• ─────  STARTER CALL .ᐟ
    ᅠᅠ                    ♡ Elijah Vítkov

    El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar.
    Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua.

    ❛...❜

    Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar.
    Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió.
    Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir.

    Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle.
    ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada.
    La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números.

    Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos.
    ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜.

    Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota.
    El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜.

    Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo.

    El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria.
    ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜

    Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜

    La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜.

    Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
    ─────  STARTER CALL .ᐟ ᅠᅠ                    ♡ [fusion_bronze_monkey_923] El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar. Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua. ❛...❜ Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar. Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió. Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle. ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada. La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números. Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos. ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜. Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota. El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜. Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo. El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria. ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜ Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜ La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜. Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
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  • Puedo sentir muchas cosas...he sentido odio hacia los monos no hechiceros, soledad...ahora...ahora estoy tranquilo conmigo mismo...Es tranquilizante.
    Puedo sentir muchas cosas...he sentido odio hacia los monos no hechiceros, soledad...ahora...ahora estoy tranquilo conmigo mismo...Es tranquilizante.
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  • - y como jamás encontró a Zooble, Ragatha, pomni, Jax y aunque aún duda si querer a kinger cerca con el riesgo que significa tener a su padre cerca.....
    Se sentó en una esquinita del circo vacío para pintar figuras de sus jugadores quizás también después haga a los demás jugadores que tiene abstraidos en el sótano.
    Saco la lengua mientras se concentraba en dibujar hasta el las mínimo detalle en cada figura ....
    Sin duda dejar a caine sin poder hacer nada cuando fue creado para hacer algo, lo estresa así que debe buscar formas de pasar su eterna soledad sin enloquecer o tomarle odio a los INGRATOS.... Queridos humanitos para los que fue creado -
    - y como jamás encontró a Zooble, Ragatha, pomni, Jax y aunque aún duda si querer a kinger cerca con el riesgo que significa tener a su padre cerca..... Se sentó en una esquinita del circo vacío para pintar figuras de sus jugadores quizás también después haga a los demás jugadores que tiene abstraidos en el sótano. Saco la lengua mientras se concentraba en dibujar hasta el las mínimo detalle en cada figura .... Sin duda dejar a caine sin poder hacer nada cuando fue creado para hacer algo, lo estresa así que debe buscar formas de pasar su eterna soledad sin enloquecer o tomarle odio a los INGRATOS.... Queridos humanitos para los que fue creado -
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  • Nuevos amigos. Viejas alianzas
    Fandom The Walking Dead
    Categoría Drama
    ㅤㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝚂𝚃𝙰𝚁𝚃𝙴𝚁 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝗟𝗲𝗼𝗻 𝗠𝗮𝗱𝗱𝗼𝘅




    Muchas cosas habían cambiado desde la muerte de Rick. Pareció que con su sacrificio, el líder de Alexandria se llevó tambien aquello que habia unificado a las comunidades. Como si fuera el corazón del grupo, al explotar el puente Rick habia iniciado la escisión de la familia que él mismo habia unido.

    Tras lo sucedido con Jocelyn y los niños, Michonne habia decidido cerrar las puertas de Alexandria a todo el mundo, a todo aquel que no fuera de la comunidad. Habia cerrado las puertas a la familia que tanto trabajo le habia costado a Rick y a la hermandad entre los pueblos. Las pocas noticias que llegaban de Hilltop eran de extraperlo pues Aaron aún seguía reuniéndose con Jesús de tanto en tanto.

    Y la vida en Alexandria continuó, con sus vaivenes y qué haceres cotidianos. Como tambien la vida de Rosita Espinosa quien, tras la guerra con los Salvadores tenía muchas heridas propias que sanar. Habia comenzado una relacion con Siddiq, el medico por el que Carl dio su vida, aunque en realidad Rosita sabía que no duraría. Ninguna de sus relaciones duraba demasiado. Parecía condenada a la soledad. No llegaba a encontrar nunca aquello que queria realmente, a alguien que la hiciera sentir fuerte, que estaba en casa, que tenía un hogar. Puede que esas fueran las razones que, recientemente la habían separado de Siddiq y le habían hecho refugiarse en brazos de Gabriel, quien estaba empecinado en encontrar nuevas personas en el exterior. A pesar de las reticencias y las normas de Michonne.

    Y pareció que el rescate de un grupo por parte de la pequeña Judith reavivo esas esperanzas del buen pastor, quien volvio a desempolvar el equipo de radio que Eugene habia encontrado. Hablando de aquel equipo de radio, Eugene le habia trasladado a Gabriel su idea de colocar un amplificador para llegar más lejos con la señal de radio.

    Y puede que aquella excursión de Eugene y Rosita fuera un nuevo comienzo. Trajo consigo demasiados cambios y dio la vuelta a todo lo que los supervivientes creían conocer. Como el hecho de que cuando estaban intentando colocar aquel amplificador, Rosita y Eugene se vieran rodeados por una horda de caminantes que, en teoría deberían de haber continuado su rumbo y terminaron regresando al lugar donde ellos se encontraban y, no solo eso… Parecieron iniciar una cacería contra ambos. Y, puede que producto del cansancio o la deshidratación, pero… Rosita juraría haberlos escuchado hablar entre sí.

    No estaría segura de aquello, pero tenía una cosa muy clara. Poner a salvo a Eugene y buscar ayuda era lo primordial. Y eso sería todo lo que ocuparía su mente antes de perder el sentido. Y ese pensamiento la acompañó hasta que despertó, de pronto, en la enfermería de Hilltop. Tras contarle la noticia a Michonne y Siddiq (quienes habían llegado a Hilltop trasladando al grupo que Judith habia rescatado) y recibir la prohibición por parte del propio Siddiq de moverse de la cama. Aunque Rosita no era de las que se quedaban sentadas… Y, aunque no pudiera hacer demasiado por Eugene y por el grupo de búsqueda que habia ido tras él, Rosita necesitaba hacer algo. Lo que fuera… A pesar de las recomendaciones de Siddiq, Rosita salió al exterior, a pesar de sentirse algo mareada. Intentando ignorar su presentimiento, ese con el que habia lidiado las últimas semanas, salió de Barrington House y rápidamente fue recibida con la cálida sonrisa de Carol y su maternal abrazo.

    -Hola… ¿Cómo estás? Me he enterado de lo de Eugene… Daryl ha ido a buscarlo con Aaron y Jesús. Tranquila, lo encontrarán -le dijo Carol.

    Rosita negó con la cabeza.

    -No… Están en peligro… He visto… No sé, creo que fuera cosa del cansancio pero te prometo que los escuchamos hablar…- ante la mirada de incomprensión de Carol, Rosita se explicó mejor- A los caminantes… Hablaban entre sí. Nos estaban buscando…

    Carol frunció los labios, preocupada.

    -No te preocupes… Darán con Eugene. Daryl es el mejor rastreador del país… -apretó suavemente su brazo- Deberías descansar…

    Rosita negó con la cabeza y cambio el peso de su cuerpo de un pie a otro.

    -No puedo… Estoy nerviosa y preocupada… -se mordió el labio inferior- ¿Por qué has venido? ¿Estás sola?

    Carol sonrió.

    -He venido a traer a Henry. Quiere aprender a ser herrero para ayudar al Reino… Es un buen chico. Además nos ha acompañado Leon. Es… nuevo… Ezekiel lo encontró hace cuatro años… Lo ha convertido en uno de sus guardias de confianza. No queria dejarnos solos..

    -Ezekiel es genial…- sonrió Rosita mientras Carol hacia una seña a Leon con una mano para que se acercara hasta ellas.
    ㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝚂𝚃𝙰𝚁𝚃𝙴𝚁 𝚙𝚊𝚛𝚊 [Z0MBIEKILLER] ㅤ ㅤ ㅤ Muchas cosas habían cambiado desde la muerte de Rick. Pareció que con su sacrificio, el líder de Alexandria se llevó tambien aquello que habia unificado a las comunidades. Como si fuera el corazón del grupo, al explotar el puente Rick habia iniciado la escisión de la familia que él mismo habia unido. Tras lo sucedido con Jocelyn y los niños, Michonne habia decidido cerrar las puertas de Alexandria a todo el mundo, a todo aquel que no fuera de la comunidad. Habia cerrado las puertas a la familia que tanto trabajo le habia costado a Rick y a la hermandad entre los pueblos. Las pocas noticias que llegaban de Hilltop eran de extraperlo pues Aaron aún seguía reuniéndose con Jesús de tanto en tanto. Y la vida en Alexandria continuó, con sus vaivenes y qué haceres cotidianos. Como tambien la vida de Rosita Espinosa quien, tras la guerra con los Salvadores tenía muchas heridas propias que sanar. Habia comenzado una relacion con Siddiq, el medico por el que Carl dio su vida, aunque en realidad Rosita sabía que no duraría. Ninguna de sus relaciones duraba demasiado. Parecía condenada a la soledad. No llegaba a encontrar nunca aquello que queria realmente, a alguien que la hiciera sentir fuerte, que estaba en casa, que tenía un hogar. Puede que esas fueran las razones que, recientemente la habían separado de Siddiq y le habían hecho refugiarse en brazos de Gabriel, quien estaba empecinado en encontrar nuevas personas en el exterior. A pesar de las reticencias y las normas de Michonne. Y pareció que el rescate de un grupo por parte de la pequeña Judith reavivo esas esperanzas del buen pastor, quien volvio a desempolvar el equipo de radio que Eugene habia encontrado. Hablando de aquel equipo de radio, Eugene le habia trasladado a Gabriel su idea de colocar un amplificador para llegar más lejos con la señal de radio. Y puede que aquella excursión de Eugene y Rosita fuera un nuevo comienzo. Trajo consigo demasiados cambios y dio la vuelta a todo lo que los supervivientes creían conocer. Como el hecho de que cuando estaban intentando colocar aquel amplificador, Rosita y Eugene se vieran rodeados por una horda de caminantes que, en teoría deberían de haber continuado su rumbo y terminaron regresando al lugar donde ellos se encontraban y, no solo eso… Parecieron iniciar una cacería contra ambos. Y, puede que producto del cansancio o la deshidratación, pero… Rosita juraría haberlos escuchado hablar entre sí. No estaría segura de aquello, pero tenía una cosa muy clara. Poner a salvo a Eugene y buscar ayuda era lo primordial. Y eso sería todo lo que ocuparía su mente antes de perder el sentido. Y ese pensamiento la acompañó hasta que despertó, de pronto, en la enfermería de Hilltop. Tras contarle la noticia a Michonne y Siddiq (quienes habían llegado a Hilltop trasladando al grupo que Judith habia rescatado) y recibir la prohibición por parte del propio Siddiq de moverse de la cama. Aunque Rosita no era de las que se quedaban sentadas… Y, aunque no pudiera hacer demasiado por Eugene y por el grupo de búsqueda que habia ido tras él, Rosita necesitaba hacer algo. Lo que fuera… A pesar de las recomendaciones de Siddiq, Rosita salió al exterior, a pesar de sentirse algo mareada. Intentando ignorar su presentimiento, ese con el que habia lidiado las últimas semanas, salió de Barrington House y rápidamente fue recibida con la cálida sonrisa de Carol y su maternal abrazo. -Hola… ¿Cómo estás? Me he enterado de lo de Eugene… Daryl ha ido a buscarlo con Aaron y Jesús. Tranquila, lo encontrarán -le dijo Carol. Rosita negó con la cabeza. -No… Están en peligro… He visto… No sé, creo que fuera cosa del cansancio pero te prometo que los escuchamos hablar…- ante la mirada de incomprensión de Carol, Rosita se explicó mejor- A los caminantes… Hablaban entre sí. Nos estaban buscando… Carol frunció los labios, preocupada. -No te preocupes… Darán con Eugene. Daryl es el mejor rastreador del país… -apretó suavemente su brazo- Deberías descansar… Rosita negó con la cabeza y cambio el peso de su cuerpo de un pie a otro. -No puedo… Estoy nerviosa y preocupada… -se mordió el labio inferior- ¿Por qué has venido? ¿Estás sola? Carol sonrió. -He venido a traer a Henry. Quiere aprender a ser herrero para ayudar al Reino… Es un buen chico. Además nos ha acompañado Leon. Es… nuevo… Ezekiel lo encontró hace cuatro años… Lo ha convertido en uno de sus guardias de confianza. No queria dejarnos solos.. -Ezekiel es genial…- sonrió Rosita mientras Carol hacia una seña a Leon con una mano para que se acercara hasta ellas.
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  • Me di cuenta que no, no podía seguir con lo mismo.
    Qué mis atenciones estaban en direcciones equivocadas, solo por querer sentir algo.
    Fue el aburrimiento o la soledad, que me hacía cambiar de dirección a lugares donde no pertenecía.
    Poco a poco mi corazón me fue guiando, como a un sutil silencio pero con sensaciones cómodas sin ser conocidas.
    Abrí mi corazón, para después volver a cerrarlo y darme cuenta que alejarme estaba bien.
    Abrí mis ojos a un mundo verdadero del cual nunca iba a poder huir, porque vivía en mi.
    Y fui, camine, me prepare y perteneci a mi misma huella, mismo pisar, sin preguntar nada más, solo aceptar lo que es, lo que fue y lo que será.
    Me di cuenta que no, no podía seguir con lo mismo. Qué mis atenciones estaban en direcciones equivocadas, solo por querer sentir algo. Fue el aburrimiento o la soledad, que me hacía cambiar de dirección a lugares donde no pertenecía. Poco a poco mi corazón me fue guiando, como a un sutil silencio pero con sensaciones cómodas sin ser conocidas. Abrí mi corazón, para después volver a cerrarlo y darme cuenta que alejarme estaba bien. Abrí mis ojos a un mundo verdadero del cual nunca iba a poder huir, porque vivía en mi. Y fui, camine, me prepare y perteneci a mi misma huella, mismo pisar, sin preguntar nada más, solo aceptar lo que es, lo que fue y lo que será.
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  • Despertó con pesadez, la luz azul de la pantalla cortó la penumbra del dormitorio. Sin sentarse aún, estiró un brazo y tomó el dispositivo, el brillo le dolió en las pupilas de unos ojos aún somnolientos

    ​Remitente: Desconocido (Protocolo Sigma)

    Mensaje: 𝘌𝘳𝘳𝘰𝘳 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘴𝘶𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘎𝘪𝘯𝘦𝘣𝘳𝘢. 𝘓𝘰𝘵𝘦 𝟦𝟤. 𝘕𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘢𝘮𝘰𝘴 𝟣𝟧 𝘮𝘪𝘯𝘶𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘳𝘨𝘦𝘯. 𝘗𝘳𝘦𝘴𝘶𝘱𝘶𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘢𝘣𝘪𝘦𝘳𝘵𝘰. 𝘙𝘦𝘴𝘱𝘰𝘯𝘥𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘰𝘳𝘥𝘦𝘯𝘢𝘥𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘢𝘭𝘵𝘰

    ​Irina dejó caer el teléfono a un lado y suspiró, mirando el techo oscuro.

    La élite no dormía.
    Los hombres y mujeres que controlaban los mercados, las guerras y los linajes solo veían el tiempo como una variable de ajuste, una mercancía que ella podía manipular a voluntad.

    ​Se incorporó lentamente, sentándose sobre la cama con el análisis silencioso que siempre llegaba con el primer mensaje del día, el cansancio crónico, la soledad de ser un fantasma cronológico y la interrupción constante de su propia vida.

    ​~Ese es el precio~ pensó, frotándose el rostro con las manos.
    ​No eran los dólares en las cuentas suizas ni los favores de los poderosos lo que definía su existencia, sino ese zumbido en la madrugada. Su vida no le pertenecía del todo porque el tiempo, para ella, nunca era lineal, sino un contrato siempre abierto.

    ​Desbloqueó el teléfono y, con los dedos todavía torpes por el sueño, escribió una sola palabra.

    ──​Acepto.
    Despertó con pesadez, la luz azul de la pantalla cortó la penumbra del dormitorio. Sin sentarse aún, estiró un brazo y tomó el dispositivo, el brillo le dolió en las pupilas de unos ojos aún somnolientos ​Remitente: Desconocido (Protocolo Sigma) Mensaje: 𝘌𝘳𝘳𝘰𝘳 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘴𝘶𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦 𝘎𝘪𝘯𝘦𝘣𝘳𝘢. 𝘓𝘰𝘵𝘦 𝟦𝟤. 𝘕𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘢𝘮𝘰𝘴 𝟣𝟧 𝘮𝘪𝘯𝘶𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘳𝘨𝘦𝘯. 𝘗𝘳𝘦𝘴𝘶𝘱𝘶𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘢𝘣𝘪𝘦𝘳𝘵𝘰. 𝘙𝘦𝘴𝘱𝘰𝘯𝘥𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘰𝘳𝘥𝘦𝘯𝘢𝘥𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘢𝘭𝘵𝘰 ​Irina dejó caer el teléfono a un lado y suspiró, mirando el techo oscuro. La élite no dormía. Los hombres y mujeres que controlaban los mercados, las guerras y los linajes solo veían el tiempo como una variable de ajuste, una mercancía que ella podía manipular a voluntad. ​Se incorporó lentamente, sentándose sobre la cama con el análisis silencioso que siempre llegaba con el primer mensaje del día, el cansancio crónico, la soledad de ser un fantasma cronológico y la interrupción constante de su propia vida. ​~Ese es el precio~ pensó, frotándose el rostro con las manos. ​No eran los dólares en las cuentas suizas ni los favores de los poderosos lo que definía su existencia, sino ese zumbido en la madrugada. Su vida no le pertenecía del todo porque el tiempo, para ella, nunca era lineal, sino un contrato siempre abierto. ​Desbloqueó el teléfono y, con los dedos todavía torpes por el sueño, escribió una sola palabra. ──​Acepto.
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  • No está muerto, solo está descansado de un largo sueño, últimamente se ha encontrado en soledad en este lugar desierto, que a su vez no parece algo que lo mantenga activado.

    Se está tomando sus descanso, quizás esperando a que alguien llegue solo es un descanso lo cual nunca tuvo adentro de la fábrica.
    No está muerto, solo está descansado de un largo sueño, últimamente se ha encontrado en soledad en este lugar desierto, que a su vez no parece algo que lo mantenga activado. Se está tomando sus descanso, quizás esperando a que alguien llegue solo es un descanso lo cual nunca tuvo adentro de la fábrica.
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  • Pasa otra vez, se fue el último tren,
    El camino de vuelta se siente peor que ayer.
    Y sin pensar me pongo a caminar,
    ¿Qué más da? No hay nadie esperando mi llegar.

    Aspiro fuerte, aroma a soledad,
    Mis pulmones resisten, mas quieren colapsar.
    Quiero pensar, una frase especial
    De las que decías, pero no hay tiempo,
    Hay que caminar.

    Es un borrón,
    El mundo entero es ruido sin alma y sin intención.
    No me hagas intentar,
    ¿Por qué no dejamos que esto nos consuma y ya?

    Y estás, de pronto, ahí en frente.
    "Ven, aquí estoy, corre hacia mí".
    Pero olvidé cómo moverme,
    ¿O es que aprendí, por fin, lo que es real?

    Y pasa otra vez, se fue el último tren,
    El camino de vuelta se siente peor que ayer.
    Y sin pensar me pongo a caminar,
    ¿Qué más da? No hay nadie esperando mi llegar.

    https://www.youtube.com/watch?v=UnIhRpIT7nc
    Pasa otra vez, se fue el último tren, El camino de vuelta se siente peor que ayer. Y sin pensar me pongo a caminar, ¿Qué más da? No hay nadie esperando mi llegar. Aspiro fuerte, aroma a soledad, Mis pulmones resisten, mas quieren colapsar. Quiero pensar, una frase especial De las que decías, pero no hay tiempo, Hay que caminar. Es un borrón, El mundo entero es ruido sin alma y sin intención. No me hagas intentar, ¿Por qué no dejamos que esto nos consuma y ya? Y estás, de pronto, ahí en frente. "Ven, aquí estoy, corre hacia mí". Pero olvidé cómo moverme, ¿O es que aprendí, por fin, lo que es real? Y pasa otra vez, se fue el último tren, El camino de vuelta se siente peor que ayer. Y sin pensar me pongo a caminar, ¿Qué más da? No hay nadie esperando mi llegar. https://www.youtube.com/watch?v=UnIhRpIT7nc
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  • “EL ENCUENTRO CON YRUS”

    Aquel día que la conocí… tenía apenas seis años y estaba con mamá y papá de viaje, en uno de los tantos mundos que solíamos visitar, nunca nos quedábamos demasiado tiempo en un mismo lugar, siempre había algo que los mantenía alerta, algo que yo no terminaba de entender, recuerdo que estaban distraídos, hablando entre ellos con esa seriedad que a veces tenían, y como siempre, me habían dicho que no me alejara, que no saliera porque ese mundo podía ser peligroso… pero entonces la vi, una leve luz a lo lejos, tan suave que casi parecía un espejismo, rosada, con pequeños destellos en verde menta que parpadeaban como si estuvieran vivos, no sabía qué era, no entendía por qué, pero me llamaba, no de una forma normal, no era simple curiosidad… era como si algo dentro de mí la reconociera, como si ya la hubiera visto antes aunque fuera imposible, miré una vez más hacia atrás, ellos seguían sin darse cuenta, y en ese instante supe que no iba a obedecer, que no podía quedarme ahí, así que sin pensarlo demasiado di un paso, luego otro, y antes de darme cuenta ya me estaba alejando de ellos, avanzando hacia aquella luz sin su permiso, mientras el ambiente a mi alrededor empezaba a cambiar, el aire se volvía más frío, más denso, el silencio lo envolvía todo de una forma extraña, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración…y entonces la veo….Ya no es una simple luz.

    — E-eres tú??….

    Suspendida en el aire, como si no perteneciera a ese mundo, como si la realidad misma no supiera cómo sostenerla, su forma cambia constantemente, fragmentos de energía rosada y verde menta giran a su alrededor como si estuvieran vivos, como si respiraran, como si me estuvieran observando incluso antes de que yo pueda reaccionar, mi cuerpo debería tener miedo, debería salir corriendo, debería gritar… pero no lo hago, no puedo, porque en el momento en que la miro… lo entiendo, no sé cómo explicarlo, no tiene sentido, pero lo siento con una claridad aterradora

    —Q-que… eres?… —

    El aire se vuelve aún más pesado, el tiempo parece detenerse, y sin moverse realmente… se acerca, no caminando, no flotando… simplemente estando cada vez más cerca, como si la distancia dejara de existir, y entonces lo siento, no es un toque, no es algo físico, es algo mucho más profundo, algo que atraviesa todo mi cuerpo, mi mente, mi alma, imágenes que no entiendo, emociones que no son mías, una soledad inmensa, un poder contenido, algo antiguo… algo que ha estadoesperando y una voz que no escucho con los oídos… Pero la siento dentro de mí.

    “Por fin…”

    …y entonces la veo, ya no es una simple luz, está ahí, frente a mí, pero no es tranquila, no es suave… es inestable, su forma se expande de manera violenta como si estuviera conteniéndose a sí misma, fragmentos de energía rosa oscuro y verde menta profundo se agitan a su alrededor chocando entre sí como si fueran llamas vivas, su presencia presiona el aire, lo rompe, lo distorsiona, y por un instante entiendo por qué mis padres nunca querían que me acercara a cosas como esta, es peligrosa… muy peligrosa, sus “ojos” brillan con una intensidad imposible de ignorar, no es ira exactamente pero tampoco es calma, es algo más primitivo, más instintivo, como si estuviera lista para reaccionar ante cualquier cosa que no reconozca, y aun así no retrocedo, no sé por qué, no debería acercarme, todo en mi cuerpo debería estar gritándome que huya pero no lo hace, al contrario, levanto la mano lentamente, sin pensar, como si algo dentro de mí supiera exactamente lo que estaba haciendo, y en el momento en que mi palma queda frente a ella todo cambia, su energía se detiene, no desaparece ni se apaga pero deja de ser caótica, como si me estuviera escuchando, como si me reconociera, el movimiento violento de su forma empieza a ralentizarse, los colores oscuros comienzan a aclararse poco a poco, el rosa profundo se vuelve más suave, el verde menta deja de ser agresivo y pasa a brillar con una luz más limpia, su tamaño empieza a reducirse, como si ya no necesitara imponerse, como si ya no tuviera que defenderse, y entonces se acerca, esta vez sin presión, sin amenaza… solo hacia mí, y cuando finalmente toca la palma de mi mano no hay dolor, no hay impacto, solo un silencio absoluto que lo envuelve todo, su forma colapsa suavemente sobre sí misma, la enorme presencia que llenaba el espacio desaparece en un instante, transformándose en algo pequeño, ligero… algo que cabe perfectamente en mi mano, ahora está tranquila, completamente calmada, como si nunca hubiera sido peligrosa… pero en ese mismo instante entiendo algo que no sabría explicar con palabras, algo que siento más que pienso… que podría volver a serlo en cualquier momento… pero no conmigo
    “EL ENCUENTRO CON YRUS” Aquel día que la conocí… tenía apenas seis años y estaba con mamá y papá de viaje, en uno de los tantos mundos que solíamos visitar, nunca nos quedábamos demasiado tiempo en un mismo lugar, siempre había algo que los mantenía alerta, algo que yo no terminaba de entender, recuerdo que estaban distraídos, hablando entre ellos con esa seriedad que a veces tenían, y como siempre, me habían dicho que no me alejara, que no saliera porque ese mundo podía ser peligroso… pero entonces la vi, una leve luz a lo lejos, tan suave que casi parecía un espejismo, rosada, con pequeños destellos en verde menta que parpadeaban como si estuvieran vivos, no sabía qué era, no entendía por qué, pero me llamaba, no de una forma normal, no era simple curiosidad… era como si algo dentro de mí la reconociera, como si ya la hubiera visto antes aunque fuera imposible, miré una vez más hacia atrás, ellos seguían sin darse cuenta, y en ese instante supe que no iba a obedecer, que no podía quedarme ahí, así que sin pensarlo demasiado di un paso, luego otro, y antes de darme cuenta ya me estaba alejando de ellos, avanzando hacia aquella luz sin su permiso, mientras el ambiente a mi alrededor empezaba a cambiar, el aire se volvía más frío, más denso, el silencio lo envolvía todo de una forma extraña, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración…y entonces la veo….Ya no es una simple luz. — E-eres tú??…. Suspendida en el aire, como si no perteneciera a ese mundo, como si la realidad misma no supiera cómo sostenerla, su forma cambia constantemente, fragmentos de energía rosada y verde menta giran a su alrededor como si estuvieran vivos, como si respiraran, como si me estuvieran observando incluso antes de que yo pueda reaccionar, mi cuerpo debería tener miedo, debería salir corriendo, debería gritar… pero no lo hago, no puedo, porque en el momento en que la miro… lo entiendo, no sé cómo explicarlo, no tiene sentido, pero lo siento con una claridad aterradora —Q-que… eres?… — El aire se vuelve aún más pesado, el tiempo parece detenerse, y sin moverse realmente… se acerca, no caminando, no flotando… simplemente estando cada vez más cerca, como si la distancia dejara de existir, y entonces lo siento, no es un toque, no es algo físico, es algo mucho más profundo, algo que atraviesa todo mi cuerpo, mi mente, mi alma, imágenes que no entiendo, emociones que no son mías, una soledad inmensa, un poder contenido, algo antiguo… algo que ha estadoesperando y una voz que no escucho con los oídos… Pero la siento dentro de mí. “Por fin…” …y entonces la veo, ya no es una simple luz, está ahí, frente a mí, pero no es tranquila, no es suave… es inestable, su forma se expande de manera violenta como si estuviera conteniéndose a sí misma, fragmentos de energía rosa oscuro y verde menta profundo se agitan a su alrededor chocando entre sí como si fueran llamas vivas, su presencia presiona el aire, lo rompe, lo distorsiona, y por un instante entiendo por qué mis padres nunca querían que me acercara a cosas como esta, es peligrosa… muy peligrosa, sus “ojos” brillan con una intensidad imposible de ignorar, no es ira exactamente pero tampoco es calma, es algo más primitivo, más instintivo, como si estuviera lista para reaccionar ante cualquier cosa que no reconozca, y aun así no retrocedo, no sé por qué, no debería acercarme, todo en mi cuerpo debería estar gritándome que huya pero no lo hace, al contrario, levanto la mano lentamente, sin pensar, como si algo dentro de mí supiera exactamente lo que estaba haciendo, y en el momento en que mi palma queda frente a ella todo cambia, su energía se detiene, no desaparece ni se apaga pero deja de ser caótica, como si me estuviera escuchando, como si me reconociera, el movimiento violento de su forma empieza a ralentizarse, los colores oscuros comienzan a aclararse poco a poco, el rosa profundo se vuelve más suave, el verde menta deja de ser agresivo y pasa a brillar con una luz más limpia, su tamaño empieza a reducirse, como si ya no necesitara imponerse, como si ya no tuviera que defenderse, y entonces se acerca, esta vez sin presión, sin amenaza… solo hacia mí, y cuando finalmente toca la palma de mi mano no hay dolor, no hay impacto, solo un silencio absoluto que lo envuelve todo, su forma colapsa suavemente sobre sí misma, la enorme presencia que llenaba el espacio desaparece en un instante, transformándose en algo pequeño, ligero… algo que cabe perfectamente en mi mano, ahora está tranquila, completamente calmada, como si nunca hubiera sido peligrosa… pero en ese mismo instante entiendo algo que no sabría explicar con palabras, algo que siento más que pienso… que podría volver a serlo en cualquier momento… pero no conmigo
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  • ᆖ 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚢 𝟶𝟶𝟽 : 𝚕𝚒𝚖𝚒𝚗𝚊𝚕𝚒𝚝𝚢 . . .

    — Le llaman "espacio liminal" a esto: Un lugar cuya mundanidad es demasiado normal, demasiado tranquila. Donde no hay nada más estridente que el silencio y la ausencia trepida por la nuca como un depredador.

    Quizás este sitio sólo es un reflejo del miedo inherente que la humanidad siente por la soledad.
    ᆖ 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚢 𝟶𝟶𝟽 : 𝚕𝚒𝚖𝚒𝚗𝚊𝚕𝚒𝚝𝚢 . . . — Le llaman "espacio liminal" a esto: Un lugar cuya mundanidad es demasiado normal, demasiado tranquila. Donde no hay nada más estridente que el silencio y la ausencia trepida por la nuca como un depredador. Quizás este sitio sólo es un reflejo del miedo inherente que la humanidad siente por la soledad.
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