• † 𝓓𝓮𝓶𝓸𝓷 𝓱𝓾𝓷𝓽𝓮𝓻 †
    Categoría Suspenso
    < Sol, maldito sol. >

    El cielo era un auténtico lienzo azul, apenas unas cuantas nubes intentaban oponerse, pero el azul dominaba, lo que quería decir que el sol se alzaba con una fuerza e intensidad, a la que Catherine no quería enfrentarse. El celular sonó una, dos, tres veces. Tampoco quería responder, pero debía.

    La llamada fue corta, apenas unos segundos para recibir el jodido mensaje. "La entrega será a un par de calles de la Catedral de San Peter, no más allá de las 3am"

    Catherine siempre dictaba las órdenes, pero, ahora tenía que ceder un poco. Si ya se había metido a su patio de juegos favorito en el Vaticano, ahora debía obtener aquello que ella deseaba. Un libro de la biblioteca a la que ni astralmente se podría acceder con tanta facilidad. ¿Lo raro? El precio fue demasiado pequeño, apenas una ridiculez para lo que ella obtendría.

    Le sonaba a trampa. ¿Sabría esa persona que no cualquiera podría eliminar a un híbrido como ella? Las palabras le sabían amargas, pero ese libro era de tanta importancia, como el de darle un nuevo propósito a su maldita eternidad.

    < Espera, maldita espera. >

    Pasaron las horas, no había perdido la costumbre de usar capas cuando salía, pero en medio de esas calles... No dudó en llevar incluso un par de familiares, esos hermosos cuervos que tenía desde que nació. Tan inmortales y demoníacos como la mismísima Catherine.

    Salió, los cuervos le mostraban ciertas áreas, pero no eran suficientes, la noche mostraba sus garras lentamente, no era capaz de concebir el miedo, pero si el fastidio. 2:59 am. Justo dónde se le indicó, pero... ¿No había nadie?
    < Sol, maldito sol. > El cielo era un auténtico lienzo azul, apenas unas cuantas nubes intentaban oponerse, pero el azul dominaba, lo que quería decir que el sol se alzaba con una fuerza e intensidad, a la que Catherine no quería enfrentarse. El celular sonó una, dos, tres veces. Tampoco quería responder, pero debía. La llamada fue corta, apenas unos segundos para recibir el jodido mensaje. "La entrega será a un par de calles de la Catedral de San Peter, no más allá de las 3am" Catherine siempre dictaba las órdenes, pero, ahora tenía que ceder un poco. Si ya se había metido a su patio de juegos favorito en el Vaticano, ahora debía obtener aquello que ella deseaba. Un libro de la biblioteca a la que ni astralmente se podría acceder con tanta facilidad. ¿Lo raro? El precio fue demasiado pequeño, apenas una ridiculez para lo que ella obtendría. Le sonaba a trampa. ¿Sabría esa persona que no cualquiera podría eliminar a un híbrido como ella? Las palabras le sabían amargas, pero ese libro era de tanta importancia, como el de darle un nuevo propósito a su maldita eternidad. < Espera, maldita espera. > Pasaron las horas, no había perdido la costumbre de usar capas cuando salía, pero en medio de esas calles... No dudó en llevar incluso un par de familiares, esos hermosos cuervos que tenía desde que nació. Tan inmortales y demoníacos como la mismísima Catherine. Salió, los cuervos le mostraban ciertas áreas, pero no eran suficientes, la noche mostraba sus garras lentamente, no era capaz de concebir el miedo, pero si el fastidio. 2:59 am. Justo dónde se le indicó, pero... ¿No había nadie?
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  • ℂ𝖑𝖆𝖚𝖉𝖊 ♱

    Era una noche como cualquier otra, una donde el club estaba lleno de vida y donde todo tipo de transacciones ocurrían: algunas a voluntad propia, otras a la fuerza. Pero todo era lo "normal" ahí dentro.

    Había una mezcla de aromas que, las primeras veces, hicieron que Oriana quisiera vomitar de inmediato. Alcohol, perfumes demasiado dulces, cigarro, incluso algo más primitivo y desagradable: olores que debían permanecer en la intimidad y no mezclarse con el aire de un salón abarrotado. Pero, hoy en día, ella ya no reaccionaba. Había logrado el entumecer sensaciones con el pasar de los años, aunque casi siempre con ayuda.

    Estaba sentada junto a quien solían llamar Niko, uno de los hombres importantes de la organización, y estos estaban haciendo lo que querían aprovechando que el jefe no estaba presente en esa ocasión.

    Los ojos violeta de la chica permanecían perdidos entre las luces de colores que parpadeaban de forma intermitente sobre el salón. La música que retumbaba por todas partes había dejado de tener sentido hacía rato, la escuchaba distante, sin mencionar las voces de los sujetos alrededor de la mesa que parecían estar festejando mientras también se discutían ciertos negocios. El tráfico de armas, drogas, personas... todo lo que hizo que Oriana cayera en ese infierno por un descuido.

    Pero, entre conversaciones, también se escapaban nombres, no siempre completos, a veces alias. En ocasiones podía recordarlos bien, otras esos recuerdos eran muy difusos, pero siempre tenía que fingir que no escuchaba nada si quería mantenerse con vida.

    Mientras tanto, sostenía una copa en su mano izquierda. Ni siquiera dio un sorbo al líquido, el efecto de otras sustancias había empezado a actuar en su sistema y la hundía lentamente en la sensación de desconexión qje tanto necesitaba para soportar noches difíciles. Movía apenas la copa, ya sin sentir sus dedos.

    -¿Pero no será un problema si se da cuenta de que ese adelanto será sustraído de la cuenta? -preguntó uno de los hombres, a lo que una carcajada siguió por parte del que estaba al lado de la pelinegra.

    -Nah, tendrá otras cosas que hacer y de todos modos se verá reflejado demasiado tarde. El jefe dijo que para cuando lo note nosotros ya habremos cambiado de ubicación. Mientras, nos hizo el trabajo gratis. -volvió a reír antes de descansar la mano en el muslo de la joven. Ella la sintió pesada y más como si fueran garras que dedos, clavándose en su carne.

    Bajó la vista de a poco, fijándose en los rostros que conocía, pero ya se veían borrosos, algunos más que otros. Y, aunque no entendió demasiado, supo identificar que algo no andaba bien. Había una tensión e incomodidad entre ellos que se le podría pegar a ella si no fuera porque estaba más bien ida.

    Antes de que la conversación cambiara ocurrió algo raro: la radio que otro de ellos tenía sonó. Pareció que alguien intentaría hablar del otro lado, pero después se escuchó una estática que, si bien duró pocos segundos, fue suficiente para dejar a todos callados.

    -¿Qué mierda fue eso?

    -Nada, seguro uno de estos tarados apretó sin querer el comunicador. Da igual... -pero no daba igual, en realidad. Pronto descubrirían que el tiro les había salido por la culata.
    [SclopetariusNox.txt] Era una noche como cualquier otra, una donde el club estaba lleno de vida y donde todo tipo de transacciones ocurrían: algunas a voluntad propia, otras a la fuerza. Pero todo era lo "normal" ahí dentro. Había una mezcla de aromas que, las primeras veces, hicieron que Oriana quisiera vomitar de inmediato. Alcohol, perfumes demasiado dulces, cigarro, incluso algo más primitivo y desagradable: olores que debían permanecer en la intimidad y no mezclarse con el aire de un salón abarrotado. Pero, hoy en día, ella ya no reaccionaba. Había logrado el entumecer sensaciones con el pasar de los años, aunque casi siempre con ayuda. Estaba sentada junto a quien solían llamar Niko, uno de los hombres importantes de la organización, y estos estaban haciendo lo que querían aprovechando que el jefe no estaba presente en esa ocasión. Los ojos violeta de la chica permanecían perdidos entre las luces de colores que parpadeaban de forma intermitente sobre el salón. La música que retumbaba por todas partes había dejado de tener sentido hacía rato, la escuchaba distante, sin mencionar las voces de los sujetos alrededor de la mesa que parecían estar festejando mientras también se discutían ciertos negocios. El tráfico de armas, drogas, personas... todo lo que hizo que Oriana cayera en ese infierno por un descuido. Pero, entre conversaciones, también se escapaban nombres, no siempre completos, a veces alias. En ocasiones podía recordarlos bien, otras esos recuerdos eran muy difusos, pero siempre tenía que fingir que no escuchaba nada si quería mantenerse con vida. Mientras tanto, sostenía una copa en su mano izquierda. Ni siquiera dio un sorbo al líquido, el efecto de otras sustancias había empezado a actuar en su sistema y la hundía lentamente en la sensación de desconexión qje tanto necesitaba para soportar noches difíciles. Movía apenas la copa, ya sin sentir sus dedos. -¿Pero no será un problema si se da cuenta de que ese adelanto será sustraído de la cuenta? -preguntó uno de los hombres, a lo que una carcajada siguió por parte del que estaba al lado de la pelinegra. -Nah, tendrá otras cosas que hacer y de todos modos se verá reflejado demasiado tarde. El jefe dijo que para cuando lo note nosotros ya habremos cambiado de ubicación. Mientras, nos hizo el trabajo gratis. -volvió a reír antes de descansar la mano en el muslo de la joven. Ella la sintió pesada y más como si fueran garras que dedos, clavándose en su carne. Bajó la vista de a poco, fijándose en los rostros que conocía, pero ya se veían borrosos, algunos más que otros. Y, aunque no entendió demasiado, supo identificar que algo no andaba bien. Había una tensión e incomodidad entre ellos que se le podría pegar a ella si no fuera porque estaba más bien ida. Antes de que la conversación cambiara ocurrió algo raro: la radio que otro de ellos tenía sonó. Pareció que alguien intentaría hablar del otro lado, pero después se escuchó una estática que, si bien duró pocos segundos, fue suficiente para dejar a todos callados. -¿Qué mierda fue eso? -Nada, seguro uno de estos tarados apretó sin querer el comunicador. Da igual... -pero no daba igual, en realidad. Pronto descubrirían que el tiro les había salido por la culata.
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  • El joven cura de gorra de caza roja y largo abrigo oscuro permanecía sentado en una de las sillas de plástico blanco de aquella nueva iglesia. Desde afuera, el edificio parecía más un supermercado recién inaugurado que un templo: paredes lisas, carteles luminosos y una fachada tan moderna que apenas conservaba algo de aspecto religioso.

    Mientras el pastor hablaba desde el escenario, caminando de un lado a otro con micrófono en mano, el cura lo observaba fijamente. Sus ojos ardían con una intensidad difícil de ignorar. No asentía, no sonreía, no participaba de los aplausos; simplemente escuchaba, inmóvil, como una llama contenida.

    Entonces llegó el momento de los testimonios.

    <¿Hay alguien que quiera compartir su experiencia con el Señor>

    Preguntó el pastor con entusiasmo.

    Una mano se alzó entre la multitud. Era la del cura.

    Varias personas lo observaron mientras avanzaba por el pasillo central. Sus botas resonaban contra el suelo brillante hasta llegar al presbiterio. Tomó el micrófono. Durante unos segundos reinó el silencio.

    Habló con voz firme y clara:

    ●Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anuncie otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

    El silencio duró apenas un instante. Los insultos estallaron desde todos los rincones. Alguien le gritó que se marchara. Otro le arrojó una botella de plástico. Luego vino una de vidrio que se hizo añicos contra una pared cercana. Los abucheos crecieron mientras el joven sacerdote descendía tranquilamente del escenario. No respondió a nadie. Simplemente siguió caminando.

    Botellas y objetos golpeaban el suelo a su alrededor mientras atravesaba el pasillo central con las manos en los bolsillos del abrigo. Finalmente alcanzó la puerta principal.

    Al abrirla, una intensa luz del exterior inundó el recinto. Por un instante su figura quedó reducida a una simple silueta oscura rodeada de resplandor, como si la claridad misma se negara a dejar ver su rostro. Y así se fue con una pequeña sonrisa de satisfacción dibujándose bajo la visera de su gorra roja, convencido de que había cumplido exactamente aquello para lo que había entrado.
    El joven cura de gorra de caza roja y largo abrigo oscuro permanecía sentado en una de las sillas de plástico blanco de aquella nueva iglesia. Desde afuera, el edificio parecía más un supermercado recién inaugurado que un templo: paredes lisas, carteles luminosos y una fachada tan moderna que apenas conservaba algo de aspecto religioso. Mientras el pastor hablaba desde el escenario, caminando de un lado a otro con micrófono en mano, el cura lo observaba fijamente. Sus ojos ardían con una intensidad difícil de ignorar. No asentía, no sonreía, no participaba de los aplausos; simplemente escuchaba, inmóvil, como una llama contenida. Entonces llegó el momento de los testimonios. <¿Hay alguien que quiera compartir su experiencia con el Señor> Preguntó el pastor con entusiasmo. Una mano se alzó entre la multitud. Era la del cura. Varias personas lo observaron mientras avanzaba por el pasillo central. Sus botas resonaban contra el suelo brillante hasta llegar al presbiterio. Tomó el micrófono. Durante unos segundos reinó el silencio. Habló con voz firme y clara: ●Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anuncie otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. El silencio duró apenas un instante. Los insultos estallaron desde todos los rincones. Alguien le gritó que se marchara. Otro le arrojó una botella de plástico. Luego vino una de vidrio que se hizo añicos contra una pared cercana. Los abucheos crecieron mientras el joven sacerdote descendía tranquilamente del escenario. No respondió a nadie. Simplemente siguió caminando. Botellas y objetos golpeaban el suelo a su alrededor mientras atravesaba el pasillo central con las manos en los bolsillos del abrigo. Finalmente alcanzó la puerta principal. Al abrirla, una intensa luz del exterior inundó el recinto. Por un instante su figura quedó reducida a una simple silueta oscura rodeada de resplandor, como si la claridad misma se negara a dejar ver su rostro. Y así se fue con una pequeña sonrisa de satisfacción dibujándose bajo la visera de su gorra roja, convencido de que había cumplido exactamente aquello para lo que había entrado.
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  • Lyara había permanecido en silencio durante buena parte de la grabación, con los brazos cruzados sobre el pecho y la espalda hundida contra el respaldo del sofá. Desde fuera podía parecer tranquila, incluso distraída, pero la tensión que poco a poco se acumulaba en su mandíbula contaba una historia diferente. Había escuchado demasiados rumores desde que llegó a aquel mundo. Demasiadas pistas falsas. Demasiadas personas asegurando haber visto algo que al final no conducía a ninguna parte. Por eso se obligó a mantenerse quieta mientras el video avanzaba, analizando cada detalle con la misma paciencia que habría tenido frente a un enemigo desconocido.

    Sin embargo, conforme los nombres comenzaron a aparecer, aquella calma empezó a resquebrajarse. Apenas un ligero movimiento de cabeza, una ceja arqueada apenas notoria, una mirada más atenta hacia la pantalla y los dedos cerrándose lentamente sobre el reposabrazos. Reconocía algunas referencias. Otras simplemente encajaban demasiado bien con historias que había escuchado años atrás. Para cuando la grabación terminó, la expresión de Lyara ya no era la misma.

    Su mirada permaneció fija en la pantalla unos segundos más, inmóvil, repasando mentalmente cada palabra que había alcanzado a escuchar. Durante meses había intentado encontrarlos sin éxito, avanzando a ciegas por un mundo que ni siquiera comprendía del todo. Había esperado porque estaba herida, por que no sabía donde empezar.

    Dejó escapar el aire lentamente antes de incorporarse. El movimiento hizo protestar varias de las heridas que aún no terminaban de sanar, aunque aquello apenas consiguió arrancarle una pequeña mueca. Hacía tiempo que había aprendido a ignorar el dolor.

    — Necesitamos llegar ahí, Jason Riddle

    Su voz rompió el silencio de la habitación sin elevarse demasiado. No era una orden, pero tampoco le estaba preguntando. Volvió la vista hacia Jason por encima de su hombro.

    — Los encontré.
    Lyara había permanecido en silencio durante buena parte de la grabación, con los brazos cruzados sobre el pecho y la espalda hundida contra el respaldo del sofá. Desde fuera podía parecer tranquila, incluso distraída, pero la tensión que poco a poco se acumulaba en su mandíbula contaba una historia diferente. Había escuchado demasiados rumores desde que llegó a aquel mundo. Demasiadas pistas falsas. Demasiadas personas asegurando haber visto algo que al final no conducía a ninguna parte. Por eso se obligó a mantenerse quieta mientras el video avanzaba, analizando cada detalle con la misma paciencia que habría tenido frente a un enemigo desconocido. Sin embargo, conforme los nombres comenzaron a aparecer, aquella calma empezó a resquebrajarse. Apenas un ligero movimiento de cabeza, una ceja arqueada apenas notoria, una mirada más atenta hacia la pantalla y los dedos cerrándose lentamente sobre el reposabrazos. Reconocía algunas referencias. Otras simplemente encajaban demasiado bien con historias que había escuchado años atrás. Para cuando la grabación terminó, la expresión de Lyara ya no era la misma. Su mirada permaneció fija en la pantalla unos segundos más, inmóvil, repasando mentalmente cada palabra que había alcanzado a escuchar. Durante meses había intentado encontrarlos sin éxito, avanzando a ciegas por un mundo que ni siquiera comprendía del todo. Había esperado porque estaba herida, por que no sabía donde empezar. Dejó escapar el aire lentamente antes de incorporarse. El movimiento hizo protestar varias de las heridas que aún no terminaban de sanar, aunque aquello apenas consiguió arrancarle una pequeña mueca. Hacía tiempo que había aprendido a ignorar el dolor. — Necesitamos llegar ahí, [Clock.Pov] Su voz rompió el silencio de la habitación sin elevarse demasiado. No era una orden, pero tampoco le estaba preguntando. Volvió la vista hacia Jason por encima de su hombro. — Los encontré.
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  • Mi primo Kal, Superman siempre me da contensión cuando me siento triste por extrañar demasiado a mis padres, sobretodo a mi mamá.
    Mi primo Kal, Superman siempre me da contensión cuando me siento triste por extrañar demasiado a mis padres, sobretodo a mi mamá.
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  • 〔 𝐗-𝐌𝖾𐓣 𝐀𝐔 〕


    El trabajo en la madrugada siempre era lo peor. Esas horas muertas donde la soledad se hacía más pesada y el silencio más ruidoso que estar en medio de una fiesta. Alaska lo odiaba demasiado. Lo único que podía romper ese silencio eran los zumbidos de los tubos fluorescentes dentro de la gasolinera y uno de los ventiladores de las heladeras funcionando mal. Pero incluso así había algo más en el ambiente que ella no podía discernir con claridad, pero a la vez sabía que era algo malo.

    Decidió salir, tomar un poco de aire tal vez ayudaría a calmar el creciente dolor en su cabeza, justo detrás de la frente. Sacó su paquete de cigarrillos y tomó uno para encenderlo, pero le costó más de lo usual. Tuvo que intentarlo cinco veces hasta que finalmente se encendió, aquello la estresó un poco, sintiendo escalofríos. No era por estar fuera, ese frío venía desde dentro.

    Dio una calada larga para llenar bien sus pulmones de humo y nicotina, y lo mantuvo allí un momento antes de expulsarlo con lentitud. Sus hombros se relajaron de a poco. Duró poco antes que el letrero de fuera empezara a parpadear. Tal vez un error, podía pasar, había ocurrido antes. El problema era que el dueño lo había mandado arreglar hacía dos días y, al mismo tiempo, el dolor de cabeza se intensificaba. Se quejó apenas antes de cerrar los ojos.

    —...ᵗᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ. —el susurro se escuchó demasiado cerca, justo al lado de su oreja. Abrió los ojos de golpe y casi se echó a correr. De no ser porque su cuerpo quedó medio congelado lo habría hecho, pero solo se alejó unos pasos mientras miró alrededor. Nada, nadie.

    —Solo tu imaginación, Alaska. —se dijo a sí misma antes de dar otra calada. Y ahí escuchó un motor, luego vio las luces de vehículo antes de poder vislumbrar bien que se trataba de una camioneta negra. La música se hizo presente enseguida también, demasiado alta como para que dentro pudiera escuchar algo desde afuera. Tenía algunos símbolos dibujados con aerosol rojo y blanco. Apartó la vista de inmediato apenas una de las puertas traseras se abrió, por alguna razón no le dio buena espina.

    Cuatro hombres salieron, riéndose con demasiada fuerza, uno de ellos la miró al instante, más de lo necesario.

    —Miren nada más... no solo dejan a cualquiera trabajar a estar horas, también tienen que ser... ¿qué? ¿Sobreviviente de homicidio o algo? —se burló de la cicatriz de la chica, sin apartar la vista de ella. vaya descaro. Pero la chica hizo caso omiso mientras apagó el cigarrillo contra la pared y volvió al interior de la estación. No quería más problemas de los que ya tenía.

    Las luces titilaron de repente, de forma muy rápida y tenue, pero ella lo notó enseguida. Lo quiso ignorar, pero después de pasar por la puerta tuvo que detenerse en seco por la puntada de dolor que sintió en la cabeza, llevando una mano a su sien al mismo tiempo que cerró los ojos.

    —Oye —llamó otro hombre mientras pasó por su lado, observándola con confusión—, ¿te pasa algo?

    —Estoy... bien... —abrir los ojos le provocó dolor también, se quejó con levedad. Por desgracia no termino ahí, pues un pitido empezó a sonar en su oreja derecha, luego la izquierda, era tan agudo que sintió que los tímpanos iban a reventar.

    —...¿Qué le pasa? —el pequeño grupo se la quedó viendo, atentos. Eso la puso más nerviosa.

    Antes de siquiera poder llevar la mano hacia su nariz sintió la sangre caer. No fue demasiada, solo lo suficiente para notarlo. Ahí supo que tenía que encontrar la forma de calmarse de inmediato. Se movió de nuevo, algo torpe, y cuando posó una mano en el mostrador las luces volvieron a titilar, las botellas en las heladeras tintineando y los vidrios de éstas vibrando.

    —Hey... —de nuevo llamaron su atención— ¿Qué carajo eres?

    —¡ᵀᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ! ¡ⱽᵃⁿ ᵃ ᵐᵃᵗᵃʳᵗᵉ! —el susurro de nuevo, pero ahora era como un grito lejano. Alaska respiró con pesadez, retrocediendo mientras notó que los hombres se acercaban a ella. Se estaba sobrecargando, sentía que algo empujaba desde dentro de su cráneo, como si fuera demasiado pequeño para contenerlo. No podía pensar bien aunque sentía que debía salir corriendo. No creía poder hacerlo a tiempo.




    // Puede responder cualquiera, por cierto. Pero si se dificulta, pido perdón. ;w;
    〔 𝐗-𝐌𝖾𐓣 𝐀𝐔 〕 El trabajo en la madrugada siempre era lo peor. Esas horas muertas donde la soledad se hacía más pesada y el silencio más ruidoso que estar en medio de una fiesta. Alaska lo odiaba demasiado. Lo único que podía romper ese silencio eran los zumbidos de los tubos fluorescentes dentro de la gasolinera y uno de los ventiladores de las heladeras funcionando mal. Pero incluso así había algo más en el ambiente que ella no podía discernir con claridad, pero a la vez sabía que era algo malo. Decidió salir, tomar un poco de aire tal vez ayudaría a calmar el creciente dolor en su cabeza, justo detrás de la frente. Sacó su paquete de cigarrillos y tomó uno para encenderlo, pero le costó más de lo usual. Tuvo que intentarlo cinco veces hasta que finalmente se encendió, aquello la estresó un poco, sintiendo escalofríos. No era por estar fuera, ese frío venía desde dentro. Dio una calada larga para llenar bien sus pulmones de humo y nicotina, y lo mantuvo allí un momento antes de expulsarlo con lentitud. Sus hombros se relajaron de a poco. Duró poco antes que el letrero de fuera empezara a parpadear. Tal vez un error, podía pasar, había ocurrido antes. El problema era que el dueño lo había mandado arreglar hacía dos días y, al mismo tiempo, el dolor de cabeza se intensificaba. Se quejó apenas antes de cerrar los ojos. —...ᵗᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ. —el susurro se escuchó demasiado cerca, justo al lado de su oreja. Abrió los ojos de golpe y casi se echó a correr. De no ser porque su cuerpo quedó medio congelado lo habría hecho, pero solo se alejó unos pasos mientras miró alrededor. Nada, nadie. —Solo tu imaginación, Alaska. —se dijo a sí misma antes de dar otra calada. Y ahí escuchó un motor, luego vio las luces de vehículo antes de poder vislumbrar bien que se trataba de una camioneta negra. La música se hizo presente enseguida también, demasiado alta como para que dentro pudiera escuchar algo desde afuera. Tenía algunos símbolos dibujados con aerosol rojo y blanco. Apartó la vista de inmediato apenas una de las puertas traseras se abrió, por alguna razón no le dio buena espina. Cuatro hombres salieron, riéndose con demasiada fuerza, uno de ellos la miró al instante, más de lo necesario. —Miren nada más... no solo dejan a cualquiera trabajar a estar horas, también tienen que ser... ¿qué? ¿Sobreviviente de homicidio o algo? —se burló de la cicatriz de la chica, sin apartar la vista de ella. vaya descaro. Pero la chica hizo caso omiso mientras apagó el cigarrillo contra la pared y volvió al interior de la estación. No quería más problemas de los que ya tenía. Las luces titilaron de repente, de forma muy rápida y tenue, pero ella lo notó enseguida. Lo quiso ignorar, pero después de pasar por la puerta tuvo que detenerse en seco por la puntada de dolor que sintió en la cabeza, llevando una mano a su sien al mismo tiempo que cerró los ojos. —Oye —llamó otro hombre mientras pasó por su lado, observándola con confusión—, ¿te pasa algo? —Estoy... bien... —abrir los ojos le provocó dolor también, se quejó con levedad. Por desgracia no termino ahí, pues un pitido empezó a sonar en su oreja derecha, luego la izquierda, era tan agudo que sintió que los tímpanos iban a reventar. —...¿Qué le pasa? —el pequeño grupo se la quedó viendo, atentos. Eso la puso más nerviosa. Antes de siquiera poder llevar la mano hacia su nariz sintió la sangre caer. No fue demasiada, solo lo suficiente para notarlo. Ahí supo que tenía que encontrar la forma de calmarse de inmediato. Se movió de nuevo, algo torpe, y cuando posó una mano en el mostrador las luces volvieron a titilar, las botellas en las heladeras tintineando y los vidrios de éstas vibrando. —Hey... —de nuevo llamaron su atención— ¿Qué carajo eres? —¡ᵀᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ! ¡ⱽᵃⁿ ᵃ ᵐᵃᵗᵃʳᵗᵉ! —el susurro de nuevo, pero ahora era como un grito lejano. Alaska respiró con pesadez, retrocediendo mientras notó que los hombres se acercaban a ella. Se estaba sobrecargando, sentía que algo empujaba desde dentro de su cráneo, como si fuera demasiado pequeño para contenerlo. No podía pensar bien aunque sentía que debía salir corriendo. No creía poder hacerlo a tiempo. // Puede responder cualquiera, por cierto. Pero si se dificulta, pido perdón. ;w;
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Contexto/Cronología de todos los sucesos en torno a la grieta:

    1. Kazuha pierde la memoria voluntariamente gracias a los poderes de Kyrie (quien aún duerme en ese momento),

    2. Accidente en el subterráneo: Kieran detiene el subterráneo, pelea con humanos, destruye las puertas, todo queda grabado, se hace viral en internet y tiene fans. (?)

    3. Tras el accidente, Kazuha, Kieran y Veyra viajan a Nwitta, y Veyra roba los objetos mágicos de su familia para vender porque se mueren de hambre (??)

    4. Anyel habla con Kieran sobre la amnesia de Kazuha y la posibilidad de tener que matarla si se sale de control.

    5. Los Aelorianos vuelven al subterráneo días después para vender los objetos traídos de Nwitta.

    6. Cuando van a vender los objetos tienen un primer encuentro con Sarah. Ella le rompe varios huesos a Kieran y Kazuha pierde el control de sus poderes, la realidad se altera, toda la electricidad deja de funcionar en el subterráneo lo que provoca caos, y además se abren muchos portales del que salen criaturas, pero a diferencia de la grieta, estos sí se cierran. (?)

    7. Escapan a un plano raro donde obtienen la foto del padre de Veyra en un acto de corrupción dentro de los altos niveles de la sociedad de Nwitta.

    8. Anyel y sus amigos ven el vídeo del subterráneo en el que Kieran detiene y destruye un vagón, lo que refuerza su preocupación/ganas de cortarles el pescuezo como pavos de navidad (??), así que discuten lo que deben hacer al respecto.

    9. Kyrie despierta de su coma.

    10. Anyel le quema los calzones a Kyrie, ella le explota la moto. (??)

    11. Isla comienza una relación con Anyel, más o menos en este punto o un poco antes.

    12. Kyrie hace cosas de Kyrie porque es Kyrie. (???) Y desarrolla sentimientos por Thalya.

    13. Kazuha compra una piscina e Isla la visita (?)

    14. Kazuha no sabe nada de los deseos, pero se entera por Isla, ya que Isla había oído de eso antes, como no conoce las reglas no sabe sobre las consecuencias. Kazuha le concede un deseo a Isla, pero cree que no funcionó porque "nada paso".

    15. Ese mismo día, Kazuha y Veyra pelean, Kazuha lleva a Veyra a otro plano para conversar.

    16. En lugar de conversar pierden el control, empiezan a abrir portales a loco y a alterar la realidad del sitio, provocan que el plano colapse (?) y escapan justo antes de que eso suceda.

    17. El plano implosiona, y el portal porque el que cruzaron en el momento se queda abierto. La realidad queda rota y un montón de monstruitos salen de ahí como si fuera desague. (?)

    18. Sarah aparece en el mundo humano para investigar los sucesos alrededor de la grieta, mantener a los otros Aelorianos bajo vigilancia, ayudar al grupo de Anyel a cazar y seguir rompiéndole huesos a Kieran, ¿hay algo que esta preciosa mujer no haga bien? (??)

    19. Los Aelorianos se reunen, Yessen llega con Nicole para averiguar más sobre la grieta, hay tensiones y gritos, él termina proponiendo el intercambio, porque le tiene miedo a las mujeres, y en el momento habían tres (???)

    20. Veyra y Nicole intercambiar lugares.

    21. Kyrie, Kieran, Kazuha y Nicole van camino a un portal natural para cruzar a Nwitta sin ser detectados, y poder revisar en la biblioteca casos parecidos para buscar una solución a la grieta porque no se les ocurrió nada mejor. (?)

    22. La grieta se está volviendo más grande. Sarah le informa a Anyel que las criaturas que salen de ahí no son solo más numerosas sino que se están volviendo más inteligentes y parecen evolucionar.
    Contexto/Cronología de todos los sucesos en torno a la grieta: 1. Kazuha pierde la memoria voluntariamente gracias a los poderes de Kyrie (quien aún duerme en ese momento), 2. Accidente en el subterráneo: Kieran detiene el subterráneo, pelea con humanos, destruye las puertas, todo queda grabado, se hace viral en internet y tiene fans. (?) 3. Tras el accidente, Kazuha, Kieran y Veyra viajan a Nwitta, y Veyra roba los objetos mágicos de su familia para vender porque se mueren de hambre (??) 4. Anyel habla con Kieran sobre la amnesia de Kazuha y la posibilidad de tener que matarla si se sale de control. 5. Los Aelorianos vuelven al subterráneo días después para vender los objetos traídos de Nwitta. 6. Cuando van a vender los objetos tienen un primer encuentro con Sarah. Ella le rompe varios huesos a Kieran y Kazuha pierde el control de sus poderes, la realidad se altera, toda la electricidad deja de funcionar en el subterráneo lo que provoca caos, y además se abren muchos portales del que salen criaturas, pero a diferencia de la grieta, estos sí se cierran. (?) 7. Escapan a un plano raro donde obtienen la foto del padre de Veyra en un acto de corrupción dentro de los altos niveles de la sociedad de Nwitta. 8. Anyel y sus amigos ven el vídeo del subterráneo en el que Kieran detiene y destruye un vagón, lo que refuerza su preocupación/ganas de cortarles el pescuezo como pavos de navidad (??), así que discuten lo que deben hacer al respecto. 9. Kyrie despierta de su coma. 10. Anyel le quema los calzones a Kyrie, ella le explota la moto. (??) 11. Isla comienza una relación con Anyel, más o menos en este punto o un poco antes. 12. Kyrie hace cosas de Kyrie porque es Kyrie. (???) Y desarrolla sentimientos por Thalya. 13. Kazuha compra una piscina e Isla la visita (?) 14. Kazuha no sabe nada de los deseos, pero se entera por Isla, ya que Isla había oído de eso antes, como no conoce las reglas no sabe sobre las consecuencias. Kazuha le concede un deseo a Isla, pero cree que no funcionó porque "nada paso". 15. Ese mismo día, Kazuha y Veyra pelean, Kazuha lleva a Veyra a otro plano para conversar. 16. En lugar de conversar pierden el control, empiezan a abrir portales a loco y a alterar la realidad del sitio, provocan que el plano colapse (?) y escapan justo antes de que eso suceda. 17. El plano implosiona, y el portal porque el que cruzaron en el momento se queda abierto. La realidad queda rota y un montón de monstruitos salen de ahí como si fuera desague. (?) 18. Sarah aparece en el mundo humano para investigar los sucesos alrededor de la grieta, mantener a los otros Aelorianos bajo vigilancia, ayudar al grupo de Anyel a cazar y seguir rompiéndole huesos a Kieran, ¿hay algo que esta preciosa mujer no haga bien? (??) 19. Los Aelorianos se reunen, Yessen llega con Nicole para averiguar más sobre la grieta, hay tensiones y gritos, él termina proponiendo el intercambio, porque le tiene miedo a las mujeres, y en el momento habían tres (???) 20. Veyra y Nicole intercambiar lugares. 21. Kyrie, Kieran, Kazuha y Nicole van camino a un portal natural para cruzar a Nwitta sin ser detectados, y poder revisar en la biblioteca casos parecidos para buscar una solución a la grieta porque no se les ocurrió nada mejor. (?) 22. La grieta se está volviendo más grande. Sarah le informa a Anyel que las criaturas que salen de ahí no son solo más numerosas sino que se están volviendo más inteligentes y parecen evolucionar.
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  • Ondulaba el inmenso campo de trigo como un océano dorado. En medio de aquella extensión interminable se alzaba una vieja torre de piedra, estrecha y desgastada por el tiempo, repleta de pequeñas ventanas oscuras que parecían ojos vigilando el horizonte. Algunas estaban rotas, otras cubiertas de hiedra, y el interior olía a humedad, polvo y madera podrida.

    Oculto en uno de los niveles superiores, el cura permanecía pegado contra la pared, respirando apenas. Aferraba con fuerza su maletín metálico contra el pecho, tanto que sus nudillos habían perdido el color. El sudor descendía por su frente pese al frío viento que entraba por las rendijas.

    -Joder… ¿dónde me metí…?

    De pronto, la sombra cayó sobre la torre. Detrás del edificio emergió lentamente el gigante, una monstruosa figura de varios metros de altura que apartaba el trigo con cada paso. Su respiración era pesada, profunda, como el sonido lejano de un trueno. El cura sintió cómo la torre crujía apenas cuando la enorme criatura se inclinó hacia las ventanas.

    Un ojo gigantesco apareció frente a la abertura. La pupila se movía lentamente, inspeccionando el interior oscuro de la torre. El joven sacerdote se quedó inmóvil, conteniendo hasta el aire en sus pulmones. Ni un músculo se atrevió a moverse. Por fortuna, la penumbra del lugar y la estrechez de la ventana lo ocultaban perfectamente.

    -Por el amor de... no quiero pelear.

    Pensó el cura.
    Ondulaba el inmenso campo de trigo como un océano dorado. En medio de aquella extensión interminable se alzaba una vieja torre de piedra, estrecha y desgastada por el tiempo, repleta de pequeñas ventanas oscuras que parecían ojos vigilando el horizonte. Algunas estaban rotas, otras cubiertas de hiedra, y el interior olía a humedad, polvo y madera podrida. Oculto en uno de los niveles superiores, el cura permanecía pegado contra la pared, respirando apenas. Aferraba con fuerza su maletín metálico contra el pecho, tanto que sus nudillos habían perdido el color. El sudor descendía por su frente pese al frío viento que entraba por las rendijas. -Joder… ¿dónde me metí…? De pronto, la sombra cayó sobre la torre. Detrás del edificio emergió lentamente el gigante, una monstruosa figura de varios metros de altura que apartaba el trigo con cada paso. Su respiración era pesada, profunda, como el sonido lejano de un trueno. El cura sintió cómo la torre crujía apenas cuando la enorme criatura se inclinó hacia las ventanas. Un ojo gigantesco apareció frente a la abertura. La pupila se movía lentamente, inspeccionando el interior oscuro de la torre. El joven sacerdote se quedó inmóvil, conteniendo hasta el aire en sus pulmones. Ni un músculo se atrevió a moverse. Por fortuna, la penumbra del lugar y la estrechez de la ventana lo ocultaban perfectamente. -Por el amor de... no quiero pelear. Pensó el cura.
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  • 〔ᴹᴼᴺᴼᴿᴼᴸ〕
    ᵀᵉᵐᵃ ˢᵉⁿˢⁱᵇˡᵉ, ᵈᵉᵖʳᵉˢⁱóⁿ, ˢᵘⁱᶜⁱᵈⁱᵒ.



    El humo del cigarrillo se elevaba con una lentitud casi tortuosa y sin sentido. El tiempo se había ralentizado ahí dentro, en su cuarto. Con la ventana cerrada, el aroma del tabaco se intensificaba cada vez más, pero ella ya no lo sentía. Hacía unos minutos que dejó de sentir nada.

    Hubo una discusión en donde ella terminó llorando, de nuevo, y su tío simplemente la dejó por su cuenta tras dar un portazo a la puerta principal. Sola, como lo usual, pero sus pensamientos ya no se quedaban tranquilos, iban a lugares oscuros.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    𝑶𝒉, 𝑰 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒍𝒆𝒂𝒗𝒆, 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒊𝒔 𝒑𝒍𝒂𝒄𝒆
    𝑻𝒉𝒊𝒔 𝒎𝒖𝒔𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒃𝒆 𝒂𝒏 𝒊𝒍𝒍𝒖𝒔𝒊𝒐𝒏, 𝒔𝒌𝒊𝒑𝒑𝒊𝒏𝒈 𝒇𝒓𝒂𝒎𝒆𝒔
    𝒀𝒆𝒂𝒓𝒔 𝒐𝒇 𝒍𝒊𝒗𝒊𝒏𝒈 𝒘𝒊𝒕𝒉 𝒂 𝒄𝒐𝒍𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒆𝒎𝒑𝒕𝒚 𝒔𝒑𝒂𝒄𝒆
    𝑨𝒏𝒅 𝒊𝒕 𝒉𝒂𝒖𝒏𝒕𝒔 𝒎𝒆 𝒆𝒗𝒆𝒓𝒚 𝒕𝒊𝒎𝒆 𝑰 𝒕𝒉𝒊𝒏𝒌 𝑰'𝒎 𝒔𝒂𝒇𝒆
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Seguía sin gustarle el fumar, pero era lo único que hacía que dejara de temblar, de estar ansiosa y que todo empeorara. La nicotina hacía su trabajo por ahora, pero se preguntaba cuánto tiempo tomaría hasta que tuviera que fumar cada vez más hasta que sus pulmones se convirtieran en humo únicamente.

    Recostada en su cama, miraba hacia una de las esquinas del cuarto. Una mancha negra se expandía lentamente. Se veía como grasa cayendo desde el cielorraso por las paredes, pero también se ampliaba hacia las costados, como si tuviera vida propia. Y tal vez la tenía. Hacía minutos que un ojo de color púrpura la estaba observando. Nada más, solo mirándola fijo en silencio, parecía estar esperando algo.

    —¿Qué debo hacer? —preguntó a la nada, o a lo que la estuviera escuchando—. Estoy cansada... de él... de ustedes... de mí.

    El cigarrillo se movía con levedad mientras su boca articulaba cada palabra. Las cenizas caían de a poco sobre las sábanas.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆?
    𝑰 𝒌𝒏𝒐𝒘 𝑰 𝒅𝒐𝒏'𝒕
    𝑾𝒊𝒕𝒉 𝒏𝒐 𝒐𝒏𝒆 𝒕𝒐 𝒉𝒐𝒍𝒅
    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆?
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    —...Sí. Es en vano seguir intentando. —su vista se dirigió hacia el cajón de su mesa de noche. Se arrastró apenas en la cama antes de extender el brazo y alcanzar a abrir el cajón. Rebuscó con lentitud antes de sacar el objeto que guardaba por si acaso.

    Con el pulgar deslizó la perilla hacía arriba, de a poco revelando la cuchilla de acero inoxidable.

    —Es la única forma para que él reaccione. Solo si termino en el hospital me presta atención... —las lágrimas se formaron de nuevo, pero no cayeron— pero dura tan poco... Estoy cansada.

    Agachó la cabeza, apoyando el costado de la misma en su brazo izquierdo, el cigarrillo quedó olvidado en la sábana a la cual empezó a quemar de a poco.

    —Y no puedo desaparecer sin más... Lo intento y nada funciona. ¿Entonces qué? No tengo a nadie. Si quiero hablar... no puedo... porque estoy mal de la cabeza. —la mano le empezó a temblar incluso antes de acercar la cuchilla a su muñeca.

    La cosa en la esquina se movió como quien ajusta más el ángulo para ver mejor, al parecer estaba esperando ese momento.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆?
    𝑾𝒉𝒆𝒏 𝒚𝒐𝒖'𝒓𝒆 𝒂𝒍𝒐𝒏𝒆
    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒂𝒕 𝒂𝒍𝒍?
    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆?
    𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍—?
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Quería deslizarla, hacerlo con tanta fuerza que cortara músculo también, no solo piel. Llevar a venas, tendones, ligamentos.

    Y es ahí cuando más sola se sentía. Quería ayuda. No de médicos, no de gente que la veía con frialdad o como si fuera una más. Quería ayuda de alguien cercano, que la viera de verdad, como familia, como una amistad real.

    𝗡𝗼 𝘁𝗲𝗻í𝗮 𝗻𝗮𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗼。
    〔ᴹᴼᴺᴼᴿᴼᴸ〕 ᵀᵉᵐᵃ ˢᵉⁿˢⁱᵇˡᵉ, ᵈᵉᵖʳᵉˢⁱóⁿ, ˢᵘⁱᶜⁱᵈⁱᵒ. El humo del cigarrillo se elevaba con una lentitud casi tortuosa y sin sentido. El tiempo se había ralentizado ahí dentro, en su cuarto. Con la ventana cerrada, el aroma del tabaco se intensificaba cada vez más, pero ella ya no lo sentía. Hacía unos minutos que dejó de sentir nada. Hubo una discusión en donde ella terminó llorando, de nuevo, y su tío simplemente la dejó por su cuenta tras dar un portazo a la puerta principal. Sola, como lo usual, pero sus pensamientos ya no se quedaban tranquilos, iban a lugares oscuros. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 𝑶𝒉, 𝑰 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒍𝒆𝒂𝒗𝒆, 𝒃𝒖𝒕 𝑰 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒊𝒔 𝒑𝒍𝒂𝒄𝒆 𝑻𝒉𝒊𝒔 𝒎𝒖𝒔𝒕 𝒂𝒍𝒍 𝒃𝒆 𝒂𝒏 𝒊𝒍𝒍𝒖𝒔𝒊𝒐𝒏, 𝒔𝒌𝒊𝒑𝒑𝒊𝒏𝒈 𝒇𝒓𝒂𝒎𝒆𝒔 𝒀𝒆𝒂𝒓𝒔 𝒐𝒇 𝒍𝒊𝒗𝒊𝒏𝒈 𝒘𝒊𝒕𝒉 𝒂 𝒄𝒐𝒍𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒆𝒎𝒑𝒕𝒚 𝒔𝒑𝒂𝒄𝒆 𝑨𝒏𝒅 𝒊𝒕 𝒉𝒂𝒖𝒏𝒕𝒔 𝒎𝒆 𝒆𝒗𝒆𝒓𝒚 𝒕𝒊𝒎𝒆 𝑰 𝒕𝒉𝒊𝒏𝒌 𝑰'𝒎 𝒔𝒂𝒇𝒆 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Seguía sin gustarle el fumar, pero era lo único que hacía que dejara de temblar, de estar ansiosa y que todo empeorara. La nicotina hacía su trabajo por ahora, pero se preguntaba cuánto tiempo tomaría hasta que tuviera que fumar cada vez más hasta que sus pulmones se convirtieran en humo únicamente. Recostada en su cama, miraba hacia una de las esquinas del cuarto. Una mancha negra se expandía lentamente. Se veía como grasa cayendo desde el cielorraso por las paredes, pero también se ampliaba hacia las costados, como si tuviera vida propia. Y tal vez la tenía. Hacía minutos que un ojo de color púrpura la estaba observando. Nada más, solo mirándola fijo en silencio, parecía estar esperando algo. —¿Qué debo hacer? —preguntó a la nada, o a lo que la estuviera escuchando—. Estoy cansada... de él... de ustedes... de mí. El cigarrillo se movía con levedad mientras su boca articulaba cada palabra. Las cenizas caían de a poco sobre las sábanas. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆? 𝑰 𝒌𝒏𝒐𝒘 𝑰 𝒅𝒐𝒏'𝒕 𝑾𝒊𝒕𝒉 𝒏𝒐 𝒐𝒏𝒆 𝒕𝒐 𝒉𝒐𝒍𝒅 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆? ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ —...Sí. Es en vano seguir intentando. —su vista se dirigió hacia el cajón de su mesa de noche. Se arrastró apenas en la cama antes de extender el brazo y alcanzar a abrir el cajón. Rebuscó con lentitud antes de sacar el objeto que guardaba por si acaso. Con el pulgar deslizó la perilla hacía arriba, de a poco revelando la cuchilla de acero inoxidable. —Es la única forma para que él reaccione. Solo si termino en el hospital me presta atención... —las lágrimas se formaron de nuevo, pero no cayeron— pero dura tan poco... Estoy cansada. Agachó la cabeza, apoyando el costado de la misma en su brazo izquierdo, el cigarrillo quedó olvidado en la sábana a la cual empezó a quemar de a poco. —Y no puedo desaparecer sin más... Lo intento y nada funciona. ¿Entonces qué? No tengo a nadie. Si quiero hablar... no puedo... porque estoy mal de la cabeza. —la mano le empezó a temblar incluso antes de acercar la cuchilla a su muñeca. La cosa en la esquina se movió como quien ajusta más el ángulo para ver mejor, al parecer estaba esperando ese momento. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆? 𝑾𝒉𝒆𝒏 𝒚𝒐𝒖'𝒓𝒆 𝒂𝒍𝒐𝒏𝒆 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒂𝒕 𝒂𝒍𝒍? 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆, 𝒍𝒐𝒗𝒆? 𝑫𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒇𝒆𝒆𝒍—? ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Quería deslizarla, hacerlo con tanta fuerza que cortara músculo también, no solo piel. Llevar a venas, tendones, ligamentos. Y es ahí cuando más sola se sentía. Quería ayuda. No de médicos, no de gente que la veía con frialdad o como si fuera una más. Quería ayuda de alguien cercano, que la viera de verdad, como familia, como una amistad real. 𝗡𝗼 𝘁𝗲𝗻í𝗮 𝗻𝗮𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗼。
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  • [era una hermosa noche donde la ciudad demostraba estar más viva que nunca con aquella iluminación tan vistosa. Gyuseki se dirigía al trabajo entrando por los callejones de siempre aunque esté sabía que nuevamente lo estaban siguiendo y que está vez no tendría la misma suerte se escapar]

    Muy bien esto se acabó sal de una vez puedo escuchar como tu pulso se intensifica así que deja de ocultarte y dime ¿Quien eres?

    ×mientras decía esto me di la vuelta para mirar hacia atrás esperando respuesta, en ese momento me encontraba vestido con un elegante traje para asistir formal al trabajo×

    Mercenario: supuse que ya sabías sobre mí presencia, después de todo la noche anterior me engañaste y no pude llegar al club.

    ×un mercenario con ropas de soldado se hizo presente, su cabello era rubio mientras que sus ojos tenían algo raro y es que sus pupilas parecían las de un reptil×

    Así que tu objetivo es el club ¿Que estás buscando? Acaso quieres joyas.

    Mercenario: lo que vengo a buscar es a la dragona que esconden ahí dentro y quiero que entiendas algo no puedo dejar que ese bebé nazca.

    Por lo visto sabes demasiadas cosas.. ¿Sabes algo? Ahora te recuerdo eres el obrero que dejó caer las vigas de metal cuando preparamos el terrario.

    Mercenario: ¿Y que si lo soy? Mejor déjame ir a ese club antes de que te mate porque si algo se sobre ti es que no lastimarlas ni a una mosca.

    De hecho yo no deseo lastimar a los humanos pero viendo tus ojos.. tu no eres tan humano ¿Verdad?~

    ×mis ojos se tornaron de un rojo carmesí mientras dejaba salir mis cuernos, en ese momento me lance a gran velocidad hacia aquel mercenario creando en mi mano derecha una espada de hoja carmesí para atacarlo en una estocada aunque el mercenario termino por cubrirse con su arma la cual termino destruida mientras aquel se alejaba unos metros×

    Mercenario: ¿que demonios fue eso..? ¡Creí que jamás atacaba a otros! Jeje veo que me equivoque.

    Aprovecharé que nadie me está observando y te asesinare rápidamente.. no puedo permitir que te acerques a ese bebé.

    ×aquel mercenario de repente mostró una sonrisa mientras que en su cuerpo hacia aparecer unas pocas escamas de color verde×

    No me digas que.. acaso tu eres..

    Mercenario: si soy que cosa ¿Un dragón? Así es lo soy y veo que eso te sorprende.

    ¿Acaso sabes el precio a pagar? Estás cometiendo traición hacia los tuyos y es algo que no tiene perdón.

    Mercenario: conozco el precio de la traición pero no me interesa.. ahora entiendo que si eres capaz de atacar a otros así que tendré que retirarme por ahora pero nos volveremos a ver muchacho.

    ¿¡Piensas que te dejare escapar!? Soy el ejecutor por algo.

    ×me movería hacia delante a gran velocidad para tratar de asesinar a aquel traidor pero en ese momento aquel mercenario empezó a soltar un gas venenoso de su boca cubriendo todo el espacio donde el estaba y esto me obligó a retroceder×

    ¿Un dragón venenoso? Desgraciado creo una nube de veneno para que no me acerque.. se nota que recibió un buen entrenamiento y sabe que ahora mismo no puedo volar o sino me verán..

    ×luego de que e gas se disperso por completo solté un suspiro pesado antes de esconder mis partes de dragón y volver mis ojos a la normalidad para así poder caminar hacia el club y cumplir mí jornada como siempre×

    (Está no será la última vez que veré a ese sujeto.. es muy probable que deje de seguirme durante un tiempo hasta que todo se calme.. tengo que aprovechar ese tiempo para conseguir información sobre su paradero y capturarlo yo mismo)
    [era una hermosa noche donde la ciudad demostraba estar más viva que nunca con aquella iluminación tan vistosa. Gyuseki se dirigía al trabajo entrando por los callejones de siempre aunque esté sabía que nuevamente lo estaban siguiendo y que está vez no tendría la misma suerte se escapar] Muy bien esto se acabó sal de una vez puedo escuchar como tu pulso se intensifica así que deja de ocultarte y dime ¿Quien eres? ×mientras decía esto me di la vuelta para mirar hacia atrás esperando respuesta, en ese momento me encontraba vestido con un elegante traje para asistir formal al trabajo× Mercenario: supuse que ya sabías sobre mí presencia, después de todo la noche anterior me engañaste y no pude llegar al club. ×un mercenario con ropas de soldado se hizo presente, su cabello era rubio mientras que sus ojos tenían algo raro y es que sus pupilas parecían las de un reptil× Así que tu objetivo es el club ¿Que estás buscando? Acaso quieres joyas. Mercenario: lo que vengo a buscar es a la dragona que esconden ahí dentro y quiero que entiendas algo no puedo dejar que ese bebé nazca. Por lo visto sabes demasiadas cosas.. ¿Sabes algo? Ahora te recuerdo eres el obrero que dejó caer las vigas de metal cuando preparamos el terrario. Mercenario: ¿Y que si lo soy? Mejor déjame ir a ese club antes de que te mate porque si algo se sobre ti es que no lastimarlas ni a una mosca. De hecho yo no deseo lastimar a los humanos pero viendo tus ojos.. tu no eres tan humano ¿Verdad?~ ×mis ojos se tornaron de un rojo carmesí mientras dejaba salir mis cuernos, en ese momento me lance a gran velocidad hacia aquel mercenario creando en mi mano derecha una espada de hoja carmesí para atacarlo en una estocada aunque el mercenario termino por cubrirse con su arma la cual termino destruida mientras aquel se alejaba unos metros× Mercenario: ¿que demonios fue eso..? ¡Creí que jamás atacaba a otros! Jeje veo que me equivoque. Aprovecharé que nadie me está observando y te asesinare rápidamente.. no puedo permitir que te acerques a ese bebé. ×aquel mercenario de repente mostró una sonrisa mientras que en su cuerpo hacia aparecer unas pocas escamas de color verde× No me digas que.. acaso tu eres.. Mercenario: si soy que cosa ¿Un dragón? Así es lo soy y veo que eso te sorprende. ¿Acaso sabes el precio a pagar? Estás cometiendo traición hacia los tuyos y es algo que no tiene perdón. Mercenario: conozco el precio de la traición pero no me interesa.. ahora entiendo que si eres capaz de atacar a otros así que tendré que retirarme por ahora pero nos volveremos a ver muchacho. ¿¡Piensas que te dejare escapar!? Soy el ejecutor por algo. ×me movería hacia delante a gran velocidad para tratar de asesinar a aquel traidor pero en ese momento aquel mercenario empezó a soltar un gas venenoso de su boca cubriendo todo el espacio donde el estaba y esto me obligó a retroceder× ¿Un dragón venenoso? Desgraciado creo una nube de veneno para que no me acerque.. se nota que recibió un buen entrenamiento y sabe que ahora mismo no puedo volar o sino me verán.. ×luego de que e gas se disperso por completo solté un suspiro pesado antes de esconder mis partes de dragón y volver mis ojos a la normalidad para así poder caminar hacia el club y cumplir mí jornada como siempre× (Está no será la última vez que veré a ese sujeto.. es muy probable que deje de seguirme durante un tiempo hasta que todo se calme.. tengo que aprovechar ese tiempo para conseguir información sobre su paradero y capturarlo yo mismo)
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