• Cuando era más pequeño habían ocasiones en que sus manos podían estar libres. ¿A qué me refiero? A que siempre permanecían envueltas o selladas en algo que no le dejara usar sus garras, pero todo era diferente en el salón de música. Su padre con el cual vivía en el infierno estaba empeñado en que su hijo aprendiera a tocar el piano. El pequeño demonio fingia interés en la música para poder ser liberado de sus manos y estar a solas en esa habitación.

    La libertad que se respiraba ahí no tenía comparación a ningún lugar. Ni si quiera queria sus garras para destrozar cosas. Solamente quería "tocarlas". El frío del metal, la suavidad de las cortinas. Todo le emocionaba muchísimo. Ojalá esos momentos duraran más tiempo. Quizá al crecer sería alguien libre de ataduras corporales. No más bozales o esposas en sus muñecas, pero era difícil ese deseo. Los demonios de su "especie" no eran más que accesorios en ese mundo y en el de los humanos un peligro. ¿Cómo sería el cielo? ¿Le darían una muerte piadosa? ¿Lo convertirían en uno de los suyos al exorcizarlo? O quizá lo matarían rápido. Tal vez no existía lugar en todas las dimensiones que pudiera ser para él.
    🥀 Cuando era más pequeño habían ocasiones en que sus manos podían estar libres. ¿A qué me refiero? A que siempre permanecían envueltas o selladas en algo que no le dejara usar sus garras, pero todo era diferente en el salón de música. Su padre con el cual vivía en el infierno estaba empeñado en que su hijo aprendiera a tocar el piano. El pequeño demonio fingia interés en la música para poder ser liberado de sus manos y estar a solas en esa habitación. La libertad que se respiraba ahí no tenía comparación a ningún lugar. Ni si quiera queria sus garras para destrozar cosas. Solamente quería "tocarlas". El frío del metal, la suavidad de las cortinas. Todo le emocionaba muchísimo. Ojalá esos momentos duraran más tiempo. Quizá al crecer sería alguien libre de ataduras corporales. No más bozales o esposas en sus muñecas, pero era difícil ese deseo. Los demonios de su "especie" no eran más que accesorios en ese mundo y en el de los humanos un peligro. ¿Cómo sería el cielo? ¿Le darían una muerte piadosa? ¿Lo convertirían en uno de los suyos al exorcizarlo? O quizá lo matarían rápido. Tal vez no existía lugar en todas las dimensiones que pudiera ser para él.
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  • Las cadenas se rompieron más pronto de lo que habían creído, pero no tenía importancia ya que siempre tenía unas nuevas esperando. Debería aprender a no romperlas y de esa forma quizá tendría un trato diferente, pero la personalidad de ese demonio era tan frustrante y rebelde. Mantenerlo quieto y tranquilo era una tarea difícil.

    — No quiero eso — Dijo desde su celda al mirar la carne que le habían arrojado. Estaba cansado de comer carne de bestias menores del infierno. Quería probar lo que tenían en el mundo humano. Para eso estaban sus colmillos y sus garras, había sido diseñado para esa comida.

    — Entonces te quedarás sin comer otra semana — Diría su padre el cual cerró la puerta de su celda y lo dejó ahí.

    Akashi se había buscado eso. Siempre era un chico bastante portado pero a veces su verdadera naturaleza salía a la luz cuando se cansaba de las lecciones, la música de piano y esas visitas de compradores. Como lo odiaba. Terminaba atacando a todo el que estuviera cerca hasta que lo sometían con cadenas bendecidas y lo arrojaban al calabozo por unas semanas.

    Ya había pasado un tiempo desde su último ataque pero aún seguía de mal genio. Sin embargo, el no alimentarse le quitaba sus fuerzas. Aquellas cadenas en sus pies ya no podían ser rotas, pronto terminaría cediendo y disculpándose con su padre pero por ahora, se abrazaba de las rodillas en la oscuridad, su estómago gruñía, en serio tenía hambre. No le gustaba para nada la especie de demonio que era. Le hacía pensar en los vampiros y su obsesión por la sangre.
    🥀 Las cadenas se rompieron más pronto de lo que habían creído, pero no tenía importancia ya que siempre tenía unas nuevas esperando. Debería aprender a no romperlas y de esa forma quizá tendría un trato diferente, pero la personalidad de ese demonio era tan frustrante y rebelde. Mantenerlo quieto y tranquilo era una tarea difícil. — No quiero eso — Dijo desde su celda al mirar la carne que le habían arrojado. Estaba cansado de comer carne de bestias menores del infierno. Quería probar lo que tenían en el mundo humano. Para eso estaban sus colmillos y sus garras, había sido diseñado para esa comida. — Entonces te quedarás sin comer otra semana — Diría su padre el cual cerró la puerta de su celda y lo dejó ahí. Akashi se había buscado eso. Siempre era un chico bastante portado pero a veces su verdadera naturaleza salía a la luz cuando se cansaba de las lecciones, la música de piano y esas visitas de compradores. Como lo odiaba. Terminaba atacando a todo el que estuviera cerca hasta que lo sometían con cadenas bendecidas y lo arrojaban al calabozo por unas semanas. Ya había pasado un tiempo desde su último ataque pero aún seguía de mal genio. Sin embargo, el no alimentarse le quitaba sus fuerzas. Aquellas cadenas en sus pies ya no podían ser rotas, pronto terminaría cediendo y disculpándose con su padre pero por ahora, se abrazaba de las rodillas en la oscuridad, su estómago gruñía, en serio tenía hambre. No le gustaba para nada la especie de demonio que era. Le hacía pensar en los vampiros y su obsesión por la sangre.
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  • La primera vez que vió a un ángel fue cuando era un niño. Sus escapes al mundo humano eran más comunes de lo que otros podrían pensar, era una de las múltiples razones para tenerlo encadenado en casa, pero no podía evitarlo. Si tenías mucha hambre y te ponían un trozo de carne frente a ti, era lógico correr hasta eso ¿Verdad?

    Recuerda aquella ocasión como si hubiera sido ayer. La lluvia lo empapaba y él corría con todas sus fuerzas por las calles oscuras de una ciudad humana. Sabía que algo grande lo perseguía, algo terrible pero no pudo ver de que se trataba hasta que esta "cosa" se detuvo en el aire frente a sus ojos.

    Alas enormes y doradas que reflejaban el sol aun cuando la luna era la gobernante en ese momento. Ojos como el océano y esa mirada que le hizo temblar de solo verla.

    En ese entonces era un niño, quizá no mucho de doce años, no podría hacer nada contra un ser celestial y estaba seguro que iba a matarlo por escapar del infierno.

    Todo lo que sucedió después está borroso. No recuerda como fue capturado, lo único que viene a su mente era ser cargado entre esas enormes alas hasta su hogar. Jamás volvió a ver a ese hombre, no importaba cuantas veces escapara, su figura no apareció de nuevo.

    Ahora que era un poco más mayor quizá no habría temido de su presencia, tal vez le hubiera preguntado su nombre o quizá ese ángel no hubiera tenido piedad y habría acabado con su vida.
    🥀 La primera vez que vió a un ángel fue cuando era un niño. Sus escapes al mundo humano eran más comunes de lo que otros podrían pensar, era una de las múltiples razones para tenerlo encadenado en casa, pero no podía evitarlo. Si tenías mucha hambre y te ponían un trozo de carne frente a ti, era lógico correr hasta eso ¿Verdad? Recuerda aquella ocasión como si hubiera sido ayer. La lluvia lo empapaba y él corría con todas sus fuerzas por las calles oscuras de una ciudad humana. Sabía que algo grande lo perseguía, algo terrible pero no pudo ver de que se trataba hasta que esta "cosa" se detuvo en el aire frente a sus ojos. Alas enormes y doradas que reflejaban el sol aun cuando la luna era la gobernante en ese momento. Ojos como el océano y esa mirada que le hizo temblar de solo verla. En ese entonces era un niño, quizá no mucho de doce años, no podría hacer nada contra un ser celestial y estaba seguro que iba a matarlo por escapar del infierno. Todo lo que sucedió después está borroso. No recuerda como fue capturado, lo único que viene a su mente era ser cargado entre esas enormes alas hasta su hogar. Jamás volvió a ver a ese hombre, no importaba cuantas veces escapara, su figura no apareció de nuevo. Ahora que era un poco más mayor quizá no habría temido de su presencia, tal vez le hubiera preguntado su nombre o quizá ese ángel no hubiera tenido piedad y habría acabado con su vida.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    INVITACIÓN A TRAMA: "EL SUSPIRO DE JOTUNHEIM"

    ¡Hola a todos!

    Se viene una dinámica lineal (nada de multiversos) centrada en Sigurd Lokison y un "pequeño" incidente climático en Manhattan, estamos en Abril de 2026, pero parece que el invierno se ha negado a irse y ha traído refuerzos del Reino de los Gigantes de Hielo.

    ¿De qué trata?

    Sigurd ha decidido que la primavera neoyorquina es aburrida y ha canalizado su herencia Jotun para reclamar la isla.

    No es un frente frío meteorológico; es una invasión de temperatura absoluta que recuerda al frío eterno de Jotunheim.

    ADVERTENCIA: COLAPSO TÉCNICO

    Este frío no es natural, es magia pura de un reino prohibido. Tengan en cuenta que:

    Adiós a los smartphones: Las baterías mueren en segundos y las pantallas se quiebran por la contracción térmica.

    Tecnología en jaque: Los sensores de Industrias Stark y el equipo de alta tecnología están fallando o dando lecturas imposibles.

    Comunicaciones muertas: La atmósfera está tan cargada de energía gélida que las señales de radio y Wi-Fi apenas atraviesan la neblina de escarcha.

    ¿Quiénes pueden participar?

    ¡Todos! Desde el Vengador más poderoso hasta el civil más común:

    Héroes: ¿Cómo van a proteger a la ciudad sin tecnología y luchando contra una hipotermia divina?.

    Villanos: ¿Es este el momento de saquear o es hora de preocuparse porque su escondite ahora es un congelador?.

    Curiosos: Si conoces al "chico del café" de rizos oscuros, quizás sea el momento de ir a pedirle explicaciones (si es que logras llegar a Central Park con vida).

    ¿Dónde?

    La acción arranca en la Terraza de Bethesda (Central Park), donde Sigurd está disfrutando de su nueva obra de arte.

    ¡El tablero está puesto y el hielo está servido!

    ¿Quién se anima a intentar que abril vuelva a ser primavera?
    📢 INVITACIÓN A TRAMA: "EL SUSPIRO DE JOTUNHEIM" ❄️ ¡Hola a todos! Se viene una dinámica lineal (nada de multiversos) centrada en Sigurd Lokison y un "pequeño" incidente climático en Manhattan, estamos en Abril de 2026, pero parece que el invierno se ha negado a irse y ha traído refuerzos del Reino de los Gigantes de Hielo. ¿De qué trata? Sigurd ha decidido que la primavera neoyorquina es aburrida y ha canalizado su herencia Jotun para reclamar la isla. No es un frente frío meteorológico; es una invasión de temperatura absoluta que recuerda al frío eterno de Jotunheim. ⚠️ ADVERTENCIA: COLAPSO TÉCNICO Este frío no es natural, es magia pura de un reino prohibido. Tengan en cuenta que: Adiós a los smartphones: Las baterías mueren en segundos y las pantallas se quiebran por la contracción térmica. Tecnología en jaque: Los sensores de Industrias Stark y el equipo de alta tecnología están fallando o dando lecturas imposibles. Comunicaciones muertas: La atmósfera está tan cargada de energía gélida que las señales de radio y Wi-Fi apenas atraviesan la neblina de escarcha. ¿Quiénes pueden participar? ¡Todos! Desde el Vengador más poderoso hasta el civil más común: 🛡️ Héroes: ¿Cómo van a proteger a la ciudad sin tecnología y luchando contra una hipotermia divina?. 🦹 Villanos: ¿Es este el momento de saquear o es hora de preocuparse porque su escondite ahora es un congelador?. ☕ Curiosos: Si conoces al "chico del café" de rizos oscuros, quizás sea el momento de ir a pedirle explicaciones (si es que logras llegar a Central Park con vida). ¿Dónde? La acción arranca en la Terraza de Bethesda (Central Park), donde Sigurd está disfrutando de su nueva obra de arte. ¡El tablero está puesto y el hielo está servido! ¿Quién se anima a intentar que abril vuelva a ser primavera?
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  • Es... Es... El auténtico...señor Goliath... Líder...líder del clan Manhattan. Y..yo... Estoy... Estoy, me siento tan afortunado de...tener su presencia aquí !

    Goliath

    -hay un atisvo de rubor y ansias de poder quizás tocarlo y conversar. El joven orco adora las gargolas como nunca .-
    Es... Es... El auténtico...señor Goliath... Líder...líder del clan Manhattan. Y..yo... Estoy... Estoy, me siento tan afortunado de...tener su presencia aquí ! [legend_sapphire_panda_555] -hay un atisvo de rubor y ansias de poder quizás tocarlo y conversar. El joven orco adora las gargolas como nunca .-
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  • Carmina estaba apoyada en el borde del mostrador de la tienda, la luz de la tarde colándose por la ventana, iluminando apenas su rostro. Afuera, el viento movía las hojas como si quisiera recordarle que todo fluye, excepto su corazón, que parecía estancado en un silencio que no entendía.
    Había conocido a alguien… se llamaba Luca. Tenía una sonrisa fácil y un encanto que parecía genuino. Al principio, Carmina se permitió creer en eso, se permitió sentir esa chispa de emoción que hacía que sus días fueran más ligeros, incluso cuando tenía que ordenar las estanterías de la tienda.

    Pero luego vinieron los mensajes que dejaron de llegar. Primero, largos silencios entre una respuesta y otra. Después, el vacío absoluto. Luca desapareció de su vida sin explicación, y con él se llevó un trozo de su ilusión. Carmina se quedó ahí, con la sensación de que quizás siempre estaba destinada a observar desde la distancia.

    Se dejó caer en la silla detrás del mostrador, con las manos entrelazadas sobre sus piernas. Su pecho se apretaba y, sin poder contenerlo, una lágrima se deslizó por su mejilla. Luego otra, y otra más, cada una llevando consigo un pedazo de la esperanza que había puesto en Luca, en los demás, en la idea de que el amor podría ser algo simple y cálido.

    Recordó todas las decepciones: los encuentros que prometían más de lo que podían dar, los corazones que se marchaban sin explicación, los abrazos que no llenaban lo que necesitaba. Sus lágrimas cayeron sin ruido, pero con el peso de todo lo no dicho, de todo lo esperado y perdido. Sintió que su corazón estaba siempre un paso detrás de los demás, siempre esperando algo que nunca llegaba.
    Carmina estaba apoyada en el borde del mostrador de la tienda, la luz de la tarde colándose por la ventana, iluminando apenas su rostro. Afuera, el viento movía las hojas como si quisiera recordarle que todo fluye, excepto su corazón, que parecía estancado en un silencio que no entendía. Había conocido a alguien… se llamaba Luca. Tenía una sonrisa fácil y un encanto que parecía genuino. Al principio, Carmina se permitió creer en eso, se permitió sentir esa chispa de emoción que hacía que sus días fueran más ligeros, incluso cuando tenía que ordenar las estanterías de la tienda. Pero luego vinieron los mensajes que dejaron de llegar. Primero, largos silencios entre una respuesta y otra. Después, el vacío absoluto. Luca desapareció de su vida sin explicación, y con él se llevó un trozo de su ilusión. Carmina se quedó ahí, con la sensación de que quizás siempre estaba destinada a observar desde la distancia. Se dejó caer en la silla detrás del mostrador, con las manos entrelazadas sobre sus piernas. Su pecho se apretaba y, sin poder contenerlo, una lágrima se deslizó por su mejilla. Luego otra, y otra más, cada una llevando consigo un pedazo de la esperanza que había puesto en Luca, en los demás, en la idea de que el amor podría ser algo simple y cálido. Recordó todas las decepciones: los encuentros que prometían más de lo que podían dar, los corazones que se marchaban sin explicación, los abrazos que no llenaban lo que necesitaba. Sus lágrimas cayeron sin ruido, pero con el peso de todo lo no dicho, de todo lo esperado y perdido. Sintió que su corazón estaba siempre un paso detrás de los demás, siempre esperando algo que nunca llegaba.
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  • Nunca supimos con seguridad quiénes eran los sagrados, ni siquiera nos dimos cuenta de que vivían entre nosotros. No fue hasta que se mostraron ante los ojos como algo extraordinario. Fue a partir de entonces que comenzamos a venerarlos, aunque volvían a esconderse entre los mortales. No los distinguíamos entre nosotros, pero ya sabíamos que existían como dioses encarnados.

    Era nueve sagrados, y a cada uno se le veneró por cada uno de los conceptos que representaban en su forma terrenal: La Guardiana del Umbral era la patrona del cambio, de la transición y de los secretos; El Forjador de Cadenas era nuestro patrón de las leyes, de los juramentos y del orden; la Cantora de las Raíces no tardó en ser venerada como patrona de la familia, la comunidad y la naturaleza; el impredecible Bailarín del Abismo se convirtió en el patrón de la inspiración, la pasión y la rebeldía, siendo el favorito de los artistas y los revolucionarios; la Tejedora de Soles fue adorada como patrona del honor, el sacrificio y el vigor, siendo la preferida de los guerreros; el Cazador de Ecos fue venerado como patrón de la verdad, la memoria y la ciencia; la Sonriente sin Rostro fue quizás la más inquietante, a día de hoy es venerada como patrona del vacío, el olvido y la paz, y sus fieles son afligidos que buscan dejar atrás el dolor; el Navegante de las Brumas representa la tirada de los dados, el azar y la apuesta que se juega todo, patrón de los jugadores, los marinos y los aventureros; y por último el Alquimista Retorcido, patrón de los alquimistas, señor del renacimiento, la degradacion y la transformación.

    Su influencia, sus órdenes, moldearon el mundo, lo cambiaron dramáticamente, durante siglos hemos visto nacer y caer naciones. Hoy cinco de ellas son las que siguen en pie, pero la veneración de los nueve sagrados aún prevalece, y se dice que aún ahora siguen caminando entre los mortales.

    A día de hoy hemos visto un siglo entero de guerras y un siglo de relativa paz. Las canciones de los bardos ya no se escuchan junto al rasgueo de las cuerdas de un laúd. El crepitar del fuego se ha reemplazado por el chasquido de las teclas en un teclado, los códices se almacenan cada vez menos en grandes tomos y más en ordenadores.

    La magia antigua y la tecnología ahora caminan a la par, pero los sagrados aún caminan, las viejas razas coexisten como pueden en éste mundo y las viejas tradiciones se rehúsan a morir en éste mundo indistinguible. Grandes cambios se ven en el horizonte. Ya es un milagro que la paz durase un siglo, pero la generosidad del destino no es eterna…
    Nunca supimos con seguridad quiénes eran los sagrados, ni siquiera nos dimos cuenta de que vivían entre nosotros. No fue hasta que se mostraron ante los ojos como algo extraordinario. Fue a partir de entonces que comenzamos a venerarlos, aunque volvían a esconderse entre los mortales. No los distinguíamos entre nosotros, pero ya sabíamos que existían como dioses encarnados. Era nueve sagrados, y a cada uno se le veneró por cada uno de los conceptos que representaban en su forma terrenal: La Guardiana del Umbral era la patrona del cambio, de la transición y de los secretos; El Forjador de Cadenas era nuestro patrón de las leyes, de los juramentos y del orden; la Cantora de las Raíces no tardó en ser venerada como patrona de la familia, la comunidad y la naturaleza; el impredecible Bailarín del Abismo se convirtió en el patrón de la inspiración, la pasión y la rebeldía, siendo el favorito de los artistas y los revolucionarios; la Tejedora de Soles fue adorada como patrona del honor, el sacrificio y el vigor, siendo la preferida de los guerreros; el Cazador de Ecos fue venerado como patrón de la verdad, la memoria y la ciencia; la Sonriente sin Rostro fue quizás la más inquietante, a día de hoy es venerada como patrona del vacío, el olvido y la paz, y sus fieles son afligidos que buscan dejar atrás el dolor; el Navegante de las Brumas representa la tirada de los dados, el azar y la apuesta que se juega todo, patrón de los jugadores, los marinos y los aventureros; y por último el Alquimista Retorcido, patrón de los alquimistas, señor del renacimiento, la degradacion y la transformación. Su influencia, sus órdenes, moldearon el mundo, lo cambiaron dramáticamente, durante siglos hemos visto nacer y caer naciones. Hoy cinco de ellas son las que siguen en pie, pero la veneración de los nueve sagrados aún prevalece, y se dice que aún ahora siguen caminando entre los mortales. A día de hoy hemos visto un siglo entero de guerras y un siglo de relativa paz. Las canciones de los bardos ya no se escuchan junto al rasgueo de las cuerdas de un laúd. El crepitar del fuego se ha reemplazado por el chasquido de las teclas en un teclado, los códices se almacenan cada vez menos en grandes tomos y más en ordenadores. La magia antigua y la tecnología ahora caminan a la par, pero los sagrados aún caminan, las viejas razas coexisten como pueden en éste mundo y las viejas tradiciones se rehúsan a morir en éste mundo indistinguible. Grandes cambios se ven en el horizonte. Ya es un milagro que la paz durase un siglo, pero la generosidad del destino no es eterna…
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  • Al parecer encontre algo por aqui ¿quizas un raton?, para entretenerme
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  • Lo normal era que nadie supiera dónde estaba Shamriel, simplemente aparecía cuando se le necesitaba pero ¿Para qué buscaría alguien a la Querubín? Después de todo, aportaba poco más que consejos y... Contaba algún detalle que otro de vez en cuando.

    ¿Qué hacía en su tiempo libre? Observaba a los humanos, sus disputas y trifulcas siempre fueron de su agrado y... ¿Quién sabe? Quizás les podía dar un pequeño empujón.

    Mezclarse entre los humanos era fácil, y si bien odiaba ocultar su naturaleza angelical, sabía que no podía llamar la atención así como así, es por eso que Shamriel, en esas ocasiones que bajaba al mundo humano tenía un pequeño... Cambio de imagen.

    Sus alas se escondían por completo, se deshacía del velo que siempre ocultaba su rostro y cambiaba sus túnicas por ropas más... Normales, aunque seguía manteniendo su porte elegante. ⸻ Creo que así está bien... ⸻ Mientras en el cielo seguía reinando el caos, era hora de dar otro viaje por el mundo humano.
    Lo normal era que nadie supiera dónde estaba Shamriel, simplemente aparecía cuando se le necesitaba pero ¿Para qué buscaría alguien a la Querubín? Después de todo, aportaba poco más que consejos y... Contaba algún detalle que otro de vez en cuando. ¿Qué hacía en su tiempo libre? Observaba a los humanos, sus disputas y trifulcas siempre fueron de su agrado y... ¿Quién sabe? Quizás les podía dar un pequeño empujón. Mezclarse entre los humanos era fácil, y si bien odiaba ocultar su naturaleza angelical, sabía que no podía llamar la atención así como así, es por eso que Shamriel, en esas ocasiones que bajaba al mundo humano tenía un pequeño... Cambio de imagen. Sus alas se escondían por completo, se deshacía del velo que siempre ocultaba su rostro y cambiaba sus túnicas por ropas más... Normales, aunque seguía manteniendo su porte elegante. ⸻ Creo que así está bien... ⸻ Mientras en el cielo seguía reinando el caos, era hora de dar otro viaje por el mundo humano.
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  • Las luces ya se habían apagado y el tráiler de la primera película estaba a punto de terminar, pero Jack Ross aún estaba en la puerta, debatiéndose entre entrar o esperarla un poco más. Sus dedos ya habían empezado a saquear la bolsa de palomitas de maíz, el aroma a mantequilla caliente llenaba el aire nocturno alrededor de la entrada del cine.

    Miró su teléfono: ni un mensaje. Quizás se había equivocado de hora... o de día.

    — Bueno, más palomitas para mí si no viene... — murmuró para sí mismo, soltando un suspiro que empañó el aire frío. Se acomodó la capucha, sintiendo la duda. ¿Entraba solo o se quedaba un rato más?
    Las luces ya se habían apagado y el tráiler de la primera película estaba a punto de terminar, pero Jack Ross aún estaba en la puerta, debatiéndose entre entrar o esperarla un poco más. Sus dedos ya habían empezado a saquear la bolsa de palomitas de maíz, el aroma a mantequilla caliente llenaba el aire nocturno alrededor de la entrada del cine. Miró su teléfono: ni un mensaje. Quizás se había equivocado de hora... o de día. — Bueno, más palomitas para mí si no viene... — murmuró para sí mismo, soltando un suspiro que empañó el aire frío. Se acomodó la capucha, sintiendo la duda. ¿Entraba solo o se quedaba un rato más?
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