libro y busco un lugar para sentarse a leer, pasaron unos cuantos minutos en su lectura cuando sintió claramente que alguien le observaba escondido, sin apartar su visión del libro, soltó un suspiro.
    —¿Puedo ayudarte en algo?— Consulto para avisar que quien sea que estuviera escondido, ya fue descubierto.
    Habían pasado unos días desde que se manifestase nuevamente en el mundo humano, sin embargo para mala fortuna de este mismo, los cadáveres habían sido retirados de las morgues y puestos bajo vigilancia de la iglesia ante sospecha de corrupción en la gran ciudad, sus seguidores habían hecho lo posible por conseguir alguno sin llamar la atención, pero no hubo caso. Ante tal situación, ordeno a sus súbditos otra cosa, había escuchado hablar sobre un nuevo libro que ocultaba la iglesia, un libro que contenía información prohibida, para evitar que los descubrieran y este volviera a perder la conexión con el mundo humano, simplemente les ordeno encontrar la ubicación de donde lo tendrían escondido y el mismo se encargaría de acceder al lugar. La iglesia no tenia poder sobre él, puesto a que no era de esta tierra y tampoco poseía un cadáver, nada le pasaría. Así fue como pasado unos días terrestres, dieron con el lugar, por lo que no espero a ir a buscar conocimiento que quizás le ayudaría a al fin escapar de su prisión. El día era extraño, puesto a que si bien la luz del sol iluminaba, había una espesa niebla que cubría la ciudad, pero eso no importaba, paseo por las calles vaciás de la ciudad, hasta encontrarse con el lugar que buscaba, la biblioteca de la Iglesia, un guardia estaba en la puerta, el simplemente lo observo y continuo caminando, haciéndose cada vez mas grande para imponer miedo en la pobre alma que solo cumplía su trabajo, puesto a que con el miedo, los humanos sueltan mas fácil la información. Este se detuvo ante el guardia. —Sección prohibida.— Su voz retumbo en el aire vació, el guardia temblando, le indico la zona donde estaba dicha sección, a lo que entro. No demoro mucho en encontrar la zona de libros prohibidos, así que se acerco buscando el tomo, encontrándolo en un pedestal. Por lo visto había sido leído con anterioridad por alguien, con su psicoquinesis tomo el libro y busco un lugar para sentarse a leer, pasaron unos cuantos minutos en su lectura cuando sintió claramente que alguien le observaba escondido, sin apartar su visión del libro, soltó un suspiro. —¿Puedo ayudarte en algo?— Consulto para avisar que quien sea que estuviera escondido, ya fue descubierto.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Hastur - El Rey Amarillo
    "Rompen las olas neblinosas a lo largo de la costa, Los soles gemelos se hunden tras el lago, Se prolongan las sombras En Carcosa. Extraña es la noche en que surgen estrellas negras, Y extrañas lunas giran por los cielos Pero más extraña todavía es la Perdida Carcosa. Los cantos que cantarán las Híades Donde flamean los andrajos del Rey,...
    Me gusta
    Me encocora
    6
    1 comentario 0 compartidos
  • En la constelación de Tauro, mas exactamente en el cúmulo de las Híades, yace un planeta desolado en un sistema solar de dos soles, donde solo un lugar es habitable.
    Carcosa, un reino que se ejerce en contra toda lógica, con grandes edificaciones, un reino prospero de alguna forma, donde habitan diferentes razas, desde humanos hasta seres mas haya del cosmos.
    En su castillo yace el Rey, esperando que algún humano se encuentre con el Signo Amarillo o lea alguno de los cuentos del libro "El Rey de Amarillo", todo con la finalidad de poder manifestarse en el mundo humano y continuar por la búsqueda de romper el sello que lo tiene prisionero en la ciudad que él mismo erigió. Esas fuerzas cósmicas que incluso le dieron al Rey la cualidad de generar locura a los mortales.
    En la constelación de Tauro, mas exactamente en el cúmulo de las Híades, yace un planeta desolado en un sistema solar de dos soles, donde solo un lugar es habitable. Carcosa, un reino que se ejerce en contra toda lógica, con grandes edificaciones, un reino prospero de alguna forma, donde habitan diferentes razas, desde humanos hasta seres mas haya del cosmos. En su castillo yace el Rey, esperando que algún humano se encuentre con el Signo Amarillo o lea alguno de los cuentos del libro "El Rey de Amarillo", todo con la finalidad de poder manifestarse en el mundo humano y continuar por la búsqueda de romper el sello que lo tiene prisionero en la ciudad que él mismo erigió. Esas fuerzas cósmicas que incluso le dieron al Rey la cualidad de generar locura a los mortales.
    Me gusta
    Me shockea
    3
    1 turno 0 maullidos
  • Me gusta
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Entre lo cotidiano
    Categoría Suspenso
    En un lugar del mundo, a las orillas del mar en pleno aviso de tormenta, una figura amarilla se alza caminado sin rumbo, observando, callado, el rostro inobservable por la oscuridad que otorga el manto amarillo que le cubre, el Rey de Amarillo, ignorando cuanto tiempo ha pasado, pues para dicha entidad no es nada mas que un concepto vago, puesto a su longevidad ya no cuenta con percepción de este.
    Todo parecía lo mismo de siempre, olas que no paran de moverse, nubes oscuras que muestran la tormenta por venir, sin embargo algo inusual capto la atención de este, una calavera que el agua había traído a sus pies. Con cautela creo un tentáculo que surgiera de su capa para recogerlo, se detuvo a mirarlo, ¿Habrá sido otra victima del culto de Cthulhu? ¿O solo un pobre hombre muerto en otra parte cuyos restos se coordinaron para estar al frente?
    Mirando un poco al horizonte donde estaba la arena, observo un grupo de gente reunida, no era necesario para el acercarse a curiosear, el sabia el porque estaban ahí, el resto del cadáver estaba en ese lugar, por lo que tomo la forma de un joven lo mejor que pudo, desde su prisión en Carcosa, poco podía hacer mas que disminuir su poder para no causar locura ante los humanos, sus ropajes amarillos calzaban con los de la época, sin embargo no podía hacer mucho con su aspecto de ultratumba, pero probablemente era suficiente para acercarse.

    —Caballeros, damas.— Saludo de forma cortes. —Creo que encontré lo que faltaba del cadáver. — Al decir esto mostró la calavera. —¿Un asesinato?— Esta pregunta para el era innecesaria, puesto a que sabia la respuesta, pero en su conocimiento, sabia también que no presentar curiosidad morbosa crearía sospechas innecesarias. Al observar con detenimiento el resto de cadáver, observo una marca que lo disgusto, era efectivamente, la marca del culto de Cthulhu, así que como no tenia ninguno de sus seguidores cerca, decidió quedarse para ahondar en el caso y luego mandar a los suyos si esto llegaba a ser necesario.
    En un lugar del mundo, a las orillas del mar en pleno aviso de tormenta, una figura amarilla se alza caminado sin rumbo, observando, callado, el rostro inobservable por la oscuridad que otorga el manto amarillo que le cubre, el Rey de Amarillo, ignorando cuanto tiempo ha pasado, pues para dicha entidad no es nada mas que un concepto vago, puesto a su longevidad ya no cuenta con percepción de este. Todo parecía lo mismo de siempre, olas que no paran de moverse, nubes oscuras que muestran la tormenta por venir, sin embargo algo inusual capto la atención de este, una calavera que el agua había traído a sus pies. Con cautela creo un tentáculo que surgiera de su capa para recogerlo, se detuvo a mirarlo, ¿Habrá sido otra victima del culto de Cthulhu? ¿O solo un pobre hombre muerto en otra parte cuyos restos se coordinaron para estar al frente? Mirando un poco al horizonte donde estaba la arena, observo un grupo de gente reunida, no era necesario para el acercarse a curiosear, el sabia el porque estaban ahí, el resto del cadáver estaba en ese lugar, por lo que tomo la forma de un joven lo mejor que pudo, desde su prisión en Carcosa, poco podía hacer mas que disminuir su poder para no causar locura ante los humanos, sus ropajes amarillos calzaban con los de la época, sin embargo no podía hacer mucho con su aspecto de ultratumba, pero probablemente era suficiente para acercarse. —Caballeros, damas.— Saludo de forma cortes. —Creo que encontré lo que faltaba del cadáver. — Al decir esto mostró la calavera. —¿Un asesinato?— Esta pregunta para el era innecesaria, puesto a que sabia la respuesta, pero en su conocimiento, sabia también que no presentar curiosidad morbosa crearía sospechas innecesarias. Al observar con detenimiento el resto de cadáver, observo una marca que lo disgusto, era efectivamente, la marca del culto de Cthulhu, así que como no tenia ninguno de sus seguidores cerca, decidió quedarse para ahondar en el caso y luego mandar a los suyos si esto llegaba a ser necesario.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
Ver más…