• Soy la primera.
    Bendita y maldecida.
    El principio y el fin.
    Soy la primera. Bendita y maldecida. El principio y el fin.
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  • El volumen jamás será suficiente con...

    La primera vez que vi to' ese cuerpo moverse
    Estaba sonando el tema el de Dellafuente
    Un golpe de sudor empapando mi frente
    Le brillaban las uñas, la miraba la gente
    También obstacuñé bien alto el mentón
    Lo hacía despacito al ritmo de la canción
    Yo estaba en la cabina preparando el show
    Pero quería bajarme y arrancar la crop
    Cuando la vi bailando
    Algo como quería dentro de si
    Cuando la vi bailando
    Debí correr lejos de allí
    Pero la vi bailando
    Y no me pude contener
    Y ahora yo estoy llorando y ella bailando, mala mujer
    Tú lo que eres es una ladrona
    Que me has llevado a la ruina
    Te has llevado mi corazón, mi orgullo, mi pasta, mi paz, mi vida
    Tú lo que eres es una ladrona (Ladrona)
    Que me has llevado a la ruina (A la ruina)
    Te has llevado mi corazón, mi orgullo, mi pasta, mi paz, mi vida (Mi vida)
    Mala mujer, mala mujer
    Me han dejado cicatrices por todo mi cuerpo tus uñas de gel
    Mala mujer, mala mujer
    Me han dejado cicatrices por todo mi cuerpo tus uñas de gel
    El volumen jamás será suficiente con... La primera vez que vi to' ese cuerpo moverse Estaba sonando el tema el de Dellafuente Un golpe de sudor empapando mi frente Le brillaban las uñas, la miraba la gente También obstacuñé bien alto el mentón Lo hacía despacito al ritmo de la canción Yo estaba en la cabina preparando el show Pero quería bajarme y arrancar la crop Cuando la vi bailando Algo como quería dentro de si Cuando la vi bailando Debí correr lejos de allí Pero la vi bailando Y no me pude contener Y ahora yo estoy llorando y ella bailando, mala mujer Tú lo que eres es una ladrona Que me has llevado a la ruina Te has llevado mi corazón, mi orgullo, mi pasta, mi paz, mi vida Tú lo que eres es una ladrona (Ladrona) Que me has llevado a la ruina (A la ruina) Te has llevado mi corazón, mi orgullo, mi pasta, mi paz, mi vida (Mi vida) Mala mujer, mala mujer Me han dejado cicatrices por todo mi cuerpo tus uñas de gel Mala mujer, mala mujer Me han dejado cicatrices por todo mi cuerpo tus uñas de gel
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  • reapertura del consuntorio de psicologia
    Categoría Otros
    *despues de un año sin visitar su viejo consultorio mike volveria a ver como se encontraba al entrar le vendrian recuerdos de cuando todo estaba abarrotado cuando no cabia ni un alma mike respiraria*

    bueno es hora de reabrir este consultorio...

    *dijo mike empezando a barrer todo el consultorio sacudir el polvo de los sofas mesas decoracion etc sacando todo de las cajas y limpiando sus viejos libros de psicologia en su escritorio una foto de sus padres otra de su hermana y sus padres y el y otra de un viejo amigo de mike que era el dueño y el que le enseño el oficio a mike*

    bueno si quiero que esto funcione debo pegar un anuncio afuera de se ocupa secretaria...

    *mike tomo su laptop y empezo a escribir el anuncio y de paso subiendo el anuncio de la gran reapertura y la promocion de la primera consulta gratis*

    bueno... se viene el regreso del psicologo mike y la gran reapertura de este hermoso consultorio...
    *despues de un año sin visitar su viejo consultorio mike volveria a ver como se encontraba al entrar le vendrian recuerdos de cuando todo estaba abarrotado cuando no cabia ni un alma mike respiraria* bueno es hora de reabrir este consultorio... *dijo mike empezando a barrer todo el consultorio sacudir el polvo de los sofas mesas decoracion etc sacando todo de las cajas y limpiando sus viejos libros de psicologia en su escritorio una foto de sus padres otra de su hermana y sus padres y el y otra de un viejo amigo de mike que era el dueño y el que le enseño el oficio a mike* bueno si quiero que esto funcione debo pegar un anuncio afuera de se ocupa secretaria... *mike tomo su laptop y empezo a escribir el anuncio y de paso subiendo el anuncio de la gran reapertura y la promocion de la primera consulta gratis* bueno... se viene el regreso del psicologo mike y la gran reapertura de este hermoso consultorio...
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  • —Otra guerra eh.

    O como sea que vayan a nombrar este “conflicto”

    Bien… no es la primera vez para mi, y seguro no será la última. Espero que esta vez las cosas sean diferentes.—

    Había sentido el movimiento en la sombra que dejó en Skadi. No había podido hacer acto de presencia más por haber estado lidiando con otras cosas, pero, siempre está observando.

    No solo su espalda… si no lo que se estaba revelando más delante de él.
    —Otra guerra eh. O como sea que vayan a nombrar este “conflicto” Bien… no es la primera vez para mi, y seguro no será la última. Espero que esta vez las cosas sean diferentes.— Había sentido el movimiento en la sombra que dejó en Skadi. No había podido hacer acto de presencia más por haber estado lidiando con otras cosas, pero, siempre está observando. No solo su espalda… si no lo que se estaba revelando más delante de él.
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  • Eclipse Conjurado

    Fondo Musical:

    https://www.youtube.com/watch?v=H0vMGJXtTLc

    Emblemático, supremo, tan dadivoso que hasta las golondrinas podían sentirlo relucir de entre todos los entramados. Se mueve como una oruga, ondulante y de presteza acérrima; quién sino como en el cómo equilibrar la grandeza de su ensoñación. Eleva la crucialita de la aurora boreal de su rostro. Las gotas de sus cuencas, de vestimenta de bruna osadía, hieden a incienso y candores incorruptos. La rueda del tiempo cabalga sobre su pelvis, corrompida por los laureles que arropan la estructura de su corporeidad.

    Esa tan ajena a lo casual de las bestias y estrellas, sangre y altares que forman los aromas de su cuerpo.

    Se persigna, se persigna, se persigna. Sus treinta y tres extremidades hacen el amor con la anatomía de esa nieve lluvia, garganta, espalda, mano y sien que son sometidas a la tortura de sus ecos nacientes. Cercenadas sus primeras almas decaen en el pozo del purgatorio, como una cascada sobre el embrollo de sus versales, de tan crecientes crisálidas indistintas de parir a la villanía de sus pensamientos: venideros de su imaginación.

    Ondula, rasga, acalla su mudez. Muge, ladra, bala y su voz no perfora la pared de hierro, porque los cordeles del eclipse que lo ha reclamado como suyo, cala por sus huesos. Los clavos de la esclavitud con la que lo han condenado enciende la llamada de a los más santos soñadores.

    Frialdad inevitable, gala presea que degüella la profundidad de sus espejismos.

    Trocean los más inmolados la veintena de sus dedos; quedan otras docenas más por las que repartir entre las crías que escudan sus amainadas promesas. Crecen sus alabeos de desideratas. Decrecen sus solfeos de liras labradas con huesos de sus costillas.

    Dignifican el conjuro sobre el mural del teatro en el que representa la buena obra por la que ha arribado al equilibrio de ese planeta corrompido por sendos exterminios. Es un príncipe o una princesa, no se sabe cuál, a la espera de su propio yo. Corrompida su doblegues de premura acaudala; los primeros ritos, segundos compases, terceros valses provocan el emerger del coseno de su madre en el centro de las entrañas del mismísimo regente amanecido.

    Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne.

    Equilibrio del conjurado que sostiene el machete sobre la bilis que ensucia sus labiales y el tronco de su garganta. Muge, ladra y bala con la espesura de un rosal, al instante en que encalla en las orillas. Le reciben con la locura anunciada a sus abismos de emancipación. Con canela desdobla los puntos de la playa. Crea y ejecuta empinadas obras maestras.

    Chocan y vibran, vibran y chocan en el terrario donde las mariposas son depuestas en frascos que encierran a sus deseos. Su garganta es cercenada y el manantial decae de entre el clamor de la comedia, que se luce en su ser con inevitables capacidades de ser riego de mantos y otros conjuros, que en la aldea se pueden sopesar como una buena nueva para los más propensos a ser nacimiento de esperanza.

    Gracia de lunares, en Fa sostenida. Equilibrio de pastizales sobre el puente de mis mejillas. Tersura de rostros, soy un príncipe de sueños. Un Ángel clandestino en tiempo de obsidianas. Maltrecho de corazón, ruego por nosotros en este orfanatorio de poetas muertos. Quien a la causa ennoblece sus extremidades, las junta con un entramado de prismas.

    Un sollozo de espinas renace de entre sus piernas. Muge, ladra y bala y la música sostiene el terror de su mente, la que te imagina con tu manzana dorada en el contraes del arrullo de tus labios. Arrullas a los gritos de otros prisioneros que se decapitan a sí mismos, con malsana y crudezas agallas.

    El eclipse que anuncia la prontitud de la mortandad, es una vez y sólo una vez, de amalgamas de otros tantos afluentes de libertad. De santos aparecidos. De santos cercenados. De otros tantos que se dan las manos en amaestra hambruna y que hacen el amor para romper la maldición de valles de crisantemos y cardenales de plata.
    Eclipse Conjurado Fondo Musical: https://www.youtube.com/watch?v=H0vMGJXtTLc Emblemático, supremo, tan dadivoso que hasta las golondrinas podían sentirlo relucir de entre todos los entramados. Se mueve como una oruga, ondulante y de presteza acérrima; quién sino como en el cómo equilibrar la grandeza de su ensoñación. Eleva la crucialita de la aurora boreal de su rostro. Las gotas de sus cuencas, de vestimenta de bruna osadía, hieden a incienso y candores incorruptos. La rueda del tiempo cabalga sobre su pelvis, corrompida por los laureles que arropan la estructura de su corporeidad. Esa tan ajena a lo casual de las bestias y estrellas, sangre y altares que forman los aromas de su cuerpo. Se persigna, se persigna, se persigna. Sus treinta y tres extremidades hacen el amor con la anatomía de esa nieve lluvia, garganta, espalda, mano y sien que son sometidas a la tortura de sus ecos nacientes. Cercenadas sus primeras almas decaen en el pozo del purgatorio, como una cascada sobre el embrollo de sus versales, de tan crecientes crisálidas indistintas de parir a la villanía de sus pensamientos: venideros de su imaginación. Ondula, rasga, acalla su mudez. Muge, ladra, bala y su voz no perfora la pared de hierro, porque los cordeles del eclipse que lo ha reclamado como suyo, cala por sus huesos. Los clavos de la esclavitud con la que lo han condenado enciende la llamada de a los más santos soñadores. Frialdad inevitable, gala presea que degüella la profundidad de sus espejismos. Trocean los más inmolados la veintena de sus dedos; quedan otras docenas más por las que repartir entre las crías que escudan sus amainadas promesas. Crecen sus alabeos de desideratas. Decrecen sus solfeos de liras labradas con huesos de sus costillas. Dignifican el conjuro sobre el mural del teatro en el que representa la buena obra por la que ha arribado al equilibrio de ese planeta corrompido por sendos exterminios. Es un príncipe o una princesa, no se sabe cuál, a la espera de su propio yo. Corrompida su doblegues de premura acaudala; los primeros ritos, segundos compases, terceros valses provocan el emerger del coseno de su madre en el centro de las entrañas del mismísimo regente amanecido. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Zinc, trigo, trigal, opio y hierro. Incierto. Cava profundo el pozo de su ausencia de rebeldía perenne. Equilibrio del conjurado que sostiene el machete sobre la bilis que ensucia sus labiales y el tronco de su garganta. Muge, ladra y bala con la espesura de un rosal, al instante en que encalla en las orillas. Le reciben con la locura anunciada a sus abismos de emancipación. Con canela desdobla los puntos de la playa. Crea y ejecuta empinadas obras maestras. Chocan y vibran, vibran y chocan en el terrario donde las mariposas son depuestas en frascos que encierran a sus deseos. Su garganta es cercenada y el manantial decae de entre el clamor de la comedia, que se luce en su ser con inevitables capacidades de ser riego de mantos y otros conjuros, que en la aldea se pueden sopesar como una buena nueva para los más propensos a ser nacimiento de esperanza. Gracia de lunares, en Fa sostenida. Equilibrio de pastizales sobre el puente de mis mejillas. Tersura de rostros, soy un príncipe de sueños. Un Ángel clandestino en tiempo de obsidianas. Maltrecho de corazón, ruego por nosotros en este orfanatorio de poetas muertos. Quien a la causa ennoblece sus extremidades, las junta con un entramado de prismas. Un sollozo de espinas renace de entre sus piernas. Muge, ladra y bala y la música sostiene el terror de su mente, la que te imagina con tu manzana dorada en el contraes del arrullo de tus labios. Arrullas a los gritos de otros prisioneros que se decapitan a sí mismos, con malsana y crudezas agallas. El eclipse que anuncia la prontitud de la mortandad, es una vez y sólo una vez, de amalgamas de otros tantos afluentes de libertad. De santos aparecidos. De santos cercenados. De otros tantos que se dan las manos en amaestra hambruna y que hacen el amor para romper la maldición de valles de crisantemos y cardenales de plata.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    "En la penumbra de los siglos, mi esencia sigue brillando."

    Creyeron que dejaría de subir fotitos de mi bella dragona PUES NO!
    aquí la tenemos vistiendo bellos vestidos de la época gótica medieval. <3
    la primera tanda de muchas ewe
    "En la penumbra de los siglos, mi esencia sigue brillando." Creyeron que dejaría de subir fotitos de mi bella dragona PUES NO! aquí la tenemos vistiendo bellos vestidos de la época gótica medieval. <3 la primera tanda de muchas ewe
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  • Apoyaba su mentón sobre su mano. Estaba perdida en sus pensamientos, no podía concentrase en su alrededor.

    Sentía su corazón preocupado, había hecho enojar al hombre que le gustaba, pero, ahora no sabía cómo arreglarlo.

    —Es la primera vez que me enamoro.
    Apoyaba su mentón sobre su mano. Estaba perdida en sus pensamientos, no podía concentrase en su alrededor. Sentía su corazón preocupado, había hecho enojar al hombre que le gustaba, pero, ahora no sabía cómo arreglarlo. —Es la primera vez que me enamoro.
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  • “Cuando cerré mis ojos por primera vez, fue que pude verlo.

    La esencia de su alma, la extensión de su inmortalidad… al menos, la que vino después de su tragedia.

    Vi como sus ropas blancas manchadas de rojo se rasgaron. Vi como su divinidad se corrompía lentamente por el dolor, respirando cada vez más cerca de la inexistencia.

    Y luego.. vi como la negrura implantada por la mismísima oscuridad emergía de la nada, haciéndose uno con su esencia. Vi como el vacío tomaba forma, y la oscuridad primordial coronaba a su monarca.

    Vi como la luz más grande, se corrompía hasta volverse la más profunda oscuridad, el abismo que existió incluso antes del océano de almas.

    Y luego, silencio.”
    “Cuando cerré mis ojos por primera vez, fue que pude verlo. La esencia de su alma, la extensión de su inmortalidad… al menos, la que vino después de su tragedia. Vi como sus ropas blancas manchadas de rojo se rasgaron. Vi como su divinidad se corrompía lentamente por el dolor, respirando cada vez más cerca de la inexistencia. Y luego.. vi como la negrura implantada por la mismísima oscuridad emergía de la nada, haciéndose uno con su esencia. Vi como el vacío tomaba forma, y la oscuridad primordial coronaba a su monarca. Vi como la luz más grande, se corrompía hasta volverse la más profunda oscuridad, el abismo que existió incluso antes del océano de almas. Y luego, silencio.”
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  • Mientras que para otros, la ausencia de la pareja significaba desenfreno, un respiro de la rutina, un escape fugaz hacia lo prohibido, para Takeo...
    También significaba un desenfreno, despues de todo, él mismo se llamaba un animal poco racional. Era una rebelión silenciosa, una transgresión cuidadosamente calculada, un acto de insubordinación contra su propia sensatez.

    Lejos de Ohime, lejos de ella y su mirada inquisitiva, de la dulzura que siempre lo anclaba a él a la realidad, Takeo se permitía soñar sin ataduras, sin la prudencia que solía regir sus días. Se convertía en presa fácil de sus impulsos más intensos, de esos deseos que hervían en su interior y que, por más que intentara ignorarlos, seguían tentándolo con una promesa. Sabía que era una locura, que no debía, que no podía… pero aún así, lo hacía, lo imaginaba dia y noche.

    Porque había algo irresistible en la clandestinidad de aquel pensamiento, en la emoción de sumergirse en un deseo oculto, uno que no se atrevía a confesarle a Ohime. Porque era un anhelo egoísta que temía no encontrar eco en su voz. No quería que ella lo juzgara, no quería que lo detuviera, no quería que le preguntara si estaba seguro. Porque no lo estaba. Y, al mismo tiempo, lo estaba más que nunca.

    Cada noche, en la soledad de su habitación, Takeo cerraba los ojos y se permitía imaginarlo: un refugio en medio del bullicio, un lugar donde pudiera estar más cerca de sin las limitaciones de la distancia. Un departamento en Tokio, elegante pero acogedor, donde cada rincón estuviera impregnado de su presencia.

    Era un pensamiento que le aceleraba el pulso, que lo hacía sentir vivo. Era el sabor embriagador de un secreto bien guardado. Era la emoción de un riesgo disfrazado de certeza, el vértigo de tomar una decisión, de anticiparse a su reacción, de apostar todo en una jugada impulsiva.

    Y sin embargo, en el fondo de su ser, Takeo sabía que no era un capricho pasajero. Sabía que, una vez que diera el paso, no habría vuelta atrás. Pero ¿acaso no era eso lo más emocionante de todo?

    Finalmente, lo hizo.

    Firmó los papeles~
    Ahora era el dueño de una casa muy cerca de la Tokio Tower.
    Recorrió cada habitación sintiendo cómo la realidad tomaba forma ante sus ojos. No se quedó solo en la compra; eligió cuidadosamente algunos de los muebles, los detalles que harían de aquel espacio un hogar. Un sofá cómodo donde pudieran acurrucarse, una mesa de madera donde compartir desayunos, estantes que esperaban ser llenados con sus libros y pequeños objetos que hablaran de ellos.

    Era solo el inicio, pero ya podían comenzar a vivir en él. Y cuando Ohime cruzara por primera vez aquella puerta, cuando viera lo que había hecho por ellos, Takeo sabría que todo, cada impulso, cada locura, había valido la pena.
    Mientras que para otros, la ausencia de la pareja significaba desenfreno, un respiro de la rutina, un escape fugaz hacia lo prohibido, para Takeo... También significaba un desenfreno, despues de todo, él mismo se llamaba un animal poco racional. Era una rebelión silenciosa, una transgresión cuidadosamente calculada, un acto de insubordinación contra su propia sensatez. Lejos de Ohime, lejos de ella y su mirada inquisitiva, de la dulzura que siempre lo anclaba a él a la realidad, Takeo se permitía soñar sin ataduras, sin la prudencia que solía regir sus días. Se convertía en presa fácil de sus impulsos más intensos, de esos deseos que hervían en su interior y que, por más que intentara ignorarlos, seguían tentándolo con una promesa. Sabía que era una locura, que no debía, que no podía… pero aún así, lo hacía, lo imaginaba dia y noche. Porque había algo irresistible en la clandestinidad de aquel pensamiento, en la emoción de sumergirse en un deseo oculto, uno que no se atrevía a confesarle a Ohime. Porque era un anhelo egoísta que temía no encontrar eco en su voz. No quería que ella lo juzgara, no quería que lo detuviera, no quería que le preguntara si estaba seguro. Porque no lo estaba. Y, al mismo tiempo, lo estaba más que nunca. Cada noche, en la soledad de su habitación, Takeo cerraba los ojos y se permitía imaginarlo: un refugio en medio del bullicio, un lugar donde pudiera estar más cerca de sin las limitaciones de la distancia. Un departamento en Tokio, elegante pero acogedor, donde cada rincón estuviera impregnado de su presencia. Era un pensamiento que le aceleraba el pulso, que lo hacía sentir vivo. Era el sabor embriagador de un secreto bien guardado. Era la emoción de un riesgo disfrazado de certeza, el vértigo de tomar una decisión, de anticiparse a su reacción, de apostar todo en una jugada impulsiva. Y sin embargo, en el fondo de su ser, Takeo sabía que no era un capricho pasajero. Sabía que, una vez que diera el paso, no habría vuelta atrás. Pero ¿acaso no era eso lo más emocionante de todo? Finalmente, lo hizo. Firmó los papeles~ Ahora era el dueño de una casa muy cerca de la Tokio Tower. Recorrió cada habitación sintiendo cómo la realidad tomaba forma ante sus ojos. No se quedó solo en la compra; eligió cuidadosamente algunos de los muebles, los detalles que harían de aquel espacio un hogar. Un sofá cómodo donde pudieran acurrucarse, una mesa de madera donde compartir desayunos, estantes que esperaban ser llenados con sus libros y pequeños objetos que hablaran de ellos. Era solo el inicio, pero ya podían comenzar a vivir en él. Y cuando Ohime cruzara por primera vez aquella puerta, cuando viera lo que había hecho por ellos, Takeo sabría que todo, cada impulso, cada locura, había valido la pena.
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  • Ay corazón mío, por ti me dan ganas de volver a escribir canciones de amor, y eso que romántica no soy.

    Tú hueles a vainilla, te quiero
    Dale, abrázame otro rato
    Déjame te soy sincero
    Tiene tiempo que yo trato
    Llevaba tiempo buscando a quién cantarle
    Sobre cuando me siento vulnerable
    Dale, abrázame otro rato
    Apapáchame la vida entera
    Quiero saberte a lo que quieres
    Llorar por lo que te hace llorar
    Ser música de la que prefieres
    Y que nunca me quieras pausarAventando patadas de ahogado (
    Sin saber si la armamos, seguimos nadando
    Por ti sigo tratando, cavando
    Regando las flores que de viejos nos veo fumando
    No me da miedo admitir que
    Desde la primera vez que te vi
    Yo ya me lo veía venir
    Estar all in por ti
    Porque yo ya sabía a lo que iba
    Querer comprarnos un terreno y construirnos la vida
    Porque contigo lo sabía
    Y que siempre voy a querer saber si va bien todo en tu día
    ¿Qué tal va tu día?
    Es lo que me importa, mi vida
    Si vamos tarde por tu culpa, decir que es la mía.
    Ay corazón mío, por ti me dan ganas de volver a escribir canciones de amor, y eso que romántica no soy. Tú hueles a vainilla, te quiero Dale, abrázame otro rato Déjame te soy sincero Tiene tiempo que yo trato Llevaba tiempo buscando a quién cantarle Sobre cuando me siento vulnerable Dale, abrázame otro rato Apapáchame la vida entera Quiero saberte a lo que quieres Llorar por lo que te hace llorar Ser música de la que prefieres Y que nunca me quieras pausarAventando patadas de ahogado ( Sin saber si la armamos, seguimos nadando Por ti sigo tratando, cavando Regando las flores que de viejos nos veo fumando No me da miedo admitir que Desde la primera vez que te vi Yo ya me lo veía venir Estar all in por ti Porque yo ya sabía a lo que iba Querer comprarnos un terreno y construirnos la vida Porque contigo lo sabía Y que siempre voy a querer saber si va bien todo en tu día ¿Qué tal va tu día? Es lo que me importa, mi vida Si vamos tarde por tu culpa, decir que es la mía.
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