• Rumores que no pueden ser ignorados.
    Fandom Z.Y.X.S
    Categoría Acción
    Ya había pasado un tiempo desde la última vez que debían ir a investigar acerca de alguna leyenda urbana o un rumor "fantasmal" en los alrededores de la ciudad, pero finalmente había llegado el día, no era de las actividades favoritas del grupo, ya que cuando es algo de ese tipo siempre resulta ser cierto e incluso peor de lo que las personas cuentan de boca en boca.

    Cómo habían acordado, debían reunirse en lo alto de aquel terreno abandonado que usaban cómo "base", anteriormente se había acordado quienes irían, la mayoría del grupo estaba ocupado y para sorpresa de nadie, aquellos tres si que estaban disponibles para explorar, Keirot, Jasuke y Anyel, podría decirse que eran los tres que iniciaron todo aquello que pertenece a su vida desde entonces.

    La dirección era sencilla, debían continuar desde la calle de dónde se ubicaba aquel terreno y seguir hasta que la ciudad dejara de ser visible al horizonte. Mas adelante de un rotulo, debían encontrar un sendero, que para sorpresa de nadie estaba "cerrado" con cinta policial entre varios árboles.

    —Parece que es aquí... —Dijo el azabache, mirando en su celular la ubicación que Erison les había marcado a los tres, además comenzó a repasar un poco acerca de lo que habían contado sobre lo que ocurría en ese supuesto lugar embrujado.

    Estaban a poco más de 40 kilómetros de su residencial, pero aquella distancia era poca para ellos, incluso andando a pie cómo podía verse en ese momento. —Sigo sin entender porque venimos a ver sobre un animal gigante que se ha comido a tres personas... ¿No debería ser trabajo de Sheiry y los suyos? —Murmuró mirando aún la pantalla de su celular, sin intenciones de avanzar entre aquella cinta amarilla.
    Ya había pasado un tiempo desde la última vez que debían ir a investigar acerca de alguna leyenda urbana o un rumor "fantasmal" en los alrededores de la ciudad, pero finalmente había llegado el día, no era de las actividades favoritas del grupo, ya que cuando es algo de ese tipo siempre resulta ser cierto e incluso peor de lo que las personas cuentan de boca en boca. Cómo habían acordado, debían reunirse en lo alto de aquel terreno abandonado que usaban cómo "base", anteriormente se había acordado quienes irían, la mayoría del grupo estaba ocupado y para sorpresa de nadie, aquellos tres si que estaban disponibles para explorar, Keirot, Jasuke y Anyel, podría decirse que eran los tres que iniciaron todo aquello que pertenece a su vida desde entonces. La dirección era sencilla, debían continuar desde la calle de dónde se ubicaba aquel terreno y seguir hasta que la ciudad dejara de ser visible al horizonte. Mas adelante de un rotulo, debían encontrar un sendero, que para sorpresa de nadie estaba "cerrado" con cinta policial entre varios árboles. —Parece que es aquí... —Dijo el azabache, mirando en su celular la ubicación que Erison les había marcado a los tres, además comenzó a repasar un poco acerca de lo que habían contado sobre lo que ocurría en ese supuesto lugar embrujado. Estaban a poco más de 40 kilómetros de su residencial, pero aquella distancia era poca para ellos, incluso andando a pie cómo podía verse en ese momento. —Sigo sin entender porque venimos a ver sobre un animal gigante que se ha comido a tres personas... ¿No debería ser trabajo de Sheiry y los suyos? —Murmuró mirando aún la pantalla de su celular, sin intenciones de avanzar entre aquella cinta amarilla.
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  • Luz Roja
    Fandom Original.
    Categoría Suspenso
    Cole Manson

    ⠀⠀El tren se detuvo con un quejido metálico en la estación cubierta de escarcha. Cipriano descendió al andén con una mochila negra al hombro y el cuello del abrigo alzado hasta las orejas. El viento le mordió la piel como agujas invisibles, pero no le importó. Su mente estaba demasiado ocupada descifrando las señales que lo habían traído hasta allí.

    ⠀⠀Aunque Cipriano es joven —apenas veintipocos—, las memorias de su vida pasada laten con fuerza en su interior. Desde que los recuerdos comenzaron a aflorar —años atrás, tras aquella comunión que no supo si era bendición o condena— había reaprendido lo prohibido. En todos esos ecos pasados flotaba una sombra que ahora perseguía.

    ⠀⠀Un joven desaparecido semanas atrás tras una excavación menor a las afueras de la ciudad. No era famoso ni influyente, apenas un muchacho con un historial sin brillo. Pero Cipriano había visto su rostro en las llamas de los candelabros del Vaticano, y este mismo se dedicó a leer las palabras de Dios ante él, algo muy antiguo había despertado. Esa esencia abismal fluctuaba en el ambiente, era asqueroso.

    ⠀⠀Su primer paso fue instalarse en una pensión modesta cerca del centro histórico, donde los muros de ladrillo conservaban todavía la humedad de los siglos. Desde allí comenzó a desplegar sus recursos.
    ⠀⠀Durante el día recorría los archivos municipales, revisando actas de nacimiento, reportes de desapariciones y viejas cartas policiales que nadie reclamaba. Su mirada se deslizaba rápida, pero implacable; buscaba patrones que escapaban a los ojos comunes.

    ⠀⠀Por las noches, usaba métodos que no se enseñaban en ninguna universidad.
    ⠀⠀En la habitación apenas iluminada, extendía sobre la mesa fotografías ajadas, mapas trazados a mano y objetos impregnados de memoria. Con las yemas de los dedos recorría cada superficie, dejando que las memorias latentes se filtraran hacia su mente.
    ⠀⠀A veces eran visiones fugaces: un cementerio cubierto de niebla, un rostro que giraba demasiado rápido, un símbolo grabado en piedra que se deshacía al mirarlo. Otras veces sencillamente eran escenas montadas por un niño de cinco años, completamente sin sentido.

    ⠀⠀Fue en una de esas sesiones que la verdad emergió.
    ⠀⠀El apellido no era lo importante. Era el lugar donde había desaparecido.

    ⠀⠀A la mañana siguiente, cuando el reloj marcaba las seis, salió del hostal con un solo destino en mente:
    la iglesia de San Estanislao, bajo cuya cripta los registros indicaban entidades menos ortodoxas del exorcismo católico, debía investigar.

    ⠀⠀El viento helado arrastraba copos de nieve sucia mientras Cipriano se perdía entre las calles grises.
    ⠀⠀En el bolsillo interior de su abrigo, sus dedos rozaban el colgante gastado que llevaba desde niño.
    [colemanson123] ⠀ ⠀⠀El tren se detuvo con un quejido metálico en la estación cubierta de escarcha. Cipriano descendió al andén con una mochila negra al hombro y el cuello del abrigo alzado hasta las orejas. El viento le mordió la piel como agujas invisibles, pero no le importó. Su mente estaba demasiado ocupada descifrando las señales que lo habían traído hasta allí. ⠀⠀Aunque Cipriano es joven —apenas veintipocos—, las memorias de su vida pasada laten con fuerza en su interior. Desde que los recuerdos comenzaron a aflorar —años atrás, tras aquella comunión que no supo si era bendición o condena— había reaprendido lo prohibido. En todos esos ecos pasados flotaba una sombra que ahora perseguía. ⠀⠀Un joven desaparecido semanas atrás tras una excavación menor a las afueras de la ciudad. No era famoso ni influyente, apenas un muchacho con un historial sin brillo. Pero Cipriano había visto su rostro en las llamas de los candelabros del Vaticano, y este mismo se dedicó a leer las palabras de Dios ante él, algo muy antiguo había despertado. Esa esencia abismal fluctuaba en el ambiente, era asqueroso. ⠀⠀Su primer paso fue instalarse en una pensión modesta cerca del centro histórico, donde los muros de ladrillo conservaban todavía la humedad de los siglos. Desde allí comenzó a desplegar sus recursos. ⠀⠀Durante el día recorría los archivos municipales, revisando actas de nacimiento, reportes de desapariciones y viejas cartas policiales que nadie reclamaba. Su mirada se deslizaba rápida, pero implacable; buscaba patrones que escapaban a los ojos comunes. ⠀⠀Por las noches, usaba métodos que no se enseñaban en ninguna universidad. ⠀⠀En la habitación apenas iluminada, extendía sobre la mesa fotografías ajadas, mapas trazados a mano y objetos impregnados de memoria. Con las yemas de los dedos recorría cada superficie, dejando que las memorias latentes se filtraran hacia su mente. ⠀⠀A veces eran visiones fugaces: un cementerio cubierto de niebla, un rostro que giraba demasiado rápido, un símbolo grabado en piedra que se deshacía al mirarlo. Otras veces sencillamente eran escenas montadas por un niño de cinco años, completamente sin sentido. ⠀⠀Fue en una de esas sesiones que la verdad emergió. ⠀⠀El apellido no era lo importante. Era el lugar donde había desaparecido. ⠀⠀A la mañana siguiente, cuando el reloj marcaba las seis, salió del hostal con un solo destino en mente: la iglesia de San Estanislao, bajo cuya cripta los registros indicaban entidades menos ortodoxas del exorcismo católico, debía investigar. ⠀⠀El viento helado arrastraba copos de nieve sucia mientras Cipriano se perdía entre las calles grises. ⠀⠀En el bolsillo interior de su abrigo, sus dedos rozaban el colgante gastado que llevaba desde niño. ⠀
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  • En el LANTV Channel 4 Noticiero nocturno:

    La transmisión era en vivo, en el estudio principal una locutora con tono grave y profesional, pero con un leve temblor en la voz.

    -"Buenas noches. Una tragedia inimaginable ha sacudido a la comunidad de Santa Carolina esta madrugada. El exclusivo club nocturno ‘Ministry’, ubicado en el distrito portuario, fue consumido por una explosión masiva alrededor de la 3:33 a.m., mientras albergaba a cientos de asistentes a una fiesta privada. Autoridades están haciendo lo posible para apagar el incendio y encontrar sobrevivientes."

    Un corte a imágenes grabadas por testigos retrata como el edificio estalla en una bola de fuego silenciosa por un segundo, antes de que el sonido ensordecedor llegue a la cámara. Gritos de pánico se escuchan de fondo.

    Transiciona a un reportero con los cascos de bomberos desesperados detrás de él, hablando rápido.

    -"Claire, el caos aquí es indescriptible. La explosión fue tan violenta que ventanas a tres calles de distancia se hicieron añicos. Los equipos de rescate trabajan contra reloj, pero… Las llamas eran demasiado intensas. No hubo tiempo de evacuar."

    La cámara enfoca brevemente a una mujer en shock, envuelta en una manta térmica, hablando entre sollozos.

    -"¡Vi gente corriendo… pero las puertas no se abrían! Y luego… ¡Dios mío, el fuego los alcanzó primero a ELLOS…"

    El audio se corta abruptamente. Y vuelve al estudio, la locutora con ceño fruncido lee en voz alta un reporte de última hora.

    -" Según registros, el dueño del local, Christopher Baudelair, estaba presente. Baudelair, un empresario de baja exposición pública, había cerrado el club a medios de esta noche por un “evento exclusivo.’” Fuentes policiales sugieren que…"

    Hace una pausa incómoda.

    -"...El sistema de emergencia fue saboteado. Las salidas estaban bloqueadas desde dentro."

    Aparece una foto de Baudelair. Un hombre bello de unos 30 años, traje impecable, sonrisa fría. La imagen se desvanece para mostrar un primer plano de las ruinas en llamas que alguna vez fueron la fachada del edificio. Súbitamente la transmisión empieza a deteriorarse rápidamente, hasta llenarse de nieve estática.

    La locutora, forzando la calma.

    -"Parece que tenemos problemas técnicos. Volvemos con más después de estos mensajes.”

    El shock de los espectadores recibiría la frialdad de un aviso comercial sobre un nuevo modelo de automóvil eléctrico.
    En el LANTV Channel 4 Noticiero nocturno: La transmisión era en vivo, en el estudio principal una locutora con tono grave y profesional, pero con un leve temblor en la voz. -"Buenas noches. Una tragedia inimaginable ha sacudido a la comunidad de Santa Carolina esta madrugada. El exclusivo club nocturno ‘Ministry’, ubicado en el distrito portuario, fue consumido por una explosión masiva alrededor de la 3:33 a.m., mientras albergaba a cientos de asistentes a una fiesta privada. Autoridades están haciendo lo posible para apagar el incendio y encontrar sobrevivientes." Un corte a imágenes grabadas por testigos retrata como el edificio estalla en una bola de fuego silenciosa por un segundo, antes de que el sonido ensordecedor llegue a la cámara. Gritos de pánico se escuchan de fondo. Transiciona a un reportero con los cascos de bomberos desesperados detrás de él, hablando rápido. -"Claire, el caos aquí es indescriptible. La explosión fue tan violenta que ventanas a tres calles de distancia se hicieron añicos. Los equipos de rescate trabajan contra reloj, pero… Las llamas eran demasiado intensas. No hubo tiempo de evacuar." La cámara enfoca brevemente a una mujer en shock, envuelta en una manta térmica, hablando entre sollozos. -"¡Vi gente corriendo… pero las puertas no se abrían! Y luego… ¡Dios mío, el fuego los alcanzó primero a ELLOS…" El audio se corta abruptamente. Y vuelve al estudio, la locutora con ceño fruncido lee en voz alta un reporte de última hora. -" Según registros, el dueño del local, Christopher Baudelair, estaba presente. Baudelair, un empresario de baja exposición pública, había cerrado el club a medios de esta noche por un “evento exclusivo.’” Fuentes policiales sugieren que…" Hace una pausa incómoda. -"...El sistema de emergencia fue saboteado. Las salidas estaban bloqueadas desde dentro." Aparece una foto de Baudelair. Un hombre bello de unos 30 años, traje impecable, sonrisa fría. La imagen se desvanece para mostrar un primer plano de las ruinas en llamas que alguna vez fueron la fachada del edificio. Súbitamente la transmisión empieza a deteriorarse rápidamente, hasta llenarse de nieve estática. La locutora, forzando la calma. -"Parece que tenemos problemas técnicos. Volvemos con más después de estos mensajes.” El shock de los espectadores recibiría la frialdad de un aviso comercial sobre un nuevo modelo de automóvil eléctrico.
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  • 𝐏𝐨𝐰𝐞𝐫 𝐚𝐧𝐝 𝐌𝐨𝐧𝐞𝐲 Pt 3
    ──── #3D #MonoRol

    ❝ El dinero si importa y cada billete... cuenta. ❞

    Bajo el cielo gris y sombrío de aquella tarde nublada, las patrullas rusas vagaban perdidas entre las calles enrevesadas de un barrio que parecía un laberinto más que un suburbio peligroso. El aroma omnipresente del dinero robado flotaba en el aire, invisible y tentador, burlándose de los policías cuya incapacidad para rastrear el vil metal auguraba la impunidad de George y sus colegas.

    En la oscuridad de un callejón anexo a un taller mecánico, el automóvil de George reposaba agradando con calma y cautela. Deslizándose fuera del vehículo con la cautela de un felino, George se apoyó contra un poste, esperando la desaparición de las sirenas policiales en la distancia. En ese instante, una ola de alivio lo invadió: sus deudas se desvanecían como niebla al sol, y su incipiente imperio criminal se erigía con nuevos cimientos de poder y recursos.

    Sin embargo, a pesar del júbilo que retumbaba en su pecho, George no podía eludir la sombra de una verdad incómoda: con más dinero, venían también mayores responsabilidades hacia su esposa e hija. Y ese compromiso le resultaba una espina envenenada, un pesar profundo que manchaba la euforia de su recién adquirida fortuna.

    𝐏𝐨𝐰𝐞𝐫 𝐚𝐧𝐝 𝐌𝐨𝐧𝐞𝐲 🇷🇺 Pt 3 ──── #3D #MonoRol ❝ El dinero si importa y cada billete... cuenta. ❞ Bajo el cielo gris y sombrío de aquella tarde nublada, las patrullas rusas vagaban perdidas entre las calles enrevesadas de un barrio que parecía un laberinto más que un suburbio peligroso. El aroma omnipresente del dinero robado flotaba en el aire, invisible y tentador, burlándose de los policías cuya incapacidad para rastrear el vil metal auguraba la impunidad de George y sus colegas. En la oscuridad de un callejón anexo a un taller mecánico, el automóvil de George reposaba agradando con calma y cautela. Deslizándose fuera del vehículo con la cautela de un felino, George se apoyó contra un poste, esperando la desaparición de las sirenas policiales en la distancia. En ese instante, una ola de alivio lo invadió: sus deudas se desvanecían como niebla al sol, y su incipiente imperio criminal se erigía con nuevos cimientos de poder y recursos. Sin embargo, a pesar del júbilo que retumbaba en su pecho, George no podía eludir la sombra de una verdad incómoda: con más dinero, venían también mayores responsabilidades hacia su esposa e hija. Y ese compromiso le resultaba una espina envenenada, un pesar profundo que manchaba la euforia de su recién adquirida fortuna.
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  • #MonoRol | La metamorfosis de la inocencia Pt. 02

    Las alarmas de los vehículos policiales que sonaban al fondo de sus pensamientos, se escuchaban como un eco sordo. Los pasos de los oficiales recorrían la escena sobre el piso de madera cubierto de sangre, y las voces de las conversaciones se escuchaban lejanas, como si su mente intentara apagar el ruido. Una pequeña Illyiv de siete años estaba sentada sobre una silla de madera, sus pies no tocaban el suelo. Estaba cubierta por una manta que una oficial le había ofrecido, intentando brindarle algo de consuelo en medio de la situación.

    La escena era desoladora. Su madre, quien había sido asesinada a golpes por su padrastro, yacía sobre el piso frío. Los oficiales y autoridades analizaban la escena, tomando notas y fotografiando cada detalle. Su padrastro había huido, y la única prueba era el testimonio de la pequeña niña de cabello blanco, quien una hora antes había realizado una llamada al servicio de emergencia.

    —Mi padrastro ha matado a mi madre... —había dicho Illyiv a través del teléfono, con una voz tan plana como el agua estancada, fría, vacía, y carente de emociones.

    Ahora, Illyiv observaba la escena como si fuera una extraña en su propio cuerpo. No hubo lágrimas, ni gritos, ni siquiera un temblor en su voz. Era como si una parte de sí misma hubiera muerto hacía mucho tiempo. Los años de abuso la habían convertido en eso, una observadora fría y distante de su propia vida.

    Una trabajadora social, que había sido llamada para hacerse cargo de la niña, se acercó a Illyiv. Colocó unos zapatos en sus pies pequeños y le dijo que era momento de que se fueran, con una voz que intentaba ser amable y comprensiva. La pequeña Illyiv, con la mirada perdida en la distancia, solo podía sentir un vacío abrumador.

    —Vamos, cariño. Es hora de irnos —dijo la trabajadora social, tomando la mano de Illyiv con suavidad—. Pronto todo estará bien.

    Illyiv no respondió, su mirada perdida en algún punto del suelo. La mujer la guió hacia un carro, abriendo la puerta trasera y ayudándola a subir. Mientras el vehículo se alejaba de la escena, Ia pequeña miró por la ventana, viendo cómo las luces de las patrullas se desvanecían en la distancia.

    La trabajadora social la llevó a un centro de acogida temporal, un lugar donde los niños en situaciones de emergencia eran llevados hasta que se pudiera encontrar una solución más permanente. El edificio tenía paredes grises y habitaciones austeras. Illyiv fue llevada a una pequeña habitación con una cama y una mesita de noche.

    —Aquí estarás segura por ahora —dijo la trabajadora social, intentando sonreír—. Si necesitas algo, solo tienes que pedirlo.

    Illyiv asintió ligeramente, pero no dijo nada. Se sentó en la cama, abrazando la manta que aún llevaba consigo. Sabía que las palabras de la trabajadora social eran una mentira piadosa. Nada estaría bien. No ahora, no nunca. Pero en ese momento, no tenía la energía para pensar en el futuro. Solo podía concentrarse en el presente, y en la confusión que la envolvía.

    Mientras la noche caía, Illyiv se acurrucó en la cama, cerrando los ojos y deseando que lo que había dicho esa mujer fuera cierto; que todo pronto estuviera bien. Pero sabía que no era así. Esta era su nueva realidad, y tendría que encontrar la manera de sobrevivir en ella.

    El centro de acogida temporal fue solo eso, temporal. Unos días más tarde, Illyiv fue trasladada a un orfanato en un pueblo cercano, donde tendría una estadía más "permanente", o al menos hasta que alguien decidiera adoptarla, si es que eso llegaba a suceder.

    La pequeña de cabello blanco y ojos vacíos, ahora en el orfanato, estaba sentada en una pequeña sala de terapia, con paredes decoradas con dibujos infantiles y juguetes brillantes que la rodeaban y parecían burlarse de ella. El lugar había sido diseñado para ser acogedor, pero para Illyiv resultaba frío y ajeno. Frente a ella, una psicóloga infantil la observaba con una mirada comprensiva. Sobre la mesa, había un dibujo que Illyiv había hecho a petición de la psicóloga: una casa solitaria sin puertas ni ventanas, rayada con un lápiz negro.

    La psicóloga, sentía un nudo en el estómago mientras miraba a la pequeña niña frente a ella. Sabía que debía manejar la situación con delicadeza, pero cada respuesta de Illyiv le rompía un poco más el corazón.

    —Illyiv, ¿tu padrastro te llegó a maltratar de alguna forma? ¿También te pegaba? —preguntó la psicóloga con suavidad, tratando de mantener su voz calmada, mientras permanecía atenta ante cualquier señal de dolor o miedo en sus ojos.

    —No —respondió Illyiv, su voz vacía y carente de emociones—. Mi padrastro nunca me pegó.

    La doctora asintió, tomando notas, sintiendo una mezcla de alivio y preocupación, siendo consciente de que cada detalle era importante para reconstruir el rompecabezas de su trauma.

    —¿No te hizo daño de ninguna otra forma? —insistió, esperando obtener más información.

    —No. Solo le pegaba a mi madre, no a mí.

    La psicóloga frunció el ceño ligeramente, mirando las cicatrices de quemaduras que cubrían la piel de Illyiv, que iban desde su espalda y se extendían hasta llegar hacia parte sus hombros. Aquellas marcas parecían formar el mapa de un territorio devastado por el fuego.

    —Entonces, ¿quién te hizo esas quemaduras en la espalda? —preguntó, con un nudo en la garganta.

    —Mi madre —dijo Illyiv, con la misma voz vacía—. Era un castigo.

    La doctora intentó mantener la calma, aunque su corazón latía con fuerza.

    —¿Por qué te castigaba de esa manera?

    —Me castigaba cuando me equivocaba en mis pasos de ballet, cuando me cansaba, cuando me quejaba por no querer practicar, o simplemente cuando era débil...

    La psicóloga tragó saliva y respiró hondo, tratando de procesar la información. Sentía una profunda tristeza por la niña que tenía frente a ella.

    —¿Nunca se lo contaste a nadie? ¿Por qué no se lo contaste a amigos o algún maestro? ¿Nunca intentaste pedir ayuda?

    —No tengo amigos. Mi madre no me dejaba salir de casa, y no iba al instituto.

    —Entonces, ¿no has recibido ningún tipo de educación?

    —Mis clases eran particulares... en casa.

    —¿Nunca le contaste a tu profesora particular sobre lo que hacía tu madre?

    —Mi madre siempre estaba presente en mis clases. No quería que nadie me metiera ideas en la cabeza o me malinfluyera.

    La doctora asintió lentamente, sintiendo una mezcla de impotencia, frustración y compasión.

    —¿Tu padrastro sabía lo que te hacía tu madre? ¿Cómo era tu relación con él?

    —Nunca estaba en casa. No sabía que me quemaba, pero tampoco le importaba. Decía que yo no era su hija.

    La psicóloga tomó notas, su corazón pesado con la carga de la historia de Illyiv. Sabía que el camino hacia la recuperación sería largo y difícil, pero estaba decidida a ayudar a la niña a encontrar algo de paz en medio de su tormento.

    —Illyiv, ¿cómo te sientes ahora? —preguntó la psicóloga, intentando conectar con la niña.

    —No lo sé —respondió Illyiv, su voz aún carente de emoción—. No me gusta este lugar —se limitó a decir.

    —¿Hay algo que te haga sentir mejor? —insistió la psicóloga, buscando una chispa de esperanza.

    Illyiv pensó por un momento.

    —Me gusta bailar...

    La mujer sonrió ligeramente, viendo una pequeña chispa de interés en los ojos de Illyiv.

    —Eso es bueno. Bailar puede ser una forma de expresar tus sentimientos y encontrar un poco de paz...

    Illyiv no respondió, parecía atrapada en su propio mundo, pero la psicóloga sentía que había encontrado un pequeño punto de conexión. Ella estaba dispuesta a acompañarla en cada paso del proceso, genuinamente interesada en ayudar a la pequeña. Sin embargo, para ese momento aquella mujer desconocía que el destino no le permitiría ayudarla, y es que la vida muchas veces puede ser cruel e impredecible.
    #MonoRol | La metamorfosis de la inocencia Pt. 02 Las alarmas de los vehículos policiales que sonaban al fondo de sus pensamientos, se escuchaban como un eco sordo. Los pasos de los oficiales recorrían la escena sobre el piso de madera cubierto de sangre, y las voces de las conversaciones se escuchaban lejanas, como si su mente intentara apagar el ruido. Una pequeña Illyiv de siete años estaba sentada sobre una silla de madera, sus pies no tocaban el suelo. Estaba cubierta por una manta que una oficial le había ofrecido, intentando brindarle algo de consuelo en medio de la situación. La escena era desoladora. Su madre, quien había sido asesinada a golpes por su padrastro, yacía sobre el piso frío. Los oficiales y autoridades analizaban la escena, tomando notas y fotografiando cada detalle. Su padrastro había huido, y la única prueba era el testimonio de la pequeña niña de cabello blanco, quien una hora antes había realizado una llamada al servicio de emergencia. —Mi padrastro ha matado a mi madre... —había dicho Illyiv a través del teléfono, con una voz tan plana como el agua estancada, fría, vacía, y carente de emociones. Ahora, Illyiv observaba la escena como si fuera una extraña en su propio cuerpo. No hubo lágrimas, ni gritos, ni siquiera un temblor en su voz. Era como si una parte de sí misma hubiera muerto hacía mucho tiempo. Los años de abuso la habían convertido en eso, una observadora fría y distante de su propia vida. Una trabajadora social, que había sido llamada para hacerse cargo de la niña, se acercó a Illyiv. Colocó unos zapatos en sus pies pequeños y le dijo que era momento de que se fueran, con una voz que intentaba ser amable y comprensiva. La pequeña Illyiv, con la mirada perdida en la distancia, solo podía sentir un vacío abrumador. —Vamos, cariño. Es hora de irnos —dijo la trabajadora social, tomando la mano de Illyiv con suavidad—. Pronto todo estará bien. Illyiv no respondió, su mirada perdida en algún punto del suelo. La mujer la guió hacia un carro, abriendo la puerta trasera y ayudándola a subir. Mientras el vehículo se alejaba de la escena, Ia pequeña miró por la ventana, viendo cómo las luces de las patrullas se desvanecían en la distancia. La trabajadora social la llevó a un centro de acogida temporal, un lugar donde los niños en situaciones de emergencia eran llevados hasta que se pudiera encontrar una solución más permanente. El edificio tenía paredes grises y habitaciones austeras. Illyiv fue llevada a una pequeña habitación con una cama y una mesita de noche. —Aquí estarás segura por ahora —dijo la trabajadora social, intentando sonreír—. Si necesitas algo, solo tienes que pedirlo. Illyiv asintió ligeramente, pero no dijo nada. Se sentó en la cama, abrazando la manta que aún llevaba consigo. Sabía que las palabras de la trabajadora social eran una mentira piadosa. Nada estaría bien. No ahora, no nunca. Pero en ese momento, no tenía la energía para pensar en el futuro. Solo podía concentrarse en el presente, y en la confusión que la envolvía. Mientras la noche caía, Illyiv se acurrucó en la cama, cerrando los ojos y deseando que lo que había dicho esa mujer fuera cierto; que todo pronto estuviera bien. Pero sabía que no era así. Esta era su nueva realidad, y tendría que encontrar la manera de sobrevivir en ella. El centro de acogida temporal fue solo eso, temporal. Unos días más tarde, Illyiv fue trasladada a un orfanato en un pueblo cercano, donde tendría una estadía más "permanente", o al menos hasta que alguien decidiera adoptarla, si es que eso llegaba a suceder. La pequeña de cabello blanco y ojos vacíos, ahora en el orfanato, estaba sentada en una pequeña sala de terapia, con paredes decoradas con dibujos infantiles y juguetes brillantes que la rodeaban y parecían burlarse de ella. El lugar había sido diseñado para ser acogedor, pero para Illyiv resultaba frío y ajeno. Frente a ella, una psicóloga infantil la observaba con una mirada comprensiva. Sobre la mesa, había un dibujo que Illyiv había hecho a petición de la psicóloga: una casa solitaria sin puertas ni ventanas, rayada con un lápiz negro. La psicóloga, sentía un nudo en el estómago mientras miraba a la pequeña niña frente a ella. Sabía que debía manejar la situación con delicadeza, pero cada respuesta de Illyiv le rompía un poco más el corazón. —Illyiv, ¿tu padrastro te llegó a maltratar de alguna forma? ¿También te pegaba? —preguntó la psicóloga con suavidad, tratando de mantener su voz calmada, mientras permanecía atenta ante cualquier señal de dolor o miedo en sus ojos. —No —respondió Illyiv, su voz vacía y carente de emociones—. Mi padrastro nunca me pegó. La doctora asintió, tomando notas, sintiendo una mezcla de alivio y preocupación, siendo consciente de que cada detalle era importante para reconstruir el rompecabezas de su trauma. —¿No te hizo daño de ninguna otra forma? —insistió, esperando obtener más información. —No. Solo le pegaba a mi madre, no a mí. La psicóloga frunció el ceño ligeramente, mirando las cicatrices de quemaduras que cubrían la piel de Illyiv, que iban desde su espalda y se extendían hasta llegar hacia parte sus hombros. Aquellas marcas parecían formar el mapa de un territorio devastado por el fuego. —Entonces, ¿quién te hizo esas quemaduras en la espalda? —preguntó, con un nudo en la garganta. —Mi madre —dijo Illyiv, con la misma voz vacía—. Era un castigo. La doctora intentó mantener la calma, aunque su corazón latía con fuerza. —¿Por qué te castigaba de esa manera? —Me castigaba cuando me equivocaba en mis pasos de ballet, cuando me cansaba, cuando me quejaba por no querer practicar, o simplemente cuando era débil... La psicóloga tragó saliva y respiró hondo, tratando de procesar la información. Sentía una profunda tristeza por la niña que tenía frente a ella. —¿Nunca se lo contaste a nadie? ¿Por qué no se lo contaste a amigos o algún maestro? ¿Nunca intentaste pedir ayuda? —No tengo amigos. Mi madre no me dejaba salir de casa, y no iba al instituto. —Entonces, ¿no has recibido ningún tipo de educación? —Mis clases eran particulares... en casa. —¿Nunca le contaste a tu profesora particular sobre lo que hacía tu madre? —Mi madre siempre estaba presente en mis clases. No quería que nadie me metiera ideas en la cabeza o me malinfluyera. La doctora asintió lentamente, sintiendo una mezcla de impotencia, frustración y compasión. —¿Tu padrastro sabía lo que te hacía tu madre? ¿Cómo era tu relación con él? —Nunca estaba en casa. No sabía que me quemaba, pero tampoco le importaba. Decía que yo no era su hija. La psicóloga tomó notas, su corazón pesado con la carga de la historia de Illyiv. Sabía que el camino hacia la recuperación sería largo y difícil, pero estaba decidida a ayudar a la niña a encontrar algo de paz en medio de su tormento. —Illyiv, ¿cómo te sientes ahora? —preguntó la psicóloga, intentando conectar con la niña. —No lo sé —respondió Illyiv, su voz aún carente de emoción—. No me gusta este lugar —se limitó a decir. —¿Hay algo que te haga sentir mejor? —insistió la psicóloga, buscando una chispa de esperanza. Illyiv pensó por un momento. —Me gusta bailar... La mujer sonrió ligeramente, viendo una pequeña chispa de interés en los ojos de Illyiv. —Eso es bueno. Bailar puede ser una forma de expresar tus sentimientos y encontrar un poco de paz... Illyiv no respondió, parecía atrapada en su propio mundo, pero la psicóloga sentía que había encontrado un pequeño punto de conexión. Ella estaba dispuesta a acompañarla en cada paso del proceso, genuinamente interesada en ayudar a la pequeña. Sin embargo, para ese momento aquella mujer desconocía que el destino no le permitiría ayudarla, y es que la vida muchas veces puede ser cruel e impredecible.
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  • #MonoRol

    𝙋𝘼𝙍𝘼𝙉𝙊𝙓 𝙇𝙊𝙎𝙏 𝙁𝙄𝙇𝙀𝙎
    ...
    𝐋𝐚 𝐀𝐜𝐚𝐝𝐞𝐦𝐢𝐚
    𝐂𝐡𝐚𝐩𝐭𝐞𝐫 𝐈

    El joven albino, había alcanzado sus dieciocho primaveras. En su pecho, el corazón latía con una mezcla de emoción y temor, pues se encontraba en su primer día en la academia policial de Rumanía, un lugar que prometía forjar su destino como un buen hombre pese a lo que hizo en el orfanato.

    Alrededor de él, desfilaban rostros juveniles, muchachos y muchachas que no paraban de charlar o reir.

    Caminando entre los demás, con la vista baja, se sentía como un navegante en un océano de ansiedades, donde cada ola amenazaba con devorarlo.

    El eco del timbre rompió aquel mar de sensaciones, anunciando el momento de agruparse en filas.

    Con un suspiro que intentaba calmar su agitado ser, se unió a sus compañeros para cantar el himno nacional.

    De pronto, como si de un proyectil se tratase, una bola de papel choco contra su rostro, justo allí donde el tapabocas cubría su albina piel.

    Con un estruendo sordo, el papel se estrelló contra él, lanzado desde la mano de un jovencito burlesco.

    La risa pícaramente contenida del provocador se extendía y llegaba a sus oídos.

    El joven albino bajó la mirada, atrapado entre la humillación y el deber. Sin poder evitarlo, un ardor siseante invadió su corazón.

    :Ø: Se está burlando de ti y con ello todo mundo se burla de ti, se ríen a tus espaldas y creeme que si los ves, te darás cuenta de lo que te digo. ¡Devuélvele lo que te hizo!

    Aquel alto joven apretó sus puños, sintiendo cómo la rabia e indignación hervían hasta la punta de sus dedos.

    Sin poder contenerse, se agachó, recogió la bola de papel y, al identificar al provocador, la lanzó de vuelta con toda la fuerza que su frustración le permitió.

    La bola surcó el aire como una flecha impaciente, impactando con tal intensidad en el rostro del otro joven que este retrocedió, sorprendido y dolorido.

    Pero no hubo triunfo en aquel gesto, solo una breve chispa de revancha seguida por el control de la autoridad.

    Un maestro, con mirada severa y ceño fruncido, tomó a Dorian por las orejas.

    "¡Esto no es forma de comportarse en esta academia!"

    Reprendió. La voz del maestro resonó en Dorian y así fue como la vida le dió la bienvenida en su nueva etapa.
    #MonoRol 𝙋𝘼𝙍𝘼𝙉𝙊𝙓 𝙇𝙊𝙎𝙏 𝙁𝙄𝙇𝙀𝙎 ... 𝐋𝐚 𝐀𝐜𝐚𝐝𝐞𝐦𝐢𝐚 𝐂𝐡𝐚𝐩𝐭𝐞𝐫 𝐈 El joven albino, había alcanzado sus dieciocho primaveras. En su pecho, el corazón latía con una mezcla de emoción y temor, pues se encontraba en su primer día en la academia policial de Rumanía, un lugar que prometía forjar su destino como un buen hombre pese a lo que hizo en el orfanato. Alrededor de él, desfilaban rostros juveniles, muchachos y muchachas que no paraban de charlar o reir. Caminando entre los demás, con la vista baja, se sentía como un navegante en un océano de ansiedades, donde cada ola amenazaba con devorarlo. El eco del timbre rompió aquel mar de sensaciones, anunciando el momento de agruparse en filas. Con un suspiro que intentaba calmar su agitado ser, se unió a sus compañeros para cantar el himno nacional. De pronto, como si de un proyectil se tratase, una bola de papel choco contra su rostro, justo allí donde el tapabocas cubría su albina piel. Con un estruendo sordo, el papel se estrelló contra él, lanzado desde la mano de un jovencito burlesco. La risa pícaramente contenida del provocador se extendía y llegaba a sus oídos. El joven albino bajó la mirada, atrapado entre la humillación y el deber. Sin poder evitarlo, un ardor siseante invadió su corazón. :Ø: Se está burlando de ti y con ello todo mundo se burla de ti, se ríen a tus espaldas y creeme que si los ves, te darás cuenta de lo que te digo. ¡Devuélvele lo que te hizo! Aquel alto joven apretó sus puños, sintiendo cómo la rabia e indignación hervían hasta la punta de sus dedos. Sin poder contenerse, se agachó, recogió la bola de papel y, al identificar al provocador, la lanzó de vuelta con toda la fuerza que su frustración le permitió. La bola surcó el aire como una flecha impaciente, impactando con tal intensidad en el rostro del otro joven que este retrocedió, sorprendido y dolorido. Pero no hubo triunfo en aquel gesto, solo una breve chispa de revancha seguida por el control de la autoridad. Un maestro, con mirada severa y ceño fruncido, tomó a Dorian por las orejas. "¡Esto no es forma de comportarse en esta academia!" Reprendió. La voz del maestro resonó en Dorian y así fue como la vida le dió la bienvenida en su nueva etapa.
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  • #Monorol

    𝙋𝘼𝙍𝘼𝙉𝙊𝙓 𝙇𝙊𝙎𝙏 𝙁𝙄𝙇𝙀𝙎
    ...
    𝐿𝑎 𝑉𝑜𝑟𝑎𝑔𝑖𝑛𝑒
    𝐿𝑎𝑠𝑡 𝐶ℎ𝑎𝑝𝑡𝑒𝑟


    ➤ En otras noticias tenemos el Trágico Incidente en la Mansión Vorágine.

    En un evento que ha conmocionado a la comunidad, la Mansión Vorágine, un conocido orfanato caritativo que llevaba operando más de 12 años, ha sido escenario de uno de los episodios más tristes de su historia. Las fuerzas policiales rumanas ingresaron al establecimiento y encontraron numerosos cadáveres de los trabajadores. Lo más extraño de todo era que los pequeños afirmaron no haber visto ni oído nada, pero según testimonios de los vecinos, se escucharon tiroteos y explosiones durante el incidente.

    Hasta el momento, las autoridades están trabajando arduamente para esclarecer los hechos y encontrar respuestas a esta trágica situación. En una sorprendente revelación, el dueño del orfanato, el doctor Joseph Schmidt, quien lideraba está organización caritativa, no ha sido localizado. La policía está investigando tanto su desaparición como el trágico suceso ocurrido en la mansión.

    . . .
    #Monorol 𝙋𝘼𝙍𝘼𝙉𝙊𝙓 𝙇𝙊𝙎𝙏 𝙁𝙄𝙇𝙀𝙎 ... 𝐿𝑎 𝑉𝑜𝑟𝑎𝑔𝑖𝑛𝑒 𝐿𝑎𝑠𝑡 𝐶ℎ𝑎𝑝𝑡𝑒𝑟 ➤ En otras noticias tenemos el Trágico Incidente en la Mansión Vorágine. En un evento que ha conmocionado a la comunidad, la Mansión Vorágine, un conocido orfanato caritativo que llevaba operando más de 12 años, ha sido escenario de uno de los episodios más tristes de su historia. Las fuerzas policiales rumanas ingresaron al establecimiento y encontraron numerosos cadáveres de los trabajadores. Lo más extraño de todo era que los pequeños afirmaron no haber visto ni oído nada, pero según testimonios de los vecinos, se escucharon tiroteos y explosiones durante el incidente. Hasta el momento, las autoridades están trabajando arduamente para esclarecer los hechos y encontrar respuestas a esta trágica situación. En una sorprendente revelación, el dueño del orfanato, el doctor Joseph Schmidt, quien lideraba está organización caritativa, no ha sido localizado. La policía está investigando tanto su desaparición como el trágico suceso ocurrido en la mansión. . . .
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  • Es impresionante lo que la gente tira a la basura, de seguro habia una rama policial dedicada expresamente a investigar ese tipo de cosas, porque se pueden saber muchas cosas sobre alguien, solo revisando sus desperdicios.
    Jipy lo sabe muy bien, porque esta en una misión.
    Le robó un chaleco refractario a uno de los oficiales de transito mientras bebian café y se fue directo a la zona de containers de basura, correspondiente a un edificio de departamentos pequeño. Queria saber si los inquilinos eran gentes robables y para eso, con guantes que tambien le robó al oficial, se dedicó a hurgar con sumo cuidado los desperdicios.
    Nada fuera de lo normal: envoltorios de galletas baratas, basura orgánica fresca, mas plastico, latas, un feto, frituras resecas y cajas de pizza. Nope, ese no era un buen área para meterse, parecia que ahí habia poco dinero, a juzgar por la cantidad de envoltorios de comida chatarra y las pocas sobras de comida rancia, no se comía bien ahi y no se desperdiciaba porque no alcanzaba. Ademas no encontró basura de electrodomesticos rotos o partes plasticas de vehiculos, asi que no hay dinero para enseres domésticos. Sí encontró muchos móviles rotos o discontinuados, demasiados para un container y un edificio, señal de que tal vez ahi habia droga.
    Estaba por retirarse cuando encontró un acompañante, un michi.
    Jean lo observa y sonríe, tiene un collsr con placa y un lindo pelaje, está gordito y parece muy confiado.
    —¿Y tu a que vienes? ¿También vienes a abortar? -
    Le mira entre las patas, ve dos coquitos.
    —Ah bueno, descuida, si eres padre puedes abortar en cualquier momento a tus michijos, no importa si son grandes.-
    El gato se habia acercado, buscando compañía humana.

    Estaba por irse, pero ver al michi ahí le dió inseguridad. Se notaba que no era de por ahí ¿Sería de algún lugar aledaño?
    Tenia placa, pero no queria arriesgarse a llamar a un desonocido en ese callejón, asi que se llevó al gato a su depto ocupado clandestinamente, y en la tranquilidad de su hogar, decidió marcar al número. No habia nombre ni direccion, solo un teléfono.

    //Libreee para quien quiera responder~
    Es impresionante lo que la gente tira a la basura, de seguro habia una rama policial dedicada expresamente a investigar ese tipo de cosas, porque se pueden saber muchas cosas sobre alguien, solo revisando sus desperdicios. Jipy lo sabe muy bien, porque esta en una misión. Le robó un chaleco refractario a uno de los oficiales de transito mientras bebian café y se fue directo a la zona de containers de basura, correspondiente a un edificio de departamentos pequeño. Queria saber si los inquilinos eran gentes robables y para eso, con guantes que tambien le robó al oficial, se dedicó a hurgar con sumo cuidado los desperdicios. Nada fuera de lo normal: envoltorios de galletas baratas, basura orgánica fresca, mas plastico, latas, un feto, frituras resecas y cajas de pizza. Nope, ese no era un buen área para meterse, parecia que ahí habia poco dinero, a juzgar por la cantidad de envoltorios de comida chatarra y las pocas sobras de comida rancia, no se comía bien ahi y no se desperdiciaba porque no alcanzaba. Ademas no encontró basura de electrodomesticos rotos o partes plasticas de vehiculos, asi que no hay dinero para enseres domésticos. Sí encontró muchos móviles rotos o discontinuados, demasiados para un container y un edificio, señal de que tal vez ahi habia droga. Estaba por retirarse cuando encontró un acompañante, un michi. Jean lo observa y sonríe, tiene un collsr con placa y un lindo pelaje, está gordito y parece muy confiado. —¿Y tu a que vienes? ¿También vienes a abortar? - Le mira entre las patas, ve dos coquitos. —Ah bueno, descuida, si eres padre puedes abortar en cualquier momento a tus michijos, no importa si son grandes.- El gato se habia acercado, buscando compañía humana. Estaba por irse, pero ver al michi ahí le dió inseguridad. Se notaba que no era de por ahí ¿Sería de algún lugar aledaño? Tenia placa, pero no queria arriesgarse a llamar a un desonocido en ese callejón, asi que se llevó al gato a su depto ocupado clandestinamente, y en la tranquilidad de su hogar, decidió marcar al número. No habia nombre ni direccion, solo un teléfono. //Libreee para quien quiera responder~
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  • - A𝑠í q𝑢e... 𝑡e𝑛e𝑚o𝑠 𝑢n a𝑡a𝑞u𝑒 𝑑e v𝑎m𝑝i𝑟o q𝑢e n𝑜 𝑓u𝑒 𝑝r𝑜v𝑜c𝑎d𝑜 𝑝o𝑟 𝑢n v𝑎m𝑝i𝑟o y... 𝑢n t𝑖p𝑜 𝑟e𝑎n𝑖m𝑎d𝑜 𝑝e𝑟o n𝑜 𝑒s u𝑛 𝑧o𝑚b𝑖e... -Dean alzó sus cejas mirando a Sam con cierta incredulidad. Después se presionó el puente de la nariz mientras asentía.

    Hope rio dándole un suave apretón en el brazo antes de alargar la mano para tomar el informe policial del primer caso.

    -V𝑎m𝑜s, 𝑠e𝑔u𝑟o q𝑢e n𝑜 𝑒s l𝑜 𝑚á𝑠 𝑟a𝑟o q𝑢e h𝑎s v𝑖s𝑡o e𝑛 𝑡u v𝑖d𝑎... L𝑎 𝑣e𝑟d𝑎d, 𝑒s q𝑢e s𝑖 𝑙o p𝑖e𝑛s𝑎s p𝑢e𝑑e s𝑒r h𝑎s𝑡a d𝑖v𝑒r𝑡i𝑑o -comentó mientras repasaba el informe con sus ojos azules centrados en cada linea de aquellas páginas. Luego al darse cuenta de lo mal que sonó, alzó la mirada y miró a ambos hermanos, primero a uno y luego a otro- 𝑆i... 𝑜b𝑣i𝑎m𝑜s l𝑎s v𝑖c𝑡i𝑚a𝑠 𝑚o𝑟t𝑎l𝑒s, 𝑐l𝑎r𝑜 -repuso.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [BxbyDriv3r]

    ㅤㅤㅤㅤㅤ #Personajes3D #3D #Comunidad3D
    - A𝑠í q𝑢e... 𝑡e𝑛e𝑚o𝑠 𝑢n a𝑡a𝑞u𝑒 𝑑e v𝑎m𝑝i𝑟o q𝑢e n𝑜 𝑓u𝑒 𝑝r𝑜v𝑜c𝑎d𝑜 𝑝o𝑟 𝑢n v𝑎m𝑝i𝑟o y... 𝑢n t𝑖p𝑜 𝑟e𝑎n𝑖m𝑎d𝑜 𝑝e𝑟o n𝑜 𝑒s u𝑛 𝑧o𝑚b𝑖e... -Dean alzó sus cejas mirando a Sam con cierta incredulidad. Después se presionó el puente de la nariz mientras asentía. Hope rio dándole un suave apretón en el brazo antes de alargar la mano para tomar el informe policial del primer caso. -V𝑎m𝑜s, 𝑠e𝑔u𝑟o q𝑢e n𝑜 𝑒s l𝑜 𝑚á𝑠 𝑟a𝑟o q𝑢e h𝑎s v𝑖s𝑡o e𝑛 𝑡u v𝑖d𝑎... L𝑎 𝑣e𝑟d𝑎d, 𝑒s q𝑢e s𝑖 𝑙o p𝑖e𝑛s𝑎s p𝑢e𝑑e s𝑒r h𝑎s𝑡a d𝑖v𝑒r𝑡i𝑑o -comentó mientras repasaba el informe con sus ojos azules centrados en cada linea de aquellas páginas. Luego al darse cuenta de lo mal que sonó, alzó la mirada y miró a ambos hermanos, primero a uno y luego a otro- 𝑆i... 𝑜b𝑣i𝑎m𝑜s l𝑎s v𝑖c𝑡i𝑚a𝑠 𝑚o𝑟t𝑎l𝑒s, 𝑐l𝑎r𝑜 -repuso. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [BxbyDriv3r] ㅤㅤㅤㅤㅤ #Personajes3D #3D #Comunidad3D
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  • Sombras en los Muelles
    Fandom Original
    Categoría Original
    Santiago dejó escapar una risa suave mientras observaba a Jane moverse con esa precisión felina, casi desafiante. El ambiente en los muelles estaba cargado de esa atmósfera pesada, impregnada de sal y óxido. La humedad se aferraba a cada superficie, mientras el crujido de las tablas viejas bajo sus pies marcaba un eco débil entre los barcos abandonados. Las cintas policiales ondeaban con la brisa nocturna, como advertencias olvidadas, y el olor a agua estancada lo envolvía.

    —Si querías llevarme a un lugar a solas, no tenías que inventar todo esto —

    comentó Santiago, en tono burlón, queriendo provocarla un poco, su sonrisa maliciosa asomándose por el rabillo de sus

    El silencio del lugar se hacía más profundo, solo interrumpido por el murmullo lejano de las olas y el eco distante de sus pasos. Santiago echó un vistazo alrededor, como si apreciara la ironía de la situación

    —Esto casi parece sacado de una película mala —

    continuó, sin dejar de observar cada rincón

    —. Un cadáver en los muelles, cámaras que capturan un tipo que se parece a mí, y ahora tú y yo, juntos, buscando pistas—

    Con una mirada juguetona, dio un par de pasos hacia la oscuridad, donde sabía que nadie los vería. Sin más preámbulo, su cuerpo empezó a cambiar. Sus rasgos se volvieron más afilados, sus ojos más oscuros, su piel adoptó un brillo fantasmal, y la energía que lo rodeaba se tornó opresiva. Solo su cabello blanco permaneció inalterado, brillando bajo la luz de la luna. Al transformarse en su forma demoniaca, la tensión en su cuerpo

    —Así estamos más cómodos... ¿no crees? —

    dijo en un tono grave, sus ojos brillando con ese toque travieso, mientras esperaba su reacción

    //Rol Privado con Jane Doe
    Santiago dejó escapar una risa suave mientras observaba a Jane moverse con esa precisión felina, casi desafiante. El ambiente en los muelles estaba cargado de esa atmósfera pesada, impregnada de sal y óxido. La humedad se aferraba a cada superficie, mientras el crujido de las tablas viejas bajo sus pies marcaba un eco débil entre los barcos abandonados. Las cintas policiales ondeaban con la brisa nocturna, como advertencias olvidadas, y el olor a agua estancada lo envolvía. —Si querías llevarme a un lugar a solas, no tenías que inventar todo esto — comentó Santiago, en tono burlón, queriendo provocarla un poco, su sonrisa maliciosa asomándose por el rabillo de sus El silencio del lugar se hacía más profundo, solo interrumpido por el murmullo lejano de las olas y el eco distante de sus pasos. Santiago echó un vistazo alrededor, como si apreciara la ironía de la situación —Esto casi parece sacado de una película mala — continuó, sin dejar de observar cada rincón —. Un cadáver en los muelles, cámaras que capturan un tipo que se parece a mí, y ahora tú y yo, juntos, buscando pistas— Con una mirada juguetona, dio un par de pasos hacia la oscuridad, donde sabía que nadie los vería. Sin más preámbulo, su cuerpo empezó a cambiar. Sus rasgos se volvieron más afilados, sus ojos más oscuros, su piel adoptó un brillo fantasmal, y la energía que lo rodeaba se tornó opresiva. Solo su cabello blanco permaneció inalterado, brillando bajo la luz de la luna. Al transformarse en su forma demoniaca, la tensión en su cuerpo —Así estamos más cómodos... ¿no crees? — dijo en un tono grave, sus ojos brillando con ese toque travieso, mientras esperaba su reacción //Rol Privado con [spark_lime_hippo_384]
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