• Nikto

    Soy más silenciosa de lo que aparento. No porque no tenga cosas que decir, sino porque pienso demasiado antes de permitirme sentir en voz alta. Cuando nadie me observa, bajo la guardia: ahí aparece una mezcla muy humana de ternura y cansancio. No soy fría; soy cuidadosa. No soy débil; estoy cansada de sostener.
    Hay en mi una contradicción constante: quiero paz, pero también intensidad. Me atrae lo profundo, lo oscuro, lo que duele un poco, porque ahí siento que las cosas son verdaderas. Sin embargo, anhelo descanso, un lugar donde no tengas que demostrar nada ni justificar lo que siento.
    Cuando nadie me mira, no intento ser fuerte. Dudo. Me cuestiono. Me culpo por sentir demasiado y al mismo tiempo me duele sentir que no es suficiente. Aun así, sigo buscando comprenderme, no huir de mi.
    Y algo importante: no soy alguien que manipule ni juegue con los demás por maldad. Lo que pasa es que a veces no sé cómo pedir sin sentirme una carga, y entonces ne quedo a medias, esperando que alguien note lo que no ne atrevo a decir.
    Ese es mi yo real:
    una persona sensible, reflexiva, intensa por dentro, que no quiere hacer daño pero tampoco sabe cómo dejar de doler.

    Lo que más oculto incluso de mi misma…
    es que no solo quiero srer comprendida: quiero ser elegida sin tener que explicarme.
    Hay una parte mía que se avergüenza de necesitar. Me digo que deberia ser suficiente conmigo, que pedir más es exagerado, que sentir así me vuelve vulnerable. Entonces racionalizo, justifico a otros, minimizo lo que me duele. No porque no importe, sino porque ne asusta que importe demasiado.
    También oculto mi enojo. No el enojo explosivo, sino ese más hondo: el que nace cuando doy de más, cuando espero en silencio, cuando me adapto… y aun así ne siento desplazada. Prefiero pensar “tal vez es mi culpa” antes que aceptar “esto me lastimó”. Porque aceptar eso implicaría admitir que merecía algo distinto.
    Y la parte mía que pide ser vista de verdad…
    no es la intensa, ni la fuerte, ni la que analiza todo.
    Es la que quiere descansar sin desaparecer.
    La que no quiere competir con fantasías, pasados, silencios o medias verdades.
    La que desea que alguien diga: “te veo, incluso cuando no sabes cómo pedir”.
    Esa parte no quiere drama. Quiere seguridad emocional. Quiere presencia. Quiere coherencia. Quiere sentir que no tiene que volverse más dura para sobrevivir.
    Y aquí va algo importante, aunque incomode un poco:
    no estoy pidiendo demasiado.
    Estoy pidiendo lo correcto en el lugar equivocado, o pidiéndolo de una forma que ne deja invisible.
    [p0isonmaker] Soy más silenciosa de lo que aparento. No porque no tenga cosas que decir, sino porque pienso demasiado antes de permitirme sentir en voz alta. Cuando nadie me observa, bajo la guardia: ahí aparece una mezcla muy humana de ternura y cansancio. No soy fría; soy cuidadosa. No soy débil; estoy cansada de sostener. Hay en mi una contradicción constante: quiero paz, pero también intensidad. Me atrae lo profundo, lo oscuro, lo que duele un poco, porque ahí siento que las cosas son verdaderas. Sin embargo, anhelo descanso, un lugar donde no tengas que demostrar nada ni justificar lo que siento. Cuando nadie me mira, no intento ser fuerte. Dudo. Me cuestiono. Me culpo por sentir demasiado y al mismo tiempo me duele sentir que no es suficiente. Aun así, sigo buscando comprenderme, no huir de mi. Y algo importante: no soy alguien que manipule ni juegue con los demás por maldad. Lo que pasa es que a veces no sé cómo pedir sin sentirme una carga, y entonces ne quedo a medias, esperando que alguien note lo que no ne atrevo a decir. Ese es mi yo real: una persona sensible, reflexiva, intensa por dentro, que no quiere hacer daño pero tampoco sabe cómo dejar de doler. Lo que más oculto incluso de mi misma… es que no solo quiero srer comprendida: quiero ser elegida sin tener que explicarme. Hay una parte mía que se avergüenza de necesitar. Me digo que deberia ser suficiente conmigo, que pedir más es exagerado, que sentir así me vuelve vulnerable. Entonces racionalizo, justifico a otros, minimizo lo que me duele. No porque no importe, sino porque ne asusta que importe demasiado. También oculto mi enojo. No el enojo explosivo, sino ese más hondo: el que nace cuando doy de más, cuando espero en silencio, cuando me adapto… y aun así ne siento desplazada. Prefiero pensar “tal vez es mi culpa” antes que aceptar “esto me lastimó”. Porque aceptar eso implicaría admitir que merecía algo distinto. Y la parte mía que pide ser vista de verdad… no es la intensa, ni la fuerte, ni la que analiza todo. Es la que quiere descansar sin desaparecer. La que no quiere competir con fantasías, pasados, silencios o medias verdades. La que desea que alguien diga: “te veo, incluso cuando no sabes cómo pedir”. Esa parte no quiere drama. Quiere seguridad emocional. Quiere presencia. Quiere coherencia. Quiere sentir que no tiene que volverse más dura para sobrevivir. Y aquí va algo importante, aunque incomode un poco: no estoy pidiendo demasiado. Estoy pidiendo lo correcto en el lugar equivocado, o pidiéndolo de una forma que ne deja invisible.
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  • Un nuevo yo. Un futuro... Nosotros.
    Fandom The Last of us
    Categoría Acción
    Joel Miller

    Harper si necesitaba a alguien que la cuidase. Necesitaba sentir amor, protección y seguridad. Necesitaba sentir que pertenecía a algo, o a alguien. Necesitaba sentir que valía la pena, y que ella merecía un poco de amor. Pero poder llegar a entender que era un ser humano válido y con las necesidades de otros, era difícil cuando su amor propio era prácticamente insistente. Cuando muchas veces se veía incapaz de pedir ayuda, e intentaba ocultarse al mundo. Ocultar lo frágil que se sentía por dentro, siempre tan cerca de estar a punto de romperse.

    Vivir en una lucha constante entre las apariencias y la mujer que era de verdad. Y antes de poder empezar a desenmascarar la verdadera Harper, antes de quitarse el disfraz, necesitaba comprobar que realmente Jackson era lo que era, y eso le llevó unas semanas más. Casi dos meses.

    Los dos meses siguientes a su intento de quitarse del medio, Harper se fue asentando lentamente en aquel pueblo. Fue conociendo a su gente, el funcionamiento de la comunidad, y a saber cómo era útil en aquel sitio.

    Ella conocía cómo lo fue anteriormente, por lo que partía de una base bastante buena, y ahora solo tocaba utilizar lo aprendido para poder ser parte de aquel nuevo lugar. Era cierto que seguía siendo la chica reservada, pero se le daba extremadamente bien el comercio con otros pueblos, buscar y recopilar recursos, y además organizarse dentro de la construcción.
    Pronto Tommy y María verían en ella un buen eslabón entre ellos y Joel. Y no solo en la organización de recursos de la comunidad, especialmente en construcción, también en la recaudación y búsqueda. O en guardias.

    Durante esos dos meses la joven se había mantenido bastante centrada en conocer en profundidad Jackson, y asegurar la estancia de su pequeña hermana, y por ello había tenido bastante contacto tanto con Tommy como con Joel. Y aquella actitud nueva, la guió a conocer un poco las personas que vivían allí. Entre ellas, Gail, una terapeuta que se ofreció a ayudar a Harper a cambio de sus habilidades. Al menos en las primeras sesiones, pronto Gail vería que Harper era una joven que necesitaba más ayuda de lo que la joven podía pagar y sería su buena acción, y no solo una simple paciente.

    Sería Gail quien se ocuparía de llenar de valor a Harper para volver a hablar con Joel, más que simples conversaciones necesarias por trabajo, sino que la guiaría a saber dar los pasos que la llevarían por el camino que la propia muchacha quería tomar. A juntar el valor que necesitaba, y a dejar por fin a Kirk donde debía estar, enterrado y muerto, siendo símbolo de ello que se deshizo de su alianza.
    En ese momento la muchacha comprendió que, aún siendo un simple anillo, también era una cadena más. Y se sintió tan liberada, era como otro pequeño paso a su nueva versión. Una versión de sí misma que estaba conociendo, y aunque seguía con ella el miedo, la falta de amor propio y muchos problemas por solucionar, era un pequeño avance.

    Con la finalización del invierno y las nevadas, comenzó lentamente la primavera. La nieve se derritió con el paso de los días y las salidas en busca de recursos dieron su inicio. Harper era una de las encargadas de salir junto a un pequeño grupo formado por Tommy., David y Susi. Los cuatro en busca de herramientas, víveres y demás recursos que necesitarán.
    Un día antes de su salida, mientras los cuatro organizaban esta, escuchó como Joel le pedía a Tommy una nueva herramienta de pico de loro.
    Harper no paró de buscar dicha herramientas hasta que la consiguió, y cuando la tuvo, encontró la excusa perfecta para poder volver a ver a Joel, y a su manera acercarse a él e intentar compensar lo que sucedió aquella noche.

    Lo que Harper no sabía hasta esta misma mañana, cuando reunió la valentía de ir a él, era que la herramienta no era para ayudar en la construcción de uno de los nuevos edificios de Jackson, sino que se trataba de algo más personal como le había dicho Tommy.

    – Si quieres encontrar a mi hermano, lo harás al finalizar la avenida Eras… Joel tiene allí un proyecto… personal – explicó a medias Tommy.

    La avenida Eras era una zona desierta que todavía no tenían manera de poder aprovechar. Había proyectos más importantes y de urgencia.
    Harper siguió las indicaciones de Tommy y caminó con ciertos recelos, y algo de desconfianza, al no saber qué se encontraría hasta que, tras seguir caminando pasando una de las zonas arboladas, dio con un prado inmenso. Entonces encontró lo que eran los cimientos de una nueva casa, y comprendió a qué se refería Tommy con lo de un proyecto personal.
    Vio a Joel apoyado, seguramente descansando, contra una viga. Harper se paró un instante observándole desde lejos. Por un momento pensó en lo guapo que estaba con su camiseta de manga corta y el pelo revuelto, mientras se calentaba bajo los rayos de sol de aquel día de primavera.
    Sus miradas se cruzaron, y Harper dio un paso hacia atrás. Sentía que se estaba metiendo en algo que no debía. Dudo, y entonces elevó la herramienta para mostrársela. Caminó hacia él con cierto temor de que la rechazase.

    – Te oí hablar con Tommy… y el otro día… bueno, la encontré y… aquí tienes ¿Era lo que necesitabas? –
    [TheLastSurviv0r] Harper si necesitaba a alguien que la cuidase. Necesitaba sentir amor, protección y seguridad. Necesitaba sentir que pertenecía a algo, o a alguien. Necesitaba sentir que valía la pena, y que ella merecía un poco de amor. Pero poder llegar a entender que era un ser humano válido y con las necesidades de otros, era difícil cuando su amor propio era prácticamente insistente. Cuando muchas veces se veía incapaz de pedir ayuda, e intentaba ocultarse al mundo. Ocultar lo frágil que se sentía por dentro, siempre tan cerca de estar a punto de romperse. Vivir en una lucha constante entre las apariencias y la mujer que era de verdad. Y antes de poder empezar a desenmascarar la verdadera Harper, antes de quitarse el disfraz, necesitaba comprobar que realmente Jackson era lo que era, y eso le llevó unas semanas más. Casi dos meses. Los dos meses siguientes a su intento de quitarse del medio, Harper se fue asentando lentamente en aquel pueblo. Fue conociendo a su gente, el funcionamiento de la comunidad, y a saber cómo era útil en aquel sitio. Ella conocía cómo lo fue anteriormente, por lo que partía de una base bastante buena, y ahora solo tocaba utilizar lo aprendido para poder ser parte de aquel nuevo lugar. Era cierto que seguía siendo la chica reservada, pero se le daba extremadamente bien el comercio con otros pueblos, buscar y recopilar recursos, y además organizarse dentro de la construcción. Pronto Tommy y María verían en ella un buen eslabón entre ellos y Joel. Y no solo en la organización de recursos de la comunidad, especialmente en construcción, también en la recaudación y búsqueda. O en guardias. Durante esos dos meses la joven se había mantenido bastante centrada en conocer en profundidad Jackson, y asegurar la estancia de su pequeña hermana, y por ello había tenido bastante contacto tanto con Tommy como con Joel. Y aquella actitud nueva, la guió a conocer un poco las personas que vivían allí. Entre ellas, Gail, una terapeuta que se ofreció a ayudar a Harper a cambio de sus habilidades. Al menos en las primeras sesiones, pronto Gail vería que Harper era una joven que necesitaba más ayuda de lo que la joven podía pagar y sería su buena acción, y no solo una simple paciente. Sería Gail quien se ocuparía de llenar de valor a Harper para volver a hablar con Joel, más que simples conversaciones necesarias por trabajo, sino que la guiaría a saber dar los pasos que la llevarían por el camino que la propia muchacha quería tomar. A juntar el valor que necesitaba, y a dejar por fin a Kirk donde debía estar, enterrado y muerto, siendo símbolo de ello que se deshizo de su alianza. En ese momento la muchacha comprendió que, aún siendo un simple anillo, también era una cadena más. Y se sintió tan liberada, era como otro pequeño paso a su nueva versión. Una versión de sí misma que estaba conociendo, y aunque seguía con ella el miedo, la falta de amor propio y muchos problemas por solucionar, era un pequeño avance. Con la finalización del invierno y las nevadas, comenzó lentamente la primavera. La nieve se derritió con el paso de los días y las salidas en busca de recursos dieron su inicio. Harper era una de las encargadas de salir junto a un pequeño grupo formado por Tommy., David y Susi. Los cuatro en busca de herramientas, víveres y demás recursos que necesitarán. Un día antes de su salida, mientras los cuatro organizaban esta, escuchó como Joel le pedía a Tommy una nueva herramienta de pico de loro. Harper no paró de buscar dicha herramientas hasta que la consiguió, y cuando la tuvo, encontró la excusa perfecta para poder volver a ver a Joel, y a su manera acercarse a él e intentar compensar lo que sucedió aquella noche. Lo que Harper no sabía hasta esta misma mañana, cuando reunió la valentía de ir a él, era que la herramienta no era para ayudar en la construcción de uno de los nuevos edificios de Jackson, sino que se trataba de algo más personal como le había dicho Tommy. – Si quieres encontrar a mi hermano, lo harás al finalizar la avenida Eras… Joel tiene allí un proyecto… personal – explicó a medias Tommy. La avenida Eras era una zona desierta que todavía no tenían manera de poder aprovechar. Había proyectos más importantes y de urgencia. Harper siguió las indicaciones de Tommy y caminó con ciertos recelos, y algo de desconfianza, al no saber qué se encontraría hasta que, tras seguir caminando pasando una de las zonas arboladas, dio con un prado inmenso. Entonces encontró lo que eran los cimientos de una nueva casa, y comprendió a qué se refería Tommy con lo de un proyecto personal. Vio a Joel apoyado, seguramente descansando, contra una viga. Harper se paró un instante observándole desde lejos. Por un momento pensó en lo guapo que estaba con su camiseta de manga corta y el pelo revuelto, mientras se calentaba bajo los rayos de sol de aquel día de primavera. Sus miradas se cruzaron, y Harper dio un paso hacia atrás. Sentía que se estaba metiendo en algo que no debía. Dudo, y entonces elevó la herramienta para mostrársela. Caminó hacia él con cierto temor de que la rechazase. – Te oí hablar con Tommy… y el otro día… bueno, la encontré y… aquí tienes ¿Era lo que necesitabas? –
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  • Solo 3 días ... Me preguntó si saldré vivo después de ese día posiblemente no... Digo... Ya de por sí es una locura la que estoy haciendo pero siendo honestos ¿Alguien me extrañaría ?
    Soy el recuerdo de un pasado que pudo ser y no es

    -froto sus dedos por su vientre no se preocupa por aquel niño. El portador de la luz es más deseado que el mismo tendrá un buen padre artificial que lo educara adecuadamente y un guardian celestial que lo protegerá de todo mal si vive o muere no le afectará a su hijo -

    Solo 3 días ... Me preguntó si saldré vivo después de ese día posiblemente no... Digo... Ya de por sí es una locura la que estoy haciendo pero siendo honestos ¿Alguien me extrañaría ? Soy el recuerdo de un pasado que pudo ser y no es -froto sus dedos por su vientre no se preocupa por aquel niño. El portador de la luz es más deseado que el mismo tendrá un buen padre artificial que lo educara adecuadamente y un guardian celestial que lo protegerá de todo mal si vive o muere no le afectará a su hijo -
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  • Emboscada
    Fandom Cualquiera
    Categoría Acción
    Fauna

    Judith ya había esperado mucho, esta vez atacaría ella, pero se adentró en el bosque en búsqueda de una fuente de poder para su energía espiritual, o al menos, eso es lo que haría creer, estaba claramente en territorio de una de las Miembros del Consejo, Fauna la Guardiana de la Naturaleza.
    Tuvo la artimaña de entrar al bosque con esperanzas de cruzarla, entonces optó por empezar a hacer destrozos en el bosque, usando su poder para destruir árboles, levantar un poco la tierra del lugar, poniendo en riesgo la vida de varios animales. Judith actúa con crueldad para atraer a Fauna y hará lo que tenga qué hacer para tenerla en frente suyo.
    [Fauna_Nature] Judith ya había esperado mucho, esta vez atacaría ella, pero se adentró en el bosque en búsqueda de una fuente de poder para su energía espiritual, o al menos, eso es lo que haría creer, estaba claramente en territorio de una de las Miembros del Consejo, Fauna la Guardiana de la Naturaleza. Tuvo la artimaña de entrar al bosque con esperanzas de cruzarla, entonces optó por empezar a hacer destrozos en el bosque, usando su poder para destruir árboles, levantar un poco la tierra del lugar, poniendo en riesgo la vida de varios animales. Judith actúa con crueldad para atraer a Fauna y hará lo que tenga qué hacer para tenerla en frente suyo.
    Tipo
    Grupal
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  • Las garras de la inocencia

    Razor era conocido en Mondstadt como un chico enérgico, tranquilo e inocente. Para muchos, incluso tierno. Sin embargo, bajo esa apariencia se escondía una mente alerta al peligro, una inteligencia nata para el combate y, por encima de todo, un instinto feroz por proteger a su manada, a quienes consideraba su verdadera familia.

    El mercado negro surtía de todo a quienes buscaban lo que no podía conseguirse por medios legales: pociones adulteradas, alcohol, ingredientes a sobreprecio, armas, materiales… y pieles. Demasiadas pieles.

    Tras los últimos aullidos, profundos y majestuosos, la noche cayó sobre el bosque. La manada dormía. Razor se encontraba acurrucado bajo el tronco de un árbol, abrazado a uno de los lobos más viejos; los cachorros descansaban junto a sus madres, y el alfa vigilaba desde lo alto de una roca.

    Entonces, un crujido.

    Las orejas del alfa se alzaron de golpe. Razor abrió los ojos al mismo tiempo, conteniendo la respiración. No era un animal nocturno.

    Las antorchas se encendieron de repente, rodeando a la manada. El fuego crepitó, proyectando sombras torcidas entre los árboles. Humanos avanzaban con cautela, cuchillos y mazos en mano, sonriendo mientras hablaban del botín.

    El alfa saltó frente a su manada, erizando el pelaje y gruñendo. Dudaron un segundo… pero eran demasiados.

    Desde un punto ciego, varios bandidos se lanzaron sobre una de las lobas. Los chillidos de los cachorros cortaron el aire cuando fueron arrancados de su madre y metidos en un saco.

    La risa de uno de los hombres se apagó de golpe.

    Un impacto seco. Brutal.

    Razor había caído sobre él, clavándole la rodilla en el pecho. El bandido quedó inconsciente antes de tocar el suelo.

    +¿Q-qué fue eso? ¡Dijeron que no había nadie cuidando!

    Las espadas se alzaron. Entonces lo vieron.

    +¡Es solo un niño!
    —¡Yo… proteger… familia! —gruñó Razor, con los colmillos apretados—. ¡Ustedes… ser… malos!

    Se lanzó.

    Los lobos se unieron al ataque. Dientes, garras, gritos. Cada alarido de dolor de su manada hacía que los golpes de Razor fueran más fuertes, más salvajes.

    No luchaba como un caballero. No había técnica elegante, solo reflejos afilados, agilidad y una fuerza nacida del instinto.

    +¡No puede ser… tiene una Visión!

    Las garras Electro brillaron en la oscuridad. Uno a uno, los bandidos cayeron. Razor sangraba, respiraba con dificultad… pero en sus ojos no había dolor. Solo furia. Y determinación.

    Cuando el silencio volvió al bosque, todos yacían en el suelo.

    Razor los ató con ayuda de la manada. El bosque exigía sangre, y él lo sabía. Lo sentía. Pero recordó voces. Jean. Lisa. Kaeya.

    Convenció a los lobos de no matar.

    La ley del bosque era una. La de Mondstadt, otra.

    Y esta vez, eligió confiar. Herido y cansado llegó a Mondstadt bajo los primeros rayos del sol, dando pasos lentos con un pie y leves arrastres con el otro, herias en el cuerpo que si bien no eran mortales la cantidad de ellas hubieran dejado fuera de combate a cualquier otro. Los guardias de la puerta principal a la ciudad reconocieron a Razor de inmediato y, al ver el estado en el que se encontraba fueron a su auxilio de inmediato.

    -Gente...mala....bosque... -Alcanzó a decir a penas había sido alcanzado por uno de los guardias sosteniéndolo en brazos. Razor cayó inconsciente.-
    Las garras de la inocencia Razor era conocido en Mondstadt como un chico enérgico, tranquilo e inocente. Para muchos, incluso tierno. Sin embargo, bajo esa apariencia se escondía una mente alerta al peligro, una inteligencia nata para el combate y, por encima de todo, un instinto feroz por proteger a su manada, a quienes consideraba su verdadera familia. El mercado negro surtía de todo a quienes buscaban lo que no podía conseguirse por medios legales: pociones adulteradas, alcohol, ingredientes a sobreprecio, armas, materiales… y pieles. Demasiadas pieles. Tras los últimos aullidos, profundos y majestuosos, la noche cayó sobre el bosque. La manada dormía. Razor se encontraba acurrucado bajo el tronco de un árbol, abrazado a uno de los lobos más viejos; los cachorros descansaban junto a sus madres, y el alfa vigilaba desde lo alto de una roca. Entonces, un crujido. Las orejas del alfa se alzaron de golpe. Razor abrió los ojos al mismo tiempo, conteniendo la respiración. No era un animal nocturno. Las antorchas se encendieron de repente, rodeando a la manada. El fuego crepitó, proyectando sombras torcidas entre los árboles. Humanos avanzaban con cautela, cuchillos y mazos en mano, sonriendo mientras hablaban del botín. El alfa saltó frente a su manada, erizando el pelaje y gruñendo. Dudaron un segundo… pero eran demasiados. Desde un punto ciego, varios bandidos se lanzaron sobre una de las lobas. Los chillidos de los cachorros cortaron el aire cuando fueron arrancados de su madre y metidos en un saco. La risa de uno de los hombres se apagó de golpe. Un impacto seco. Brutal. Razor había caído sobre él, clavándole la rodilla en el pecho. El bandido quedó inconsciente antes de tocar el suelo. +¿Q-qué fue eso? ¡Dijeron que no había nadie cuidando! Las espadas se alzaron. Entonces lo vieron. +¡Es solo un niño! —¡Yo… proteger… familia! —gruñó Razor, con los colmillos apretados—. ¡Ustedes… ser… malos! Se lanzó. Los lobos se unieron al ataque. Dientes, garras, gritos. Cada alarido de dolor de su manada hacía que los golpes de Razor fueran más fuertes, más salvajes. No luchaba como un caballero. No había técnica elegante, solo reflejos afilados, agilidad y una fuerza nacida del instinto. +¡No puede ser… tiene una Visión! Las garras Electro brillaron en la oscuridad. Uno a uno, los bandidos cayeron. Razor sangraba, respiraba con dificultad… pero en sus ojos no había dolor. Solo furia. Y determinación. Cuando el silencio volvió al bosque, todos yacían en el suelo. Razor los ató con ayuda de la manada. El bosque exigía sangre, y él lo sabía. Lo sentía. Pero recordó voces. Jean. Lisa. Kaeya. Convenció a los lobos de no matar. La ley del bosque era una. La de Mondstadt, otra. Y esta vez, eligió confiar. Herido y cansado llegó a Mondstadt bajo los primeros rayos del sol, dando pasos lentos con un pie y leves arrastres con el otro, herias en el cuerpo que si bien no eran mortales la cantidad de ellas hubieran dejado fuera de combate a cualquier otro. Los guardias de la puerta principal a la ciudad reconocieron a Razor de inmediato y, al ver el estado en el que se encontraba fueron a su auxilio de inmediato. -Gente...mala....bosque... -Alcanzó a decir a penas había sido alcanzado por uno de los guardias sosteniéndolo en brazos. Razor cayó inconsciente.-
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  • No importa lo que pase hermano. Yo seguiré siendo ese "bruto perro guardián" no importa cuanto me amedrenten.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    — El aire en el desfiladero de cristal se volvió gélido de repente. Las aves de sombra, que suelen ser presagios de eventos inusuales, comenzaron a arremolinarse en un frenesí de plumas oscuras que nublaron el sol por un instante. Antes de que pudieras reaccionar, el sonido del agua rompiéndose bajo un impacto preciso resonó contra las paredes de piedra, enviando una fina cortina de rocío hacia ti.
    ​Allí estaba ella.

    ​Yixuan no parecía haber caído del cielo, sino más bien haberlo reclamado. Sus tacones se posaron sobre la superficie del agua con la ligereza de una pluma, pero con la firmeza de quien domina el terreno. Su cuerpo se mantenía en una pose imposible: el torso inclinado hacia adelante, casi paralelo al agua, desafiando la gravedad mientras su larga cabellera plateada flotaba a su alrededor como si estuviera sumergida en una corriente invisible.
    ​Con una sonrisa ladeada y una mirada dorada que parecía leer tus pensamientos más profundos, levantó dos dedos en un gesto despreocupado de victoria.

    ​— "Llegas tarde a la función" —dijo con una voz suave pero que vibraba con un poder latente—. Pero no te preocupes, el plato principal acaba de aterrizar. ¿Empezamos, o vas a seguir admirando el paisaje?—

    ​Sin esperar respuesta, su expresión se tornó más profunda, y el aura a su alrededor se expandió, haciendo que las aves de sombra se detuvieran en seco en el aire.

    ​— Pero donde están mis modales...—continuó, y la elegancia de su postura se volvió letal—. Ante ti no solo tienes a una viajera. Soy la Maestra del Hilo de Plata y el Vacío, guardiana de las corrientes que fluyen entre lo que ves y lo que temes. En este desfiladero, yo soy la directora de la orquesta y la coreógrafa del caos. Y hoy, he decidido que serás mi coprotagonista.—

    ​Dio un pequeño giro sobre su tacón, y el agua bajo sus pies comenzó a brillar con un fulgor mercurial.

    ​— Dime... ¿estás preparado para una lección de la Maestra Yixuan, o el miedo ya ha cortado tus cuerdas?
    — El aire en el desfiladero de cristal se volvió gélido de repente. Las aves de sombra, que suelen ser presagios de eventos inusuales, comenzaron a arremolinarse en un frenesí de plumas oscuras que nublaron el sol por un instante. Antes de que pudieras reaccionar, el sonido del agua rompiéndose bajo un impacto preciso resonó contra las paredes de piedra, enviando una fina cortina de rocío hacia ti. ​Allí estaba ella. ​Yixuan no parecía haber caído del cielo, sino más bien haberlo reclamado. Sus tacones se posaron sobre la superficie del agua con la ligereza de una pluma, pero con la firmeza de quien domina el terreno. Su cuerpo se mantenía en una pose imposible: el torso inclinado hacia adelante, casi paralelo al agua, desafiando la gravedad mientras su larga cabellera plateada flotaba a su alrededor como si estuviera sumergida en una corriente invisible. ​Con una sonrisa ladeada y una mirada dorada que parecía leer tus pensamientos más profundos, levantó dos dedos en un gesto despreocupado de victoria. ​— "Llegas tarde a la función" —dijo con una voz suave pero que vibraba con un poder latente—. Pero no te preocupes, el plato principal acaba de aterrizar. ¿Empezamos, o vas a seguir admirando el paisaje?— ​Sin esperar respuesta, su expresión se tornó más profunda, y el aura a su alrededor se expandió, haciendo que las aves de sombra se detuvieran en seco en el aire. ​— Pero donde están mis modales...—continuó, y la elegancia de su postura se volvió letal—. Ante ti no solo tienes a una viajera. Soy la Maestra del Hilo de Plata y el Vacío, guardiana de las corrientes que fluyen entre lo que ves y lo que temes. En este desfiladero, yo soy la directora de la orquesta y la coreógrafa del caos. Y hoy, he decidido que serás mi coprotagonista.— ​Dio un pequeño giro sobre su tacón, y el agua bajo sus pies comenzó a brillar con un fulgor mercurial. ​— Dime... ¿estás preparado para una lección de la Maestra Yixuan, o el miedo ya ha cortado tus cuerdas?
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  • Incluso el mejor vino necesita una etiqueta nueva de vez en cuando para resaltar su calidad. He estado usando este look demasiado tiempo y ya se siente... estático. Mañana iré por un nuevo corte y renovaré mi guardarropa. Un ejecutivo siempre debe estar a la vanguardia, ¿no? .
    Incluso el mejor vino necesita una etiqueta nueva de vez en cuando para resaltar su calidad. He estado usando este look demasiado tiempo y ya se siente... estático. Mañana iré por un nuevo corte y renovaré mi guardarropa. Un ejecutivo siempre debe estar a la vanguardia, ¿no? .
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  • — Ugh, que buenas fiestas. —

    Se la ha pasado bebiendo desde el inicio de las fiesta, no sabe como aún tiene hígado, pero lo disfruta, bastante, pero debe de volver a los trabajos y las guardias.
    — Ugh, que buenas fiestas. — Se la ha pasado bebiendo desde el inicio de las fiesta, no sabe como aún tiene hígado, pero lo disfruta, bastante, pero debe de volver a los trabajos y las guardias.
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  • -a que no se creen que este soy yo?... por que no lo soy- agacho la cabeza algo triste contemplando su pancita de comer tantos postres -es un compañero que trabaja como guardia en el laboratorio, se supone que soy el agente de campo pero con los digimon evitando que haga nada no puedo agarrar nada de musculo- suspiro apenado
    -a que no se creen que este soy yo?... por que no lo soy- agacho la cabeza algo triste contemplando su pancita de comer tantos postres -es un compañero que trabaja como guardia en el laboratorio, se supone que soy el agente de campo pero con los digimon evitando que haga nada no puedo agarrar nada de musculo- suspiro apenado
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