ใแดนแดผแดบแดผแดฟแดผแดธใ
แดณแตสณแต หกแตแตแต, หกแตโฟแตแตแตสฒแต แตแตหกแตแตสณ. แดธแตแตสณ แถแตโฟ แตโฑหขแถสณแตแถโฑóโฟ.
๐๐พ๐๐ó๐ฃ #19
Frío, mojado, empapado... dolor.
Mucho dolor.
Sus ojos se abrieron de golpe y la oscuridad de la habitación le dio la bienvenida. Pero no estaba sola. No hizo falta que mirara hacia sus pies para saberlo porque podía escucharlo.
Sonido mojado y como si estuvieran masticando. El dolor se hacía más intenso a pesar que ella no se movía. Solo miraba el techo del cuarto.
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
๐บ๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐
๐ท๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐ ๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐
๐๐๐๐, ๐ฐ'๐ ๐๐๐๐ ๐ฐ ๐ ๐๐'๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐
๐ฉ๐๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
Pero el dolor se volvió tan intenso que no pudo aguantar más. Se sentó de golpe, viendo a esa cosa morder su pierna izquierda como si se tratara del más sabroso bocado.
Extremidades anormalmente largas, como una sombra y con un aroma a azufre que causaba lágrimas en los ojos.
Sintió náuseas cuando eso le devolvió la mirada, pero con una sonrisa tan larga que pudo ir de oreja a oreja si las hubiera tenido. Dientes afilados y manchados en sangre, sangre que ahora teñía su cama. Sus sábanas y su colchón absorbían cada gota que el monstruo no podía consumir.
—Vอฬฬฬชฬ uอฬฬกฬญฬeฬฬฃฬฟอฬlฬฬฬพออฃvอฬอญฬฬeฬฬฃฬฟอฬ aฬคอฬอฬ dฬฬงฬดอฬoฬอขฬฏฬฑอrฬฆอฬฬดฬจmอ อฬฌฬอคiออฬฬอrฬฆอฬฬดฬจ Aออญอซฬทฬlฬฬฬพออฃaฬคอฬอฬsฬ าอ ออkฬอฆฬฃฬฏอaฬคอฬอฬ.
—No... —ella negó repetidas veces con la cabeza mientras intentó alejarse de eso.
—¡DอฬถฬญฬชฬปUฬ าอฆฬฬทÉRอกอ อฬฬMฬ อฎอออคEอญฬอฬฬฐTอฬอฅฬจอEอญฬอฬฬฐ! —la orden fue acompañada con manos que torcieron la pierna de la chica con tal fuerza que quebraron ligamentos, tendones y huesos; desgarrando también músculos.
El grito que salió por parte de ella fue desgarrador--
—Ha sido una pesadilla, Alaska. Nada más. —la voz de la doctora sacó a la pelinegra de sus pensamientos, de su historia. Levantó la vista para observarla.
—¿Solo... pesadilla? —estaba perpleja, ¿cómo iba a desestimar algo así tan fácil?—. Y... ¿qué hay de la herida en mi pierna? ¿Las... las mordidas?
—Eso habrá sido algún perro con el que, quizá, te encontraste por la calle. Tu mente suprimió el recuerdo por demasiado estrés, pero el subconsciente lo llevó a una pesadilla. —la voz tan relajada y despectiva de la mujer le daban a Alaska dolores en el pecho. Un ardor que no podía calmar.
Inhaló, entrecortado, mientras apretó los puños sobre sus propias piernas. Pero entonces... lo vio. A esa cosa. Detrás de la mujer. Riéndose.
—Nฬฬบฬฬปอ aฬคอฬอฬdฬฬงฬดอฬiออฬฬอeฬฬฃฬฟอฬ tฬฬฬฒอฉฬeฬฬฃฬฟอฬ cฬอออคฬrฬฆอฬฬดฬจeฬฬฃฬฟอฬeฬฬฃฬฟอฬ... Eอญฬอฬฬฐsฬ าอ ออtฬฬฬฒอฉฬásฬ าอ ออ lฬฬฬพออฃoฬอขฬฏฬฑอcฬอออคฬaฬคอฬอฬ.
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
๐ป๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐ ๐๐๐ ๐๐๐ ๐ฐ ๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐
๐ฐ๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ , ๐๐ ๐ฐ ๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐?
๐ป๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐ ๐๐๐ ๐๐๐ ๐ฐ ๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐
๐ฐ๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ ?
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
Sus labios tuvieron una rápida contracción nerviosa, apretándose de forma fugaz entre sí antes que en su mente escuchara el quebrarse de un vidrio.
Estalló. Miles de cristales por doquier.
—¡NO ESTOY LOCA! —se abalanzó al escritorio, subiéndolo sin esfuerzo mientras tomó una de las lapiceras que reposaban a un lado. De inmediato quiso utilizarla contra la doctora—. ¡NO ME CREEN, NO ME CREEN! ¡YO NO ESTOY LOCA! ¡USTEDES SON LOS QUE NO VEN!
La lapicera se clavó en la carne cuando la mujer intentó cubrirse con los brazos, gritando del susto.
—¡TODOS SON IGUALES, HIJOS DE PUTA! ¡NUNCA HACEN NADA! ¡SOLO ME DROGAN, DROGAN, DROGAN! —su frenesí fue tal que no oyó la puerta abrirse ni a los guardias entrar para sujetarla entre ambos. La obligaron a soltar la lapicera mientras la alejaron. Ella igualmente quiso defenderse y continuar... sobre todo porque el monstruo cada vez se reía más fuerte mientras la sacaban de la oficina.
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
ใ คใ คใ คใ คใ คใ คใ คใ ค๐๐๐๐๐
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
แดณแตสณแต หกแตแตแต, หกแตโฟแตแตแตสฒแต แตแตหกแตแตสณ. แดธแตแตสณ แถแตโฟ แตโฑหขแถสณแตแถโฑóโฟ.
๐๐พ๐๐ó๐ฃ #19
Frío, mojado, empapado... dolor.
Mucho dolor.
Sus ojos se abrieron de golpe y la oscuridad de la habitación le dio la bienvenida. Pero no estaba sola. No hizo falta que mirara hacia sus pies para saberlo porque podía escucharlo.
Sonido mojado y como si estuvieran masticando. El dolor se hacía más intenso a pesar que ella no se movía. Solo miraba el techo del cuarto.
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
๐บ๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐
๐ท๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐ ๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐
๐๐๐๐, ๐ฐ'๐ ๐๐๐๐ ๐ฐ ๐ ๐๐'๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐
๐ฉ๐๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
Pero el dolor se volvió tan intenso que no pudo aguantar más. Se sentó de golpe, viendo a esa cosa morder su pierna izquierda como si se tratara del más sabroso bocado.
Extremidades anormalmente largas, como una sombra y con un aroma a azufre que causaba lágrimas en los ojos.
Sintió náuseas cuando eso le devolvió la mirada, pero con una sonrisa tan larga que pudo ir de oreja a oreja si las hubiera tenido. Dientes afilados y manchados en sangre, sangre que ahora teñía su cama. Sus sábanas y su colchón absorbían cada gota que el monstruo no podía consumir.
—Vอฬฬฬชฬ uอฬฬกฬญฬeฬฬฃฬฟอฬlฬฬฬพออฃvอฬอญฬฬeฬฬฃฬฟอฬ aฬคอฬอฬ dฬฬงฬดอฬoฬอขฬฏฬฑอrฬฆอฬฬดฬจmอ อฬฌฬอคiออฬฬอrฬฆอฬฬดฬจ Aออญอซฬทฬlฬฬฬพออฃaฬคอฬอฬsฬ าอ ออkฬอฆฬฃฬฏอaฬคอฬอฬ.
—No... —ella negó repetidas veces con la cabeza mientras intentó alejarse de eso.
—¡DอฬถฬญฬชฬปUฬ าอฆฬฬทÉRอกอ อฬฬMฬ อฎอออคEอญฬอฬฬฐTอฬอฅฬจอEอญฬอฬฬฐ! —la orden fue acompañada con manos que torcieron la pierna de la chica con tal fuerza que quebraron ligamentos, tendones y huesos; desgarrando también músculos.
El grito que salió por parte de ella fue desgarrador--
—Ha sido una pesadilla, Alaska. Nada más. —la voz de la doctora sacó a la pelinegra de sus pensamientos, de su historia. Levantó la vista para observarla.
—¿Solo... pesadilla? —estaba perpleja, ¿cómo iba a desestimar algo así tan fácil?—. Y... ¿qué hay de la herida en mi pierna? ¿Las... las mordidas?
—Eso habrá sido algún perro con el que, quizá, te encontraste por la calle. Tu mente suprimió el recuerdo por demasiado estrés, pero el subconsciente lo llevó a una pesadilla. —la voz tan relajada y despectiva de la mujer le daban a Alaska dolores en el pecho. Un ardor que no podía calmar.
Inhaló, entrecortado, mientras apretó los puños sobre sus propias piernas. Pero entonces... lo vio. A esa cosa. Detrás de la mujer. Riéndose.
—Nฬฬบฬฬปอ aฬคอฬอฬdฬฬงฬดอฬiออฬฬอeฬฬฃฬฟอฬ tฬฬฬฒอฉฬeฬฬฃฬฟอฬ cฬอออคฬrฬฆอฬฬดฬจeฬฬฃฬฟอฬeฬฬฃฬฟอฬ... Eอญฬอฬฬฐsฬ าอ ออtฬฬฬฒอฉฬásฬ าอ ออ lฬฬฬพออฃoฬอขฬฏฬฑอcฬอออคฬaฬคอฬอฬ.
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
๐ป๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐ ๐๐๐ ๐๐๐ ๐ฐ ๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐
๐ฐ๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ , ๐๐ ๐ฐ ๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐?
๐ป๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐ ๐๐๐ ๐๐๐ ๐ฐ ๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐
๐ฐ๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ ?
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
Sus labios tuvieron una rápida contracción nerviosa, apretándose de forma fugaz entre sí antes que en su mente escuchara el quebrarse de un vidrio.
Estalló. Miles de cristales por doquier.
—¡NO ESTOY LOCA! —se abalanzó al escritorio, subiéndolo sin esfuerzo mientras tomó una de las lapiceras que reposaban a un lado. De inmediato quiso utilizarla contra la doctora—. ¡NO ME CREEN, NO ME CREEN! ¡YO NO ESTOY LOCA! ¡USTEDES SON LOS QUE NO VEN!
La lapicera se clavó en la carne cuando la mujer intentó cubrirse con los brazos, gritando del susto.
—¡TODOS SON IGUALES, HIJOS DE PUTA! ¡NUNCA HACEN NADA! ¡SOLO ME DROGAN, DROGAN, DROGAN! —su frenesí fue tal que no oyó la puerta abrirse ni a los guardias entrar para sujetarla entre ambos. La obligaron a soltar la lapicera mientras la alejaron. Ella igualmente quiso defenderse y continuar... sobre todo porque el monstruo cada vez se reía más fuerte mientras la sacaban de la oficina.
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
ใ คใ คใ คใ คใ คใ คใ คใ ค๐๐๐๐๐
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
ใแดนแดผแดบแดผแดฟแดผแดธใ
แดณแตสณแต หกแตแตแต, หกแตโฟแตแตแตสฒแต แตแตหกแตแตสณ. แดธแตแตสณ แถแตโฟ แตโฑหขแถสณแตแถโฑóโฟ.
๐๐พ๐๐ó๐ฃ #19
Frío, mojado, empapado... dolor.
Mucho dolor.
Sus ojos se abrieron de golpe y la oscuridad de la habitación le dio la bienvenida. Pero no estaba sola. No hizo falta que mirara hacia sus pies para saberlo porque podía escucharlo.
Sonido mojado y como si estuvieran masticando. El dolor se hacía más intenso a pesar que ella no se movía. Solo miraba el techo del cuarto.
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
๐บ๐๐๐๐
๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐
๐ท๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐
๐๐ ๐๐๐ ๐
๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐
๐๐๐๐, ๐ฐ'๐ ๐๐๐๐ ๐ฐ ๐
๐๐'๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐
๐ฉ๐๐๐๐๐
๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
Pero el dolor se volvió tan intenso que no pudo aguantar más. Se sentó de golpe, viendo a esa cosa morder su pierna izquierda como si se tratara del más sabroso bocado.
Extremidades anormalmente largas, como una sombra y con un aroma a azufre que causaba lágrimas en los ojos.
Sintió náuseas cuando eso le devolvió la mirada, pero con una sonrisa tan larga que pudo ir de oreja a oreja si las hubiera tenido. Dientes afilados y manchados en sangre, sangre que ahora teñía su cama. Sus sábanas y su colchón absorbían cada gota que el monstruo no podía consumir.
—Vอฬฬฬชฬ
uอฬฬกฬญฬeฬฬฃฬฟอฬlฬฬฬพออฃvอฬอญฬฬeฬฬฃฬฟอฬ aฬคอฬอฬ dฬฬงฬดอฬoฬอขฬฏฬฑอrฬฆอฬฬดฬจmอ
อฬฌฬอคiออฬฬอrฬฆอฬฬดฬจ Aออญอซฬทฬlฬฬฬพออฃaฬคอฬอฬsฬ าอ
ออkฬอฆฬฃฬฏอaฬคอฬอฬ.
—No... —ella negó repetidas veces con la cabeza mientras intentó alejarse de eso.
—¡DอฬถฬญฬชฬปUฬ าอฆฬฬทÉRอกอ อฬฬMฬ
อฎอออคEอญฬอฬฬฐTอฬอฅฬจอEอญฬอฬฬฐ! —la orden fue acompañada con manos que torcieron la pierna de la chica con tal fuerza que quebraron ligamentos, tendones y huesos; desgarrando también músculos.
El grito que salió por parte de ella fue desgarrador--
—Ha sido una pesadilla, Alaska. Nada más. —la voz de la doctora sacó a la pelinegra de sus pensamientos, de su historia. Levantó la vista para observarla.
—¿Solo... pesadilla? —estaba perpleja, ¿cómo iba a desestimar algo así tan fácil?—. Y... ¿qué hay de la herida en mi pierna? ¿Las... las mordidas?
—Eso habrá sido algún perro con el que, quizá, te encontraste por la calle. Tu mente suprimió el recuerdo por demasiado estrés, pero el subconsciente lo llevó a una pesadilla. —la voz tan relajada y despectiva de la mujer le daban a Alaska dolores en el pecho. Un ardor que no podía calmar.
Inhaló, entrecortado, mientras apretó los puños sobre sus propias piernas. Pero entonces... lo vio. A esa cosa. Detrás de la mujer. Riéndose.
—Nฬฬบฬฬปอ
aฬคอฬอฬdฬฬงฬดอฬiออฬฬอeฬฬฃฬฟอฬ tฬฬฬฒอฉฬeฬฬฃฬฟอฬ cฬอออคฬrฬฆอฬฬดฬจeฬฬฃฬฟอฬeฬฬฃฬฟอฬ... Eอญฬอฬฬฐsฬ าอ
ออtฬฬฬฒอฉฬásฬ าอ
ออ lฬฬฬพออฃoฬอขฬฏฬฑอcฬอออคฬaฬคอฬอฬ.
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
๐ป๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐
๐๐๐ ๐๐๐ ๐ฐ ๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐
๐ฐ๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐
, ๐๐ ๐ฐ ๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐?
๐ป๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐
๐๐๐ ๐๐๐ ๐ฐ ๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐
๐ฐ๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐
?
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
Sus labios tuvieron una rápida contracción nerviosa, apretándose de forma fugaz entre sí antes que en su mente escuchara el quebrarse de un vidrio.
Estalló. Miles de cristales por doquier.
—¡NO ESTOY LOCA! —se abalanzó al escritorio, subiéndolo sin esfuerzo mientras tomó una de las lapiceras que reposaban a un lado. De inmediato quiso utilizarla contra la doctora—. ¡NO ME CREEN, NO ME CREEN! ¡YO NO ESTOY LOCA! ¡USTEDES SON LOS QUE NO VEN!
La lapicera se clavó en la carne cuando la mujer intentó cubrirse con los brazos, gritando del susto.
—¡TODOS SON IGUALES, HIJOS DE PUTA! ¡NUNCA HACEN NADA! ¡SOLO ME DROGAN, DROGAN, DROGAN! —su frenesí fue tal que no oyó la puerta abrirse ni a los guardias entrar para sujetarla entre ambos. La obligaron a soltar la lapicera mientras la alejaron. Ella igualmente quiso defenderse y continuar... sobre todo porque el monstruo cada vez se reía más fuerte mientras la sacaban de la oficina.
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ
ใ
คใ
คใ
คใ
คใ
คใ
คใ
คใ
ค๐๐๐๐๐
โโโโโโโโโโโโโโโโโโโโโ