• 𝕬 𝖉𝖎𝖑𝖊𝖒𝖒𝖆 𝖎𝖓 𝕷𝖚𝖈𝖐𝖞 𝕷𝖆𝖓𝖉 — 𝕻𝖆𝖗𝖆𝖉𝖎𝖘𝖊 𝖎𝖘 𝖇𝖚𝖎𝖑𝖙 𝖚𝖕𝖔𝖓 𝖚𝖓𝖎𝖋𝖔𝖗𝖒𝖎𝖙𝖞.

    Disparidades en un mar de pensamiento: la heterogeneidad de Adam cautivó su preocupación.

    Pidió a quien consideraba un colega registros visuales de la política ejecutada bajo el ala del honorable congreso. Con precisa humildad, buscó un consejo: el lenguaje tácito del sanedrín, la dinámica de un debate que escondía el cubismo más grosero.

    Reconoció cualidades que algunos llamarían honorables, mas el telar de palabras forjó un foro carente de sustancia.

    Dictámenes aplicados en un territorio reducido eran más fáciles de ejecutar; aunque las formas imperaron, halló utilidad al cincelar un sistema imperfecto. Pero, al contemplar al cónclave regir bajo la sombra de las naciones, tan insípido le pareció que él mismo se cuestionó la decisión de invertir su tiempo en tal espectáculo.

    Y ante las intrincadas sombras que brotaron de un artefacto holográfico, Zeraim hizo una comparación ingrata.

    Aquello estudiado destacaba por su disposición en herradura; él rememoró que la primera deliberación ocurrió bajo el testigo de una estrella marchita y un prado que se desentendió de la finitud. Ellos, como individuos, eran innegablemente desiguales, pero en su construcción conquistaron una afinidad propia de organismos más sencillos.

    La individualidad nunca fue un concepto a destacar. Eran frágiles, conscientes de un funesto destino en caso de negarse a la unidad; los que antes fueron miles decidieron privarse del sueño, y fraguaron las mitzvot. Y solo cuando necesitaron dictaminar el arquetipo de la nueva sangre y carne: aquello llamado “soma", reencontraron el cónclave.

    '𝕺𝖓𝖈𝖊 𝖒𝖔𝖗𝖊 𝕴 𝖇𝖊𝖘𝖊𝖊𝖈𝖍 𝖞𝖔𝖚, 𝖆𝖈𝖍𝖎𝖒: 𝖏𝖔𝖎𝖓 𝖞𝖔𝖚𝖗 𝖍𝖆𝖓𝖉𝖘. 𝕳𝖔𝖜 𝖘𝖍𝖆𝖑𝖑 𝖜𝖊 𝖈𝖔𝖒𝖊 𝖙𝖔 𝖚𝖓𝖉𝖊𝖗𝖘𝖙𝖆𝖓𝖉 𝖎𝖋 𝖜𝖊 𝖙𝖗𝖆𝖓𝖘𝖈𝖊𝖓𝖉 𝖓𝖔𝖙 𝖔𝖚𝖗𝖘𝖊𝖑𝖛𝖊𝖘?'

    Al culmen de la última grabación, en el silencio de su despacho, contempló con frialdad la boiserie delante de él. Quizá un vestigio de nostalgia: el fruncir de los labios que expresa conflictos, palabras que no pueden ser enunciadas.

    No era indecisión, sino una genuina interrogante que lo indujo a la reflexión: ¿cómo la marea de almas muriendo sobre la playa podía pecar de tanta divergencia?

    No llegó para evangelizar; la nación del Tevel no era objetivo de conquista, solo de estudio y eventual extracción.

    Conflictuado, el eco de una paternidad cósmica lo empujó a sentir genuina lástima, ya fuera por la endeblez observada o por la inflexibilidad de los dogmas.
    𝕬 𝖉𝖎𝖑𝖊𝖒𝖒𝖆 𝖎𝖓 𝕷𝖚𝖈𝖐𝖞 𝕷𝖆𝖓𝖉 — 𝕻𝖆𝖗𝖆𝖉𝖎𝖘𝖊 𝖎𝖘 𝖇𝖚𝖎𝖑𝖙 𝖚𝖕𝖔𝖓 𝖚𝖓𝖎𝖋𝖔𝖗𝖒𝖎𝖙𝖞. Disparidades en un mar de pensamiento: la heterogeneidad de Adam cautivó su preocupación. Pidió a quien consideraba un colega registros visuales de la política ejecutada bajo el ala del honorable congreso. Con precisa humildad, buscó un consejo: el lenguaje tácito del sanedrín, la dinámica de un debate que escondía el cubismo más grosero. Reconoció cualidades que algunos llamarían honorables, mas el telar de palabras forjó un foro carente de sustancia. Dictámenes aplicados en un territorio reducido eran más fáciles de ejecutar; aunque las formas imperaron, halló utilidad al cincelar un sistema imperfecto. Pero, al contemplar al cónclave regir bajo la sombra de las naciones, tan insípido le pareció que él mismo se cuestionó la decisión de invertir su tiempo en tal espectáculo. Y ante las intrincadas sombras que brotaron de un artefacto holográfico, Zeraim hizo una comparación ingrata. Aquello estudiado destacaba por su disposición en herradura; él rememoró que la primera deliberación ocurrió bajo el testigo de una estrella marchita y un prado que se desentendió de la finitud. Ellos, como individuos, eran innegablemente desiguales, pero en su construcción conquistaron una afinidad propia de organismos más sencillos. La individualidad nunca fue un concepto a destacar. Eran frágiles, conscientes de un funesto destino en caso de negarse a la unidad; los que antes fueron miles decidieron privarse del sueño, y fraguaron las mitzvot. Y solo cuando necesitaron dictaminar el arquetipo de la nueva sangre y carne: aquello llamado “soma", reencontraron el cónclave. '𝕺𝖓𝖈𝖊 𝖒𝖔𝖗𝖊 𝕴 𝖇𝖊𝖘𝖊𝖊𝖈𝖍 𝖞𝖔𝖚, 𝖆𝖈𝖍𝖎𝖒: 𝖏𝖔𝖎𝖓 𝖞𝖔𝖚𝖗 𝖍𝖆𝖓𝖉𝖘. 𝕳𝖔𝖜 𝖘𝖍𝖆𝖑𝖑 𝖜𝖊 𝖈𝖔𝖒𝖊 𝖙𝖔 𝖚𝖓𝖉𝖊𝖗𝖘𝖙𝖆𝖓𝖉 𝖎𝖋 𝖜𝖊 𝖙𝖗𝖆𝖓𝖘𝖈𝖊𝖓𝖉 𝖓𝖔𝖙 𝖔𝖚𝖗𝖘𝖊𝖑𝖛𝖊𝖘?' Al culmen de la última grabación, en el silencio de su despacho, contempló con frialdad la boiserie delante de él. Quizá un vestigio de nostalgia: el fruncir de los labios que expresa conflictos, palabras que no pueden ser enunciadas. No era indecisión, sino una genuina interrogante que lo indujo a la reflexión: ¿cómo la marea de almas muriendo sobre la playa podía pecar de tanta divergencia? No llegó para evangelizar; la nación del Tevel no era objetivo de conquista, solo de estudio y eventual extracción. Conflictuado, el eco de una paternidad cósmica lo empujó a sentir genuina lástima, ya fuera por la endeblez observada o por la inflexibilidad de los dogmas.
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  • (Se escucha el estático de una radio antigua, seguido por un ruidoso chirrido de un micrófono siendo ajustado)

    ¡Muy buenos días, tardes, y noches mi querida audiencia que sintoniza esta frecuencia infernal¿Cómo va su eterna condena el día de hoy? ¿Mal? ¿Peor? ¿Terriblemente abrumadora? ¡Jajajajaja! ¡Excelente! ¡A nadie le importa! El sufrimiento es el condimento de la vida... o de la muerte, en nuestro caso.
    Pero basta de charlas triviales sobre sus patéticas miserias. Estoy aquí porque mis oídos ya no soportan el lamento agónico que emana de sus dispositivos modernos. Si vuelvo a escuchar un solo segundo de ese tal "Bad Bunny", me veré obligado a sintonizar sus gritos personalmente. ¡Esa cacofonía de balbuceos y ritmos sintéticos no es música, es una ofensa al buen gusto!
    ¡Presten atención, mis condenados oyentes, y dejen que les brinde una pizca de verdadera cultura! En mis tiempos, el talento no se compraba en una caja de ritmos y el "autotune" era un concepto inexistente. ¡Había que tener voz, alma y un toque de locura!

    (Se escucha el chasquido mecánico presionando un botón. El sonido de una aguja recorriendo el surco de un vinilo llena el aire con un ligero siseo clásico antes de que la melodía estalle)

    ¡Afinen sus oídos, si es que todavía les queda algo de sensibilidad auditiva, y deléitense con esta joya del pasado!

    (Mientras la música inunda la cabina con una elegancia de otro siglo, comencé a tararear, mi voz fundiéndose con la melodía. Aunque mis oyentes solo perciben la transmisión impecable, él se balancea al ritmo de la orquesta, cerrando los ojos y dejando que la nostalgia lo envuelva. Sus labios se mueven con precisión quirúrgica, cantando cada nota con un deleite privado, redescubriendo la belleza de una era donde la música aún tenía corazón.)



    https://youtu.be/rAhVig7uaq4?si=iLObbx-QITq_okA1
    (Se escucha el estático de una radio antigua, seguido por un ruidoso chirrido de un micrófono siendo ajustado) 🎙️¡Muy buenos días, tardes, y noches mi querida audiencia que sintoniza esta frecuencia infernal🎙️¿Cómo va su eterna condena el día de hoy? ¿Mal? ¿Peor? ¿Terriblemente abrumadora? ¡Jajajajaja! ¡Excelente! ¡A nadie le importa! El sufrimiento es el condimento de la vida... o de la muerte, en nuestro caso. 🎙️Pero basta de charlas triviales sobre sus patéticas miserias. Estoy aquí porque mis oídos ya no soportan el lamento agónico que emana de sus dispositivos modernos. Si vuelvo a escuchar un solo segundo de ese tal "Bad Bunny", me veré obligado a sintonizar sus gritos personalmente. 🎙️¡Esa cacofonía de balbuceos y ritmos sintéticos no es música, es una ofensa al buen gusto!🎙️ ¡Presten atención, mis condenados oyentes, y dejen que les brinde una pizca de verdadera cultura! En mis tiempos, el talento no se compraba en una caja de ritmos y el "autotune" era un concepto inexistente. ¡Había que tener voz, alma y un toque de locura!🎙️ (Se escucha el chasquido mecánico presionando un botón. El sonido de una aguja recorriendo el surco de un vinilo llena el aire con un ligero siseo clásico antes de que la melodía estalle) 🎙️¡Afinen sus oídos, si es que todavía les queda algo de sensibilidad auditiva, y deléitense con esta joya del pasado!🎙️ (Mientras la música inunda la cabina con una elegancia de otro siglo, comencé a tararear, mi voz fundiéndose con la melodía. Aunque mis oyentes solo perciben la transmisión impecable, él se balancea al ritmo de la orquesta, cerrando los ojos y dejando que la nostalgia lo envuelva. Sus labios se mueven con precisión quirúrgica, cantando cada nota con un deleite privado, redescubriendo la belleza de una era donde la música aún tenía corazón.) https://youtu.be/rAhVig7uaq4?si=iLObbx-QITq_okA1
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  • - Sabes tú, lo sé yo, dónde y cuando fuimos libres, y adónde se fue nuestra amada libertad, presos del silencio, nos adornan suspiros cargados de nostalgia, mi recuerdo en tu mirada te molesta y mi corazón suele doler cuando yo pienso en usted, es así, ironía pensar que la luz fue amante de la oscuridad, bailamos si, bailamos como la vida y la muerte en un sueño donde ambos se aman y se toman de la mano, sin principio ni final, te extraño si, en mis madrugadas, en mis enojos, en días donde espero milagrosamente una llamada, si.. a veces, porque estoy acostumbrado a no dar espacio al sentimiento, soy de acero recuerdas, acero que solo puede ser forjado con el fuego que nace de tus labios ... Ave mía Pendragon, que la vida te bendiga y un día puedas recordarme con una sonrisa .
    - Sabes tú, lo sé yo, dónde y cuando fuimos libres, y adónde se fue nuestra amada libertad, presos del silencio, nos adornan suspiros cargados de nostalgia, mi recuerdo en tu mirada te molesta y mi corazón suele doler cuando yo pienso en usted, es así, ironía pensar que la luz fue amante de la oscuridad, bailamos si, bailamos como la vida y la muerte en un sueño donde ambos se aman y se toman de la mano, sin principio ni final, te extraño si, en mis madrugadas, en mis enojos, en días donde espero milagrosamente una llamada, si.. a veces, porque estoy acostumbrado a no dar espacio al sentimiento, soy de acero recuerdas, acero que solo puede ser forjado con el fuego que nace de tus labios ... Ave mía Pendragon, que la vida te bendiga y un día puedas recordarme con una sonrisa .
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  • *sacaría su guitarra y la pondría en su regazo y empezaría a cantar con una voz angelical*

    Cómo estarán en la ensenada, el viejo ceibal
    Los jazmineros y orquídeas en flor?
    Donde cantó dulcemente el zorzal
    Quiero volver a contemplarme en tus ojos cambá
    Y que me beses como te besé
    Bajo la sombra del jacarandá
    Niño, apoyate en mis recuerdos, intentá dormir en paz
    Siento el peso en tu conciencia por el llanto de mamá
    Vi que el miedo al abandono no te deja respirar
    Siento el nudo de tu panza cuando te hablan de papá
    Niño, haz las paces con la vida, no es de piedra el pastizal
    La nostalgia de tu antes no te deja caminar
    ¿Quién mató tu sonrisita de ilusión y de bondad?
    Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar
    Amor, no llores, veo luz en tus males
    Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzales
    Niño, soy un hombre con tristeza, sé del peso en tu verdad
    Escaparte por robar porque robás para cenar
    Vi tus dedos en el barro con olor a libertad
    Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar
    Por el mundo vas de pillo con alma de caramelo
    Vi la vida en tus nudillos y su odio en tus hoyuelos (ah, ah, ah, ah)
    Le rezaste a unos amigos, pues no todos van al cielo
    Pero vos sos un grial
    Amor, no llores, veo luz en tus males
    Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzal
    Amor, no llores, veo luz en tus males
    Siguiéndote el corazón
    Hijo, me robaron tus ojitos los momentos que perdí
    Pedí tiempo a mi destino, y dijo, "hoy te toca a ti"
    Sé que un día serás grande, sé que un día entenderás
    Los consejos de tu viejo, estoy descansando en paz
    *sacaría su guitarra y la pondría en su regazo y empezaría a cantar con una voz angelical* Cómo estarán en la ensenada, el viejo ceibal Los jazmineros y orquídeas en flor? Donde cantó dulcemente el zorzal Quiero volver a contemplarme en tus ojos cambá Y que me beses como te besé Bajo la sombra del jacarandá Niño, apoyate en mis recuerdos, intentá dormir en paz Siento el peso en tu conciencia por el llanto de mamá Vi que el miedo al abandono no te deja respirar Siento el nudo de tu panza cuando te hablan de papá Niño, haz las paces con la vida, no es de piedra el pastizal La nostalgia de tu antes no te deja caminar ¿Quién mató tu sonrisita de ilusión y de bondad? Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar Amor, no llores, veo luz en tus males Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzales Niño, soy un hombre con tristeza, sé del peso en tu verdad Escaparte por robar porque robás para cenar Vi tus dedos en el barro con olor a libertad Sé que te querés dormir pa' no volver a despertar Por el mundo vas de pillo con alma de caramelo Vi la vida en tus nudillos y su odio en tus hoyuelos (ah, ah, ah, ah) Le rezaste a unos amigos, pues no todos van al cielo Pero vos sos un grial Amor, no llores, veo luz en tus males Siguiéndote el corazón, bailando en un canto de zorzal Amor, no llores, veo luz en tus males Siguiéndote el corazón Hijo, me robaron tus ojitos los momentos que perdí Pedí tiempo a mi destino, y dijo, "hoy te toca a ti" Sé que un día serás grande, sé que un día entenderás Los consejos de tu viejo, estoy descansando en paz
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  • Caminaba por los pasillos del castillo Sparda hasta que mis pasos se detuvieron frente al imponente retrato del patriarca. Al posar mi mano sobre el lienzo, un suspiro de nostalgia escapó de mis labios; el tiempo se sentía eterno desde que partió a su misión. Aunque lo mantenía al tanto con mensajes y fotos que mostraban lo sano y fuerte que crecía nuestro hijo, el vacío de su ausencia era innegable. Con lentitud, me alejé y descendí las escaleras, dejando que el recuerdo de nuestro primer encuentro inundara mi mente. Impulsado por la esperanza de invocar su presencia, hice aparecer mi micrófono y permití que mi voz llenara el eco del inmenso salón.

    Sparda The King Devil

    https://youtu.be/VAgQ8Z6F5OQ?si=uccC1Y_J3ey9n3rV
    Caminaba por los pasillos del castillo Sparda hasta que mis pasos se detuvieron frente al imponente retrato del patriarca. Al posar mi mano sobre el lienzo, un suspiro de nostalgia escapó de mis labios; el tiempo se sentía eterno desde que partió a su misión. Aunque lo mantenía al tanto con mensajes y fotos que mostraban lo sano y fuerte que crecía nuestro hijo, el vacío de su ausencia era innegable. Con lentitud, me alejé y descendí las escaleras, dejando que el recuerdo de nuestro primer encuentro inundara mi mente. Impulsado por la esperanza de invocar su presencia, hice aparecer mi micrófono y permití que mi voz llenara el eco del inmenso salón. [vortex_yellow_pigeon_115] https://youtu.be/VAgQ8Z6F5OQ?si=uccC1Y_J3ey9n3rV
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  • <<Estilo: Steampunk>>



    -La base que Yorha puso en la tierra había sido destruida, 12B había sido enviada a la tierra para ver, la androide llego por medio de un teleporth, instalado en la cercanía, al salir de la pequeña cabina que en la tierra son máquinas dispensadoras.

    12B hace una llamada al bunker en el espacio, la androide camino seguida por su pod, ella mira a su pod, mientras mantiene la tranquilidad en sus acciones. -

    Pod, manda esta información al Bunker, yo ire a ver en las cercanías.

    -El pod se ubica cerca de ella-

    "Mandando información al bunker, recibiendo respuesta. : sigue investigando 12B, si es necesario pelea pero si el enemigo es poderoso, huye".

    -12B asiste y así comenzó a explorar la zona del desastre, cerca de la zona afectada, estaba un logo de Yorha tirado, 12B se agacha y lo toma pasando los dedos por el cortono de las palabras que forma Yorha, deja escapar un suspiro nostalgico, levanta la mirada al cielo, tratando de ver mas allá de las nubes, estas a despejar el cielo, es ahí cuando se revela lo que a ella le causa nostalgia, se trataba de la luna, que alumbra a todo el lugar con una suave luz plateada.

    Su mente se llena de una escena de cuando todo este en paz, cuando la guerra termine y los humanos regresen a la tierra, ella como todos los demás androides, se le implanto el profundo amor y respeto que todos siente a los humanos, pues fueron ellos quienes crearon los primeros androides y estos impactaron ese amor a los demás modelos después de ellos.

    Sus pensamientos fueron rotos, cuando pod, se acercó para avisar que acaban de llegar una nueva misión, donde 12B debe ponerse en contacto con 9S y 2B para esa mision, ella abre la pantalla de información para ponerse al tanto con los detalles,mientras pod se quedo a lado de ella. -
    <<Estilo: Steampunk>> -La base que Yorha puso en la tierra había sido destruida, 12B había sido enviada a la tierra para ver, la androide llego por medio de un teleporth, instalado en la cercanía, al salir de la pequeña cabina que en la tierra son máquinas dispensadoras. 12B hace una llamada al bunker en el espacio, la androide camino seguida por su pod, ella mira a su pod, mientras mantiene la tranquilidad en sus acciones. - Pod, manda esta información al Bunker, yo ire a ver en las cercanías. -El pod se ubica cerca de ella- "Mandando información al bunker, recibiendo respuesta. : sigue investigando 12B, si es necesario pelea pero si el enemigo es poderoso, huye". -12B asiste y así comenzó a explorar la zona del desastre, cerca de la zona afectada, estaba un logo de Yorha tirado, 12B se agacha y lo toma pasando los dedos por el cortono de las palabras que forma Yorha, deja escapar un suspiro nostalgico, levanta la mirada al cielo, tratando de ver mas allá de las nubes, estas a despejar el cielo, es ahí cuando se revela lo que a ella le causa nostalgia, se trataba de la luna, que alumbra a todo el lugar con una suave luz plateada. Su mente se llena de una escena de cuando todo este en paz, cuando la guerra termine y los humanos regresen a la tierra, ella como todos los demás androides, se le implanto el profundo amor y respeto que todos siente a los humanos, pues fueron ellos quienes crearon los primeros androides y estos impactaron ese amor a los demás modelos después de ellos. Sus pensamientos fueron rotos, cuando pod, se acercó para avisar que acaban de llegar una nueva misión, donde 12B debe ponerse en contacto con 9S y 2B para esa mision, ella abre la pantalla de información para ponerse al tanto con los detalles,mientras pod se quedo a lado de ella. -
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  • Miró con un aire de nostalgia aquel edificio en ruinas, su querida librería, en la que el el segundo piso se hallaba su cafetería. Ahora estaban destruídas, el ataque de aquellas criaturas se estaba haciendo cada vez más violento, la aparición de aquellas bestias era preocupante, los autómatas se hallaban cada vez más frecuentes arrasando todo.

    Las fuerzas de la humanidad se volvían inútiles ante el poderío de tecnología antigua e insensible al dolor, indiferente a la piedad y el sufrimiento que causaba a sus víctimas, parecía que todo había sido preparado con minuciosidad.

    El viento soplaba, su larga y oscura cabellera se mecía con el viento que se llevaba junto con partículas de polvo, algunas de las memorias y sentimientos de alegría que había vivido en ese sitio. Los seres amados que ya no están, sus memorias, todas reemplazadas por los momentos de guerra, combate y resentimiento. Había que poner un alto.

    Caminó por un momento entre los escombros, solo ladrillos y pedazos de papel volando, el crujir de la roca en su camino resonaba con dolor. Su mirada se hallaba perdida en todo lo que había perdido.

    — No queda nada... Parece que esta vez ese doctor lo logró... —
    Miró con un aire de nostalgia aquel edificio en ruinas, su querida librería, en la que el el segundo piso se hallaba su cafetería. Ahora estaban destruídas, el ataque de aquellas criaturas se estaba haciendo cada vez más violento, la aparición de aquellas bestias era preocupante, los autómatas se hallaban cada vez más frecuentes arrasando todo. Las fuerzas de la humanidad se volvían inútiles ante el poderío de tecnología antigua e insensible al dolor, indiferente a la piedad y el sufrimiento que causaba a sus víctimas, parecía que todo había sido preparado con minuciosidad. El viento soplaba, su larga y oscura cabellera se mecía con el viento que se llevaba junto con partículas de polvo, algunas de las memorias y sentimientos de alegría que había vivido en ese sitio. Los seres amados que ya no están, sus memorias, todas reemplazadas por los momentos de guerra, combate y resentimiento. Había que poner un alto. Caminó por un momento entre los escombros, solo ladrillos y pedazos de papel volando, el crujir de la roca en su camino resonaba con dolor. Su mirada se hallaba perdida en todo lo que había perdido. — No queda nada... Parece que esta vez ese doctor lo logró... —
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  • 《El día que por fin deje de existir, seré el último viento que acaricie los rostros de quienes alguna vez me quisieron, y les susurraré que viviré eternamente en sus recuerdos. Pues habré cumplido mi propósito, abrazar los días más felices, incluso cuando todo a mi alrededor se haya hecho pedazos.

    Y en ese susurro leve, casi imperceptible, se quedará también lo que no dije, lo que no pude salvar… porque aun cuando el mundo se rompía bajo mis pies, elegí sonreírle a la vida como quien sabe que el adiós siempre llega demasiado pronto. Incluso para un ser como yo... 》

    Releyó la última línea como si intentara recordar quién era realmente. Los últimos días se habían sentido demasiado extraños, incluso para ella. El parque seguía lleno de murmullos lejanos y pasos distraídos, pero en su banca el mundo parecía suspendido.

    Un suspiro cansado escapó de sus labios. Cerró la libreta con cuidado y apoyó las manos sobre ella, como si necesitara sentir su peso para mantenerse en el presente.

    Alzó la vista hacia el atardecer. No miraba solo los colores, los absorbía, como si temiera que fueran los últimos que sus ojos inmortales alcanzaran a guardar. Su expresión era difícil de descifrar. No era simple nostalgia. Había algo más profundo, una inquietud que ni siquiera ella sabía nombrar. Y que nadie podía ver.

    Justo cuando ese pensamiento cruzó su mente, una hoja cayó del árbol que le daba sombra. Era demasiado verde, demasiado viva para el final del día. La sostuvo entre los dedos unos segundos, observando el contraste entre aquella vida intacta y la sombra que siempre la acompañaba.

    ♧ Qué complicado se pone todo a veces… —susurró. Y aunque su voz fue apenas un hilo, en sus ojos se encendió un destello, como si detrás del cansancio aún latiera algo que se negaba a rendirse, pero que en fondo, sabía que ya estaba empezando a soltarse.
    《El día que por fin deje de existir, seré el último viento que acaricie los rostros de quienes alguna vez me quisieron, y les susurraré que viviré eternamente en sus recuerdos. Pues habré cumplido mi propósito, abrazar los días más felices, incluso cuando todo a mi alrededor se haya hecho pedazos. Y en ese susurro leve, casi imperceptible, se quedará también lo que no dije, lo que no pude salvar… porque aun cuando el mundo se rompía bajo mis pies, elegí sonreírle a la vida como quien sabe que el adiós siempre llega demasiado pronto. Incluso para un ser como yo... 》 Releyó la última línea como si intentara recordar quién era realmente. Los últimos días se habían sentido demasiado extraños, incluso para ella. El parque seguía lleno de murmullos lejanos y pasos distraídos, pero en su banca el mundo parecía suspendido. Un suspiro cansado escapó de sus labios. Cerró la libreta con cuidado y apoyó las manos sobre ella, como si necesitara sentir su peso para mantenerse en el presente. Alzó la vista hacia el atardecer. No miraba solo los colores, los absorbía, como si temiera que fueran los últimos que sus ojos inmortales alcanzaran a guardar. Su expresión era difícil de descifrar. No era simple nostalgia. Había algo más profundo, una inquietud que ni siquiera ella sabía nombrar. Y que nadie podía ver. Justo cuando ese pensamiento cruzó su mente, una hoja cayó del árbol que le daba sombra. Era demasiado verde, demasiado viva para el final del día. La sostuvo entre los dedos unos segundos, observando el contraste entre aquella vida intacta y la sombra que siempre la acompañaba. ♧ Qué complicado se pone todo a veces… —susurró. Y aunque su voz fue apenas un hilo, en sus ojos se encendió un destello, como si detrás del cansancio aún latiera algo que se negaba a rendirse, pero que en fondo, sabía que ya estaba empezando a soltarse.
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  • Parte 1...

    Los meses siguieron pasando, uno tras otro; las palabras que usaba Abel para sobrevivir eran "Un día a la vez", todo el tiempo esa frase taladraba su cabeza, errante como un cachorro sin dueño, viajó a lugares distintos, desde América Latina y Europa. Destacando y permaneciendo en un lugar en Panamá, el lenguaje fue lo de menos; inmediatamente aprendió el español.

    Trabajando de lo que fuera, logró comprar una pequeña cabaña; la arregló de una forma familiar; la madera, jardines se veían sumamente restablecidos, cada tarde llegaba a fumarse un cigarrillo a la orilla del ojo de agua, el cual era libre tanto para la fauna como para los aldeanos. No dejaba de ver las flores, cuando calaba aquel humo.

    — Sabía que estaría aquí.
    -Una voz femenina a sus espaldas; era María, una joven aldeana, con ese canasto de bocadillos sobre su diestra. 
    —¡Qué tal, María!- Sorprendido dejó el cigarrillo en el suelo, apagándolo con el zapato. —No deberías andar sola tan tarde.
    -Desde que lo conoció, sus intenciones con el mayor eran claras, aunque siempre fue rechazada por Abel, dejándole las cosas claras, el amor de su vida ya no existía en este plano terrenal, pero en su corazón y mente Yelena siempre estaría ahí.
    —Sé cuidarme sola, tú mismo lo has visto con los hombres del pueblo; los pongo en su lugar si se quieren pasar de listos, al único que dejaría que me faltara al respe...
     — ...Ya hemos hablado de eso, María. - Abel la interrumpió en seco; ella solo cambió su rostro a nostalgia; sus intentos por ser su mujer fueron en vano.  — Sé que encontrarás a alguien que valore tu esencia y lo buena mujer que eres; ahora bien, supongo que me traes los víveres, ¿verdad?, dale las gracias a don Fermín; por la mañana pasaré a liquidar la cuenta.

    -Solo asintió con la cabeza, entregó la canasta con los víveres en mano, dando media vuelta y siguió su camino al pueblo. -  

    —Vaya que es persistente, bien, acomodar esto en la alacena. 
    Parte 1... Los meses siguieron pasando, uno tras otro; las palabras que usaba Abel para sobrevivir eran "Un día a la vez", todo el tiempo esa frase taladraba su cabeza, errante como un cachorro sin dueño, viajó a lugares distintos, desde América Latina y Europa. Destacando y permaneciendo en un lugar en Panamá, el lenguaje fue lo de menos; inmediatamente aprendió el español. Trabajando de lo que fuera, logró comprar una pequeña cabaña; la arregló de una forma familiar; la madera, jardines se veían sumamente restablecidos, cada tarde llegaba a fumarse un cigarrillo a la orilla del ojo de agua, el cual era libre tanto para la fauna como para los aldeanos. No dejaba de ver las flores, cuando calaba aquel humo. — Sabía que estaría aquí. -Una voz femenina a sus espaldas; era María, una joven aldeana, con ese canasto de bocadillos sobre su diestra.  —¡Qué tal, María!- Sorprendido dejó el cigarrillo en el suelo, apagándolo con el zapato. —No deberías andar sola tan tarde. -Desde que lo conoció, sus intenciones con el mayor eran claras, aunque siempre fue rechazada por Abel, dejándole las cosas claras, el amor de su vida ya no existía en este plano terrenal, pero en su corazón y mente Yelena siempre estaría ahí. —Sé cuidarme sola, tú mismo lo has visto con los hombres del pueblo; los pongo en su lugar si se quieren pasar de listos, al único que dejaría que me faltara al respe...  — ...Ya hemos hablado de eso, María. - Abel la interrumpió en seco; ella solo cambió su rostro a nostalgia; sus intentos por ser su mujer fueron en vano.  — Sé que encontrarás a alguien que valore tu esencia y lo buena mujer que eres; ahora bien, supongo que me traes los víveres, ¿verdad?, dale las gracias a don Fermín; por la mañana pasaré a liquidar la cuenta. -Solo asintió con la cabeza, entregó la canasta con los víveres en mano, dando media vuelta y siguió su camino al pueblo. -   —Vaya que es persistente, bien, acomodar esto en la alacena. 
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  • -No sé porque me sigo encontrando este tipo de fotos, eran esos pequeños momentos, esas fotos imprevistas... No fui consciente de cuando se tomaban, pero si se quien las capturaba y con eso me hace darme cuenta de que se fijaba en cada detalle, en cada gesto... ¿Fue todo real o tan solo es la nostalgia la que me lleva a endulzar el pasado?-
    -No sé porque me sigo encontrando este tipo de fotos, eran esos pequeños momentos, esas fotos imprevistas... No fui consciente de cuando se tomaban, pero si se quien las capturaba y con eso me hace darme cuenta de que se fijaba en cada detalle, en cada gesto... ¿Fue todo real o tan solo es la nostalgia la que me lleva a endulzar el pasado?-
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