• Una vez que puse un pie en el Barrio Caníbal, me dirigí a mi antigua residencia con un único propósito: recuperar aquellas pertenencias que los hermanos mayores habían dejado atrás y que ahora servirían para mis crías más pequeñas. Sin embargo, en cuanto crucé el umbral, esa extraña pesadez volvió a invadirme. Un adormecimiento progresivo nubló mis sentidos; sacudí la cabeza con violencia, luchando por enfocar una visión que se volvía borrosa y errática.
    Incluso mi propia sombra, actuando con esa autonomía inquietante, se alteró al notar mi estado y me dedicó una mirada cargada de una preocupación casi humana.

    —Jajaja, tranquilo... no es para tanto —murmuré, intentando restarle importancia al asunto—. Deja de poner esa cara. Es lógico que los sucesos recientes me tengan con la mente dispersa, pero te aseguro que estoy bien.


    Al entrar en la habitación de mi primogénito, una sonrisa teñida de una profunda nostalgia se dibujó en mi rostro. Todo permanecía intacto, tal cual él lo había dejado la última vez. No se trataba de que mi amor por él fuera superior al que siento por mis otras crías; simplemente, él representó el inicio de todo. Fue un hijo tan anhelado y amado que el recuerdo de la primera vez que lo sostuve en mis brazos vivirá en mí eternamente.
    Con delicadeza, devolví a su sitio un pequeño portarretratos que había tomado entre mis manos y me senté al borde de la cama. En ese rincón, donde mi pequeño Damián solía dormir cuando apenas era un niño, el aire parecía vibrar con energía antigua. Era como si las paredes cobraran vida propia, proyectando escenas de tiempos más felices:
    Ecos de su voz: Casi podía escucharlo cantar de nuevo.
    Visiones del ayer: Lo veía jugar y moverse por el cuarto mientras yo, a su lado, lo acompañaba en cada una de sus ocurrencias.
    Me quedé allí un momento, atrapado en esa proyección del pasado, sintiendo cómo los recuerdos de Damián llenaban el vacío del presente.



    https://youtu.be/gFsMo-_n4_w?si=Y32GUBuYK908PkLC
    Una vez que puse un pie en el Barrio Caníbal, me dirigí a mi antigua residencia con un único propósito: recuperar aquellas pertenencias que los hermanos mayores habían dejado atrás y que ahora servirían para mis crías más pequeñas. Sin embargo, en cuanto crucé el umbral, esa extraña pesadez volvió a invadirme. Un adormecimiento progresivo nubló mis sentidos; sacudí la cabeza con violencia, luchando por enfocar una visión que se volvía borrosa y errática. Incluso mi propia sombra, actuando con esa autonomía inquietante, se alteró al notar mi estado y me dedicó una mirada cargada de una preocupación casi humana. —Jajaja, tranquilo... no es para tanto —murmuré, intentando restarle importancia al asunto—. Deja de poner esa cara. Es lógico que los sucesos recientes me tengan con la mente dispersa, pero te aseguro que estoy bien. Al entrar en la habitación de mi primogénito, una sonrisa teñida de una profunda nostalgia se dibujó en mi rostro. Todo permanecía intacto, tal cual él lo había dejado la última vez. No se trataba de que mi amor por él fuera superior al que siento por mis otras crías; simplemente, él representó el inicio de todo. Fue un hijo tan anhelado y amado que el recuerdo de la primera vez que lo sostuve en mis brazos vivirá en mí eternamente. Con delicadeza, devolví a su sitio un pequeño portarretratos que había tomado entre mis manos y me senté al borde de la cama. En ese rincón, donde mi pequeño Damián solía dormir cuando apenas era un niño, el aire parecía vibrar con energía antigua. Era como si las paredes cobraran vida propia, proyectando escenas de tiempos más felices: Ecos de su voz: Casi podía escucharlo cantar de nuevo. Visiones del ayer: Lo veía jugar y moverse por el cuarto mientras yo, a su lado, lo acompañaba en cada una de sus ocurrencias. Me quedé allí un momento, atrapado en esa proyección del pasado, sintiendo cómo los recuerdos de Damián llenaban el vacío del presente. https://youtu.be/gFsMo-_n4_w?si=Y32GUBuYK908PkLC
    Me gusta
    Me entristece
    Me encocora
    8
    6 turnos 0 maullidos
  • ― Las últimas ascuas de la flama que, hace ayeres, todo esto consumió, hoy clama por descansar donde la gloria de la batalla la hizo arder con inigualable incadescencia.

    Y estos huesos viejos, este cuerpo roto y abatido por el tiempo, ¿qué pueden hacer, sino entregarse a los caprichos de la nostalgia?
    ― Las últimas ascuas de la flama que, hace ayeres, todo esto consumió, hoy clama por descansar donde la gloria de la batalla la hizo arder con inigualable incadescencia. Y estos huesos viejos, este cuerpo roto y abatido por el tiempo, ¿qué pueden hacer, sino entregarse a los caprichos de la nostalgia?
    Me gusta
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • "Silence begets our eyes' fated reunion".

    — Volver a Paris, con una tonalidad tan distinta en el viaje. ¿Qué es la nostalgia para quien todo lo recuerda? Un registro, un tono que reverbera en cada rincón.

    ¿Qué hacer con ello, sino uno sinfonía, mh?
    "Silence begets our eyes' fated reunion". — Volver a Paris, con una tonalidad tan distinta en el viaje. ¿Qué es la nostalgia para quien todo lo recuerda? Un registro, un tono que reverbera en cada rincón. ¿Qué hacer con ello, sino uno sinfonía, mh?
    Me encocora
    Me gusta
    8
    0 turnos 0 maullidos
  • ────── Siempre recuerdo con nostalgia mi anterior grupo. Bueno, cuéntame, ¿porqué te vez tan nostálgico.?
    ────── Siempre recuerdo con nostalgia mi anterior grupo. Bueno, cuéntame, ¿porqué te vez tan nostálgico.?
    Me enjaja
    Me gusta
    7
    8 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Después de un año de silencio y ausencia, Matt y Karen vuelven a verse. La alegría y la nostalgia se mezclan peligrosamente con reproches cargados de decepción.
    Después de un año de silencio y ausencia, Matt y Karen vuelven a verse. La alegría y la nostalgia se mezclan peligrosamente con reproches cargados de decepción.
    Ha esperado a que caiga la noche, trepó por las escaleras de emergencia y dio unos golpecitos a su ventana desde afuera, lleva su traje de diablo rojo como antes. Se queda esperando.
    0 comentarios 0 compartidos
  • ¡FicRolers! Pequeño recordatorio con un toque de nostalgia:

    Una usuaria me ha hecho caer en la cuenta de algo que igual a más de uno se le había pasado o que desconoce… y es que esta semana, al igual que FicRol, hay personajes que celebran sus tres años en la plataforma.

    Sí, tres años han pasado ya desde aquel traslado desde OpenRoleplay (la que fuera web madre antes de FicRol), cuando muchos perfiles llegaron aquí y empezó todo lo que conocéis ahora. Parece lejano, pero tampoco tanto.

    Si tienes curiosidad por saber cuánto tiempo llevas tú, puedes verlo fácilmente en tu perfil, en el apartado de “Premios”. En mi caso... estoy a punto de cumplir dos años ;)

    Y recuerda que desde "Ajustes > Datos > Información" puedes descargar la información de tu personaje donde podrás ver exactamente qué día llegó a FicRol.

    Y oye, tanto si llevas desde entonces como si llegaste después… ¡¡gracias por seguir formando parte de este proyecto!!
    ✨¡FicRolers! Pequeño recordatorio con un toque de nostalgia: Una usuaria me ha hecho caer en la cuenta de algo que igual a más de uno se le había pasado o que desconoce… y es que esta semana, al igual que FicRol, hay personajes que celebran sus tres años en la plataforma. Sí, tres años han pasado ya desde aquel traslado desde OpenRoleplay (la que fuera web madre antes de FicRol), cuando muchos perfiles llegaron aquí y empezó todo lo que conocéis ahora. Parece lejano, pero tampoco tanto. Si tienes curiosidad por saber cuánto tiempo llevas tú, puedes verlo fácilmente en tu perfil, en el apartado de “Premios”. En mi caso... estoy a punto de cumplir dos años ;) ✨ Y recuerda que desde "Ajustes > Datos > Información" puedes descargar la información de tu personaje donde podrás ver exactamente qué día llegó a FicRol. Y oye, tanto si llevas desde entonces como si llegaste después… ¡¡gracias por seguir formando parte de este proyecto!!
    Me encocora
    Me gusta
    6
    3 turnos 0 maullidos
  • Mi nombre es Luke. 

    Estoy muerto. 

    Respiro, como, me muevo. Me despierto temprano todos los días, trabajo, pago las cuentas.

    Hablo y siento. Existo. Y sonrío. No con frecuencia, pero lo hago.

    Y, aún así, estoy muerto.

    Cuando digo que estoy muerto, es que siento que no estoy viviendo este momento, sino recordándolo.

    El presente llega a mí como un recuerdo, como si ya hubiera ocurrido. Como si yo estuviera en un futuro distante, en la última página de mi vida, y desde ahí regresara a este punto.

    Siento nostalgia por este instante, por el aquí y el ahora. Siento nostalgia por el presente porque es la única manera en la que puedo experimentarlo.

    Es que no estoy aquí. No sé dónde estoy, pero no es aquí.

    Quisiera decir que estoy donde está ella. Que me fui con ella. Que se llevó todo lo que yo soy, lo que era, lo que pude ser.

    Pero no es así.

    Sería demasiado fácil. Demasiado conveniente, demasiado bello. Sería más de lo que merezco.
    Mi nombre es Luke.  Estoy muerto.  Respiro, como, me muevo. Me despierto temprano todos los días, trabajo, pago las cuentas. Hablo y siento. Existo. Y sonrío. No con frecuencia, pero lo hago. Y, aún así, estoy muerto. Cuando digo que estoy muerto, es que siento que no estoy viviendo este momento, sino recordándolo. El presente llega a mí como un recuerdo, como si ya hubiera ocurrido. Como si yo estuviera en un futuro distante, en la última página de mi vida, y desde ahí regresara a este punto. Siento nostalgia por este instante, por el aquí y el ahora. Siento nostalgia por el presente porque es la única manera en la que puedo experimentarlo. Es que no estoy aquí. No sé dónde estoy, pero no es aquí. Quisiera decir que estoy donde está ella. Que me fui con ella. Que se llevó todo lo que yo soy, lo que era, lo que pude ser. Pero no es así. Sería demasiado fácil. Demasiado conveniente, demasiado bello. Sería más de lo que merezco.
    Me gusta
    Me shockea
    Me entristece
    8
    4 turnos 0 maullidos
  • —Saludos, mis queridos y pecaminosos oyentes! Buenos días, tardes o noches... aunque en este rincón del olvido, el tiempo es solo una sugerencia, ¿no creen?
    Aquí su anfitrión, transmitiendo en vivo desde el corazón del caos. Debo admitir que me siento extrañamente conmovido. Recibimos una avalancha de peticiones musicales y deseos tan dulces que casi me hacen olvidar el hedor a azufre. Me halaga que, entre grito y grito de agonía, aún tengan el buen gusto de apreciar mi impecable estilo. ¡Qué detalle tan encantador de su parte!
    Parece que hoy el ambiente apesta a nostalgia. Esa vieja y pesada cadena que arrastran porque sus conciencias —esas pequeñas cosas marchitas— se niegan a soltar el pasado. Pero, ¡vaya!, ¿quién soy yo para juzgarlos? Solo soy un humilde espectador de su decadencia. ¡Jxjxjxjx! ---

    —Hoy cumpliremos el capricho de un alma desventurada del Anillo de la Pereza. ¡Pobrecilla! Tan falta de energía que incluso su elección musical resulta... decepcionante. ¿Algo tan desmotivador? ¡Por favor! Necesitas un poco de fuego en las venas, un ritmo que te haga sentir que tus pecados valen la pena.
    Tengo el tema perfecto para sacudirte el polvo de la tumba. Disfruten, mis pequeños demonios...—

    Me recliné en mi asiento con una sonrisa de oreja a oreja, dejando que la estática del radio llenara el vacío. De pronto, las sombras cobraron vida. Figuras de una existencia más que dudosa emergieron de los rincones más oscuros, atraídas por el compás de la música como polillas a una hoguera.
    Sentí sus garras —frías, afiladas y cargadas de una intención peligrosamente seductora— deslizándose por mi espalda y mi torso, trazando un mapa de deseos prohibidos mientras el ritmo tomaba el control de la transmisión.

    "~~Mantengan la sintonía, queridos... esto apenas comienza a ponerse divertido.~~"





    https://youtu.be/VokRh68b6tI?si=WsNyvN2c32A0-t6n
    🎙️—Saludos, mis queridos y pecaminosos oyentes! Buenos días, tardes o noches... aunque en este rincón del olvido, el tiempo es solo una sugerencia, ¿no creen? Aquí su anfitrión, transmitiendo en vivo desde el corazón del caos. Debo admitir que me siento extrañamente conmovido. Recibimos una avalancha de peticiones musicales y deseos tan dulces que casi me hacen olvidar el hedor a azufre. Me halaga que, entre grito y grito de agonía, aún tengan el buen gusto de apreciar mi impecable estilo. ¡Qué detalle tan encantador de su parte! Parece que hoy el ambiente apesta a nostalgia. Esa vieja y pesada cadena que arrastran porque sus conciencias —esas pequeñas cosas marchitas— se niegan a soltar el pasado. Pero, ¡vaya!, ¿quién soy yo para juzgarlos? Solo soy un humilde espectador de su decadencia. ¡Jxjxjxjx! --- —Hoy cumpliremos el capricho de un alma desventurada del Anillo de la Pereza. ¡Pobrecilla! Tan falta de energía que incluso su elección musical resulta... decepcionante. ¿Algo tan desmotivador? ¡Por favor! Necesitas un poco de fuego en las venas, un ritmo que te haga sentir que tus pecados valen la pena. Tengo el tema perfecto para sacudirte el polvo de la tumba. Disfruten, mis pequeños demonios...— Me recliné en mi asiento con una sonrisa de oreja a oreja, dejando que la estática del radio llenara el vacío. De pronto, las sombras cobraron vida. Figuras de una existencia más que dudosa emergieron de los rincones más oscuros, atraídas por el compás de la música como polillas a una hoguera. Sentí sus garras —frías, afiladas y cargadas de una intención peligrosamente seductora— deslizándose por mi espalda y mi torso, trazando un mapa de deseos prohibidos mientras el ritmo tomaba el control de la transmisión. "~~Mantengan la sintonía, queridos... esto apenas comienza a ponerse divertido.~~" https://youtu.be/VokRh68b6tI?si=WsNyvN2c32A0-t6n
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    12
    2 turnos 0 maullidos
  • — Es el sabor de la nostalgia, el aroma del recuerdo, lo que mantenía esta cajetilla en el recoveco de un cajón, olvidada por ahí. ¿No es curioso el destino? Siendo ahora innecesaria por completo, es que decido revisitarla una última vez.

    El aroma del humo, impregnado en sus paredes aterciopeladas, filtrando el tornasol de las luces de neón. Ah... Ya recordé por qué las guardaba.

    ¿Pues no es el recordar, perpetuamente, por lo que estoy aquí?
    — Es el sabor de la nostalgia, el aroma del recuerdo, lo que mantenía esta cajetilla en el recoveco de un cajón, olvidada por ahí. ¿No es curioso el destino? Siendo ahora innecesaria por completo, es que decido revisitarla una última vez. El aroma del humo, impregnado en sus paredes aterciopeladas, filtrando el tornasol de las luces de neón. Ah... Ya recordé por qué las guardaba. ¿Pues no es el recordar, perpetuamente, por lo que estoy aquí?
    Me gusta
    Me encocora
    5
    5 turnos 0 maullidos
  • . La maleta colgaba de su mano aquella madrugada. Era la hora perfecta para irse y alcanzar los primeros rayos del sol. Nunca había viajado tan lejos y menos en los métodos humanos asi que sería un arduo viaje. Frente a él estaba aquel piano que a veces solía mirar cuando limpiaba las enormes ventanas del salón de música. Claro que no tenía permitido tocarlo pero no había nadie en ese momento.

    No tocaba un piano desde hace un par de años. Desde que su primer contratista le pedía una melodía en los días de fiesta. ¿Cuánto había pasado de eso? ¿Tres, cinco años?

    Sentado en el pequeño cojin rojo sus manos tocaron el instrumento. Deslizando sus yemas por esas teclas blancas hasta hundirlas.

    La canción melancólica sonó en las cuatro paredes. Lenta y suave como un vals, trayendole recuerdos del pasado de los cuales no eran muy gratos en su momento pero ahora eran recordados con nostalgia.

    Una bonita música que fue interrumpida abruptamente cuando Akashi marcó una tecla incorrecta. Todo a propósito como si la perfección o las cualidades bonitas no fueran permitidas en su cabeza. Simplemente se levantó de ahí dejando de jugar al niño rico y tomó de nuevo su maleta. Un barco lo estaba esperando.
    🥀. La maleta colgaba de su mano aquella madrugada. Era la hora perfecta para irse y alcanzar los primeros rayos del sol. Nunca había viajado tan lejos y menos en los métodos humanos asi que sería un arduo viaje. Frente a él estaba aquel piano que a veces solía mirar cuando limpiaba las enormes ventanas del salón de música. Claro que no tenía permitido tocarlo pero no había nadie en ese momento. No tocaba un piano desde hace un par de años. Desde que su primer contratista le pedía una melodía en los días de fiesta. ¿Cuánto había pasado de eso? ¿Tres, cinco años? Sentado en el pequeño cojin rojo sus manos tocaron el instrumento. Deslizando sus yemas por esas teclas blancas hasta hundirlas. La canción melancólica sonó en las cuatro paredes. Lenta y suave como un vals, trayendole recuerdos del pasado de los cuales no eran muy gratos en su momento pero ahora eran recordados con nostalgia. Una bonita música que fue interrumpida abruptamente cuando Akashi marcó una tecla incorrecta. Todo a propósito como si la perfección o las cualidades bonitas no fueran permitidas en su cabeza. Simplemente se levantó de ahí dejando de jugar al niño rico y tomó de nuevo su maleta. Un barco lo estaba esperando.
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados