• Aquel era uno de esos días donde arrastraba los pies. El cansancio mental, a causa del estrés, la frustración y las pocas horas de sueño, terminaban pasandole la factura al hacerlo sentir agotado. Incluso sentía que sus ojos ardían y le pesaban con cada nueva luz roja que se encontraba en la pista de camino a la veterinaria. Además de su hogar, la veterinaria era el único lugar que disfrutaba visitar por una simple razón: Sus gatos. Siempre encontraba emocionante verlos convivir con otros gatos y le permitía recuperar su vitalidad ver la reacción que tenían luego de dejarlos un día completo. Y, aunque lo amaba, a veces sentía que su corazón se hacía pedazos con sus tiernos maullidos.

    — Ya estoy en aquí. ¿Dónde está mi niña?

    Vincent preguntó en el momento que entró en la guardería de mascotas. Su voz sonó de una manera chillona, diferente a la que solía utilizar durante las reuniones de scrum para ver avances; resultaba gracioso verlo modular su voz para hacerla tan dulce y jocosa, pero era más divertido ver cómo aquella gata blanca, se acercaba corriendo hacia él como si buscara consuelo.

    — Ay, ¿dónde está mi niña, dónde está? —Volvió a repetir, imprimiendo un fingido chillido cuando le abrió los brazos y la gata corrió maullando en su dirección hasta saltarle al pecho. Vincent la recibió y la apapachó con cada maullido nuevo que emitió. Era el júbilo de que finalmente estaba reunidos los dos. Un amor inseparable que solo las horas de trabajo era capaz de frenar.— Perdón, se me hizo tarde hoy, sucedieron muchas cosas y... —Un nuevo maullido interrumpió su diálogo. No era la gata, Serafina, la responsable de ello, Vincent lo sabía porque los maullidos del animal ahora parecían fuertes reclamos. Era Alessandro, su gato más joven, quien parecía sufrir por permanecer dos horas más en la guardería.— Hola a ti también, señor enojón. No volverá a... ¡Oye! No tienes que ser tan cruel.

    Alessandro terminó por morder su mano, siquiera dejó que su dueño se acercara para intentar acariciarlo, un poco al menos, y terminó por volver a llorar con demanda. Era un gato exigente que, al final, dejaba en claro que era el único capaz de girar órdenes hacia su humano.

    — Hoy no habrá churu para ti, muchacho. —Vincent se frotó la mano para intentar lidiar con el ardor que sintió, la mordida del gato no era profunda, pero la fuerza impuesta era suficiente para fastidiarlo.— Rina, gracias por cuidarlos hoy. Te juro que mañana pasaré temprano otra vez y...

    — Sí, sí, sí. Siempre dices lo mismo. Tienes suerte de que no te penalicemos todos los días, solo porque Serafina es muy linda. —La gatita maulló ante las palabras de Rina. La mujer sonrió y terminó riéndose mientras que ayudaba al hombre a organizar las mochilas y transportadoras de los gatos.— Quizá te cobre un favor, no lo sé, pensaría en una cena o ver una película. Pero no eres ese tipo de hombre así que... Hay un libro que me gustaría.

    — Está bien. Envíame el link de Amazon, te lo conseguiré mientras sigas cubriéndome la espalda. —Vincent cerró la transportadora de Alessandro, luego de varios intentos, y terminó asintiendo.— Y si me ayudas a regular su temperamento, te juro que te compraré la saga completa que quieras. Me gustaría recibir visitas en casa sin que Aless los intente morder o arañar.
    Aquel era uno de esos días donde arrastraba los pies. El cansancio mental, a causa del estrés, la frustración y las pocas horas de sueño, terminaban pasandole la factura al hacerlo sentir agotado. Incluso sentía que sus ojos ardían y le pesaban con cada nueva luz roja que se encontraba en la pista de camino a la veterinaria. Además de su hogar, la veterinaria era el único lugar que disfrutaba visitar por una simple razón: Sus gatos. Siempre encontraba emocionante verlos convivir con otros gatos y le permitía recuperar su vitalidad ver la reacción que tenían luego de dejarlos un día completo. Y, aunque lo amaba, a veces sentía que su corazón se hacía pedazos con sus tiernos maullidos. — Ya estoy en aquí. ¿Dónde está mi niña? Vincent preguntó en el momento que entró en la guardería de mascotas. Su voz sonó de una manera chillona, diferente a la que solía utilizar durante las reuniones de scrum para ver avances; resultaba gracioso verlo modular su voz para hacerla tan dulce y jocosa, pero era más divertido ver cómo aquella gata blanca, se acercaba corriendo hacia él como si buscara consuelo. — Ay, ¿dónde está mi niña, dónde está? —Volvió a repetir, imprimiendo un fingido chillido cuando le abrió los brazos y la gata corrió maullando en su dirección hasta saltarle al pecho. Vincent la recibió y la apapachó con cada maullido nuevo que emitió. Era el júbilo de que finalmente estaba reunidos los dos. Un amor inseparable que solo las horas de trabajo era capaz de frenar.— Perdón, se me hizo tarde hoy, sucedieron muchas cosas y... —Un nuevo maullido interrumpió su diálogo. No era la gata, Serafina, la responsable de ello, Vincent lo sabía porque los maullidos del animal ahora parecían fuertes reclamos. Era Alessandro, su gato más joven, quien parecía sufrir por permanecer dos horas más en la guardería.— Hola a ti también, señor enojón. No volverá a... ¡Oye! No tienes que ser tan cruel. Alessandro terminó por morder su mano, siquiera dejó que su dueño se acercara para intentar acariciarlo, un poco al menos, y terminó por volver a llorar con demanda. Era un gato exigente que, al final, dejaba en claro que era el único capaz de girar órdenes hacia su humano. — Hoy no habrá churu para ti, muchacho. —Vincent se frotó la mano para intentar lidiar con el ardor que sintió, la mordida del gato no era profunda, pero la fuerza impuesta era suficiente para fastidiarlo.— Rina, gracias por cuidarlos hoy. Te juro que mañana pasaré temprano otra vez y... — Sí, sí, sí. Siempre dices lo mismo. Tienes suerte de que no te penalicemos todos los días, solo porque Serafina es muy linda. —La gatita maulló ante las palabras de Rina. La mujer sonrió y terminó riéndose mientras que ayudaba al hombre a organizar las mochilas y transportadoras de los gatos.— Quizá te cobre un favor, no lo sé, pensaría en una cena o ver una película. Pero no eres ese tipo de hombre así que... Hay un libro que me gustaría. — Está bien. Envíame el link de Amazon, te lo conseguiré mientras sigas cubriéndome la espalda. —Vincent cerró la transportadora de Alessandro, luego de varios intentos, y terminó asintiendo.— Y si me ayudas a regular su temperamento, te juro que te compraré la saga completa que quieras. Me gustaría recibir visitas en casa sin que Aless los intente morder o arañar.
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  • ¡Pregunta número 1!, ¿Por qué tengo un 1 en la parte de mi cuello?..

    ¡Por que soy el mejor! Podría no decir lo mismo de Kyona..parece un emo XDLOL

    ¿Qué cómo se ve mi cabello suelto?
    ¡Siempre lo llevo suelto!
    ¡Pregunta número 1!, ¿Por qué tengo un 1 en la parte de mi cuello?.. ¡Por que soy el mejor! Podría no decir lo mismo de Kyona..parece un emo XDLOL ¿Qué cómo se ve mi cabello suelto? ¡Siempre lo llevo suelto!
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  • Pero... ¿Que tenemos aquí? ¿Te perdiste? Puedo tratar de ayudarte.
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  • Taaaaal vez no sea el mas brillante, pero se identificar a un chantajista cuando lo veo; después de todo soy un perro guardián y no me gusta que se acerquen de más a mis amigas.

    *cola quieta, orejas altas, bien atento a todo ruido, listo para dar wamazos*
    Taaaaal vez no sea el mas brillante, pero se identificar a un chantajista cuando lo veo; después de todo soy un perro guardián y no me gusta que se acerquen de más a mis amigas. *cola quieta, orejas altas, bien atento a todo ruido, listo para dar wamazos*
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  • Esto no te parece un poco excesivo?
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  • †Que raro... El libro nunca había hecho eso... Estará sintiendo algo?.†
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  • Feliz cumpleaños ladronzuela, en este día hace añooooos me convertí en hermano mayor, que este día no hagas tanto caos.
    Feliz cumpleaños ladronzuela, en este día hace añooooos me convertí en hermano mayor, que este día no hagas tanto caos.
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  • — ¿Y si me vuelvo a ir de viaje?
    — ¿Y si me vuelvo a ir de viaje?
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  • ─ ¿a qué te refieres con que pensabas que te enseñaría otras cosas?
    ¿Acaso no te gustan mis dinosaurios que brillan en la oscuridad?
    ─ ¿a qué te refieres con que pensabas que te enseñaría otras cosas? ¿Acaso no te gustan mis dinosaurios que brillan en la oscuridad?
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  • ─ ¡ Vamos husbando 3D !

    Le dijo decisiva a 𝕄𝑖ɴ⸺ℍ𝑜 mientras lo seguia llevando.

    ─ Pensé que el primer hombre que traería a casa seria conmigo sin panties y él terriblemente caliente. ¡ PERO NO POR TEMPERATURA COMO TÚ! ¡menos con sangre y heridas! ─

    Se quejaba mientras lo seguia llevando, el lugar era frio, desolado, todos lo que vivian en la zona eran ancianos esperando la muerte, fantasmas y otras entidades que no eran malas, solo aterradoras.

    Era obvio, mientras iba con él, se asomaban fantasmas, se acercaban las maldiciones. ¿Por qué su amiga favorita traia otro vivo?

    Llegaron al complejo de departamentos de 7 pisos, era un milagro que el elevador sirviera (o mas bien que los monstruos lo dejasen avanzar) al llegar al departamento de ella, habia sombras que no pertenecian a ningun ser fisico.

    ─ Llegueeeeee! ─ gritonea, lo ayuda a pasar, el lugar se siente frio, con aroma a hospital.

    ─ Aguanta aqui ─
    Lo dejó en el sofa, salió corriendo por su kit "apocalíptico" con un botiquín de emergencias, pero tambien un entró a su habitación saliendo con un peculiar aparato.
    Empezó a sacar las cosas pero también le entrego el peculiar aparato.
    ─ Es un traductor de idiomas, escribe lo que quieres decir, pica el boton de hablar y lo dirá por ti. Dime, que te pasa?! Curo tu pierna o estas herido de otro lado??─
    No queria (bueno si queria) pero no se atrevia a quitarle la ropa para revisarlo.

    ─ ¡ Vamos husbando 3D ! Le dijo decisiva a [Imperator.tf] mientras lo seguia llevando. ─ Pensé que el primer hombre que traería a casa seria conmigo sin panties y él terriblemente caliente. ¡ PERO NO POR TEMPERATURA COMO TÚ! ¡menos con sangre y heridas! ─ Se quejaba mientras lo seguia llevando, el lugar era frio, desolado, todos lo que vivian en la zona eran ancianos esperando la muerte, fantasmas y otras entidades que no eran malas, solo aterradoras. Era obvio, mientras iba con él, se asomaban fantasmas, se acercaban las maldiciones. ¿Por qué su amiga favorita traia otro vivo? Llegaron al complejo de departamentos de 7 pisos, era un milagro que el elevador sirviera (o mas bien que los monstruos lo dejasen avanzar) al llegar al departamento de ella, habia sombras que no pertenecian a ningun ser fisico. ─ Llegueeeeee! ─ gritonea, lo ayuda a pasar, el lugar se siente frio, con aroma a hospital. ─ Aguanta aqui ─ Lo dejó en el sofa, salió corriendo por su kit "apocalíptico" con un botiquín de emergencias, pero tambien un entró a su habitación saliendo con un peculiar aparato. Empezó a sacar las cosas pero también le entrego el peculiar aparato. ─ Es un traductor de idiomas, escribe lo que quieres decir, pica el boton de hablar y lo dirá por ti. Dime, que te pasa?! Curo tu pierna o estas herido de otro lado??─ No queria (bueno si queria) pero no se atrevia a quitarle la ropa para revisarlo.
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