• — No está especialmente bueno, pero ya lo pagué
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  • #SeductiveSunday
    Es hora de que te aliste para la carrera, no te preocupes, como buena trazacaminos te echare porras
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  • ❝ 𝙶𝚒𝚖𝚖𝚎 𝙼𝚘𝚛𝚎 ❞

    𝐸𝑣𝑒𝑟𝑦 𝑡𝑖𝑚𝑒 𝑡ℎ𝑒𝑦 𝑡𝑢𝑟𝑛 𝑡ℎ𝑒 𝑙𝑖𝑔ℎ𝑡𝑠 𝑑𝑜𝑤𝑛
    𝐽𝑢𝑠𝑡 𝑤𝑎𝑛𝑡 𝑡𝑜 𝑔𝑜 𝑡ℎ𝑎𝑡 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎 𝑚𝑖𝑙𝑒 𝑓𝑜𝑟 𝑦𝑜𝑢
    𝑌𝑜𝑢𝑟 𝑝𝑢𝑏𝑙𝑖𝑐 𝑑𝑖𝑠𝑝𝑙𝑎𝑦 𝑜𝑓 𝑎𝑓𝑓𝑒𝑐𝑡𝑖𝑜𝑛
    𝐹𝑒𝑒𝑙𝑠 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑛𝑜 𝑜𝑛𝑒 𝑒𝑙𝑠𝑒 𝑖𝑛 𝑡ℎ𝑒 𝑟𝑜𝑜𝑚.

    ────𝘏𝘦𝘤𝘩𝘰 𝘷𝘦𝘳𝘨𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘭𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘧𝘦𝘭𝘪𝘻 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘢𝘳𝘭𝘰. ──── #𝑆𝑒𝑑𝑢𝑐𝑡𝑖𝑣𝑒𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 [?]
    ❝ 𝙶𝚒𝚖𝚖𝚎 𝙼𝚘𝚛𝚎 ❞ 𝐸𝑣𝑒𝑟𝑦 𝑡𝑖𝑚𝑒 𝑡ℎ𝑒𝑦 𝑡𝑢𝑟𝑛 𝑡ℎ𝑒 𝑙𝑖𝑔ℎ𝑡𝑠 𝑑𝑜𝑤𝑛 𝐽𝑢𝑠𝑡 𝑤𝑎𝑛𝑡 𝑡𝑜 𝑔𝑜 𝑡ℎ𝑎𝑡 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎 𝑚𝑖𝑙𝑒 𝑓𝑜𝑟 𝑦𝑜𝑢 𝑌𝑜𝑢𝑟 𝑝𝑢𝑏𝑙𝑖𝑐 𝑑𝑖𝑠𝑝𝑙𝑎𝑦 𝑜𝑓 𝑎𝑓𝑓𝑒𝑐𝑡𝑖𝑜𝑛 𝐹𝑒𝑒𝑙𝑠 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑛𝑜 𝑜𝑛𝑒 𝑒𝑙𝑠𝑒 𝑖𝑛 𝑡ℎ𝑒 𝑟𝑜𝑜𝑚. ────𝘏𝘦𝘤𝘩𝘰 𝘷𝘦𝘳𝘨𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘭𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘧𝘦𝘭𝘪𝘻 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘢𝘳𝘭𝘰. ──── #𝑆𝑒𝑑𝑢𝑐𝑡𝑖𝑣𝑒𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 [?]
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  • Ahora voy a tener que decírselo a mis padres y estoy muy nerviosa.
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  • 𝕰𝖑 𝕻𝖗𝖔𝖙𝖔𝖈𝖔𝖑𝖔 "𝕷𝖊𝖙𝖊𝖔"
    [ 21:38 / San Pedro / Los Ángeles / U.S.A / En una sede de la inquisición... ]14 años atrás...   El humo de los cigarrillos de marca barata llenaba el despacho de la antigua sede de la Inquisición en San Pedro. Sobre el escritorio de madera de roble, un fajo de fotografías forenses mostraba el horror de la residencia...
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  • La luz de su despacho en la UAC seguía encendida cuando casi todas las demás ya se habían apagado. Y digo "casi" porque al otro lado de la planta, la luz del despacho de Aaron Hotchner tambien parecía encendida. Parecia el sino de los jefes de ambos equipos de la UAC.

    Y es que Jack Tessaro estaba inclinado sobre su escritorio, una carpeta abierta entre sus manos, otra a medio revisar a su derecha... El tic - tac constante del reloj marcaba una hora en la que se supone que ya debería estar en casa, pero allí seguía.

    Los ojos de JT recorrían las mismas líneas por tercera vez.

    Algo no encajaba. Simplemente, lo sabía.

    JT apretó la mandíbula, dejando el bolígrafo caer sobre el papel con un leve golpe seco. Algo frustrado. Podía irse. Debería irse. Sabía perfectamente que Angie estaba en su apartamento esperándole, que había hecho un plan, que… importaba. Ella importaba. pero también lo hacían las victimas de aquel caso.


    Su mirada se desvió, inevitable, hacia el móvil. La pantalla seguía en negro.

    "Un par de minutos más. Y me voy"

    Volvió al informe. Porque si había una posibilidad, por mínima que fuera, de que se le estuviera escapando algo, no se lo perdonaría a si mismo. Ni esa noche. Ni ninguna.
    La luz de su despacho en la UAC seguía encendida cuando casi todas las demás ya se habían apagado. Y digo "casi" porque al otro lado de la planta, la luz del despacho de Aaron Hotchner tambien parecía encendida. Parecia el sino de los jefes de ambos equipos de la UAC. Y es que Jack Tessaro estaba inclinado sobre su escritorio, una carpeta abierta entre sus manos, otra a medio revisar a su derecha... El tic - tac constante del reloj marcaba una hora en la que se supone que ya debería estar en casa, pero allí seguía. Los ojos de JT recorrían las mismas líneas por tercera vez. Algo no encajaba. Simplemente, lo sabía. JT apretó la mandíbula, dejando el bolígrafo caer sobre el papel con un leve golpe seco. Algo frustrado. Podía irse. Debería irse. Sabía perfectamente que Angie estaba en su apartamento esperándole, que había hecho un plan, que… importaba. Ella importaba. pero también lo hacían las victimas de aquel caso. Su mirada se desvió, inevitable, hacia el móvil. La pantalla seguía en negro. "Un par de minutos más. Y me voy" Volvió al informe. Porque si había una posibilidad, por mínima que fuera, de que se le estuviera escapando algo, no se lo perdonaría a si mismo. Ni esa noche. Ni ninguna.
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  • Mi dulce Bebé, no sabes cuánto te quiero. Eres mi tesoro y me das valor de seguir adelante.
    Mi dulce Bebé, no sabes cuánto te quiero. Eres mi tesoro y me das valor de seguir adelante.
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  • Las pesadas puertas del gran salón se cerraron tras el anuncio de la llegada de la reina al lugar. Elizabeth quien hace unos minutos había sufrido por el esfuerzo de vendarse sus heridas recién tratadas, ahora caminaba erguida como si el dolor no acuchillara su costado en cada paso. Al entrar, quedó claro que su llegada había interrumpido una acalorada discusión, y no tardó en descifrar el motivo

    ​—Es una imprudencia —dijo Sigurd al resto del séquito, golpeando suavemente la mesa de madera tallada— Los rumores vuelan rápido... Dicen que hace milagros, que cura lo incurable. Si el Rey del Norte llega a escuchar que ocultamos a un ser con semejante poder, lo tomará como una provocación de guerra o, peor aún, como un arma que le estamos robando.
    ​Elizabeth, cuya figura destacaba bajo la luz de los vitrales, cruzó sus brazos con calma. Sus ojos rojos recorrieron la mesa, silenciando los murmullos con una sola mirada.

    ​—El pueblo no es tonto —continuó otro consejero—. Su apariencia ya es un factor demasiado llamativo. Hay aldeanos, bueno... mas aldeanas que aldeanos, que llevan horas apostadas en las grandes puertas, ignorando sus labores solo para intentar verle el rostro. No podemos tenerlo en el castillo. Es un riesgo político que no podemos permitirnos. Debe irse, y debe hacerlo antes del amanecer.

    ​✴ ─ El extranjero se queda —la voz de Elizabeth cortó el aire como una hoja de acero.

    ​Un silencio sepulcral cayó sobre la sala. Elizabeth dio un paso al frente, y apoyo ambas manos en el mesón su presencia llenó el espacio con una autoridad que no admitía réplicas.

    ​✴ ─ Se ha ganado el derecho de ser hospedado en estos muros —declaró ella con firmeza—
    ​Se acercó a la ventana que daba al patio principal, observando las siluetas de los aldeanos a lo lejos.

    ​✴ ─Mantendremos el secreto a puertas cerradas. Refuercen la guardia en las alas privadas y asegúrense de que nadie, absolutamente nadie externo al consejo, vuelva a verlo. Su apariencia podrá ser inusual, pero mientras esté dentro de estos muros, es un asunto de la corona. Si el Rey del Norte quiere respuestas, tendrá que pedírmelas a mí directamente.

    La reina había hablado, pero el consejo real no compartía su decisión. Sabían que el sanador no era un simple huésped, era un peligro latente para todo Brattvåg.

    ──────────
    Continuación de https://ficrol.com/posts/359883
    Las pesadas puertas del gran salón se cerraron tras el anuncio de la llegada de la reina al lugar. Elizabeth quien hace unos minutos había sufrido por el esfuerzo de vendarse sus heridas recién tratadas, ahora caminaba erguida como si el dolor no acuchillara su costado en cada paso. Al entrar, quedó claro que su llegada había interrumpido una acalorada discusión, y no tardó en descifrar el motivo ​—Es una imprudencia —dijo Sigurd al resto del séquito, golpeando suavemente la mesa de madera tallada— Los rumores vuelan rápido... Dicen que hace milagros, que cura lo incurable. Si el Rey del Norte llega a escuchar que ocultamos a un ser con semejante poder, lo tomará como una provocación de guerra o, peor aún, como un arma que le estamos robando. ​Elizabeth, cuya figura destacaba bajo la luz de los vitrales, cruzó sus brazos con calma. Sus ojos rojos recorrieron la mesa, silenciando los murmullos con una sola mirada. ​—El pueblo no es tonto —continuó otro consejero—. Su apariencia ya es un factor demasiado llamativo. Hay aldeanos, bueno... mas aldeanas que aldeanos, que llevan horas apostadas en las grandes puertas, ignorando sus labores solo para intentar verle el rostro. No podemos tenerlo en el castillo. Es un riesgo político que no podemos permitirnos. Debe irse, y debe hacerlo antes del amanecer. ​✴ ─ El extranjero se queda —la voz de Elizabeth cortó el aire como una hoja de acero. ​Un silencio sepulcral cayó sobre la sala. Elizabeth dio un paso al frente, y apoyo ambas manos en el mesón su presencia llenó el espacio con una autoridad que no admitía réplicas. ​✴ ─ Se ha ganado el derecho de ser hospedado en estos muros —declaró ella con firmeza— ​Se acercó a la ventana que daba al patio principal, observando las siluetas de los aldeanos a lo lejos. ​✴ ─Mantendremos el secreto a puertas cerradas. Refuercen la guardia en las alas privadas y asegúrense de que nadie, absolutamente nadie externo al consejo, vuelva a verlo. Su apariencia podrá ser inusual, pero mientras esté dentro de estos muros, es un asunto de la corona. Si el Rey del Norte quiere respuestas, tendrá que pedírmelas a mí directamente. La reina había hablado, pero el consejo real no compartía su decisión. Sabían que el sanador no era un simple huésped, era un peligro latente para todo Brattvåg. ────────── Continuación de https://ficrol.com/posts/359883
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  • ¿Vas a comprar algo o no? Se está haciendo una fila, bro.
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  • Yo cuando me visitáis tanto y no traéis tarta~











    ¿Esperábais una foto sexy?
    Coshinos (?)
    Yo cuando me visitáis tanto y no traéis tarta~ ¿Esperábais una foto sexy? Coshinos (?)
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