• ¿Asi que tu?

    *Su estado mental inestable, finalmente había colapsado, sumergido a la trazacaminos a un espiral de auto destrucción, estando tanto tiempo sola, ya sin nadie, más heridas en tras heridas el alma y el corazón, provocaron qué algo dentro de ella se quebrara, quedando así en una oscuridad densa con un corazón sellado para no sentir mas dolor, del amor solo aprendio que es abandono y soledad, pues fue todo lo que recibio cada vez que se abría, miraba ese sentimiento como algo que solo trae sufrimiento, y para no sentir mas, solo lo descartó de su vida. *
    ¿Asi que tu? *Su estado mental inestable, finalmente había colapsado, sumergido a la trazacaminos a un espiral de auto destrucción, estando tanto tiempo sola, ya sin nadie, más heridas en tras heridas el alma y el corazón, provocaron qué algo dentro de ella se quebrara, quedando así en una oscuridad densa con un corazón sellado para no sentir mas dolor, del amor solo aprendio que es abandono y soledad, pues fue todo lo que recibio cada vez que se abría, miraba ese sentimiento como algo que solo trae sufrimiento, y para no sentir mas, solo lo descartó de su vida. *
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  • La verdad es lo unico que puedo tener este mundo que , una simpre soledad gracias por todo mis amigo
    La verdad es lo unico que puedo tener este mundo que , una simpre soledad gracias por todo mis amigo
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  • *Aprovechando este momento de soledad decidí animarme con una ida al cine a ver la película de los "Backrooms"

    -¡OH SIII!. Esto si se que es una gran adaptación de un "creepypasta". A24 nunca decepciona. *Una señora me hace callar por hablar en voz alta y me tapo la boca*

    //Recomendada la peli por cierto. Cine puro.
    *Aprovechando este momento de soledad decidí animarme con una ida al cine a ver la película de los "Backrooms" -¡OH SIII!. Esto si se que es una gran adaptación de un "creepypasta". A24 nunca decepciona. *Una señora me hace callar por hablar en voz alta y me tapo la boca* //Recomendada la peli por cierto. Cine puro.
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  • 〔 𝐗-𝐌𝖾𐓣 𝐀𝐔 〕


    El trabajo en la madrugada siempre era lo peor. Esas horas muertas donde la soledad se hacía más pesada y el silencio más ruidoso que estar en medio de una fiesta. Alaska lo odiaba demasiado. Lo único que podía romper ese silencio eran los zumbidos de los tubos fluorescentes dentro de la gasolinera y uno de los ventiladores de las heladeras funcionando mal. Pero incluso así había algo más en el ambiente que ella no podía discernir con claridad, pero a la vez sabía que era algo malo.

    Decidió salir, tomar un poco de aire tal vez ayudaría a calmar el creciente dolor en su cabeza, justo detrás de la frente. Sacó su paquete de cigarrillos y tomó uno para encenderlo, pero le costó más de lo usual. Tuvo que intentarlo cinco veces hasta que finalmente se encendió, aquello la estresó un poco, sintiendo escalofríos. No era por estar fuera, ese frío venía desde dentro.

    Dio una calada larga para llenar bien sus pulmones de humo y nicotina, y lo mantuvo allí un momento antes de expulsarlo con lentitud. Sus hombros se relajaron de a poco. Duró poco antes que el letrero de fuera empezara a parpadear. Tal vez un error, podía pasar, había ocurrido antes. El problema era que el dueño lo había mandado arreglar hacía dos días y, al mismo tiempo, el dolor de cabeza se intensificaba. Se quejó apenas antes de cerrar los ojos.

    —...ᵗᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ. —el susurro se escuchó demasiado cerca, justo al lado de su oreja. Abrió los ojos de golpe y casi se echó a correr. De no ser porque su cuerpo quedó medio congelado lo habría hecho, pero solo se alejó unos pasos mientras miró alrededor. Nada, nadie.

    —Solo tu imaginación, Alaska. —se dijo a sí misma antes de dar otra calada. Y ahí escuchó un motor, luego vio las luces de vehículo antes de poder vislumbrar bien que se trataba de una camioneta negra. La música se hizo presente enseguida también, demasiado alta como para que dentro pudiera escuchar algo desde afuera. Tenía algunos símbolos dibujados con aerosol rojo y blanco. Apartó la vista de inmediato apenas una de las puertas traseras se abrió, por alguna razón no le dio buena espina.

    Cuatro hombres salieron, riéndose con demasiada fuerza, uno de ellos la miró al instante, más de lo necesario.

    —Miren nada más... no solo dejan a cualquiera trabajar a estar horas, también tienen que ser... ¿qué? ¿Sobreviviente de homicidio o algo? —se burló de la cicatriz de la chica, sin apartar la vista de ella. vaya descaro. Pero la chica hizo caso omiso mientras apagó el cigarrillo contra la pared y volvió al interior de la estación. No quería más problemas de los que ya tenía.

    Las luces titilaron de repente, de forma muy rápida y tenue, pero ella lo notó enseguida. Lo quiso ignorar, pero después de pasar por la puerta tuvo que detenerse en seco por la puntada de dolor que sintió en la cabeza, llevando una mano a su sien al mismo tiempo que cerró los ojos.

    —Oye —llamó otro hombre mientras pasó por su lado, observándola con confusión—, ¿te pasa algo?

    —Estoy... bien... —abrir los ojos le provocó dolor también, se quejó con levedad. Por desgracia no termino ahí, pues un pitido empezó a sonar en su oreja derecha, luego la izquierda, era tan agudo que sintió que los tímpanos iban a reventar.

    —...¿Qué le pasa? —el pequeño grupo se la quedó viendo, atentos. Eso la puso más nerviosa.

    Antes de siquiera poder llevar la mano hacia su nariz sintió la sangre caer. No fue demasiada, solo lo suficiente para notarlo. Ahí supo que tenía que encontrar la forma de calmarse de inmediato. Se movió de nuevo, algo torpe, y cuando posó una mano en el mostrador las luces volvieron a titilar, las botellas en las heladeras tintineando y los vidrios de éstas vibrando.

    —Hey... —de nuevo llamaron su atención— ¿Qué carajo eres?

    —¡ᵀᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ! ¡ⱽᵃⁿ ᵃ ᵐᵃᵗᵃʳᵗᵉ! —el susurro de nuevo, pero ahora era como un grito lejano. Alaska respiró con pesadez, retrocediendo mientras notó que los hombres se acercaban a ella. Se estaba sobrecargando, sentía que algo empujaba desde dentro de su cráneo, como si fuera demasiado pequeño para contenerlo. No podía pensar bien aunque sentía que debía salir corriendo. No creía poder hacerlo a tiempo.




    // Puede responder cualquiera, por cierto. Pero si se dificulta, pido perdón. ;w;
    〔 𝐗-𝐌𝖾𐓣 𝐀𝐔 〕 El trabajo en la madrugada siempre era lo peor. Esas horas muertas donde la soledad se hacía más pesada y el silencio más ruidoso que estar en medio de una fiesta. Alaska lo odiaba demasiado. Lo único que podía romper ese silencio eran los zumbidos de los tubos fluorescentes dentro de la gasolinera y uno de los ventiladores de las heladeras funcionando mal. Pero incluso así había algo más en el ambiente que ella no podía discernir con claridad, pero a la vez sabía que era algo malo. Decidió salir, tomar un poco de aire tal vez ayudaría a calmar el creciente dolor en su cabeza, justo detrás de la frente. Sacó su paquete de cigarrillos y tomó uno para encenderlo, pero le costó más de lo usual. Tuvo que intentarlo cinco veces hasta que finalmente se encendió, aquello la estresó un poco, sintiendo escalofríos. No era por estar fuera, ese frío venía desde dentro. Dio una calada larga para llenar bien sus pulmones de humo y nicotina, y lo mantuvo allí un momento antes de expulsarlo con lentitud. Sus hombros se relajaron de a poco. Duró poco antes que el letrero de fuera empezara a parpadear. Tal vez un error, podía pasar, había ocurrido antes. El problema era que el dueño lo había mandado arreglar hacía dos días y, al mismo tiempo, el dolor de cabeza se intensificaba. Se quejó apenas antes de cerrar los ojos. —...ᵗᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ. —el susurro se escuchó demasiado cerca, justo al lado de su oreja. Abrió los ojos de golpe y casi se echó a correr. De no ser porque su cuerpo quedó medio congelado lo habría hecho, pero solo se alejó unos pasos mientras miró alrededor. Nada, nadie. —Solo tu imaginación, Alaska. —se dijo a sí misma antes de dar otra calada. Y ahí escuchó un motor, luego vio las luces de vehículo antes de poder vislumbrar bien que se trataba de una camioneta negra. La música se hizo presente enseguida también, demasiado alta como para que dentro pudiera escuchar algo desde afuera. Tenía algunos símbolos dibujados con aerosol rojo y blanco. Apartó la vista de inmediato apenas una de las puertas traseras se abrió, por alguna razón no le dio buena espina. Cuatro hombres salieron, riéndose con demasiada fuerza, uno de ellos la miró al instante, más de lo necesario. —Miren nada más... no solo dejan a cualquiera trabajar a estar horas, también tienen que ser... ¿qué? ¿Sobreviviente de homicidio o algo? —se burló de la cicatriz de la chica, sin apartar la vista de ella. vaya descaro. Pero la chica hizo caso omiso mientras apagó el cigarrillo contra la pared y volvió al interior de la estación. No quería más problemas de los que ya tenía. Las luces titilaron de repente, de forma muy rápida y tenue, pero ella lo notó enseguida. Lo quiso ignorar, pero después de pasar por la puerta tuvo que detenerse en seco por la puntada de dolor que sintió en la cabeza, llevando una mano a su sien al mismo tiempo que cerró los ojos. —Oye —llamó otro hombre mientras pasó por su lado, observándola con confusión—, ¿te pasa algo? —Estoy... bien... —abrir los ojos le provocó dolor también, se quejó con levedad. Por desgracia no termino ahí, pues un pitido empezó a sonar en su oreja derecha, luego la izquierda, era tan agudo que sintió que los tímpanos iban a reventar. —...¿Qué le pasa? —el pequeño grupo se la quedó viendo, atentos. Eso la puso más nerviosa. Antes de siquiera poder llevar la mano hacia su nariz sintió la sangre caer. No fue demasiada, solo lo suficiente para notarlo. Ahí supo que tenía que encontrar la forma de calmarse de inmediato. Se movió de nuevo, algo torpe, y cuando posó una mano en el mostrador las luces volvieron a titilar, las botellas en las heladeras tintineando y los vidrios de éstas vibrando. —Hey... —de nuevo llamaron su atención— ¿Qué carajo eres? —¡ᵀᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ! ¡ⱽᵃⁿ ᵃ ᵐᵃᵗᵃʳᵗᵉ! —el susurro de nuevo, pero ahora era como un grito lejano. Alaska respiró con pesadez, retrocediendo mientras notó que los hombres se acercaban a ella. Se estaba sobrecargando, sentía que algo empujaba desde dentro de su cráneo, como si fuera demasiado pequeño para contenerlo. No podía pensar bien aunque sentía que debía salir corriendo. No creía poder hacerlo a tiempo. // Puede responder cualquiera, por cierto. Pero si se dificulta, pido perdón. ;w;
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  • Estar rodeada de personas y aun así sentir una inmensa soledad, la sensación es tan pesada.. Que oprime el pecho.

    Una sensación que no se irá, esta alma fuerte hoy se siente, estrellarse contra el piso..

    Con las alas rotas y heridas que no se ven pero sangran, toca seguir caminado este sendero... Aunque sea sola..
    Estar rodeada de personas y aun así sentir una inmensa soledad, la sensación es tan pesada.. Que oprime el pecho. Una sensación que no se irá, esta alma fuerte hoy se siente, estrellarse contra el piso.. Con las alas rotas y heridas que no se ven pero sangran, toca seguir caminado este sendero... Aunque sea sola..
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  • La soledad se siente muy fea esta noche.. ojalá alguien se desvelara conmigo~
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  • ¿Que se cuentan? Muero de soledad.
    ¿Que se cuentan? Muero de soledad.
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  • Viaje A Las Estrellas
    Fandom Honkai star rail
    Categoría Otros
    *En un día, bastante temprano, la trazacaminos, Stelle le costó dormir, tanto que tenía ojeras en los ojos, bostezo porque si bien paso la noche despierta. *

    Ahora si, estoy por hacerle honor a mi animal interior.

    *Comentó en un tono de broma, recordado que siempre se le relaciona con los mapaches, ya a no poder dormir, se levanta de su cama de aquel cuarto de hotel donde se quedo junto a sus amigos, cuando llegaron a este planeta para la expedición de trazacaminos. *

    Supongo que esto llego a su fin.

    *Puso la mano en el cristal de la ventana, mirando el paisaje que se asomaba ante sus ojos, una vez que el manto de la noche había comenzado a ceder, cerro sus ojos recordado a los amigos que había conocido, como Maomao, entre otros.*

    Pase muchas cosas, asi que no puedo quejarme.

    *Alejándose de la ventana, Stelle se fue directo a tomar un baño, al entrar al cuarto de baño, despojandose de sus ropas, dejo que el agua cayera por su cuerpo, llevandose así el recuedo de esa noche de desvelo, terminando de bañarse, regreso a vestirse para prepararse e ir a buscar a sus amigos que seguro, la estarían esperando. *

    Bueno, estoy lista.

    *Sale de su cuarto, apagado la luz y cerrando la puerta, dejando esa habitación en penumbras, camino hasta el vestíbulo, donde los demás ya la estaba esperando.

    Con una sonrisa se acercó a ellos *

    Buenos días, Himeko, Welt, marzo y Dan Heng.

    *Saludo a sus amigos quienes a verla, notaron sus ojeras y 7 de marzo se acercó a Stelle*

    ¿Que te paso?

    *Pregunto la pelirrosa alegre a ver a la chica de pelo gris con esas ojeras. *

    Tranquila, Marzo, solo no dormí bien, supongo que tendré que descansar en vagon panorámico aunque sea un poco.

    *Trato de calmar a su amiga, marzo por su parte, suspira y no le quedo mas qué hacerle caso, pues pensó que seria los nervios de volver a viajar entre las estrellas y buscar nuevos planetas para hacer alianzas y amistades. *

    Bueno, supongo que ya estamos.

    *Interrupio Dan Heng, quien estaba cruzado de brazos con los ojos cerrados, pero dejo de estar asi una vez que hablo.

    Himeko escucho todo, dejando ver una sonrisa. *

    En ese caso lo mejor es regresar a bordo del tren, pom pom debe ya sentirse solo.

    *Welt quien estaba a lado de Himeko, asiste. *

    Regresemos.

    *Dijo Welt al acomodar sus lentes, todos ya reunidos comenzaron el recorrido rumbo al Expreso Astral, una vez estar cerca del tren, este abre una puerta y entran, la puerta se cierra atrás de ellos, Stelle y los demás se reencuentran con pompom.

    Cada uno le habla de lo que vivieron en mientras estuvieron en aquel lugar.

    Ya todo estaba listo, el tren comenzó a avanzar, se elevó por el aire, rumbo al cielo, cruzado la atmósfera y dejando ese planeta atrás, desde la ventana, Stelle miro como el paisaje del planeta quedo fuera para dar paso a las estrellas. *

    Preparse es hora del salto.

    *Advierte pompom, el tren comenzó a ser envuelto por lo que parece polvo estelar, quedando todo cubierto por una luz plateada, en la visión de ese suceso desde el planeta donde antes estaba, solo parecía una estrella fugaz.

    Aunque ellos se hayan ido, se dice que siempre que se sienta el peso de la soledad y si en tu corazón conservas la llama de los anónimos de expreso Astral y ves el cielo de noche, podrás ver una estrella fugaz cruzar el cielo, porque no importa donde estén y los años luz que les separen, todos serán trazacaminos en el corazón.

    Nunca lo olvides, vive intensamente y lucha por cuidar esos vínculos que nos unen, protege a los demás, pero sobre todo, se fiel a ti mismo, nunca intentes cambiar por otros, pues la verdadera amistad o en el amor, es importante ser uno mismo, eres una estrella, eres un anonimo, eres un trazacaminos. *
    *En un día, bastante temprano, la trazacaminos, Stelle le costó dormir, tanto que tenía ojeras en los ojos, bostezo porque si bien paso la noche despierta. * Ahora si, estoy por hacerle honor a mi animal interior. *Comentó en un tono de broma, recordado que siempre se le relaciona con los mapaches, ya a no poder dormir, se levanta de su cama de aquel cuarto de hotel donde se quedo junto a sus amigos, cuando llegaron a este planeta para la expedición de trazacaminos. * Supongo que esto llego a su fin. *Puso la mano en el cristal de la ventana, mirando el paisaje que se asomaba ante sus ojos, una vez que el manto de la noche había comenzado a ceder, cerro sus ojos recordado a los amigos que había conocido, como Maomao, entre otros.* Pase muchas cosas, asi que no puedo quejarme. *Alejándose de la ventana, Stelle se fue directo a tomar un baño, al entrar al cuarto de baño, despojandose de sus ropas, dejo que el agua cayera por su cuerpo, llevandose así el recuedo de esa noche de desvelo, terminando de bañarse, regreso a vestirse para prepararse e ir a buscar a sus amigos que seguro, la estarían esperando. * Bueno, estoy lista. *Sale de su cuarto, apagado la luz y cerrando la puerta, dejando esa habitación en penumbras, camino hasta el vestíbulo, donde los demás ya la estaba esperando. Con una sonrisa se acercó a ellos * Buenos días, Himeko, Welt, marzo y Dan Heng. *Saludo a sus amigos quienes a verla, notaron sus ojeras y 7 de marzo se acercó a Stelle* ¿Que te paso? *Pregunto la pelirrosa alegre a ver a la chica de pelo gris con esas ojeras. * Tranquila, Marzo, solo no dormí bien, supongo que tendré que descansar en vagon panorámico aunque sea un poco. *Trato de calmar a su amiga, marzo por su parte, suspira y no le quedo mas qué hacerle caso, pues pensó que seria los nervios de volver a viajar entre las estrellas y buscar nuevos planetas para hacer alianzas y amistades. * Bueno, supongo que ya estamos. *Interrupio Dan Heng, quien estaba cruzado de brazos con los ojos cerrados, pero dejo de estar asi una vez que hablo. Himeko escucho todo, dejando ver una sonrisa. * En ese caso lo mejor es regresar a bordo del tren, pom pom debe ya sentirse solo. *Welt quien estaba a lado de Himeko, asiste. * Regresemos. *Dijo Welt al acomodar sus lentes, todos ya reunidos comenzaron el recorrido rumbo al Expreso Astral, una vez estar cerca del tren, este abre una puerta y entran, la puerta se cierra atrás de ellos, Stelle y los demás se reencuentran con pompom. Cada uno le habla de lo que vivieron en mientras estuvieron en aquel lugar. Ya todo estaba listo, el tren comenzó a avanzar, se elevó por el aire, rumbo al cielo, cruzado la atmósfera y dejando ese planeta atrás, desde la ventana, Stelle miro como el paisaje del planeta quedo fuera para dar paso a las estrellas. * Preparse es hora del salto. *Advierte pompom, el tren comenzó a ser envuelto por lo que parece polvo estelar, quedando todo cubierto por una luz plateada, en la visión de ese suceso desde el planeta donde antes estaba, solo parecía una estrella fugaz. Aunque ellos se hayan ido, se dice que siempre que se sienta el peso de la soledad y si en tu corazón conservas la llama de los anónimos de expreso Astral y ves el cielo de noche, podrás ver una estrella fugaz cruzar el cielo, porque no importa donde estén y los años luz que les separen, todos serán trazacaminos en el corazón. Nunca lo olvides, vive intensamente y lucha por cuidar esos vínculos que nos unen, protege a los demás, pero sobre todo, se fiel a ti mismo, nunca intentes cambiar por otros, pues la verdadera amistad o en el amor, es importante ser uno mismo, eres una estrella, eres un anonimo, eres un trazacaminos. *
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  • Recluido, en la segura soledad de su hogar. Elías se encerraba en la lectura y en sus estudios, como era costumbre, un legado entero de conocimientos que él, con su longevidad, atesoraría en su mente incluso cuando el mundo los olvidara, pero había algo que era incapaz de comprender, algo que para el resto del mundo podía ser algo primordial; las emociones.

    Él, con su presencia silente y su mirada atenta llevaba años tratando de averiguar más sobre los humanos, entender esas emociones que los movían, el motor de su vida que los forzaba a levantarse una y otra vez...

    Algo de lo que él carecía.

    ⸻ Necesito más detalles.

    Si no podía comprenderlo por su cuenta, tendría que mover ficha, era momento de abandonar ese aislamiento autoimpuesto, ese distanciamiento que él mismo había decidido mantener por precaución.

    Era momento de buscar a alguien de quien aprender.
    Recluido, en la segura soledad de su hogar. Elías se encerraba en la lectura y en sus estudios, como era costumbre, un legado entero de conocimientos que él, con su longevidad, atesoraría en su mente incluso cuando el mundo los olvidara, pero había algo que era incapaz de comprender, algo que para el resto del mundo podía ser algo primordial; las emociones. Él, con su presencia silente y su mirada atenta llevaba años tratando de averiguar más sobre los humanos, entender esas emociones que los movían, el motor de su vida que los forzaba a levantarse una y otra vez... Algo de lo que él carecía. ⸻ Necesito más detalles. Si no podía comprenderlo por su cuenta, tendría que mover ficha, era momento de abandonar ese aislamiento autoimpuesto, ese distanciamiento que él mismo había decidido mantener por precaución. Era momento de buscar a alguien de quien aprender.
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  • Sé quién soy. Sé lo que quiero. Y creo devotamente en la belleza del mundo... incluso en la soledad y en la oscuridad... Pero... ¿tú lo sabes?
    Sé quién soy. Sé lo que quiero. Y creo devotamente en la belleza del mundo... incluso en la soledad y en la oscuridad... Pero... ¿tú lo sabes?
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