• — Últimamente como que hay mucha violencia por aquí
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    El sol de Shurima ardía con un peso insoportable, pero para Titania aquello no era más que otro campo de batalla disfrazado de desierto. Sus manos y pies estaban sujetos por grilletes pesados, las cadenas clavándose en su piel curtida. La tela raída que cubría su cuerpo apenas ocultaba las cicatrices de un pasado labrado entre guerras y contratos manchados de sangre. Su mirada, dorada y fiera bajo la sombra de su flequillo, no mostraba sumisión, aunque todo en su postura aparentaba lo contrario.ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ

    Los soldados noxianos que la escoltaban marchaban con aire de victoria. Habían capturado a “la Inquebrantable”, la vastaya que había dado muerte a uno de los voceros de Swain en Shurima. La orden era clara: llevarla viva a Noxus, encadenada, para que sirviera de ejemplo ante otros mercenarios que osaran alzarse contra la voluntad del Gran General.ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ

    ─────Mírenla… ─────rió uno de los guardias, escupiendo al suelo—. Famosa por su fuerza y ahora reducida a poco más que una bestia encadenada.
    ─────Que disfrute el silencio ─────gruñó otro, tensando la cadena de su cuello—. Cuando llegue a Noxus, sus gritos no se apagarán tan fácilmente.
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    Titania no respondió. Su boca permaneció cerrada, sus orejas atentas a cada palabra, a cada vibración en el aire. El desierto era su cómplice, y el sudor de sus captores comenzaba a delatarlos. Los notaba impacientes, agotados, convencidos de que aquella mujer con mirada salvaje había sido quebrada.
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    Caminó en silencio hasta que la noche cubrió las dunas con un manto oscuro. Fue entonces cuando los soldados hicieron un alto, encendiendo una hoguera en medio de la nada. Uno de ellos se permitió reír mientras le ofrecía un trozo de pan duro.ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ

    ─────¿Quieres, perra? Come. Mañana quizá no tengas fuerzas ni para arrastrarte.─────
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    Titania alzó la vista, sus ojos brillando con un destello frío.
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    ─────Las bestias no ruegan ─────respondió, su voz grave, cargada de amenaza contenida.───── Las bestias muerden.─────
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    El soldado apenas alcanzó a fruncir el ceño antes de que la cadena que colgaba de su cuello chirriara violentamente. Titania, tensando los músculos de sus brazos como si el acero no fuera más que barro, giró bruscamente y partió el eslabón que lo unía al suelo. El movimiento fue tan rápido que el guardia apenas pudo gritar antes de sentir cómo la vastaya le enterraba el grillete de sus muñecas en el rostro, destrozándole el cráneo.
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    ─────¡Está libre! ¡Sujétenla! ─────rugió otro, desenvainando la espada.
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    Pero ya era demasiado tarde. Titania se lanzó contra él, con una violencia descomunal, embistiendo con su hombro y quebrando costillas al contacto. Con un movimiento seco, arrebató su arma y atravesó su garganta. La sangre tiñó la arena bajo la luz rojiza del fuego.
    ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ
    Los demás reaccionaron tarde, confiados en que la cadena la mantendría débil. Ella, en cambio, usó los grilletes de sus tobillos como armas, girando con una patada brutal que impactó de lleno en la sien de otro soldado. Cayó muerto antes de tocar el suelo.
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    ─────¡Monstruo! ─────vociferó el último, retrocediendo mientras veía a sus camaradas desplomarse uno tras otro.
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    Titania caminó hacia él con calma, la espada goteando sangre, el fuego iluminando su silueta imponente.
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    ─────No… ─────balbuceó el hombre, temblando. ─────El General… sabrá lo que has hecho…
    ─────Entonces que sepa que la cacería continúa ─────sentenció Titania, atravesando su pecho con un solo movimiento.
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    El silencio regresó al desierto. Solo quedaban los cuerpos, la hoguera y el tintineo de las cadenas al caer al suelo. Titania respiró hondo, el aire nocturno llenando sus pulmones como un recordatorio de que aún era libre.
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    Se inclinó sobre el cadáver del capitán, arrancando un cuchillo de su cinturón. Con precisión, cortó el cuero que sostenía el mapa de la ruta hacia Noxus. Sonrió con fiereza mientras lo guardaba.
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    ─────Creyeron que estaba derrotada… ─────murmuró, alzando la vista al horizonte.───── Ahora, me llevaré la guerra hasta sus puertas.─────
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    Y con paso firme, Titania desapareció entre las dunas, dejando tras de sí solo muerte y un rastro de temor que pronto llegaría a oídos de Swain.
    𝙩𝙞𝙩𝙖𝙣𝙞𝙖! 𓃠 ⸻ . ㅤ ㅤ⠀ㅤ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠ ᅠ El sol de Shurima ardía con un peso insoportable, pero para Titania aquello no era más que otro campo de batalla disfrazado de desierto. Sus manos y pies estaban sujetos por grilletes pesados, las cadenas clavándose en su piel curtida. La tela raída que cubría su cuerpo apenas ocultaba las cicatrices de un pasado labrado entre guerras y contratos manchados de sangre. Su mirada, dorada y fiera bajo la sombra de su flequillo, no mostraba sumisión, aunque todo en su postura aparentaba lo contrario.ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Los soldados noxianos que la escoltaban marchaban con aire de victoria. Habían capturado a “la Inquebrantable”, la vastaya que había dado muerte a uno de los voceros de Swain en Shurima. La orden era clara: llevarla viva a Noxus, encadenada, para que sirviera de ejemplo ante otros mercenarios que osaran alzarse contra la voluntad del Gran General.ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────Mírenla… ─────rió uno de los guardias, escupiendo al suelo—. Famosa por su fuerza y ahora reducida a poco más que una bestia encadenada. ─────Que disfrute el silencio ─────gruñó otro, tensando la cadena de su cuello—. Cuando llegue a Noxus, sus gritos no se apagarán tan fácilmente. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Titania no respondió. Su boca permaneció cerrada, sus orejas atentas a cada palabra, a cada vibración en el aire. El desierto era su cómplice, y el sudor de sus captores comenzaba a delatarlos. Los notaba impacientes, agotados, convencidos de que aquella mujer con mirada salvaje había sido quebrada. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Caminó en silencio hasta que la noche cubrió las dunas con un manto oscuro. Fue entonces cuando los soldados hicieron un alto, encendiendo una hoguera en medio de la nada. Uno de ellos se permitió reír mientras le ofrecía un trozo de pan duro.ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────¿Quieres, perra? Come. Mañana quizá no tengas fuerzas ni para arrastrarte.───── ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Titania alzó la vista, sus ojos brillando con un destello frío. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────Las bestias no ruegan ─────respondió, su voz grave, cargada de amenaza contenida.───── Las bestias muerden.───── ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ El soldado apenas alcanzó a fruncir el ceño antes de que la cadena que colgaba de su cuello chirriara violentamente. Titania, tensando los músculos de sus brazos como si el acero no fuera más que barro, giró bruscamente y partió el eslabón que lo unía al suelo. El movimiento fue tan rápido que el guardia apenas pudo gritar antes de sentir cómo la vastaya le enterraba el grillete de sus muñecas en el rostro, destrozándole el cráneo. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────¡Está libre! ¡Sujétenla! ─────rugió otro, desenvainando la espada. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Pero ya era demasiado tarde. Titania se lanzó contra él, con una violencia descomunal, embistiendo con su hombro y quebrando costillas al contacto. Con un movimiento seco, arrebató su arma y atravesó su garganta. La sangre tiñó la arena bajo la luz rojiza del fuego. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Los demás reaccionaron tarde, confiados en que la cadena la mantendría débil. Ella, en cambio, usó los grilletes de sus tobillos como armas, girando con una patada brutal que impactó de lleno en la sien de otro soldado. Cayó muerto antes de tocar el suelo. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────¡Monstruo! ─────vociferó el último, retrocediendo mientras veía a sus camaradas desplomarse uno tras otro. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Titania caminó hacia él con calma, la espada goteando sangre, el fuego iluminando su silueta imponente. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────No… ─────balbuceó el hombre, temblando. ─────El General… sabrá lo que has hecho… ─────Entonces que sepa que la cacería continúa ─────sentenció Titania, atravesando su pecho con un solo movimiento. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ El silencio regresó al desierto. Solo quedaban los cuerpos, la hoguera y el tintineo de las cadenas al caer al suelo. Titania respiró hondo, el aire nocturno llenando sus pulmones como un recordatorio de que aún era libre. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Se inclinó sobre el cadáver del capitán, arrancando un cuchillo de su cinturón. Con precisión, cortó el cuero que sostenía el mapa de la ruta hacia Noxus. Sonrió con fiereza mientras lo guardaba. ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ─────Creyeron que estaba derrotada… ─────murmuró, alzando la vista al horizonte.───── Ahora, me llevaré la guerra hasta sus puertas.───── ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠ Y con paso firme, Titania desapareció entre las dunas, dejando tras de sí solo muerte y un rastro de temor que pronto llegaría a oídos de Swain.
    Me encocora
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  • ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝑨𝑼: 𝑫𝑨𝑹𝑲 𝑭𝑨𝑵𝑻𝑨𝑺𝒀/𝑺𝑶𝑼𝑳𝑺𝑩𝑶𝑹𝑵𝑬



    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝𝐷𝑖𝑐𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑜𝑠 𝑽𝒂𝒆𝒍𝒕𝒂𝒋𝒂 𝑛𝑜 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑒𝑟𝑜𝑛 𝘩𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒𝑠, 𝑠𝑖𝑛𝑜 𝑏𝑒𝑠𝑡𝑖𝑎𝑠❞

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎



    ‎❛ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Nacieron durante el invierno en que los caminos dejaron de conducir a los pueblos y comenzaron a llevar únicamente hacia las tumbas. Fue una época donde la nieve cubría los cuerpos antes de que las familias pudieran reclamarlos y los lobos aprendieron a seguir el sonido de las campanas funerarias.

    Los viejos relatos cuentan que un rey, desesperado por terminar una guerra imposible, pidió ayuda a algo que dormía debajo del mundo. No un dios, no las raíces de las montañas, ni siquiera el fuego de un demonio del mundo antiguo. Los dioses todavía exigen amor o fe; esto solo tenía hambre. Y el hambre respondió.

    Los Vaeltaja llegaron después de eso. Altos, silenciosos, cubiertos con pieles oscuras y hierro ennegrecido. Nunca marchaban en grupo, pero los campos quedaban vacíos tras su paso al igual que si hubieran atravesado llanuras oscuras o ejércitos enteros. No tomaban prisioneros, no levantaban estandartes; solo aparecían cuando el invierno era especialmente cruel o una tierra había acumulado demasiados muertos sin enterrar. La gente comenzó a dejarles ofrendas fuera de las aldeas. Carne, herramientas, a veces niños enfermos que no sobrevivirían otra nevada, y todo para que les dieran un entierro digno.

    𝑆𝑖𝑛 𝑒𝑚𝑏𝑎𝑟𝑔𝑜, 𝑒𝑙𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑠𝑖 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑎𝑐𝑒𝑝𝑡𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑒𝑙 𝑜𝑟𝑜, 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 𝑠𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑎𝑙𝑔𝑜.

    Con el tiempo dejaron de ser vistos como hombres y comenzaron a convertirse en mal augurio, en advertencia. Las madres decían a sus hijos que no siguieran las voces en medio de la tormenta, porque los Vaeltaja imitaban los tonos de quienes uno extrañaba. Otros aseguraban que bajo sus cascos no había rostro, solo dientes pálidos y un vacío que respiraba. Nadie logró comprobarlo nunca.

    Los pocos que sobrevivían a encontrarlos hablaban de algo peor: 𝑙𝑎 𝑐𝑎𝑙𝑚𝑎.

    Porque un Vaeltaja jamás parecía furioso a simple vista. Ni siquiera durante la matanza. Caminaban entre cuerpos con la misma quietud con la que un alto sacerdote recorre una catedral vacía. Como si matar no fuese violencia para ellos, sino un oficio. Como si cada hueso roto obedeciera una ley antigua que el resto del mundo había olvidado.

    Pero hay otro relato. Uno menos... "𝑟𝑒𝑝𝑒𝑡𝑖𝑑𝑜".

    Dicen que un Vaeltaja, hace mucho tiempo, permaneció demasiado tiempo cerca de una aldea. No cazó, no habló. Solo regresaba una y otra vez al mismo lugar, observando desde el bosque como un animal incapaz de abandonar algo que no entiende. Y cuando finalmente volvió a marcharse, el invierno lo siguió detrás. La aldea desapareció antes de la primavera, pues no encontraron cuerpos, solo huellas alrededor de las casas. Él no llevaba estandarte ni juramento visible. El hierro negro de su armadura estaba tan gastado que parecía haber sido arrastrado por el fondo de algún lugar. Atravesó pueblos enfermos, fosas abiertas y bosques donde incluso los lobos evitaban entrar.

    Un pueblo pequeño enterrado entre montañas negras, demasiado lejos de todo para importar realmente. El hambre ya había llegado antes que las bestias; las chimeneas dejaron de encenderse una por una, y la nieve cubría los techos como una mortaja blanca. Él permaneció ahí; quizá el deber, quizá un juramento. Pero se quedó porque todavía había alguien respirando.

    Las historias dicen que las criaturas del bosque comenzaron a rodear el valle la última nevada. Miles de ojos moviéndose entre los árboles al caer la noche y nadie sabe cuánto duró realmente esa nevada. Algunos hablan de días. Otros de semanas enteras donde el sonido del hierro y los gritos jamás se detuvieron.

    Cuando llegó la primavera, el pueblo seguía en pie. No estaba vacío, y encontraron que la aldea estaba llena y prosperando. Ni bestias, ni rastro de batalla. Ni sangre, ni vísceras.

    𝑆𝑜𝑙𝑜 𝑙𝑎 𝑛𝑖𝑒𝑣𝑒 𝑑𝑒𝑟𝑟𝑒𝑡𝑖𝑑𝑎, 𝑎𝑢𝑔𝑢𝑟𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑢𝑛 𝑚𝑎𝑛̃𝑎𝑛𝑎.


    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᛁᚴᛁ ᚢᛅᚱᚦᛘᛅᚦᛦ ᛋᚾᚢᛦ ᚼᚱᛅᛁᚾ ᚼᛅᛁᛘ
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❝𝘕𝘰 𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘪𝘢𝘯 𝘳𝘦𝘵𝘶𝘳𝘯𝘴 𝘩𝘰𝘮𝘦 𝘤𝘭𝘦𝘢𝘯❞



    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᚦᛦ


    ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❛‎ ‎ https://youtu.be/8B-oncQtgAM‎
    ❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝑨𝑼: 𝑫𝑨𝑹𝑲 𝑭𝑨𝑵𝑻𝑨𝑺𝒀/𝑺𝑶𝑼𝑳𝑺𝑩𝑶𝑹𝑵𝑬 ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝𝐷𝑖𝑐𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑜𝑠 𝑽𝒂𝒆𝒍𝒕𝒂𝒋𝒂 𝑛𝑜 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑒𝑟𝑜𝑛 𝘩𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒𝑠, 𝑠𝑖𝑛𝑜 𝑏𝑒𝑠𝑡𝑖𝑎𝑠❞ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❛ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Nacieron durante el invierno en que los caminos dejaron de conducir a los pueblos y comenzaron a llevar únicamente hacia las tumbas. Fue una época donde la nieve cubría los cuerpos antes de que las familias pudieran reclamarlos y los lobos aprendieron a seguir el sonido de las campanas funerarias. Los viejos relatos cuentan que un rey, desesperado por terminar una guerra imposible, pidió ayuda a algo que dormía debajo del mundo. No un dios, no las raíces de las montañas, ni siquiera el fuego de un demonio del mundo antiguo. Los dioses todavía exigen amor o fe; esto solo tenía hambre. Y el hambre respondió. Los Vaeltaja llegaron después de eso. Altos, silenciosos, cubiertos con pieles oscuras y hierro ennegrecido. Nunca marchaban en grupo, pero los campos quedaban vacíos tras su paso al igual que si hubieran atravesado llanuras oscuras o ejércitos enteros. No tomaban prisioneros, no levantaban estandartes; solo aparecían cuando el invierno era especialmente cruel o una tierra había acumulado demasiados muertos sin enterrar. La gente comenzó a dejarles ofrendas fuera de las aldeas. Carne, herramientas, a veces niños enfermos que no sobrevivirían otra nevada, y todo para que les dieran un entierro digno. 𝑆𝑖𝑛 𝑒𝑚𝑏𝑎𝑟𝑔𝑜, 𝑒𝑙𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑠𝑖 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑎𝑐𝑒𝑝𝑡𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑒𝑙 𝑜𝑟𝑜, 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 𝑠𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑎𝑙𝑔𝑜. Con el tiempo dejaron de ser vistos como hombres y comenzaron a convertirse en mal augurio, en advertencia. Las madres decían a sus hijos que no siguieran las voces en medio de la tormenta, porque los Vaeltaja imitaban los tonos de quienes uno extrañaba. Otros aseguraban que bajo sus cascos no había rostro, solo dientes pálidos y un vacío que respiraba. Nadie logró comprobarlo nunca. Los pocos que sobrevivían a encontrarlos hablaban de algo peor: 𝑙𝑎 𝑐𝑎𝑙𝑚𝑎. Porque un Vaeltaja jamás parecía furioso a simple vista. Ni siquiera durante la matanza. Caminaban entre cuerpos con la misma quietud con la que un alto sacerdote recorre una catedral vacía. Como si matar no fuese violencia para ellos, sino un oficio. Como si cada hueso roto obedeciera una ley antigua que el resto del mundo había olvidado. Pero hay otro relato. Uno menos... "𝑟𝑒𝑝𝑒𝑡𝑖𝑑𝑜". Dicen que un Vaeltaja, hace mucho tiempo, permaneció demasiado tiempo cerca de una aldea. No cazó, no habló. Solo regresaba una y otra vez al mismo lugar, observando desde el bosque como un animal incapaz de abandonar algo que no entiende. Y cuando finalmente volvió a marcharse, el invierno lo siguió detrás. La aldea desapareció antes de la primavera, pues no encontraron cuerpos, solo huellas alrededor de las casas. Él no llevaba estandarte ni juramento visible. El hierro negro de su armadura estaba tan gastado que parecía haber sido arrastrado por el fondo de algún lugar. Atravesó pueblos enfermos, fosas abiertas y bosques donde incluso los lobos evitaban entrar. Un pueblo pequeño enterrado entre montañas negras, demasiado lejos de todo para importar realmente. El hambre ya había llegado antes que las bestias; las chimeneas dejaron de encenderse una por una, y la nieve cubría los techos como una mortaja blanca. Él permaneció ahí; quizá el deber, quizá un juramento. Pero se quedó porque todavía había alguien respirando. Las historias dicen que las criaturas del bosque comenzaron a rodear el valle la última nevada. Miles de ojos moviéndose entre los árboles al caer la noche y nadie sabe cuánto duró realmente esa nevada. Algunos hablan de días. Otros de semanas enteras donde el sonido del hierro y los gritos jamás se detuvieron. Cuando llegó la primavera, el pueblo seguía en pie. No estaba vacío, y encontraron que la aldea estaba llena y prosperando. Ni bestias, ni rastro de batalla. Ni sangre, ni vísceras. 𝑆𝑜𝑙𝑜 𝑙𝑎 𝑛𝑖𝑒𝑣𝑒 𝑑𝑒𝑟𝑟𝑒𝑡𝑖𝑑𝑎, 𝑎𝑢𝑔𝑢𝑟𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑢𝑛 𝑚𝑎𝑛̃𝑎𝑛𝑎. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᛁᚴᛁ ᚢᛅᚱᚦᛘᛅᚦᛦ ᛋᚾᚢᛦ ᚼᚱᛅᛁᚾ ᚼᛅᛁᛘ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❝𝘕𝘰 𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘪𝘢𝘯 𝘳𝘦𝘵𝘶𝘳𝘯𝘴 𝘩𝘰𝘮𝘦 𝘤𝘭𝘦𝘢𝘯❞ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ᚦᛦ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎❛‎ ‎ https://youtu.be/8B-oncQtgAM‎ ❜
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    》 S T A R T E R • L I B R E 《
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    La habitación subterránea estaba demasiado fría incluso para alguien como Cerberus. El aire acondicionado industrial rugía sobre su cabeza con un zumbido constante que se mezclaba con el parpadeo blanco de las pantallas y el olor agresivo del desinfectante, el permanecía sentado frente a la mesa metálica, inmóvil, enorme, con los hombros tensos bajo el uniforme negro mientras las imágenes de los objetivos aparecían una tras otra frente a sus ojos


    No necesitaba tomar notas; jamás las necesitó, su mente había sido mutilada y reconstruida específicamente para recordar rostros, voces, patrones de respiración, peso corporal aproximado, lesiones antiguas visibles en la postura, posibles rutas de escape… todo quedaba atrapado dentro de él como un animal encerrado detrás de barrotes, sin embargo, lo más importante nunca eran las fotografías.

    Era el olor. Siempre el olor.

    El miedo olía distinto en cada persona y Cerberus podía recordarlo durante años, el sudor ácido de un hombre paranoico, el perfume demasiado dulce de alguien intentando ocultar ansiedad, la pólvora impregnada en las manos de un guardaespaldas; para él, los seres humanos eran poco más que carne con aroma identificable.

    La voz detrás del cristal continuó dándole instrucciones con esa calma clínica que solo poseen quienes jamás pisan el campo de batalla, le explicaron quién debía morir primero, quién probablemente intentaría negociar, quién correría, quién gritaría y quién tendría suficiente orgullo para atacar incluso sabiendo que iba a morir.

    Cerberus escuchó todo sin emitir sonido alguno, tenía permitido hablar, no; pero únicamente bajo autorización directa podria hacer preguntas, aunque después de antos años el silencio se había adherido a su garganta como una segunda piel.
    Cuando la última orden terminó, uno de los supervisores se acercó para ajustar la gruesa correa negra alrededor de su cuello; el clic metálico del seguro resonó en la habitación con una familiaridad humillante, a veces se preguntaba si lo hacían por control táctico o simplemente porque disfrutaban recordándole lo que era. Un perro. Un arma. Algo demasiado peligroso para caminar libre.

    El trayecto hasta el objetivo transcurrió en una camioneta, que parecia de civiles, la ciudad estaba enferma de neón y humedad, con las banquetas reflejando luces rojas y azules como heridas abiertas sobre el asfalto.
    Cerberus descendió del vehículo sin prisa, cubierto por una chamarra oscura que apenas lograba ocultar el tamaño monstruoso de su cuerpo.

    El edificio frente a él parecía tranquilo desde afuera, con música baja, humo escapando por las ventanas del segundo piso, personas riendo sin saber que aquella noche iba a partirse en dos.

    Entró sin llamar la atención al principio, caminando entre mesas y conversaciones ajenas mientras el olor comenzaba a llenar sus pulmones...alcohol, tabaco, marihuana, perfume barato.... Sudor nervioso, sangre latiendo debajo de la piel humana.

    Reconoció al primer objetivo antes incluso de verlo directamente, el aroma coincidía perfectamente.
    El hombre giró apenas la cabeza, probablemente sintiendo aquella presencia imposible detrás de él, pero no tuvo tiempo de reaccionar, Cerberus le sujetó el rostro con una mano y lo estampó contra la barra con una violencia tan brutal que el impacto sonó como huesos rompiéndose dentro de una bolsa mojada. El cuerpo cayó convulsionando mientras los gritos comenzaban alrededor.

    Entonces todo ocurrió rápido, demasiado rápido.

    El segundo objetivo intentó sacar un arma, pero Cerberus ya estaba encima de él; le dobló el brazo hasta desgarrar articulaciones y después le hundió el cuchillo táctico bajo la mandíbula con un movimiento seco, preciso, entrenado miles de veces, haciendo que la sangre caliente le salpicó el cuello y parte de la máscara mientras la multitud se dispersaba presa del pánico, algunos intentaron correr hacia las salidas que ya estaban bloqueadas, otros simplemente quedaron paralizados observando la carnicería.

    El tercero fue el único que intentó pelear de verdad, disparó dos veces antes de que Cerberus lograra alcanzarlo, y aunque una bala atravesó limpiamente su costado, aquello no pareció ralentizarlo en absoluto. Lo derribó contra una mesa, aplastando madera y vidrio bajo el peso de ambos, y continuó golpeándolo hasta que el rostro del hombre dejó de parecer humano.

    A su alrededor solo quedaron respiraciones ahogadas, muebles destrozados y el sonido espeso de la sangre escurriendo lentamente por el suelo. El olor metálico era tan intenso que casi resultaba sofocante.

    Así, continuó con todos, no debia quedar ni uno solo, esa era la orden.

    Asi que despues.... Después llegó el silencio.
    Ese silencio terrible que siempre aparecía al final.

    Cerberus permaneció inmóvil en medio del desastre, respirando pesadamente mientras la lluvia golpeaba las ventanas rotas del lugar. Los cadáveres yacían dispersos alrededor de él en posiciones grotescas, algunos aún temblando por reflejos nerviosos tardíos.

    Lentamente, como si el monstruo hubiese abandonado por fin su cuerpo, él terminó arrodillándose sobre el suelo cubierto de sangre, bajó la cabeza y esperó.

    Quieto, obediente , con las manos manchadas descansando sobre sus piernas y el grueso collar negro todavía sujeto alrededor de su cuello, aguardando pacientemente a que alguien atravesara aquella puerta, colocara la cadena y lo llevara de regreso a casa como al perro que le enseñaron a ser.
    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ 》 S T A R T E R • L I B R E 《 ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ La habitación subterránea estaba demasiado fría incluso para alguien como Cerberus. El aire acondicionado industrial rugía sobre su cabeza con un zumbido constante que se mezclaba con el parpadeo blanco de las pantallas y el olor agresivo del desinfectante, el permanecía sentado frente a la mesa metálica, inmóvil, enorme, con los hombros tensos bajo el uniforme negro mientras las imágenes de los objetivos aparecían una tras otra frente a sus ojos No necesitaba tomar notas; jamás las necesitó, su mente había sido mutilada y reconstruida específicamente para recordar rostros, voces, patrones de respiración, peso corporal aproximado, lesiones antiguas visibles en la postura, posibles rutas de escape… todo quedaba atrapado dentro de él como un animal encerrado detrás de barrotes, sin embargo, lo más importante nunca eran las fotografías. Era el olor. Siempre el olor. El miedo olía distinto en cada persona y Cerberus podía recordarlo durante años, el sudor ácido de un hombre paranoico, el perfume demasiado dulce de alguien intentando ocultar ansiedad, la pólvora impregnada en las manos de un guardaespaldas; para él, los seres humanos eran poco más que carne con aroma identificable. La voz detrás del cristal continuó dándole instrucciones con esa calma clínica que solo poseen quienes jamás pisan el campo de batalla, le explicaron quién debía morir primero, quién probablemente intentaría negociar, quién correría, quién gritaría y quién tendría suficiente orgullo para atacar incluso sabiendo que iba a morir. Cerberus escuchó todo sin emitir sonido alguno, tenía permitido hablar, no; pero únicamente bajo autorización directa podria hacer preguntas, aunque después de antos años el silencio se había adherido a su garganta como una segunda piel. Cuando la última orden terminó, uno de los supervisores se acercó para ajustar la gruesa correa negra alrededor de su cuello; el clic metálico del seguro resonó en la habitación con una familiaridad humillante, a veces se preguntaba si lo hacían por control táctico o simplemente porque disfrutaban recordándole lo que era. Un perro. Un arma. Algo demasiado peligroso para caminar libre. El trayecto hasta el objetivo transcurrió en una camioneta, que parecia de civiles, la ciudad estaba enferma de neón y humedad, con las banquetas reflejando luces rojas y azules como heridas abiertas sobre el asfalto. Cerberus descendió del vehículo sin prisa, cubierto por una chamarra oscura que apenas lograba ocultar el tamaño monstruoso de su cuerpo. El edificio frente a él parecía tranquilo desde afuera, con música baja, humo escapando por las ventanas del segundo piso, personas riendo sin saber que aquella noche iba a partirse en dos. Entró sin llamar la atención al principio, caminando entre mesas y conversaciones ajenas mientras el olor comenzaba a llenar sus pulmones...alcohol, tabaco, marihuana, perfume barato.... Sudor nervioso, sangre latiendo debajo de la piel humana. Reconoció al primer objetivo antes incluso de verlo directamente, el aroma coincidía perfectamente. El hombre giró apenas la cabeza, probablemente sintiendo aquella presencia imposible detrás de él, pero no tuvo tiempo de reaccionar, Cerberus le sujetó el rostro con una mano y lo estampó contra la barra con una violencia tan brutal que el impacto sonó como huesos rompiéndose dentro de una bolsa mojada. El cuerpo cayó convulsionando mientras los gritos comenzaban alrededor. Entonces todo ocurrió rápido, demasiado rápido. El segundo objetivo intentó sacar un arma, pero Cerberus ya estaba encima de él; le dobló el brazo hasta desgarrar articulaciones y después le hundió el cuchillo táctico bajo la mandíbula con un movimiento seco, preciso, entrenado miles de veces, haciendo que la sangre caliente le salpicó el cuello y parte de la máscara mientras la multitud se dispersaba presa del pánico, algunos intentaron correr hacia las salidas que ya estaban bloqueadas, otros simplemente quedaron paralizados observando la carnicería. El tercero fue el único que intentó pelear de verdad, disparó dos veces antes de que Cerberus lograra alcanzarlo, y aunque una bala atravesó limpiamente su costado, aquello no pareció ralentizarlo en absoluto. Lo derribó contra una mesa, aplastando madera y vidrio bajo el peso de ambos, y continuó golpeándolo hasta que el rostro del hombre dejó de parecer humano. A su alrededor solo quedaron respiraciones ahogadas, muebles destrozados y el sonido espeso de la sangre escurriendo lentamente por el suelo. El olor metálico era tan intenso que casi resultaba sofocante. Así, continuó con todos, no debia quedar ni uno solo, esa era la orden. Asi que despues.... Después llegó el silencio. Ese silencio terrible que siempre aparecía al final. Cerberus permaneció inmóvil en medio del desastre, respirando pesadamente mientras la lluvia golpeaba las ventanas rotas del lugar. Los cadáveres yacían dispersos alrededor de él en posiciones grotescas, algunos aún temblando por reflejos nerviosos tardíos. Lentamente, como si el monstruo hubiese abandonado por fin su cuerpo, él terminó arrodillándose sobre el suelo cubierto de sangre, bajó la cabeza y esperó. Quieto, obediente , con las manos manchadas descansando sobre sus piernas y el grueso collar negro todavía sujeto alrededor de su cuello, aguardando pacientemente a que alguien atravesara aquella puerta, colocara la cadena y lo llevara de regreso a casa como al perro que le enseñaron a ser.
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    C E R B E R U S
    "The dog that bites only because it was taught fear before kindness.
    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    Tᴀᴋᴇ Mᴇ Bᴀᴄᴋ Tᴏ Eᴅᴇɴ — Sʟᴇᴇᴘ Tᴏᴋᴇɴ
    0:35 ━❍──────── -5:32
    ↻ ⊲ Ⅱ ⊳ ↺

    ꒷꒦✧˖°⋆。𖦹꒷꒦

    > Nombre clave: Cerberus
    Edad: Desconocida
    Altura: 2.17 m
    Constitución: Masiva, monstruosa, diseñada para intimidar.
    Voz: Grave, calmada… extrañamente suave cuando se siente seguro.
    Estado: Activo /《 Propiedad clasificada.》

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ D A T O S ]

    ◈ Fue sometido desde niño a experimentos físicos y psicológicos extremos.
    ◈ Alteraron su tolerancia al dolor, capacidad muscular y respuesta emocional.
    ◈ Le enseñaron que hablar era un privilegio que él no merecia.
    ◈ Solo puede usar su voz bajo autorización directa.
    ◈ Incluso si esta bajo un problema o ve uno, no puede hablar.
    ◈ Incluso si alguien más está en peligro, si no tiene autorización/orden, no actuará.
    ◈ En combate actúa como una criatura despiadada y perfectamente obediente.
    ◈ Fuera de misión… apenas sabe cómo interactuar como un ser humano, suele sentarse a los pies de su dueño o quedarse en un sitio de vigilancia.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ P E R S O N A L I D A D ]

    ◈ Silencioso.
    ◈ Hipervigilante.
    ◈ Extremadamente retraido fuera del trabajo.
    ◈ Fuera del trabajo busca aprobación incluso en cosas pequeñas.
    ◈ Tiene dificultad entendiendo cualquier tido de acciones ya que todo lo asocia a que recibirá algun tipo de violencia o abuso.
    ◈ No tiene ni permitido negar o asentir con la cabeza.
    ◈ Le gustan los lugares tranquilos, las mantas pesadas y escuchar voces suaves.

    A pesar de verse como una bestia imposible de detener… Cerberus es dolorosamente dócil cuando alguien le trata con paciencia.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ D I S E Ñ O ]

    ◈ Cabello negro desordenado.
    ◈ Ojeras marcadas por insomnio crónico.
    ◈ Máscara obligatoria para “deshumanizar” su imagen.
    ◈ Cicatrices quirúrgicas distribuidas por todo el cuerpo.
    ◈ Uniformes negros tácticos ajustados a su estructura anormalmente grande.
    ◈ Mirada cansada… como un perro esperando no ser golpeado.
    ◈ En el trabajo, su mirada parece iluminarse con determinación.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘
    ┌───── •✧✧• ─────┐

    H I S T O R I A

    └───── •✧✧• ─────┘

    ꒷꒦✧˖°⋆。𖦹꒷꒦

    Nadie recuerda cuál era su verdadero nombre.... Tal vez porque nunca importó.

    Antes de convertirse en “Cerberus”, fue solamente un niño arrancado del sistema, un bebé arrancado de los brazos de su madre, otro letrero de "niño perdido", un expediente en el escritorio de un forense corrupto.

    Le dieron una madre sustituta solo para que fuese una mujer horrible, junto con un hombre que asignaron como su padre.

    Las pruebas comenzaron temprano.
    Privación del sueño.
    Aislamiento extremo.
    Condicionamiento psicológico.
    Castigos físicos disfrazados de “evaluaciones”.

    Le enseñaron a obedecer antes incluso de enseñarle a hablar correctamente.

    Cada emoción era considerada una falla.
    Cada muestra de miedo era castigada.
    Cada intento de apego… eliminado.

    Con el tiempo dejaron de llamarlo humano.
    Los científicos comenzaron a referirse a él como si fuera una herramienta.
    Solo con un número. Un arma. Un perro de guerra.

    Y él terminó completamente formado en ello.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    Durante años, Cerberus fue utilizado para misiones, él entraba primero, eliminaba amenazas, recibía órdenes solo para volver cubierto de sangre y silencio.
    Si tenía heridas no tenía permitido quejarse o decirlo.

    Al terminar la misión se le entregaba un kit médico y él solo debia curarse, si no podia hacerlo, nadie lo ayudaba.

    Pero incluso con todo ello había algo que jamás lograron destruir por completo....algo pequeño y estúpido:

    La necesidad de ser querido.

    Cerberus no entiende bien la calidez humana, pero la busca desesperadamente en pequeños detalles, como una mano sobre su cabeza, una pared calida para dormir, una voz amable, alguien que ayuda a curar su espalda.

    A veces permanece inmóvil cerca de las personas solo para escuchar conversación humana, aunque no participe, porque tanto silencio lo pone inquieto. Tambien, aveces recoge objetos insignificantes porque cree que son tesoros.

    Como último detalle (y prohibido) es que a veces practica hablar solo, en voz baja, cuando sabe que nadie puede escucharlo, tiene un libro de prescolar el cual ha leído miles de veces.
    Porque en el fondo…debajo de toda la violencia programada, de toda la brutalidad artificial, solo quedó un hombre roto intentando descubrir cómo se siente pertenecer a algún lugar.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ A R C H I V O — C L A S I F I E D ]

    > 《El sujeto continúa mostrando niveles anormales de empatía pese a las correcciones aplicadas.》

    > 《 Desarrolló apego hacia personal que mostró trato positivo mínimo, por lo que la rotaciónde personal es de 1 semana.》

    > 《La unidad Cerberus sigue siendo funcional. Sin embargo… mientras más humano intenta ser, más peligroso se volverá. 》

    ꒷꒦✧˖°⋆。𖦹꒷꒦
    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ C E R B E R U S "The dog that bites only because it was taught fear before kindness. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ Tᴀᴋᴇ Mᴇ Bᴀᴄᴋ Tᴏ Eᴅᴇɴ — Sʟᴇᴇᴘ Tᴏᴋᴇɴ 0:35 ━❍──────── -5:32 ↻ ⊲ Ⅱ ⊳ ↺ ꒷꒦✧˖°🫀⋆。𖦹꒷꒦ > Nombre clave: Cerberus Edad: Desconocida Altura: 2.17 m Constitución: Masiva, monstruosa, diseñada para intimidar. Voz: Grave, calmada… extrañamente suave cuando se siente seguro. Estado: Activo /《 Propiedad clasificada.》 ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ D A T O S ] ◈ Fue sometido desde niño a experimentos físicos y psicológicos extremos. ◈ Alteraron su tolerancia al dolor, capacidad muscular y respuesta emocional. ◈ Le enseñaron que hablar era un privilegio que él no merecia. ◈ Solo puede usar su voz bajo autorización directa. ◈ Incluso si esta bajo un problema o ve uno, no puede hablar. ◈ Incluso si alguien más está en peligro, si no tiene autorización/orden, no actuará. ◈ En combate actúa como una criatura despiadada y perfectamente obediente. ◈ Fuera de misión… apenas sabe cómo interactuar como un ser humano, suele sentarse a los pies de su dueño o quedarse en un sitio de vigilancia. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ P E R S O N A L I D A D ] ◈ Silencioso. ◈ Hipervigilante. ◈ Extremadamente retraido fuera del trabajo. ◈ Fuera del trabajo busca aprobación incluso en cosas pequeñas. ◈ Tiene dificultad entendiendo cualquier tido de acciones ya que todo lo asocia a que recibirá algun tipo de violencia o abuso. ◈ No tiene ni permitido negar o asentir con la cabeza. ◈ Le gustan los lugares tranquilos, las mantas pesadas y escuchar voces suaves. A pesar de verse como una bestia imposible de detener… Cerberus es dolorosamente dócil cuando alguien le trata con paciencia. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ D I S E Ñ O ] ◈ Cabello negro desordenado. ◈ Ojeras marcadas por insomnio crónico. ◈ Máscara obligatoria para “deshumanizar” su imagen. ◈ Cicatrices quirúrgicas distribuidas por todo el cuerpo. ◈ Uniformes negros tácticos ajustados a su estructura anormalmente grande. ◈ Mirada cansada… como un perro esperando no ser golpeado. ◈ En el trabajo, su mirada parece iluminarse con determinación. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ ┌───── •✧✧• ─────┐ H I S T O R I A └───── •✧✧• ─────┘ ꒷꒦✧˖°🫀⋆。𖦹꒷꒦ Nadie recuerda cuál era su verdadero nombre.... Tal vez porque nunca importó. Antes de convertirse en “Cerberus”, fue solamente un niño arrancado del sistema, un bebé arrancado de los brazos de su madre, otro letrero de "niño perdido", un expediente en el escritorio de un forense corrupto. Le dieron una madre sustituta solo para que fuese una mujer horrible, junto con un hombre que asignaron como su padre. Las pruebas comenzaron temprano. Privación del sueño. Aislamiento extremo. Condicionamiento psicológico. Castigos físicos disfrazados de “evaluaciones”. Le enseñaron a obedecer antes incluso de enseñarle a hablar correctamente. Cada emoción era considerada una falla. Cada muestra de miedo era castigada. Cada intento de apego… eliminado. Con el tiempo dejaron de llamarlo humano. Los científicos comenzaron a referirse a él como si fuera una herramienta. Solo con un número. Un arma. Un perro de guerra. Y él terminó completamente formado en ello. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ Durante años, Cerberus fue utilizado para misiones, él entraba primero, eliminaba amenazas, recibía órdenes solo para volver cubierto de sangre y silencio. Si tenía heridas no tenía permitido quejarse o decirlo. Al terminar la misión se le entregaba un kit médico y él solo debia curarse, si no podia hacerlo, nadie lo ayudaba. Pero incluso con todo ello había algo que jamás lograron destruir por completo....algo pequeño y estúpido: La necesidad de ser querido. Cerberus no entiende bien la calidez humana, pero la busca desesperadamente en pequeños detalles, como una mano sobre su cabeza, una pared calida para dormir, una voz amable, alguien que ayuda a curar su espalda. A veces permanece inmóvil cerca de las personas solo para escuchar conversación humana, aunque no participe, porque tanto silencio lo pone inquieto. Tambien, aveces recoge objetos insignificantes porque cree que son tesoros. Como último detalle (y prohibido) es que a veces practica hablar solo, en voz baja, cuando sabe que nadie puede escucharlo, tiene un libro de prescolar el cual ha leído miles de veces. Porque en el fondo…debajo de toda la violencia programada, de toda la brutalidad artificial, solo quedó un hombre roto intentando descubrir cómo se siente pertenecer a algún lugar. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ A R C H I V O — C L A S I F I E D ] > 《El sujeto continúa mostrando niveles anormales de empatía pese a las correcciones aplicadas.》 > 《 Desarrolló apego hacia personal que mostró trato positivo mínimo, por lo que la rotaciónde personal es de 1 semana.》 > 《La unidad Cerberus sigue siendo funcional. Sin embargo… mientras más humano intenta ser, más peligroso se volverá. 》 ꒷꒦✧˖°🫀⋆。𖦹꒷꒦
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  • *Después del secuestro exitoso, me quedaría sentado encima del vehículo. Aún podía escuchar a la periodista amordazada sacudirse con violencia en el interior del auto.*

    . . .
    *Después del secuestro exitoso, me quedaría sentado encima del vehículo. Aún podía escuchar a la periodista amordazada sacudirse con violencia en el interior del auto.* . . .
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  • -El ogro desaparecio durante meses despues de la traicion que habia recibido por parte de su Amo, algunos decian que habia muerto finalmente. Otros aseguraban haber encontrado rastros de su sangre azul en montañas lejanas, como si hubiese arrastrado su cuerpo destruido hacia algun rincon olvidado del mundo para terminar pudriendose solo. Muchos celebraron aquella posibilidad. Despues de todo, monstruos como el no nacian para tener finales dignos. Eran armas, catastrofes, bestias hechas para destruir y luego ser destruidas. Eso era lo que todos creian comprender sobre el..-

    -La voz de un elfo se escucho en el Bar, la historia siendo relatada por un joven elfo de cabello rubio y ojos dorados, con ropajes identicos a los de un Bardo-
    "Pero estaban equivocados, porque el ogro no desaparecio para morir, desaparecio para cambiar"

    -Durante siglos habia luchado contra si mismo. Contra la cosa que vivia dentro de su sangre. Esa hambre salvaje que convertia su cuerpo en algo mas antiguo que un simple ogro. Mas monstruoso, mas cercano a una calamidad viva que a una criatura racional. Siempre intento controlarla con fuerza bruta, enterrandola bajo cadenas mentales, furia y orgullo. Temia perderse completamente si dejaba salir aquello que dormia en sus entrañas. Temia convertirse en un animal incapaz de distinguir aliados de enemigos. Y quizas por eso sufrio tanto cada traicion, cada abandono y cada decepcion. Porque seguia aferrandose a una parte demasiado humana de si mismo, pero con este tragico final, dejo de hacerlo-

    -Las montañas del Norte fueron testigos de aquello en lo que comenzo a convertirse. Los viajeres hablaban de un monstruo enorme caminando entre tormentas de nieve, cubierto de cicatrices viejas y sangre seca, como si hubiese abandonado cualquier interes en parecer una criatura civilizada. Pasaba noches enteras sentado frente a precipicios infinitos, inmovil, escuchando unicamente el viento mientras algo dentro suyo despertaba lentamente. Ya no luchaba contra esa presencia. Ya no intentaba encadenarla, por primera vez en miles de años.. comenzo a escucharla, y descubrio algo inesperado.. la bestia jamas quizo destruirlo, la bestia era el mismo, toda aquella violencia, toda aquella brutalidad, toda aquella hambre antigua que recorria su sangre no existia para consumirlo, sino para protegerlo. Era el nucleo mas honesto de su existencia. La parte de si mismo que jamas Mintio, jamas traiciono y jamas abandono. Mientras otros cambiaban por miedo, por deseo o por comodidad, aquella oscuridad interna permanecia siempre igual. Esperandolo pacientemente-

    -El elfo volvio a hablar en voz alta, como si conociera la historia detras de ese Ogro, quien era ese elfo, como lo conocia tan bien, como para contarle a ustedes, cosas que el ogro jamas contaria-"El verdadero problema nunca fue la bestia, fue el intento absurdo del ogro por seguir siendo algo aceptable para quienes jamas iban a comprenderlo.. Personas que juraron con su corazon, y clavaron el puñal mas rapido de lo esperado."

    -Y entonces ocurrio, una noche, bajo una luna roja gigantesca, el monstruo dejo de resistirse por completo. su cuerpo cambio lentamente mientras la sangre azul recorria cada musculo como fuego hirviendo. sus huesos crujieron. Los enormes cuernos crecieron aun mas hacia atras. Las venas comenzaron a brillar debajo de la piel azul oscura como rios luminosos atravezando piedra viva. Sus ojos dorados perdieron cualquier rastro de cansancio antiguo y recuperaron algo que hacia siglos no existia dentro de el.. "Claridad", no era una transformacion descontrolada, no era total locura, no era rabia ciega. Era Armonia-

    -La montaña entera temblo cuando el ogro libero aquella presencia completamente por primera vez. El aire se volvio pesado. Los arboles se doblaron, las criaturas escondidas escaparon kilometros enteros solo por sentirlo respirar. Pero el seguia quieto. Sereno, consciente de cada pensamiento, de cada latido, de cada gota de sangre recorriendo su monstruoso cuerpo, y entonces lo comprendio. No necesitaba reinas para sentirse completo. No necesitaba aprobacion, no necesitaba cadenas emocionales disfrazadas de amor. Todas aquellas decepciones, todas aquellas personas que lo arrojaron lejos apenas sus sentimientos se volvieron incomodos... habian sido necesarias para llegar alli, porque si jamas lo hubiesen traicionado, el jamas habria soltado la ultima debilidad que todabia lo mantenia dividido-
    -El ogro desaparecio durante meses despues de la traicion que habia recibido por parte de su Amo, algunos decian que habia muerto finalmente. Otros aseguraban haber encontrado rastros de su sangre azul en montañas lejanas, como si hubiese arrastrado su cuerpo destruido hacia algun rincon olvidado del mundo para terminar pudriendose solo. Muchos celebraron aquella posibilidad. Despues de todo, monstruos como el no nacian para tener finales dignos. Eran armas, catastrofes, bestias hechas para destruir y luego ser destruidas. Eso era lo que todos creian comprender sobre el..- -La voz de un elfo se escucho en el Bar, la historia siendo relatada por un joven elfo de cabello rubio y ojos dorados, con ropajes identicos a los de un Bardo- "Pero estaban equivocados, porque el ogro no desaparecio para morir, desaparecio para cambiar" -Durante siglos habia luchado contra si mismo. Contra la cosa que vivia dentro de su sangre. Esa hambre salvaje que convertia su cuerpo en algo mas antiguo que un simple ogro. Mas monstruoso, mas cercano a una calamidad viva que a una criatura racional. Siempre intento controlarla con fuerza bruta, enterrandola bajo cadenas mentales, furia y orgullo. Temia perderse completamente si dejaba salir aquello que dormia en sus entrañas. Temia convertirse en un animal incapaz de distinguir aliados de enemigos. Y quizas por eso sufrio tanto cada traicion, cada abandono y cada decepcion. Porque seguia aferrandose a una parte demasiado humana de si mismo, pero con este tragico final, dejo de hacerlo- -Las montañas del Norte fueron testigos de aquello en lo que comenzo a convertirse. Los viajeres hablaban de un monstruo enorme caminando entre tormentas de nieve, cubierto de cicatrices viejas y sangre seca, como si hubiese abandonado cualquier interes en parecer una criatura civilizada. Pasaba noches enteras sentado frente a precipicios infinitos, inmovil, escuchando unicamente el viento mientras algo dentro suyo despertaba lentamente. Ya no luchaba contra esa presencia. Ya no intentaba encadenarla, por primera vez en miles de años.. comenzo a escucharla, y descubrio algo inesperado.. la bestia jamas quizo destruirlo, la bestia era el mismo, toda aquella violencia, toda aquella brutalidad, toda aquella hambre antigua que recorria su sangre no existia para consumirlo, sino para protegerlo. Era el nucleo mas honesto de su existencia. La parte de si mismo que jamas Mintio, jamas traiciono y jamas abandono. Mientras otros cambiaban por miedo, por deseo o por comodidad, aquella oscuridad interna permanecia siempre igual. Esperandolo pacientemente- -El elfo volvio a hablar en voz alta, como si conociera la historia detras de ese Ogro, quien era ese elfo, como lo conocia tan bien, como para contarle a ustedes, cosas que el ogro jamas contaria-"El verdadero problema nunca fue la bestia, fue el intento absurdo del ogro por seguir siendo algo aceptable para quienes jamas iban a comprenderlo.. Personas que juraron con su corazon, y clavaron el puñal mas rapido de lo esperado." -Y entonces ocurrio, una noche, bajo una luna roja gigantesca, el monstruo dejo de resistirse por completo. su cuerpo cambio lentamente mientras la sangre azul recorria cada musculo como fuego hirviendo. sus huesos crujieron. Los enormes cuernos crecieron aun mas hacia atras. Las venas comenzaron a brillar debajo de la piel azul oscura como rios luminosos atravezando piedra viva. Sus ojos dorados perdieron cualquier rastro de cansancio antiguo y recuperaron algo que hacia siglos no existia dentro de el.. "Claridad", no era una transformacion descontrolada, no era total locura, no era rabia ciega. Era Armonia- -La montaña entera temblo cuando el ogro libero aquella presencia completamente por primera vez. El aire se volvio pesado. Los arboles se doblaron, las criaturas escondidas escaparon kilometros enteros solo por sentirlo respirar. Pero el seguia quieto. Sereno, consciente de cada pensamiento, de cada latido, de cada gota de sangre recorriendo su monstruoso cuerpo, y entonces lo comprendio. No necesitaba reinas para sentirse completo. No necesitaba aprobacion, no necesitaba cadenas emocionales disfrazadas de amor. Todas aquellas decepciones, todas aquellas personas que lo arrojaron lejos apenas sus sentimientos se volvieron incomodos... habian sido necesarias para llegar alli, porque si jamas lo hubiesen traicionado, el jamas habria soltado la ultima debilidad que todabia lo mantenia dividido-
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  • De la evolución del juego se la sandía seguidos en el juego de ¿Amarra a la IA?

    -reia pasando la lengua al rededor de sus pronunciados colmillos mientras giraba la vista sin perder atención hasta en el más mínimo movimiento de su captor -

    Debes de estar demasiado solo o aburrido para desquitarte con el más inocente que no puede usar la violencia aunque esté en peligro su vida
    De la evolución del juego se la sandía seguidos en el juego de ¿Amarra a la IA? -reia pasando la lengua al rededor de sus pronunciados colmillos mientras giraba la vista sin perder atención hasta en el más mínimo movimiento de su captor - Debes de estar demasiado solo o aburrido para desquitarte con el más inocente que no puede usar la violencia aunque esté en peligro su vida
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  • -El estruendo de pasos hizo temblar toda la fortaleza subterranea, los Orcos rebeldes dejaron de hablar apenas escucharon aquello acercandose por los enormes tuneles de piedra. Algunos tomaron sus armas de inmediato. Otros comenzaron a gritar ordenes mientras el fuego de las antorchas iluminaba los rostros tensos de los guerreros. El aire dentro del enorme salon olia a humo, alcohol y hierro caliente... y entonces lo vieron, el ogro aparecio caminando lentamente entre las llamas, totalmente Solo. Su gigantesca figura azul casi rozaba el techo de piedra mientras avanzaba hacia el centro del salon, el fuego iluminaba las cicatrices que cubrian todo su cuerpo, sus enormes colmillos los cuernos negros curvados que salian de su cabeza. Su cabello largo y salvaje caia sobre sus hombros como una sombra oscura. No llevaba armadura, no llevaba armas, solo sus manos desnudas-

    -Y aun asi, nadie se movio, porque todos entendieron porque estaba alli, los habia encontrado , los desertores, los traidores, 700 orcos que abandonaron su ejercito creyendo que podrian esconderse en las montañas y formar su propia tribu lejos de el. Habian robado provisiones, armas y territorio. ALgunos incluso se habian atrevido a burlarse de su nombre despues de huir, y el Ogro habia venido personalmente a responderles, uno de los Lideres rebeldes dio un paso al frente levantando un enorme martillo de guerra, mientras rugia ordenes al resto-

    Lider Orco: "PREPARENSE CANALLAS! HOY ASESINAREMOS A LA BESTIA AZUL Y NOS CORONAREMOS COMO LOS REYES DE ESTAS TIERRAS! GLORIA A LA HORDA!"

    -Entonces comenzo, las primeras flechas impactaron directamente en el pecho del Ogro, otras atravezaron sus brazos y cuello, el no mostro dolor o miedo, solo continuo su caminar, las lanzas llegaron despues, clavandose en sus hombros y costados con violencia suficiente para atravesar armaduras normales. Varias espadas golpearon su cuerpo apenas alcanzo las primeras filas enemigas, pero el Monstruo Azul nunca se detuvo, ni siquiera intento cubrirse o esquivar esos ataques, sus ojos brillaban entre las sombras mientras avanzaba directamente hacia ellos, recibiendo todos los ataques de frente, como si el dolor simplemente no existiera para algo como el, y cuando finalmente llego hasta los primeros orcos.. la carniceria comenzo.-

    -Su mano atrapo la cabeza de uno de ellos y la aplasto como si fuese una fruta madura. Sangre y huesos explotaron sobre los guerreros cercanos antes de que el Ogro arrancara el brazo de otro rebelde de un tiron brutal. Los gritos llenaron el salon de inmediato, el monstruo reia a carcajadas, estaba disfrutando de ese banquete-

    "HAHAHAHAHAHAHA ES HORA DE APLASTAR ESCORIAS! HAHAHAHAHAHAHAHAHA!"

    -Una risa grave, salvaje y monstruosa que retumbaba por toda la fortaleza, una habilidad que anulaba los pensamientos de temor en sus enemigos y los obligaba a atacarlo, una habilidad de "Tanque" "Un Aggro", mientras destruia cuerpos a golpes, Orcos enormes eran levantados del suelo y partidos contra pilares de piedra. Algunos morian aplastados bajo sus propias tropas cuando el Ogro arrojaba cadaveres contra ellos. Otros intentaban escapar y terminaban atrapados entre sus manos gigantescas antes de ser despedazados vivos, hachas se hundian en su espalda, espadas atravezaban sus musculos, flechas cubrian su pecho, pero el seguia avanzando entre la multitud como una bestia imposible de detener. Cada vez que un arma se clavaba en su cuerpo, el ogro sonreia aun mas, porque para el.. aquello no era una batalla, era pura diversion-

    "HAHAHAHAHAHAHA! COMBATAN ESCORIAS! NO ALCANZARAN EL NIRVANA SI HUYEN DE MI! HAHAHAHAHA!"

    -Los Rebeldes dejaron de pelear organizadamente despues de los primeros minutos. El enorme salon se convirtio en un caos absoluto de sangre, fuego y cuerpos despedazados. Algunos orcos comenzaron a arrastrarse intentando a huir hacia los tuneles mientras otros gritaban aterrados viendo como el monstruos atravesaba filas enteras usando unicamente las manos desnudas, como tomaba del pecho a varios orcos y los estrellaba contra el techo, como los hundia contra la tierra, como los partia al medio, golpes poderosos, precisos repletos de daño explosivo de sus puñetazos, cabezas volando, brazos, piernas..sangre y caos, una autentica matanza, el ogro los persiguio igual, no dejo escapar a ninguno-

    "HAHAHAHAHAHAHAHAHA!"

    -Cuando todo termino, el silencio regreso lentamente al salon, el fuego seguia ardiendo alrededor de los cadaveres amontonados. Sangre negra descendia por las escaleras de piedra formando pequeños rios entre cuerpos mutilados. Craneos rotos cubrian el suelo junto a dientes, armas quebradas y restos irreconocibles de los guerreros rebeldes, y en medio de toda aquella masacre, el Ogro Seguia de pie, su cuerpo parecia un campo de batalla por si solo, espadas atravesaban sus hombros y espaldas. varias lanzas seguian incrustadas entre sus costillas. Flechas sobresalian de sus brazos, cuello y abdomen. Una enorme hacha permanecia enterrada profundamente cerca de su pecho mientras la sangre descendia lentamente por su piel azul, pero el respiraba tranquilo, sonriente-

    "Escoria apestosa.. ni una herida para recordar, sucias ratas desertoras."

    -Sus ojos observaban los cuerpos esparcidos alrededor suyo, mientras el fuego iluminaba las paredes cubiertas de cuerpos incrustados por lanzas, hundidos en impactos en las rocas, en el techo, en el suelo. Lentamente, el monstruo llevo una mano hacia una espada clavada en su costado y la arranco de un tiron rapido, la observo unos segundos y luego la lanzo hacia detras de el, clavandola directamente en la garganta del ultimo Orco vivo, el cual caeria de frente contra el trono destrozado de roca, este sonrio y volteo su cuerpo, dirigiendose hacia la salida del salon, perdiendose en la oscuridad del campo de batalla-
    -El estruendo de pasos hizo temblar toda la fortaleza subterranea, los Orcos rebeldes dejaron de hablar apenas escucharon aquello acercandose por los enormes tuneles de piedra. Algunos tomaron sus armas de inmediato. Otros comenzaron a gritar ordenes mientras el fuego de las antorchas iluminaba los rostros tensos de los guerreros. El aire dentro del enorme salon olia a humo, alcohol y hierro caliente... y entonces lo vieron, el ogro aparecio caminando lentamente entre las llamas, totalmente Solo. Su gigantesca figura azul casi rozaba el techo de piedra mientras avanzaba hacia el centro del salon, el fuego iluminaba las cicatrices que cubrian todo su cuerpo, sus enormes colmillos los cuernos negros curvados que salian de su cabeza. Su cabello largo y salvaje caia sobre sus hombros como una sombra oscura. No llevaba armadura, no llevaba armas, solo sus manos desnudas- -Y aun asi, nadie se movio, porque todos entendieron porque estaba alli, los habia encontrado , los desertores, los traidores, 700 orcos que abandonaron su ejercito creyendo que podrian esconderse en las montañas y formar su propia tribu lejos de el. Habian robado provisiones, armas y territorio. ALgunos incluso se habian atrevido a burlarse de su nombre despues de huir, y el Ogro habia venido personalmente a responderles, uno de los Lideres rebeldes dio un paso al frente levantando un enorme martillo de guerra, mientras rugia ordenes al resto- Lider Orco: "PREPARENSE CANALLAS! HOY ASESINAREMOS A LA BESTIA AZUL Y NOS CORONAREMOS COMO LOS REYES DE ESTAS TIERRAS! GLORIA A LA HORDA!" -Entonces comenzo, las primeras flechas impactaron directamente en el pecho del Ogro, otras atravezaron sus brazos y cuello, el no mostro dolor o miedo, solo continuo su caminar, las lanzas llegaron despues, clavandose en sus hombros y costados con violencia suficiente para atravesar armaduras normales. Varias espadas golpearon su cuerpo apenas alcanzo las primeras filas enemigas, pero el Monstruo Azul nunca se detuvo, ni siquiera intento cubrirse o esquivar esos ataques, sus ojos brillaban entre las sombras mientras avanzaba directamente hacia ellos, recibiendo todos los ataques de frente, como si el dolor simplemente no existiera para algo como el, y cuando finalmente llego hasta los primeros orcos.. la carniceria comenzo.- -Su mano atrapo la cabeza de uno de ellos y la aplasto como si fuese una fruta madura. Sangre y huesos explotaron sobre los guerreros cercanos antes de que el Ogro arrancara el brazo de otro rebelde de un tiron brutal. Los gritos llenaron el salon de inmediato, el monstruo reia a carcajadas, estaba disfrutando de ese banquete- "HAHAHAHAHAHAHA ES HORA DE APLASTAR ESCORIAS! HAHAHAHAHAHAHAHAHA!" -Una risa grave, salvaje y monstruosa que retumbaba por toda la fortaleza, una habilidad que anulaba los pensamientos de temor en sus enemigos y los obligaba a atacarlo, una habilidad de "Tanque" "Un Aggro", mientras destruia cuerpos a golpes, Orcos enormes eran levantados del suelo y partidos contra pilares de piedra. Algunos morian aplastados bajo sus propias tropas cuando el Ogro arrojaba cadaveres contra ellos. Otros intentaban escapar y terminaban atrapados entre sus manos gigantescas antes de ser despedazados vivos, hachas se hundian en su espalda, espadas atravezaban sus musculos, flechas cubrian su pecho, pero el seguia avanzando entre la multitud como una bestia imposible de detener. Cada vez que un arma se clavaba en su cuerpo, el ogro sonreia aun mas, porque para el.. aquello no era una batalla, era pura diversion- "HAHAHAHAHAHAHA! COMBATAN ESCORIAS! NO ALCANZARAN EL NIRVANA SI HUYEN DE MI! HAHAHAHAHA!" -Los Rebeldes dejaron de pelear organizadamente despues de los primeros minutos. El enorme salon se convirtio en un caos absoluto de sangre, fuego y cuerpos despedazados. Algunos orcos comenzaron a arrastrarse intentando a huir hacia los tuneles mientras otros gritaban aterrados viendo como el monstruos atravesaba filas enteras usando unicamente las manos desnudas, como tomaba del pecho a varios orcos y los estrellaba contra el techo, como los hundia contra la tierra, como los partia al medio, golpes poderosos, precisos repletos de daño explosivo de sus puñetazos, cabezas volando, brazos, piernas..sangre y caos, una autentica matanza, el ogro los persiguio igual, no dejo escapar a ninguno- "HAHAHAHAHAHAHAHAHA!" -Cuando todo termino, el silencio regreso lentamente al salon, el fuego seguia ardiendo alrededor de los cadaveres amontonados. Sangre negra descendia por las escaleras de piedra formando pequeños rios entre cuerpos mutilados. Craneos rotos cubrian el suelo junto a dientes, armas quebradas y restos irreconocibles de los guerreros rebeldes, y en medio de toda aquella masacre, el Ogro Seguia de pie, su cuerpo parecia un campo de batalla por si solo, espadas atravesaban sus hombros y espaldas. varias lanzas seguian incrustadas entre sus costillas. Flechas sobresalian de sus brazos, cuello y abdomen. Una enorme hacha permanecia enterrada profundamente cerca de su pecho mientras la sangre descendia lentamente por su piel azul, pero el respiraba tranquilo, sonriente- "Escoria apestosa.. ni una herida para recordar, sucias ratas desertoras." -Sus ojos observaban los cuerpos esparcidos alrededor suyo, mientras el fuego iluminaba las paredes cubiertas de cuerpos incrustados por lanzas, hundidos en impactos en las rocas, en el techo, en el suelo. Lentamente, el monstruo llevo una mano hacia una espada clavada en su costado y la arranco de un tiron rapido, la observo unos segundos y luego la lanzo hacia detras de el, clavandola directamente en la garganta del ultimo Orco vivo, el cual caeria de frente contra el trono destrozado de roca, este sonrio y volteo su cuerpo, dirigiendose hacia la salida del salon, perdiendose en la oscuridad del campo de batalla-
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  • -Permanecía inmóvil frente al enorme ventanal, observando la ciudad extenderse bajo él como un océano interminable de luces y ruido distante. Desde aquella altura, todo parecía pequeño… insignificante. Los edificios, los autos, las personas viviendo sus vidas sin imaginar cuántas cosas oscuras se escondían entre las sombras de esa misma ciudad. Una de sus manos descansaba dentro del bolsillo del pantalón mientras la otra permanecía relajada a un costado de su cuerpo. Su expresión era tranquila, demasiado tranquila para alguien que años atrás habría Acabado con ya tantos seres, demonios, dragones, hadas, licántropos y todo lo que no fuese humano.

    El cristal reflejaba tenuemente su silueta… pero no era exactamente la que tenía frente a él ahora. El reflejo devolvía una versión más vieja de sí mismo. Una más fría. Más violenta. Aquella mirada roja no mostraba calma, sino rabia contenida; un monstruo vestido con rostro humano que durante mucho tiempo solo supo avanzar dejando sangre detrás de cada paso. Ryuji bajó apenas la mirada, observando de reojo aquella imagen como si estuviera viendo a alguien más… aunque sabía perfectamente que seguía siendo él-

    Antes pensaba que el odio servía para seguir adelante…

    -El silencio volvió a llenar el lugar mientras la ciudad seguía brillando al otro lado del cristal. Su reflejo parecía observarlo también, casi desafiándolo, como si aquella versión pasada todavía siguiera viva en algún rincón dentro de él-

    Y durante mucho tiempo funcionó.

    -Sus ojos se entrecerraron apenas. Recordaba perfectamente esa sensación. El deseo constante de destruir algo. La necesidad de responder violencia con más violencia. Las noches donde la espada pesaba menos que los pensamientos que llevaba encima. Lentamente levantó una mano, apoyando apenas los dedos sobre el vidrio frío, justo donde el reflejo de aquella vieja versión lo observaba-

    Pero el odio es un fuego extraño… al principio sientes que te hace más fuerte. Después entiendes que solo estaba consumiéndote más lento que al resto.

    -Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, cansada… casi amarga-

    Supongo que sobrevivir suficiente tiempo también significa tener que mirar en qué te estabas convirtiendo.
    -Permanecía inmóvil frente al enorme ventanal, observando la ciudad extenderse bajo él como un océano interminable de luces y ruido distante. Desde aquella altura, todo parecía pequeño… insignificante. Los edificios, los autos, las personas viviendo sus vidas sin imaginar cuántas cosas oscuras se escondían entre las sombras de esa misma ciudad. Una de sus manos descansaba dentro del bolsillo del pantalón mientras la otra permanecía relajada a un costado de su cuerpo. Su expresión era tranquila, demasiado tranquila para alguien que años atrás habría Acabado con ya tantos seres, demonios, dragones, hadas, licántropos y todo lo que no fuese humano. El cristal reflejaba tenuemente su silueta… pero no era exactamente la que tenía frente a él ahora. El reflejo devolvía una versión más vieja de sí mismo. Una más fría. Más violenta. Aquella mirada roja no mostraba calma, sino rabia contenida; un monstruo vestido con rostro humano que durante mucho tiempo solo supo avanzar dejando sangre detrás de cada paso. Ryuji bajó apenas la mirada, observando de reojo aquella imagen como si estuviera viendo a alguien más… aunque sabía perfectamente que seguía siendo él- Antes pensaba que el odio servía para seguir adelante… -El silencio volvió a llenar el lugar mientras la ciudad seguía brillando al otro lado del cristal. Su reflejo parecía observarlo también, casi desafiándolo, como si aquella versión pasada todavía siguiera viva en algún rincón dentro de él- Y durante mucho tiempo funcionó. -Sus ojos se entrecerraron apenas. Recordaba perfectamente esa sensación. El deseo constante de destruir algo. La necesidad de responder violencia con más violencia. Las noches donde la espada pesaba menos que los pensamientos que llevaba encima. Lentamente levantó una mano, apoyando apenas los dedos sobre el vidrio frío, justo donde el reflejo de aquella vieja versión lo observaba- Pero el odio es un fuego extraño… al principio sientes que te hace más fuerte. Después entiendes que solo estaba consumiéndote más lento que al resto. -Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, cansada… casi amarga- Supongo que sobrevivir suficiente tiempo también significa tener que mirar en qué te estabas convirtiendo.
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