—¿Acaso esta barba de candado no es más que el musgo sobre una tumba, un intento fútil de ocultar mi marchitamiento? No... el tiempo es arcilla y yo soy su escultor más perverso. —
*Observé cómo mi anatomía se derrite, cómo mis poros comienzan a exudar un aceite negro y denso, una secreción que devora mi propia piel hasta que mi estructura colapsa. Siendo una masa viscosa y palpitante que se arrastra por el suelo, un charco de voluntad corrupta que se estira y se retuerce en la penumbra.
Poco a poco, desde ese lodo biológico, las fibras de mis músculos se trenzan de nuevo con un sonido de cuerdas tensas y húmedas. Una risa gutural, cargada de una vibración que hace temblar el aire estancado, escapa de mis pulmones recién formados. Mi figura humanoide emerge de la mancha oscura, goteando aún esa esencia lúgubre sobre mis dedos. Al sentir la presencia de alguien, mis ojos rotan con un hambre antiguo hacia tu escondite. Te regalo una mueca de complicidad macabra y sello el pacto con un dedo frío sobre mis labios.*
— "Shhhh... lo que ha presenciado tu alma es un sacrilegio privado.Me guardarás el secreto.... ¿no es así?—
*Observé cómo mi anatomía se derrite, cómo mis poros comienzan a exudar un aceite negro y denso, una secreción que devora mi propia piel hasta que mi estructura colapsa. Siendo una masa viscosa y palpitante que se arrastra por el suelo, un charco de voluntad corrupta que se estira y se retuerce en la penumbra.
Poco a poco, desde ese lodo biológico, las fibras de mis músculos se trenzan de nuevo con un sonido de cuerdas tensas y húmedas. Una risa gutural, cargada de una vibración que hace temblar el aire estancado, escapa de mis pulmones recién formados. Mi figura humanoide emerge de la mancha oscura, goteando aún esa esencia lúgubre sobre mis dedos. Al sentir la presencia de alguien, mis ojos rotan con un hambre antiguo hacia tu escondite. Te regalo una mueca de complicidad macabra y sello el pacto con un dedo frío sobre mis labios.*
— "Shhhh... lo que ha presenciado tu alma es un sacrilegio privado.Me guardarás el secreto.... ¿no es así?—
—¿Acaso esta barba de candado no es más que el musgo sobre una tumba, un intento fútil de ocultar mi marchitamiento? No... el tiempo es arcilla y yo soy su escultor más perverso. —
*Observé cómo mi anatomía se derrite, cómo mis poros comienzan a exudar un aceite negro y denso, una secreción que devora mi propia piel hasta que mi estructura colapsa. Siendo una masa viscosa y palpitante que se arrastra por el suelo, un charco de voluntad corrupta que se estira y se retuerce en la penumbra.
Poco a poco, desde ese lodo biológico, las fibras de mis músculos se trenzan de nuevo con un sonido de cuerdas tensas y húmedas. Una risa gutural, cargada de una vibración que hace temblar el aire estancado, escapa de mis pulmones recién formados. Mi figura humanoide emerge de la mancha oscura, goteando aún esa esencia lúgubre sobre mis dedos. Al sentir la presencia de alguien, mis ojos rotan con un hambre antiguo hacia tu escondite. Te regalo una mueca de complicidad macabra y sello el pacto con un dedo frío sobre mis labios.*
— "Shhhh... lo que ha presenciado tu alma es un sacrilegio privado.Me guardarás el secreto.... ¿no es así?—