• Jero Rael💀 Bianca Auditore
    *Tras ser expulsado a la fuerza del "laberinto de las grietas de las fracturas de la realidad. Antes de volverme espectro de nuevo impacto fuertemente contra el piso de la sala de estar del departamento de Bianca*

    -OUCH. Eso si que lo sentí. ¿Dónde estoy?... ¿Bianca?.
    [Jeroaberration0] [Freaky_Ghost_Ovni] *Tras ser expulsado a la fuerza del "laberinto de las grietas de las fracturas de la realidad. Antes de volverme espectro de nuevo impacto fuertemente contra el piso de la sala de estar del departamento de Bianca* -OUCH. Eso si que lo sentí. ¿Dónde estoy?... ¿Bianca?.
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  • 𝐶𝑟𝑜́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑑𝑒 𝑆𝑖𝑒𝑔𝑚𝑒𝑦𝑒𝑟 — 𝑆𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒 𝑁𝑒𝑔𝑟𝑎
    Fandom OC
    Categoría Fantasía
    Estaba sentado sobre una roca helada, con la capa pesada de nieve y mi espada descansando sobre las rodillas, contemplaba a lo lejos aquel gran bastión. Sus torres se alzaban imponentes entre la ventisca, envueltas en un halo de misterio. Valdrakkar. Calculé que aún me faltaban tres días de marcha dura para llegar, cruzar el barranco helado, atravesar los bosques densos y subir la última cordillera. Tres días de frío que cala hasta los huesos, incluso para alguien como yo. El viento aullaba, la nieve caía sin descanso, y yo solo pensaba en el camino que tenía por delante.

    En ese preciso momento, mientras yo observaba el castillo con serenidad, sin sospechar nada, dentro de sus muros ya había comenzado el infierno. Una orden de asesinos se había infiltrado como sombras silenciosas. Dagas envenenadas, pasos que no hacían ruido sobre la nieve de los tejados. Guardias caían uno tras otro, nobles eran degollados en sus salones, y la traición se extendía como una plaga por los pasillos de Valdrakkar. El reino que desde lejos parecía un refugio de paz ya sangraba por dentro.

    Yo no lo sabía, simplemente me levanté, me ajusté el yelmo y continué mi camino con pasos firmes, dejando huellas profundas en la nieve, ajeno todavía al caos que me esperaba al final de esas tres jornadas.

    Cuando crucé las puertas de Valdrakkar, el castillo ya era un matadero. El olor a sangre caliente mezclada con nieve me golpeó como un puñetazo. Apenas había dado unos pasos cuando las sombras se movieron. Eran muchos. Demasiados. Al menos una docena de aquellos asesinos se lanzaron sobre mí desde los balcones, los pasillos y las vigas del techo. Vestían negro absoluto, máscaras lisas sin ojos.

    Sus dagas envenenadas buscaban las juntas de mi armadura. Desenvainé mi espada, con un movimiento corté el aire con un rugido metálico. Partí a dos de un solo tajo, el impacto resonando en las placas de mi peto. Giré, y mi codo blindado aplastó el cráneo de otro contra una columna. La nieve y la sangre salpicaban mi yelmo mientras avanzaba, es una de las razones por las que llevo armadura, menos posibilidades de quedar incapacitado de golpe.

    Aun así eran demasiados. Sus golpes llovían sobre mí, dagas resbalando contra el acero, pero algunas encontraron las uniones. Una se hundió bajo la axila, otra atravesó la juntura del muslo, y varias más perforaron la espalda donde las placas se unían. Sentí el veneno entrar como fuego líquido que quemaba a través de la carne bajo el metal. Aun así seguí luchando. Maté tantos que el salón principal era un matadero de sombras y acero. Mi armadura resonaba con cada impacto, abollada y rayada, pero yo seguía en pie.
    Hasta que me rodearon por completo.
    Un golpe de maza en la parte trasera del yelmo me hizo caer de rodillas con un estruendo metálico. Luego vinieron las dagas: una docena perforando las juntas, clavándose profundo. El líder de los asesinos hundió su hoja larga directamente a través de la visera de mi yelmo, atravesándome el ojo y el cerebro.
    Todo se volvió negro dentro del acero.

    Tras unos minutos mi cuerpo inmortal se rebeló. Dentro de la armadura, el infierno comenzó. El veneno ardía como ácido fundido, quemando venas y órganos, mientras la regeneración luchaba contra él. Se podía oír desde fuera, el crujido grotesco de huesos recomponiéndose, la carne retorciéndose y burbujeando bajo las placas, expulsando chorros de sangre ennegrecida y veneno por las juntas del yelmo y los guanteletes. Mi espalda se arqueaba violentamente dentro del peto, haciendo que la armadura entera se sacudiera y crujiera como si un demonio estuviera naciendo dentro de ella. Trozos de carne muerta y venenosa salían expulsados por las aberturas del yelmo, humeando en el aire frío.

    Los asesinos que aún quedaban retrocedieron aterrorizados al ver cómo la figura blindada se levantaba sola, tambaleante, con líquido negro chorreando por todas las ranuras de la armadura. El yelmo, abollado y perforado, se giró hacia ellos con un movimiento lento y antinatural.

    — Un monstruo... — Susurró uno.

    Mi espada volvió a alzarse, aún empuñada por una mano que se regeneraba dentro del guantelete. Maté a los últimos en un frenesí brutal y lento, cada golpe acompañado del sonido metálico de mi armadura y los sonidos húmedos y grotescos de mi carne reconstruyéndose.
    Cuando todo terminó, me derrumbé contra una pared, la armadura abollada y chorreando sangre y veneno. Respiraba con dificultad dentro del yelmo, el dolor aún recorriéndome como llamas eternas. La hija del señor y los pocos supervivientes me observaban entre horror y esperanza.

    En cuanto pude levantarme nuevamente me marche de allí, siempre odie esa mirada de agradecimiento falsa, ya habían reportado el incidente a la Orden. No tardarían en llegar a intentar terminar lo que alguna vez comenzaron.
    Estaba sentado sobre una roca helada, con la capa pesada de nieve y mi espada descansando sobre las rodillas, contemplaba a lo lejos aquel gran bastión. Sus torres se alzaban imponentes entre la ventisca, envueltas en un halo de misterio. Valdrakkar. Calculé que aún me faltaban tres días de marcha dura para llegar, cruzar el barranco helado, atravesar los bosques densos y subir la última cordillera. Tres días de frío que cala hasta los huesos, incluso para alguien como yo. El viento aullaba, la nieve caía sin descanso, y yo solo pensaba en el camino que tenía por delante. En ese preciso momento, mientras yo observaba el castillo con serenidad, sin sospechar nada, dentro de sus muros ya había comenzado el infierno. Una orden de asesinos se había infiltrado como sombras silenciosas. Dagas envenenadas, pasos que no hacían ruido sobre la nieve de los tejados. Guardias caían uno tras otro, nobles eran degollados en sus salones, y la traición se extendía como una plaga por los pasillos de Valdrakkar. El reino que desde lejos parecía un refugio de paz ya sangraba por dentro. Yo no lo sabía, simplemente me levanté, me ajusté el yelmo y continué mi camino con pasos firmes, dejando huellas profundas en la nieve, ajeno todavía al caos que me esperaba al final de esas tres jornadas. Cuando crucé las puertas de Valdrakkar, el castillo ya era un matadero. El olor a sangre caliente mezclada con nieve me golpeó como un puñetazo. Apenas había dado unos pasos cuando las sombras se movieron. Eran muchos. Demasiados. Al menos una docena de aquellos asesinos se lanzaron sobre mí desde los balcones, los pasillos y las vigas del techo. Vestían negro absoluto, máscaras lisas sin ojos. Sus dagas envenenadas buscaban las juntas de mi armadura. Desenvainé mi espada, con un movimiento corté el aire con un rugido metálico. Partí a dos de un solo tajo, el impacto resonando en las placas de mi peto. Giré, y mi codo blindado aplastó el cráneo de otro contra una columna. La nieve y la sangre salpicaban mi yelmo mientras avanzaba, es una de las razones por las que llevo armadura, menos posibilidades de quedar incapacitado de golpe. Aun así eran demasiados. Sus golpes llovían sobre mí, dagas resbalando contra el acero, pero algunas encontraron las uniones. Una se hundió bajo la axila, otra atravesó la juntura del muslo, y varias más perforaron la espalda donde las placas se unían. Sentí el veneno entrar como fuego líquido que quemaba a través de la carne bajo el metal. Aun así seguí luchando. Maté tantos que el salón principal era un matadero de sombras y acero. Mi armadura resonaba con cada impacto, abollada y rayada, pero yo seguía en pie. Hasta que me rodearon por completo. Un golpe de maza en la parte trasera del yelmo me hizo caer de rodillas con un estruendo metálico. Luego vinieron las dagas: una docena perforando las juntas, clavándose profundo. El líder de los asesinos hundió su hoja larga directamente a través de la visera de mi yelmo, atravesándome el ojo y el cerebro. Todo se volvió negro dentro del acero. Tras unos minutos mi cuerpo inmortal se rebeló. Dentro de la armadura, el infierno comenzó. El veneno ardía como ácido fundido, quemando venas y órganos, mientras la regeneración luchaba contra él. Se podía oír desde fuera, el crujido grotesco de huesos recomponiéndose, la carne retorciéndose y burbujeando bajo las placas, expulsando chorros de sangre ennegrecida y veneno por las juntas del yelmo y los guanteletes. Mi espalda se arqueaba violentamente dentro del peto, haciendo que la armadura entera se sacudiera y crujiera como si un demonio estuviera naciendo dentro de ella. Trozos de carne muerta y venenosa salían expulsados por las aberturas del yelmo, humeando en el aire frío. Los asesinos que aún quedaban retrocedieron aterrorizados al ver cómo la figura blindada se levantaba sola, tambaleante, con líquido negro chorreando por todas las ranuras de la armadura. El yelmo, abollado y perforado, se giró hacia ellos con un movimiento lento y antinatural. — Un monstruo... — Susurró uno. Mi espada volvió a alzarse, aún empuñada por una mano que se regeneraba dentro del guantelete. Maté a los últimos en un frenesí brutal y lento, cada golpe acompañado del sonido metálico de mi armadura y los sonidos húmedos y grotescos de mi carne reconstruyéndose. Cuando todo terminó, me derrumbé contra una pared, la armadura abollada y chorreando sangre y veneno. Respiraba con dificultad dentro del yelmo, el dolor aún recorriéndome como llamas eternas. La hija del señor y los pocos supervivientes me observaban entre horror y esperanza. En cuanto pude levantarme nuevamente me marche de allí, siempre odie esa mirada de agradecimiento falsa, ya habían reportado el incidente a la Orden. No tardarían en llegar a intentar terminar lo que alguna vez comenzaron.
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  • ×ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ
    ᅠᅠᅠᅠᅠᅠ
    ᅠᅠᅠno existe en ella lo que se conoce como "𝐛𝐞𝐥𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐟𝐞𝐦𝐞𝐧𝐢𝐧𝐚"; es grande; tosca, su cuerpo es mas musculosos que el de algunos varones, tiene cicatrices que rompen el patrón de una piel perfecta, por que jamás podrá usar el título de 𝗿𝗲𝗶𝗻𝗮 , pues para eso primero tendría que haber sido una princesa, que jamás fue.
    batallas, unas tras otras, su cuerpo era acariciando con filos de espadas, no con 𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬, no con 𝐛𝐞𝐬𝐨𝐬 o 𝐜𝐚𝐫𝐢𝐜𝐢𝐚𝐬, por que Titania es una bestia, una que jamas conocerá la sensibilidad que puede representar una mujer, por que eso es un lujo que ella 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞.
    ×ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠno existe en ella lo que se conoce como "𝐛𝐞𝐥𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐟𝐞𝐦𝐞𝐧𝐢𝐧𝐚"; es grande; tosca, su cuerpo es mas musculosos que el de algunos varones, tiene cicatrices que rompen el patrón de una piel perfecta, por que jamás podrá usar el título de 𝗿𝗲𝗶𝗻𝗮 , pues para eso primero tendría que haber sido una princesa, que jamás fue. batallas, unas tras otras, su cuerpo era acariciando con filos de espadas, no con 𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬, no con 𝐛𝐞𝐬𝐨𝐬 o 𝐜𝐚𝐫𝐢𝐜𝐢𝐚𝐬, por que Titania es una bestia, una que jamas conocerá la sensibilidad que puede representar una mujer, por que eso es un lujo que ella 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞.
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  • Mañana tú y yo montaremos un precioso picnic en el bosque
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  • Caminaba a paso lento por los pasillos de la iglesia de Santa Maria dell'Orazione e Morte en dirección a la cripta dónde reposaban los restos de sus padres. Bajó solo hasta el lugar y al llegar al nicho de sus padres pegó la frente en la fría loza y comenzó a llorar.

    —Madre... perdonami... non sono riuscita a proteggere la tua eredità. Tutto mi è sfuggito di mano e ho perso il controllo di me stessa e della famiglia. Mi sento così persa senza la tua guida...
    Lorenzo si è innamorato... quel ragazzo è così insignificante, eppure lo fa impazzire. Non capisco perché. Dovrei risparmiargli la vita solo perché mio fratello lo ama?
    Quanto a me... mi sono innamorata anch'**. È un artista. Ci siamo conosciuti quando ho posato per lui e mi ha ritratta nuda. Mi sono innamorata a prima vista e ora diventerò la madre di una bellissima bambina. Ci credi?
    Non hai mai conosciuto Elian, ed è stato meglio così, perché in questo modo non hai sofferto per il tradimento di mio padre. Saresti stata una brava madre per lui, perché ** ho fatto un pessimo lavoro.

    Madre... cosa devo fare ora? Dove devo andare?
    Caminaba a paso lento por los pasillos de la iglesia de Santa Maria dell'Orazione e Morte en dirección a la cripta dónde reposaban los restos de sus padres. Bajó solo hasta el lugar y al llegar al nicho de sus padres pegó la frente en la fría loza y comenzó a llorar. —Madre... perdonami... non sono riuscita a proteggere la tua eredità. Tutto mi è sfuggito di mano e ho perso il controllo di me stessa e della famiglia. Mi sento così persa senza la tua guida... Lorenzo si è innamorato... quel ragazzo è così insignificante, eppure lo fa impazzire. Non capisco perché. Dovrei risparmiargli la vita solo perché mio fratello lo ama? Quanto a me... mi sono innamorata anch'io. È un artista. Ci siamo conosciuti quando ho posato per lui e mi ha ritratta nuda. Mi sono innamorata a prima vista e ora diventerò la madre di una bellissima bambina. Ci credi? Non hai mai conosciuto Elian, ed è stato meglio così, perché in questo modo non hai sofferto per il tradimento di mio padre. Saresti stata una brava madre per lui, perché io ho fatto un pessimo lavoro. Madre... cosa devo fare ora? Dove devo andare?
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  • 𝐄𝐧 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐧̃𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐥𝐞𝐯𝐨 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐝𝐚, 𝐣𝐚𝐦𝐚́𝐬 𝐡𝐚𝐛𝛊́𝐚 𝐝𝐢𝐬𝐟𝐫𝐮𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐨𝐛𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚𝐫 𝐭𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐚 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐢𝐞𝐧. 𝐄𝐥 𝐛𝐫𝐢𝐥𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐭𝐮𝐬 𝐨𝐣𝐨𝐬, 𝐥𝐚 𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚 𝐞𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐩𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐧𝐞𝐫𝐯𝐢𝐨𝐬𝐚, 𝐭𝐮 𝐬𝐨𝐧𝐫𝐢𝐬𝐚, 𝐲 𝐞𝐬𝐚 𝐢𝐥𝐮𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐫𝐞𝐟𝐥𝐞𝐣𝐚𝐬, 𝐬𝐞 𝐡𝐚 𝐯𝐮𝐞𝐥𝐭𝐨 𝐬𝐢𝐧 𝐝𝐮𝐝𝐚 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐚 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐚́𝐬 𝐝𝐢𝐬𝐟𝐫𝐮𝐭𝐨.

    𝐇𝐢𝐧𝐚𝐤𝐨, 𝐬𝐨𝐧𝐫𝛊́𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐦𝛊́.
    Sнιмιzυ Hιηaкσ
    𝐄𝐧 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐧̃𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐥𝐞𝐯𝐨 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐝𝐚, 𝐣𝐚𝐦𝐚́𝐬 𝐡𝐚𝐛𝛊́𝐚 𝐝𝐢𝐬𝐟𝐫𝐮𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐨𝐛𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚𝐫 𝐭𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐚 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐢𝐞𝐧. 𝐄𝐥 𝐛𝐫𝐢𝐥𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐭𝐮𝐬 𝐨𝐣𝐨𝐬, 𝐥𝐚 𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚 𝐞𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐩𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐧𝐞𝐫𝐯𝐢𝐨𝐬𝐚, 𝐭𝐮 𝐬𝐨𝐧𝐫𝐢𝐬𝐚, 𝐲 𝐞𝐬𝐚 𝐢𝐥𝐮𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐫𝐞𝐟𝐥𝐞𝐣𝐚𝐬, 𝐬𝐞 𝐡𝐚 𝐯𝐮𝐞𝐥𝐭𝐨 𝐬𝐢𝐧 𝐝𝐮𝐝𝐚 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐚 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐚́𝐬 𝐝𝐢𝐬𝐟𝐫𝐮𝐭𝐨. 𝐇𝐢𝐧𝐚𝐤𝐨, 𝐬𝐨𝐧𝐫𝛊́𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐦𝛊́. ♡ [stellar_brass_bat_362]
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  • ━━━━━━━━━ 𝕴𝖈𝖍 𝖜𝖎𝖑𝖑𝖊 𝖉𝖎𝖗 𝖙𝖊𝖑𝖑𝖊𝖓 𝖆 𝖑𝖎𝖙𝖊𝖑 𝖕𝖗𝖎𝖛𝖊𝖊, 𝖘𝖚𝖇𝖏𝖊𝖈𝖙...

    𝕹𝖊𝖚𝖊𝖗 𝖉𝖎𝖊𝖓 𝖋𝖔𝖗 𝖆 𝖜𝖔𝖒𝖒𝖆𝖓, 𝖋𝖔𝖗 𝖜𝖊 𝖇𝖊𝖓 𝖆𝖇𝖑𝖊 𝖙𝖔 𝖗𝖊𝖘𝖈𝖊𝖞𝖛𝖊𝖓 𝖞𝖔𝖚𝖗𝖊 𝖜𝖆𝖐𝖞𝖓𝖌𝖊 𝖜𝖞𝖙𝖍 𝖆𝖓𝖔𝖕𝖊𝖗 𝖒𝖆𝖓.
    ━━━━━━━━━ 𝕴𝖈𝖍 𝖜𝖎𝖑𝖑𝖊 𝖉𝖎𝖗 𝖙𝖊𝖑𝖑𝖊𝖓 𝖆 𝖑𝖎𝖙𝖊𝖑 𝖕𝖗𝖎𝖛𝖊𝖊, 𝖘𝖚𝖇𝖏𝖊𝖈𝖙... 𝕹𝖊𝖚𝖊𝖗 𝖉𝖎𝖊𝖓 𝖋𝖔𝖗 𝖆 𝖜𝖔𝖒𝖒𝖆𝖓, 𝖋𝖔𝖗 𝖜𝖊 𝖇𝖊𝖓 𝖆𝖇𝖑𝖊 𝖙𝖔 𝖗𝖊𝖘𝖈𝖊𝖞𝖛𝖊𝖓 𝖞𝖔𝖚𝖗𝖊 𝖜𝖆𝖐𝖞𝖓𝖌𝖊 𝖜𝖞𝖙𝖍 𝖆𝖓𝖔𝖕𝖊𝖗 𝖒𝖆𝖓.
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  • — Mi cara cuando subestiman mi forma de pelear
    — Mi cara cuando subestiman mi forma de pelear
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  • Nada como un refresquito para un día caluroso. -Exclamaba contento el oni.-
    Nada como un refresquito para un día caluroso. -Exclamaba contento el oni.-
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  • *Probando nuevo estilo, estaba Lilithia disfrutando de un hermoso día, mientras usaba ropa de colegiala, el viento suavemente movía sus cabellos, mientras solo se relaja en esos momentos de suma tranquilidad. *

    Creo que cuando aprenda a defenderme... Tal vez busque aventuras.

    *Dijo para si misma, cerrando los ojos, disfrutando de esa suave brisa. *
    *Probando nuevo estilo, estaba Lilithia disfrutando de un hermoso día, mientras usaba ropa de colegiala, el viento suavemente movía sus cabellos, mientras solo se relaja en esos momentos de suma tranquilidad. * Creo que cuando aprenda a defenderme... Tal vez busque aventuras. *Dijo para si misma, cerrando los ojos, disfrutando de esa suave brisa. *
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