• ──── De la sangre derramada nacen los horrores que llaman a la violencia,
    y solo mediante un castigo aún más cruel puede esa violencia ser silenciada.
    ──── De la sangre derramada nacen los horrores que llaman a la violencia, y solo mediante un castigo aún más cruel puede esa violencia ser silenciada.
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  • — Tantas almas absorbidas, tanta energía espiritual reunida en un sólo ser, y con la ayuda de la energía de una miembro del consejo, todo será más fácil, les demostraré que este mundo ya no les pertenece. —
    — Tantas almas absorbidas, tanta energía espiritual reunida en un sólo ser, y con la ayuda de la energía de una miembro del consejo, todo será más fácil, les demostraré que este mundo ya no les pertenece. —
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  • La muerte de Lilith no fue un final.
    Fue una herida abierta en la tierra Ishtar.

    Su cuerpo yacía aún en el cementerio sagrado, bajo lápidas que no rezaban plegarias sino advertencias. En su pecho, sellado por runas antiguas, palpitaba todavía el fragmento del corazón del Caos-Elunai: un latido imposible, una negación de la quietud.

    Entré sin escolta.
    Sin permiso.
    Con una única intención.

    La tierra maldita me reconoció al instante. Se abrió como una boca obediente cuando pronuncié el nombre verdadero de Lilith, y su cuerpo emergió lentamente, intacto, hermoso incluso en la muerte. No había corrupción en ella… solo espera.
    Me arrodillé.

    —Perdóname —susurré, no como súplica, sino como promesa.
    Con sumo cuidado, separé las runas, una a una, hasta exponer el núcleo. El fragmento ardía entre mis dedos, cristalino y vivo, latiendo con un ritmo que no pertenecía a ningún mundo estable. Cuando lo arranqué de su pecho, la tierra tembló, pero Lilith no gritó. Nunca lo hizo.

    El corazón aceptó el destino.
    Con ese fragmento viajé hasta las forjas profundas, allí donde el mejor acero demoníaco es domado a base de sangre, voluntad y juramentos rotos. El metal se rindió cuando el núcleo tocó su centro. No fue una forja: fue un nacimiento.
    La hoja tomó forma sola.
    Transparente como cristal lunar.

    Viva como un corazón que se niega a olvidar.
    La llamé Lilith.

    Envuelta en una sábana blanca —no por respeto, sino por contención— me presenté ante el trono. La emperatriz Sasha alzó la mirada cuando sentí que la espada latía, reconociéndola.

    Me arrodillé y descubrí la hoja.

    —Te presento a Lilith, emperatriz madre —dije, con la voz firme—.
    La Espada Latido de Cristal, Lilith.

    El arma vibró suavemente, como si respirara.
    Como si, al fin, hubiera encontrado un propósito digno de su muerte.

    Tuya és... Cómo siempre lo fué.
    La muerte de Lilith no fue un final. Fue una herida abierta en la tierra Ishtar. Su cuerpo yacía aún en el cementerio sagrado, bajo lápidas que no rezaban plegarias sino advertencias. En su pecho, sellado por runas antiguas, palpitaba todavía el fragmento del corazón del Caos-Elunai: un latido imposible, una negación de la quietud. Entré sin escolta. Sin permiso. Con una única intención. La tierra maldita me reconoció al instante. Se abrió como una boca obediente cuando pronuncié el nombre verdadero de Lilith, y su cuerpo emergió lentamente, intacto, hermoso incluso en la muerte. No había corrupción en ella… solo espera. Me arrodillé. —Perdóname —susurré, no como súplica, sino como promesa. Con sumo cuidado, separé las runas, una a una, hasta exponer el núcleo. El fragmento ardía entre mis dedos, cristalino y vivo, latiendo con un ritmo que no pertenecía a ningún mundo estable. Cuando lo arranqué de su pecho, la tierra tembló, pero Lilith no gritó. Nunca lo hizo. El corazón aceptó el destino. Con ese fragmento viajé hasta las forjas profundas, allí donde el mejor acero demoníaco es domado a base de sangre, voluntad y juramentos rotos. El metal se rindió cuando el núcleo tocó su centro. No fue una forja: fue un nacimiento. La hoja tomó forma sola. Transparente como cristal lunar. Viva como un corazón que se niega a olvidar. La llamé Lilith. Envuelta en una sábana blanca —no por respeto, sino por contención— me presenté ante el trono. La emperatriz Sasha alzó la mirada cuando sentí que la espada latía, reconociéndola. Me arrodillé y descubrí la hoja. —Te presento a Lilith, emperatriz madre —dije, con la voz firme—. La Espada Latido de Cristal, Lilith. El arma vibró suavemente, como si respirara. Como si, al fin, hubiera encontrado un propósito digno de su muerte. Tuya és... Cómo siempre lo fué.
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  • ──── Cada dia que pasa, mi pecho duele aun más.
    Viajeros con ropas extrañas vienen buscando tesoros. ¿Quién les dijo de este lugar? ¿Acaso hay alguien viviendo aqui además de mi amado maestre y nuestro hijo? No voy a descansar hasta que nos dejen de nuevo en paz.
    Asi tenga que sacrificarme para que ellos dos destruyan todo. ──
    ──── Cada dia que pasa, mi pecho duele aun más. Viajeros con ropas extrañas vienen buscando tesoros. ¿Quién les dijo de este lugar? ¿Acaso hay alguien viviendo aqui además de mi amado maestre y nuestro hijo? No voy a descansar hasta que nos dejen de nuevo en paz. Asi tenga que sacrificarme para que ellos dos destruyan todo. ──
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  • —Mi propósito de hoy es: existir, quejarme de existir, compensar existir con azúcar, y buscar una distracción que justifique existir. Acepto sugerencias (?)
    —Mi propósito de hoy es: existir, quejarme de existir, compensar existir con azúcar, y buscar una distracción que justifique existir. Acepto sugerencias (?)
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  • La mosca en la nuca III
    Alberto se quedó inmóvil, con las luces centelleando sobre su rostro, apenas dejando algunos destellos neón que se reflejaban en sus cabellos. La duda era un muro invisible frente a él. Al mirar a Zetch, no encontró la frialdad que esperaba, sino una mirada empañada por una ternura dolorosa que lo detuvo en seco. El ángel se acercó, pero...
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  • Pirata feroz de día… Pero por la noche solo yo, mi osito y un descanso merecido~ Shishishi~
    Pirata feroz de día… Pero por la noche solo yo, mi osito y un descanso merecido~ Shishishi~
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  • —Ultimamente ni el mundo humano resulta interesante.
    —Ultimamente ni el mundo humano resulta interesante.
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  • Sin importar cómo sea el niño, el amor de una madre es el mismo siempre porque, ¿Debería haber una diferencia en el Amor?
    Sin importar cómo sea el niño, el amor de una madre es el mismo siempre porque, ¿Debería haber una diferencia en el Amor?
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  • Conociendo a la familia: Katrin Ishtar.
    Fandom Fantasía
    Categoría Otros
    - Un bonito día, regreso a mi casa. Ha tenido poca carga de trabajo, me han pagado mis horas extra, puedo tener un par de días de vacaciones más…pero sin embargo mi día a día sigue habiendo un entorno bastante pobre. Mi trabajo no me permite socializar en gran medida, por lo que las pocas ocasiones que me permito hacerlo son estas donde salgo a caminar al ocaso y entonces te veo. Cabello rosa, aura misteriosa, gesto vigilante…pareces estar buscando algo. Y una sensación bastante extraña me recorre: algo dentro de mi me dice que te conozco a pesar de nunca haberte visto, lo cual me da mucha más curiosidad -

    Buenas, ¿buscas algo? Quizás te pueda ayudar.

    - Te digo con una sonrisa. Esperaré a tu reacción para ver acerca de qué podemos hablar, quizás me esté precipitando... -
    - Un bonito día, regreso a mi casa. Ha tenido poca carga de trabajo, me han pagado mis horas extra, puedo tener un par de días de vacaciones más…pero sin embargo mi día a día sigue habiendo un entorno bastante pobre. Mi trabajo no me permite socializar en gran medida, por lo que las pocas ocasiones que me permito hacerlo son estas donde salgo a caminar al ocaso y entonces te veo. Cabello rosa, aura misteriosa, gesto vigilante…pareces estar buscando algo. Y una sensación bastante extraña me recorre: algo dentro de mi me dice que te conozco a pesar de nunca haberte visto, lo cual me da mucha más curiosidad - Buenas, ¿buscas algo? Quizás te pueda ayudar. - Te digo con una sonrisa. Esperaré a tu reacción para ver acerca de qué podemos hablar, quizás me esté precipitando... -
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