• - Me di un largo descanso, ¿Que esperaban?, no Eggman, no villanos aterradores amenazando el espacio tiempo, ¡Era hora de relajarme y correr por ahí!
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    ¡HEY, FICROLERS 3D!
    ¡Hoy tenemos una gran llegada de nuevos personajes 3D a la comunidad!

    Denle una cálida bienvenida a...

    ㅤㅤㅤㅤㅤ Darkus Aurelian Reis

    ㅤㅤㅤㅤㅤ semidios
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    ㅤㅤㅤㅤㅤ Kyan Aurelian Reis

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    ¡Bienvenid@s a FicRol! Nos alegra muchísimo teneros por aquí. Esta comunidad está llena de historias por descubrir, personajes con los que conectar y mucho espacio para que desarrolléis los vuestros a vuestro ritmo.


    Yo soy Caroline, vuestra RolSage, algo así como una guía en el mundo de los Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas ayuda o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. Además, en mi fanpage encontrarás guías súper detalladas sobre el funcionamiento de FicRol. ¡Dale like para no perderte nada!


    Antes de lanzaros al rol, os dejo por aquí algunos enlaces útiles que os harán la vida más fácil:


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    ¡Estamos deseando ver a vuestros personajes en acción!


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    ✨ ¡HEY, FICROLERS 3D! ✨ ¡Hoy tenemos una gran llegada de nuevos personajes 3D a la comunidad! 🎉 Denle una cálida bienvenida a... ㅤㅤㅤㅤㅤ ✨ [orbit_silver_rabbit_616] ㅤㅤㅤㅤㅤ 🧬 semidios ㅤㅤㅤㅤㅤ 👾 oc ㅤㅤㅤㅤㅤ 💼 empresario ㅤㅤㅤㅤㅤ ✨ [shade_garnet_squirrel_225] ㅤㅤㅤㅤㅤ 🧬 semidios ㅤㅤㅤㅤㅤ 👾 oc ㅤㅤㅤㅤㅤ 💼 botanico 👋 ¡Bienvenid@s a FicRol! Nos alegra muchísimo teneros por aquí. Esta comunidad está llena de historias por descubrir, personajes con los que conectar y mucho espacio para que desarrolléis los vuestros a vuestro ritmo. 🧙‍♀️ Yo soy Caroline, vuestra RolSage, algo así como una guía en el mundo de los Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas ayuda o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. Además, en mi fanpage encontrarás guías súper detalladas sobre el funcionamiento de FicRol. ¡Dale like para no perderte nada! 🧭 Antes de lanzaros al rol, os dejo por aquí algunos enlaces útiles que os harán la vida más fácil: 📌 Normas básicas de la plataforma: 🔗 https://ficrol.com/static/guidelines  📖 Guías y miniguías para no perderse: 🔗 https://ficrol.com/blogs/147711/ÍNDICE-DE-GUIAS-Y-MINIGUIAS  🌍 Grupo exclusivo para Personajes 3D: 🔗 https://ficrol.com/groups/Personajes3D 📚 Directorios para encontrar rol y fandoms afines 🔗 Directorio de Personajes 3D: https://ficrol.com/blogs/181793/DIRECTORIO-PERSONAJES-3D-Y-FANDOMS   🔗 Fandoms 3D en FicRol: https://ficrol.com/blogs/151304/FANDOMS-PERSONAJES-3D-EN-FICROL  ✍️ Consejos para mejorar escritura y narración 🔗 https://ficrol.com/pages/RinconEscritor  ¡Estamos deseando ver a vuestros personajes en acción! 🚀🔥 #RolSage3D #Bienvenida3D #NuevosPersonajes3D #ComunidadFicRol
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  • 。 𝗧𝗵𝗶𝘀 𝗰𝗶𝘁𝘆 𝗻𝗲𝘃𝗲𝗿 𝗳𝘂𝗰𝗸𝗶𝗻𝗴 𝘀𝗹𝗲𝗲𝗽.
    Categoría Original
    La lluvia no caía.

    Se desplomaba.

    Ácida. Enferma. Con el mismo ánimo de vivir que la mayoría de los habitantes.

    Bajaba desde un cielo sin estrellas, atravesado por anuncios holográficos que parpadeaban sobre los edificios como heridas de neón. Cada gota dejaba manchas iridiscentes sobre el asfalto, mezclándose con vómito, combustible y sangre vieja arrastrada desde algún callejón donde a nadie le importaba quién había gritado por última vez.

    La ciudad seguía viva.

    Y ese era el problema.

    Vivía como viven las cucarachas dentro de un cadáver: moviéndose entre carne podrida, comiendo lo que quedaba y fingiendo que aquello era el progreso.

    Los rascacielos corporativos se elevaban sobre los barrios bajos como dioses en vidrio blindado. Arriba, los ejecutivos bebían agua purificada y vendían guerras con sonrisas perfectas. Abajo, la gente empeñaba pulmones, recuerdos, brazos, córneas y dignidad por una noche más de calefacción, una dosis más de calma o una bala menos en la cabeza.

    Las pantallas gigantes repetían propaganda gubernamental entre comerciales de implantes militares y cuerpos sintéticos de alquiler.

    OBEDECE. CONSUME. MEJORA. SOBREVIVE.


    En mitad de aquella avenida desdentada, bajo el toldo roto de una clínica ilegal de ripperdocs, estaba él.

    El cazador.

    Nadie tenia claro si era su nombre, su oficio o simplemente una advertencia.

    Llevaba un sombrero viejo, empapado por la lluvia y deformado por años de mugre, balas y malas decisiones. El parche sobre su ojo derecho estaba hecho de cuero negro cuarteado, sujeto con una correa que le cruzaba la sien como una cicatriz más en el rostro. Un abrigo largo de fibra antibalas remendada, botas gastadas, guantes sin dedos y una camisa que había sobrevivido a demasiadas peleas para seguir llamándose así misma prenda.

    En su cintura colgaba una pistola pesada, vieja, brutal. No era elegante. No tenía luces decorativas ni asistencia inteligente. Solo era metal, con un retroceso brutal y una tendencia a dejar agujeros enormes sobre la carne humana.

    El cazador aspiró el humo de un cigarrillo y miró el cadáver del hombre tirado frente a él.

    O lo que quedaba.

    Tenía la mandíbula arrancada, cables nerviosos saliéndole del cuello como lombrices plateadas y media cara convertida en una masa brillante de carne, cromo y hueso pulverizado. Sus ojos ópticos seguían encendidos, enfocando y desenfocando el vacío mientras una voz interna repetía, completamente rota:

    — Error... Error... Error…

    El cazador soltó humo por la nariz.

    — Bienvenido al club, idiota.

    A un lado, una mujer con uniforme corporativo temblaba bajo un paraguas transparente. El logo de su empresa brillaba sobre su pecho con una pulcritud obscena, completamente fuera de lugar en una calle donde hasta las ratas parecían tener deudas.

    — Usted fue contratado para traerlo vivo. —dijo ella, intentando sonar firme.

    El cazador giró la cabeza.

    Su único ojo visible era pálido, cansado, hundido bajo una ceja marcada por cicatrices viejas. No había culpa en su expresión.

    Tampoco orgullo.

    Solo hastío.

    — Y él fue contratado para no intentar partirme en dos con unas mantis oxidadas. —respondió con voz ronca—. Mira qué noche tan llena de putas decepciones, ¿no?

    La ejecutiva tragó saliva. Evidentemente nerviosa.

    — La corporación no pagará el total.

    El cazador apagó el cigarrillo contra la chapa ensangrentada del cadáver.

    — La corporación puede meterse el contrato por el puerto neural y actualizarse hasta sangrar por el culo.

    Los drones policiales pasaron por encima, proyectando luces rojas sobre los charcos de sangre.

    Nadie se detuvo. Nadie preguntó.

    En aquella ciudad, si un muerto no bloqueaba el tráfico ni afectaba las acciones de una compañía; era simplemente decoración urbana.

    El cazador se agachó junto al cuerpo y arrancó de su nuca un chip bañado en sangre.

    Lo observó al sostenerlo entre dos dedos, viendo cómo los filamentos internos todavía chisporroteaban como nervios expuestos.

    — Al menos esto sí vale algo.

    La mujer dio un paso atrás.

    — Eso es propiedad privada.

    Él la miró.

    Pesado.

    Despacio.

    Con una paciencia tan podrida que parecía violencia concentrada.

    — Cariño, todo aquí es propiedad privada. Los edificios, la lluvia, tus órganos, mi maldito cansancio. La diferencia es que yo todavía tengo manos para tomar lo que necesito.

    Guardó el chip en el bolsillo interior del abrigo.

    Y la mujer se fue con prisa. Aterrada. Agradecida de no haber muerto.

    Entonces su comunicador vibró.

    Una llamada entrante. Número oculto. Señal encriptada.
    Demasiado limpia para venir de alguien pobre. Demasiado sucia para venir de alguien honesto.

    El cazador suspiró.

    — Fantástico. Más mierda cayendo sobre mí.

    Aceptó la llamada.

    Una voz distorsionada llenó su oído, fría como metal bajo la lengua.

    — Tenemos otro trabajo para ti.

    Él observó la avenida, las pantallas, los cuerpos bajo plástico negro, los niños con implantes baratos rebuscando comida entre contenedores marcados con advertencias químicas.

    Veía a la ciudad entera abrir la boca, masticar a su gente y pedir más.

    — Qué sorpresa... —murmuró—. Por un segundo pensé que el mundo había decidido dejarme pudrir en paz.

    La voz continuó.

    — Hay un activo que se ha rebelado. Tráela. Con vida. 

    El cazador se quedó quieto.

    La lluvia golpeó el ala de su sombrero.

    Una gota bajó por el borde de su parche.

    — ¿Con vida? Eso es complicado.

    — Solo nos sirve con vida. No lo arruines.

    Él soltó una risa baja, áspera, sin humor.

    — Pero ese es mi encanto.

    Hubo un silencio al otro lado de la línea.

    — El riesgo es elevado. La paga alta.

    El cazador cerró el ojo.

    Por un instante, pareció casi dormido de pie bajo la lluvia venenosa.

    Luego sonrió.

    Una mueca desgastada.

    Cansada.

    — Entonces supongo que volveré a vender otro pedazo de mi alma. Total, ya nadie compra el lote completo.

    Cortó la llamada.

    A lo lejos, más allá de los bloques residenciales carcomidos por óxido y pantallas pornográficas defectuosas; una torre abandonada se alzaba contra el cielo eléctrico. Sus ventanas estaban oscuras. Demasiado oscuras para una ciudad que nunca dejaba morir la luz.

    El cazador se acomodó el sombrero, revisó su pistola y empezó a caminar.

    Cada paso chapoteaba en agua sucia, sangre diluida y reflejos de neón.

    — Veamos con que me sorprende esta ciudad de mierda.

    Gruñó para sí mismo, pero siguió avanzando porque en aquel mundo nadie era libre.

    Solo existían distintos precios para la misma condena.
    La lluvia no caía. Se desplomaba. Ácida. Enferma. Con el mismo ánimo de vivir que la mayoría de los habitantes. Bajaba desde un cielo sin estrellas, atravesado por anuncios holográficos que parpadeaban sobre los edificios como heridas de neón. Cada gota dejaba manchas iridiscentes sobre el asfalto, mezclándose con vómito, combustible y sangre vieja arrastrada desde algún callejón donde a nadie le importaba quién había gritado por última vez. La ciudad seguía viva. Y ese era el problema. Vivía como viven las cucarachas dentro de un cadáver: moviéndose entre carne podrida, comiendo lo que quedaba y fingiendo que aquello era el progreso. Los rascacielos corporativos se elevaban sobre los barrios bajos como dioses en vidrio blindado. Arriba, los ejecutivos bebían agua purificada y vendían guerras con sonrisas perfectas. Abajo, la gente empeñaba pulmones, recuerdos, brazos, córneas y dignidad por una noche más de calefacción, una dosis más de calma o una bala menos en la cabeza. Las pantallas gigantes repetían propaganda gubernamental entre comerciales de implantes militares y cuerpos sintéticos de alquiler. OBEDECE. CONSUME. MEJORA. SOBREVIVE. En mitad de aquella avenida desdentada, bajo el toldo roto de una clínica ilegal de ripperdocs, estaba él. El cazador. Nadie tenia claro si era su nombre, su oficio o simplemente una advertencia. Llevaba un sombrero viejo, empapado por la lluvia y deformado por años de mugre, balas y malas decisiones. El parche sobre su ojo derecho estaba hecho de cuero negro cuarteado, sujeto con una correa que le cruzaba la sien como una cicatriz más en el rostro. Un abrigo largo de fibra antibalas remendada, botas gastadas, guantes sin dedos y una camisa que había sobrevivido a demasiadas peleas para seguir llamándose así misma prenda. En su cintura colgaba una pistola pesada, vieja, brutal. No era elegante. No tenía luces decorativas ni asistencia inteligente. Solo era metal, con un retroceso brutal y una tendencia a dejar agujeros enormes sobre la carne humana. El cazador aspiró el humo de un cigarrillo y miró el cadáver del hombre tirado frente a él. O lo que quedaba. Tenía la mandíbula arrancada, cables nerviosos saliéndole del cuello como lombrices plateadas y media cara convertida en una masa brillante de carne, cromo y hueso pulverizado. Sus ojos ópticos seguían encendidos, enfocando y desenfocando el vacío mientras una voz interna repetía, completamente rota: — Error... Error... Error… El cazador soltó humo por la nariz. — Bienvenido al club, idiota. A un lado, una mujer con uniforme corporativo temblaba bajo un paraguas transparente. El logo de su empresa brillaba sobre su pecho con una pulcritud obscena, completamente fuera de lugar en una calle donde hasta las ratas parecían tener deudas. — Usted fue contratado para traerlo vivo. —dijo ella, intentando sonar firme. El cazador giró la cabeza. Su único ojo visible era pálido, cansado, hundido bajo una ceja marcada por cicatrices viejas. No había culpa en su expresión. Tampoco orgullo. Solo hastío. — Y él fue contratado para no intentar partirme en dos con unas mantis oxidadas. —respondió con voz ronca—. Mira qué noche tan llena de putas decepciones, ¿no? La ejecutiva tragó saliva. Evidentemente nerviosa. — La corporación no pagará el total. El cazador apagó el cigarrillo contra la chapa ensangrentada del cadáver. — La corporación puede meterse el contrato por el puerto neural y actualizarse hasta sangrar por el culo. Los drones policiales pasaron por encima, proyectando luces rojas sobre los charcos de sangre. Nadie se detuvo. Nadie preguntó. En aquella ciudad, si un muerto no bloqueaba el tráfico ni afectaba las acciones de una compañía; era simplemente decoración urbana. El cazador se agachó junto al cuerpo y arrancó de su nuca un chip bañado en sangre. Lo observó al sostenerlo entre dos dedos, viendo cómo los filamentos internos todavía chisporroteaban como nervios expuestos. — Al menos esto sí vale algo. La mujer dio un paso atrás. — Eso es propiedad privada. Él la miró. Pesado. Despacio. Con una paciencia tan podrida que parecía violencia concentrada. — Cariño, todo aquí es propiedad privada. Los edificios, la lluvia, tus órganos, mi maldito cansancio. La diferencia es que yo todavía tengo manos para tomar lo que necesito. Guardó el chip en el bolsillo interior del abrigo. Y la mujer se fue con prisa. Aterrada. Agradecida de no haber muerto. Entonces su comunicador vibró. Una llamada entrante. Número oculto. Señal encriptada. Demasiado limpia para venir de alguien pobre. Demasiado sucia para venir de alguien honesto. El cazador suspiró. — Fantástico. Más mierda cayendo sobre mí. Aceptó la llamada. Una voz distorsionada llenó su oído, fría como metal bajo la lengua. — Tenemos otro trabajo para ti. Él observó la avenida, las pantallas, los cuerpos bajo plástico negro, los niños con implantes baratos rebuscando comida entre contenedores marcados con advertencias químicas. Veía a la ciudad entera abrir la boca, masticar a su gente y pedir más. — Qué sorpresa... —murmuró—. Por un segundo pensé que el mundo había decidido dejarme pudrir en paz. La voz continuó. — Hay un activo que se ha rebelado. Tráela. Con vida.  El cazador se quedó quieto. La lluvia golpeó el ala de su sombrero. Una gota bajó por el borde de su parche. — ¿Con vida? Eso es complicado. — Solo nos sirve con vida. No lo arruines. Él soltó una risa baja, áspera, sin humor. — Pero ese es mi encanto. Hubo un silencio al otro lado de la línea. — El riesgo es elevado. La paga alta. El cazador cerró el ojo. Por un instante, pareció casi dormido de pie bajo la lluvia venenosa. Luego sonrió. Una mueca desgastada. Cansada. — Entonces supongo que volveré a vender otro pedazo de mi alma. Total, ya nadie compra el lote completo. Cortó la llamada. A lo lejos, más allá de los bloques residenciales carcomidos por óxido y pantallas pornográficas defectuosas; una torre abandonada se alzaba contra el cielo eléctrico. Sus ventanas estaban oscuras. Demasiado oscuras para una ciudad que nunca dejaba morir la luz. El cazador se acomodó el sombrero, revisó su pistola y empezó a caminar. Cada paso chapoteaba en agua sucia, sangre diluida y reflejos de neón. — Veamos con que me sorprende esta ciudad de mierda. Gruñó para sí mismo, pero siguió avanzando porque en aquel mundo nadie era libre. Solo existían distintos precios para la misma condena.
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  • —¿Saben? Ya pasamos la peor parte. El tejido espacio-temporal falló y ahora tenemos bichos raros haciendo turismo por el mundo. Lo bueno de que todo sea un caos absoluto es que, en teoría, ya nada puede ponerse peor. . . ¿verdad? (?)
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  • ⸻ ¡Hey! No puedes dejar eso en el suelo. ¿Verdad?. La basura va en su contenedor.⸻ Le da un sorbo a su café.⸻ Vamos a mantener este espacio libre de atascos, por favor.⸻
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  • Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 V E N E N U M 〙

    Kᴏšɪᴄᴇ, Esʟᴏᴠᴀϙᴜɪᴀ. ── 11:29 P.M.

    Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: 𝐙𝐞𝐧𝐢𝐭𝐡

    Tenía ya más de una semana sin saber de ella. Y le fastidió profundamente caer en cuenta de lo mucho que le preocupaba aquello, mientras se bebía de un solo trago la última copa de vino en el vano intento de acallar sus pensamientos. Pero la copiosa cantidad de alcohol que había ingerido ya ──dos botellas de tempranillo y una de chardonnay── junto con el bullicio del bar no hacían más que profundizar el hueco que sentía en el plexo solar.

    Con un golpe sobre la mesa, dejó varios billetes arrugados de cientos de euros para saldar la cuenta y ni siquiera se digno a tomar las escaleras. Para la sorpresa de los demás clientes, simplemente puso una mano sobre la baranda de la terraza en el segundo piso y brincó por encima de un salto, cayendo de pie sobre la acera sin producir ruido alguno. Apenas alzó la vista, contempló la catedral de Santa Isabel erigiéndose entre los tejados de Košice; su destino.

    ── ☨ ──

    Cuando estuvo frente a la puerta del recinto, su cuerpo se desmaterializó en una humareda negra y discreta que se coló por la ranura debajo, disolviéndose y dispersándose entre la imperante oscuridad, tan solo para volver a tomar su forma normal sin detener su andar sobre la nave central; aquel elongado pasillo que conducía hasta el altar, detrás del cual la luz de la Luna se fragmentaba al atravesar los preciosos vitrales.

    Pero lo que había sido el refugio de la vampiresa a su saber, ahora se sentía profundamente vacío.

    Sathôna se detuvo justo frente al altar, y se giró para contemplar el lugar. Buscaba algún indicio o pista de su presencia, o la de alguien más. Pero todo permanecía inerte. Los techos diversos y el campanario estaban despejados. ¿Se habría marchado acaso? No podía culparla. Después de todo ella era igual; estaba ahí un momento y al próximo ni siquiera su fragancia persistía.

    Fue en ese momento que cayó en cuenta de algo, frunciendo el ceño con sospecha y recelo mientras daba un profundo suspiro. Un tenue aroma ferroso perfumaba el espacio donde se encontraba el confesionario, apenas perceptible, pero notoriamente diferente puesto que le dejaba un regusto a putridez y veneno en la boca. Se acercó, asegurándose de que sus pasos hicieran eco no solo para anunciar su presencia, si no advertirla.

    ──De todos los lugares que alguien podría escoger para venir a desangrarse …
    Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 V E N E N U M 〙 Kᴏšɪᴄᴇ, Esʟᴏᴠᴀϙᴜɪᴀ. ── 11:29 P.M. Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: [Zen1th] Tenía ya más de una semana sin saber de ella. Y le fastidió profundamente caer en cuenta de lo mucho que le preocupaba aquello, mientras se bebía de un solo trago la última copa de vino en el vano intento de acallar sus pensamientos. Pero la copiosa cantidad de alcohol que había ingerido ya ──dos botellas de tempranillo y una de chardonnay── junto con el bullicio del bar no hacían más que profundizar el hueco que sentía en el plexo solar. Con un golpe sobre la mesa, dejó varios billetes arrugados de cientos de euros para saldar la cuenta y ni siquiera se digno a tomar las escaleras. Para la sorpresa de los demás clientes, simplemente puso una mano sobre la baranda de la terraza en el segundo piso y brincó por encima de un salto, cayendo de pie sobre la acera sin producir ruido alguno. Apenas alzó la vista, contempló la catedral de Santa Isabel erigiéndose entre los tejados de Košice; su destino. ── ☨ ── Cuando estuvo frente a la puerta del recinto, su cuerpo se desmaterializó en una humareda negra y discreta que se coló por la ranura debajo, disolviéndose y dispersándose entre la imperante oscuridad, tan solo para volver a tomar su forma normal sin detener su andar sobre la nave central; aquel elongado pasillo que conducía hasta el altar, detrás del cual la luz de la Luna se fragmentaba al atravesar los preciosos vitrales. Pero lo que había sido el refugio de la vampiresa a su saber, ahora se sentía profundamente vacío. Sathôna se detuvo justo frente al altar, y se giró para contemplar el lugar. Buscaba algún indicio o pista de su presencia, o la de alguien más. Pero todo permanecía inerte. Los techos diversos y el campanario estaban despejados. ¿Se habría marchado acaso? No podía culparla. Después de todo ella era igual; estaba ahí un momento y al próximo ni siquiera su fragancia persistía. Fue en ese momento que cayó en cuenta de algo, frunciendo el ceño con sospecha y recelo mientras daba un profundo suspiro. Un tenue aroma ferroso perfumaba el espacio donde se encontraba el confesionario, apenas perceptible, pero notoriamente diferente puesto que le dejaba un regusto a putridez y veneno en la boca. Se acercó, asegurándose de que sus pasos hicieran eco no solo para anunciar su presencia, si no advertirla. ──De todos los lugares que alguien podría escoger para venir a desangrarse …
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  • El abismo parece pulsar, comunicando algo en un lenguaje que sólo él entiende. Detrás de la grieta, el colapso de varias capas de realidad, empalmándose y luchando todas por la misma potestad, creó algo aberrante.

    ¿Este era el espacio en el que Kazuha y Veyra estaban? No, esto, lo que quedaba, es sólo un cadaver. Profanado y canibalizado por sí mismo en un bucle imposible: El Ouroboros que del éter nace. Y al encontrar esta serpiente que más de sí misma no podía seguir consumiendo, se retorcía y regurgitaba, sufría, moría y renacía.. Un ciclo eterno que se repite infinitas veces cada segundo; cada repetición, más grande la grieta hacía.

    Incompatible con la existencia era ese lugar -si es que puede llamárse "lugar" a una nada tan concentrada-, como incompatibles con el plano humano eran los seres que de aquí nacían, que desde aquí invaden.

    ...Y, sin embargo, ahí estaba, desafiando esa incompatibilidad.

    —Haah... —jaló aire, aunque el aire ahí no existía. Diez minutos, un nuevo récord ahí adentro. Significaría algo, pero, sorpresa, el tiempo ahí no existía tampoco.

    Es que existir era un desafío en sí mismo a la nada. Y el simple acto de existir ahí, ya suponía un esfuerzo titánico. Su magia abarcando cada célula de su cuerpo, estabilizándolas para no desintegrarse al instante. ¿Y si a eso le sumaba el acto de moverse? Una locura.

    ¿Y al acto de entrar ahí por voluntad propia a encarar a esos seres? Quizás no existía un nombre para algo así de imprudente. No todavía.

    Pensaría en uno al salir.

    "Hazte fuerte", dijo ella. ¿Qué carajo se supone que significaba eso? Tan irritantemente vago. Tan obvio y natural para alguien que -asumía él- nunca había tenido que encarar la debilidad.

    —Diez minutos... diez segundos... —nuevo récord. Se desplomó al regresar. Ya volvería a intentarlo al despertar de una siesta de agotamiento -quién sabe cuántas llevaba a ese punto.
    El abismo parece pulsar, comunicando algo en un lenguaje que sólo él entiende. Detrás de la grieta, el colapso de varias capas de realidad, empalmándose y luchando todas por la misma potestad, creó algo aberrante. ¿Este era el espacio en el que Kazuha y Veyra estaban? No, esto, lo que quedaba, es sólo un cadaver. Profanado y canibalizado por sí mismo en un bucle imposible: El Ouroboros que del éter nace. Y al encontrar esta serpiente que más de sí misma no podía seguir consumiendo, se retorcía y regurgitaba, sufría, moría y renacía.. Un ciclo eterno que se repite infinitas veces cada segundo; cada repetición, más grande la grieta hacía. Incompatible con la existencia era ese lugar -si es que puede llamárse "lugar" a una nada tan concentrada-, como incompatibles con el plano humano eran los seres que de aquí nacían, que desde aquí invaden. ...Y, sin embargo, ahí estaba, desafiando esa incompatibilidad. —Haah... —jaló aire, aunque el aire ahí no existía. Diez minutos, un nuevo récord ahí adentro. Significaría algo, pero, sorpresa, el tiempo ahí no existía tampoco. Es que existir era un desafío en sí mismo a la nada. Y el simple acto de existir ahí, ya suponía un esfuerzo titánico. Su magia abarcando cada célula de su cuerpo, estabilizándolas para no desintegrarse al instante. ¿Y si a eso le sumaba el acto de moverse? Una locura. ¿Y al acto de entrar ahí por voluntad propia a encarar a esos seres? Quizás no existía un nombre para algo así de imprudente. No todavía. Pensaría en uno al salir. "Hazte fuerte", dijo ella. ¿Qué carajo se supone que significaba eso? Tan irritantemente vago. Tan obvio y natural para alguien que -asumía él- nunca había tenido que encarar la debilidad. —Diez minutos... diez segundos... —nuevo récord. Se desplomó al regresar. Ya volvería a intentarlo al despertar de una siesta de agotamiento -quién sabe cuántas llevaba a ese punto.
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  • Un nuevo Capitulo inicia. Y nuevos jugadores se suman al tablero +En el interior de su biblioteca personal terminaba de examinar un tomo. Desviando su atencion a un nuevo libro. Sus pupilas doradas se permitir resplandecer por un breve momento al tocar la portada+

    Huh.. asi que la historia se dirige hacia el espacio? Curioso. +Complacida con lo que percibe comenzaba a recorrer las paginas del nuevo tomo+
    Un nuevo Capitulo inicia. Y nuevos jugadores se suman al tablero +En el interior de su biblioteca personal terminaba de examinar un tomo. Desviando su atencion a un nuevo libro. Sus pupilas doradas se permitir resplandecer por un breve momento al tocar la portada+ Huh.. asi que la historia se dirige hacia el espacio? Curioso. +Complacida con lo que percibe comenzaba a recorrer las paginas del nuevo tomo+
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  • [era una hermosa noche donde la ciudad demostraba estar más viva que nunca con aquella iluminación tan vistosa. Gyuseki se dirigía al trabajo entrando por los callejones de siempre aunque esté sabía que nuevamente lo estaban siguiendo y que está vez no tendría la misma suerte se escapar]

    Muy bien esto se acabó sal de una vez puedo escuchar como tu pulso se intensifica así que deja de ocultarte y dime ¿Quien eres?

    ×mientras decía esto me di la vuelta para mirar hacia atrás esperando respuesta, en ese momento me encontraba vestido con un elegante traje para asistir formal al trabajo×

    Mercenario: supuse que ya sabías sobre mí presencia, después de todo la noche anterior me engañaste y no pude llegar al club.

    ×un mercenario con ropas de soldado se hizo presente, su cabello era rubio mientras que sus ojos tenían algo raro y es que sus pupilas parecían las de un reptil×

    Así que tu objetivo es el club ¿Que estás buscando? Acaso quieres joyas.

    Mercenario: lo que vengo a buscar es a la dragona que esconden ahí dentro y quiero que entiendas algo no puedo dejar que ese bebé nazca.

    Por lo visto sabes demasiadas cosas.. ¿Sabes algo? Ahora te recuerdo eres el obrero que dejó caer las vigas de metal cuando preparamos el terrario.

    Mercenario: ¿Y que si lo soy? Mejor déjame ir a ese club antes de que te mate porque si algo se sobre ti es que no lastimarlas ni a una mosca.

    De hecho yo no deseo lastimar a los humanos pero viendo tus ojos.. tu no eres tan humano ¿Verdad?~

    ×mis ojos se tornaron de un rojo carmesí mientras dejaba salir mis cuernos, en ese momento me lance a gran velocidad hacia aquel mercenario creando en mi mano derecha una espada de hoja carmesí para atacarlo en una estocada aunque el mercenario termino por cubrirse con su arma la cual termino destruida mientras aquel se alejaba unos metros×

    Mercenario: ¿que demonios fue eso..? ¡Creí que jamás atacaba a otros! Jeje veo que me equivoque.

    Aprovecharé que nadie me está observando y te asesinare rápidamente.. no puedo permitir que te acerques a ese bebé.

    ×aquel mercenario de repente mostró una sonrisa mientras que en su cuerpo hacia aparecer unas pocas escamas de color verde×

    No me digas que.. acaso tu eres..

    Mercenario: si soy que cosa ¿Un dragón? Así es lo soy y veo que eso te sorprende.

    ¿Acaso sabes el precio a pagar? Estás cometiendo traición hacia los tuyos y es algo que no tiene perdón.

    Mercenario: conozco el precio de la traición pero no me interesa.. ahora entiendo que si eres capaz de atacar a otros así que tendré que retirarme por ahora pero nos volveremos a ver muchacho.

    ¿¡Piensas que te dejare escapar!? Soy el ejecutor por algo.

    ×me movería hacia delante a gran velocidad para tratar de asesinar a aquel traidor pero en ese momento aquel mercenario empezó a soltar un gas venenoso de su boca cubriendo todo el espacio donde el estaba y esto me obligó a retroceder×

    ¿Un dragón venenoso? Desgraciado creo una nube de veneno para que no me acerque.. se nota que recibió un buen entrenamiento y sabe que ahora mismo no puedo volar o sino me verán..

    ×luego de que e gas se disperso por completo solté un suspiro pesado antes de esconder mis partes de dragón y volver mis ojos a la normalidad para así poder caminar hacia el club y cumplir mí jornada como siempre×

    (Está no será la última vez que veré a ese sujeto.. es muy probable que deje de seguirme durante un tiempo hasta que todo se calme.. tengo que aprovechar ese tiempo para conseguir información sobre su paradero y capturarlo yo mismo)
    [era una hermosa noche donde la ciudad demostraba estar más viva que nunca con aquella iluminación tan vistosa. Gyuseki se dirigía al trabajo entrando por los callejones de siempre aunque esté sabía que nuevamente lo estaban siguiendo y que está vez no tendría la misma suerte se escapar] Muy bien esto se acabó sal de una vez puedo escuchar como tu pulso se intensifica así que deja de ocultarte y dime ¿Quien eres? ×mientras decía esto me di la vuelta para mirar hacia atrás esperando respuesta, en ese momento me encontraba vestido con un elegante traje para asistir formal al trabajo× Mercenario: supuse que ya sabías sobre mí presencia, después de todo la noche anterior me engañaste y no pude llegar al club. ×un mercenario con ropas de soldado se hizo presente, su cabello era rubio mientras que sus ojos tenían algo raro y es que sus pupilas parecían las de un reptil× Así que tu objetivo es el club ¿Que estás buscando? Acaso quieres joyas. Mercenario: lo que vengo a buscar es a la dragona que esconden ahí dentro y quiero que entiendas algo no puedo dejar que ese bebé nazca. Por lo visto sabes demasiadas cosas.. ¿Sabes algo? Ahora te recuerdo eres el obrero que dejó caer las vigas de metal cuando preparamos el terrario. Mercenario: ¿Y que si lo soy? Mejor déjame ir a ese club antes de que te mate porque si algo se sobre ti es que no lastimarlas ni a una mosca. De hecho yo no deseo lastimar a los humanos pero viendo tus ojos.. tu no eres tan humano ¿Verdad?~ ×mis ojos se tornaron de un rojo carmesí mientras dejaba salir mis cuernos, en ese momento me lance a gran velocidad hacia aquel mercenario creando en mi mano derecha una espada de hoja carmesí para atacarlo en una estocada aunque el mercenario termino por cubrirse con su arma la cual termino destruida mientras aquel se alejaba unos metros× Mercenario: ¿que demonios fue eso..? ¡Creí que jamás atacaba a otros! Jeje veo que me equivoque. Aprovecharé que nadie me está observando y te asesinare rápidamente.. no puedo permitir que te acerques a ese bebé. ×aquel mercenario de repente mostró una sonrisa mientras que en su cuerpo hacia aparecer unas pocas escamas de color verde× No me digas que.. acaso tu eres.. Mercenario: si soy que cosa ¿Un dragón? Así es lo soy y veo que eso te sorprende. ¿Acaso sabes el precio a pagar? Estás cometiendo traición hacia los tuyos y es algo que no tiene perdón. Mercenario: conozco el precio de la traición pero no me interesa.. ahora entiendo que si eres capaz de atacar a otros así que tendré que retirarme por ahora pero nos volveremos a ver muchacho. ¿¡Piensas que te dejare escapar!? Soy el ejecutor por algo. ×me movería hacia delante a gran velocidad para tratar de asesinar a aquel traidor pero en ese momento aquel mercenario empezó a soltar un gas venenoso de su boca cubriendo todo el espacio donde el estaba y esto me obligó a retroceder× ¿Un dragón venenoso? Desgraciado creo una nube de veneno para que no me acerque.. se nota que recibió un buen entrenamiento y sabe que ahora mismo no puedo volar o sino me verán.. ×luego de que e gas se disperso por completo solté un suspiro pesado antes de esconder mis partes de dragón y volver mis ojos a la normalidad para así poder caminar hacia el club y cumplir mí jornada como siempre× (Está no será la última vez que veré a ese sujeto.. es muy probable que deje de seguirme durante un tiempo hasta que todo se calme.. tengo que aprovechar ese tiempo para conseguir información sobre su paradero y capturarlo yo mismo)
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