• La tierra tiene paisajes maravillosos, pero a veces parece tan triste. ¿Será culpa de quienes habitan en él?, ¿o sólo una coincidencia por la lluvia que cae?
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  • Coᥒtιᥒυᥲᥴιóᥒ > Roᥣᥱρᥣᥲყ Exᥴᥣυsινᥱ >> 𝐃𝐫𝐚 𝐒𝐚𝐦𝐚𝐧𝐭𝐡𝐚 𝐓𝐚𝐤𝐚𝐡𝐚𝐬𝐡𝐢

    《𝐀 𝐭𝐡𝐢𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐧𝐞𝐫 𝐨𝐟 𝐭𝐡𝐞 𝐰𝐨𝐫𝐥𝐝, 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐡𝐢𝐧𝐠 𝐠𝐨𝐞𝐬 𝐬𝐦𝐨𝐨𝐭𝐡𝐥𝐲.》

    La puerta del consultorio finalmente se abrió tras dos horas de espera, dejando escapar ese olor aséptico y metálico tan propio de las clínicas de alta gama.

    Frederick emergió con el saco descansando sobre el antebrazo y las mangas de la camisa recogidas; en su muñeca, el acero de su Vacheron Constantin captó la luz del pasillo con un destello frío, una marca de éxito que no necesitaba gritar para ser reconocida.

    Su mano derecha, ahora una masa blanca y rígida de vendajes, contrastaba con la soltura de su andar.

    Mientras observaba a la Dra. Samantha intercambiar saludos con el cirujano, Frederick sintió una punzada de admiración.
    «Se mueve en este mundo con una gracia que yo apenas estoy aprendiendo», pensó, adoptando una postura de guardián silencioso. Había algo casi infantil en su docilidad actual, producto de un cóctel de fármacos que suavizaba sus facciones y hacía que el peso del folder con documentos se sintiera extrañamente ligero.

    Una reverencia después, una despedida corta y una "amenaza" de no automedicarse después y ya estaban caminando de regreso por los pasillos.

    —Cuando me hablaron del nivel de la cirugía en Japón, pensé que era puro marketing, una forma elegante de atraer divisas —admitió con una risa breve, el tono de su voz arrastrado levemente por el efecto de los analgésicos.
    —Tuve que tragarme mi orgullo europeo para aceptar que aquí el futuro ya llegó. Jamás imaginé que, a mis años, mi mayor reto sería dominar los kanjis, pero este país tiene una paciencia que te obliga a ser mejor. —

    Pese a la bruma en su cabeza, su instinto de caballero no flaqueó. Con la mano izquierda, la "sana", se las ingenió para empujar las pesadas puertas batientes, ignorando el ligero desequilibrio que sentía. Al llegar al estacionamiento, el calor del asfalto le subió por las piernas, pero se mantuvo firme para abrirle la puerta a ella antes de desplomarse con elegancia en el asiento del copiloto.

    En la pantalla de su móvil, Tabelog mostraba un sinfín de opciones, pero sus ojos se iluminaron al ver un diner de estética americana. El contraste de un refugio occidental en medio de la metrópolis japonesa le pareció el cierre perfecto.

    Con la ruta ya trazada y el ánimo elevado por la química del medicamento y la calidez de su compañía, Frederick se permitió hundirse en el cuero del asiento. Aquella ciudad ya no se sentía extraña; se sentía como un destino que valía la pena habitar.
    Coᥒtιᥒυᥲᥴιóᥒ > Roᥣᥱρᥣᥲყ Exᥴᥣυsινᥱ >> [Samantha_Takahashi] 《𝐀 𝐭𝐡𝐢𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐧𝐞𝐫 𝐨𝐟 𝐭𝐡𝐞 𝐰𝐨𝐫𝐥𝐝, 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐡𝐢𝐧𝐠 𝐠𝐨𝐞𝐬 𝐬𝐦𝐨𝐨𝐭𝐡𝐥𝐲.》 La puerta del consultorio finalmente se abrió tras dos horas de espera, dejando escapar ese olor aséptico y metálico tan propio de las clínicas de alta gama. Frederick emergió con el saco descansando sobre el antebrazo y las mangas de la camisa recogidas; en su muñeca, el acero de su Vacheron Constantin captó la luz del pasillo con un destello frío, una marca de éxito que no necesitaba gritar para ser reconocida. Su mano derecha, ahora una masa blanca y rígida de vendajes, contrastaba con la soltura de su andar. Mientras observaba a la Dra. Samantha intercambiar saludos con el cirujano, Frederick sintió una punzada de admiración. «Se mueve en este mundo con una gracia que yo apenas estoy aprendiendo», pensó, adoptando una postura de guardián silencioso. Había algo casi infantil en su docilidad actual, producto de un cóctel de fármacos que suavizaba sus facciones y hacía que el peso del folder con documentos se sintiera extrañamente ligero. Una reverencia después, una despedida corta y una "amenaza" de no automedicarse después y ya estaban caminando de regreso por los pasillos. —Cuando me hablaron del nivel de la cirugía en Japón, pensé que era puro marketing, una forma elegante de atraer divisas —admitió con una risa breve, el tono de su voz arrastrado levemente por el efecto de los analgésicos. —Tuve que tragarme mi orgullo europeo para aceptar que aquí el futuro ya llegó. Jamás imaginé que, a mis años, mi mayor reto sería dominar los kanjis, pero este país tiene una paciencia que te obliga a ser mejor. — Pese a la bruma en su cabeza, su instinto de caballero no flaqueó. Con la mano izquierda, la "sana", se las ingenió para empujar las pesadas puertas batientes, ignorando el ligero desequilibrio que sentía. Al llegar al estacionamiento, el calor del asfalto le subió por las piernas, pero se mantuvo firme para abrirle la puerta a ella antes de desplomarse con elegancia en el asiento del copiloto. En la pantalla de su móvil, Tabelog mostraba un sinfín de opciones, pero sus ojos se iluminaron al ver un diner de estética americana. El contraste de un refugio occidental en medio de la metrópolis japonesa le pareció el cierre perfecto. Con la ruta ya trazada y el ánimo elevado por la química del medicamento y la calidez de su compañía, Frederick se permitió hundirse en el cuero del asiento. Aquella ciudad ya no se sentía extraña; se sentía como un destino que valía la pena habitar.
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  • -cuando la luz del sol atraviesa las ventanas de su habitación, este despertaría abrazando un peluche de lo que parecía ser un dragón-

    Buenos días, este será un grandioso día con muchas cosas para hacer y ya saben lo que dicen, al que madruga Dios le ayuda.
    -cuando la luz del sol atraviesa las ventanas de su habitación, este despertaría abrazando un peluche de lo que parecía ser un dragón- Buenos días, este será un grandioso día con muchas cosas para hacer y ya saben lo que dicen, al que madruga Dios le ayuda. :STK-20:
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  • *Mirando hacia los lados sin ver nada por tener un cubo en la cabeza, me rasque la cabeza o más bien el cubo algo confuso, aunque sin quitármelo, solo levantándolo un poco para asomar un ojo*

    ¿Necesitas que tenga puesto este cubo por algo en concreto?

    *Siempre que alguien necesitaba que actuase cuerdo me llevaban a una habitación oscura o simplemente como ahora de tener un cubo en la cabeza, ¿el tiempo que tardaría en volver en mí? Todo depende de la espera*
    *Mirando hacia los lados sin ver nada por tener un cubo en la cabeza, me rasque la cabeza o más bien el cubo algo confuso, aunque sin quitármelo, solo levantándolo un poco para asomar un ojo* ¿Necesitas que tenga puesto este cubo por algo en concreto? *Siempre que alguien necesitaba que actuase cuerdo me llevaban a una habitación oscura o simplemente como ahora de tener un cubo en la cabeza, ¿el tiempo que tardaría en volver en mí? Todo depende de la espera*
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  • Era la media noche y Alessandro regresaba de una sesión de fotos extenuante para una revista, las luces de la Ciudad de New York brillaban con fuerza sin dejar que la oscuridad se apoderara del espacio, anuncios, tiendas, bares, restaurantes...la ciudad parecía igual o tanto más viva que si fueran las diez de la mañana.
    Entró a su habitación en el hotel y de las sombras emergió un hombre, Alessandro no se imnutó; se sirvió una copa de vino y dio un largo trago antes de ir a sentarse en el sofá que estaba cerca de la ventana, contemplando las luces de la ciudad.
    — ¿Lo encontraste?— preguntó en voz baja apenas audible.
    — Sí, señor. Se encuentra trabajando para una empresa de "importaciones" con sede en Barcelona.— respondió el hombre cuya identidad se mantenía oculta por la oscuridad.
    — Barcelona, ¿eh?— murmuró para sí mismo. — Deja la información sobre la mesa, la leeré mañana.
    El sobre se deslizó sobre la superficie marmoleada de la mesa de la salita de estar mientras Alessandro bebía otro sorbo de su vino antes de ponerse de pie, lentamente abrió su camisa y la dejó caer al suelo, dejando su torso desnudo, tranquilamente siguió con el resto de su ropa y, una vez desnudo, se recostó en la cama y extendió su mano.
    — Sírveme, Lorenzo.
    Era la media noche y Alessandro regresaba de una sesión de fotos extenuante para una revista, las luces de la Ciudad de New York brillaban con fuerza sin dejar que la oscuridad se apoderara del espacio, anuncios, tiendas, bares, restaurantes...la ciudad parecía igual o tanto más viva que si fueran las diez de la mañana. Entró a su habitación en el hotel y de las sombras emergió un hombre, Alessandro no se imnutó; se sirvió una copa de vino y dio un largo trago antes de ir a sentarse en el sofá que estaba cerca de la ventana, contemplando las luces de la ciudad. — ¿Lo encontraste?— preguntó en voz baja apenas audible. — Sí, señor. Se encuentra trabajando para una empresa de "importaciones" con sede en Barcelona.— respondió el hombre cuya identidad se mantenía oculta por la oscuridad. — Barcelona, ¿eh?— murmuró para sí mismo. — Deja la información sobre la mesa, la leeré mañana. El sobre se deslizó sobre la superficie marmoleada de la mesa de la salita de estar mientras Alessandro bebía otro sorbo de su vino antes de ponerse de pie, lentamente abrió su camisa y la dejó caer al suelo, dejando su torso desnudo, tranquilamente siguió con el resto de su ropa y, una vez desnudo, se recostó en la cama y extendió su mano. — Sírveme, Lorenzo.
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  • ──── Bien, a todos los que son nuevos... Bienvenidos al cuerpo de Patrulleros del tiempo. Me llamarán Kiyo y seré su maestra... ────
    Al levantar la mirada solo vio a un puñado tan ínfimo de cadetes que los pupilas simplemente salieron de sus órbitas.
    · · ─ ·𖥸· ─ · ·

    𝗞𝗶𝘆𝗼𝗺𝗶 𝗞𝗶𝗸𝘂𝗰𝗵𝗶, 𝗣𝗮𝘁𝗿𝘂𝗹𝗹𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗧𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝗗𝗿𝗮𝗴𝗼𝗻 𝗕𝗮𝗹𝗹
    ──── Bien, a todos los que son nuevos... Bienvenidos al cuerpo de Patrulleros del tiempo. Me llamarán Kiyo y seré su maestra... ──── Al levantar la mirada solo vio a un puñado tan ínfimo de cadetes que los pupilas simplemente salieron de sus órbitas. · · ─ ·𖥸· ─ · · 𝗞𝗶𝘆𝗼𝗺𝗶 𝗞𝗶𝗸𝘂𝗰𝗵𝗶, 𝗣𝗮𝘁𝗿𝘂𝗹𝗹𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗧𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝗗𝗿𝗮𝗴𝗼𝗻 𝗕𝗮𝗹𝗹
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  • Gracias ༒𓂀 𝔸𝕝𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣 𝕿𝖍𝖊 𝕽𝖆𝖉𝖎𝖔 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓𓂀༒, Jero 💀 , ⚘️ Loki ロキ

    Por los regalos, pensé que nadie me daría nada, estoy muy agradecida con ustedes son maravillosos..
    Les mando un mega abrazo y gracias por la felicitación...

    Los quiero.
    Gracias [Alastor_rabbit], [Jeroaberration0] , [TricksterGod02] Por los regalos, pensé que nadie me daría nada, estoy muy agradecida con ustedes son maravillosos.. Les mando un mega abrazo y gracias por la felicitación... Los quiero.
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  • —Ya no logro distinguir el Cielo del Infierno, Padre... La putrefacción nos ha alcanzado a todos —susurró, cerrando los ojos con fuerza mientras una lágrima caliente se escurría por su mejilla—. Los rezos que alguna vez conocí de memoria hoy se esfuman de mi boca sin efecto alguno... ¿Crees que podré resistirlo? ¿Cuánto más debo permanecer en pie hasta que me termine secando yo también?

    El silencio de la habitación fue su única respuesta, avivando la amargura en su pecho.

    —¿Estás esperando que la espada nos liquide a todos para actuar? ¿O este era el destino que nos tenías preparado desde el comienzo? Dime... ¿solo tus humanos están diseñados para sobrevivir?
    —Ya no logro distinguir el Cielo del Infierno, Padre... La putrefacción nos ha alcanzado a todos —susurró, cerrando los ojos con fuerza mientras una lágrima caliente se escurría por su mejilla—. Los rezos que alguna vez conocí de memoria hoy se esfuman de mi boca sin efecto alguno... ¿Crees que podré resistirlo? ¿Cuánto más debo permanecer en pie hasta que me termine secando yo también? El silencio de la habitación fue su única respuesta, avivando la amargura en su pecho. —¿Estás esperando que la espada nos liquide a todos para actuar? ¿O este era el destino que nos tenías preparado desde el comienzo? Dime... ¿solo tus humanos están diseñados para sobrevivir?
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  • —¿En verdad te recuerdo?

    He estado pensando en ello. Pensando en lo que significa "recordar".

    El ser que habita perpetuamente mis recuerdos, ¿eres realmente tú? ¿O es un espejismo, un oásis, que yo mismo construí, con los retazos que me quedaron de ti?

    ¿Así sonaba realmente tu voz? ¿Ese era el tono de tu cabello? ¿Era así como brillaban tus ojos?

    No sé. La cruda realidad es que ni sé, ni puedo saberlo. Enfrentándome a lo incognoscible, entonces, ¿a qué puedo recurrir, sino a mi imaginación, por pobre, por falible que sea?

    Quizás no te recuerdo, no a ti.

    Y me aterra. Porque si no te recuerdo, si no recuerdo en realidad quién eras... ¿De verdad exististe?
    —¿En verdad te recuerdo? He estado pensando en ello. Pensando en lo que significa "recordar". El ser que habita perpetuamente mis recuerdos, ¿eres realmente tú? ¿O es un espejismo, un oásis, que yo mismo construí, con los retazos que me quedaron de ti? ¿Así sonaba realmente tu voz? ¿Ese era el tono de tu cabello? ¿Era así como brillaban tus ojos? No sé. La cruda realidad es que ni sé, ni puedo saberlo. Enfrentándome a lo incognoscible, entonces, ¿a qué puedo recurrir, sino a mi imaginación, por pobre, por falible que sea? Quizás no te recuerdo, no a ti. Y me aterra. Porque si no te recuerdo, si no recuerdo en realidad quién eras... ¿De verdad exististe?
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  • La habitación para los servicios de maid VIP casi está lista, miren que echar colado y levantar paredes ni era tan difícil ya tomándole práctica. (?) No pregunten cómo entrar ahí porque hay una lista de requisitos muy específicos.
    La habitación para los servicios de maid VIP casi está lista, miren que echar colado y levantar paredes ni era tan difícil ya tomándole práctica. (?) No pregunten cómo entrar ahí porque hay una lista de requisitos muy específicos.
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