Blood demands blood, gonna get my hands wet... Like gravity
  • Género Femenino
  • Raza Ángel
  • Fandom Hazbin Hotel
  • Exterminadora
  • Soltero(a)
  • Cumpleaños 14 de julio
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  • Se unió en enero 2026
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    2D
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  • Tal y como había advertido, pues no bromeaba con lo que salía de su boca, había tenido entrenando a sus compañeras hasta altas horas sin dejarlas partir a descansar hasta que la luna casi llegó a lo alto... Casi, a agradecer que había sido lo suficientemente benévola para dejarlas partir entonces y no cuando la luna estuviera en su punto más alto como había dicho que haría.
    Estaba cansada, pues resultaba agotador tener que tratar con todo un ejército se inútiles... Aunque siempre le habían resultado medio patéticas, ahora se pasaban de inútiles. Aunque no estuvo del todo segura si era el intenso entrenamiento lo que la había dejado agotada o era más bien un cansancio mental pues tampoco había dejado de darle vueltas en la cabeza al asunto de la reunión de Adán en el infierno.

    — ¿Bajar para una reunión? Tsk... —

    Había murmurado entre dientes en su retorno a su habitación. No recordaba el primer hombre accediera a una cosa como esa tan fácil, incluso recordaba que si utilizaba hologramas era para no tener que llevar su pura presencia a un lugar tan desagradable a excepción de los exterminios pues era divertido.
    Suponía que era otro truco de los demonios ¿Cómo no? Era beneficioso para ellos, además de que el arcángel había mencionado su tendencia a ir solo ¿Qué mejor ocasión para ellos que no podían ascender que aprovechar la soledad en la reunión para seguirle lavandole el cerebro? Por fortuna ahora había le había concedido el permiso de acompañarle y pese a que tendría que mantenerse en su lugar y no abrir la boca, al menos podría asegurarse, estando siempre a su lado, de que nadie podría seguir hechizandolo.

    Suspiró, desviando su mirada al cielo estrellado. Tan solo un manto nocturno despejado con pequeños puntos brillantes adornando... Luego observó el camino que la llevaba a su cuarto. Frunció el ceño, de todas formas no tenía sueño y necesitaba despejar la mente por lo que, desplegando sus alas y alzando el vuelo, desvió su camino en otra dirección. Una que ocasionalmente tomaba de forma solitaria y en su mayoría a altas horas de la noche.
    Sobrevolando la ciudad celestial, traspasó la vivaz animosidad de la ciudad dejando las luces y la civilización detrás, yendo incluso más lejos que las área de las exterminadoras. Las luces comenzaron a apagarse y los ruidos desaparecer tan solo quedándole como compañía el sonido de algún grillo distante o la luz de la luna como su única guía en lo que la oscuridad la rodeaba, más no la asustaba. Pues la oscuridad que bañaba el cielo no era más peligrosa que un mar calmado, tan sólo silencioso y solitario pero sin verdaderas amenazas que se escondieran entre sus sombras. Aún así no estaría a oscuras tanto tiempo pues pronto una luz brillante le llegaría, casi tan cegador como un faro para quien no lo conociera, una luz que al acercarse tomaría la forma de un árbol. Una planta que deslumbraba elegancia y delicadeza pero que también se veía antiguo.

    Sus alas se batieron para detenerse y luego sus pies tocaron la tierra reseca bajo ella. Un páramo, un desierto cuya una fuente de vida parecía ser aquella planta frente a ella pues no era otro sino el árbol de la vida.
    En silencio y con cuidado se acercó hasta su grueso tronco, apenas con cauteloso cuidado tocando su corteza un momento en lo que tomaba aire y suspiraba. Tal vez una forma de rendirle respeto antes de volver a volar, esta vez con más calma, hasta poder ascender a una de las tantas ramas y sentarse en ella. Desde allí observó el cielo estrellado cuyas estrellas parecían incluso estar más cerca que antes, más brillantes. Suspirando esbozó una sonrisa aprovechando la calma silenciosa que la rodeaba para aclarar su mente y eliminar sus preocupaciones
    Tal y como había advertido, pues no bromeaba con lo que salía de su boca, había tenido entrenando a sus compañeras hasta altas horas sin dejarlas partir a descansar hasta que la luna casi llegó a lo alto... Casi, a agradecer que había sido lo suficientemente benévola para dejarlas partir entonces y no cuando la luna estuviera en su punto más alto como había dicho que haría. Estaba cansada, pues resultaba agotador tener que tratar con todo un ejército se inútiles... Aunque siempre le habían resultado medio patéticas, ahora se pasaban de inútiles. Aunque no estuvo del todo segura si era el intenso entrenamiento lo que la había dejado agotada o era más bien un cansancio mental pues tampoco había dejado de darle vueltas en la cabeza al asunto de la reunión de Adán en el infierno. — ¿Bajar para una reunión? Tsk... — Había murmurado entre dientes en su retorno a su habitación. No recordaba el primer hombre accediera a una cosa como esa tan fácil, incluso recordaba que si utilizaba hologramas era para no tener que llevar su pura presencia a un lugar tan desagradable a excepción de los exterminios pues era divertido. Suponía que era otro truco de los demonios ¿Cómo no? Era beneficioso para ellos, además de que el arcángel había mencionado su tendencia a ir solo ¿Qué mejor ocasión para ellos que no podían ascender que aprovechar la soledad en la reunión para seguirle lavandole el cerebro? Por fortuna ahora había le había concedido el permiso de acompañarle y pese a que tendría que mantenerse en su lugar y no abrir la boca, al menos podría asegurarse, estando siempre a su lado, de que nadie podría seguir hechizandolo. Suspiró, desviando su mirada al cielo estrellado. Tan solo un manto nocturno despejado con pequeños puntos brillantes adornando... Luego observó el camino que la llevaba a su cuarto. Frunció el ceño, de todas formas no tenía sueño y necesitaba despejar la mente por lo que, desplegando sus alas y alzando el vuelo, desvió su camino en otra dirección. Una que ocasionalmente tomaba de forma solitaria y en su mayoría a altas horas de la noche. Sobrevolando la ciudad celestial, traspasó la vivaz animosidad de la ciudad dejando las luces y la civilización detrás, yendo incluso más lejos que las área de las exterminadoras. Las luces comenzaron a apagarse y los ruidos desaparecer tan solo quedándole como compañía el sonido de algún grillo distante o la luz de la luna como su única guía en lo que la oscuridad la rodeaba, más no la asustaba. Pues la oscuridad que bañaba el cielo no era más peligrosa que un mar calmado, tan sólo silencioso y solitario pero sin verdaderas amenazas que se escondieran entre sus sombras. Aún así no estaría a oscuras tanto tiempo pues pronto una luz brillante le llegaría, casi tan cegador como un faro para quien no lo conociera, una luz que al acercarse tomaría la forma de un árbol. Una planta que deslumbraba elegancia y delicadeza pero que también se veía antiguo. Sus alas se batieron para detenerse y luego sus pies tocaron la tierra reseca bajo ella. Un páramo, un desierto cuya una fuente de vida parecía ser aquella planta frente a ella pues no era otro sino el árbol de la vida. En silencio y con cuidado se acercó hasta su grueso tronco, apenas con cauteloso cuidado tocando su corteza un momento en lo que tomaba aire y suspiraba. Tal vez una forma de rendirle respeto antes de volver a volar, esta vez con más calma, hasta poder ascender a una de las tantas ramas y sentarse en ella. Desde allí observó el cielo estrellado cuyas estrellas parecían incluso estar más cerca que antes, más brillantes. Suspirando esbozó una sonrisa aprovechando la calma silenciosa que la rodeaba para aclarar su mente y eliminar sus preocupaciones
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  • Su uniforme se rompió en medio de un entrenamiento así que debió ingeniarselas en el último momento y, no, dar por finalizado el entrenamiento para ir a por otro uniforme no era opción. Ya bastante tiempo había perdido en su salida con Adán, así que esta vez se las rebuscó con lo poco que había por allí para poder continuar


    #SeductiveSunday
    Su uniforme se rompió en medio de un entrenamiento así que debió ingeniarselas en el último momento y, no, dar por finalizado el entrenamiento para ir a por otro uniforme no era opción. Ya bastante tiempo había perdido en su salida con Adán, así que esta vez se las rebuscó con lo poco que había por allí para poder continuar #SeductiveSunday
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  • Adán la había dejado sola en su habitación, con una lista de mandados de lo que sería una salida, en su opinión, interminable y, para variar, con solo media hora para prepararse e ir al punto de encuentro. ¿El problema? Ella no tenía absolutamente nada de ropa, ni siquiera de playa ¿De dónde sacarla? Abrir su armario era lo mismo que abrir el armario de un emo. Todo igual.
    Solo varios conjuntos de su ropa como exterminadora y nada para una salida casual después de todo ... ¿Para que necesitaría ella salidas casuales? Era una guerrera, debía entrenar y prepararse para pelear, no jugar a ser una barbie delicada en una cita que ni siquiera era cita aunque sonaba como una...

    "Eso te pasa por marimacha" le había dicho el fantasma de su Adán ocasionando que se le escapara un gruñido. La impuntualidad tampoco era de su agrado y aún así no le quedaba más opción que tratar de ir rápido a la primera tienda de ropa que encontrara y comprarse un conjunto para salir y una ropa de baño para la playa. ¡Al menos podría haberle dado una hora! Lo único bueno que podía sacar de aquello es que podía tomarlo como un entrenamiento de vuelo, pues al salir de su habitación y del edificio donde vivía a paso rápido extendió sus alas y emprendió el vuelo de forma rápida y precisa.
    En momento como ese agradecía ser una guerrera, tal vez la mejor, pues al menos para cuando volvió a su habitación tras comprar lo primero que encontró y supuso le quedaba, aún tenía unos 15 minutos... Tal vez menos. Odiaba a Adán a veces, pero le podía aún más lo que lo amaba por lo que, bufando, debió irse a dar una ducha rápido antes de cambiarse. Mirándose en el espejo de su cuarto en lo que se acomodaba el vestido tras haberse puesto unas botas altas hasta la rodilla con tacón e incluso una especie de malla oscura que cubría todo su cuerpo.

    — Ugh.... Me veo ridícula... —

    Se dijo a sí mismo pues aquel tipo de prendas jamás habían sido su estilo. Sin embargo, ya no tenía tiempo. Menos de cinco minutos para llegar cuando acabó, casi maldiciendo en lo que se peinaba el corto cabello con una mano y salía rápido de su habitación.
    Apenas habían pasado cinco minutos de la hora acordada cuando sus alas dejaron de batirse en cuanto sus pies tocaron el suelo. Suspirando, se acomodó un mechón de cabello que el viento le había arruinado. No muy lejos pudo notar a Adán . Su corazón latía acelerado sintiéndose aún más ridícula por sentirse nerviosa, negando con la cabeza mientras intentaba distraerse para evitar el sonrojo volviera a sus mejillas. Era una exterminadora, no podía comportarse como una niñata. Tomó aire y exhaló antes de volver a su expresión habitual y comenzar a caminar hacia donde el otro se encontraba.

    — Siento la demora, señor — Se disculpó con la misma postura estoica habitual en cuanto llegó donde él. Su cabeza en alto, pese a que un segundo antes de hablarse se había bajado nuevamente la falda de su vestido. Una prenda que sentía no iba con ella.
    Adán la había dejado sola en su habitación, con una lista de mandados de lo que sería una salida, en su opinión, interminable y, para variar, con solo media hora para prepararse e ir al punto de encuentro. ¿El problema? Ella no tenía absolutamente nada de ropa, ni siquiera de playa ¿De dónde sacarla? Abrir su armario era lo mismo que abrir el armario de un emo. Todo igual. Solo varios conjuntos de su ropa como exterminadora y nada para una salida casual después de todo ... ¿Para que necesitaría ella salidas casuales? Era una guerrera, debía entrenar y prepararse para pelear, no jugar a ser una barbie delicada en una cita que ni siquiera era cita aunque sonaba como una... "Eso te pasa por marimacha" le había dicho el fantasma de su Adán ocasionando que se le escapara un gruñido. La impuntualidad tampoco era de su agrado y aún así no le quedaba más opción que tratar de ir rápido a la primera tienda de ropa que encontrara y comprarse un conjunto para salir y una ropa de baño para la playa. ¡Al menos podría haberle dado una hora! Lo único bueno que podía sacar de aquello es que podía tomarlo como un entrenamiento de vuelo, pues al salir de su habitación y del edificio donde vivía a paso rápido extendió sus alas y emprendió el vuelo de forma rápida y precisa. En momento como ese agradecía ser una guerrera, tal vez la mejor, pues al menos para cuando volvió a su habitación tras comprar lo primero que encontró y supuso le quedaba, aún tenía unos 15 minutos... Tal vez menos. Odiaba a Adán a veces, pero le podía aún más lo que lo amaba por lo que, bufando, debió irse a dar una ducha rápido antes de cambiarse. Mirándose en el espejo de su cuarto en lo que se acomodaba el vestido tras haberse puesto unas botas altas hasta la rodilla con tacón e incluso una especie de malla oscura que cubría todo su cuerpo. — Ugh.... Me veo ridícula... — Se dijo a sí mismo pues aquel tipo de prendas jamás habían sido su estilo. Sin embargo, ya no tenía tiempo. Menos de cinco minutos para llegar cuando acabó, casi maldiciendo en lo que se peinaba el corto cabello con una mano y salía rápido de su habitación. Apenas habían pasado cinco minutos de la hora acordada cuando sus alas dejaron de batirse en cuanto sus pies tocaron el suelo. Suspirando, se acomodó un mechón de cabello que el viento le había arruinado. No muy lejos pudo notar a [D1ckM4ster]. Su corazón latía acelerado sintiéndose aún más ridícula por sentirse nerviosa, negando con la cabeza mientras intentaba distraerse para evitar el sonrojo volviera a sus mejillas. Era una exterminadora, no podía comportarse como una niñata. Tomó aire y exhaló antes de volver a su expresión habitual y comenzar a caminar hacia donde el otro se encontraba. — Siento la demora, señor — Se disculpó con la misma postura estoica habitual en cuanto llegó donde él. Su cabeza en alto, pese a que un segundo antes de hablarse se había bajado nuevamente la falda de su vestido. Una prenda que sentía no iba con ella.
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    // Me fui a dormir buenas noches gente!
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  • Sí, tal vez los exterminios estuviesen prohibidos, pero eso no quitaba el hecho de que ellas debían estar en excelente forma para cualquier tipo de combate y el último "entrenamiento" que tuvo con sus compañeras sólo demostró el declive que las exterminadoras habían experimentado.
    Adán sería el líder del escuadrón, pero realmente no se encargaba de su entrenamiento, o al menos no que ella recordara, pese a que le constaba supervisar. Y aún si él no estuviera en ese momento para vigilar, ella se haría cargo de volver a elevar el prestigio de las combatientes.

    Por lo que, con espada en mano y lista, pensaba hacer que aquellas guerreras volvieran a ser combatientes formidables optando por un entrenamiento más estricto.
    Sí, tal vez los exterminios estuviesen prohibidos, pero eso no quitaba el hecho de que ellas debían estar en excelente forma para cualquier tipo de combate y el último "entrenamiento" que tuvo con sus compañeras sólo demostró el declive que las exterminadoras habían experimentado. Adán sería el líder del escuadrón, pero realmente no se encargaba de su entrenamiento, o al menos no que ella recordara, pese a que le constaba supervisar. Y aún si él no estuviera en ese momento para vigilar, ella se haría cargo de volver a elevar el prestigio de las combatientes. Por lo que, con espada en mano y lista, pensaba hacer que aquellas guerreras volvieran a ser combatientes formidables optando por un entrenamiento más estricto.
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