• Dra Luna Steel Elina Drakon

    -Tras el encuentro entre la científica y la dragona.-

    -La misma noche, sin saberlo, las dos mujeres contemplaron el mismo sueño.-

    -La dragona y la científica.-

    -Dos desconocidas unidas únicamente por una roca que ninguna máquina conseguía comprender.-

    -En el sueño no había laboratorios.-

    -No había tecnología.-

    -No había nombres.-

    -Solo un inmenso océano de estrellas extendiéndose hasta el infinito.-

    -Y allí, suspendida en el vacío primordial, flotaba una pequeña criatura dracónica de escamas blancas y rojizas.-

    -Dormía.-

    -Como si hubiera estado durmiendo desde antes del nacimiento de los mundos.-

    -Como si el tiempo no tuviera significado para ella.-

    -Y mientras dormía, una vieja melodía parecía recorrer el cosmos.-

    -La misma nana olvidada que una vez cantaron dos seres capaces de desafiar la guerra eterna.-

    -Cuando ambas despertaron, el recuerdo comenzó a difuminarse de inmediato.-

    -Pero la sensación permaneció.-

    -La sensación de haber presenciado algo antiguo.-

    -Algo imposible.-

    -Algo real.-

    -Mientras tanto, en el laboratorio de Umbra Corp, algo había cambiado.-

    -El huevo ya no era exactamente igual.-

    -Las cámaras de vigilancia fueron las primeras en detectarlo.-

    -Luego los sensores de masa.-

    -Luego los escáneres volumétricos.-

    -El objeto había aumentado de tamaño durante la noche.-

    -Y por primera vez desde que fue adquirido al mercader goblin, aparecieron grietas sobre la superficie pétrea.-

    -Finas líneas recorrían algunas de las antiguas escamas fosilizadas.-

    -De ciertas grietas escapaban delicados cristales de escarcha que cubrían lentamente los soportes metálicos cercanos.-

    -De otras surgía un tenue resplandor rojizo semejante a brasas ocultas bajo la roca.-

    -Fuego y escarcha coexistiendo sobre el mismo cascarón.-

    -Como si dos naturalezas opuestas compartieran un mismo corazón.-

    -Cuando Luna llegó al laboratorio y revisó los registros, esta vez el escáner mostraba algo.-

    -Algo que jamás había mostrado antes.-

    -En el interior de la roca aparecía una figura diminuta encogida sobre sí misma.-

    -Con forma humanoide.-

    -Las rodillas recogidas contra el pecho.-

    -Los pequeños cuernos apenas visibles.-

    -Y una larga cola dracónica rodeando su cuerpo como si todavía buscara refugio dentro del huevo.-

    -No se detectaban signos vitales convencionales.-

    -No había pulso.-

    -No había respiración.-

    -No había actividad cerebral medible.-

    -Y sin embargo... allí estaba.-

    -Como si la criatura existiera en algún lugar situado entre la vida, el sueño y el recuerdo.-

    -Por primera vez desde el inicio de la investigación, el laboratorio registró oficialmente una nueva clasificación para el objeto.-

    -EVENTO SIN PRECEDENTES.-
    [Luna_I_UMBRA] [solar_brass_fox_952] -Tras el encuentro entre la científica y la dragona.- -La misma noche, sin saberlo, las dos mujeres contemplaron el mismo sueño.- -La dragona y la científica.- -Dos desconocidas unidas únicamente por una roca que ninguna máquina conseguía comprender.- -En el sueño no había laboratorios.- -No había tecnología.- -No había nombres.- -Solo un inmenso océano de estrellas extendiéndose hasta el infinito.- -Y allí, suspendida en el vacío primordial, flotaba una pequeña criatura dracónica de escamas blancas y rojizas.- -Dormía.- -Como si hubiera estado durmiendo desde antes del nacimiento de los mundos.- -Como si el tiempo no tuviera significado para ella.- -Y mientras dormía, una vieja melodía parecía recorrer el cosmos.- -La misma nana olvidada que una vez cantaron dos seres capaces de desafiar la guerra eterna.- -Cuando ambas despertaron, el recuerdo comenzó a difuminarse de inmediato.- -Pero la sensación permaneció.- -La sensación de haber presenciado algo antiguo.- -Algo imposible.- -Algo real.- -Mientras tanto, en el laboratorio de Umbra Corp, algo había cambiado.- -El huevo ya no era exactamente igual.- -Las cámaras de vigilancia fueron las primeras en detectarlo.- -Luego los sensores de masa.- -Luego los escáneres volumétricos.- -El objeto había aumentado de tamaño durante la noche.- -Y por primera vez desde que fue adquirido al mercader goblin, aparecieron grietas sobre la superficie pétrea.- -Finas líneas recorrían algunas de las antiguas escamas fosilizadas.- -De ciertas grietas escapaban delicados cristales de escarcha que cubrían lentamente los soportes metálicos cercanos.- -De otras surgía un tenue resplandor rojizo semejante a brasas ocultas bajo la roca.- -Fuego y escarcha coexistiendo sobre el mismo cascarón.- -Como si dos naturalezas opuestas compartieran un mismo corazón.- -Cuando Luna llegó al laboratorio y revisó los registros, esta vez el escáner mostraba algo.- -Algo que jamás había mostrado antes.- -En el interior de la roca aparecía una figura diminuta encogida sobre sí misma.- -Con forma humanoide.- -Las rodillas recogidas contra el pecho.- -Los pequeños cuernos apenas visibles.- -Y una larga cola dracónica rodeando su cuerpo como si todavía buscara refugio dentro del huevo.- -No se detectaban signos vitales convencionales.- -No había pulso.- -No había respiración.- -No había actividad cerebral medible.- -Y sin embargo... allí estaba.- -Como si la criatura existiera en algún lugar situado entre la vida, el sueño y el recuerdo.- -Por primera vez desde el inicio de la investigación, el laboratorio registró oficialmente una nueva clasificación para el objeto.- -EVENTO SIN PRECEDENTES.-
    Me encocora
    Me shockea
    2
    1 turno 0 maullidos
  • Mi don, tu maldición
    Fandom Crossover
    Categoría Acción
    El Mito y la Condena
    En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz.

    Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre.

    Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos.

    Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera.

    A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó.

    Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso.

    Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar.

    En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una.

    El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza.

    La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable.

    El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna.

    Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir.

    "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos."
    — Verso Dessendre.

    ____________________________________
    «Época actual»

    Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino.

    Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica.

    «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo»

    Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa.

    Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento.
    Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora.

    El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave.

    Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí.

    Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
    El Mito y la Condena En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz. Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre. Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos. Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera. A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó. Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso. Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar. En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una. El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza. La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable. El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna. Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir. "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos." — Verso Dessendre. ____________________________________ «Época actual» Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino. Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica. «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo» Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa. Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento. Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora. El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave. Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí. Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    2
    1 turno 0 maullidos
  • Escena I.
    Sección: Memorias del pasado.
    Relato: El principe va a casa.

    Rose corrió hacia donde había escuchado a Maeron, buscándolo asustada.

    Había escuchado quejidos, gritos y cadenas; temía que se hubiese encontrado con cazadores y que estos lo lastimaran.

    Lo primero que vio fue el cuerpo de un hombre en el suelo, con rasguños. Avanzó un poco más solo para encontrar otros dos hombres inconscientes, una jaula y sus redes; en el centro estaba Maeron, transformado en zorro, estaba alerta, agresivo.

    Maeron vio a Rose, pero no se calmo al reconocerla. Dio unos cuantos pasos atrás en posición de ataque, enseñando sus colmillos carmesí, con el pelaje erizado y la cola entre las patas.

    Rose lo miró quieta un segundo antes de ir hacia él y abrazarlo. Sintió a Maeron removerse y arañar, emitiendo gruñidos profundos por el miedo, pero a pesar de que eso le causara dolor, ella no lo soltó.

    Rose se mordió la lengua para no emitir ningún quejido y apretó ligeramente a Maeron contra sí, acariciando su pelaje con sus dedos, esperando a que se calmara.

    Maeron poco a poco dejó de moverse y rasguñarla, en cuanto Rose sintió eso relajó el agarre y cerró los ojos, respirando profundamente.

    El pequeño zorro se quedó quieto, respirando con agitación sobre el hombro de Rose. Lamió sus dientes, reconociendo el sabor metálico sobre su lengua. Su cuerpo entero se ensanchaba con cada respiración y Rose noto que el pelaje debajo de sus dedos se sentía puntiagudo.

    Rose apretó los labios y cerró con cuidado las alas alrededor de ellos. No tanto, en caso de que Maeron quisiera apartarse. Comenzó a tararear una canción y acarició la cabeza del zorro, mientras su otra mano permanecía rodeando su cuerpo.

    Maeron emitió un gruñido cuando la mano se poso sobre su cabeza, pero no se movió, se quedó inmóvil en los brazos de Rose.

    Pasaron varios minutos antes de que Rose percibiera que el cuerpo del zorro se relajaba dentro de su agarre. Maeron apoyo lentamente la cabeza en el hombro de Rose, escuchando su canción.

    Finalmente el gran zorro comenzó a disminuir su tamaño y Rose quitó sus alas para ver al niño de doce años que ahora descansaba sobre ella.

    Maeron no la abrazo. Sujeto su cola con ambas manos contra su pecho y la mirada perdida en el horizonte. Sus ojos estaban humedos de lágrimas sin derramar.

    - Mi casa... - Murmuro Maeron, con la quebrada.

    Rose sintió que se le rompía el corazón al oírlo, porque había visto en estado de la pequeña cabaña que el zorro había cuidado con tanto esmero para vivir en paz; los cazadores lo habían destruido todo.

    Maeron ya no tenía un hogar aquí, pero puede ser que todavía podría darle uno.

    Rose atrajo al niño hacia ella de nuevo y lo abrazo con fuerza. Rodeo a Maeron y a si mismo con un capullo de alas, deseando poder proteger al niño de este mundo.

    - No tengo casa, Rose... - Hablo de nuevo, con la voz desprovista de calor.- Ya no tengo... Ya no sé donde... - Su voz se cortó. - Van a volver... Van a volver - Repitió, impotente.

    Colaboración con: Rose Walcott
    Escena I. Sección: Memorias del pasado. Relato: El principe va a casa. Rose corrió hacia donde había escuchado a Maeron, buscándolo asustada. Había escuchado quejidos, gritos y cadenas; temía que se hubiese encontrado con cazadores y que estos lo lastimaran. Lo primero que vio fue el cuerpo de un hombre en el suelo, con rasguños. Avanzó un poco más solo para encontrar otros dos hombres inconscientes, una jaula y sus redes; en el centro estaba Maeron, transformado en zorro, estaba alerta, agresivo. Maeron vio a Rose, pero no se calmo al reconocerla. Dio unos cuantos pasos atrás en posición de ataque, enseñando sus colmillos carmesí, con el pelaje erizado y la cola entre las patas. Rose lo miró quieta un segundo antes de ir hacia él y abrazarlo. Sintió a Maeron removerse y arañar, emitiendo gruñidos profundos por el miedo, pero a pesar de que eso le causara dolor, ella no lo soltó. Rose se mordió la lengua para no emitir ningún quejido y apretó ligeramente a Maeron contra sí, acariciando su pelaje con sus dedos, esperando a que se calmara. Maeron poco a poco dejó de moverse y rasguñarla, en cuanto Rose sintió eso relajó el agarre y cerró los ojos, respirando profundamente. El pequeño zorro se quedó quieto, respirando con agitación sobre el hombro de Rose. Lamió sus dientes, reconociendo el sabor metálico sobre su lengua. Su cuerpo entero se ensanchaba con cada respiración y Rose noto que el pelaje debajo de sus dedos se sentía puntiagudo. Rose apretó los labios y cerró con cuidado las alas alrededor de ellos. No tanto, en caso de que Maeron quisiera apartarse. Comenzó a tararear una canción y acarició la cabeza del zorro, mientras su otra mano permanecía rodeando su cuerpo. Maeron emitió un gruñido cuando la mano se poso sobre su cabeza, pero no se movió, se quedó inmóvil en los brazos de Rose. Pasaron varios minutos antes de que Rose percibiera que el cuerpo del zorro se relajaba dentro de su agarre. Maeron apoyo lentamente la cabeza en el hombro de Rose, escuchando su canción. Finalmente el gran zorro comenzó a disminuir su tamaño y Rose quitó sus alas para ver al niño de doce años que ahora descansaba sobre ella. Maeron no la abrazo. Sujeto su cola con ambas manos contra su pecho y la mirada perdida en el horizonte. Sus ojos estaban humedos de lágrimas sin derramar. - Mi casa... - Murmuro Maeron, con la quebrada. Rose sintió que se le rompía el corazón al oírlo, porque había visto en estado de la pequeña cabaña que el zorro había cuidado con tanto esmero para vivir en paz; los cazadores lo habían destruido todo. Maeron ya no tenía un hogar aquí, pero puede ser que todavía podría darle uno. Rose atrajo al niño hacia ella de nuevo y lo abrazo con fuerza. Rodeo a Maeron y a si mismo con un capullo de alas, deseando poder proteger al niño de este mundo. - No tengo casa, Rose... - Hablo de nuevo, con la voz desprovista de calor.- Ya no tengo... Ya no sé donde... - Su voz se cortó. - Van a volver... Van a volver - Repitió, impotente. Colaboración con: [haze_amethyst_lion_533]
    Me gusta
    Me entristece
    3
    9 turnos 0 maullidos
  • —Buenos días, gruñón... —sonríe la tríbrida al ver entrar a Dean Winchester en la cocina— He hecho café...

    Sin perder demasiado tiempo, sirve una taza de café para Dean y se la tiende.

    —¿Has descansado? —pregunta acercándose a él para dejar un besito corto en sus labios— No quería molestarte...
    —Buenos días, gruñón... —sonríe la tríbrida al ver entrar a [BxbyDriver] en la cocina— He hecho café... Sin perder demasiado tiempo, sirve una taza de café para Dean y se la tiende. —¿Has descansado? —pregunta acercándose a él para dejar un besito corto en sus labios— No quería molestarte...
    Me encocora
    1
    1 turno 0 maullidos
  • Derrota absoluta:

    ○Cuánta razón...

    Yacía Zelkova en decúbito supino sobre la nieve y neblina. Su gorra reposaba a un costado, el puño crispado con férrea porfía. Los ojos, enrojecidos por los vasos reventados, contemplaban el vacío mientras los copos descendían y fenecían sobre su rostro inmóvil.

    A pocos pasos se divisaba una silueta borrosa. El varón emitió un gruñido gutural cuando su hueso quebrantado volvió a encajar con un chasquido ominoso.

    ○Kakulkm... Eres más jodido de lo que imaginaba. Por todos los demonios, no es extraño que los de rango inferior tuvieran tantos problemas en darte caza.

    Se desperezó de un lado a otro.

    ○En otros tiempos me habrías dado la muerte. Te lo aseguro. Hace mucho que no gozaba de una batalla de tal calibre.

    Mas Zelkova despertó de súbito. El desmayo le había vedado oír palabra alguna. El desconocido avanzó y, sin advertirlo, aplastó la gorra del clérigo bajo su bota.

    ○En fin. Te empeñaste demasiado a la investigación. Cualquier necio habría retrocedido, pero tú seguiste hurgando y hurgando. Y ahora he de matarte.

    Se acuclilló junto a él con gesto zahiriente.

    ○No te sientas mal. Aquel a quien llamas Mr. M mostró interés en tu persona. Lo bastante para enviarme.

    Luego se incorporó.

    ○Eres quien más lejos ha llegado. Al menos no tropezaste con el Recaudador de Impuestos.

    La tierra se estremeció al pronunciar aquel apelativo.

    ○Sayonara, padre Legasov.

    Descendió el pie sobre la cabeza del cura. Y todo pareció perdido. Mas fue mera falacia urdida por el propio poder de Zelkova. Una ilusión. Su testa volvió a su lugar como si jamás hubiese sido hollada.

    El sacerdote, jadeante y maltrecho, alzó la vista hacia los cielos plomizos.

    ●Esto aún no ha fenecido... mas no puedo afrontarlo en soledad. No poseo aliados; sólo tengo a Dios...

    Su voz se tornó más tenue.

    ●...y a ti, amada mía.

    Y permaneció contemplando el firmamento nevado.
    Derrota absoluta: ○Cuánta razón... Yacía Zelkova en decúbito supino sobre la nieve y neblina. Su gorra reposaba a un costado, el puño crispado con férrea porfía. Los ojos, enrojecidos por los vasos reventados, contemplaban el vacío mientras los copos descendían y fenecían sobre su rostro inmóvil. A pocos pasos se divisaba una silueta borrosa. El varón emitió un gruñido gutural cuando su hueso quebrantado volvió a encajar con un chasquido ominoso. ○Kakulkm... Eres más jodido de lo que imaginaba. Por todos los demonios, no es extraño que los de rango inferior tuvieran tantos problemas en darte caza. Se desperezó de un lado a otro. ○En otros tiempos me habrías dado la muerte. Te lo aseguro. Hace mucho que no gozaba de una batalla de tal calibre. Mas Zelkova despertó de súbito. El desmayo le había vedado oír palabra alguna. El desconocido avanzó y, sin advertirlo, aplastó la gorra del clérigo bajo su bota. ○En fin. Te empeñaste demasiado a la investigación. Cualquier necio habría retrocedido, pero tú seguiste hurgando y hurgando. Y ahora he de matarte. Se acuclilló junto a él con gesto zahiriente. ○No te sientas mal. Aquel a quien llamas Mr. M mostró interés en tu persona. Lo bastante para enviarme. Luego se incorporó. ○Eres quien más lejos ha llegado. Al menos no tropezaste con el Recaudador de Impuestos. La tierra se estremeció al pronunciar aquel apelativo. ○Sayonara, padre Legasov. Descendió el pie sobre la cabeza del cura. Y todo pareció perdido. Mas fue mera falacia urdida por el propio poder de Zelkova. Una ilusión. Su testa volvió a su lugar como si jamás hubiese sido hollada. El sacerdote, jadeante y maltrecho, alzó la vista hacia los cielos plomizos. ●Esto aún no ha fenecido... mas no puedo afrontarlo en soledad. No poseo aliados; sólo tengo a Dios... Su voz se tornó más tenue. ●...y a ti, amada mía. Y permaneció contemplando el firmamento nevado.
    Me entristece
    Me gusta
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • Zelkova arrimóse a un mástil vetusto, cuya enseña indeterminada flameaba al capricho de los vientos. Con la mirada perdida en el confín y el ceño levemente fruncido, expuso en alta voz el dilema que le corroía el ánima:

    ●¿Qué es la fuerza?

    La cuestión quedó suspendida en el aire como un presagio. Apoyado contra la madera ajada, aguardaba que cualquier viandante, aldeano o caminante que transitase por allí osara darle respuesta.

    ●¿Es acaso el vigor del brazo que doblega al adversario? ¿O la templanza del espíritu que resiste cuando todo parece perdido?

    Sus ojos siguieron el ondear de la bandera.

    ●Decidme, buen pueblo. ¿Qué nombráis fuerza? ¿La potestad de imponer la propia voluntad, o la entereza de cargar con aquello que otros rehúsan portar.

    Y así permaneció, silencioso cual centinela, aguardando la voz de algún mortal que se atreviese a desentrañar tan antiguo enigma.
    Zelkova arrimóse a un mástil vetusto, cuya enseña indeterminada flameaba al capricho de los vientos. Con la mirada perdida en el confín y el ceño levemente fruncido, expuso en alta voz el dilema que le corroía el ánima: ●¿Qué es la fuerza? La cuestión quedó suspendida en el aire como un presagio. Apoyado contra la madera ajada, aguardaba que cualquier viandante, aldeano o caminante que transitase por allí osara darle respuesta. ●¿Es acaso el vigor del brazo que doblega al adversario? ¿O la templanza del espíritu que resiste cuando todo parece perdido? Sus ojos siguieron el ondear de la bandera. ●Decidme, buen pueblo. ¿Qué nombráis fuerza? ¿La potestad de imponer la propia voluntad, o la entereza de cargar con aquello que otros rehúsan portar. Y así permaneció, silencioso cual centinela, aguardando la voz de algún mortal que se atreviese a desentrañar tan antiguo enigma.
    Me gusta
    Me encocora
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    #Ro Frustrada que ni el universo de TVD ni Supernatural tuvieran miedo a unir ambos mundos para hacer LA PAREJA de Hope y Dean. Pero afortunada de que Karen y Dublín me den esa dosis
    #Ro Frustrada que ni el universo de TVD ni Supernatural tuvieran miedo a unir ambos mundos para hacer LA PAREJA de Hope y Dean. Pero afortunada de que Karen y Dublín me den esa dosis 🤣
    Me enjaja
    2
    3 comentarios 0 compartidos
  • ㅤㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝗣𝗥𝗜𝗠𝗘𝗥 𝗘𝗡𝗖𝗨𝗘𝗡𝗧𝗥𝗢 parte 2

    ㅤㅤㅤ⸻ 𝐸𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟 𝑒𝑛𝑐𝑢𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜 𝑑𝑒 𝐻𝑜𝑝𝑒 𝑦
    ㅤㅤㅤㅤDean Winchester, 𝑟𝑜𝑙 𝑓𝑒𝑐ℎ𝑎𝑑𝑜 𝑒𝑙 12 𝑑𝑒 𝐴𝑏𝑟𝑖𝑙 𝑑𝑒 2024. ⸻

    𝑫𝒆𝒂𝒏 𝑷𝑶𝑽:

    Conducía sin prisa, disfrutando de la imperturbabilidad de la noche. Ni si quiera había puesto ninguno de sus casete, tan solo dejaba que el sonido del motor del Impala llenara y rompiera el silencio. Podría haber recuperado el hilo de pensamientos que había dejado pendiente cuando Hope había irrumpido a su lado, pero al día siguiente por la mañana iba a seguir allí, esperándole, y estaba seguro de que se sentiría mucho más predispuesto a hacerse cargo de todo cuanto tenía encima, en ese momento, y después de un café.

    — Mira tú por donde…—

    Sus ojos se habían clavado en la figura que había aparecido varios metros por delante de él, caminando sin prisas, parecía que disfrutaba de su paseo, como si no acabara de dejar atrás una batalla campal. Cuando llega hasta ella, aprovechando que conducía con las ventanillas bajadas, reduce la velocidad y se inclina hacia la derecha dejando su mano izquierda aún sobre el volante.

    — No creo que sea muy seguro andar sola a estas horas ¿sabes? Puedo llevarte a donde quieras, podría haberlo hecho desde el bar si no hubieras desaparecido…. —

    Vale, quizás y tan solo quizás podía intentar ser un poco más amable.

    — ¿Estás bien? Me disculparía por Frank, pero lo cierto es que es un capullo. —


    𝑯𝒐𝒑𝒆 𝑷𝑶𝑽:
    La parte mala de internarse en el interior de aquel pueblo ya caída la noche era que encontrar comida iba a ser mucho más complicado. ¿La parte buena…? Es que aquello lo hacia todo mucho más interesante. Por eso el oído de Hope estaba más agudizado mientras mantenía esa expresión suya totalmente neutra. No habia anticipación, ni tampoco prisa. La verdad era que la falta de humanidad se habia llevado todas esas emociones y sentimientos. Solo queria comer… Simple y llanamente. La existencia vampira reducida a su mínima expresión. Al instinto más básico. Escuchaba el pueblo en aquel silencio, en las pausas entre las respiraciones tranquilas de cada ciudadano en su casa.

    Y, de pronto, por encima de cada uno de esos sonidos de un pueblo que dormía, escuchó un rugido tranquilo y calmado. El de un motor que se acercaba por aquella calle. ¿Era posible que pudiera tener tanta suerte?

    El coche llegó hasta ella y la mujer ni siquiera aparentó darse cuenta, la seguía de cerca a una velocidad totalmente reducida. Y Hope esbozó una sonrisa hasta que escuchó aquella voz. ¿Era… el mismo tio del bar? Era imposible. Y, sin embargo… Era su voz, era su olor, los latidos de su corazón… Hope esbozó una media sonrisa mientras fingía ignorarle, no por lo aparentemente tajantes que habían sido sus palabras, la verdad era que eso le habia hecho gracia… Solían ponerle de mal humor las personas que intentaban ser más bordes que ella, pero la verdad era en el caso de ese tipo… No era asi. Raro, pero cierto.

    -No necesito chofer, pero gracias… -canturreó esa última palabras sin todavía detener su paseo. Y, entonces él pareció suavizar, repentinamente sus palabras llamando asi la atención de Hope. La joven se detuvo en su paseo y cuando el coche lo hizo tambien, la tríbrida se apoyó en la puerta a través de la ventanilla abierta. Cruzó sus brazos sobre esta y su cuerpo quedó inclinado en un ángulo casi de unos perfectos noventa grados. Sus pies fijos en el suelo y su espalda paralela al techo de aquel precioso impala de color negro.

    -Soy la ultima persona del mundo por la que tendrías que preocuparte, Winchester -recalco aquella palabra ya que era un apellido que él no le habia dado pero que habia escuchado en labios del tal Frank. Luego repasó el interior del vehículo y por ultimo a Dean. Aquella era una oferta demasiado tentadora, la verdad. Aunque…

    -Aunque pareces un buen tio… Nunca es recomendable para una chica solitaria subirse en el coche de un desconocido… -se encogió de hombros- Así que tendrá que ser a la próxima, guapo… -le guiñó un ojo- Por cierto, buen gancho de derecha. Ha sido impresionante. Buenas noches, Dean…

    Tamborileó suavemente con una de sus manos sobre la puerta y se apartó de esta dispuesta a retomar su tranquila y simple vida inmortal.

    -No me sigas… -rio señalándole con un dedo y caminando hacia atrás mientras todavía una suave sonrisa curvaba sus labios.

    Sorprendentemente el tipo le hizo caso y no se le ocurrió ir tras ella. Aquello era algo que se estaba perdiendo… El respeto. Desde luego, aquel hombre era… uno entre un millón. Y, por dios, le recordaba demasiado a Alaric. Dos hombres prácticamente únicos en su especie. ¿Cuántas estupideces como las de Alaric habría sido capaz de hacer Dean a lo largo de toda su vida?
    ㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝗣𝗥𝗜𝗠𝗘𝗥 𝗘𝗡𝗖𝗨𝗘𝗡𝗧𝗥𝗢 parte 2 ㅤㅤㅤ⸻ 𝐸𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟 𝑒𝑛𝑐𝑢𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜 𝑑𝑒 𝐻𝑜𝑝𝑒 𝑦 ㅤㅤㅤㅤ[BxbyDriver], 𝑟𝑜𝑙 𝑓𝑒𝑐ℎ𝑎𝑑𝑜 𝑒𝑙 12 𝑑𝑒 𝐴𝑏𝑟𝑖𝑙 𝑑𝑒 2024. ⸻ 𝑫𝒆𝒂𝒏 𝑷𝑶𝑽: Conducía sin prisa, disfrutando de la imperturbabilidad de la noche. Ni si quiera había puesto ninguno de sus casete, tan solo dejaba que el sonido del motor del Impala llenara y rompiera el silencio. Podría haber recuperado el hilo de pensamientos que había dejado pendiente cuando Hope había irrumpido a su lado, pero al día siguiente por la mañana iba a seguir allí, esperándole, y estaba seguro de que se sentiría mucho más predispuesto a hacerse cargo de todo cuanto tenía encima, en ese momento, y después de un café. — Mira tú por donde…— Sus ojos se habían clavado en la figura que había aparecido varios metros por delante de él, caminando sin prisas, parecía que disfrutaba de su paseo, como si no acabara de dejar atrás una batalla campal. Cuando llega hasta ella, aprovechando que conducía con las ventanillas bajadas, reduce la velocidad y se inclina hacia la derecha dejando su mano izquierda aún sobre el volante. — No creo que sea muy seguro andar sola a estas horas ¿sabes? Puedo llevarte a donde quieras, podría haberlo hecho desde el bar si no hubieras desaparecido…. — Vale, quizás y tan solo quizás podía intentar ser un poco más amable. — ¿Estás bien? Me disculparía por Frank, pero lo cierto es que es un capullo. — 𝑯𝒐𝒑𝒆 𝑷𝑶𝑽: La parte mala de internarse en el interior de aquel pueblo ya caída la noche era que encontrar comida iba a ser mucho más complicado. ¿La parte buena…? Es que aquello lo hacia todo mucho más interesante. Por eso el oído de Hope estaba más agudizado mientras mantenía esa expresión suya totalmente neutra. No habia anticipación, ni tampoco prisa. La verdad era que la falta de humanidad se habia llevado todas esas emociones y sentimientos. Solo queria comer… Simple y llanamente. La existencia vampira reducida a su mínima expresión. Al instinto más básico. Escuchaba el pueblo en aquel silencio, en las pausas entre las respiraciones tranquilas de cada ciudadano en su casa. Y, de pronto, por encima de cada uno de esos sonidos de un pueblo que dormía, escuchó un rugido tranquilo y calmado. El de un motor que se acercaba por aquella calle. ¿Era posible que pudiera tener tanta suerte? El coche llegó hasta ella y la mujer ni siquiera aparentó darse cuenta, la seguía de cerca a una velocidad totalmente reducida. Y Hope esbozó una sonrisa hasta que escuchó aquella voz. ¿Era… el mismo tio del bar? Era imposible. Y, sin embargo… Era su voz, era su olor, los latidos de su corazón… Hope esbozó una media sonrisa mientras fingía ignorarle, no por lo aparentemente tajantes que habían sido sus palabras, la verdad era que eso le habia hecho gracia… Solían ponerle de mal humor las personas que intentaban ser más bordes que ella, pero la verdad era en el caso de ese tipo… No era asi. Raro, pero cierto. -No necesito chofer, pero gracias… -canturreó esa última palabras sin todavía detener su paseo. Y, entonces él pareció suavizar, repentinamente sus palabras llamando asi la atención de Hope. La joven se detuvo en su paseo y cuando el coche lo hizo tambien, la tríbrida se apoyó en la puerta a través de la ventanilla abierta. Cruzó sus brazos sobre esta y su cuerpo quedó inclinado en un ángulo casi de unos perfectos noventa grados. Sus pies fijos en el suelo y su espalda paralela al techo de aquel precioso impala de color negro. -Soy la ultima persona del mundo por la que tendrías que preocuparte, Winchester -recalco aquella palabra ya que era un apellido que él no le habia dado pero que habia escuchado en labios del tal Frank. Luego repasó el interior del vehículo y por ultimo a Dean. Aquella era una oferta demasiado tentadora, la verdad. Aunque… -Aunque pareces un buen tio… Nunca es recomendable para una chica solitaria subirse en el coche de un desconocido… -se encogió de hombros- Así que tendrá que ser a la próxima, guapo… -le guiñó un ojo- Por cierto, buen gancho de derecha. Ha sido impresionante. Buenas noches, Dean… Tamborileó suavemente con una de sus manos sobre la puerta y se apartó de esta dispuesta a retomar su tranquila y simple vida inmortal. -No me sigas… -rio señalándole con un dedo y caminando hacia atrás mientras todavía una suave sonrisa curvaba sus labios. Sorprendentemente el tipo le hizo caso y no se le ocurrió ir tras ella. Aquello era algo que se estaba perdiendo… El respeto. Desde luego, aquel hombre era… uno entre un millón. Y, por dios, le recordaba demasiado a Alaric. Dos hombres prácticamente únicos en su especie. ¿Cuántas estupideces como las de Alaric habría sido capaz de hacer Dean a lo largo de toda su vida?
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ㅤㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝗣𝗥𝗜𝗠𝗘𝗥 𝗘𝗡𝗖𝗨𝗘𝗡𝗧𝗥𝗢

    ㅤㅤㅤ⸻ 𝐸𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟 𝑒𝑛𝑐𝑢𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜 𝑑𝑒 𝐻𝑜𝑝𝑒 𝑦
    ㅤㅤㅤㅤDean Winchester, 𝑟𝑜𝑙 𝑓𝑒𝑐ℎ𝑎𝑑𝑜 𝑒𝑙 12 𝑑𝑒 𝐴𝑏𝑟𝑖𝑙 𝑑𝑒 2024. ⸻
    ㅤㅤㅤ

    𝑫𝒆𝒂𝒏 𝑷𝑶𝑽:
    A ese enclave le había llevado su necesidad de despejar la mente, de salir de aquella deprimente habitación del motel, para seguir pensando en lo mismo pero al menos con una cerveza delante de él y el ruido de todo un bar de fondo.

    Ruido que se amortigua ligeramente cuando un distraído Dean, que sentado en un taburete, se apoyaba en la barra, con el codo izquierdo, mientras su mano derecha jugaba con un botellín de cerveza ya vacío, nota un suave movimiento a su lado.
    Sin poder evitarlo levanta la mirada, dirigiéndola a la recién llegada y recorriéndola de arriba abajo, de manera disimulada, o así lo consideraba él.
    Después de aquel examen, y tras alzar las cejas ligeramente, se gira hacia el camarero antes de que se fuera y le enseña su botella vacía.

    — Ponme lo mismo que a ella.—

    Tras lo cual su atención vuelve a la joven.

    — Felicidades, has conseguido la atención de todo el mundo, soy Dean, por cierto.—




    𝑯𝒐𝒑𝒆 𝑷𝑶𝑽:
    La voz masculina llamó la atención de la tríbrida, quien ladeó ligeramente la cabeza. Obviamente no había sido consciente del repaso que la mirada del mayor le había hecho, por lo que lo siguiente que hizo Hope fue más bien un acto de curiosidad que un pulso…

    Los ojos azules repasaron el cuerpo masculino. Si aquello se viera desde fuera, en una serie de televisión resultaría hasta cómico y el espectador reiría al pensar: míralos, son iguales…

    La mirada azul de la Mikaelson recorrió al Winchester de arriba abajo, desde su rostro y aquellos sinceros ojos verdes, hasta su regazo ya que estaba acomodado en aquel taburete del bar. No quedaba duda de que era un tío alto, tenia hombros anchos y la suficiente confianza en si mismo como para hablar a una chica en un bar. Obviamente llevaba haciendo aquello muchos años, y debía saber perfectamente que Hope había pasado la edad legal para beber. Un experto que no caería en el apuro de hacer algo ilegal… Al menos de esa índole.

    Pues… Si hay algo más fino que el oído de un vampiro tríbrido es su olfato y el de Hope era… como un puñetero detector de mentiras. Era capaz de oler las pequeñas partículas de sangre, de sudor, de transferencia de al menos una docena de seres sobrenaturales. Olía igual que los viejos diarios de Alaric Saltzman.

    Un cazador.

    Y Hope no era estúpida.

    -Bueno…-se encogió de hombros y miró ligeramente a su alrededor- Lo mío nunca ha sido pasar desapercibida, tengo encanto. ¿Qué puedo decir?

    La tríbrida alargó su mano y se la tendió suavemente.

    -Hope -se presentó también. Y cuando el camarero puso un vaso de bourbon también delante de Dean ella señaló este con la mirada- Veo que tenemos el mismo refinado gusto en licores… -tomó su propio vaso y lo alzó levemente para brindar con el contrario.


    ㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝗣𝗥𝗜𝗠𝗘𝗥 𝗘𝗡𝗖𝗨𝗘𝗡𝗧𝗥𝗢 ㅤㅤㅤ⸻ 𝐸𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟 𝑒𝑛𝑐𝑢𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜 𝑑𝑒 𝐻𝑜𝑝𝑒 𝑦 ㅤㅤㅤㅤ[BxbyDriver], 𝑟𝑜𝑙 𝑓𝑒𝑐ℎ𝑎𝑑𝑜 𝑒𝑙 12 𝑑𝑒 𝐴𝑏𝑟𝑖𝑙 𝑑𝑒 2024. ⸻ ㅤㅤㅤ 𝑫𝒆𝒂𝒏 𝑷𝑶𝑽: A ese enclave le había llevado su necesidad de despejar la mente, de salir de aquella deprimente habitación del motel, para seguir pensando en lo mismo pero al menos con una cerveza delante de él y el ruido de todo un bar de fondo. Ruido que se amortigua ligeramente cuando un distraído Dean, que sentado en un taburete, se apoyaba en la barra, con el codo izquierdo, mientras su mano derecha jugaba con un botellín de cerveza ya vacío, nota un suave movimiento a su lado. Sin poder evitarlo levanta la mirada, dirigiéndola a la recién llegada y recorriéndola de arriba abajo, de manera disimulada, o así lo consideraba él. Después de aquel examen, y tras alzar las cejas ligeramente, se gira hacia el camarero antes de que se fuera y le enseña su botella vacía. — Ponme lo mismo que a ella.— Tras lo cual su atención vuelve a la joven. — Felicidades, has conseguido la atención de todo el mundo, soy Dean, por cierto.— 𝑯𝒐𝒑𝒆 𝑷𝑶𝑽: La voz masculina llamó la atención de la tríbrida, quien ladeó ligeramente la cabeza. Obviamente no había sido consciente del repaso que la mirada del mayor le había hecho, por lo que lo siguiente que hizo Hope fue más bien un acto de curiosidad que un pulso… Los ojos azules repasaron el cuerpo masculino. Si aquello se viera desde fuera, en una serie de televisión resultaría hasta cómico y el espectador reiría al pensar: míralos, son iguales… La mirada azul de la Mikaelson recorrió al Winchester de arriba abajo, desde su rostro y aquellos sinceros ojos verdes, hasta su regazo ya que estaba acomodado en aquel taburete del bar. No quedaba duda de que era un tío alto, tenia hombros anchos y la suficiente confianza en si mismo como para hablar a una chica en un bar. Obviamente llevaba haciendo aquello muchos años, y debía saber perfectamente que Hope había pasado la edad legal para beber. Un experto que no caería en el apuro de hacer algo ilegal… Al menos de esa índole. Pues… Si hay algo más fino que el oído de un vampiro tríbrido es su olfato y el de Hope era… como un puñetero detector de mentiras. Era capaz de oler las pequeñas partículas de sangre, de sudor, de transferencia de al menos una docena de seres sobrenaturales. Olía igual que los viejos diarios de Alaric Saltzman. Un cazador. Y Hope no era estúpida. -Bueno…-se encogió de hombros y miró ligeramente a su alrededor- Lo mío nunca ha sido pasar desapercibida, tengo encanto. ¿Qué puedo decir? La tríbrida alargó su mano y se la tendió suavemente. -Hope -se presentó también. Y cuando el camarero puso un vaso de bourbon también delante de Dean ella señaló este con la mirada- Veo que tenemos el mismo refinado gusto en licores… -tomó su propio vaso y lo alzó levemente para brindar con el contrario.
    Me encocora
    Me shockea
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • No sabia si iba a tener el tiempo necesario para sacar a Hayley Marshall del complejo, pero como Elijah no deja nada a la improvisación, había dado ordenes de que todo estuviera listo, y él mismo lo iba supervisando en la distancia.
    Porque aunque el mundo se fuera a la mierda, aquel día había que celebrarlo, y ahora que sus visiones se habían disipado, había mucho mas celebrar.

    — No digas nada, solo dame la mano y sígueme.

    Aunque sabe que todo el mundo puede oírle a pesar de que esté susurrando, lo hace de todas maneras, y extiende la mano delante de Hayley.
    No dice absolutamente nada mientras caminan hasta el pantano. Pero no van al embarcadero, si no que rodean la masa de agua y en una orilla mucho mas oculta por los arboles el original habia hecho crear una plataforma y crear alli el ambiente perfecto.

    —Feliz cumpleaños, Hayley.
    No sabia si iba a tener el tiempo necesario para sacar a [LittleWxlfie] del complejo, pero como Elijah no deja nada a la improvisación, había dado ordenes de que todo estuviera listo, y él mismo lo iba supervisando en la distancia. Porque aunque el mundo se fuera a la mierda, aquel día había que celebrarlo, y ahora que sus visiones se habían disipado, había mucho mas celebrar. — No digas nada, solo dame la mano y sígueme. Aunque sabe que todo el mundo puede oírle a pesar de que esté susurrando, lo hace de todas maneras, y extiende la mano delante de Hayley. No dice absolutamente nada mientras caminan hasta el pantano. Pero no van al embarcadero, si no que rodean la masa de agua y en una orilla mucho mas oculta por los arboles el original habia hecho crear una plataforma y crear alli el ambiente perfecto. —Feliz cumpleaños, Hayley.
    Me encocora
    1
    1 turno 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados