• El chico iria a dormir como de costumbre...Despertaria y al levantarse se daria cuenta que ya no estaba su cama...mirando alrededor...tampoco estaba su cuarto, en su lugar, habia despertado en un santuario raro, tenia tambien algunos artilugios como cuchillos de combate viejos en su ropa, no entenderia

    -"En donde cara- estoy...Ya no entiendo nada, y esto me da demasiada mala espina, almenos ya esta amaneciendo"
    El chico iria a dormir como de costumbre...Despertaria y al levantarse se daria cuenta que ya no estaba su cama...mirando alrededor...tampoco estaba su cuarto, en su lugar, habia despertado en un santuario raro, tenia tambien algunos artilugios como cuchillos de combate viejos en su ropa, no entenderia -"En donde cara- estoy...Ya no entiendo nada, y esto me da demasiada mala espina, almenos ya esta amaneciendo"
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  • Luego de estar afuera por unos días, vuelve a la ciudad, y lo único que encuentra es que el departamento dónde se estaba quedando con su amiga Shiori Novella. Preocupada por todo el destrozo que hay, decide buscar a Shiori por todo el lugar desesperada, con ayuda de Kureiji Ollie.
    Ekaterina no tardó en asumir que la ciudad sufrió un feroz ataque, ¿Quién fué capaz de haber hecho eso?
    Luego de estar afuera por unos días, vuelve a la ciudad, y lo único que encuentra es que el departamento dónde se estaba quedando con su amiga [specter_copper_horse_768]. Preocupada por todo el destrozo que hay, decide buscar a Shiori por todo el lugar desesperada, con ayuda de [phantasm_crimson_hare_940]. Ekaterina no tardó en asumir que la ciudad sufrió un feroz ataque, ¿Quién fué capaz de haber hecho eso?
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  • -El hombre se encontraba respondiendo un mensaje de texto moviendo levemente los dedos que utilizaba para sostener su arma. Los guantes que utilizaba, poseían una caracteristica particular que le permitía escribir mensajes en su comunicador con el movimiento de sus dedos. El mensaje decía lo siguiente: "Disparar, reubicarse, detectar y repetir. Asi de entretenido es mi trabajo...Tampoco es que ande buscando que los planes cambien de rumbo a último segundo."

    -Una vez terminó de escribir, una criatura que parecía ser un murcielago con 4 patas reposaba en el hombro de éste, dando a entender que tal vez era su mascota.-

    Vale. Toca ir devuelta al punto de extracción.
    -El hombre se encontraba respondiendo un mensaje de texto moviendo levemente los dedos que utilizaba para sostener su arma. Los guantes que utilizaba, poseían una caracteristica particular que le permitía escribir mensajes en su comunicador con el movimiento de sus dedos. El mensaje decía lo siguiente: "Disparar, reubicarse, detectar y repetir. Asi de entretenido es mi trabajo...Tampoco es que ande buscando que los planes cambien de rumbo a último segundo." -Una vez terminó de escribir, una criatura que parecía ser un murcielago con 4 patas reposaba en el hombro de éste, dando a entender que tal vez era su mascota.- Vale. Toca ir devuelta al punto de extracción.
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  • Ah ~ el amor, el amor ~
    Invítenme a sus bodas, quiero gastar mi dinero en ese tipo de cosas ~
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  • — Oh... El día de hoy se encuentra bastante fresco, será mejor que busques un abrigo o te enfermarás. —
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  • Parte 3...

    Cómo pudo logró pasar ese día; trataba de enfocarse en otras cosas para que aquellos pensamientos tristes y ahogantes lo dejaran en paz, "Un día a la vez" su mejor dicho para seguir adelante, las noches cayeron, algunas de ellas lo dejaron dormir pocas horas, otras solo lo castigaban, los días se dejaron ver, algunos radiantes, otros grises; de igual manera tenía que seguir, quizás el tiempo le curaría esa enorme herida en el alma.

    Los fines de semana salía temprano; se quedó un momento, del bolsillo sustrajo el encendedor y de su oreja derecha retiró el cigarrillo que comenzaría a fumar mientras charlaba con algunos compañeros.

    —Pronto seré papá; se me hace eterno este último mes. 
    —¡Felicidades!.- Varios compañeros incluyendo a "B" dijeron al escucharlo tan emocionado. —Sí, estoy viendo si me dejan doblar turnos estas semanas, para tener todo para mi chamaquito. 
    — ¡UY!, hermano, así como anda el encargado, no creo; ya ves que solo deja doblar a quienes le caen bien y a las mujeres.
    —Es lo que me preocupa, he tenido algunos roces con ese hijoeputa, por fanfarrón y creído, pero en cuanto pueda le bajo los humos.
    —No, hermano, deja que todo esto pase, no te metas en camisa de once varas, tu situación no está para perder el trabajo. 

    Abel se mantuvo firme escuchando, degustando con tranquilidad su cigarrillo.  — ¿Y tú hermano?, ¿no tienes mujer?, siempre te vemos solo, ¿o tienes otros gustos?.- Al decir esto último, los compañeros se le quedaron viendo atentos, esperando respuesta, Abel solo los miró fijamente, lanzó la colilla del cigarrillo al suelo y lo apagó aplastándolo contra el suelo. 

    —La curiosidad mató al gato. - Abel y sus dichos; montó su motocicleta y la encendió.  — ¡No hermano, no se vaya!.- Realizó una seña con la mano para despedirse y marchó a su destino. Para llegar a su hogar, tenía que pasar por la tienda de víveres; los niños jugaban a atraparse; entre ellos estaba la pequeña Lupita, quien lo saludó eufóricamente.   — ¡"B", adiós "B"!.- En ese momento se detuvo abruptamente; por poco tenía un accidente, pues nadie, pero absolutamente nadie sabía el apodo de asesino que tenía. No pudo evitarlo y se acercó calmadamente a la infanta, quien lo veía desde abajo. 

    — Hola nena.- Se postró de rodillas para estar al tamaño de la pequeña y preguntó con curiosidad y asombro.  —  ¿Por qué me llamaste "B"?.- Lupita lo abrazó inocentemente y le dijo al oído.  — Ella me lo ha pedido, el ángel de cabellos dorados y ojos vendados...
    Parte 3... Cómo pudo logró pasar ese día; trataba de enfocarse en otras cosas para que aquellos pensamientos tristes y ahogantes lo dejaran en paz, "Un día a la vez" su mejor dicho para seguir adelante, las noches cayeron, algunas de ellas lo dejaron dormir pocas horas, otras solo lo castigaban, los días se dejaron ver, algunos radiantes, otros grises; de igual manera tenía que seguir, quizás el tiempo le curaría esa enorme herida en el alma. Los fines de semana salía temprano; se quedó un momento, del bolsillo sustrajo el encendedor y de su oreja derecha retiró el cigarrillo que comenzaría a fumar mientras charlaba con algunos compañeros. —Pronto seré papá; se me hace eterno este último mes.  —¡Felicidades!.- Varios compañeros incluyendo a "B" dijeron al escucharlo tan emocionado. —Sí, estoy viendo si me dejan doblar turnos estas semanas, para tener todo para mi chamaquito.  — ¡UY!, hermano, así como anda el encargado, no creo; ya ves que solo deja doblar a quienes le caen bien y a las mujeres. —Es lo que me preocupa, he tenido algunos roces con ese hijoeputa, por fanfarrón y creído, pero en cuanto pueda le bajo los humos. —No, hermano, deja que todo esto pase, no te metas en camisa de once varas, tu situación no está para perder el trabajo.  Abel se mantuvo firme escuchando, degustando con tranquilidad su cigarrillo.  — ¿Y tú hermano?, ¿no tienes mujer?, siempre te vemos solo, ¿o tienes otros gustos?.- Al decir esto último, los compañeros se le quedaron viendo atentos, esperando respuesta, Abel solo los miró fijamente, lanzó la colilla del cigarrillo al suelo y lo apagó aplastándolo contra el suelo.  —La curiosidad mató al gato. - Abel y sus dichos; montó su motocicleta y la encendió.  — ¡No hermano, no se vaya!.- Realizó una seña con la mano para despedirse y marchó a su destino. Para llegar a su hogar, tenía que pasar por la tienda de víveres; los niños jugaban a atraparse; entre ellos estaba la pequeña Lupita, quien lo saludó eufóricamente.   — ¡"B", adiós "B"!.- En ese momento se detuvo abruptamente; por poco tenía un accidente, pues nadie, pero absolutamente nadie sabía el apodo de asesino que tenía. No pudo evitarlo y se acercó calmadamente a la infanta, quien lo veía desde abajo.  — Hola nena.- Se postró de rodillas para estar al tamaño de la pequeña y preguntó con curiosidad y asombro.  —  ¿Por qué me llamaste "B"?.- Lupita lo abrazó inocentemente y le dijo al oído.  — Ella me lo ha pedido, el ángel de cabellos dorados y ojos vendados...
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  • Después de terminar la operación y del debriefing, Kalhi fue liberado. Su turno había acabado y podía descansar.

    Se dirigió a su cuartel, a su lecho, donde estaban sus cosas. De un baúl a los pies de su catre sacó una chaqueta, pero no la vistió, se la llevó consigo hacia el área de mantenimiento de las aeronaves.

    Saludó con un movimiento sutil de la cabeza a los mecánicos, pasó de largo hacia la pista de concreto. Pero antes, tomó un bote de combustible etérico del que usan para las aeronaves.

    Lejos de las cámaras, al límite del rango de la luz de un foco de un hangar, Kalhi se detuvo.

    Siempre guardó algo de cada quien: un colgante de cuero, vendas compartidas, una bufanda, un pañuelo. Y por último, lo más reciente, una chaqueta.

    Recordó el día anterior. Una voz femenina comandando en él lo que ella no podía hacer, pero deseaba. La típica villana manipuladora de telenovela ochentera. Y ahí, Leo, obedeciéndole, como si no tuviera voluntad propia. Ahí murió el Leonardo que era consciente de su poder, que respetaba a los demás, que era capaz de una humildad tan adorable... y pasó a ser el juguete de un par de senos y un buen culo. Era tan típico, que dolía.
    Del otro lado había un humano, fuerte y lleno de una voluntad inquebrantable, pero un humano al fin y al cabo. Un hombre al que la mujer y Leo querían filetear en vida, como si no valiera nada, como si el poder curarlo después excusara un desmembramiento. Como si no lo estuvieran haciendo por mero peso de sus egos. Leo, ¿Dejándose llevar por su ego? Kalhi no pudo permitirlo, no pudo elegir satisfacer el capricho de un par de dementes psicópatas a cambio del dolor de un hombre roto, que ya había sido mutilado por el mismo Leo (increíble), un hombre cuyo único pecado era querer ser mejor sin importar las consecuencias.

    Kalhi lanzó la chaqueta al piso, vertió el combustible sobre esta y procuró empaparla bien.

    No era la primera vez que se convertía en el enemigo por hacer lo correcto, y pensó que Leo también era esa clase de hombre, pero se equivocó. Y es que, ¿Qué sentido tiene poseer tanto poder, si sólo acaba destruyéndolo todo a su alrededor? Es la paradoja eterna del que quiere destruir el mundo porque algo malo le hizo alguna vez, como un niño que le lanza un puñetazo a la mesa donde se golpeó con torpeza.

    A Kalhi no le importaba llenarse de enemigos, o perder a un amante en consecuencia, si con ello hacía lo correcto. La vida le endureció, los abandonos le templaron.

    Ya no duda, ya no se queja, ya no explica.

    Se acuclilló y extendió una mano, tocó con un dedo el borde del combustible que, en respuesta y con tenue chasquido, se encendió. Las llamas etéricas envolvieron la chaqueta con rapidez, consumiéndola desde afuera hacia adentro.

    Kalhi siempre guardó algo. El colgante lo lanzó a un horno industrial. Las vendas fueron a parar a una pira en un campamento. La bufanda ardió en el incendio de una cabaña. El pañuelo, por pertenecer a un demonio resistente al fuego, fue desintegrado en un reciclador.

    La chaqueta también ardió.
    Un dolor menos que cargar.
    Después de terminar la operación y del debriefing, Kalhi fue liberado. Su turno había acabado y podía descansar. Se dirigió a su cuartel, a su lecho, donde estaban sus cosas. De un baúl a los pies de su catre sacó una chaqueta, pero no la vistió, se la llevó consigo hacia el área de mantenimiento de las aeronaves. Saludó con un movimiento sutil de la cabeza a los mecánicos, pasó de largo hacia la pista de concreto. Pero antes, tomó un bote de combustible etérico del que usan para las aeronaves. Lejos de las cámaras, al límite del rango de la luz de un foco de un hangar, Kalhi se detuvo. Siempre guardó algo de cada quien: un colgante de cuero, vendas compartidas, una bufanda, un pañuelo. Y por último, lo más reciente, una chaqueta. Recordó el día anterior. Una voz femenina comandando en él lo que ella no podía hacer, pero deseaba. La típica villana manipuladora de telenovela ochentera. Y ahí, Leo, obedeciéndole, como si no tuviera voluntad propia. Ahí murió el Leonardo que era consciente de su poder, que respetaba a los demás, que era capaz de una humildad tan adorable... y pasó a ser el juguete de un par de senos y un buen culo. Era tan típico, que dolía. Del otro lado había un humano, fuerte y lleno de una voluntad inquebrantable, pero un humano al fin y al cabo. Un hombre al que la mujer y Leo querían filetear en vida, como si no valiera nada, como si el poder curarlo después excusara un desmembramiento. Como si no lo estuvieran haciendo por mero peso de sus egos. Leo, ¿Dejándose llevar por su ego? Kalhi no pudo permitirlo, no pudo elegir satisfacer el capricho de un par de dementes psicópatas a cambio del dolor de un hombre roto, que ya había sido mutilado por el mismo Leo (increíble), un hombre cuyo único pecado era querer ser mejor sin importar las consecuencias. Kalhi lanzó la chaqueta al piso, vertió el combustible sobre esta y procuró empaparla bien. No era la primera vez que se convertía en el enemigo por hacer lo correcto, y pensó que Leo también era esa clase de hombre, pero se equivocó. Y es que, ¿Qué sentido tiene poseer tanto poder, si sólo acaba destruyéndolo todo a su alrededor? Es la paradoja eterna del que quiere destruir el mundo porque algo malo le hizo alguna vez, como un niño que le lanza un puñetazo a la mesa donde se golpeó con torpeza. A Kalhi no le importaba llenarse de enemigos, o perder a un amante en consecuencia, si con ello hacía lo correcto. La vida le endureció, los abandonos le templaron. Ya no duda, ya no se queja, ya no explica. Se acuclilló y extendió una mano, tocó con un dedo el borde del combustible que, en respuesta y con tenue chasquido, se encendió. Las llamas etéricas envolvieron la chaqueta con rapidez, consumiéndola desde afuera hacia adentro. Kalhi siempre guardó algo. El colgante lo lanzó a un horno industrial. Las vendas fueron a parar a una pira en un campamento. La bufanda ardió en el incendio de una cabaña. El pañuelo, por pertenecer a un demonio resistente al fuego, fue desintegrado en un reciclador. La chaqueta también ardió. Un dolor menos que cargar.
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  • ' ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝ ───𝐵𝑒 𝑤𝑎𝑟𝑦 𝑤ℎ𝑒𝑛 𝑦𝑜𝑢 𝑠𝑡𝑎𝑛𝑑 𝑎𝑚𝑜𝑛𝑔 𝑚𝑜𝑛𝑠𝑡𝑒𝑟𝑠, 𝑓𝑜𝑟 𝑦𝑜𝑢 𝑚𝑖𝑔ℎ𝑡 𝑏𝑒𝑐𝑜𝑚𝑒 𝑜𝑛𝑒...─── ❞
    ' ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝ ───𝐵𝑒 𝑤𝑎𝑟𝑦 𝑤ℎ𝑒𝑛 𝑦𝑜𝑢 𝑠𝑡𝑎𝑛𝑑 𝑎𝑚𝑜𝑛𝑔 𝑚𝑜𝑛𝑠𝑡𝑒𝑟𝑠, 𝑓𝑜𝑟 𝑦𝑜𝑢 𝑚𝑖𝑔ℎ𝑡 𝑏𝑒𝑐𝑜𝑚𝑒 𝑜𝑛𝑒...─── ❞
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  • *el femboy sin vergüenza se escabulló en una fiesta y cuando nadie estaba viendo se acercó sigilosamente a una mesa con postres, llevándose varios alfajores a la boca*
    —MMM~
    *Giko se apuro y con las mejillas rellenas de alfajores, guardo el resto en su bolso y se apresuro a escapar, tremendo rufián*
    —NO ME ATRAPARAN CON VIDA JAJAJA
    *el femboy sin vergüenza se escabulló en una fiesta y cuando nadie estaba viendo se acercó sigilosamente a una mesa con postres, llevándose varios alfajores a la boca* —MMM~ ✨ *Giko se apuro y con las mejillas rellenas de alfajores, guardo el resto en su bolso y se apresuro a escapar, tremendo rufián* —NO ME ATRAPARAN CON VIDA JAJAJA
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  • A solo unos meses de su boda, los preparativos dan inicio, sus padres y su novia se llevan de maravilla - mejor de lo que él imaginar - y solo restaba hacer tiempo en la apretada agenda de su hermano para que pudieran conocerse.

    ¿Cómo llegaron a esta situación?. El muy tonto se le ocurrió asustarla mientras dormía.

    𝑴𝒊𝒌𝒂 大沢
    A solo unos meses de su boda, los preparativos dan inicio, sus padres y su novia se llevan de maravilla - mejor de lo que él imaginar - y solo restaba hacer tiempo en la apretada agenda de su hermano para que pudieran conocerse. ¿Cómo llegaron a esta situación?. El muy tonto se le ocurrió asustarla mientras dormía. [Mika.O]
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