Blood demands blood, gonna get my hands wet... Like gravity
  • Género Femenino
  • Raza Ángel
  • Fandom Hazbin Hotel
  • Exterminadora
  • Soltero(a)
  • Cumpleaños 14 de julio
  • 4 Publicaciones
  • 4 Escenas
  • Se unió en enero 2026
  • 28 Visitas perfil
Otra información
  • Tipo de personaje
    2D
Publicaciones Recientes
  • Su mirada fija en su muñeca dorada, ortopédica, fijando su atención en una decoración que hasta hacía no mucho había portado pero que ahora misteriosamente había desaparecido; la aureola de Adán. Estaba segura, recordaba perfectamente, cómo aquel día que lo dió por muerto había tomado aquel halo de su cabeza antes de dar la orden de retirada al resto de exterminadoras. Un halo que hasta entonces había adornado su muñeca como un recordatorio constante de su ausencia en el que había buscado consuelo incontables veces al tocarlo cuando su corazón dolía demasiado.

    ¿Adán tendría razón? ¿Sería acaso que todo había sido una pesadilla? Sin embargo, allí estaba la prueba de la batalla en su brazo faltante. La pelea que había tenido lugar en el hotel de la princesita infernal y que le había arrancado una extremidad a manos de su patética novia.
    Además, estaba su pesar que era tan real como la vida misma pues jamás podría olvidar el momento cuando, sosteniéndolo en brazos, Adán se desvaneció frente a ella tan solo sonriéndole una última vez antes de cerrar sus ojos. Había visto su sangre dorada y se había manchado con ella. Sera también había admitido su muerte tras poner al inútil de su hijo en su lugar... Uno que parecía haber invocado. Pues, sin ver el camino por el que iba, acabó por chocar contra alguien, levantando la mirada con ceño fruncido.

    — Ugh... —

    Fue lo primero que soltó, su rostro denotando irritación al ver que, precisamente, se trataba de 𝑨𝒃𝒆𝒍 𝑨𝒅𝒂𝒏𝒔 𝑺𝒆𝒄𝒐𝒏𝒅 𝑺𝒐𝒏 , a su lado, un desconocido que no reconoció (Maximilian ).
    Lo único que impidió que se cruzara de brazos con espada erguida era que, en su única mano buena, aún llevaba su espada. Así que, limitándose a chasquear la lengua continuó su camino no sin antes golpearlo con el hombro de forma deliberada.

    — No molestes, inútil —

    Siseó por lo bajo al pasar por su lado, por supuesto, ignorando de forma adrede al otro ángel que no reconoció
    Su mirada fija en su muñeca dorada, ortopédica, fijando su atención en una decoración que hasta hacía no mucho había portado pero que ahora misteriosamente había desaparecido; la aureola de Adán. Estaba segura, recordaba perfectamente, cómo aquel día que lo dió por muerto había tomado aquel halo de su cabeza antes de dar la orden de retirada al resto de exterminadoras. Un halo que hasta entonces había adornado su muñeca como un recordatorio constante de su ausencia en el que había buscado consuelo incontables veces al tocarlo cuando su corazón dolía demasiado. ¿Adán tendría razón? ¿Sería acaso que todo había sido una pesadilla? Sin embargo, allí estaba la prueba de la batalla en su brazo faltante. La pelea que había tenido lugar en el hotel de la princesita infernal y que le había arrancado una extremidad a manos de su patética novia. Además, estaba su pesar que era tan real como la vida misma pues jamás podría olvidar el momento cuando, sosteniéndolo en brazos, Adán se desvaneció frente a ella tan solo sonriéndole una última vez antes de cerrar sus ojos. Había visto su sangre dorada y se había manchado con ella. Sera también había admitido su muerte tras poner al inútil de su hijo en su lugar... Uno que parecía haber invocado. Pues, sin ver el camino por el que iba, acabó por chocar contra alguien, levantando la mirada con ceño fruncido. — Ugh... — Fue lo primero que soltó, su rostro denotando irritación al ver que, precisamente, se trataba de [Adans_Least_Favorite_Son], a su lado, un desconocido que no reconoció ([Maxi8]). Lo único que impidió que se cruzara de brazos con espada erguida era que, en su única mano buena, aún llevaba su espada. Así que, limitándose a chasquear la lengua continuó su camino no sin antes golpearlo con el hombro de forma deliberada. — No molestes, inútil — Siseó por lo bajo al pasar por su lado, por supuesto, ignorando de forma adrede al otro ángel que no reconoció
    Me gusta
    Me shockea
    4
    3 turnos 0 maullidos
  • Se había levantado y de muy mal humor aquel día. ¿Y cómo no hacerlo? Nadie en el cielo parecía reparar en la muerte de Adán... ¿Es que siquiera a alguien le importaba? No se trataba de alguien cualquiera... ¡Y su muerte no era un detalle menor!

    Su cabello despeinado, incluso parecía haber un rastro de lágrimas ya secas en sus ojos mientras caminaba casi en pisotones por las calles de la ciudad celestial, sin importarle cuando chocó a un ángel. Por supuesto, ni siquiera se disculpó.
    Su mano se apretó con más fuerza alrededor del mango de una espada que parecía no querer soltar últimamente. Su mirada cada vez más oscura... Bajaría. Bajaría al infierno y le haría ver a cada pecador pero, sobretodo a esa princesita, lo que ocurría cuando se metían con el cielo. Y ningún redimido iba a cambiar eso.

    A sus oídos de repente llegó una voz, conocida, dolorosa para su pecho pero que la hizo detener su andar en seco.

    — ¿Adán?... —

    Debía estar alucinando, debía estar imaginandoselo de nuevo. Sacudiendo su cabeza pero por inercia comenzando a caminar con paso apresurado, casi corriendo cuando creyó volver a oír su voz. Empujó a algunos ángeles en su apuro y no le importó, no cuando la visión le llegó.
    Deteniendo su andar de repente, el estridente sonido metálico de su espada resonó cuando se soltó de su mano abruptamente. Sus ojos abiertos de par en par con expresión perpleja cuando se encontró con Adán allí parado; vivo.
    Su labio inferior tembló un momento y su mirada se volvió acuosa.

    — ¡¡Adán!! —

    Gritó antes de salir corriendo donde él, abrazándolo con fuerza sin dudar un momento
    Se había levantado y de muy mal humor aquel día. ¿Y cómo no hacerlo? Nadie en el cielo parecía reparar en la muerte de Adán... ¿Es que siquiera a alguien le importaba? No se trataba de alguien cualquiera... ¡Y su muerte no era un detalle menor! Su cabello despeinado, incluso parecía haber un rastro de lágrimas ya secas en sus ojos mientras caminaba casi en pisotones por las calles de la ciudad celestial, sin importarle cuando chocó a un ángel. Por supuesto, ni siquiera se disculpó. Su mano se apretó con más fuerza alrededor del mango de una espada que parecía no querer soltar últimamente. Su mirada cada vez más oscura... Bajaría. Bajaría al infierno y le haría ver a cada pecador pero, sobretodo a esa princesita, lo que ocurría cuando se metían con el cielo. Y ningún redimido iba a cambiar eso. A sus oídos de repente llegó una voz, conocida, dolorosa para su pecho pero que la hizo detener su andar en seco. — ¿Adán?... — Debía estar alucinando, debía estar imaginandoselo de nuevo. Sacudiendo su cabeza pero por inercia comenzando a caminar con paso apresurado, casi corriendo cuando creyó volver a oír su voz. Empujó a algunos ángeles en su apuro y no le importó, no cuando la visión le llegó. Deteniendo su andar de repente, el estridente sonido metálico de su espada resonó cuando se soltó de su mano abruptamente. Sus ojos abiertos de par en par con expresión perpleja cuando se encontró con [D1ckM4ster] allí parado; vivo. Su labio inferior tembló un momento y su mirada se volvió acuosa. — ¡¡Adán!! — Gritó antes de salir corriendo donde él, abrazándolo con fuerza sin dudar un momento
    Me encocora
    Me gusta
    3
    12 turnos 0 maullidos
  • Me encocora
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Me encocora
    2
    0 comentarios 0 compartidos
Ver más…