//Advertencia ⚠️
Lo que estás a punto de leer menciona sustancias delictivas, claramente inventadas, Pero si no es de tu agrado leer este tipo de cosas te recomiendo que cierres el artículo.
No quiero promover ni tampoco romantizar este tipo de conductas, lo único que busco con esto es darle vida a un universo ficticio con el que me divierto de crear y espero que ustedes disfruten de leer.
Eso es todo ^^ fin del comunicado//
En el balcón lo esperaban los clientes VIP. Xander caminó con tranquilidad hasta ellos y les dedicó una sonrisas de cortesía cuando vitorearon su nombre con euforia y diversión.
Algunas chicas caían lacias sobre los sofás, de seguro perdidas en una realidad distorsionada.
— ¿Qué nos trae está vez nuestro distribuidor favorito?— Preguntó con tono divertido y altanero un hombre apuesto pero demacrado debido a las sustancias que consumía con frecuencia. Aquel era un renombrado fiscal que fuera de tribunales se convertía en uno de los clientes más habituales de Xander.
— Una adquisición nueva— Respondió Xander con una sonrisa y chasqueó los dedos para que los meseros se acercarán a mostrar el contenido de sus bandejas— Su nombre es Érebo y promete una experiencia fuera de lo común.
Cómo se esperaba, todos empezaron a destapar botellas de alcohol para diluir la droga. La diversión comenzó, los meseros empezaron a repartir las bolsitas y las risas explotaron entre champagne y exclamaciones eufóricas.
¿Cuánto duraría cada cliente antes de enloquecer por los efectos de Érebo? ¿Acaso Xander sabía si quiera lo que estaba vendiendo o solo acataba órdenes?