ʙɪᴛáᴄᴏʀᴀ ᴘáɢ. 𝟦𝟩
────────────
》ᴛʀᴇᴅᴊᴇ ᴍåɴᴇᴅ, ᴠɪɴᴛᴇʀᴊᴇᴠɴᴅøɢɴ
Han pasado ya un par de meses desde que mis pasos se detuvieron en estas tierras.
Hoy lidero la resistencia.
Es gratificante observar cómo el pueblo, tras tanto tiempo en las sombras, comienza a entender lo que significa vivir en libertad. Aunque el gobernante del Norte persiste en su ambición de conquistar este suelo, se ha topado con un muro de hombres y mujeres que pelean con el corazón en la mano, defendiendo lo que les pertenece por derecho.
Piedra a piedra, este lugar se levanta de nuevo.
Al principio, me negué rotundamente a sus súplicas de quedarme de forma definitiva. Sin embargo, encontré una paz extraña al caminar por las callejuelas; el sonido de los artesanos volviendo a sus yunques y las risas de los niños que han regresado a jugar me desarmaron. ¿Para qué seguir viajando? He recorrido cada rincón de los siete reinos buscando algo que no aparecía. Quizás, luchar junto a esta gente y echar raíces para proteger lo que de verdad vale la pena sea, al fin, mi destino.
Ahora resido en la antigua casa del Lord, es un espacio gigante, silencioso, y admito que no me acostumbro a tener tanto sitio para mí sola. El pueblo me mira con una reverencia que me incomoda...preferiría que me vieran como a una igual, pero la responsabilidad sobre mis hombros no me permite el lujo de la modestia.
He tenido que aprender a delegar, a establecer cargos y a forjar soldados de donde antes solo había campesinos.
En este proceso, tres personas se han vuelto pilares fundamentales para mí. Su lealtad es inquebrantable
◇ Gunnar, el mayor de todos. Es un hombre de proporciones colosales y un temperamento que estalla con la facilidad de una chispa en la paja seca. Tiene un vozarrón gutural capaz de imponer orden en el caos más absoluto del campo de batalla. Aunque sigue mis instrucciones al pie de la letra y ha convertido la plaza de armas en un nido de guerreros eficientes, sigue siendo un testarudo. Le he insistido en que use la espada, pero no suelta su hacha; una compañera fiel que, sospecho, pesa casi tanto como él.
◇ Sigurd a diferencia de Gunnar, es torpe con las manos pero posee una mente brillante. Es un hombre de pluma, papel y estrategia. Lleva el recuento exacto de cada alma en este pueblo y gestiona nuestros recursos con una precisión quirúrgica para que el fantasma de la escasez nunca cruce nuestras puertas. Sin su intelecto, la logística de esta guerra se desmoronaría.
◇ Milenka, mi mano derecha y, en mi fuero interno, la hermana menor que nunca tuve. Tenemos caracteres similares y chocamos constantemente, pues su alma alberga una fuerza indomable. Está en esa etapa de transición, descubriendo la mujer en la que se convertirá, pero su destreza con el arco es algo que incluso yo envidio, tiene una puntería excepcional que no conoce el error.
A los tres les he cedido estancias en el castillo para que vivan con total libertad. Lo mismo ocurre con los antiguos sirvientes; siguen desempeñando sus labores de cocina, limpieza y custodia, pero ya no como esclavos de un linaje, sino como ciudadanos autónomos que reciben techo, abrigo y alimento a cambio de su esfuerzo.
No sé si en algún momento esta vida dejará de resultarme extraña, pero supongo que el tiempo tendrá la última palabra. Hasta entonces seguiré haciendo registro en esta bitácora de todo lo que acontezca
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》ᴛʀᴇᴅᴊᴇ ᴍåɴᴇᴅ, ᴠɪɴᴛᴇʀᴊᴇᴠɴᴅøɢɴ
Han pasado ya un par de meses desde que mis pasos se detuvieron en estas tierras.
Hoy lidero la resistencia.
Es gratificante observar cómo el pueblo, tras tanto tiempo en las sombras, comienza a entender lo que significa vivir en libertad. Aunque el gobernante del Norte persiste en su ambición de conquistar este suelo, se ha topado con un muro de hombres y mujeres que pelean con el corazón en la mano, defendiendo lo que les pertenece por derecho.
Piedra a piedra, este lugar se levanta de nuevo.
Al principio, me negué rotundamente a sus súplicas de quedarme de forma definitiva. Sin embargo, encontré una paz extraña al caminar por las callejuelas; el sonido de los artesanos volviendo a sus yunques y las risas de los niños que han regresado a jugar me desarmaron. ¿Para qué seguir viajando? He recorrido cada rincón de los siete reinos buscando algo que no aparecía. Quizás, luchar junto a esta gente y echar raíces para proteger lo que de verdad vale la pena sea, al fin, mi destino.
Ahora resido en la antigua casa del Lord, es un espacio gigante, silencioso, y admito que no me acostumbro a tener tanto sitio para mí sola. El pueblo me mira con una reverencia que me incomoda...preferiría que me vieran como a una igual, pero la responsabilidad sobre mis hombros no me permite el lujo de la modestia.
He tenido que aprender a delegar, a establecer cargos y a forjar soldados de donde antes solo había campesinos.
En este proceso, tres personas se han vuelto pilares fundamentales para mí. Su lealtad es inquebrantable
◇ Gunnar, el mayor de todos. Es un hombre de proporciones colosales y un temperamento que estalla con la facilidad de una chispa en la paja seca. Tiene un vozarrón gutural capaz de imponer orden en el caos más absoluto del campo de batalla. Aunque sigue mis instrucciones al pie de la letra y ha convertido la plaza de armas en un nido de guerreros eficientes, sigue siendo un testarudo. Le he insistido en que use la espada, pero no suelta su hacha; una compañera fiel que, sospecho, pesa casi tanto como él.
◇ Sigurd a diferencia de Gunnar, es torpe con las manos pero posee una mente brillante. Es un hombre de pluma, papel y estrategia. Lleva el recuento exacto de cada alma en este pueblo y gestiona nuestros recursos con una precisión quirúrgica para que el fantasma de la escasez nunca cruce nuestras puertas. Sin su intelecto, la logística de esta guerra se desmoronaría.
◇ Milenka, mi mano derecha y, en mi fuero interno, la hermana menor que nunca tuve. Tenemos caracteres similares y chocamos constantemente, pues su alma alberga una fuerza indomable. Está en esa etapa de transición, descubriendo la mujer en la que se convertirá, pero su destreza con el arco es algo que incluso yo envidio, tiene una puntería excepcional que no conoce el error.
A los tres les he cedido estancias en el castillo para que vivan con total libertad. Lo mismo ocurre con los antiguos sirvientes; siguen desempeñando sus labores de cocina, limpieza y custodia, pero ya no como esclavos de un linaje, sino como ciudadanos autónomos que reciben techo, abrigo y alimento a cambio de su esfuerzo.
No sé si en algún momento esta vida dejará de resultarme extraña, pero supongo que el tiempo tendrá la última palabra. Hasta entonces seguiré haciendo registro en esta bitácora de todo lo que acontezca
ʙɪᴛáᴄᴏʀᴀ ᴘáɢ. 𝟦𝟩
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》ᴛʀᴇᴅᴊᴇ ᴍåɴᴇᴅ, ᴠɪɴᴛᴇʀᴊᴇᴠɴᴅøɢɴ
Han pasado ya un par de meses desde que mis pasos se detuvieron en estas tierras.
Hoy lidero la resistencia.
Es gratificante observar cómo el pueblo, tras tanto tiempo en las sombras, comienza a entender lo que significa vivir en libertad. Aunque el gobernante del Norte persiste en su ambición de conquistar este suelo, se ha topado con un muro de hombres y mujeres que pelean con el corazón en la mano, defendiendo lo que les pertenece por derecho.
Piedra a piedra, este lugar se levanta de nuevo.
Al principio, me negué rotundamente a sus súplicas de quedarme de forma definitiva. Sin embargo, encontré una paz extraña al caminar por las callejuelas; el sonido de los artesanos volviendo a sus yunques y las risas de los niños que han regresado a jugar me desarmaron. ¿Para qué seguir viajando? He recorrido cada rincón de los siete reinos buscando algo que no aparecía. Quizás, luchar junto a esta gente y echar raíces para proteger lo que de verdad vale la pena sea, al fin, mi destino.
Ahora resido en la antigua casa del Lord, es un espacio gigante, silencioso, y admito que no me acostumbro a tener tanto sitio para mí sola. El pueblo me mira con una reverencia que me incomoda...preferiría que me vieran como a una igual, pero la responsabilidad sobre mis hombros no me permite el lujo de la modestia.
He tenido que aprender a delegar, a establecer cargos y a forjar soldados de donde antes solo había campesinos.
En este proceso, tres personas se han vuelto pilares fundamentales para mí. Su lealtad es inquebrantable
◇ Gunnar, el mayor de todos. Es un hombre de proporciones colosales y un temperamento que estalla con la facilidad de una chispa en la paja seca. Tiene un vozarrón gutural capaz de imponer orden en el caos más absoluto del campo de batalla. Aunque sigue mis instrucciones al pie de la letra y ha convertido la plaza de armas en un nido de guerreros eficientes, sigue siendo un testarudo. Le he insistido en que use la espada, pero no suelta su hacha; una compañera fiel que, sospecho, pesa casi tanto como él.
◇ Sigurd a diferencia de Gunnar, es torpe con las manos pero posee una mente brillante. Es un hombre de pluma, papel y estrategia. Lleva el recuento exacto de cada alma en este pueblo y gestiona nuestros recursos con una precisión quirúrgica para que el fantasma de la escasez nunca cruce nuestras puertas. Sin su intelecto, la logística de esta guerra se desmoronaría.
◇ Milenka, mi mano derecha y, en mi fuero interno, la hermana menor que nunca tuve. Tenemos caracteres similares y chocamos constantemente, pues su alma alberga una fuerza indomable. Está en esa etapa de transición, descubriendo la mujer en la que se convertirá, pero su destreza con el arco es algo que incluso yo envidio, tiene una puntería excepcional que no conoce el error.
A los tres les he cedido estancias en el castillo para que vivan con total libertad. Lo mismo ocurre con los antiguos sirvientes; siguen desempeñando sus labores de cocina, limpieza y custodia, pero ya no como esclavos de un linaje, sino como ciudadanos autónomos que reciben techo, abrigo y alimento a cambio de su esfuerzo.
No sé si en algún momento esta vida dejará de resultarme extraña, pero supongo que el tiempo tendrá la última palabra. Hasta entonces seguiré haciendo registro en esta bitácora de todo lo que acontezca