" 𝐘𝐨 𝐥𝐞 𝐝𝐢𝐣𝐞 𝐚𝐥 𝐜𝐨𝐫𝐚𝐳ó𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐨𝐥𝐯𝐢𝐝𝐚𝐫á, 𝐫𝐮𝐝𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐦𝐞 𝐠𝐫𝐢𝐭𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐜𝐚𝐥𝐥𝐚𝐫á, 𝐦𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐟í𝐞 𝐝𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐩𝐞𝐜𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐞𝐧 𝐮𝐧 𝐡𝐢𝐥𝐢𝐭𝐨 𝐲 𝐫𝐞𝐬𝐛𝐚𝐥𝐞 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐚𝐫𝐫𝐨𝐠𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐲𝐨 𝐥𝐨 𝐚𝐝𝐦𝐢𝐭𝐨. 𝐋𝐞 𝐨𝐫𝐝𝐞𝐧𝐞 𝐚 𝐦𝐢 𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐛𝐨𝐫𝐫𝐚𝐫á, 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐭𝐞 𝐚𝐦𝐚𝐫á 𝐲 𝐬𝐞 𝐫𝐢ó 𝐞𝐧 𝐦𝐢 𝐜𝐚𝐫𝐚. "
Dolía, dolía como el maldito infierno. ¿Cuántos días había estado así? ¿Cuánto más podría su cuerpo y mente soportar? No lo sabía, pero simplemente no podía detenerse.
Regresar a su habitación se había vuelto una tortura infernal, podía escuchar su risa, su voz dulce filtrarse con el viento hasta llegar a sus oídos. El tacto que tanto había amado sentir, las caricias, los besos que lo habían hecho sentir tan vivo. Y ahora, solo dejaba un gran vacío que sería muy difícil de llenar, sintiendose tan muerto y con un gran dolor en el pecho.
Toda su vida, se había negado a sentir amor por alguien, encerrandose en su trabajo y concentrándose en seguir el camino que tenía planeado, hasta que llegó ella.
Era una mujer sumamente terca pero fuerte, alguien que sabía cómo sacarlo de sus casillas, pero a la vez, divertirlo en el proceso. Y sin darse cuenta, se había robado por completo su corazón.
Fue la maldición mas hermosa que tuvo.
Ella lo hizo sentir el mismo cielo, pero también el mismo infierno.
Hablaron, se confesó y ella también lo hizo, estaba contento de ser correspondido, feliz de poder tener a la mujer que amaba. Pero antes de que si quiera poder formalizar la relación, ella simplemente se fue.
Una red de mentiras sobre quien era se filtro de golpe, su nombre nunca fue "Arturia" pero aún así estaba dispuesto a simplemente seguir con la relación, la amaba, sin importar que, la amaba con locura. Pero su amor no fue suficiente para detenerla.
Se aferró hacia ella y suplico que se quedará, pero la decisión ya estaba tomada. La muerte estaba dispuesta a simplemente hacerle la vida difícil a ambos, pero él no quería rendirse, buscaría una solución para proteger aquello que amaba, pero ella no quería perjudicarlo más, y con lágrimas en los ojos se fue, dejándolo totalmente destrozado y con un corazón totalmente roto.
La buscó, tanto por tierra y como por el mismo mar, desplegó a sus hombres para que la encontrarán, para que hallarán cualquier indicio o pista, pero no había nada. Se negó a comer, a dormir como era debido. Su mente simplemente estaba concentrada en hallarla, en encontrar lo más valioso que había perdido. Pero nada, está situación lo hizo decaer tan bajo que ya no podía ni sostenerse, el alcohol se había vuelto su comida diaria junto de postre unos cigarros que lo ayudaban a mantenerse en calma.
Lo hubiera dado todo por ella, planeo tantas cosas, citas, viajes y regalos que planeaba darle. Si ella le hubiera pedido un país entero, se lo hubiera dado sin rechitar, pero dejar de amarla, era una petición que simplemente no cumpliría.
Solo la quería de vuelta, quería abrazarla y despertar de esta pesadilla que lo estaba matando en vida. Incluso si fue solo una mala broma, la perdonaría, pero solo añoraba su regreso. No podía más con esto.
Por primera vez en su vida, desearía estar simplemente muerto. No quería sentir nada, más que el vacío y silencio que no anhelaba.
" 𝐘𝐨 𝐥𝐞 𝐝𝐢𝐣𝐞 𝐚𝐥 𝐜𝐨𝐫𝐚𝐳ó𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐨𝐥𝐯𝐢𝐝𝐚𝐫á, 𝐫𝐮𝐝𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐦𝐞 𝐠𝐫𝐢𝐭𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐜𝐚𝐥𝐥𝐚𝐫á, 𝐦𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐟í𝐞 𝐝𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐩𝐞𝐜𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐞𝐧 𝐮𝐧 𝐡𝐢𝐥𝐢𝐭𝐨 𝐲 𝐫𝐞𝐬𝐛𝐚𝐥𝐞 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐚𝐫𝐫𝐨𝐠𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐲𝐨 𝐥𝐨 𝐚𝐝𝐦𝐢𝐭𝐨. 𝐋𝐞 𝐨𝐫𝐝𝐞𝐧𝐞 𝐚 𝐦𝐢 𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐛𝐨𝐫𝐫𝐚𝐫á, 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐭𝐞 𝐚𝐦𝐚𝐫á 𝐲 𝐬𝐞 𝐫𝐢ó 𝐞𝐧 𝐦𝐢 𝐜𝐚𝐫𝐚. "
Dolía, dolía como el maldito infierno. ¿Cuántos días había estado así? ¿Cuánto más podría su cuerpo y mente soportar? No lo sabía, pero simplemente no podía detenerse.
Regresar a su habitación se había vuelto una tortura infernal, podía escuchar su risa, su voz dulce filtrarse con el viento hasta llegar a sus oídos. El tacto que tanto había amado sentir, las caricias, los besos que lo habían hecho sentir tan vivo. Y ahora, solo dejaba un gran vacío que sería muy difícil de llenar, sintiendose tan muerto y con un gran dolor en el pecho.
Toda su vida, se había negado a sentir amor por alguien, encerrandose en su trabajo y concentrándose en seguir el camino que tenía planeado, hasta que llegó ella.
Era una mujer sumamente terca pero fuerte, alguien que sabía cómo sacarlo de sus casillas, pero a la vez, divertirlo en el proceso. Y sin darse cuenta, se había robado por completo su corazón.
Fue la maldición mas hermosa que tuvo.
Ella lo hizo sentir el mismo cielo, pero también el mismo infierno.
Hablaron, se confesó y ella también lo hizo, estaba contento de ser correspondido, feliz de poder tener a la mujer que amaba. Pero antes de que si quiera poder formalizar la relación, ella simplemente se fue.
Una red de mentiras sobre quien era se filtro de golpe, su nombre nunca fue "Arturia" pero aún así estaba dispuesto a simplemente seguir con la relación, la amaba, sin importar que, la amaba con locura. Pero su amor no fue suficiente para detenerla.
Se aferró hacia ella y suplico que se quedará, pero la decisión ya estaba tomada. La muerte estaba dispuesta a simplemente hacerle la vida difícil a ambos, pero él no quería rendirse, buscaría una solución para proteger aquello que amaba, pero ella no quería perjudicarlo más, y con lágrimas en los ojos se fue, dejándolo totalmente destrozado y con un corazón totalmente roto.
La buscó, tanto por tierra y como por el mismo mar, desplegó a sus hombres para que la encontrarán, para que hallarán cualquier indicio o pista, pero no había nada. Se negó a comer, a dormir como era debido. Su mente simplemente estaba concentrada en hallarla, en encontrar lo más valioso que había perdido. Pero nada, está situación lo hizo decaer tan bajo que ya no podía ni sostenerse, el alcohol se había vuelto su comida diaria junto de postre unos cigarros que lo ayudaban a mantenerse en calma.
Lo hubiera dado todo por ella, planeo tantas cosas, citas, viajes y regalos que planeaba darle. Si ella le hubiera pedido un país entero, se lo hubiera dado sin rechitar, pero dejar de amarla, era una petición que simplemente no cumpliría.
Solo la quería de vuelta, quería abrazarla y despertar de esta pesadilla que lo estaba matando en vida. Incluso si fue solo una mala broma, la perdonaría, pero solo añoraba su regreso. No podía más con esto.
Por primera vez en su vida, desearía estar simplemente muerto. No quería sentir nada, más que el vacío y silencio que no anhelaba.