• Escena I.
    Sección: Memorias del pasado.
    Relato: El principe va a casa.

    Rose corrió hacia donde había escuchado a Maeron, buscándolo asustada.

    Había escuchado quejidos, gritos y cadenas; temía que se hubiese encontrado con cazadores y que estos lo lastimaran.

    Lo primero que vio fue el cuerpo de un hombre en el suelo, con rasguños. Avanzó un poco más solo para encontrar otros dos hombres inconscientes, una jaula y sus redes; en el centro estaba Maeron, transformado en zorro, estaba alerta, agresivo.

    Maeron vio a Rose, pero no se calmo al reconocerla. Dio unos cuantos pasos atrás en posición de ataque, enseñando sus colmillos carmesí, con el pelaje erizado y la cola entre las patas.

    Rose lo miró quieta un segundo antes de ir hacia él y abrazarlo. Sintió a Maeron removerse y arañar, emitiendo gruñidos profundos por el miedo, pero a pesar de que eso le causara dolor, ella no lo soltó.

    Rose se mordió la lengua para no emitir ningún quejido y apretó ligeramente a Maeron contra sí, acariciando su pelaje con sus dedos, esperando a que se calmara.

    Maeron poco a poco dejó de moverse y rasguñarla, en cuanto Rose sintió eso relajó el agarre y cerró los ojos, respirando profundamente.

    El pequeño zorro se quedó quieto, respirando con agitación sobre el hombro de Rose. Lamió sus dientes, reconociendo el sabor metálico sobre su lengua. Su cuerpo entero se ensanchaba con cada respiración y Rose noto que el pelaje debajo de sus dedos se sentía puntiagudo.

    Rose apretó los labios y cerró con cuidado las alas alrededor de ellos. No tanto, en caso de que Maeron quisiera apartarse. Comenzó a tararear una canción y acarició la cabeza del zorro, mientras su otra mano permanecía rodeando su cuerpo.

    Maeron emitió un gruñido cuando la mano se poso sobre su cabeza, pero no se movió, se quedó inmóvil en los brazos de Rose.

    Pasaron varios minutos antes de que Rose percibiera que el cuerpo del zorro se relajaba dentro de su agarre. Maeron apoyo lentamente la cabeza en el hombro de Rose, escuchando su canción.

    Finalmente el gran zorro comenzó a disminuir su tamaño y Rose quitó sus alas para ver al niño de doce años que ahora descansaba sobre ella.

    Maeron no la abrazo. Sujeto su cola con ambas manos contra su pecho y la mirada perdida en el horizonte. Sus ojos estaban humedos de lágrimas sin derramar.

    - Mi casa... - Murmuro Maeron, con la quebrada.

    Rose sintió que se le rompía el corazón al oírlo, porque había visto en estado de la pequeña cabaña que el zorro había cuidado con tanto esmero para vivir en paz; los cazadores lo habían destruido todo.

    Maeron ya no tenía un hogar aquí, pero puede ser que todavía podría darle uno.

    Rose atrajo al niño hacia ella de nuevo y lo abrazo con fuerza. Rodeo a Maeron y a si mismo con un capullo de alas, deseando poder proteger al niño de este mundo.

    - No tengo casa, Rose... - Hablo de nuevo, con la voz desprovista de calor.- Ya no tengo... Ya no sé donde... - Su voz se cortó. - Van a volver... Van a volver - Repitió, impotente.

    Colaboración con: Rose Walcott
    Escena I. Sección: Memorias del pasado. Relato: El principe va a casa. Rose corrió hacia donde había escuchado a Maeron, buscándolo asustada. Había escuchado quejidos, gritos y cadenas; temía que se hubiese encontrado con cazadores y que estos lo lastimaran. Lo primero que vio fue el cuerpo de un hombre en el suelo, con rasguños. Avanzó un poco más solo para encontrar otros dos hombres inconscientes, una jaula y sus redes; en el centro estaba Maeron, transformado en zorro, estaba alerta, agresivo. Maeron vio a Rose, pero no se calmo al reconocerla. Dio unos cuantos pasos atrás en posición de ataque, enseñando sus colmillos carmesí, con el pelaje erizado y la cola entre las patas. Rose lo miró quieta un segundo antes de ir hacia él y abrazarlo. Sintió a Maeron removerse y arañar, emitiendo gruñidos profundos por el miedo, pero a pesar de que eso le causara dolor, ella no lo soltó. Rose se mordió la lengua para no emitir ningún quejido y apretó ligeramente a Maeron contra sí, acariciando su pelaje con sus dedos, esperando a que se calmara. Maeron poco a poco dejó de moverse y rasguñarla, en cuanto Rose sintió eso relajó el agarre y cerró los ojos, respirando profundamente. El pequeño zorro se quedó quieto, respirando con agitación sobre el hombro de Rose. Lamió sus dientes, reconociendo el sabor metálico sobre su lengua. Su cuerpo entero se ensanchaba con cada respiración y Rose noto que el pelaje debajo de sus dedos se sentía puntiagudo. Rose apretó los labios y cerró con cuidado las alas alrededor de ellos. No tanto, en caso de que Maeron quisiera apartarse. Comenzó a tararear una canción y acarició la cabeza del zorro, mientras su otra mano permanecía rodeando su cuerpo. Maeron emitió un gruñido cuando la mano se poso sobre su cabeza, pero no se movió, se quedó inmóvil en los brazos de Rose. Pasaron varios minutos antes de que Rose percibiera que el cuerpo del zorro se relajaba dentro de su agarre. Maeron apoyo lentamente la cabeza en el hombro de Rose, escuchando su canción. Finalmente el gran zorro comenzó a disminuir su tamaño y Rose quitó sus alas para ver al niño de doce años que ahora descansaba sobre ella. Maeron no la abrazo. Sujeto su cola con ambas manos contra su pecho y la mirada perdida en el horizonte. Sus ojos estaban humedos de lágrimas sin derramar. - Mi casa... - Murmuro Maeron, con la quebrada. Rose sintió que se le rompía el corazón al oírlo, porque había visto en estado de la pequeña cabaña que el zorro había cuidado con tanto esmero para vivir en paz; los cazadores lo habían destruido todo. Maeron ya no tenía un hogar aquí, pero puede ser que todavía podría darle uno. Rose atrajo al niño hacia ella de nuevo y lo abrazo con fuerza. Rodeo a Maeron y a si mismo con un capullo de alas, deseando poder proteger al niño de este mundo. - No tengo casa, Rose... - Hablo de nuevo, con la voz desprovista de calor.- Ya no tengo... Ya no sé donde... - Su voz se cortó. - Van a volver... Van a volver - Repitió, impotente. Colaboración con: [haze_amethyst_lion_533]
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  • ¿Qué se puede recuperar del pasado, cuando lo que queda de éste son solamente cenizas? Y si el pasado ahora son cenizas ¿Si se intenta remover el mismo se diluirá y deformará hasta hacerse irreconocible?
    ¿Qué se puede recuperar del pasado, cuando lo que queda de éste son solamente cenizas? Y si el pasado ahora son cenizas ¿Si se intenta remover el mismo se diluirá y deformará hasta hacerse irreconocible?
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  • ㅤㅤㅤㅤextracto de rol de trama de
    ㅤㅤㅤㅤ #BloodAndBourbonSquad
    ㅤㅤ
    -¿Qué te hace pensar que canalizando tres marcas tendrás mejores resultados? -Klaus se puso en pie y se volvió a cubrir el antebrazo- Esto es inútil… ¿Qué hacemos aquí sentados? Deberíamos estar ahí afuera buscando respuestas en vez de esperar que vengan a nosotros. Ir a ese bunker donde vive Hope y remover cada carpeta…

    Rebekah lo miró con expresión calmada.

    — No puedes entrar ahí, Niklaus… ni quemarlo hasta los cimientos…— Mientras su hermano se levantaba, Elijah Mikaelson lo siguió con la mirada sin moverse apenas un ápice, apostillando aquello, con un ligero toque de sorna recordando los refinados modales que años atrás se gastaba el hibrido, antes de que Rebekah se adelantara para poner algo de sentido común al deseo de Klaus.
    Pero estaba claro que no iba a calmarse, era como un perro con un hueso, no podia dejarlo estar.
    Por suerte él y Hayley Marshall no habían roto la conexión de sus marcas con el hechizo de Freya Mikaelson , y es esta quien le informa del éxito de su búsqueda.

    -Hope ya ha mirado en los archivos de ese bunker, Nik. ¿No crees que te hubiera avisado si hubiera encontrado algo que mereciera la pena? -preguntó la Original..

    Klaus la fulminó con la mirada a causa de su propia frustración.

    -¿Y la escuela Salvatore? Alaric Saltzman se quedó con todos los cachivaches de la Armería… Quizás podría… -comenzó a decir el hibrido, pero entonces Freya lo interrumpió.

    -Lo tengo -dijo- He captado dos señales. Potentes… Tendríamos que dividirnos… -dijo la rubia.

    Y, la primera en ofrecerse fue la propia Hayley. Se volvió a colocar la manga de la camiseta y siquiera miró a Elijah antes de decir:

    -Yo iré a Reino Unido -dijo mirando el mapa donde una marca de la sangre de Freya se había aposentado- Le he cogido el gusto a los viajes en avión… -ironizó.

    Mientras Hayley se ofreció para acudir en busca de la señal de Reino Unido, el original se afanó, con todo el cuidado del mundo en bajarse la camisa y abotonarse el puño, tras lo cual se levantó y se colocó a su lado, mirando el mapa y sujetando la cintura femenina con su mano derecha mientras que de su dedo índice y corazón izquierdos colgaba su americana, por encima de su hombro.

    — Tendré todo listo enseguida, podremos salir mañana, si la señal cambia, házmelo saber.

    Freya asintió.

    -Eso me deja a mi… Canadá… -confirmó la rubia antes de mirar a Keelan Malraux .

    Klaus apretó su mandíbula sopesando sus opciones, porque no le hacia ninguna gracia quedarse allí sentado esperando.

    -Yo iré a Mystic Falls… Quizás Alaric tenga algo útil… -dijo mientras ya sacaba su teléfono para preparar el viaje.

    Hayley se levantó de su asiento para ayudar a Freya a recoger, y con deje divertido dijo:

    -Dale recuerdos a Caroline Forbes de mi parte… Seguro que ya no me guarda rencor…- bromeó.
    ㅤㅤㅤㅤextracto de rol de trama de ㅤㅤㅤㅤ #BloodAndBourbonSquad ㅤㅤ -¿Qué te hace pensar que canalizando tres marcas tendrás mejores resultados? -Klaus se puso en pie y se volvió a cubrir el antebrazo- Esto es inútil… ¿Qué hacemos aquí sentados? Deberíamos estar ahí afuera buscando respuestas en vez de esperar que vengan a nosotros. Ir a ese bunker donde vive Hope y remover cada carpeta… Rebekah lo miró con expresión calmada. — No puedes entrar ahí, Niklaus… ni quemarlo hasta los cimientos…— Mientras su hermano se levantaba, [Nbl3Stag] lo siguió con la mirada sin moverse apenas un ápice, apostillando aquello, con un ligero toque de sorna recordando los refinados modales que años atrás se gastaba el hibrido, antes de que Rebekah se adelantara para poner algo de sentido común al deseo de Klaus. Pero estaba claro que no iba a calmarse, era como un perro con un hueso, no podia dejarlo estar. Por suerte él y [LittleWxlfie] no habían roto la conexión de sus marcas con el hechizo de [THE0LDERSISTER] , y es esta quien le informa del éxito de su búsqueda. -Hope ya ha mirado en los archivos de ese bunker, Nik. ¿No crees que te hubiera avisado si hubiera encontrado algo que mereciera la pena? -preguntó la Original.. Klaus la fulminó con la mirada a causa de su propia frustración. -¿Y la escuela Salvatore? Alaric Saltzman se quedó con todos los cachivaches de la Armería… Quizás podría… -comenzó a decir el hibrido, pero entonces Freya lo interrumpió. -Lo tengo -dijo- He captado dos señales. Potentes… Tendríamos que dividirnos… -dijo la rubia. Y, la primera en ofrecerse fue la propia Hayley. Se volvió a colocar la manga de la camiseta y siquiera miró a Elijah antes de decir: -Yo iré a Reino Unido -dijo mirando el mapa donde una marca de la sangre de Freya se había aposentado- Le he cogido el gusto a los viajes en avión… -ironizó. Mientras Hayley se ofreció para acudir en busca de la señal de Reino Unido, el original se afanó, con todo el cuidado del mundo en bajarse la camisa y abotonarse el puño, tras lo cual se levantó y se colocó a su lado, mirando el mapa y sujetando la cintura femenina con su mano derecha mientras que de su dedo índice y corazón izquierdos colgaba su americana, por encima de su hombro. — Tendré todo listo enseguida, podremos salir mañana, si la señal cambia, házmelo saber. Freya asintió. -Eso me deja a mi… Canadá… -confirmó la rubia antes de mirar a [las7malraux] . Klaus apretó su mandíbula sopesando sus opciones, porque no le hacia ninguna gracia quedarse allí sentado esperando. -Yo iré a Mystic Falls… Quizás Alaric tenga algo útil… -dijo mientras ya sacaba su teléfono para preparar el viaje. Hayley se levantó de su asiento para ayudar a Freya a recoger, y con deje divertido dijo: -Dale recuerdos a Caroline Forbes de mi parte… Seguro que ya no me guarda rencor…- bromeó.
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  • Había comenzado a removerse ansiosamente, dando algunas patadas y emanando energía pura, la misma tan cálida que podría abrasar desde las entrañas a un simple mortal pues era la energía misma del sol.

    Su nacimiento estaba a apenas unas horas, pronto conocería el mundo exterior y todas las maravillas que le fueron prometidas como ser de luz, ignorante de que también existiría la oscuridad.



    Lute
    Había comenzado a removerse ansiosamente, dando algunas patadas y emanando energía pura, la misma tan cálida que podría abrasar desde las entrañas a un simple mortal pues era la energía misma del sol. Su nacimiento estaba a apenas unas horas, pronto conocería el mundo exterior y todas las maravillas que le fueron prometidas como ser de luz, ignorante de que también existiría la oscuridad. [Lute1]
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  • Morana no es de dar palabras de ánimo, pero este año nuevo se hará una excepción.

    — Buenas, y feliz año nuevo a los queridos lectores de esta historia.~ —

    — Seguro que ha sido un año caótico ¿Verdad? Porque al menos para mi lo ha sido, y la humanidad nunca deja piedra sin remover en lo que a problemas se refiere. —

    — Sin embargo, todos sabemos que los problemas, por grandes que parezcan, con esfuerzo y tiempo se superan. No os dejéis pisotear por las circunstancias, si el destino os pone piedras en el camino, tomadlas y construid una muralla. —

    — Este año brindo por aquellos que nos han acompañado, por aquellos que a pesar de lo asfixiante que puede resultar la vida en ocasiones, siguen respirando. —

    — Seguid luchando, seguid viviendo, haced la diferencia y recordad, ninguna historia pasa desapercibida a ojos de aquellos que nos quieren. —

    — Alzad la barbilla con orgullo, pues habéis aguantado un año más en un mundo que pocos se atreven a llamar bonito, en una vida, que si bien es un regalo para muchos, para muchos otros es una tortura. —

    — Feliz año nuevo, os deseo suerte en este próximo año, y recordad, vuestra palabra es lo que más valor debería tener, no malgastéis saliva con la gente equivocada. —
    Morana no es de dar palabras de ánimo, pero este año nuevo se hará una excepción. — Buenas, y feliz año nuevo a los queridos lectores de esta historia.~ — — Seguro que ha sido un año caótico ¿Verdad? Porque al menos para mi lo ha sido, y la humanidad nunca deja piedra sin remover en lo que a problemas se refiere. — — Sin embargo, todos sabemos que los problemas, por grandes que parezcan, con esfuerzo y tiempo se superan. No os dejéis pisotear por las circunstancias, si el destino os pone piedras en el camino, tomadlas y construid una muralla. — — Este año brindo por aquellos que nos han acompañado, por aquellos que a pesar de lo asfixiante que puede resultar la vida en ocasiones, siguen respirando. — — Seguid luchando, seguid viviendo, haced la diferencia y recordad, ninguna historia pasa desapercibida a ojos de aquellos que nos quieren. — — Alzad la barbilla con orgullo, pues habéis aguantado un año más en un mundo que pocos se atreven a llamar bonito, en una vida, que si bien es un regalo para muchos, para muchos otros es una tortura. — — Feliz año nuevo, os deseo suerte en este próximo año, y recordad, vuestra palabra es lo que más valor debería tener, no malgastéis saliva con la gente equivocada. —
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  • En su casa predominaba un silencio agradable y pacífico, lo único que de algún modo parecía interrumpirlo era el suave sonido de su respiración acompasada. Los dorados rayos de sol que se colaban entre las cortinas otorgaban una apariencia casi etérea a la habitación, envolviéndola con una calidez que solo podía encontrarse en la tarde avanzada.

    Link, quien yacía cómodamente en su cama, se había permitido descansar sin preocupaciones luego de días tan pesados. El héroe comenzó a removerse cuando los traviesos rayos de sol acariciaron su rostro, intentando arrastrarlo fuera de sus sueños… al menos temporalmente, mientras buscaba una nueva posición para seguir durmiendo.

    El joven abrió lentamente los ojos, como si fuesen dos mariposas revoloteando con pereza. Aún adormilado por el profundo letargo, se acomodó entre sus sábanas hasta quedar boca arriba. Su playera se deslizó un poco, dejando a la vista un tramo de su cintura y las cicatrices que la recorrían: testigos silenciosos de su labor como defensor de Hyrule y de su gente.

    Su cabello largo descansaba desordenado sobre la almohada, fluyendo en ondas suaves que atrapaban la luz de la tarde.

    Su expresión, tranquila y evidentemente aletargada, mostraba una vulnerabilidad que raras veces se dejaba ver: ese instante privado donde el héroe no era más que un joven reposando en la tibieza de la tarde.

    Entreabrió los labios en un suspiro breve, alzando una mano para cubrir sus ojos de la luz; su otra mano subió hasta su propio cabello, intentando ordenarlo sin éxito alguno en un gesto lento antes de volver a caer pesadamente sobre la cama. Finalmente buscó instintivamente la manta, aferrándose a ella con quieta necesidad listo para volver a los brazos de un merecido descanso.

    #SeductiveSunday
    En su casa predominaba un silencio agradable y pacífico, lo único que de algún modo parecía interrumpirlo era el suave sonido de su respiración acompasada. Los dorados rayos de sol que se colaban entre las cortinas otorgaban una apariencia casi etérea a la habitación, envolviéndola con una calidez que solo podía encontrarse en la tarde avanzada. Link, quien yacía cómodamente en su cama, se había permitido descansar sin preocupaciones luego de días tan pesados. El héroe comenzó a removerse cuando los traviesos rayos de sol acariciaron su rostro, intentando arrastrarlo fuera de sus sueños… al menos temporalmente, mientras buscaba una nueva posición para seguir durmiendo. El joven abrió lentamente los ojos, como si fuesen dos mariposas revoloteando con pereza. Aún adormilado por el profundo letargo, se acomodó entre sus sábanas hasta quedar boca arriba. Su playera se deslizó un poco, dejando a la vista un tramo de su cintura y las cicatrices que la recorrían: testigos silenciosos de su labor como defensor de Hyrule y de su gente. Su cabello largo descansaba desordenado sobre la almohada, fluyendo en ondas suaves que atrapaban la luz de la tarde. Su expresión, tranquila y evidentemente aletargada, mostraba una vulnerabilidad que raras veces se dejaba ver: ese instante privado donde el héroe no era más que un joven reposando en la tibieza de la tarde. Entreabrió los labios en un suspiro breve, alzando una mano para cubrir sus ojos de la luz; su otra mano subió hasta su propio cabello, intentando ordenarlo sin éxito alguno en un gesto lento antes de volver a caer pesadamente sobre la cama. Finalmente buscó instintivamente la manta, aferrándose a ella con quieta necesidad listo para volver a los brazos de un merecido descanso. #SeductiveSunday ✨🌙
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  • -muchas veces las pocione sy la magia son vistos con ojos de dificultad y temor- cmainaba por la botica recogiendo ingredientes mientars la luz de la tarde se reflejaba en las ventanas -las pociones pueden ser armas letales, objetos de cambio y distorcion- agrego lo que parecia pimienta y oregano al caldero mientras un cucharon se encarngaba de remover el brebaje -pero la magia tambien es medicina como las pociones son calor para el alma si sabes prepararlas- agrego simples verduras comunes como cebolla y zanahoria -y hasta una simple sopa como esta puede ser un remedio poderoso- tomo un poco y lo sirvio en un cuenco -aveces ahsta yo debo olvidar la complejidad y relajarme con la luz y las plantas que hay en esta realidad-

    https://music.youtube.com/watch?v=x-ErRfoDojo&si=DY5lC6RU4nW_8MFH
    -muchas veces las pocione sy la magia son vistos con ojos de dificultad y temor- cmainaba por la botica recogiendo ingredientes mientars la luz de la tarde se reflejaba en las ventanas -las pociones pueden ser armas letales, objetos de cambio y distorcion- agrego lo que parecia pimienta y oregano al caldero mientras un cucharon se encarngaba de remover el brebaje -pero la magia tambien es medicina como las pociones son calor para el alma si sabes prepararlas- agrego simples verduras comunes como cebolla y zanahoria -y hasta una simple sopa como esta puede ser un remedio poderoso- tomo un poco y lo sirvio en un cuenco -aveces ahsta yo debo olvidar la complejidad y relajarme con la luz y las plantas que hay en esta realidad- https://music.youtube.com/watch?v=x-ErRfoDojo&si=DY5lC6RU4nW_8MFH
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  • El eco de las voces de aquel auditorio llegaba amortiguado hasta el pasillo detrás del escenario. Jack Tessaro estaba de pie en mitad de aquel reducido espacio, revisando mentalmente los puntos clave de la charla que iba a ofrecer. A su lado, también de pie, Martin Hammond observaba la pantalla de su teléfono con la expresión calmada que lo caracterizaba.

    —La sala está llena —comentó Hammond sin levantar la vista—. Tienes un público atento.

    Jack dejó ir un ligero suspiro y se pasó una mano por el cabello.

    —Ya, bueno... Hasta que les cuente la parte desagradable. Ahí es cuando empiezan a removerse en los asientos.

    Hammond dejó escapar una ligera risa nasal.

    —Bueno, no han venido a escuchar cuentos de hadas. Saben porqué están aquí.

    Jack ladeó la cabeza con una media sonrisa que se tornó demasiado fugaz.

    —No, vinieron a convencerse de que entienden a los monstruos.

    Uno de los profesores de la Universidad se asomó por la puerta del escenario y les hizo una señal. Cinco minutos. Jack asintió y ajustó el reloj en su muñeca.

    Hammond lo estudió por un instante antes de hablar.

    —Tienes esa mirada.

    Jack arqueó una ceja.

    —¿Qué mirada?

    —La de cuando recuerdas demasiado.

    Jack desvió la vista hacia el suelo por un segundo antes de enderezarse.

    —No se trata de mí esta vez.

    Hammond soltó un leve resoplido.

    —No. Pero todo lo que vas a decir ahí fuera está marcado por lo que hemos visto. No finjas que no lo sabes.

    El silencio se hizo palpable entre los dos. Luego, Jack inspiró profundamente y sacudió los hombros, removiéndose la tensión.

    —No he venido a debatir con Freud, Hammond.

    Su compañero esbozó una sonrisa rápida.

    —Entonces haz lo tuyo. Cuéntales lo que necesitan saber.

    Jack echó un último vistazo al escenario antes de avanzar.

    —Siempre lo hago.

    El murmullo del auditorio se volvió mucho más solemne cuando su figura apareció bajo las luces.
    El eco de las voces de aquel auditorio llegaba amortiguado hasta el pasillo detrás del escenario. Jack Tessaro estaba de pie en mitad de aquel reducido espacio, revisando mentalmente los puntos clave de la charla que iba a ofrecer. A su lado, también de pie, Martin Hammond observaba la pantalla de su teléfono con la expresión calmada que lo caracterizaba. —La sala está llena —comentó Hammond sin levantar la vista—. Tienes un público atento. Jack dejó ir un ligero suspiro y se pasó una mano por el cabello. —Ya, bueno... Hasta que les cuente la parte desagradable. Ahí es cuando empiezan a removerse en los asientos. Hammond dejó escapar una ligera risa nasal. —Bueno, no han venido a escuchar cuentos de hadas. Saben porqué están aquí. Jack ladeó la cabeza con una media sonrisa que se tornó demasiado fugaz. —No, vinieron a convencerse de que entienden a los monstruos. Uno de los profesores de la Universidad se asomó por la puerta del escenario y les hizo una señal. Cinco minutos. Jack asintió y ajustó el reloj en su muñeca. Hammond lo estudió por un instante antes de hablar. —Tienes esa mirada. Jack arqueó una ceja. —¿Qué mirada? —La de cuando recuerdas demasiado. Jack desvió la vista hacia el suelo por un segundo antes de enderezarse. —No se trata de mí esta vez. Hammond soltó un leve resoplido. —No. Pero todo lo que vas a decir ahí fuera está marcado por lo que hemos visto. No finjas que no lo sabes. El silencio se hizo palpable entre los dos. Luego, Jack inspiró profundamente y sacudió los hombros, removiéndose la tensión. —No he venido a debatir con Freud, Hammond. Su compañero esbozó una sonrisa rápida. —Entonces haz lo tuyo. Cuéntales lo que necesitan saber. Jack echó un último vistazo al escenario antes de avanzar. —Siempre lo hago. El murmullo del auditorio se volvió mucho más solemne cuando su figura apareció bajo las luces.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ||Me he quedado analizando mi edición y, la vdd, pa no ser experto en remover tatuajes, si me quedó chida
    Me gustó más que ayer que ya estaba harto de ver la imagen por tanto tiempo xD
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    "Día 1. ¡Consigue decoración tenebrosa! (spoiler: esta cobra vida y deberás atraparla)"

    -------

    Ese día, la mismísima mansión Phantomhive se había disfrazado. El conde había invitado a todos los niños del pueblo de sus tierras, y los sirvientes habían organizado la comida y las decoraciones en el gran salón, donde se celebraría la festividad por Halloween.

    Jean tenía seis años en ese entonces, y se había asomado por curiosidad, ya que era una ocasión inusual. El conde Phantomhive rara vez organizaba este tipo de fiestas; es más, las eludía.

    Así que podría decirse que fue la primera vez que Jean presenciaba una fiesta propiamente dicha de Halloween.
    Los años anteriores solo había festejado con los sirvientes, con su primo y, si el conde estaba de buen humor, también con él. Por lo tanto, Jean mentiría si dijera que no estaba emocionado.

    Pero su fisgoneo fue notado por Mey Rin, la sirvienta, quien, con una sonrisa alegre, lo arrastró hacia el interior del salón para que la ayudara a decorar.
    Como caballero, si una dama le pedía ayuda con algo, Jean no podía negarse. Además, no era la primera vez que la ayudaba a colocar este tipo de decoraciones, incluso lo hacía en Navidad.
    Asintió sin chistar y, sabiendo qué hacer, fue hacia la caja de decoraciones y tomó una de papel que representaba a un clásico fantasma: una sábana con ojos que no asustaría a nadie... Ah, excepto a su primo.

    Pero cuando se dispuso a colocarla en una pared, el papelito pareció removerse en su mano. Jean se extrañó, pensando primero que podría ser el viento, pero las ventanas estaban cerradas...

    —¡Oh, no! ¿Qué está pasando con las decoraciones? —exclamó de repente Mey Rin, acercándose a cerrar las ventanas pensando que era el viento arruinando su arduo trabajo.

    Jean la miró y entendió rápidamente.

    Las decoraciones habían empezado a moverse solas, como si fueran impulsadas por el viento, pero en realidad eran impulsadas por algo más.

    De repente, notaron que las figuras de papel posaban sus pies en el suelo, en el caso de las brujas y los monstruos de la literatura, y comenzaban a caminar en manada, acercándose a ellos con intenciones desconocidas, que no parecían nada buenas... incluso le pareció ver que las brujas sonreían con malicia.

    —Esto es una alucinación, ¿verdad? —inquirió Jean, mirando a la sirvienta, que estaba igual de estupefacta que él, aunque parecía más asustada.

    Pronto se vieron rodeados por un centenar de decoraciones, y cada vez estaban más acorralados. Eran demasiados y no tenían mucho espacio para seguir retrocediendo...

    —¡Ay, Dios mío! —decía Mey Rin atemorizada. Jean, en cambio, arqueó una ceja.

    Luego de la sorpresa inicial y lo absurdo de la situación, comenzó a pensar que tal vez estaba soñando.

    Por supuesto, habían habido señales desde el principio: el conde Phantomhive no organizaba fiestas ni sonreía, y hoy en el desayuno le había dedicado una suave sonrisa cuando le avisó de la celebración. Y ahora sucedía esto...

    —¡Qué absurdo! —dijo Jean, y viendo que había un Frankenstein cerca de su pie, lo pisó.

    Era solo papel, ¿qué podía hacerle?

    Los papeles reanimados frenaron en seco, observando la acción de Jean y mirándose entre ellos.

    Tenían expresiones de sorpresa, como si no se hubieran esperado que Jean hiciera eso al pobre Frankenstein, pero luego, como si se hubieran enfadado, arremetieron contra ellos, atacándolos en masa.

    Eran de papel, no es como si hicieran mucho daño, pero de todas formas era molesto.

    Entre la sirvienta y el joven amo los alejaron como pudieron, a manotazos y patadas. Fue Mey Rin quien terminó por agarrarlo de la mano y arrastrarlo fuera del salón, cerrando la puerta y apoyándose luego en ella, con el rostro lleno de confusión.

    —¿Qué acaba de pasar? —preguntó luego de un rato de silencio, mirando a Jean como si él supiera la respuesta.

    Era natural que se dirigiera a él, ya que normalmente tenía respuesta para todo, pero en esta ocasión, ni siquiera él lo sabía con certeza.

    —No tengo idea.

    Se miraron entre sí, sin saber qué decirse. Fue Jean quien habló después de que estuvieron un buen rato sin emitir palabra.

    —Debemos entrar y comprobarlo.
    —¡Esas cosas siguen ahí!
    —¿A qué le temes? Es solo papel, ni siquiera nos ha hecho daño.
    —¡Sí, pero están poseídas! ¿Quién sabe si pueden maldecirte?

    Jean rodó los ojos. La sirvienta y sus cuentos paranormales... aunque, dado que las decoraciones habían cobrado vida y este parecía ser un sueño con una lógica absurda...

    Ignorando el temor de la sirvienta, Jean abrió la puerta y se encontró con...

    —No hay nada.
    —¿¡Cómo!?

    La sirvienta entró al escucharlo decir eso. Y en efecto, no había nada.

    Bueno, en realidad estaban las decoraciones de calabazas entre otras, pero todas las decoraciones de papel habían desaparecido, dándole un aspecto bastante vacío al salón.

    —¡Oh, no! ¡Debemos encontrarlas, esto debe estar decorado para cuando lleguen los niños! —dijo Mey Rin, y de repente, salió corriendo hacia el pasillo.

    Jean alzó una ceja.

    ¿Acaso no les tenía miedo? ¿Por qué, de repente, salió corriendo a buscarlas?

    Con una expresión indiferente, fue tras ella.

    Era su deber seguirla y ayudarla. Aunque fuera un sueño, un caballero debía ir al rescate de una dama en peligro.

    "Que absurdo".

    Aun cuando pensara que lo fuera, Jean esbozó una sonrisa.
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    #Inkfest
    "Día 1. ¡Consigue decoración tenebrosa! (spoiler: esta cobra vida y deberás atraparla)" ------- Ese día, la mismísima mansión Phantomhive se había disfrazado. El conde había invitado a todos los niños del pueblo de sus tierras, y los sirvientes habían organizado la comida y las decoraciones en el gran salón, donde se celebraría la festividad por Halloween. Jean tenía seis años en ese entonces, y se había asomado por curiosidad, ya que era una ocasión inusual. El conde Phantomhive rara vez organizaba este tipo de fiestas; es más, las eludía. Así que podría decirse que fue la primera vez que Jean presenciaba una fiesta propiamente dicha de Halloween. Los años anteriores solo había festejado con los sirvientes, con su primo y, si el conde estaba de buen humor, también con él. Por lo tanto, Jean mentiría si dijera que no estaba emocionado. Pero su fisgoneo fue notado por Mey Rin, la sirvienta, quien, con una sonrisa alegre, lo arrastró hacia el interior del salón para que la ayudara a decorar. Como caballero, si una dama le pedía ayuda con algo, Jean no podía negarse. Además, no era la primera vez que la ayudaba a colocar este tipo de decoraciones, incluso lo hacía en Navidad. Asintió sin chistar y, sabiendo qué hacer, fue hacia la caja de decoraciones y tomó una de papel que representaba a un clásico fantasma: una sábana con ojos que no asustaría a nadie... Ah, excepto a su primo. Pero cuando se dispuso a colocarla en una pared, el papelito pareció removerse en su mano. Jean se extrañó, pensando primero que podría ser el viento, pero las ventanas estaban cerradas... —¡Oh, no! ¿Qué está pasando con las decoraciones? —exclamó de repente Mey Rin, acercándose a cerrar las ventanas pensando que era el viento arruinando su arduo trabajo. Jean la miró y entendió rápidamente. Las decoraciones habían empezado a moverse solas, como si fueran impulsadas por el viento, pero en realidad eran impulsadas por algo más. De repente, notaron que las figuras de papel posaban sus pies en el suelo, en el caso de las brujas y los monstruos de la literatura, y comenzaban a caminar en manada, acercándose a ellos con intenciones desconocidas, que no parecían nada buenas... incluso le pareció ver que las brujas sonreían con malicia. —Esto es una alucinación, ¿verdad? —inquirió Jean, mirando a la sirvienta, que estaba igual de estupefacta que él, aunque parecía más asustada. Pronto se vieron rodeados por un centenar de decoraciones, y cada vez estaban más acorralados. Eran demasiados y no tenían mucho espacio para seguir retrocediendo... —¡Ay, Dios mío! —decía Mey Rin atemorizada. Jean, en cambio, arqueó una ceja. Luego de la sorpresa inicial y lo absurdo de la situación, comenzó a pensar que tal vez estaba soñando. Por supuesto, habían habido señales desde el principio: el conde Phantomhive no organizaba fiestas ni sonreía, y hoy en el desayuno le había dedicado una suave sonrisa cuando le avisó de la celebración. Y ahora sucedía esto... —¡Qué absurdo! —dijo Jean, y viendo que había un Frankenstein cerca de su pie, lo pisó. Era solo papel, ¿qué podía hacerle? Los papeles reanimados frenaron en seco, observando la acción de Jean y mirándose entre ellos. Tenían expresiones de sorpresa, como si no se hubieran esperado que Jean hiciera eso al pobre Frankenstein, pero luego, como si se hubieran enfadado, arremetieron contra ellos, atacándolos en masa. Eran de papel, no es como si hicieran mucho daño, pero de todas formas era molesto. Entre la sirvienta y el joven amo los alejaron como pudieron, a manotazos y patadas. Fue Mey Rin quien terminó por agarrarlo de la mano y arrastrarlo fuera del salón, cerrando la puerta y apoyándose luego en ella, con el rostro lleno de confusión. —¿Qué acaba de pasar? —preguntó luego de un rato de silencio, mirando a Jean como si él supiera la respuesta. Era natural que se dirigiera a él, ya que normalmente tenía respuesta para todo, pero en esta ocasión, ni siquiera él lo sabía con certeza. —No tengo idea. Se miraron entre sí, sin saber qué decirse. Fue Jean quien habló después de que estuvieron un buen rato sin emitir palabra. —Debemos entrar y comprobarlo. —¡Esas cosas siguen ahí! —¿A qué le temes? Es solo papel, ni siquiera nos ha hecho daño. —¡Sí, pero están poseídas! ¿Quién sabe si pueden maldecirte? Jean rodó los ojos. La sirvienta y sus cuentos paranormales... aunque, dado que las decoraciones habían cobrado vida y este parecía ser un sueño con una lógica absurda... Ignorando el temor de la sirvienta, Jean abrió la puerta y se encontró con... —No hay nada. —¿¡Cómo!? La sirvienta entró al escucharlo decir eso. Y en efecto, no había nada. Bueno, en realidad estaban las decoraciones de calabazas entre otras, pero todas las decoraciones de papel habían desaparecido, dándole un aspecto bastante vacío al salón. —¡Oh, no! ¡Debemos encontrarlas, esto debe estar decorado para cuando lleguen los niños! —dijo Mey Rin, y de repente, salió corriendo hacia el pasillo. Jean alzó una ceja. ¿Acaso no les tenía miedo? ¿Por qué, de repente, salió corriendo a buscarlas? Con una expresión indiferente, fue tras ella. Era su deber seguirla y ayudarla. Aunque fuera un sueño, un caballero debía ir al rescate de una dama en peligro. "Que absurdo". Aun cuando pensara que lo fuera, Jean esbozó una sonrisa. ------- #Inkfest
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