Cae la noche… y conmigo desciende el juicio.
Las ciudades duermen, ignorantes,
mientras mis alas rasgan el silencio
como un presagio que nadie comprende.
Huelo el miedo antes de que exista,
lo saboreo en el latido torpe
de quienes creen poder esconderse
de lo inevitable.
No corro. No persigo.
La caza… viene a mí.
Sus pasos vacilan,
sus almas gritan antes que sus bocas,
y en ese instante —tan frágil—
decido si merecen desaparecer.
No es hambre lo que me guía,
ni crueldad… aunque así lo nombren.
Es orden. Es propósito.
Es la dulce armonía de un mundo corregido.
Mis alas cubren la luna,
y por un segundo… todo queda en sombras.
Ahí es cuando entienden.
No hay escape del cielo que cae.
CAZA
Cae la noche… y conmigo desciende el juicio.
Las ciudades duermen, ignorantes,
mientras mis alas rasgan el silencio
como un presagio que nadie comprende.
Huelo el miedo antes de que exista,
lo saboreo en el latido torpe
de quienes creen poder esconderse
de lo inevitable.
No corro. No persigo.
La caza… viene a mí.
Sus pasos vacilan,
sus almas gritan antes que sus bocas,
y en ese instante —tan frágil—
decido si merecen desaparecer.
No es hambre lo que me guía,
ni crueldad… aunque así lo nombren.
Es orden. Es propósito.
Es la dulce armonía de un mundo corregido.
Mis alas cubren la luna,
y por un segundo… todo queda en sombras.
Ahí es cuando entienden.
No hay escape del cielo que cae.
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Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
Los años habían endurecido al mundo y también a Yen. La que alguna vez fue una niña perdida ahora marchaba al frente de ejércitos. Su nombre ya no se susurraba con duda, sino con respeto entre los Kijin, aquellos que alguna vez fueron nómadas y que ahora habían elegido su propio destino, su propia identidad.
Yen peleaba a su lado como igual, las campañas contra los Elunai continuaban sin descanso. Ciudad tras ciudad caía, cadenas eran rotas y pueblos enteros recuperaban su libertad. Sin embargo, la libertad no traía siempre valentía. Muchos de los liberados elegían no empuñar armas, y ni Ozma ni Yen los obligaban. No todos nacían para la guerra y ellos lo entendían.
Pero hubo un lugar distinto, un antiguo centro de investigación. El aire ahí estaba cargado como si la tierra misma recordara el dolor.
Cuando el asalto comenzó, los Elunai no huyeron de inmediato, activaron su último recurso... Una aberración. De entre los restos del laboratorio emergió algo que alguna vez fue un Nómada. Su cuerpo estaba deformado, cubierto de músculos grotescos, con colmillos que sobresalían como cuchillas y cuernos retorcidos. Su largo cabello blanco caía hasta la cintura como una sombra. En sus manos, un hacha de guerra descomunal.
No era un soldado, era un experimento. Yen avanzó, por primera vez, el ejército era suyo y no iba a fallar. La batalla fue brutal, cada golpe del monstruo sacudía la tierra. Yen respondía con velocidad y precisión, moviéndose como una sombra bajo la luna invisible del día. Pero aquella cosa no sentía dolor, solo destrucción.
Porque mientras ella luchaba con técnica, aquella cosa luchaba con puro instinto desatado. Pero entonces... El error llegó en un instante, un movimiento mal calculado, un poder mal canalizado y el castigo fue brutal.
Su brazo fue arrancado, el dolor indescriptible, sus soldados Kijin dudaron, creyeron su que princesa guerrera iba caer, pero aun así, Yen no retrocedió.
Algo dentro de ella, ese impulso que siempre la empujaba hacia adelante tomó el control. Junto a Onix, que se mantuvo firme incluso ante el horror, lograron derribar a la criatura y librarla del sufrimiento.
Pero la victoria no se sintió como tal, los Kijin la llevaron ante Ozma, él percibió algo que lo hizo detenerse. El poder de Yen era grande, demasiado grande para alguien que aún no comprendía lo que tenía.
Para él, aquello solo significaba una cosa: su hija había crecido y si había crecido, entonces debía ser capaz. Sanó sus heridas pero no su brazo, no fue crueldad, fue convicción.
Desde su perspectiva, Yen ya tenía todo lo necesario. Si no podía regenerarse era porque aún no lo intentaba de verdad. Porque no había sido llevada al límite correcto.
Ozma no conocía la verdad, no sabía que el poder de Yen no había crecido de forma natural. Que la bendición lunar, heredada de Selin, había abierto puertas antes de tiempo.
Le había dado acceso a algo sin enseñarle a usarlo, era como darle a un niño un libro imposible de leer y esperar que entendiera las palabras.
Yen aceptó la desicion de su padre porque confiaba en él, siempre lo había hecho. Pasaron varios dias para que Yen recuperara su poder agotado, ella sabia lo que tenia hacer, esa noche era la indicada... Pero cuando llegó la luna llena y trató de repetir aquello que una vez mas no hubo respuesta.
Yen entrenó, intentó, insistió, pero nada. No entendía qué había hecho aquella noche ni cómo volver a hacerlo.
Por primera vez, su poder no respondía a su voluntad y eso la frustraba más que cualquier herida. Los Kijin, que habían aprendido a observar y adaptarse, comprendieron algo distinto. Ellos no veían a una guerrera fallando veían un problema práctico y lo resolvieron.
Le dieron un brazo artificial, tosco, hecho con conocimiento robado a los Elunai. No era elegante ni mucho menos perfecto pero funcionaba.
Cuando Yen lo colocó, sintió el peso, no solo era físico, era la prueba de algo que nunca había enfrentado antes: No bastaba con ser fuerte.
Había partes de sí misma que aún no entendía y que, por primera vez su crecimiento se había detenido. No por falta de poder sino por falta de guía.
***Edad del Caos****
“El Precio de la Luna”
Los años habían endurecido al mundo y también a Yen. La que alguna vez fue una niña perdida ahora marchaba al frente de ejércitos. Su nombre ya no se susurraba con duda, sino con respeto entre los Kijin, aquellos que alguna vez fueron nómadas y que ahora habían elegido su propio destino, su propia identidad.
Yen peleaba a su lado como igual, las campañas contra los Elunai continuaban sin descanso. Ciudad tras ciudad caía, cadenas eran rotas y pueblos enteros recuperaban su libertad. Sin embargo, la libertad no traía siempre valentía. Muchos de los liberados elegían no empuñar armas, y ni Ozma ni Yen los obligaban. No todos nacían para la guerra y ellos lo entendían.
Pero hubo un lugar distinto, un antiguo centro de investigación. El aire ahí estaba cargado como si la tierra misma recordara el dolor.
Cuando el asalto comenzó, los Elunai no huyeron de inmediato, activaron su último recurso... Una aberración. De entre los restos del laboratorio emergió algo que alguna vez fue un Nómada. Su cuerpo estaba deformado, cubierto de músculos grotescos, con colmillos que sobresalían como cuchillas y cuernos retorcidos. Su largo cabello blanco caía hasta la cintura como una sombra. En sus manos, un hacha de guerra descomunal.
No era un soldado, era un experimento. Yen avanzó, por primera vez, el ejército era suyo y no iba a fallar. La batalla fue brutal, cada golpe del monstruo sacudía la tierra. Yen respondía con velocidad y precisión, moviéndose como una sombra bajo la luna invisible del día. Pero aquella cosa no sentía dolor, solo destrucción.
Porque mientras ella luchaba con técnica, aquella cosa luchaba con puro instinto desatado. Pero entonces... El error llegó en un instante, un movimiento mal calculado, un poder mal canalizado y el castigo fue brutal.
Su brazo fue arrancado, el dolor indescriptible, sus soldados Kijin dudaron, creyeron su que princesa guerrera iba caer, pero aun así, Yen no retrocedió.
Algo dentro de ella, ese impulso que siempre la empujaba hacia adelante tomó el control. Junto a Onix, que se mantuvo firme incluso ante el horror, lograron derribar a la criatura y librarla del sufrimiento.
Pero la victoria no se sintió como tal, los Kijin la llevaron ante Ozma, él percibió algo que lo hizo detenerse. El poder de Yen era grande, demasiado grande para alguien que aún no comprendía lo que tenía.
Para él, aquello solo significaba una cosa: su hija había crecido y si había crecido, entonces debía ser capaz. Sanó sus heridas pero no su brazo, no fue crueldad, fue convicción.
Desde su perspectiva, Yen ya tenía todo lo necesario. Si no podía regenerarse era porque aún no lo intentaba de verdad. Porque no había sido llevada al límite correcto.
Ozma no conocía la verdad, no sabía que el poder de Yen no había crecido de forma natural. Que la bendición lunar, heredada de Selin, había abierto puertas antes de tiempo.
Le había dado acceso a algo sin enseñarle a usarlo, era como darle a un niño un libro imposible de leer y esperar que entendiera las palabras.
Yen aceptó la desicion de su padre porque confiaba en él, siempre lo había hecho. Pasaron varios dias para que Yen recuperara su poder agotado, ella sabia lo que tenia hacer, esa noche era la indicada... Pero cuando llegó la luna llena y trató de repetir aquello que una vez mas no hubo respuesta.
Yen entrenó, intentó, insistió, pero nada. No entendía qué había hecho aquella noche ni cómo volver a hacerlo.
Por primera vez, su poder no respondía a su voluntad y eso la frustraba más que cualquier herida. Los Kijin, que habían aprendido a observar y adaptarse, comprendieron algo distinto. Ellos no veían a una guerrera fallando veían un problema práctico y lo resolvieron.
Le dieron un brazo artificial, tosco, hecho con conocimiento robado a los Elunai. No era elegante ni mucho menos perfecto pero funcionaba.
Cuando Yen lo colocó, sintió el peso, no solo era físico, era la prueba de algo que nunca había enfrentado antes: No bastaba con ser fuerte.
Había partes de sí misma que aún no entendía y que, por primera vez su crecimiento se había detenido. No por falta de poder sino por falta de guía.
-Luego de volver del mundo espiritual, Angyar venía acompañada de Nathaniel solo para asegurarse que descansará.
A unos metros de la casa ambos sintieron unas presencias conocidas para ellos, se miraron y siguieron entrando a la casa.
Al abrir la puerta se encontraron con tres figuras, dos mujeres una pelirroja, la otra cabello canoso y un hombre de barba cabello negro, todos de traje del color de su cabello.-
War: Vaya, te has demorado “muerte”, ya íbamos a ir a buscar.
-dijo la mujer de cabello rojo levantándose del sillón de la peliblanca -
Famine: tranquila “guerra”, la única inquieta de los cuatro siempre has sido tú.
-dijo el hombre de cabello y barba negra con calma-
Pandemic: “guerra” nos vino a buscar, y tú “ muerte” eras la última como siempre, junto con “oscuridad”.
-Mencionó la mujer de cabello corto y canoso, la peliblanca miró de reojo a Nathaniel quien mantenía la mirada a los otros tres-
Angy: y bien.. que hacen acá los tres. No sabía que había pijama party.
-Pandemic se rió tapándose la boca, pero a War no le causó gracia acercándose a la peliblanca -
War: debemos volver, yo ya estoy actuando.. luego será Famine y Pandemic, y tú darás el golpe final Death junto con Dark.
-Angyar suspiro cruzándose de brazos cerrando los ojos, Nathaniel fue a la cocina a traer té para todos y galletas.-
Angyar: Gracias pero está vez paso War.. si quieres hacerlo háganlo pero no cuenten conmigo.
-Eso no le gustó mucho a la pelirroja, frunciendo el ceño agarrando el cuello de la blusa de la peliblanca acercandola-
War: vas a ir con nosotros quieras o no Death..
-La mirada de Angyar se volvió más fría que antes-
Angyar: ¿o que?, vas a matarme “guerra” por no cumplir tus caprichos de niña malcriada…
-termino de decir eso la regente del mundo espiritual y la pelirroja le lanzó un puñetazo en el rostro. El rostro de Famine y Pandemic quedaron congelados con los ojos abiertos, Nathaniel en cambio estaba en alerta.
La peliblanca, se limpio la sangre del labio, sus ojos ya no eran azul gélidos eran un azul oscuro.-
Angyar: déjame devolverte la caricia..
-dijo la parca, y dió un empujón a la pelirroja hacia el baño, pero cuando está cayó la habitación no era el cuarto del baño, era un lugar oscuro que no se veía ni puertas ni salidas.
Frente a la pelirroja una figura con una túnica negra que entre avanzaba parecía crecer, 1,87 cm o 2,00 cm.
Debajo de la túnica una calavera con ojos brillantes se veía, antes de que la pelirroja pudiera ir a por ella, un golpe seco le dió en el estómago, la guadaña.
Lanzandola a unos metros pisadas que no se escuchaban, cuando la pelirroja se iba a incorporar un corte en su torso rompió el silencio del lugar con el grito del jinete del apocalipsis, el dolor era insoportable, no era la piel era el alma que estaba abriendo y una luz se veía.
Los dedos huesudos de la muerte acercaron a la luz apretando el alma de “guerra” quien grito nuevamente. Una voz completamente distorsionada y grave, que no era humana-
Death: escúchame, está es una advertencia… si digo, no participaré, es no… si vuelves a insistir. Ya sabes que haré, ¿entendido?
-la pelirroja se retorcía de dolor las cuencas de los ojos de la calavera parecían entrecerrar-
Death: no te escuché… ¿entendiste?
War: Si!!..
-los dedos huesudos soltaron el alma del jinete y la pelirroja quedó desmayada, la apertura se cerró en cuanto sacó su mano del lugar.
La miro un momento, y luego dió un chasquido de sus dedos, un golpe sordo se escuchó en el baño, Nathaniel sintió la presencia de ambas y fue al baño abriendo la puerta, la escena la pelirroja en la bañera desmayada y la peliblanca mirando la ventana tranquilamente.-
Pandemic: ¿A dónde fueron?..y ¿está muerta?...
-dijo acercándose a la pelirroja, Famine le negó mientras con Nathaniel la sacaban de la bañera, y la peliblanca caminaba a la sala de estar sentadose para terminar su té -
Famine: Es un lugar que no está en ningún lugar físico, ni en el mundo espiritual. Dicen que ahí se alojan las pesadillas más horribles.
Nathaniel: es un lugar creado y hecho por Azrael, si entras ahí solo ella puede sacarte, las pesadillas que están ahí Azrael las dejo en ese lugar. Y el poder de Azrael es mayor en ese lugar así como su crueldad.
-Los dos hombres dejaron a War en el sillón largo descansar, Pandemic miraba a Angyar con algo de respeto-
Pandemic: siento mucho molestarte, Death.
-La peliblanca levantó su mirada a la canosa ladeando el rostro como si no entendiera lo que pasaba-
Angyar: está bien, de igual forma es bueno ver que están bien… y no te preocupes, War está bien.. dormirá un rato pero despertará
-Sabía que le preocupaba su amiga al menos eso podía escuchar en sus pensamientos -
Famine: me sorprende que siendo el que podía hacer algo no intervinieran Nathaniel..
-El secretario lo miró y luego miró a la peliblanca -
Nathaniel: War la provocó primero, y tú ya has visto qué pasa si se enoja… podría intervenir pero si no resulta podría haberse enojado más
-Famine se rió al escucharlo apoyando su mano en el hombro -
Famine: veo que no solo respetas a Death… si solo te hubieran incluído no seríamos cuatro sino cinco, todos olvidaron que en Egipto después de la muerte venía..
Nathaniel: la oscuridad…
-añadió con voz suave mirando sombriamente-
-Luego de volver del mundo espiritual, Angyar venía acompañada de Nathaniel solo para asegurarse que descansará.
A unos metros de la casa ambos sintieron unas presencias conocidas para ellos, se miraron y siguieron entrando a la casa.
Al abrir la puerta se encontraron con tres figuras, dos mujeres una pelirroja, la otra cabello canoso y un hombre de barba cabello negro, todos de traje del color de su cabello.-
War: Vaya, te has demorado “muerte”, ya íbamos a ir a buscar.
-dijo la mujer de cabello rojo levantándose del sillón de la peliblanca -
Famine: tranquila “guerra”, la única inquieta de los cuatro siempre has sido tú.
-dijo el hombre de cabello y barba negra con calma-
Pandemic: “guerra” nos vino a buscar, y tú “ muerte” eras la última como siempre, junto con “oscuridad”.
-Mencionó la mujer de cabello corto y canoso, la peliblanca miró de reojo a Nathaniel quien mantenía la mirada a los otros tres-
Angy: y bien.. que hacen acá los tres. No sabía que había pijama party.
-Pandemic se rió tapándose la boca, pero a War no le causó gracia acercándose a la peliblanca -
War: debemos volver, yo ya estoy actuando.. luego será Famine y Pandemic, y tú darás el golpe final Death junto con Dark.
-Angyar suspiro cruzándose de brazos cerrando los ojos, Nathaniel fue a la cocina a traer té para todos y galletas.-
Angyar: Gracias pero está vez paso War.. si quieres hacerlo háganlo pero no cuenten conmigo.
-Eso no le gustó mucho a la pelirroja, frunciendo el ceño agarrando el cuello de la blusa de la peliblanca acercandola-
War: vas a ir con nosotros quieras o no Death..
-La mirada de Angyar se volvió más fría que antes-
Angyar: ¿o que?, vas a matarme “guerra” por no cumplir tus caprichos de niña malcriada…
-termino de decir eso la regente del mundo espiritual y la pelirroja le lanzó un puñetazo en el rostro. El rostro de Famine y Pandemic quedaron congelados con los ojos abiertos, Nathaniel en cambio estaba en alerta.
La peliblanca, se limpio la sangre del labio, sus ojos ya no eran azul gélidos eran un azul oscuro.-
Angyar: déjame devolverte la caricia..
-dijo la parca, y dió un empujón a la pelirroja hacia el baño, pero cuando está cayó la habitación no era el cuarto del baño, era un lugar oscuro que no se veía ni puertas ni salidas.
Frente a la pelirroja una figura con una túnica negra que entre avanzaba parecía crecer, 1,87 cm o 2,00 cm.
Debajo de la túnica una calavera con ojos brillantes se veía, antes de que la pelirroja pudiera ir a por ella, un golpe seco le dió en el estómago, la guadaña.
Lanzandola a unos metros pisadas que no se escuchaban, cuando la pelirroja se iba a incorporar un corte en su torso rompió el silencio del lugar con el grito del jinete del apocalipsis, el dolor era insoportable, no era la piel era el alma que estaba abriendo y una luz se veía.
Los dedos huesudos de la muerte acercaron a la luz apretando el alma de “guerra” quien grito nuevamente. Una voz completamente distorsionada y grave, que no era humana-
Death: escúchame, está es una advertencia… si digo, no participaré, es no… si vuelves a insistir. Ya sabes que haré, ¿entendido?
-la pelirroja se retorcía de dolor las cuencas de los ojos de la calavera parecían entrecerrar-
Death: no te escuché… ¿entendiste?
War: Si!!..
-los dedos huesudos soltaron el alma del jinete y la pelirroja quedó desmayada, la apertura se cerró en cuanto sacó su mano del lugar.
La miro un momento, y luego dió un chasquido de sus dedos, un golpe sordo se escuchó en el baño, Nathaniel sintió la presencia de ambas y fue al baño abriendo la puerta, la escena la pelirroja en la bañera desmayada y la peliblanca mirando la ventana tranquilamente.-
Pandemic: ¿A dónde fueron?..y ¿está muerta?...
-dijo acercándose a la pelirroja, Famine le negó mientras con Nathaniel la sacaban de la bañera, y la peliblanca caminaba a la sala de estar sentadose para terminar su té -
Famine: Es un lugar que no está en ningún lugar físico, ni en el mundo espiritual. Dicen que ahí se alojan las pesadillas más horribles.
Nathaniel: es un lugar creado y hecho por Azrael, si entras ahí solo ella puede sacarte, las pesadillas que están ahí Azrael las dejo en ese lugar. Y el poder de Azrael es mayor en ese lugar así como su crueldad.
-Los dos hombres dejaron a War en el sillón largo descansar, Pandemic miraba a Angyar con algo de respeto-
Pandemic: siento mucho molestarte, Death.
-La peliblanca levantó su mirada a la canosa ladeando el rostro como si no entendiera lo que pasaba-
Angyar: está bien, de igual forma es bueno ver que están bien… y no te preocupes, War está bien.. dormirá un rato pero despertará
-Sabía que le preocupaba su amiga al menos eso podía escuchar en sus pensamientos -
Famine: me sorprende que siendo el que podía hacer algo no intervinieran Nathaniel..
-El secretario lo miró y luego miró a la peliblanca -
Nathaniel: War la provocó primero, y tú ya has visto qué pasa si se enoja… podría intervenir pero si no resulta podría haberse enojado más
-Famine se rió al escucharlo apoyando su mano en el hombro -
Famine: veo que no solo respetas a Death… si solo te hubieran incluído no seríamos cuatro sino cinco, todos olvidaron que en Egipto después de la muerte venía..
Nathaniel: la oscuridad…
-añadió con voz suave mirando sombriamente-
Hubo una ves... Que pensaba que el amor era algo pasajero, un sentimiento de soledad que nos hace querer a alguien a nuestro lado, Por el echo de que yo observo en silencio, lo analizó y me lo guardo.
Lo que llegaba a notar era traición, engaños e incluso crueldad en algunos casos... Y esto no solo lo veía en relaciones amorosas, en relaciones de familia, de amistad... Personas que se llevan conociendo tantos años, que algunos a pesar de eso deciden lastimar al otro y cuando eso pasa... Algunos la mayoría les gusta vengarse.
Para mí el amor no era nada más que una ilusión tonta para no querer quedarse solo... Pero yo tambien caí en esa ilusión tonta no solo una, si no dos veces...
Cierta parte de mi quería que fuera real, Pero como dije antes yo observo, analizó y me lo guardo... Hasta que llega el momento de soltarlo todo y eso fue lo que hice, lo solté... Lo solté absolutamente todo cerrandome otra vez a la posibilidad de querer a otro ser...
Pero claro... Esto para los que creen en cupido, cupido, ay cupido tu y tus planes aveces me hacen enfadar... Y cuando menos lo imaginé me hiciste que lo conociera, a él... Y volví a caer, tuve que ponerse en su mira en ese momento y me disparó con sus flechas... Pero está ves no solo me disparó a mi, si no que también a él..
Haciendo que todo cayera... Mi creencia que el amor era algo estúpido, pasajero y solo en busca de no querer estar solo... Hiciste que todo cayera al conocerte cada día más, al querer sentirse cada ves más cerca de mi... Aparecer a tu lado cada ves que estabas solo o al menos lo intentaba.
Solo espero... Que cupido no se allá equivocado con nosotros.
Espero no estar equivocandome contigo Jason Elaris
Hubo una ves... Que pensaba que el amor era algo pasajero, un sentimiento de soledad que nos hace querer a alguien a nuestro lado, Por el echo de que yo observo en silencio, lo analizó y me lo guardo.
Lo que llegaba a notar era traición, engaños e incluso crueldad en algunos casos... Y esto no solo lo veía en relaciones amorosas, en relaciones de familia, de amistad... Personas que se llevan conociendo tantos años, que algunos a pesar de eso deciden lastimar al otro y cuando eso pasa... Algunos la mayoría les gusta vengarse.
Para mí el amor no era nada más que una ilusión tonta para no querer quedarse solo... Pero yo tambien caí en esa ilusión tonta no solo una, si no dos veces...
Cierta parte de mi quería que fuera real, Pero como dije antes yo observo, analizó y me lo guardo... Hasta que llega el momento de soltarlo todo y eso fue lo que hice, lo solté... Lo solté absolutamente todo cerrandome otra vez a la posibilidad de querer a otro ser...
Pero claro... Esto para los que creen en cupido, cupido, ay cupido tu y tus planes aveces me hacen enfadar... Y cuando menos lo imaginé me hiciste que lo conociera, a él... Y volví a caer, tuve que ponerse en su mira en ese momento y me disparó con sus flechas... Pero está ves no solo me disparó a mi, si no que también a él..
Haciendo que todo cayera... Mi creencia que el amor era algo estúpido, pasajero y solo en busca de no querer estar solo... Hiciste que todo cayera al conocerte cada día más, al querer sentirse cada ves más cerca de mi... Aparecer a tu lado cada ves que estabas solo o al menos lo intentaba.
Solo espero... Que cupido no se allá equivocado con nosotros.
Espero no estar equivocandome contigo [jay.elaris]
Si cierro los párpados, la oscuridad no me trae paz, sino el desfile de las almas que se desviaron de mi rastro de ceniza.
¿Qué fue de aquel niño engendrado en el pecado, esa criatura híbrida cuya sola existencia desafiaba la voluntad divina? ¿Fue devorado por la crueldad intrínseca del hombre, o logró arrastrarse fuera del fango de su propio destino?
¿Y qué del caballero que hallé entre la niebla del bosque, donde los árboles susurran blasfemias? Me pregunto si sus brazos cedieron ante el peso de su acero sagrado, o si su mente se quebró ante los himnos de esos falsos salvadores que prometen luz mientras te arrastran al abismo.
¿Y aquel cazador... ese iluso que juraba purgar la oscuridad con fuego y hierro? ¿Se habrá convertido ya en la bestia que tanto ansiaba aniquilar?
En esta tierra de penitencia, la línea entre el verdugo y el monstruo es tan fina como el filo de mi propia arma.
Si cierro los párpados, la oscuridad no me trae paz, sino el desfile de las almas que se desviaron de mi rastro de ceniza.
¿Qué fue de aquel niño engendrado en el pecado, esa criatura híbrida cuya sola existencia desafiaba la voluntad divina? ¿Fue devorado por la crueldad intrínseca del hombre, o logró arrastrarse fuera del fango de su propio destino?
¿Y qué del caballero que hallé entre la niebla del bosque, donde los árboles susurran blasfemias? Me pregunto si sus brazos cedieron ante el peso de su acero sagrado, o si su mente se quebró ante los himnos de esos falsos salvadores que prometen luz mientras te arrastran al abismo.
¿Y aquel cazador... ese iluso que juraba purgar la oscuridad con fuego y hierro? ¿Se habrá convertido ya en la bestia que tanto ansiaba aniquilar?
En esta tierra de penitencia, la línea entre el verdugo y el monstruo es tan fina como el filo de mi propia arma.
Cuanta crueldad puede existir en un ser humano tan temporal.
Yo jamás mataría por gusto y prefiero mi comida ya muerta en un empaque que yo misma ir por ahi buscando victimas.
Cuanta crueldad puede existir en un ser humano tan temporal.
Yo jamás mataría por gusto y prefiero mi comida ya muerta en un empaque que yo misma ir por ahi buscando victimas.
── He visto vuestro mundo herido por la crueldad, y aun así, contemplo con asombro cómo vuestra chispa divina se empeña, contra toda tiniebla, en hallar siempre la luz del ascenso. ──
── He visto vuestro mundo herido por la crueldad, y aun así, contemplo con asombro cómo vuestra chispa divina se empeña, contra toda tiniebla, en hallar siempre la luz del ascenso. ──
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FICHA DE PERSONAJE: SEBASTIAN MALPHAS
"LA SOMBRA CORTÉS"
⛨ Nombre Real: Sebastian Malphas Ishtar-Vane.
⛨ Rango: Mayordomo Real del Palacio Carmesí y Supervisor de la Servidumbre Etérea.
⛨ Atributos Visuales: Viste un frac impecable que oculta tatuajes rúnicos de color naranja incandescente. Posee cabello blanco plateado, cuernos negros pulidos y ojos que cambian de azul gélido a un rojo carmesí cuando detecta una falta de etiqueta o una amenaza.
⛨ Habilidad Primaria: Omnipresencia de Sombra. Puede fundirse con cualquier superficie oscura del palacio, permitiéndole aparecer instantáneamente detrás del Emperador para ofrecerle una copa o para degollar a un infiltrado.
EL ASCENSO DEL MAYORDOMO INFERNAL
1. La Selección de la Sangre
Sebastián no fue elegido por su linaje, sino por su eficiencia absoluta. Durante las purgas de los reinos periféricos, Metphies buscaba a alguien capaz de mantener el orden en el caos. Sebastian demostró su valía al aniquilar a un batallón rebelde completo sin derramar una sola gota de sangre sobre su uniforme blanco, impresionando al Emperador con su control quirúrgico del poder.
2. El Pacto del Silencio Eterno
Para ocupar su cargo, se sometió al Ritual de la Lengua de Hierro. Metphies vinculó la sombra de Sebastián al trono, asegurando que el mayordomo sea una extensión de su propia voluntad. Sus tatuajes solares no son solo decorativos; son sellos que contienen la furia de "La Bestia" para que Sebastián pueda interactuar con la nobleza sin desintegrarlos por accidente.
3. La Noche de las Mil Copas Rotas
Su posición quedó grabada en la historia durante la Gran Gala de Ishtar. Un grupo de asesinos camuflados como sirvientes intentó atacar durante el brindis principal.
La Táctica: Sebastián, moviéndose a una velocidad que desafiaba la física, interceptó cada proyectil y veneno antes de que los invitados lo notaran, continuando su servicio como si nada hubiera pasado.
El Reconocimiento: Al terminar la noche, con los traidores eliminados discretamente, Metphies le otorgó las llaves de las dimensiones del palacio. "Tu servicio es la armonía en mi imperio de guerra", declaró el soberano.
4. El Guante de Terciopelo y Hierro
Como Mayordomo, Sebastián es el filtro final del Emperador. Él coordina las agendas de la Sub-Comandante Eris y el Guardián Kaelum, asegurando que el engranaje del Imperio Carmesí nunca chirríe. Su cortesía es legendaria, pero su crueldad es el cimiento sobre el que descansa la paz del palacio.
ESTADO ACTUAL
Sebastián reside en una dimensión de bolsillo conectada a la sombra del Emperador. Siempre está a un paso de distancia, con una bandeja de plata en una mano y una daga rúnica oculta en la otra. Se dice que es el único ser que conoce los verdaderos pensamientos de Metphies, lo que lo convierte en el ser más peligroso y respetado de la corte.
🌒 FICHA DE PERSONAJE: SEBASTIAN MALPHAS
"LA SOMBRA CORTÉS"
⛨ Nombre Real: Sebastian Malphas Ishtar-Vane.
⛨ Rango: Mayordomo Real del Palacio Carmesí y Supervisor de la Servidumbre Etérea.
⛨ Atributos Visuales: Viste un frac impecable que oculta tatuajes rúnicos de color naranja incandescente. Posee cabello blanco plateado, cuernos negros pulidos y ojos que cambian de azul gélido a un rojo carmesí cuando detecta una falta de etiqueta o una amenaza.
⛨ Habilidad Primaria: Omnipresencia de Sombra. Puede fundirse con cualquier superficie oscura del palacio, permitiéndole aparecer instantáneamente detrás del Emperador para ofrecerle una copa o para degollar a un infiltrado.
🏛️ EL ASCENSO DEL MAYORDOMO INFERNAL
1. La Selección de la Sangre
Sebastián no fue elegido por su linaje, sino por su eficiencia absoluta. Durante las purgas de los reinos periféricos, Metphies buscaba a alguien capaz de mantener el orden en el caos. Sebastian demostró su valía al aniquilar a un batallón rebelde completo sin derramar una sola gota de sangre sobre su uniforme blanco, impresionando al Emperador con su control quirúrgico del poder.
2. El Pacto del Silencio Eterno
Para ocupar su cargo, se sometió al Ritual de la Lengua de Hierro. Metphies vinculó la sombra de Sebastián al trono, asegurando que el mayordomo sea una extensión de su propia voluntad. Sus tatuajes solares no son solo decorativos; son sellos que contienen la furia de "La Bestia" para que Sebastián pueda interactuar con la nobleza sin desintegrarlos por accidente.
3. La Noche de las Mil Copas Rotas
Su posición quedó grabada en la historia durante la Gran Gala de Ishtar. Un grupo de asesinos camuflados como sirvientes intentó atacar durante el brindis principal.
La Táctica: Sebastián, moviéndose a una velocidad que desafiaba la física, interceptó cada proyectil y veneno antes de que los invitados lo notaran, continuando su servicio como si nada hubiera pasado.
El Reconocimiento: Al terminar la noche, con los traidores eliminados discretamente, Metphies le otorgó las llaves de las dimensiones del palacio. "Tu servicio es la armonía en mi imperio de guerra", declaró el soberano.
4. El Guante de Terciopelo y Hierro
Como Mayordomo, Sebastián es el filtro final del Emperador. Él coordina las agendas de la Sub-Comandante Eris y el Guardián Kaelum, asegurando que el engranaje del Imperio Carmesí nunca chirríe. Su cortesía es legendaria, pero su crueldad es el cimiento sobre el que descansa la paz del palacio.
🪐 ESTADO ACTUAL
Sebastián reside en una dimensión de bolsillo conectada a la sombra del Emperador. Siempre está a un paso de distancia, con una bandeja de plata en una mano y una daga rúnica oculta en la otra. Se dice que es el único ser que conoce los verdaderos pensamientos de Metphies, lo que lo convierte en el ser más peligroso y respetado de la corte.
La crueldad de este castigo es que soy la viva copia de mi padre ni modo de reclamar que fui robado del hospital y metido a otra familia
-se mordio los labios mirándose en el espejo terminando de alistar su cabello naturalmente crespo y de maquillar su piel morena para parecer blanco-
Momento era vestir como papá o lucir como papá?
.....
La crueldad de este castigo es que soy la viva copia de mi padre ni modo de reclamar que fui robado del hospital y metido a otra familia
-se mordio los labios mirándose en el espejo terminando de alistar su cabello naturalmente crespo y de maquillar su piel morena para parecer blanco-
Momento era vestir como papá o lucir como papá?
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Llevaba horas golpeando a un individuo, en una habitación solitaria, en alguna ubicación secreta y muy difícil de encontrar. Se suponía que debía sacarle información, pero era como si estuviese en un trance, ya no veía el objetivo en sus acciones, tampoco había algún gusto o disgusto, el motivo de sus actos no existía, era solo violencia sin más, porque sí.
Tal vez era sadismo, simple crueldad.
A veces, para ese tipo de situaciones no sé necesita alguna explicación, razonamiento o un “porque”, eran simples acciones sin significado alguno, solo actos que se llevaban a cabo y ya.
O solo era un paso más a la locura, o incluso algo peor.
Los puñetazos que tenían desfigurados el rostro de aquel hombre, ya irreconocible, terminarían cambiando en simples y sonoras bofetadas. Su palma azotando las mejillas de esa deforme e hinchada cara, la sangre salpicaba, incluso algunos dientes del pobre desdichado se caían ante lo que parecía un festival de golpes sin fin.
Mientras ese castigo sin razón continuaba, él emitía un tipo de tarareo poco sonoro, casi como un murmuro.
──"No remorse, no repent, we don't care what it meant, another day, another death, another sorrow, another breath…"
Entonces dio una última y fuerte bofetada, finalizando esa tortura y castigo. Se quedo en silencio, incluso observó su propia mano impregnada de líquido vital, sangre que no le pertenecía. Estaba manchado, pero aún así recordaba esas palabras que le habían dicho: “… Eres libre de todo karma”.
Ya no prestaba atención al pobre individuo a quién llevaba horas agrediendo, le había dejado de importar desde hace bastante. El cuerpo de ese hombre había dejado de respirar, su chispa de vida se había extinguido para siempre.
Fue entonces que algo se le cruzó en su mente, un pensamiento particular, una frase que tenía grabada en su cabeza y no se la podía sacar.
──"El amor es violencia, el odio es paz".
Llevaba horas golpeando a un individuo, en una habitación solitaria, en alguna ubicación secreta y muy difícil de encontrar. Se suponía que debía sacarle información, pero era como si estuviese en un trance, ya no veía el objetivo en sus acciones, tampoco había algún gusto o disgusto, el motivo de sus actos no existía, era solo violencia sin más, porque sí.
Tal vez era sadismo, simple crueldad.
A veces, para ese tipo de situaciones no sé necesita alguna explicación, razonamiento o un “porque”, eran simples acciones sin significado alguno, solo actos que se llevaban a cabo y ya.
O solo era un paso más a la locura, o incluso algo peor.
Los puñetazos que tenían desfigurados el rostro de aquel hombre, ya irreconocible, terminarían cambiando en simples y sonoras bofetadas. Su palma azotando las mejillas de esa deforme e hinchada cara, la sangre salpicaba, incluso algunos dientes del pobre desdichado se caían ante lo que parecía un festival de golpes sin fin.
Mientras ese castigo sin razón continuaba, él emitía un tipo de tarareo poco sonoro, casi como un murmuro.
──"No remorse, no repent, we don't care what it meant, another day, another death, another sorrow, another breath…"
Entonces dio una última y fuerte bofetada, finalizando esa tortura y castigo. Se quedo en silencio, incluso observó su propia mano impregnada de líquido vital, sangre que no le pertenecía. Estaba manchado, pero aún así recordaba esas palabras que le habían dicho: “… Eres libre de todo karma”.
Ya no prestaba atención al pobre individuo a quién llevaba horas agrediendo, le había dejado de importar desde hace bastante. El cuerpo de ese hombre había dejado de respirar, su chispa de vida se había extinguido para siempre.
Fue entonces que algo se le cruzó en su mente, un pensamiento particular, una frase que tenía grabada en su cabeza y no se la podía sacar.
──"El amor es violencia, el odio es paz".