• Era la media noche y Alessandro regresaba de una sesión de fotos extenuante para una revista, las luces de la Ciudad de New York brillaban con fuerza sin dejar que la oscuridad se apoderara del espacio, anuncios, tiendas, bares, restaurantes...la ciudad parecía igual o tanto más viva que si fueran las diez de la mañana.
    Entró a su habitación en el hotel y de las sombras emergió un hombre, Alessandro no se imnutó; se sirvió una copa de vino y dio un largo trago antes de ir a sentarse en el sofá que estaba cerca de la ventana, contemplando las luces de la ciudad.
    — ¿Lo encontraste?— preguntó en voz baja apenas audible.
    — Sí, señor. Se encuentra trabajando para una empresa de "importaciones" con sede en Barcelona.— respondió el hombre cuya identidad se mantenía oculta por la oscuridad.
    — Barcelona, ¿eh?— murmuró para sí mismo. — Deja la información sobre la mesa, la leeré mañana.
    El sobre se deslizó sobre la superficie marmoleada de la mesa de la salita de estar mientras Alessandro bebía otro sorbo de su vino antes de ponerse de pie, lentamente abrió su camisa y la dejó caer al suelo, dejando su torso desnudo, tranquilamente siguió con el resto de su ropa y, una vez desnudo, se recostó en la cama y extendió su mano.
    — Sírveme, Lorenzo.
    Era la media noche y Alessandro regresaba de una sesión de fotos extenuante para una revista, las luces de la Ciudad de New York brillaban con fuerza sin dejar que la oscuridad se apoderara del espacio, anuncios, tiendas, bares, restaurantes...la ciudad parecía igual o tanto más viva que si fueran las diez de la mañana. Entró a su habitación en el hotel y de las sombras emergió un hombre, Alessandro no se imnutó; se sirvió una copa de vino y dio un largo trago antes de ir a sentarse en el sofá que estaba cerca de la ventana, contemplando las luces de la ciudad. — ¿Lo encontraste?— preguntó en voz baja apenas audible. — Sí, señor. Se encuentra trabajando para una empresa de "importaciones" con sede en Barcelona.— respondió el hombre cuya identidad se mantenía oculta por la oscuridad. — Barcelona, ¿eh?— murmuró para sí mismo. — Deja la información sobre la mesa, la leeré mañana. El sobre se deslizó sobre la superficie marmoleada de la mesa de la salita de estar mientras Alessandro bebía otro sorbo de su vino antes de ponerse de pie, lentamente abrió su camisa y la dejó caer al suelo, dejando su torso desnudo, tranquilamente siguió con el resto de su ropa y, una vez desnudo, se recostó en la cama y extendió su mano. — Sírveme, Lorenzo.
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  • Miro al móvil este avisaba que grababa y tomé una  respiración.

    — Oli... Oliver si estás viendo este vídeo... Es que tanto Gray y yo hemos fallado en la misión..  siento haberte mentido, me he metido en la boca del lobo del que creo a Nina... —

    Sollozo

    — Si es cierto que ese dios que habla la biblia existe y también cielo e infierno se que no tendré la posibilidad de ir al cielo... Después de todo la únicas muertes que me arrepiento son Cornelia mi prima y gente inocente ... —

    Me limpió las lágrimas y sonrió un poco pese el escozor de la herida del labio.

    — No pido que llores por tu mujer perfecta, no quiero que dejes de creer en el amor... Ama como me has enseñado y dile a mi mamá que intente hacer venganza por ella y papá... Te... T.. te amo joder y por favor sigue la vida.... Porque si en esta vida no pudo ser lo nuestro habrá otra—

    Finalizó y acabo la grabación
    Miro al móvil este avisaba que grababa y tomé una  respiración. — Oli... Oliver si estás viendo este vídeo... Es que tanto Gray y yo hemos fallado en la misión..  siento haberte mentido, me he metido en la boca del lobo del que creo a Nina... — Sollozo — Si es cierto que ese dios que habla la biblia existe y también cielo e infierno se que no tendré la posibilidad de ir al cielo... Después de todo la únicas muertes que me arrepiento son Cornelia mi prima y gente inocente ... — Me limpió las lágrimas y sonrió un poco pese el escozor de la herida del labio. — No pido que llores por tu mujer perfecta, no quiero que dejes de creer en el amor... Ama como me has enseñado y dile a mi mamá que intente hacer venganza por ella y papá... Te... T.. te amo joder y por favor sigue la vida.... Porque si en esta vida no pudo ser lo nuestro habrá otra— Finalizó y acabo la grabación
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  • Suelto un suspiro mirando el móvil llevaba varios días con fuerte cansancio, además que volver a donde me creo y me hizo como soy ese maldito hijo de puta.

    —Eli... Si estás viendo esto es que.. he..hemos fallado en nuestra misión, yo... Te dije que era un trabajo del FBI y te mentí.. lo siento la verdad es que ahora mismo en mis manos hay sangre de gente que las personas normales las consideran familia... Ni yo ni Mia tenemos familia... Después de todo solo estamos ella y yo en un mundo que solo teníamos la etiqueta en nuestra frente de asesinos... Siento fallar a la promesa que te hice de podernos casar.... Johan tenía que morir ya de manera definitiva —

    Me froto  mis ojos y apoyo mis brazos en mis piernas tenía lágrimas en mis ojos. Esto me estába siendo más complicado que creía.

    —Ey por favor no llores solo soy un desgraciado que creía poder hacer un mundo, el mundo donde tu especie esté libre de dos jodidos monstruos que tienen sed..—

    Sonrió un poco.

    —No sé si lo harás pero si lo haces por favor cuidala por nosotros, háblale de que sus niños intentaron hacer venganza por ese hombre que les dio la vida contigo.... Que le importo una mierda el rango de cazadora y que siga con esa resistencia—

    Rompo a llorar

    —Quiero que rehagas tu vida, me da igual el tiempo pero quiero que seas feliz... Junto a este móvil encontrarás mi anillo el que te iba a poner en la boda.... Haz lo que tengas que hacer... T ..te... Quiero —

    Me levanto y doy a parar el vídeo.
    Suelto un suspiro mirando el móvil llevaba varios días con fuerte cansancio, además que volver a donde me creo y me hizo como soy ese maldito hijo de puta. —Eli... Si estás viendo esto es que.. he..hemos fallado en nuestra misión, yo... Te dije que era un trabajo del FBI y te mentí.. lo siento la verdad es que ahora mismo en mis manos hay sangre de gente que las personas normales las consideran familia... Ni yo ni Mia tenemos familia... Después de todo solo estamos ella y yo en un mundo que solo teníamos la etiqueta en nuestra frente de asesinos... Siento fallar a la promesa que te hice de podernos casar.... Johan tenía que morir ya de manera definitiva — Me froto  mis ojos y apoyo mis brazos en mis piernas tenía lágrimas en mis ojos. Esto me estába siendo más complicado que creía. —Ey por favor no llores solo soy un desgraciado que creía poder hacer un mundo, el mundo donde tu especie esté libre de dos jodidos monstruos que tienen sed..— Sonrió un poco. —No sé si lo harás pero si lo haces por favor cuidala por nosotros, háblale de que sus niños intentaron hacer venganza por ese hombre que les dio la vida contigo.... Que le importo una mierda el rango de cazadora y que siga con esa resistencia— Rompo a llorar —Quiero que rehagas tu vida, me da igual el tiempo pero quiero que seas feliz... Junto a este móvil encontrarás mi anillo el que te iba a poner en la boda.... Haz lo que tengas que hacer... T ..te... Quiero — Me levanto y doy a parar el vídeo.
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  • *habría salido a recorrer, los alrededores de mi hogar hasta dar con lo que buscaba un frondoso y hermoso árbol de cerezo, me trepe en una de las ramas más altas y me quedé en el mismo.

    Cómo bajaría de aquel lugar, bueno eso lo resolvería en otro momento, pero ahora entre las flores que más amaba me sentía realmente tranquila*
    *habría salido a recorrer, los alrededores de mi hogar hasta dar con lo que buscaba un frondoso y hermoso árbol de cerezo, me trepe en una de las ramas más altas y me quedé en el mismo. Cómo bajaría de aquel lugar, bueno eso lo resolvería en otro momento, pero ahora entre las flores que más amaba me sentía realmente tranquila*
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    / Aun estoy familiarizandome con la plataforma despues de años roleando en Facebook y X.
    La verdad esta agradable. Seria genial poder conseguir mas personas para crear historias acorde al lore de mi personaje y demas ♡
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  • El viento mecía las ramas, las hojas temblaban como si de un escalofrío se tratase.

    La calma de la tarde fue interrumpida por un susurro, un sonido leve, casi imperceptible que llamaba.

    Detuvo su paso, algo no encajaba. No era fuerte, pero insistía. Un ligero temblor en sus dedos, su boca se sentía salada, como si hubiese probado el agua del mar. Entrecerró los ojos ajustando su visión.

    En el rincón de un jardín de lirios, un jardinero trasplantaba unas flores. Ese era el llamado, un sonido suave, casi como una súplica. Los lirios se mecían, inclinándose ligeramente en su dirección.

    Tragó saliva, sintiendo su boca seca, el gusto se volvió más persistente. Sus pies se movieron sin pensarlo, acudiendo al llamado. Se acercó al jardinero agachándose a su altura.

    Disculpe.- Anunció con voz baja.-Esas flores... están llorando. - Siguió, sin apartar su mirada de ellas. Pero el jardinero arqueó una ceja confundido por su comentario, una mezcla de duda y extrañeza.

    El silencio después de sus palabras se volvió viscoso.

    Abrió sus labios, buscando palabras que no encontraba.

    No, no es eso...- Expresó con torpeza, intentó explicarlo pero no pudo. Buscó una manera mucho más simple. Extendió los brazos en dirección a los lirios.

    Me las llevo.- Y sin decir mucho más el jardinero posó sobre ella el ramo.

    Las hojas de la planta respondieron al contacto rozando su piel como queriendo abrazarla, los pétalos se estremecieron agradecidos. Ella sonrió y en un murmullo que esperaba acariciar al lirio, dijo:

    Te plantaré en mi jardín, allí estarán a salvo. - El cuerpo recordó antes que ella el camino casa. La brisa la seguía mientras avanzaba.

    De repente, el aire pareció volverse más cálido, los árboles extendían sus ramas hacia ella y las hojas caían rodeándola en una danza libre. En su pecho se instaló una emoción dorada que se expandió por el cuello, sus hombros se aflojaron.

    No tienes porqué agradecer.- Le habló a la brisa, a los árboles, a los lirios y a las hojas. El sabor antes presente en su boca desapareció, reemplazado por un ligero dulzor.
    El viento mecía las ramas, las hojas temblaban como si de un escalofrío se tratase. La calma de la tarde fue interrumpida por un susurro, un sonido leve, casi imperceptible que llamaba. Detuvo su paso, algo no encajaba. No era fuerte, pero insistía. Un ligero temblor en sus dedos, su boca se sentía salada, como si hubiese probado el agua del mar. Entrecerró los ojos ajustando su visión. En el rincón de un jardín de lirios, un jardinero trasplantaba unas flores. Ese era el llamado, un sonido suave, casi como una súplica. Los lirios se mecían, inclinándose ligeramente en su dirección. Tragó saliva, sintiendo su boca seca, el gusto se volvió más persistente. Sus pies se movieron sin pensarlo, acudiendo al llamado. Se acercó al jardinero agachándose a su altura. Disculpe.- Anunció con voz baja.-Esas flores... están llorando. - Siguió, sin apartar su mirada de ellas. Pero el jardinero arqueó una ceja confundido por su comentario, una mezcla de duda y extrañeza. El silencio después de sus palabras se volvió viscoso. Abrió sus labios, buscando palabras que no encontraba. No, no es eso...- Expresó con torpeza, intentó explicarlo pero no pudo. Buscó una manera mucho más simple. Extendió los brazos en dirección a los lirios. Me las llevo.- Y sin decir mucho más el jardinero posó sobre ella el ramo. Las hojas de la planta respondieron al contacto rozando su piel como queriendo abrazarla, los pétalos se estremecieron agradecidos. Ella sonrió y en un murmullo que esperaba acariciar al lirio, dijo: Te plantaré en mi jardín, allí estarán a salvo. - El cuerpo recordó antes que ella el camino casa. La brisa la seguía mientras avanzaba. De repente, el aire pareció volverse más cálido, los árboles extendían sus ramas hacia ella y las hojas caían rodeándola en una danza libre. En su pecho se instaló una emoción dorada que se expandió por el cuello, sus hombros se aflojaron. No tienes porqué agradecer.- Le habló a la brisa, a los árboles, a los lirios y a las hojas. El sabor antes presente en su boca desapareció, reemplazado por un ligero dulzor.
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  • -hoy es un dia algo aburrido...- suspiro observando un pequeño capullo florecer -no hay nadie para molestar o hablar en todo el lugar-

    https://music.youtube.com/watch?v=COgrFSkHfq4&si=-3BifoMMCTbAsi_g
    -hoy es un dia algo aburrido...- suspiro observando un pequeño capullo florecer -no hay nadie para molestar o hablar en todo el lugar- https://music.youtube.com/watch?v=COgrFSkHfq4&si=-3BifoMMCTbAsi_g
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  • |= LORE #1 =|

    • Aproximadamente en el año 4007 del nuevo mundo ahora conocido como el año 3 después de la aparición del último profeta legítimo de la raza dominante actual existió una tribu muy temida por todas las especies del continente donde habitaban, los conocían como los seguidores de Arioch. El peso del clan se sostenía en creencias, actitudes y habilidades poco vistas en batalla aparte de su estrecha conexión con el demonio Arioch, su jerarquía duró más de dos siglos siendo la cúspide de la violencia y fuerza teniendo rituales de iniciación para los jóvenes cachorros que ya cumplían cierta edad mudando sus colmillos. Cada año llevaban a los nuevos candidatos a cazadores vestidos de forma ceremonial para que entregarán sus colmillos mientras eran marcados con la sangre de Arioch quedando atados a él para la eternidad •
    |= LORE #1 =| • Aproximadamente en el año 4007 del nuevo mundo ahora conocido como el año 3 después de la aparición del último profeta legítimo de la raza dominante actual existió una tribu muy temida por todas las especies del continente donde habitaban, los conocían como los seguidores de Arioch. El peso del clan se sostenía en creencias, actitudes y habilidades poco vistas en batalla aparte de su estrecha conexión con el demonio Arioch, su jerarquía duró más de dos siglos siendo la cúspide de la violencia y fuerza teniendo rituales de iniciación para los jóvenes cachorros que ya cumplían cierta edad mudando sus colmillos. Cada año llevaban a los nuevos candidatos a cazadores vestidos de forma ceremonial para que entregarán sus colmillos mientras eran marcados con la sangre de Arioch quedando atados a él para la eternidad •
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Ok, estoy aburrido... Creo que empezaré a revelar lore del personaje poco a poco para matar el tiempo...
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    ***Edad del Caos***
    - El Eco de la Luna

    El lago estaba en silencio, como si el tiempo no se atreviera a perturbar aquel lugar. A unos pasos de la orilla, entre la hierba que crecía libre, se alzaba una tumba sencilla. No tenía adornos ostentosos, pero siempre había flores frescas. Demasiadas para ser un acto olvidado.

    Yen lo había notado desde hacía tiempo, durante años creyó que era su padre que, en secreto, Oz regresaba a ese lugar como ella.

    Aquella tarde, sin embargo, descubrió la verdad. Una figura ya estaba allí, una mujer de cabello rubio, cubierta con una capa oscura, se encontraba arrodillada frente a la tumba. Sus manos colocaban flores con cuidado, como si cada pétalo tuviera un significado. Yen se acercó en silencio, aAlgo no encajaba.

    Cuando finalmente habló, la mujer se giró con calma y retiró la capucha, Yen frunció el ceño.
    Cabello rubio, sí, rasgos finos, similares a los Elunai, pero sus orejas eran humanas, pequeña, no alargadas, no pertenecía a esa raza, de hecho no pertenecía a ninguna que Yen conociera.

    La mujer se presentó como Cyel. Dijo haber conocido a Selin muchos años atrás, que había regresado al pueblo solo para encontrarlo congelado en el tiempo, maldito y vacío de vida. Que buscó entre los rostros inmóviles pero no encontró a su amiga hasta que llegó al lago, vio la tumba y las flores, las favoritas de Selin.

    Desde entonces, regresaba cada año, siempre en la misma fecha. Yen sintió algo en el pecho, una mezcla de alivio y tristeza, no era su padre.

    Pero tampoco estaba sola en ese recuerdo, se presentó como hija de Selin, Yen. Ambas se sentaron junto al lago, Cyel le contó historias de una Selin joven. Una Selin que Yen nunca conoció, la joven se limito a escuchar sin interrumpir, aferrándose a cada palabra como si fueran fragmentos de algo que estaba perdiendo.

    Entonces, Cyel le hizo una pregunta, si había heredado la bendición de la Luna. Yen negó, no sabía de qué hablaba.

    Cyel explicó, sin demasiados detalles, que los Elunai podían fortalecer su poder bajo la luz lunar. Que algunos nacían con poder y otros lo despertaban, que la luna respondía a quienes sabían buscarla. Aquella idea se quedó con Yen.

    No por poder, al menos no al principio sino por algo más simple, por conexión, por Selin. Se despidieron cuando el sol comenzó a caer.

    Cyel se marchó sin mirar atrás, y Yen regresó al campamento, pero su mente ya no estaba allí. Esa noche, miró la luna y no sintió nada, lo intentó de nuevo en la siguiente luna llena y en la siguiente, y en la siguiente. Entrenó fuera de la vista de los demás, golpeó el aire, movió su espada una y otra vez bajo la luz plateada.

    Nada cambiaba, pero no se detuvo, con el tiempo dejó de buscar poder y comenzó a buscar a su madre, a recordar su voz, su rostro, su presencia hasta que una noche ya no pudo.

    El miedo la alcanzó, el miedo de olvidar, de no recordar su cara, que todo se desvaneciera. Yen cayó de rodillas y lloró. No como guerrera, no como hija del caos, sino como una niña llamando a su madre.

    Fue entonces cuando algo respondió, un calor suave nació en su pecho, no fue violento, tampoco oscuro. Era, era distinto... Por un instante vio un rostro, Selin, sonriéndole y luego… todo se apagó.

    Yen cayó inconsciente, su cuerpo cambió en silencio, su piel perdió el verde, se volvió clara, pura... Elunai.

    Su cabello adquirió un tono plateado que reflejaba la luz de la luna como un espejo vivo. No era una transformación agresiva, era una revelación, la sangre que llevaba dentro despertando.

    Cuando recobro al conciencia, el amanecer ya había llegado, su cuerpo había vuelto a la normalidad, verde y fuerte como siempre pero algo era distinto, se sentía más ligera, más rápida y completa. Yen miró al cielo y sonrió suavemente, agradeció a su madre, a Cyel. Sin saber que aquella noche no había sido un simple intento.

    Había sido el inicio, el despertar de la sangre Elunai en su interior y con ello un nuevo camino.
    ***Edad del Caos*** - El Eco de la Luna El lago estaba en silencio, como si el tiempo no se atreviera a perturbar aquel lugar. A unos pasos de la orilla, entre la hierba que crecía libre, se alzaba una tumba sencilla. No tenía adornos ostentosos, pero siempre había flores frescas. Demasiadas para ser un acto olvidado. Yen lo había notado desde hacía tiempo, durante años creyó que era su padre que, en secreto, Oz regresaba a ese lugar como ella. Aquella tarde, sin embargo, descubrió la verdad. Una figura ya estaba allí, una mujer de cabello rubio, cubierta con una capa oscura, se encontraba arrodillada frente a la tumba. Sus manos colocaban flores con cuidado, como si cada pétalo tuviera un significado. Yen se acercó en silencio, aAlgo no encajaba. Cuando finalmente habló, la mujer se giró con calma y retiró la capucha, Yen frunció el ceño. Cabello rubio, sí, rasgos finos, similares a los Elunai, pero sus orejas eran humanas, pequeña, no alargadas, no pertenecía a esa raza, de hecho no pertenecía a ninguna que Yen conociera. La mujer se presentó como Cyel. Dijo haber conocido a Selin muchos años atrás, que había regresado al pueblo solo para encontrarlo congelado en el tiempo, maldito y vacío de vida. Que buscó entre los rostros inmóviles pero no encontró a su amiga hasta que llegó al lago, vio la tumba y las flores, las favoritas de Selin. Desde entonces, regresaba cada año, siempre en la misma fecha. Yen sintió algo en el pecho, una mezcla de alivio y tristeza, no era su padre. Pero tampoco estaba sola en ese recuerdo, se presentó como hija de Selin, Yen. Ambas se sentaron junto al lago, Cyel le contó historias de una Selin joven. Una Selin que Yen nunca conoció, la joven se limito a escuchar sin interrumpir, aferrándose a cada palabra como si fueran fragmentos de algo que estaba perdiendo. Entonces, Cyel le hizo una pregunta, si había heredado la bendición de la Luna. Yen negó, no sabía de qué hablaba. Cyel explicó, sin demasiados detalles, que los Elunai podían fortalecer su poder bajo la luz lunar. Que algunos nacían con poder y otros lo despertaban, que la luna respondía a quienes sabían buscarla. Aquella idea se quedó con Yen. No por poder, al menos no al principio sino por algo más simple, por conexión, por Selin. Se despidieron cuando el sol comenzó a caer. Cyel se marchó sin mirar atrás, y Yen regresó al campamento, pero su mente ya no estaba allí. Esa noche, miró la luna y no sintió nada, lo intentó de nuevo en la siguiente luna llena y en la siguiente, y en la siguiente. Entrenó fuera de la vista de los demás, golpeó el aire, movió su espada una y otra vez bajo la luz plateada. Nada cambiaba, pero no se detuvo, con el tiempo dejó de buscar poder y comenzó a buscar a su madre, a recordar su voz, su rostro, su presencia hasta que una noche ya no pudo. El miedo la alcanzó, el miedo de olvidar, de no recordar su cara, que todo se desvaneciera. Yen cayó de rodillas y lloró. No como guerrera, no como hija del caos, sino como una niña llamando a su madre. Fue entonces cuando algo respondió, un calor suave nació en su pecho, no fue violento, tampoco oscuro. Era, era distinto... Por un instante vio un rostro, Selin, sonriéndole y luego… todo se apagó. Yen cayó inconsciente, su cuerpo cambió en silencio, su piel perdió el verde, se volvió clara, pura... Elunai. Su cabello adquirió un tono plateado que reflejaba la luz de la luna como un espejo vivo. No era una transformación agresiva, era una revelación, la sangre que llevaba dentro despertando. Cuando recobro al conciencia, el amanecer ya había llegado, su cuerpo había vuelto a la normalidad, verde y fuerte como siempre pero algo era distinto, se sentía más ligera, más rápida y completa. Yen miró al cielo y sonrió suavemente, agradeció a su madre, a Cyel. Sin saber que aquella noche no había sido un simple intento. Había sido el inicio, el despertar de la sangre Elunai en su interior y con ello un nuevo camino.
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