• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Mentí, no volví, porque justo cuando dije que iba a responder los roles, conseguí un trabajo y me ha tenido explotado desde entonces T^T

    No me he olvidado de ustedes, ojalá ustedes no se hayan olvidado de mi )':
    Mentí, no volví, porque justo cuando dije que iba a responder los roles, conseguí un trabajo y me ha tenido explotado desde entonces T^T No me he olvidado de ustedes, ojalá ustedes no se hayan olvidado de mi )':
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  • La felicidad, un estado tan efímero que duele; meta inalcanzable tras la que todos corren...

    — Me cansé... — Murmuró Nairis. La lluvia ya no era una molestia, al menos era una sensación real. El frío que sentía sería el ancla para mantenerla en la realidad. — Es estúpido... — Un suspiro escapó sus labios.

    Caminó por las calles encharcadas con su mente como única compañera, con sus pensamientos como tortura; al menos no había silencio, fruto de la lluvia que arremetía contra ella.

    Parece que no importaba lo que se esforzara por encajar en algún lado, nada daría frutos, nada se mantendría y es que, como muchos dicen, las mentiras tienen las patas cortas.

    El mundo era su escenario.
    Su forma de ser su actuación.
    Pero siempre que se acababa la función y se cerraba el telón, el resultado era el mismo; un vacío que devoraba toda emoción.

    Las risas no le pertenecían, pero tampoco lo hacían los llantos.
    Nadie podía afirmar conocerla con certeza, por cercano que fuera, entonces ¿Qué debía hacer?

    Se refugió brevemente en un callejón. — Todo se irá a la mierda tarde o temprano... — Suspiró nuevamente, el frío le calaba hasta los huesos. — Quizás es momento de dejarme ir... — Cerró los ojos mientras reflexionaba. — O de dejarme ver... — Se abrazó a si misma ¿Cuánto tardaría en explotar?
    La felicidad, un estado tan efímero que duele; meta inalcanzable tras la que todos corren... — Me cansé... — Murmuró Nairis. La lluvia ya no era una molestia, al menos era una sensación real. El frío que sentía sería el ancla para mantenerla en la realidad. — Es estúpido... — Un suspiro escapó sus labios. Caminó por las calles encharcadas con su mente como única compañera, con sus pensamientos como tortura; al menos no había silencio, fruto de la lluvia que arremetía contra ella. Parece que no importaba lo que se esforzara por encajar en algún lado, nada daría frutos, nada se mantendría y es que, como muchos dicen, las mentiras tienen las patas cortas. El mundo era su escenario. Su forma de ser su actuación. Pero siempre que se acababa la función y se cerraba el telón, el resultado era el mismo; un vacío que devoraba toda emoción. Las risas no le pertenecían, pero tampoco lo hacían los llantos. Nadie podía afirmar conocerla con certeza, por cercano que fuera, entonces ¿Qué debía hacer? Se refugió brevemente en un callejón. — Todo se irá a la mierda tarde o temprano... — Suspiró nuevamente, el frío le calaba hasta los huesos. — Quizás es momento de dejarme ir... — Cerró los ojos mientras reflexionaba. — O de dejarme ver... — Se abrazó a si misma ¿Cuánto tardaría en explotar?
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  • —Sigue sin entrarle en la cabeza que alguien pueda querer o, incluso, tolerar a Negan, pero en fin—

    #outofplot
    —Sigue sin entrarle en la cabeza que alguien pueda querer o, incluso, tolerar a Negan, pero en fin— #outofplot
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  • — ¡Jefe! Hoy no me quedaré horas extras. Quiero libertad. Ya no quiero ser sobreexplotada...(?)
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  • -Debo evitar que la gente explote en mi cara.. la sangre deja residuos en la ropa y después tengo que aguantar a Ivonne con su voz de encanto decirme "-Señorita, hemos tirado su ropa. Ya no es una niña para estar ensuciándose así."

    -Lo siento Ivonne, pero creo que esto nunca parará
    -Debo evitar que la gente explote en mi cara.. la sangre deja residuos en la ropa y después tengo que aguantar a Ivonne con su voz de encanto decirme "-Señorita, hemos tirado su ropa. Ya no es una niña para estar ensuciándose así." -Lo siento Ivonne, pero creo que esto nunca parará
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  • Se encuentran y reaccionan al instante.
    El calor sube.
    Se siente y amenaza con explotar.
    Bloqueo. Se sabía desde el principio.
    Otro chorrito.
    Se encuentran y reaccionan al instante. El calor sube. Se siente y amenaza con explotar. Bloqueo. Se sabía desde el principio. Otro chorrito.
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  • (Otro) Mal día
    Fandom Oc's, criminal minds, 911, etc, no powers au
    Categoría Otros
    Había tomado el café de la mañana más de una vez, sentía una incomodidad más intensa de la normal. El regalo aún estaba sobre la mesa, era obvio que le encantaría el obsequio, estaba segura. Por desgracia no lo estaba de llevarlo hasta la homenajeada

    Por suerte tenía el resto del día para pensarlo, tomó lo más importante: su bolsa, llaves y cigarros. Lista para comenzar su rutina en el trabajo. De salida notó que su puerta estaba algo recia, a veces se ponía así en tiempos de lluvia, era de esa madera mala que se hinchaba solo con pasarle por al lado con vaso con agua. Lo único raro era que no había llovido en días. Eso levantó sus sospechas y la hizo revisar la parte inferior de esta. En efecto, la puerta tenía una nota, escrita en un cartón grueso, para que se notara, supuso. La nota era de aquel vecino que era como un padre para ella, se había quedado sin café y sin tiempo para comprar más así que le pedía de favor que se encargara de eso.

    Anotando en su mente ese pequeño desvío se dirigió hacia la salida del edificio dos pisos abajo incluyendo el suyo. El lugar favorito de su vecino no quedaba muy lejos de su trabajo. Era una pequeña tienda a mediación de calle en donde vendían café hecho y en bolsas. El odio a las filas largas es algo común entre la gente, pero para Narelle en específico era una tortura así que solo rezaba porque el lugar estuviera vacío.

    Frente a ella solo vió a una persona en la fila, por suerte. La persona frente a ella le sonrió y la dejó pasar, al parecer no encontraba su dinero. Narelle le agradeció y tomó su turno, compró lo que debía y se fué. Iba a penas por la esquina de esa calle cuando sintió un estruendo que la hizo voltear. De un momento a otro el lugar estaba en llamas, no parecía haber tantos heridos debido a que el lugar estaba casi vacío. Su instinto la hizo correr hacia la cafetería, dejando sus compras y su bolsa en el suelo y solo llevando su teléfono con ella. Rápidamente llamó a los bomberos mientras le gritaba todos que se alejara, que era paramédico y sabía que podría volver a explotar dependiendo de el motivo inicial.

    Entre la multitud de encontró con que había alguien en el suelo, la persona que le había dado el turno minutos antes. Ayudó a que se levantara y ambos se movieron un poco lejos del lugar. Enseguida le dió primeros auxilios hasta que por fin reaccionó

    —Estás bien? Puedes respirar bien o moverte? Sabes qué pasó allí?

    Se quedó mirando, esperando una reacción de esa persona, una respuesta
    Había tomado el café de la mañana más de una vez, sentía una incomodidad más intensa de la normal. El regalo aún estaba sobre la mesa, era obvio que le encantaría el obsequio, estaba segura. Por desgracia no lo estaba de llevarlo hasta la homenajeada Por suerte tenía el resto del día para pensarlo, tomó lo más importante: su bolsa, llaves y cigarros. Lista para comenzar su rutina en el trabajo. De salida notó que su puerta estaba algo recia, a veces se ponía así en tiempos de lluvia, era de esa madera mala que se hinchaba solo con pasarle por al lado con vaso con agua. Lo único raro era que no había llovido en días. Eso levantó sus sospechas y la hizo revisar la parte inferior de esta. En efecto, la puerta tenía una nota, escrita en un cartón grueso, para que se notara, supuso. La nota era de aquel vecino que era como un padre para ella, se había quedado sin café y sin tiempo para comprar más así que le pedía de favor que se encargara de eso. Anotando en su mente ese pequeño desvío se dirigió hacia la salida del edificio dos pisos abajo incluyendo el suyo. El lugar favorito de su vecino no quedaba muy lejos de su trabajo. Era una pequeña tienda a mediación de calle en donde vendían café hecho y en bolsas. El odio a las filas largas es algo común entre la gente, pero para Narelle en específico era una tortura así que solo rezaba porque el lugar estuviera vacío. Frente a ella solo vió a una persona en la fila, por suerte. La persona frente a ella le sonrió y la dejó pasar, al parecer no encontraba su dinero. Narelle le agradeció y tomó su turno, compró lo que debía y se fué. Iba a penas por la esquina de esa calle cuando sintió un estruendo que la hizo voltear. De un momento a otro el lugar estaba en llamas, no parecía haber tantos heridos debido a que el lugar estaba casi vacío. Su instinto la hizo correr hacia la cafetería, dejando sus compras y su bolsa en el suelo y solo llevando su teléfono con ella. Rápidamente llamó a los bomberos mientras le gritaba todos que se alejara, que era paramédico y sabía que podría volver a explotar dependiendo de el motivo inicial. Entre la multitud de encontró con que había alguien en el suelo, la persona que le había dado el turno minutos antes. Ayudó a que se levantara y ambos se movieron un poco lejos del lugar. Enseguida le dió primeros auxilios hasta que por fin reaccionó —Estás bien? Puedes respirar bien o moverte? Sabes qué pasó allí? Se quedó mirando, esperando una reacción de esa persona, una respuesta
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  • -durante la tercera noche del festival de las camelias se llevaba acabo un desfile donde los habitantes de la ciudad demostraban su especialdiad y conexion con las brujas pues ellos habian aprendido perfeccionado la cloroquinesis, niños bailaban al avanzar moviendo flores de distintos colores atravez del aire, flores gigantes caminaban sobre sus raices llevando en la cima mujeres y hombres vestidos como reinas y reyes, otros hacian acrobacias usando las hojas de los arboles como sus plataformas, otros llevaban flores que brillaban como las estrellas lanzandolas al aire y haciendolas explotar como fuegos artificiales-

    Mi gente a aprendido bastante incluso cuando solo soy una bruja de pociones ellos lograron aprenderlo todo y usarlo sin problema -la bruja sonrio observando el desfile con un nudo en la agrganta, era un sentimiento agridulce aquel orgullo y alegria de ver a toda la gente que ella protegia ser feliz y aun tener en mente como cada una de sus vidas seguia en peligro-

    https://music.youtube.com/watch?v=6l_puYLTZ-8&si=E_8dUZdeTSwSSC7z
    -durante la tercera noche del festival de las camelias se llevaba acabo un desfile donde los habitantes de la ciudad demostraban su especialdiad y conexion con las brujas pues ellos habian aprendido perfeccionado la cloroquinesis, niños bailaban al avanzar moviendo flores de distintos colores atravez del aire, flores gigantes caminaban sobre sus raices llevando en la cima mujeres y hombres vestidos como reinas y reyes, otros hacian acrobacias usando las hojas de los arboles como sus plataformas, otros llevaban flores que brillaban como las estrellas lanzandolas al aire y haciendolas explotar como fuegos artificiales- Mi gente a aprendido bastante incluso cuando solo soy una bruja de pociones ellos lograron aprenderlo todo y usarlo sin problema -la bruja sonrio observando el desfile con un nudo en la agrganta, era un sentimiento agridulce aquel orgullo y alegria de ver a toda la gente que ella protegia ser feliz y aun tener en mente como cada una de sus vidas seguia en peligro- https://music.youtube.com/watch?v=6l_puYLTZ-8&si=E_8dUZdeTSwSSC7z
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  • Mira el fuego y piensa en mí~ tú serás la luna y tú seré la tierra y cuando explotemos, todo comenzará de nuevo ~
    Mira el fuego y piensa en mí~ tú serás la luna y tú seré la tierra y cuando explotemos, todo comenzará de nuevo ~
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  • El sol caía pesado y desalentador sobre aquella carretera vacía perdida de la mano de Dios en Georgia. El calor llegaba a levantar ondas en el asfalto, dotando al escenario de una sensacion similar a la de caminar por el desierto, y el silencio se adheria al paisaje como un caminante más.

    Daryl caminaba sin prisa, la ballesta colgaba de su hombro y él mantenia la mirada fija en algún punto del camino, intentando mantenerse sereno, mantenerse cuerdo. Desde lo que habia ocurrido en la Terminal, dias atrás, todo parecía distinto. Más duro, vacío...

    A veces el camino hacía eso, pensó Daryl para sí, te dejaba demasiado espacio para pensar. Por lo que no era de extrañar que el recuerdo acudiera a su memoria sin previo aviso, sorprendiéndole incluso a él mismo.

    Primero el olor. Gasolina vieja, aceite, y el del metal caliente bajo el sol. Después acudió el ruido de herramientas golpeando el cemento y generando esa ligera vibración acerada.


    ··· El patio de la prisión estaba tranquilo aquella tarde, lo cual era casi un milagro teniendo en cuenta el aumento de la población en esta las ultimas semanas. Daryl tenía la moto, unica herencia de su hermano Merle (si podia considerarla tal) medio desmontada delante de él, con piezas esparcidas por todos lados a su alrededor como si hubiera explotado sobre el suelo. El sureño tenía las manos negras, manchadas de grasa mientras forcejeaba con una puñetera junta que no hacía la labor de encajar.

    -Maldita sea…

    Golpeó, con cierta frustración la llave inglesa contra el cemento y volvió a inclinarse sobre el motor.

    Aquel trasto era importante para él. Más de lo que nunca admitiria en voz alta. Porque... ¿qué imbécil se apegaba a objetos materiales en los tiempos que corrian? Pero para Daryl simbolizaba demasiadas cosas. Era velocidad. Ruido. Y, sobre todo libertad.

    —Llevas media hora peleándote con eso -dijo una voz desde su espalda. Al reconocerla, Daryl alzó apenas la cabeza y la vio acercarse: Kate, con los brazos cruzados delante del pecho, la mirada curiosa y una ligera sonrisa divertida, mientras observaba el desastre mecánico a sus pies.

    -¿Vas a arreglarla o vas a seguir gruñéndole?- preguntó burlona.

    Daryl soltó un bufido gruñón pero claramente complice.

    -No te burles. Sigo trabajando.

    Kate dio un paso más y se agachó a su lado, mirando el motor como si de verdad supiera lo que estaba viendo.

    -Claro -dijo con calma- Eh, no te juzgo. Tiene pinta de estar yendo genial.

    Daryl frunció el ceño.

    -¿Nunca te han dicho que eres muy graciosa? -le preguntó. Con el paso de los meses juntos, Kate ahora podia entender que el tono de la voz de Daryl no era mosqueado ni enfadado, tan solo concentrado. Así que, con intención de ayudar al arquero, Kate cogió una de las piezas del suelo y se la tendió.

    -Creo que esto va ahí -señaló la morena con su dedo indice.

    Daryl detuvo su tarea y la miró un segundo… luego miró la pieza… y luego, volvio a mirar a Kate. Tomó la pieza que su novia le tendía y, finalmente, la encajó en su sitio.

    Se hizo un breve silencio tan solo roto por la risita suave de Kate, en tono triunfal cuando la junta del motor hizo un pequeño clic debido al perfecto ajuste de la pieza. Daryl levantó una ceja, sorprendido.

    -Bueno, has tenido suerte -dijo, y terminó por esbozar una sonrisa cómplice.

    Kate sonrió también.

    —Claro -canturreó- Suerte.

    Durante un momento permanecieron así, sentados en el suelo del patio de la prisión, rodeados de herramientas y piezas de moto. Desde una de las torres se oían voces lejanas de los demás. Por un instante… todo parecía normal, tranquilo, como si la vida siempre fuera a ser asi de calmada hasta el final. Como si el mundo no fuera a irse a la mierda nunca más.



    ··· El recuerdo se rompió en cuanto a los oidos de Daryl llegó el ligero gemido moribundo de un caminante entre los árboles. El sureño volvió al presente. Parpadeó una vez, apartando aquella imagen de su mente y le dedicó un ligero silbido a Kate tratando de llamar su atención para que se hiciera cargo del segundo caminante que ahora entraba en la carretera.

    Por su parte, Daryl se quitó la ballesta, cargó una flecha... apuntó certeramente contra el primer caminante y... disparó.
    El sol caía pesado y desalentador sobre aquella carretera vacía perdida de la mano de Dios en Georgia. El calor llegaba a levantar ondas en el asfalto, dotando al escenario de una sensacion similar a la de caminar por el desierto, y el silencio se adheria al paisaje como un caminante más. Daryl caminaba sin prisa, la ballesta colgaba de su hombro y él mantenia la mirada fija en algún punto del camino, intentando mantenerse sereno, mantenerse cuerdo. Desde lo que habia ocurrido en la Terminal, dias atrás, todo parecía distinto. Más duro, vacío... A veces el camino hacía eso, pensó Daryl para sí, te dejaba demasiado espacio para pensar. Por lo que no era de extrañar que el recuerdo acudiera a su memoria sin previo aviso, sorprendiéndole incluso a él mismo. Primero el olor. Gasolina vieja, aceite, y el del metal caliente bajo el sol. Después acudió el ruido de herramientas golpeando el cemento y generando esa ligera vibración acerada. ··· El patio de la prisión estaba tranquilo aquella tarde, lo cual era casi un milagro teniendo en cuenta el aumento de la población en esta las ultimas semanas. Daryl tenía la moto, unica herencia de su hermano Merle (si podia considerarla tal) medio desmontada delante de él, con piezas esparcidas por todos lados a su alrededor como si hubiera explotado sobre el suelo. El sureño tenía las manos negras, manchadas de grasa mientras forcejeaba con una puñetera junta que no hacía la labor de encajar. -Maldita sea… Golpeó, con cierta frustración la llave inglesa contra el cemento y volvió a inclinarse sobre el motor. Aquel trasto era importante para él. Más de lo que nunca admitiria en voz alta. Porque... ¿qué imbécil se apegaba a objetos materiales en los tiempos que corrian? Pero para Daryl simbolizaba demasiadas cosas. Era velocidad. Ruido. Y, sobre todo libertad. —Llevas media hora peleándote con eso -dijo una voz desde su espalda. Al reconocerla, Daryl alzó apenas la cabeza y la vio acercarse: Kate, con los brazos cruzados delante del pecho, la mirada curiosa y una ligera sonrisa divertida, mientras observaba el desastre mecánico a sus pies. -¿Vas a arreglarla o vas a seguir gruñéndole?- preguntó burlona. Daryl soltó un bufido gruñón pero claramente complice. -No te burles. Sigo trabajando. Kate dio un paso más y se agachó a su lado, mirando el motor como si de verdad supiera lo que estaba viendo. -Claro -dijo con calma- Eh, no te juzgo. Tiene pinta de estar yendo genial. Daryl frunció el ceño. -¿Nunca te han dicho que eres muy graciosa? -le preguntó. Con el paso de los meses juntos, Kate ahora podia entender que el tono de la voz de Daryl no era mosqueado ni enfadado, tan solo concentrado. Así que, con intención de ayudar al arquero, Kate cogió una de las piezas del suelo y se la tendió. -Creo que esto va ahí -señaló la morena con su dedo indice. Daryl detuvo su tarea y la miró un segundo… luego miró la pieza… y luego, volvio a mirar a Kate. Tomó la pieza que su novia le tendía y, finalmente, la encajó en su sitio. Se hizo un breve silencio tan solo roto por la risita suave de Kate, en tono triunfal cuando la junta del motor hizo un pequeño clic debido al perfecto ajuste de la pieza. Daryl levantó una ceja, sorprendido. -Bueno, has tenido suerte -dijo, y terminó por esbozar una sonrisa cómplice. Kate sonrió también. —Claro -canturreó- Suerte. Durante un momento permanecieron así, sentados en el suelo del patio de la prisión, rodeados de herramientas y piezas de moto. Desde una de las torres se oían voces lejanas de los demás. Por un instante… todo parecía normal, tranquilo, como si la vida siempre fuera a ser asi de calmada hasta el final. Como si el mundo no fuera a irse a la mierda nunca más. ··· El recuerdo se rompió en cuanto a los oidos de Daryl llegó el ligero gemido moribundo de un caminante entre los árboles. El sureño volvió al presente. Parpadeó una vez, apartando aquella imagen de su mente y le dedicó un ligero silbido a Kate tratando de llamar su atención para que se hiciera cargo del segundo caminante que ahora entraba en la carretera. Por su parte, Daryl se quitó la ballesta, cargó una flecha... apuntó certeramente contra el primer caminante y... disparó.
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