• —Saludos, mis queridos y pecaminosos oyentes! Buenos días, tardes o noches... aunque en este rincón del olvido, el tiempo es solo una sugerencia, ¿no creen?
    Aquí su anfitrión, transmitiendo en vivo desde el corazón del caos. Debo admitir que me siento extrañamente conmovido. Recibimos una avalancha de peticiones musicales y deseos tan dulces que casi me hacen olvidar el hedor a azufre. Me halaga que, entre grito y grito de agonía, aún tengan el buen gusto de apreciar mi impecable estilo. ¡Qué detalle tan encantador de su parte!
    Parece que hoy el ambiente apesta a nostalgia. Esa vieja y pesada cadena que arrastran porque sus conciencias —esas pequeñas cosas marchitas— se niegan a soltar el pasado. Pero, ¡vaya!, ¿quién soy yo para juzgarlos? Solo soy un humilde espectador de su decadencia. ¡Jxjxjxjx! ---

    —Hoy cumpliremos el capricho de un alma desventurada del Anillo de la Pereza. ¡Pobrecilla! Tan falta de energía que incluso su elección musical resulta... decepcionante. ¿Algo tan desmotivador? ¡Por favor! Necesitas un poco de fuego en las venas, un ritmo que te haga sentir que tus pecados valen la pena.
    Tengo el tema perfecto para sacudirte el polvo de la tumba. Disfruten, mis pequeños demonios...—

    Me recliné en mi asiento con una sonrisa de oreja a oreja, dejando que la estática del radio llenara el vacío. De pronto, las sombras cobraron vida. Figuras de una existencia más que dudosa emergieron de los rincones más oscuros, atraídas por el compás de la música como polillas a una hoguera.
    Sentí sus garras —frías, afiladas y cargadas de una intención peligrosamente seductora— deslizándose por mi espalda y mi torso, trazando un mapa de deseos prohibidos mientras el ritmo tomaba el control de la transmisión.

    "~~Mantengan la sintonía, queridos... esto apenas comienza a ponerse divertido.~~"





    https://youtu.be/VokRh68b6tI?si=WsNyvN2c32A0-t6n
    🎙️—Saludos, mis queridos y pecaminosos oyentes! Buenos días, tardes o noches... aunque en este rincón del olvido, el tiempo es solo una sugerencia, ¿no creen? Aquí su anfitrión, transmitiendo en vivo desde el corazón del caos. Debo admitir que me siento extrañamente conmovido. Recibimos una avalancha de peticiones musicales y deseos tan dulces que casi me hacen olvidar el hedor a azufre. Me halaga que, entre grito y grito de agonía, aún tengan el buen gusto de apreciar mi impecable estilo. ¡Qué detalle tan encantador de su parte! Parece que hoy el ambiente apesta a nostalgia. Esa vieja y pesada cadena que arrastran porque sus conciencias —esas pequeñas cosas marchitas— se niegan a soltar el pasado. Pero, ¡vaya!, ¿quién soy yo para juzgarlos? Solo soy un humilde espectador de su decadencia. ¡Jxjxjxjx! --- —Hoy cumpliremos el capricho de un alma desventurada del Anillo de la Pereza. ¡Pobrecilla! Tan falta de energía que incluso su elección musical resulta... decepcionante. ¿Algo tan desmotivador? ¡Por favor! Necesitas un poco de fuego en las venas, un ritmo que te haga sentir que tus pecados valen la pena. Tengo el tema perfecto para sacudirte el polvo de la tumba. Disfruten, mis pequeños demonios...— Me recliné en mi asiento con una sonrisa de oreja a oreja, dejando que la estática del radio llenara el vacío. De pronto, las sombras cobraron vida. Figuras de una existencia más que dudosa emergieron de los rincones más oscuros, atraídas por el compás de la música como polillas a una hoguera. Sentí sus garras —frías, afiladas y cargadas de una intención peligrosamente seductora— deslizándose por mi espalda y mi torso, trazando un mapa de deseos prohibidos mientras el ritmo tomaba el control de la transmisión. "~~Mantengan la sintonía, queridos... esto apenas comienza a ponerse divertido.~~" https://youtu.be/VokRh68b6tI?si=WsNyvN2c32A0-t6n
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  • — Es el sabor de la nostalgia, el aroma del recuerdo, lo que mantenía esta cajetilla en el recoveco de un cajón, olvidada por ahí. ¿No es curioso el destino? Siendo ahora innecesaria por completo, es que decido revisitarla una última vez.

    El aroma del humo, impregnado en sus paredes aterciopeladas, filtrando el tornasol de las luces de neón. Ah... Ya recordé por qué las guardaba.

    ¿Pues no es el recordar, perpetuamente, por lo que estoy aquí?
    — Es el sabor de la nostalgia, el aroma del recuerdo, lo que mantenía esta cajetilla en el recoveco de un cajón, olvidada por ahí. ¿No es curioso el destino? Siendo ahora innecesaria por completo, es que decido revisitarla una última vez. El aroma del humo, impregnado en sus paredes aterciopeladas, filtrando el tornasol de las luces de neón. Ah... Ya recordé por qué las guardaba. ¿Pues no es el recordar, perpetuamente, por lo que estoy aquí?
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  • . La maleta colgaba de su mano aquella madrugada. Era la hora perfecta para irse y alcanzar los primeros rayos del sol. Nunca había viajado tan lejos y menos en los métodos humanos asi que sería un arduo viaje. Frente a él estaba aquel piano que a veces solía mirar cuando limpiaba las enormes ventanas del salón de música. Claro que no tenía permitido tocarlo pero no había nadie en ese momento.

    No tocaba un piano desde hace un par de años. Desde que su primer contratista le pedía una melodía en los días de fiesta. ¿Cuánto había pasado de eso? ¿Tres, cinco años?

    Sentado en el pequeño cojin rojo sus manos tocaron el instrumento. Deslizando sus yemas por esas teclas blancas hasta hundirlas.

    La canción melancólica sonó en las cuatro paredes. Lenta y suave como un vals, trayendole recuerdos del pasado de los cuales no eran muy gratos en su momento pero ahora eran recordados con nostalgia.

    Una bonita música que fue interrumpida abruptamente cuando Akashi marcó una tecla incorrecta. Todo a propósito como si la perfección o las cualidades bonitas no fueran permitidas en su cabeza. Simplemente se levantó de ahí dejando de jugar al niño rico y tomó de nuevo su maleta. Un barco lo estaba esperando.
    🥀. La maleta colgaba de su mano aquella madrugada. Era la hora perfecta para irse y alcanzar los primeros rayos del sol. Nunca había viajado tan lejos y menos en los métodos humanos asi que sería un arduo viaje. Frente a él estaba aquel piano que a veces solía mirar cuando limpiaba las enormes ventanas del salón de música. Claro que no tenía permitido tocarlo pero no había nadie en ese momento. No tocaba un piano desde hace un par de años. Desde que su primer contratista le pedía una melodía en los días de fiesta. ¿Cuánto había pasado de eso? ¿Tres, cinco años? Sentado en el pequeño cojin rojo sus manos tocaron el instrumento. Deslizando sus yemas por esas teclas blancas hasta hundirlas. La canción melancólica sonó en las cuatro paredes. Lenta y suave como un vals, trayendole recuerdos del pasado de los cuales no eran muy gratos en su momento pero ahora eran recordados con nostalgia. Una bonita música que fue interrumpida abruptamente cuando Akashi marcó una tecla incorrecta. Todo a propósito como si la perfección o las cualidades bonitas no fueran permitidas en su cabeza. Simplemente se levantó de ahí dejando de jugar al niño rico y tomó de nuevo su maleta. Un barco lo estaba esperando.
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  • -Cansada sin nada que hacer pues en el bunker no le han mandado alguna misión, la androide se sentó bajo un árbol, levanta la mirada a la copa de árbol mientras su mente se dejaba envolver en algunos recuerdos que había hecho, dejo escapar un suspiro con algo de nostalgia, la comandante la había puesto en misión en solitario, asi que gran parte del tiempo sola, mientras otros androides hacían equipos de dos, ella fue designada a una soledad, pues según la comandante es más fácil misión de reconocimiento cuando se estaba en soledad-.

    Bueno.. Al menos puedo ir por ahora donde yo quiera.

    -Deja escapar un suspiro mientras solo sentía el viento acariciando su rostro y jugando con sus cabellos -.
    -Cansada sin nada que hacer pues en el bunker no le han mandado alguna misión, la androide se sentó bajo un árbol, levanta la mirada a la copa de árbol mientras su mente se dejaba envolver en algunos recuerdos que había hecho, dejo escapar un suspiro con algo de nostalgia, la comandante la había puesto en misión en solitario, asi que gran parte del tiempo sola, mientras otros androides hacían equipos de dos, ella fue designada a una soledad, pues según la comandante es más fácil misión de reconocimiento cuando se estaba en soledad-. Bueno.. Al menos puedo ir por ahora donde yo quiera. -Deja escapar un suspiro mientras solo sentía el viento acariciando su rostro y jugando con sus cabellos -.
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  • — Esto... Es realmente pacífico, demasiado... Ojalás poder mostrartelo en algún momento, se lo mucho que te gusta estar en alturas.

    -Sonreiria con algo de nostalgia al recordar ciertas cosas, mientras observaba la luna brillante, el silencio era total, todo está en calma, en paz total-
    — Esto... Es realmente pacífico, demasiado... Ojalás poder mostrartelo en algún momento, se lo mucho que te gusta estar en alturas. -Sonreiria con algo de nostalgia al recordar ciertas cosas, mientras observaba la luna brillante, el silencio era total, todo está en calma, en paz total-
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  • Quizá algunos guarden resentimiento de quien les hizo daño o a quienes dejaron atrás por diferentes cuestiones, pero para mi son personas que me dejaron experiencias buenas y malas que formaron al yo del presente, quizá sea una forma muy romantizada de ver las cosas, pero a la mayoría les recuerdo con cierta nostalgia e incluso a veces con aprecio, un sentimiento muy alejado del rencor o al odio. Creo que en parte es porqué me estoy volviendo vieja.

    https://music.youtube.com/watch?v=hQp_69UgtXQ
    Quizá algunos guarden resentimiento de quien les hizo daño o a quienes dejaron atrás por diferentes cuestiones, pero para mi son personas que me dejaron experiencias buenas y malas que formaron al yo del presente, quizá sea una forma muy romantizada de ver las cosas, pero a la mayoría les recuerdo con cierta nostalgia e incluso a veces con aprecio, un sentimiento muy alejado del rencor o al odio. Creo que en parte es porqué me estoy volviendo vieja. https://music.youtube.com/watch?v=hQp_69UgtXQ
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  • Era la primera vez, en todo el tiempo que llevaba existiendo entre los humanos, que podía elegir un vestido de su entero y absoluto gusto. Sin intervenciones crueles, sin críticas hirientes, sin las imposiciones de su jefa ni las cadenas invisibles del exorcista dictando cómo debía lucir.
    Eligió los colores guiada por una suave nostalgia: una tela blanca con delicados destellos rojos que le recordaban a su pelaje real, aquel que la abrigaba con naturalidad cuando solía correr libre.

    Al mirarse al espejo, el peso de los abusos y los sellos pareció aligerarse por un instante. No se veía imponente ni soberbia, sino como alguien que por fin encontraba un pequeño refugio en sí misma. Por primera vez desde que habitaba ese envase humano, Kardia se sentía, de una manera muy sencilla y genuina, bonita.
    Era la primera vez, en todo el tiempo que llevaba existiendo entre los humanos, que podía elegir un vestido de su entero y absoluto gusto. Sin intervenciones crueles, sin críticas hirientes, sin las imposiciones de su jefa ni las cadenas invisibles del exorcista dictando cómo debía lucir. Eligió los colores guiada por una suave nostalgia: una tela blanca con delicados destellos rojos que le recordaban a su pelaje real, aquel que la abrigaba con naturalidad cuando solía correr libre. Al mirarse al espejo, el peso de los abusos y los sellos pareció aligerarse por un instante. No se veía imponente ni soberbia, sino como alguien que por fin encontraba un pequeño refugio en sí misma. Por primera vez desde que habitaba ese envase humano, Kardia se sentía, de una manera muy sencilla y genuina, bonita.
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  • 𝕬 𝖉𝖎𝖑𝖊𝖒𝖒𝖆 𝖎𝖓 𝕷𝖚𝖈𝖐𝖞 𝕷𝖆𝖓𝖉 — 𝕻𝖆𝖗𝖆𝖉𝖎𝖘𝖊 𝖎𝖘 𝖇𝖚𝖎𝖑𝖙 𝖚𝖕𝖔𝖓 𝖚𝖓𝖎𝖋𝖔𝖗𝖒𝖎𝖙𝖞.

    Disparidades en un mar de pensamiento: la heterogeneidad de Adam cautivó su preocupación.

    Pidió a quien consideraba un colega registros visuales de la política ejecutada bajo el ala del honorable congreso. Con precisa humildad, buscó un consejo: el lenguaje tácito del sanedrín, la dinámica de un debate que escondía el cubismo más grosero.

    Reconoció cualidades que algunos llamarían honorables, mas el telar de palabras forjó un foro carente de sustancia.

    Dictámenes aplicados en un territorio reducido eran más fáciles de ejecutar; aunque las formas imperaron, halló utilidad al cincelar un sistema imperfecto. Pero, al contemplar al cónclave regir bajo la sombra de las naciones, tan insípido le pareció que él mismo se cuestionó la decisión de invertir su tiempo en tal espectáculo.

    Y ante las intrincadas sombras que brotaron de un artefacto holográfico, Zeraim hizo una comparación ingrata.

    Aquello estudiado destacaba por su disposición en herradura; él rememoró que la primera deliberación ocurrió bajo el testigo de una estrella marchita y un prado que se desentendió de la finitud. Ellos, como individuos, eran innegablemente desiguales, pero en su construcción conquistaron una afinidad propia de organismos más sencillos.

    La individualidad nunca fue un concepto a destacar. Eran frágiles, conscientes de un funesto destino en caso de negarse a la unidad; los que antes fueron miles decidieron privarse del sueño, y fraguaron las mitzvot. Y solo cuando necesitaron dictaminar el arquetipo de la nueva sangre y carne: aquello llamado “soma", reencontraron el cónclave.

    '𝕺𝖓𝖈𝖊 𝖒𝖔𝖗𝖊 𝕴 𝖇𝖊𝖘𝖊𝖊𝖈𝖍 𝖞𝖔𝖚, 𝖆𝖈𝖍𝖎𝖒: 𝖏𝖔𝖎𝖓 𝖞𝖔𝖚𝖗 𝖍𝖆𝖓𝖉𝖘. 𝕳𝖔𝖜 𝖘𝖍𝖆𝖑𝖑 𝖜𝖊 𝖈𝖔𝖒𝖊 𝖙𝖔 𝖚𝖓𝖉𝖊𝖗𝖘𝖙𝖆𝖓𝖉 𝖎𝖋 𝖜𝖊 𝖙𝖗𝖆𝖓𝖘𝖈𝖊𝖓𝖉 𝖓𝖔𝖙 𝖔𝖚𝖗𝖘𝖊𝖑𝖛𝖊𝖘?'

    Al culmen de la última grabación, en el silencio de su despacho, contempló con frialdad la boiserie delante de él. Quizá un vestigio de nostalgia: el fruncir de los labios que expresa conflictos, palabras que no pueden ser enunciadas.

    No era indecisión, sino una genuina interrogante que lo indujo a la reflexión: ¿cómo la marea de almas muriendo sobre la playa podía pecar de tanta divergencia?

    No llegó para evangelizar; la nación del Tevel no era objetivo de conquista, solo de estudio y eventual extracción.

    Conflictuado, el eco de una paternidad cósmica lo empujó a sentir genuina lástima, ya fuera por la endeblez observada o por la inflexibilidad de los dogmas.
    𝕬 𝖉𝖎𝖑𝖊𝖒𝖒𝖆 𝖎𝖓 𝕷𝖚𝖈𝖐𝖞 𝕷𝖆𝖓𝖉 — 𝕻𝖆𝖗𝖆𝖉𝖎𝖘𝖊 𝖎𝖘 𝖇𝖚𝖎𝖑𝖙 𝖚𝖕𝖔𝖓 𝖚𝖓𝖎𝖋𝖔𝖗𝖒𝖎𝖙𝖞. Disparidades en un mar de pensamiento: la heterogeneidad de Adam cautivó su preocupación. Pidió a quien consideraba un colega registros visuales de la política ejecutada bajo el ala del honorable congreso. Con precisa humildad, buscó un consejo: el lenguaje tácito del sanedrín, la dinámica de un debate que escondía el cubismo más grosero. Reconoció cualidades que algunos llamarían honorables, mas el telar de palabras forjó un foro carente de sustancia. Dictámenes aplicados en un territorio reducido eran más fáciles de ejecutar; aunque las formas imperaron, halló utilidad al cincelar un sistema imperfecto. Pero, al contemplar al cónclave regir bajo la sombra de las naciones, tan insípido le pareció que él mismo se cuestionó la decisión de invertir su tiempo en tal espectáculo. Y ante las intrincadas sombras que brotaron de un artefacto holográfico, Zeraim hizo una comparación ingrata. Aquello estudiado destacaba por su disposición en herradura; él rememoró que la primera deliberación ocurrió bajo el testigo de una estrella marchita y un prado que se desentendió de la finitud. Ellos, como individuos, eran innegablemente desiguales, pero en su construcción conquistaron una afinidad propia de organismos más sencillos. La individualidad nunca fue un concepto a destacar. Eran frágiles, conscientes de un funesto destino en caso de negarse a la unidad; los que antes fueron miles decidieron privarse del sueño, y fraguaron las mitzvot. Y solo cuando necesitaron dictaminar el arquetipo de la nueva sangre y carne: aquello llamado “soma", reencontraron el cónclave. '𝕺𝖓𝖈𝖊 𝖒𝖔𝖗𝖊 𝕴 𝖇𝖊𝖘𝖊𝖊𝖈𝖍 𝖞𝖔𝖚, 𝖆𝖈𝖍𝖎𝖒: 𝖏𝖔𝖎𝖓 𝖞𝖔𝖚𝖗 𝖍𝖆𝖓𝖉𝖘. 𝕳𝖔𝖜 𝖘𝖍𝖆𝖑𝖑 𝖜𝖊 𝖈𝖔𝖒𝖊 𝖙𝖔 𝖚𝖓𝖉𝖊𝖗𝖘𝖙𝖆𝖓𝖉 𝖎𝖋 𝖜𝖊 𝖙𝖗𝖆𝖓𝖘𝖈𝖊𝖓𝖉 𝖓𝖔𝖙 𝖔𝖚𝖗𝖘𝖊𝖑𝖛𝖊𝖘?' Al culmen de la última grabación, en el silencio de su despacho, contempló con frialdad la boiserie delante de él. Quizá un vestigio de nostalgia: el fruncir de los labios que expresa conflictos, palabras que no pueden ser enunciadas. No era indecisión, sino una genuina interrogante que lo indujo a la reflexión: ¿cómo la marea de almas muriendo sobre la playa podía pecar de tanta divergencia? No llegó para evangelizar; la nación del Tevel no era objetivo de conquista, solo de estudio y eventual extracción. Conflictuado, el eco de una paternidad cósmica lo empujó a sentir genuina lástima, ya fuera por la endeblez observada o por la inflexibilidad de los dogmas.
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  • (Se escucha el estático de una radio antigua, seguido por un ruidoso chirrido de un micrófono siendo ajustado)

    ¡Muy buenos días, tardes, y noches mi querida audiencia que sintoniza esta frecuencia infernal¿Cómo va su eterna condena el día de hoy? ¿Mal? ¿Peor? ¿Terriblemente abrumadora? ¡Jajajajaja! ¡Excelente! ¡A nadie le importa! El sufrimiento es el condimento de la vida... o de la muerte, en nuestro caso.
    Pero basta de charlas triviales sobre sus patéticas miserias. Estoy aquí porque mis oídos ya no soportan el lamento agónico que emana de sus dispositivos modernos. Si vuelvo a escuchar un solo segundo de ese tal "Bad Bunny", me veré obligado a sintonizar sus gritos personalmente. ¡Esa cacofonía de balbuceos y ritmos sintéticos no es música, es una ofensa al buen gusto!
    ¡Presten atención, mis condenados oyentes, y dejen que les brinde una pizca de verdadera cultura! En mis tiempos, el talento no se compraba en una caja de ritmos y el "autotune" era un concepto inexistente. ¡Había que tener voz, alma y un toque de locura!

    (Se escucha el chasquido mecánico presionando un botón. El sonido de una aguja recorriendo el surco de un vinilo llena el aire con un ligero siseo clásico antes de que la melodía estalle)

    ¡Afinen sus oídos, si es que todavía les queda algo de sensibilidad auditiva, y deléitense con esta joya del pasado!

    (Mientras la música inunda la cabina con una elegancia de otro siglo, comencé a tararear, mi voz fundiéndose con la melodía. Aunque mis oyentes solo perciben la transmisión impecable, él se balancea al ritmo de la orquesta, cerrando los ojos y dejando que la nostalgia lo envuelva. Sus labios se mueven con precisión quirúrgica, cantando cada nota con un deleite privado, redescubriendo la belleza de una era donde la música aún tenía corazón.)



    https://youtu.be/rAhVig7uaq4?si=iLObbx-QITq_okA1
    (Se escucha el estático de una radio antigua, seguido por un ruidoso chirrido de un micrófono siendo ajustado) 🎙️¡Muy buenos días, tardes, y noches mi querida audiencia que sintoniza esta frecuencia infernal🎙️¿Cómo va su eterna condena el día de hoy? ¿Mal? ¿Peor? ¿Terriblemente abrumadora? ¡Jajajajaja! ¡Excelente! ¡A nadie le importa! El sufrimiento es el condimento de la vida... o de la muerte, en nuestro caso. 🎙️Pero basta de charlas triviales sobre sus patéticas miserias. Estoy aquí porque mis oídos ya no soportan el lamento agónico que emana de sus dispositivos modernos. Si vuelvo a escuchar un solo segundo de ese tal "Bad Bunny", me veré obligado a sintonizar sus gritos personalmente. 🎙️¡Esa cacofonía de balbuceos y ritmos sintéticos no es música, es una ofensa al buen gusto!🎙️ ¡Presten atención, mis condenados oyentes, y dejen que les brinde una pizca de verdadera cultura! En mis tiempos, el talento no se compraba en una caja de ritmos y el "autotune" era un concepto inexistente. ¡Había que tener voz, alma y un toque de locura!🎙️ (Se escucha el chasquido mecánico presionando un botón. El sonido de una aguja recorriendo el surco de un vinilo llena el aire con un ligero siseo clásico antes de que la melodía estalle) 🎙️¡Afinen sus oídos, si es que todavía les queda algo de sensibilidad auditiva, y deléitense con esta joya del pasado!🎙️ (Mientras la música inunda la cabina con una elegancia de otro siglo, comencé a tararear, mi voz fundiéndose con la melodía. Aunque mis oyentes solo perciben la transmisión impecable, él se balancea al ritmo de la orquesta, cerrando los ojos y dejando que la nostalgia lo envuelva. Sus labios se mueven con precisión quirúrgica, cantando cada nota con un deleite privado, redescubriendo la belleza de una era donde la música aún tenía corazón.) https://youtu.be/rAhVig7uaq4?si=iLObbx-QITq_okA1
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  • - Sabes tú, lo sé yo, dónde y cuando fuimos libres, y adónde se fue nuestra amada libertad, presos del silencio, nos adornan suspiros cargados de nostalgia, mi recuerdo en tu mirada te molesta y mi corazón suele doler cuando yo pienso en usted, es así, ironía pensar que la luz fue amante de la oscuridad, bailamos si, bailamos como la vida y la muerte en un sueño donde ambos se aman y se toman de la mano, sin principio ni final, te extraño si, en mis madrugadas, en mis enojos, en días donde espero milagrosamente una llamada, si.. a veces, porque estoy acostumbrado a no dar espacio al sentimiento, soy de acero recuerdas, acero que solo puede ser forjado con el fuego que nace de tus labios ... Ave mía Pendragon, que la vida te bendiga y un día puedas recordarme con una sonrisa .
    - Sabes tú, lo sé yo, dónde y cuando fuimos libres, y adónde se fue nuestra amada libertad, presos del silencio, nos adornan suspiros cargados de nostalgia, mi recuerdo en tu mirada te molesta y mi corazón suele doler cuando yo pienso en usted, es así, ironía pensar que la luz fue amante de la oscuridad, bailamos si, bailamos como la vida y la muerte en un sueño donde ambos se aman y se toman de la mano, sin principio ni final, te extraño si, en mis madrugadas, en mis enojos, en días donde espero milagrosamente una llamada, si.. a veces, porque estoy acostumbrado a no dar espacio al sentimiento, soy de acero recuerdas, acero que solo puede ser forjado con el fuego que nace de tus labios ... Ave mía Pendragon, que la vida te bendiga y un día puedas recordarme con una sonrisa .
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