• -La parca venía concentrada y contenta mirando su bollo nuevo sabor, que la vendedora de la panadería le regaló para que probará, su aroma era de queso con jamón. En eso un paciente que estaba pidiendo que lo atendieran, lanzó un aletazo golpeando la mejilla de la albina haciendo que su bollo se cayera de la bolsa. Los ojos gélidos de la mujer solo vieron como su nuevo desayuno caía al suelo en cámara lenta con tristeza, subió su mirada al hombre que le golpeó y sin decir nada caminó hacia el puesto de informaciones, tomó una tablilla y comenzó a llenar unos datos.
    Los datos eran del sujeto-

    Alan Beck, 45 años, soltero.
    -Y en la parte de motivo de consulta colocó “ Vasectomía voluntaria”. Firmo igual que el paciente, al poder ver los registros podía ver también sus datos personales y copiarlos.
    Puso en observaciones “ Paciente agresivo, colocar anestesia total y sedante antes de la intervención”.
    Y en la autorización del doctor firmó ella, le pasó la tablilla a la enfermera, quien le preguntó si ella haría la intervención a la cual negó que tenía otra operación.
    La enfermera llamó por altavoz al paciente, y este pensando que lo atenderían, se acercó a informaciones. Dos enfermeros grandes llegaron y le colocaron un sedante y lo subieron a la camilla en dirección al pabellón mientras el segundo cirujano iba detrás leyendo la tablilla.
    Los internos miraron aquello y luego a la albina quien se iba nuevamente a la panadería con las manos en los bolsillos a buscar otro bollo mientras silbaba, murmurando que la jefa de cirugía daba miedo-
    -La parca venía concentrada y contenta mirando su bollo nuevo sabor, que la vendedora de la panadería le regaló para que probará, su aroma era de queso con jamón. En eso un paciente que estaba pidiendo que lo atendieran, lanzó un aletazo golpeando la mejilla de la albina haciendo que su bollo se cayera de la bolsa. Los ojos gélidos de la mujer solo vieron como su nuevo desayuno caía al suelo en cámara lenta con tristeza, subió su mirada al hombre que le golpeó y sin decir nada caminó hacia el puesto de informaciones, tomó una tablilla y comenzó a llenar unos datos. Los datos eran del sujeto- Alan Beck, 45 años, soltero. -Y en la parte de motivo de consulta colocó “ Vasectomía voluntaria”. Firmo igual que el paciente, al poder ver los registros podía ver también sus datos personales y copiarlos. Puso en observaciones “ Paciente agresivo, colocar anestesia total y sedante antes de la intervención”. Y en la autorización del doctor firmó ella, le pasó la tablilla a la enfermera, quien le preguntó si ella haría la intervención a la cual negó que tenía otra operación. La enfermera llamó por altavoz al paciente, y este pensando que lo atenderían, se acercó a informaciones. Dos enfermeros grandes llegaron y le colocaron un sedante y lo subieron a la camilla en dirección al pabellón mientras el segundo cirujano iba detrás leyendo la tablilla. Los internos miraron aquello y luego a la albina quien se iba nuevamente a la panadería con las manos en los bolsillos a buscar otro bollo mientras silbaba, murmurando que la jefa de cirugía daba miedo-
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  • Se dejó caer hacia atrás en la silla, que crujió bajo su peso. El ventilador del techo giraba lento, apenas removiendo el aire caliente y pegajoso de la noche de febrero.

    ────𝘊𝘢𝘭𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢. . . 𝘠 𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪é𝘯 é𝘴𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘮𝘢ñ𝘢𝘯𝘢. ¡𝘜𝘨𝘩! 𝘖𝘫𝘢𝘭á 𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳 𝘷𝘢𝘤𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴. ────

    Murmuró entre dientes, pasándose la mano por la nuca húmeda mientras miraba la pantalla con los ojos entrecerrados.

    El cursor parpadeaba en el documento sin que él tuviera fuerzas para seguir tecleando. El vaso de vino llevaba rato, olvidado al lado del teclado.

    ❝ ────¿𝘊𝘶á𝘯𝘵𝘰 𝘧𝘢𝘭𝘵𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘴𝘦 𝘱𝘰𝘯𝘨𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘣𝘭𝘦? ────❞

    Pensó, soltando un suspiro largo y agotado.
    Se dejó caer hacia atrás en la silla, que crujió bajo su peso. El ventilador del techo giraba lento, apenas removiendo el aire caliente y pegajoso de la noche de febrero. ────𝘊𝘢𝘭𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢. . . 𝘠 𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪é𝘯 é𝘴𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘨𝘢𝘳 𝘮𝘢ñ𝘢𝘯𝘢. ¡𝘜𝘨𝘩! 𝘖𝘫𝘢𝘭á 𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳 𝘷𝘢𝘤𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴. ──── Murmuró entre dientes, pasándose la mano por la nuca húmeda mientras miraba la pantalla con los ojos entrecerrados. El cursor parpadeaba en el documento sin que él tuviera fuerzas para seguir tecleando. El vaso de vino llevaba rato, olvidado al lado del teclado. ❝ ────¿𝘊𝘶á𝘯𝘵𝘰 𝘧𝘢𝘭𝘵𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘴𝘦 𝘱𝘰𝘯𝘨𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘣𝘭𝘦? ────❞ Pensó, soltando un suspiro largo y agotado.
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  • ㅤㅤㅤ⸻ 𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘳𝘰𝘭 𝘤𝘰𝘯 𝕮𝖆𝖗𝖔𝖑𝖎𝖓𝖊 𝕱𝖔𝖗𝖇𝖊𝖘

    Se hizo el silencio entre los dos, un silencio que el propio Klaus terminó rompiendo al apartarse de Caroline y ser él mismo quien buscase la habitual botella de Alaric que, estaba seguro, todavía andaba escondida por algún lado. No tardó en encontrarla y servir dos vasos. Uno para cada uno. Le tendió uno a Caroline.

    -Lo vas a necesitar, créeme….

    — Estoy trabajando… – fue el primer comentario de la directora del internado, aunque ante la expectación de una posible respuesta completa y el hecho de que parecía predispuesto a hablar, cedió y tomó el vaso de líquido ámbar ligeramente más denso al tratarse de un whisky de buena calidad –. Gracias.

    Al final, cuando ella accedió y tomó el vaso, el hibrido se sentó en el sofá de piel oscura y pensó en como empezar a contar aquello por lo que habia ido hasta el recóndito Mystic Falls.

    Caroline tomó asiento a su lado en el sofá y se cruzó de piernas, un hábito adquirido durante años de faldas y por comodidad. Dejó el brazo sobre el respaldo del sofá y apoyó la mejilla en los nudillos mientras atendía a las palabras ajenas como quien es absorbido por una conversación muy interesante. Pero es que lo era, tanto el discurso como quien lo profería. Resultaba casi contradictorio después de haberse hecho a la idea de que no volvería a verle que estuviera allí, de nuevo. Era chocante y no le extrañaba haber pensado que era una ilusión… o cualquiera de las variantes que se había encontrado en sus viajes.

    -Hemos regresado. Todos. Elijah, Hayley, yo… Incluso Thierry… Y varias criaturas sobrenaturales más a lo largo del mundo… Freya los ha estado buscando a todos… -dio un trago al vaso y lo dejó sobre la mesa que tenia delante. Después se remangó y le mostró el antebrazo a Caroline allí donde podía verse aquella cicatriz en carne viva en el interior de su brazo derecho- Todos tenemos esta marca… No sabemos qué demonios es, pero no se cura y… ninguna magia puede borrarla… Lo que sea que nos ha traido de vuelta nos ha marcado… Y no es por nada bueno. De eso estoy seguro… Ayúdame a descubrir quien es, Caroline… Te necesito….

    La cadencia de las palabras de Klaus desembocó en una marca en su brazo. Dejó el vaso junto al contrario aunque sin llegar a probarlo y se inclinó sobre la marca que él le mostraba. Entornó ligeramente la mirada y descruzó las piernas para moverse un poco más cerca del cuerpo contrario atraída por esa novedad. Ceño fruncido, estuvo a punto de deslizar uno de los dedos en torno a lo que parecía una quemadura reciente, pero se detuvo por prudencia.

    — ¿Te duele? – cuestionó habiendo girado la cabeza hacia él y aprovechó para hacer un contacto visual. Devolvió los ojos azules al origen de lo que parecía una curiosidad de chiquilla –. Parece muy reciente – algo que teniendo en cuenta la capacidad regenerativa de aquel hombre era más que digno de mención. Solo ¡magia realmente poderosa tenía ese tipo de influencia.

    ㅤㅤㅤ⸻ 𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘳𝘰𝘭 𝘤𝘰𝘯 [BarbieBxtch] ⸻ Se hizo el silencio entre los dos, un silencio que el propio Klaus terminó rompiendo al apartarse de Caroline y ser él mismo quien buscase la habitual botella de Alaric que, estaba seguro, todavía andaba escondida por algún lado. No tardó en encontrarla y servir dos vasos. Uno para cada uno. Le tendió uno a Caroline. -Lo vas a necesitar, créeme…. — Estoy trabajando… – fue el primer comentario de la directora del internado, aunque ante la expectación de una posible respuesta completa y el hecho de que parecía predispuesto a hablar, cedió y tomó el vaso de líquido ámbar ligeramente más denso al tratarse de un whisky de buena calidad –. Gracias. Al final, cuando ella accedió y tomó el vaso, el hibrido se sentó en el sofá de piel oscura y pensó en como empezar a contar aquello por lo que habia ido hasta el recóndito Mystic Falls. Caroline tomó asiento a su lado en el sofá y se cruzó de piernas, un hábito adquirido durante años de faldas y por comodidad. Dejó el brazo sobre el respaldo del sofá y apoyó la mejilla en los nudillos mientras atendía a las palabras ajenas como quien es absorbido por una conversación muy interesante. Pero es que lo era, tanto el discurso como quien lo profería. Resultaba casi contradictorio después de haberse hecho a la idea de que no volvería a verle que estuviera allí, de nuevo. Era chocante y no le extrañaba haber pensado que era una ilusión… o cualquiera de las variantes que se había encontrado en sus viajes. -Hemos regresado. Todos. Elijah, Hayley, yo… Incluso Thierry… Y varias criaturas sobrenaturales más a lo largo del mundo… Freya los ha estado buscando a todos… -dio un trago al vaso y lo dejó sobre la mesa que tenia delante. Después se remangó y le mostró el antebrazo a Caroline allí donde podía verse aquella cicatriz en carne viva en el interior de su brazo derecho- Todos tenemos esta marca… No sabemos qué demonios es, pero no se cura y… ninguna magia puede borrarla… Lo que sea que nos ha traido de vuelta nos ha marcado… Y no es por nada bueno. De eso estoy seguro… Ayúdame a descubrir quien es, Caroline… Te necesito…. La cadencia de las palabras de Klaus desembocó en una marca en su brazo. Dejó el vaso junto al contrario aunque sin llegar a probarlo y se inclinó sobre la marca que él le mostraba. Entornó ligeramente la mirada y descruzó las piernas para moverse un poco más cerca del cuerpo contrario atraída por esa novedad. Ceño fruncido, estuvo a punto de deslizar uno de los dedos en torno a lo que parecía una quemadura reciente, pero se detuvo por prudencia. — ¿Te duele? – cuestionó habiendo girado la cabeza hacia él y aprovechó para hacer un contacto visual. Devolvió los ojos azules al origen de lo que parecía una curiosidad de chiquilla –. Parece muy reciente – algo que teniendo en cuenta la capacidad regenerativa de aquel hombre era más que digno de mención. Solo ¡magia realmente poderosa tenía ese tipo de influencia.
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  • La noche en la ciudad nunca es realmente silenciosa, pero para Alberto, el zumbido de los neones y el eco de los motores a lo lejos no eran más que ruido blanco. Estaba allí, apoyado contra el frío metal de una barandilla, pero su mente se encontraba a kilómetros —y años— de distancia.

    Con un movimiento mecánico, casi ritual, se llevó el cigarrillo a los labios. El chasquido del encendedor rompió el aire por un segundo, y la pequeña llama bailó en sus pupilas antes de prender la brasa. Al inhalar, el calor del humo llenó sus pulmones, dándole esa extraña y momentánea sensación de plenitud que el vacío en su pecho le negaba durante el día.

    — Una calada por lo que fue... y otra por lo que no pudo ser —pensó, dejando que el humo escapara lentamente de sus labios.

    Sus ojos, cansados y fijos en un punto indefinido del horizonte iluminado por luces difusas, buscaban un rostro que ya solo existía en su memoria. El peso de los cuernos sobre su frente se sentía más real que nunca, como una corona de verdades amargas que aceptaba llevar. Echar de menos no era un sentimiento punzante para él, sino una presencia constante, como la niebla que se aferraba a los edificios de la ciudad; algo que no podías tocar, pero que lo empapaba todo.

    Cada vez que cerraba los ojos, el olor del tabaco se mezclaba con el recuerdo de un perfume, o el eco de una risa que solía silenciar el caos de la metrópoli. Alberto sabía que la ciudad seguiría girando, indiferente a su luto silencioso, pero en ese rincón de sombra, mientras la ceniza se acumulaba en la punta de su cigarro, él se permitía el lujo de no ser un demonio, ni un mito, ni una amenaza. Solo un hombre que deseaba, por un instante, no tener que encender el siguiente cigarrillo a solas.
    La noche en la ciudad nunca es realmente silenciosa, pero para Alberto, el zumbido de los neones y el eco de los motores a lo lejos no eran más que ruido blanco. Estaba allí, apoyado contra el frío metal de una barandilla, pero su mente se encontraba a kilómetros —y años— de distancia. Con un movimiento mecánico, casi ritual, se llevó el cigarrillo a los labios. El chasquido del encendedor rompió el aire por un segundo, y la pequeña llama bailó en sus pupilas antes de prender la brasa. Al inhalar, el calor del humo llenó sus pulmones, dándole esa extraña y momentánea sensación de plenitud que el vacío en su pecho le negaba durante el día. — Una calada por lo que fue... y otra por lo que no pudo ser —pensó, dejando que el humo escapara lentamente de sus labios. Sus ojos, cansados y fijos en un punto indefinido del horizonte iluminado por luces difusas, buscaban un rostro que ya solo existía en su memoria. El peso de los cuernos sobre su frente se sentía más real que nunca, como una corona de verdades amargas que aceptaba llevar. Echar de menos no era un sentimiento punzante para él, sino una presencia constante, como la niebla que se aferraba a los edificios de la ciudad; algo que no podías tocar, pero que lo empapaba todo. Cada vez que cerraba los ojos, el olor del tabaco se mezclaba con el recuerdo de un perfume, o el eco de una risa que solía silenciar el caos de la metrópoli. Alberto sabía que la ciudad seguiría girando, indiferente a su luto silencioso, pero en ese rincón de sombra, mientras la ceniza se acumulaba en la punta de su cigarro, él se permitía el lujo de no ser un demonio, ni un mito, ni una amenaza. Solo un hombre que deseaba, por un instante, no tener que encender el siguiente cigarrillo a solas.
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  • -Le entrega la revista con cuidado, mirándola directamente a los ojos con una sonrisa genuina y un leve brillo de agradecimiento en la mirada.-

    — ᴏʏᴇ… ɢʀᴀᴄɪᴀꜱ ᴅᴇ ᴠᴇʀᴅᴀᴅ ᴘᴏʀ ᴠᴇɴɪʀ ʜᴀꜱᴛᴀ ᴀǫᴜɪ́ ʏ ᴘᴏʀ ᴀᴘᴏʏᴀʀᴍᴇ ᴛᴀɴᴛᴏ. ᴠᴇʀᴛᴇ ᴄᴏɴ ᴇꜱᴀ ʀᴇᴠɪꜱᴛᴀ ᴇɴ ʟᴀꜱ ᴍᴀɴᴏꜱ ᴍᴇ ʜᴀᴄᴇ ꜱᴇɴᴛɪʀ ǫᴜᴇ ᴛᴏᴅᴏ ᴇʟ ᴇꜱꜰᴜᴇʀᴢᴏ ᴠᴀʟᴇ ʟᴀ ᴘᴇɴᴀ. ɴᴏ ꜱᴀʙᴇꜱ ᴄᴜᴀ́ɴᴛᴏ ꜱɪɢɴɪꜰɪᴄᴀ ᴘᴀʀᴀ ᴍɪ́. ꜱɪɢᴜᴇ ꜱɪᴇɴᴅᴏ ᴀꜱɪ́ ᴅᴇ ɪɴᴄʀᴇɪ́ʙʟᴇ, ¿ꜱɪ́? ᴘʀᴏᴍᴇ́ᴛᴇᴍᴇʟᴏ.

    -El joven siguió con su trabajo en firmar mas autógrafos para mas personas debido a la gran cola inmensa que se formaba una línea.-
    -Le entrega la revista con cuidado, mirándola directamente a los ojos con una sonrisa genuina y un leve brillo de agradecimiento en la mirada.- — ᴏʏᴇ… ɢʀᴀᴄɪᴀꜱ ᴅᴇ ᴠᴇʀᴅᴀᴅ ᴘᴏʀ ᴠᴇɴɪʀ ʜᴀꜱᴛᴀ ᴀǫᴜɪ́ ʏ ᴘᴏʀ ᴀᴘᴏʏᴀʀᴍᴇ ᴛᴀɴᴛᴏ. ᴠᴇʀᴛᴇ ᴄᴏɴ ᴇꜱᴀ ʀᴇᴠɪꜱᴛᴀ ᴇɴ ʟᴀꜱ ᴍᴀɴᴏꜱ ᴍᴇ ʜᴀᴄᴇ ꜱᴇɴᴛɪʀ ǫᴜᴇ ᴛᴏᴅᴏ ᴇʟ ᴇꜱꜰᴜᴇʀᴢᴏ ᴠᴀʟᴇ ʟᴀ ᴘᴇɴᴀ. ɴᴏ ꜱᴀʙᴇꜱ ᴄᴜᴀ́ɴᴛᴏ ꜱɪɢɴɪꜰɪᴄᴀ ᴘᴀʀᴀ ᴍɪ́. ꜱɪɢᴜᴇ ꜱɪᴇɴᴅᴏ ᴀꜱɪ́ ᴅᴇ ɪɴᴄʀᴇɪ́ʙʟᴇ, ¿ꜱɪ́? ᴘʀᴏᴍᴇ́ᴛᴇᴍᴇʟᴏ. -El joven siguió con su trabajo en firmar mas autógrafos para mas personas debido a la gran cola inmensa que se formaba una línea.-
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  • No iba a dejar que atacaran su aldea sin sufrir consecuencias graves.

    —¡Byakugan! —sus ojos se rodearon de venas pulsantes, ahora era el mejor momento para atacar.
    No iba a dejar que atacaran su aldea sin sufrir consecuencias graves. —¡Byakugan! —sus ojos se rodearon de venas pulsantes, ahora era el mejor momento para atacar.
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  • ¿ A quien le dices cara de niño?

    Mi momento ha llegado, otra vez.

    *Con los ojos cerrados espera por fin el final, ha sido una buena vida, bueno, un buen segmento de su vida, además de todas formas mañana volverá.*

    ¿ A quien le dices cara de niño? Mi momento ha llegado, otra vez. *Con los ojos cerrados espera por fin el final, ha sido una buena vida, bueno, un buen segmento de su vida, además de todas formas mañana volverá.*
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  • Aun asi , que alla cometido aquel pecado puedo notarlo ese odio en tus ojos Hilde.
    ¿Cuanto tiempo mas estaras con esto y ese odio contra nosotros? , aun asi me siento culpable ~
    Aun asi , que alla cometido aquel pecado puedo notarlo ese odio en tus ojos Hilde. ¿Cuanto tiempo mas estaras con esto y ese odio contra nosotros? , aun asi me siento culpable ~
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    -Se registró una extraña fluctuacion de energía en el desierto, 12B fue enviada para investigar esa zona, en el bunker se tenía la desconfia de que posiblemente sean los invasores qué había invadido la tierra.

    12B tuvo que ir sola, pues los demás androides estaba ocupados en otras misiones.

    Llego a donde solo era piso duro sin arena por suerte, ya había bajado el sol, sus paso son el único sonido del lugar, con ella, sujetando con fuerza lleva una espada, siempre lista para cualquier enemigo que se cruce en su camino.

    El viento comenzó a soplar, moviendo suavemente su cabello corto, pese a tener siempre los ojos vendados, si podría ver bien claramente. -

    Bueno llegue a la zona.

    -Se detuvo en seco, comenzado a mirar por las cercanías, fue que logró ver un extraño cúmulo, afilado su mirada, 12B camino rumbo aquel lugar para verificar aquel lugar buscado información que sea utilidad para Yorha. -
    -Se registró una extraña fluctuacion de energía en el desierto, 12B fue enviada para investigar esa zona, en el bunker se tenía la desconfia de que posiblemente sean los invasores qué había invadido la tierra. 12B tuvo que ir sola, pues los demás androides estaba ocupados en otras misiones. Llego a donde solo era piso duro sin arena por suerte, ya había bajado el sol, sus paso son el único sonido del lugar, con ella, sujetando con fuerza lleva una espada, siempre lista para cualquier enemigo que se cruce en su camino. El viento comenzó a soplar, moviendo suavemente su cabello corto, pese a tener siempre los ojos vendados, si podría ver bien claramente. - Bueno llegue a la zona. -Se detuvo en seco, comenzado a mirar por las cercanías, fue que logró ver un extraño cúmulo, afilado su mirada, 12B camino rumbo aquel lugar para verificar aquel lugar buscado información que sea utilidad para Yorha. -
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  • La obsesión del mafioso
    Fandom Devil May Cry y hazbin hotel
    Categoría Romance
    //ROL NO CANON //

    ༒𓂀 𝔸𝕝𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣 𝕿𝖍𝖊 𝕽𝖆𝖉𝖎𝖔 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓𓂀༒

    -La puerta de la cafetería se abrió con un tintineo suave, casi delicado… en marcado contraste con la figura que cruzó el umbral.
    El abrigo oscuro de Vergil Sparda estaba rasgado en uno de los costados; la tela húmeda por la sangre apenas visible bajo la luz cálida del lugar. Su expresión, sin embargo, permanecía intacta: impasible, afilada, tan serena como si no acabara de salir de un enfrentamiento donde otros no habrían sobrevivido.
    El líder de aquella organización no se permitía mostrar debilidad. Jamás.
    Sus botas resonaron con firmeza sobre el suelo hasta llegar al mostrador. Sus ojos de un azul cortante se alzaron apenas… y entonces lo vio.Detrás de la barra, atendiendo con una sonrisa demasiado amplia para ser completamente humana, estaba Alguien que no encajaba con la monotonía del mundo mortal.
    Hubo una pausa casi imperceptible.
    Los ojos de Vergil se detuvieron en él más de lo necesario. No por distracción… sino por análisis. Elegancia anticuada. Presencia magnética. Una energía que vibraba distinta, como una frecuencia que solo alguien como él podía percibir.
    Un silencio breve.-

    Un whisky. Solo

    -pidió con voz baja y firme, grave como el eco de una sentencia.
    Ni una palabra más.
    Dejó el dinero exacto sobre el mostrador, billetes impecables a pesar de la sangre que marcaba su guante. No mencionó la herida. No pidió ayuda. No explicó nada.
    Cuando tomó el vaso, sus dedos rozaron apenas el cristal… y por una fracción de segundo, su mirada volvió a encontrarse con la del encargado.
    Interés.Contenido. Sellado. Oculto tras su disciplina férrea.
    Se apartó sin añadir comentario alguno y eligió una mesa en la esquina más sombría del lugar, sentándose con la espalda recta, cruzando una pierna sobre la otra como si estuviera en una reunión de negocios y no perdiendo sangre bajo el abrigo.Bebió un sorbo.Sus ojos no volvieron directamente hacia la barra… pero tampoco dejaron de estar conscientes de cada movimiento detrás de ella.
    Como un depredador reconociendo a otro.Y aunque su rostro no lo delatara… algo en él había cambiado.

    //ROL NO CANON // [Alastor_rabbit] -La puerta de la cafetería se abrió con un tintineo suave, casi delicado… en marcado contraste con la figura que cruzó el umbral. El abrigo oscuro de Vergil Sparda estaba rasgado en uno de los costados; la tela húmeda por la sangre apenas visible bajo la luz cálida del lugar. Su expresión, sin embargo, permanecía intacta: impasible, afilada, tan serena como si no acabara de salir de un enfrentamiento donde otros no habrían sobrevivido. El líder de aquella organización no se permitía mostrar debilidad. Jamás. Sus botas resonaron con firmeza sobre el suelo hasta llegar al mostrador. Sus ojos de un azul cortante se alzaron apenas… y entonces lo vio.Detrás de la barra, atendiendo con una sonrisa demasiado amplia para ser completamente humana, estaba Alguien que no encajaba con la monotonía del mundo mortal. Hubo una pausa casi imperceptible. Los ojos de Vergil se detuvieron en él más de lo necesario. No por distracción… sino por análisis. Elegancia anticuada. Presencia magnética. Una energía que vibraba distinta, como una frecuencia que solo alguien como él podía percibir. Un silencio breve.- Un whisky. Solo -pidió con voz baja y firme, grave como el eco de una sentencia. Ni una palabra más. Dejó el dinero exacto sobre el mostrador, billetes impecables a pesar de la sangre que marcaba su guante. No mencionó la herida. No pidió ayuda. No explicó nada. Cuando tomó el vaso, sus dedos rozaron apenas el cristal… y por una fracción de segundo, su mirada volvió a encontrarse con la del encargado. Interés.Contenido. Sellado. Oculto tras su disciplina férrea. Se apartó sin añadir comentario alguno y eligió una mesa en la esquina más sombría del lugar, sentándose con la espalda recta, cruzando una pierna sobre la otra como si estuviera en una reunión de negocios y no perdiendo sangre bajo el abrigo.Bebió un sorbo.Sus ojos no volvieron directamente hacia la barra… pero tampoco dejaron de estar conscientes de cada movimiento detrás de ella. Como un depredador reconociendo a otro.Y aunque su rostro no lo delatara… algo en él había cambiado.
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