Entrar al cuarto de una hija adolescente es como cruzar una frontera hacia un mundo desconocido. Un día es una princesa Disney, y al siguiente, una científica loca en un laboratorio de productos de belleza. ¿Tantas mascarillas faciales?, y más cremas hidratantes y exfoliantes que ni siquiera sé para qué sirven. '¿De verdad necesitas todo eso?'.
La verdad es que no veo la diferencia, pero sí veo la diferencia en mi cuenta bancaria.
━━ 'Cariño, ¿no puedes simplemente lavarte la cara con jabón?'
Y cada vez que pregunto, dice que no lo entiendo. Y tiene razón, no entiendo. Pero lo que sí entiendo es que la amo, aunque su colección de productos de belleza me esté llevando a la quiebra.
Entrar al cuarto de una hija adolescente es como cruzar una frontera hacia un mundo desconocido. Un día es una princesa Disney, y al siguiente, una científica loca en un laboratorio de productos de belleza. ¿Tantas mascarillas faciales?, y más cremas hidratantes y exfoliantes que ni siquiera sé para qué sirven. '¿De verdad necesitas todo eso?'.
La verdad es que no veo la diferencia, pero sí veo la diferencia en mi cuenta bancaria.
━━ 'Cariño, ¿no puedes simplemente lavarte la cara con jabón?'
Y cada vez que pregunto, dice que no lo entiendo. Y tiene razón, no entiendo. Pero lo que sí entiendo es que la amo, aunque su colección de productos de belleza me esté llevando a la quiebra.