• Después de varias de horas de papeleo la Maestra Intendente se había parado de su escritorio, solo para estirar las piernas un poco, miró por la ventana, miró hacia la puerta cerrada, no había nadie mas que ella. Por un momento dejó pasar que era una recatada dama, y aquella impulsiva, rebelde y libre Jean de la academia salió por un momento, extendió sus brazos al techo, estiró sus brazos lo más que puedo mientras cerraba los ojos y suspiraba a ojos cerrados con un ligero alivió sintiendo como su espalda se iba arqueando marcando estéticamente la curvatura de su espalda, sintió como su columna se estiraba, como tronaban sus tensos hombros y algunos huesitos de su espina.

    -¡Mmmh! ¡Aaah!,,

    Incluso sus piernas se estiraron, casi por reflejo se paró de puntitas sobre sus botas y sintió como todo su cuerpo se desentumía. flexionó su brazo izquierdo a la altura de su hombro y giró bruscamente en esa dirección su cintura 3 veces, escuchó un "Crack" suspiró un poco y sonrió aliviada, hizo lo mismo hacia el otro lado.

    -Por el Arconte Anemo... Si necesitaba estirarme un poco~...

    Caminó por su oficina dando unos silenciosos pasos y se topó con un estuche que no habría en mucho tiempo, a pesar de ello, no había polvo, ni una sola partícula de polvo en aquella casi estéril oficina, en sus labios se dibujó una sonrisa y pasó sus yemas por el estuche con una suave caricia, lo abrió y en el se encontraba un violín.

    -¿Será?...

    Se preguntó a si misma sonriendo un poco, se preguntaba si aún se acordaba de como tocarlo. Lo tomó con la delicadeza de una dama, lo puso en su hombro y apoyó suavemente su mejilla en el descanso del instrumentó, tomó el arco y lo deslizó entre las cuerdas perfectamente afinadas del violín. Sus ojos se cerraron y sus labios sonrieron, no había olvidado en absoluto como tocar. Continuó con una suave pieza.
    Después de varias de horas de papeleo la Maestra Intendente se había parado de su escritorio, solo para estirar las piernas un poco, miró por la ventana, miró hacia la puerta cerrada, no había nadie mas que ella. Por un momento dejó pasar que era una recatada dama, y aquella impulsiva, rebelde y libre Jean de la academia salió por un momento, extendió sus brazos al techo, estiró sus brazos lo más que puedo mientras cerraba los ojos y suspiraba a ojos cerrados con un ligero alivió sintiendo como su espalda se iba arqueando marcando estéticamente la curvatura de su espalda, sintió como su columna se estiraba, como tronaban sus tensos hombros y algunos huesitos de su espina. -¡Mmmh! ¡Aaah!,, Incluso sus piernas se estiraron, casi por reflejo se paró de puntitas sobre sus botas y sintió como todo su cuerpo se desentumía. flexionó su brazo izquierdo a la altura de su hombro y giró bruscamente en esa dirección su cintura 3 veces, escuchó un "Crack" suspiró un poco y sonrió aliviada, hizo lo mismo hacia el otro lado. -Por el Arconte Anemo... Si necesitaba estirarme un poco~... Caminó por su oficina dando unos silenciosos pasos y se topó con un estuche que no habría en mucho tiempo, a pesar de ello, no había polvo, ni una sola partícula de polvo en aquella casi estéril oficina, en sus labios se dibujó una sonrisa y pasó sus yemas por el estuche con una suave caricia, lo abrió y en el se encontraba un violín. -¿Será?... Se preguntó a si misma sonriendo un poco, se preguntaba si aún se acordaba de como tocarlo. Lo tomó con la delicadeza de una dama, lo puso en su hombro y apoyó suavemente su mejilla en el descanso del instrumentó, tomó el arco y lo deslizó entre las cuerdas perfectamente afinadas del violín. Sus ojos se cerraron y sus labios sonrieron, no había olvidado en absoluto como tocar. Continuó con una suave pieza.
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  • This ain’t What you want
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    –𝙍𝙤𝙡 𝙘𝙤𝙣: Striker
    —𝙡𝙪𝙜𝙖𝙧: Mansión principal de la familia Greco, anillo del orgullo.
    —𝙋𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙚𝙘𝙚 𝙖𝙡 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙩𝙚.

    Acababa de llegar hacía poco. Y era una fecha.. ¿Triste?¿Desafortunada? No sabría definirlo, pues la mayor parte de veces Arackniss no distinguía como se sentía. Pero, le gustaba ver aquello como una fecha que enseñaba una importante lección: “No seas imbecil y no pienses con la polla”. Ya que de nuevo, la fecha en la que su hermano menor había pasado de ser el overlord de la mafia a un… En fin… sucio juguete que pertenecía a un bicho con ínfulas de grandeza, todo por perder el culo por un gato viejo… Mira que se lo advirtió, una y otra vez… Que debía de ser más listo perdería todo… y así fue. Pero claro, nadie escucha nunca lâ bueno de Alessio… no..

    Pero en fin, ya llevaba más de treinta años así, en los cuales lo poco que había sabido de él era por los carteles obscenos que había por la calle, y que se esforzaba en no ver. Vomitivo.

    Suspiró…Habia regresado de una reunión complicada y para colmo, su padre ha lo estaba obligando a otra pero, con él. Seguramente para saber por las negociaciones, poco sospechaba que eñ verdad iban a presentarle a un compañero indeseado y que desde luego ocultaría sus auténticas intenciones.

    Al llegar a la puerta del despacho de su padre, quien ahora de nuevo era el jefe de la mafia pese a no querer convertirse en overlord, puesto que overlord implicaba tener una fama y la fama era dar informacion y por ello, prefería ser un pecador anónimo. Arackniss no sabía si la decisión de Henroin era más inteligente que la de Ángel o no, nunca se paró a pensarlo y lo cierto es que, como muchas cosas: le daba igual.
    Esperó, hasta que escuchó la voz ronca de su padre dándole permiso para entrar a la sala, como siempre, semi oscura y siniestra para causar aquel efecto amedrentante en enemigos y en aliados.

    Entró y por unos instantes se detuvo, a penas unos Segundos eñ los que de ser más expresivo, probablemente habria alzado una ceja al ver a un imp de pie, al lado de su padre como siempre fuera un socio más, cuando era sabido que precisamente los Greco eran quienes eran por su hermetismo. Nada de dejar entrar a absolutamente nadie que no fuera familia y desde luego un imp jamás lo sería. Aún así, se sentó en el asiento de cuero eñ frente del escritorio de su padre, como era habitual. Siendo tan bajito que el asiento parecia enorme y además le colgaban las piernas. A punto estuvo de comenzar su informe cuando su padre empezó a dar explicaciones a las que no prestó demasiada atención hasta la parte en la que señaló al imp y las palabras: “Sera tu compañero” fueron pronunciadas. Momento en que giró lentamente la cabeza hacia el mencionado, afilando la mirada de forma casi imperceptible, parpadear lentamente un par de veces y pronunciar un casi susurrado:

    —¿Que?—
    –𝙍𝙤𝙡 𝙘𝙤𝙣: [shimmer_teal_kangaroo_688] —𝙡𝙪𝙜𝙖𝙧: Mansión principal de la familia Greco, anillo del orgullo. —𝙋𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙚𝙘𝙚 𝙖𝙡 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙩𝙚. Acababa de llegar hacía poco. Y era una fecha.. ¿Triste?¿Desafortunada? No sabría definirlo, pues la mayor parte de veces Arackniss no distinguía como se sentía. Pero, le gustaba ver aquello como una fecha que enseñaba una importante lección: “No seas imbecil y no pienses con la polla”. Ya que de nuevo, la fecha en la que su hermano menor había pasado de ser el overlord de la mafia a un… En fin… sucio juguete que pertenecía a un bicho con ínfulas de grandeza, todo por perder el culo por un gato viejo… Mira que se lo advirtió, una y otra vez… Que debía de ser más listo perdería todo… y así fue. Pero claro, nadie escucha nunca lâ bueno de Alessio… no.. Pero en fin, ya llevaba más de treinta años así, en los cuales lo poco que había sabido de él era por los carteles obscenos que había por la calle, y que se esforzaba en no ver. Vomitivo. Suspiró…Habia regresado de una reunión complicada y para colmo, su padre ha lo estaba obligando a otra pero, con él. Seguramente para saber por las negociaciones, poco sospechaba que eñ verdad iban a presentarle a un compañero indeseado y que desde luego ocultaría sus auténticas intenciones. Al llegar a la puerta del despacho de su padre, quien ahora de nuevo era el jefe de la mafia pese a no querer convertirse en overlord, puesto que overlord implicaba tener una fama y la fama era dar informacion y por ello, prefería ser un pecador anónimo. Arackniss no sabía si la decisión de Henroin era más inteligente que la de Ángel o no, nunca se paró a pensarlo y lo cierto es que, como muchas cosas: le daba igual. Esperó, hasta que escuchó la voz ronca de su padre dándole permiso para entrar a la sala, como siempre, semi oscura y siniestra para causar aquel efecto amedrentante en enemigos y en aliados. Entró y por unos instantes se detuvo, a penas unos Segundos eñ los que de ser más expresivo, probablemente habria alzado una ceja al ver a un imp de pie, al lado de su padre como siempre fuera un socio más, cuando era sabido que precisamente los Greco eran quienes eran por su hermetismo. Nada de dejar entrar a absolutamente nadie que no fuera familia y desde luego un imp jamás lo sería. Aún así, se sentó en el asiento de cuero eñ frente del escritorio de su padre, como era habitual. Siendo tan bajito que el asiento parecia enorme y además le colgaban las piernas. A punto estuvo de comenzar su informe cuando su padre empezó a dar explicaciones a las que no prestó demasiada atención hasta la parte en la que señaló al imp y las palabras: “Sera tu compañero” fueron pronunciadas. Momento en que giró lentamente la cabeza hacia el mencionado, afilando la mirada de forma casi imperceptible, parpadear lentamente un par de veces y pronunciar un casi susurrado: —¿Que?—
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    𝕋𝕙𝕖 𝕣𝕖𝕧𝕖𝕣𝕤𝕖 𝕠𝕗 𝕥𝕙𝕖 𝕥𝕠𝕣𝕟 𝕡𝕒𝕘𝕖 - - - - - - - - - - - - - Part: 1
    𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛

    «Hay fragmentos que no se escriben con tinta, sino con el dolor sordo de lo que nace condenado a la distancia. En este rincón del nexo, la belleza es una trampa de cristal». — Ren.

    De una crisálida tejida con el polvo de estrellas muertas y silencios antiguos, brotó la primera pulsación de vida. Era una criatura pequeña, una delicada arquitectura cuadrúpeda de cuerpo esbelto y pelaje tan suave que parecía humo suspendido en el aire. Sus orejas, traslúcidas y rosadas como el primer rubor de un amanecer inexistente, temblaban ante el peso del vacío. Nació muda, desprovista de palabras para nombrar su propio asombro, pero en su pecho latía una curiosidad voraz por los retazos de aquel mundo etéreo que se desplegaba, como un lienzo herido, ante sus pies.

    Yo la llamé Anunaki, bautizándola en el secreto de mi mente, pues ella ignoraba mi existencia tanto como el papel ignora la mano del escritor. Vagaba maldita y solitaria, cargando en su rostro el peso de dos grandes ojos amarillentos; faros de un oro viejo capaces de desnudarlo todo, de verlo todo, pero sentenciados a parpadear bajo el negro azabache de una noche perpetua. Un cielo opresivo que se cernía sobre ella como un manto de terciopelo sin fin. Y abajo, justo debajo de sus garras temblorosas, se extendía un lago infinito de agua dulce. Un espejo líquido, cristalino y cruel, en el cual su cuerpo jamás pudo sumergirse, rechazado por una barrera invisible que convertía la superficie en una línea inflexible de dolor.

    Atrapada en esa soledad que se muerde la cola, Anunaki vio pasar los eones contando los inviernos en su propia piel. Se sentaba a la orilla del abismo líquido, cautivada y horrorizada por los cambios fisiológicos que la madurez empezaba a trazar en su silueta. Su cuerpo se estiraba, sus formas se volvían más afiladas, y el reflejo en el agua le devolvía la imagen de una criatura hermosa, pero trágicamente incompleta.

    El melodrama del cosmos, sin embargo, aborrece los escenarios vacíos. Y fue durante una noche donde la tinta del cielo pareció volverse más espesa cuando la superficie del lago devolvió un reflejo extraño. No era el rostro de Anunaki, sino otra cosa, algo deforme y visiblemente lejano.

    Desde las profundidades inalcanzables del agua dulce, allí donde ella solo podía mirar pero nunca descender, emergió otra silueta. Un ser de la misma estirpe, pero moldeado por la geografía del abismo subacuático. Su pelaje no era humo, sino hilos de plata que flotaban como algas en la corriente; sus ojos, en lugar del oro cálido de Anunaki, eran de un azul helado, como estrellas atrapadas en el fondo de un pozo sin fondo. Yo lo llamé Apzu, el habitante del reverso.

    El encuentro fue un choque silencioso de texturas imposibles. Anunaki pegó su hocico rosado a la superficie lisa del lago; desde el otro lado, a milímetros de distancia pero separados por lo intangible de dos dimensiones incompatibles, Apzu imitó su gesto. Sus miradas se encadenaron en un lazo de hierro forjado. Por primera vez, el dolor de la madurez encontró un eco. Aprendieron a tocarse a través del reflejo: cuando ella corría por la orilla, él nadaba pegado al cristal de agua, calcando sus pasos, compartiendo un baile coreografiado por la más pura de las frustraciones.

    El tiempo se volvió un verdugo poético. Crecieron juntos, viéndose cambiar, florecer y desearse a través de la ventana insalvable que los dividía. El melodrama alcanzó su punto más álgido cuando el instinto de la madurez los empujó a buscar algo más que sombras simétricas. Anunaki rascaba el agua hasta hacerse sangrar las garras, dejando hilos escarlatas que flotaban sobre la superficie invisible, mientras Apzu golpeaba el cristal desde abajo, abriendo sus fauces en un grito sordo que solo provocaba burbujas de desesperación en su prisión líquida.

    Eran dos amantes destinados a compartir el mismo espacio, pero jamás el mismo plano. Se amaban con la violencia de los náufragos que ven la tierra firme a través de un muro de hielo. Se pertenecían, pero no podían reclamarse.

    Una tarde olvidada en el tiempo, la desesperación cambió de ritmo. Anunaki, con los ojos nublados por las lágrimas de oro que resbalaban por su hocico, se puso de pie sobre sus patas traserass y lanzó un lamento que hizo vibrar el manto azabache del cielo. Apzu, desde abajo, pareció entender el mensaje de esa música trágica. Juntaron sus frentes una vez más, separados apenas por la película molecular del lago, y entonces sucedió lo impensable.

    Una línea. Una fisura roja y brillante, como una vena abierta en el espacio, comenzó a extenderse justo en el punto de contacto de sus nexos. El agua dulce empezó a emitir un zumbido sónico que amenazaba con romper la cordura de la creación entera.

    La barrera se estaba agrietando, pero al mismo tiempo el agua se revolcaba dentro de sí con fuertes corrientes que ataban al segundo como hilos de plata. Por supuesto, hizo hasta lo imposible para resistir la fricción de las fuerzas y en consecuencia de sus puras intenciones sucedió lo inimaginable...

    « Continuará en las próximas crónicas... »
    𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛 𝕋𝕙𝕖 𝕣𝕖𝕧𝕖𝕣𝕤𝕖 𝕠𝕗 𝕥𝕙𝕖 𝕥𝕠𝕣𝕟 𝕡𝕒𝕘𝕖 - - - - - - - - - - - - - Part: 1 𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛 «Hay fragmentos que no se escriben con tinta, sino con el dolor sordo de lo que nace condenado a la distancia. En este rincón del nexo, la belleza es una trampa de cristal». — Ren. De una crisálida tejida con el polvo de estrellas muertas y silencios antiguos, brotó la primera pulsación de vida. Era una criatura pequeña, una delicada arquitectura cuadrúpeda de cuerpo esbelto y pelaje tan suave que parecía humo suspendido en el aire. Sus orejas, traslúcidas y rosadas como el primer rubor de un amanecer inexistente, temblaban ante el peso del vacío. Nació muda, desprovista de palabras para nombrar su propio asombro, pero en su pecho latía una curiosidad voraz por los retazos de aquel mundo etéreo que se desplegaba, como un lienzo herido, ante sus pies. Yo la llamé Anunaki, bautizándola en el secreto de mi mente, pues ella ignoraba mi existencia tanto como el papel ignora la mano del escritor. Vagaba maldita y solitaria, cargando en su rostro el peso de dos grandes ojos amarillentos; faros de un oro viejo capaces de desnudarlo todo, de verlo todo, pero sentenciados a parpadear bajo el negro azabache de una noche perpetua. Un cielo opresivo que se cernía sobre ella como un manto de terciopelo sin fin. Y abajo, justo debajo de sus garras temblorosas, se extendía un lago infinito de agua dulce. Un espejo líquido, cristalino y cruel, en el cual su cuerpo jamás pudo sumergirse, rechazado por una barrera invisible que convertía la superficie en una línea inflexible de dolor. Atrapada en esa soledad que se muerde la cola, Anunaki vio pasar los eones contando los inviernos en su propia piel. Se sentaba a la orilla del abismo líquido, cautivada y horrorizada por los cambios fisiológicos que la madurez empezaba a trazar en su silueta. Su cuerpo se estiraba, sus formas se volvían más afiladas, y el reflejo en el agua le devolvía la imagen de una criatura hermosa, pero trágicamente incompleta. El melodrama del cosmos, sin embargo, aborrece los escenarios vacíos. Y fue durante una noche donde la tinta del cielo pareció volverse más espesa cuando la superficie del lago devolvió un reflejo extraño. No era el rostro de Anunaki, sino otra cosa, algo deforme y visiblemente lejano. Desde las profundidades inalcanzables del agua dulce, allí donde ella solo podía mirar pero nunca descender, emergió otra silueta. Un ser de la misma estirpe, pero moldeado por la geografía del abismo subacuático. Su pelaje no era humo, sino hilos de plata que flotaban como algas en la corriente; sus ojos, en lugar del oro cálido de Anunaki, eran de un azul helado, como estrellas atrapadas en el fondo de un pozo sin fondo. Yo lo llamé Apzu, el habitante del reverso. El encuentro fue un choque silencioso de texturas imposibles. Anunaki pegó su hocico rosado a la superficie lisa del lago; desde el otro lado, a milímetros de distancia pero separados por lo intangible de dos dimensiones incompatibles, Apzu imitó su gesto. Sus miradas se encadenaron en un lazo de hierro forjado. Por primera vez, el dolor de la madurez encontró un eco. Aprendieron a tocarse a través del reflejo: cuando ella corría por la orilla, él nadaba pegado al cristal de agua, calcando sus pasos, compartiendo un baile coreografiado por la más pura de las frustraciones. El tiempo se volvió un verdugo poético. Crecieron juntos, viéndose cambiar, florecer y desearse a través de la ventana insalvable que los dividía. El melodrama alcanzó su punto más álgido cuando el instinto de la madurez los empujó a buscar algo más que sombras simétricas. Anunaki rascaba el agua hasta hacerse sangrar las garras, dejando hilos escarlatas que flotaban sobre la superficie invisible, mientras Apzu golpeaba el cristal desde abajo, abriendo sus fauces en un grito sordo que solo provocaba burbujas de desesperación en su prisión líquida. Eran dos amantes destinados a compartir el mismo espacio, pero jamás el mismo plano. Se amaban con la violencia de los náufragos que ven la tierra firme a través de un muro de hielo. Se pertenecían, pero no podían reclamarse. Una tarde olvidada en el tiempo, la desesperación cambió de ritmo. Anunaki, con los ojos nublados por las lágrimas de oro que resbalaban por su hocico, se puso de pie sobre sus patas traserass y lanzó un lamento que hizo vibrar el manto azabache del cielo. Apzu, desde abajo, pareció entender el mensaje de esa música trágica. Juntaron sus frentes una vez más, separados apenas por la película molecular del lago, y entonces sucedió lo impensable. Una línea. Una fisura roja y brillante, como una vena abierta en el espacio, comenzó a extenderse justo en el punto de contacto de sus nexos. El agua dulce empezó a emitir un zumbido sónico que amenazaba con romper la cordura de la creación entera. La barrera se estaba agrietando, pero al mismo tiempo el agua se revolcaba dentro de sí con fuertes corrientes que ataban al segundo como hilos de plata. Por supuesto, hizo hasta lo imposible para resistir la fricción de las fuerzas y en consecuencia de sus puras intenciones sucedió lo inimaginable... « Continuará en las próximas crónicas... »
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  • El último timbre había sonado hacía varios minutos. Los pasillos de la facultad estaban casi vacíos y el único sonido que rompía el silencio era la lluvia golpeando los ventanales.
    Anne permanecía sentada en su lugar, fingiendo revisar sus apuntes. En realidad, esperaba que todos salieran antes de acercarse al escritorio.
    Con una sonrisa tranquila, caminó hasta quedar frente al profesor.
    —¿Tiene un momento?
    El profesor levantó la vista de los exámenes que estaba calificando.
    —Claro, Anne. ¿En qué puedo ayudarte?
    Ella apoyó suavemente una mano sobre el escritorio.
    —Quería preguntarle sobre el trabajo de investigación... aunque, si soy sincera, creo que solo quería hablar con usted un rato.
    La confesión hizo que el profesor arqueara ligeramente una ceja.
    —Eso no parece una duda relacionada con la materia.
    Anne soltó una pequeña risa.
    —Lo sé... pero tenía que intentarlo.
    Por un instante, ambos guardaron silencio. El profesor cerró la carpeta con calma.
    —Eres una estudiante brillante. No necesitas inventar pretextos para hacer preguntas.
    —¿Y si la pregunta no es académica?
    La mirada de Anne era curiosa, casi desafiante, pero sin perder la dulzura.
    El profesor respiró hondo antes de responder.
    —Entonces probablemente no sea una pregunta que pueda responder.
    Ella bajó la vista unos segundos antes de sonreír de nuevo.
    —Siempre encuentra la manera de esquivarme.
    —Siempre encuentro la manera de mantener los límites.
    Anne asintió lentamente.
    —Lo entiendo... y, precisamente por eso, lo admiro.
    Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
    El profesor la observó con una mezcla de sorpresa y serenidad.
    —Agradezco tu sinceridad. Pero mientras seas mi alumna, mi responsabilidad es cuidar de esa línea.
    Anne tomó su mochila y dio un paso hacia la puerta.
    —Entonces tendré que graduarme primero.
    Por primera vez en toda la conversación, el profesor dejó escapar una leve risa.
    —Primero preocúpate por terminar el semestre con las mismas buenas calificaciones.
    Ella sonrió con complicidad.
    —Eso está hecho.
    Antes de salir del aula, giró apenas el rostro.
    —Buenas noches, profesor.
    —Buenas noches, Anne.
    La puerta se cerró lentamente. Mientras caminaba por el pasillo, Anne no pudo evitar sonreír. Sabía que algunas historias no empiezan con una confesión, sino con la paciencia suficiente para esperar el momento adecuado.
    El último timbre había sonado hacía varios minutos. Los pasillos de la facultad estaban casi vacíos y el único sonido que rompía el silencio era la lluvia golpeando los ventanales. Anne permanecía sentada en su lugar, fingiendo revisar sus apuntes. En realidad, esperaba que todos salieran antes de acercarse al escritorio. Con una sonrisa tranquila, caminó hasta quedar frente al profesor. —¿Tiene un momento? El profesor levantó la vista de los exámenes que estaba calificando. —Claro, Anne. ¿En qué puedo ayudarte? Ella apoyó suavemente una mano sobre el escritorio. —Quería preguntarle sobre el trabajo de investigación... aunque, si soy sincera, creo que solo quería hablar con usted un rato. La confesión hizo que el profesor arqueara ligeramente una ceja. —Eso no parece una duda relacionada con la materia. Anne soltó una pequeña risa. —Lo sé... pero tenía que intentarlo. Por un instante, ambos guardaron silencio. El profesor cerró la carpeta con calma. —Eres una estudiante brillante. No necesitas inventar pretextos para hacer preguntas. —¿Y si la pregunta no es académica? La mirada de Anne era curiosa, casi desafiante, pero sin perder la dulzura. El profesor respiró hondo antes de responder. —Entonces probablemente no sea una pregunta que pueda responder. Ella bajó la vista unos segundos antes de sonreír de nuevo. —Siempre encuentra la manera de esquivarme. —Siempre encuentro la manera de mantener los límites. Anne asintió lentamente. —Lo entiendo... y, precisamente por eso, lo admiro. Las palabras quedaron suspendidas en el aire. El profesor la observó con una mezcla de sorpresa y serenidad. —Agradezco tu sinceridad. Pero mientras seas mi alumna, mi responsabilidad es cuidar de esa línea. Anne tomó su mochila y dio un paso hacia la puerta. —Entonces tendré que graduarme primero. Por primera vez en toda la conversación, el profesor dejó escapar una leve risa. —Primero preocúpate por terminar el semestre con las mismas buenas calificaciones. Ella sonrió con complicidad. —Eso está hecho. Antes de salir del aula, giró apenas el rostro. —Buenas noches, profesor. —Buenas noches, Anne. La puerta se cerró lentamente. Mientras caminaba por el pasillo, Anne no pudo evitar sonreír. Sabía que algunas historias no empiezan con una confesión, sino con la paciencia suficiente para esperar el momento adecuado.
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  • {Estaba pensativo y algo cabizbajo, era tarde y afuera llovia, se recostó y puso una música suave, de uno de sus cajones del escritorio saca un movil}

    -Hmmmm...

    {Se desplaza por los contactos hasta encontrar el Numero de "Diana"}

    [MARCANDO...]

    [NO HAY RESPUESTA, SALTA EL CONTESTADOR AUTOMÁTICO]

    -Ho... Hola que tal todo?... Espero que te estea llendo bien por ahí... yo solo... quisiera saber como estabas y... si tu quisieras, claro es... Poder tomarnos algo juntos y ponernos al dia...

    {silencio breve}

    -Te hecho muchísimo de menos... llamame cuando puedas, porfavor...

    {cuelga, dejando el movil sobre la mesa y, acto seguido, se sirve una copa de whisky }
    {Estaba pensativo y algo cabizbajo, era tarde y afuera llovia, se recostó y puso una música suave, de uno de sus cajones del escritorio saca un movil} -Hmmmm... {Se desplaza por los contactos hasta encontrar el Numero de "Diana"} [MARCANDO...] [NO HAY RESPUESTA, SALTA EL CONTESTADOR AUTOMÁTICO] -Ho... Hola que tal todo?... Espero que te estea llendo bien por ahí... yo solo... quisiera saber como estabas y... si tu quisieras, claro es... Poder tomarnos algo juntos y ponernos al dia... {silencio breve} -Te hecho muchísimo de menos... llamame cuando puedas, porfavor... {cuelga, dejando el movil sobre la mesa y, acto seguido, se sirve una copa de whisky 🥃}
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    ¡Bienvenid@ a FicRol!
    Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D:

    ㅤㅤ¡Elisabeth Cavani!
    Raza: Humana
    Fandom: Harry Potter, The Last of Us, Game of Thrones
    Escritora

    Es un placer tenerte por aquí . Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol.

    Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma.

    Recursos útiles para empezar:

    Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines

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    ¡Nos vemos en el Inicio!

    #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
    ✨ ¡Bienvenid@ a FicRol! ✨ Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D: ㅤㅤ¡[nova_pearl_horse_749]! 🧬Raza: Humana 👾Fandom: Harry Potter, The Last of Us, Game of Thrones 💼 Escritora Es un placer tenerte por aquí 🍂. Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol. 🧙‍♀️ Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma. 🔎 Recursos útiles para empezar: ✨ Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines ✨ Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711 ✨ GUIA 0.1 – Empezar en FicRol: Encontrar rol y amistades: https://ficrol.com/blogs/366170/GUIA-0-1-Empezar-en-FicRol-Encontrar-rol-y-amistades ✨ Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D ✨ Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793 ✨ Tienes toda esta información y más en el apartado "Ficha" de mi perfil: https://ficrol.com/blogs/353277/ENLACES-DE-INTER%C3%89S-PARA-FICROLERS ¡Nos vemos en el Inicio! 🍁 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
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  • La letra era clara aunque irregular en algunas líneas, casualmente, serían los párrafos que podrían llegar a doler más, como si la mano del escritor no se rindiera fácilmente en la resistencia de sus pensamientos.

    "Solo las personas que no saben lo que quieren buscan siempre señalar en los demás aquello que les resulta incorrecto.
    No nos atrevemos a volver a juzgar a quien vive dentro de su propio mundo, alienado del entorno, cuando es nuestro propio entorno el que nos abruma y nos hiciera desear también, vivir tranquilos en nuestra burbuja... "

    La nota seguía, pero una voz seca y firme, aunque no molesta, detuvo la lectura atenta de quien, contra todo sentido común, había comenzado a indagar en el contenido de aquel cuaderno que encontró en el suelo a la salida de un café.

    – disculpa, quizá querías devolverme eso... No es lo más normal ponerse a leer lo ajeno cuando encuentras un libro que en la tapa tiene nombre y un contacto. –

    El jóven había regresado enseguida al notar que su cuaderno no estaba en su bolso y ahora, miraba confundido a quien lo tenía en sus manos, aguardando respuesta.
    La letra era clara aunque irregular en algunas líneas, casualmente, serían los párrafos que podrían llegar a doler más, como si la mano del escritor no se rindiera fácilmente en la resistencia de sus pensamientos. "Solo las personas que no saben lo que quieren buscan siempre señalar en los demás aquello que les resulta incorrecto. No nos atrevemos a volver a juzgar a quien vive dentro de su propio mundo, alienado del entorno, cuando es nuestro propio entorno el que nos abruma y nos hiciera desear también, vivir tranquilos en nuestra burbuja... " La nota seguía, pero una voz seca y firme, aunque no molesta, detuvo la lectura atenta de quien, contra todo sentido común, había comenzado a indagar en el contenido de aquel cuaderno que encontró en el suelo a la salida de un café. – disculpa, quizá querías devolverme eso... No es lo más normal ponerse a leer lo ajeno cuando encuentras un libro que en la tapa tiene nombre y un contacto. – El jóven había regresado enseguida al notar que su cuaderno no estaba en su bolso y ahora, miraba confundido a quien lo tenía en sus manos, aguardando respuesta.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Reglitas de la Libreta Mágica Concede Deseos :⁠-⁠P

    1. Los deseos deberán ser escritos de forma concreta, o la libreta los interpretará a su manera, acertando o no con el deseo del escritor. (a no ser que se deseé que no haga falta especificarlos)

    2. Todos los deseos deberán empezar por la frase: "Deseo que..." Sino, todo lo escrito se considerarán meras anotaciones. (a no ser que se deseé que no haga falta esa frase inicial)

    3. Los deseos que afecten al uso de la libreta más allá de las reglas establecidas, a todo lo relativo con la vida y la muerte, el tiempo y el espacio, o alteraciones significativas del mundo o de otros seres vivos o inanimados quedan terminantemente prohibidos (a no ser que... No, aquí no hay de eso, están prohibidos :D)

    4. Las páginas de la libreta son infinitas.

    5. Una página suelta tiene el mismo efecto que la libreta en sí.

    6. Si dos personas escriben a la vez su deseo en la libreta, la libreta no concederá ninguno, se deberá escribir primero uno y luego otro.

    7. Se pueden escribir deseos que contradigan deseos anteriores.
    Reglitas de la Libreta Mágica Concede Deseos :⁠-⁠P 1. Los deseos deberán ser escritos de forma concreta, o la libreta los interpretará a su manera, acertando o no con el deseo del escritor. (a no ser que se deseé que no haga falta especificarlos) 2. Todos los deseos deberán empezar por la frase: "Deseo que..." Sino, todo lo escrito se considerarán meras anotaciones. (a no ser que se deseé que no haga falta esa frase inicial) 3. Los deseos que afecten al uso de la libreta más allá de las reglas establecidas, a todo lo relativo con la vida y la muerte, el tiempo y el espacio, o alteraciones significativas del mundo o de otros seres vivos o inanimados quedan terminantemente prohibidos (a no ser que... No, aquí no hay de eso, están prohibidos :D) 4. Las páginas de la libreta son infinitas. 5. Una página suelta tiene el mismo efecto que la libreta en sí. 6. Si dos personas escriben a la vez su deseo en la libreta, la libreta no concederá ninguno, se deberá escribir primero uno y luego otro. 7. Se pueden escribir deseos que contradigan deseos anteriores.
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  • Está revisando algunos papeles, sentada en la silla frente al escritorio.
    Está revisando algunos papeles, sentada en la silla frente al escritorio.
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  • ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ El sonido predominante en la solitaria habitación es la radio, el transmisor emite un suave Chello de Bach que es el único acompañante a la pluma golpeando contra el papel.

    La mujer está demasiado concentrada transcribiendo sus observaciones a los expedientes en los que lleva trabajando varios días, el caso Leroy se le fue entregado por el padre Clement para que pudiera hacer las entrevistas pertinentes y tomar fotografías, y ella estaba poniendo toda su energía en esos documentos detallando cada mirada evitativa y lágrima derramada.

    Su pluma se detuvo al culminar la descripción del afectado vomitando sangre luego de una intensa sesión de rezos, suspirando con la tinta negra delineando con más fuerza ese pequeño punto que termina el párrafo de tan demacrada historia.

    Dormir se ha vuelto opcional y su rostro se ha visto víctima de los estragos de sus malas prácticas de descanso ; abismos oscuros debajo de los ya castigados ojos ambar, la piel seca y los labios agrietados. Estaba dando todo de sí, mientras el padre Clement se negaba a intervenir entre sonrisas amables, caricias demasiado largas para ser formales, insistiendo en que acabara las investigaciones pertinentes antes de escalar la situación.

    "Bien podría solo ser una pobre oveja víctima de las adicciones y otras aficciones, no podemos utilizar todos nuestros recursos en una sola persona..como bien dice nuestro señor, ayúdate que yo te ayudaré" esas fueron las palabras del anciano cuando acarició con el pulgar su dorso desnudo cuando intentó entregarle la decena de evidencias que hubo acumulado, ese desagradable recuerdo retumbo en su cabeza sentiendo su cicatriz punzar de la frustracion.

    Quiso arrancarse la mano ahí mismo, pero en su lugar la llevó a agua caliente hasta que la piel se vio tan irritada que se volvió marca de quemadura menor.

    Ya estaba divagando de nuevo, pensando en cosas que no le corresponden. Debe concentrarse, esta vez tiene que ser suficiente, tenía que ser suficiente.

    Parpadeó y se sorprendió al ver las manecillas tan cambiadas, apenas logrando abrir los ojos al ser demasiado el peso cargado en sus párpados.

    Suspiro y cerro el cuaderno con un golpe seco, no porque quisiera, sino por necesidad. Teniendo que levantarse para que su cuerpo dejara de doler al haber estado sentada durante tantas horas.

    Apoyó su posterior al escritorio y con las manos apoyadas se estiró buscando corregir su postura y que su espalda pudiera alinearse librándola del intenso dolor que le venía desde su coxis.

    ¿Tiene veintinueve años o ciento nueve? Sus iguales incluso se lo han preguntado entre susurros al verla caminar por los pasillos de la iglesia. Para ella era normal, ser indeseable no importa el templo que pise, es algo habitual en ese punto de su vida.

    Un golpe en la puerta la distrae y ella alza la mirada, observando el umbral hecho de madera vieja, un material que le recuerda a ella misma.

    ── Pase, no es mi oficina así que no tiene que pedir permiso..pero aprecio la educación ── Y era verdad. Agnieszka es un peón sin hogar, pasando como fantasma por las iglesias asistiendo investigaciones o supliendo elementos caídos, pero ya llevaba un tiempo en esa misma casa del señor, a esas alturas sintiendo brotes de raíces salir de sus pies.

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛ https://www.youtube.com/watch?v=DwHpDOWhkGk
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ El sonido predominante en la solitaria habitación es la radio, el transmisor emite un suave Chello de Bach que es el único acompañante a la pluma golpeando contra el papel. La mujer está demasiado concentrada transcribiendo sus observaciones a los expedientes en los que lleva trabajando varios días, el caso Leroy se le fue entregado por el padre Clement para que pudiera hacer las entrevistas pertinentes y tomar fotografías, y ella estaba poniendo toda su energía en esos documentos detallando cada mirada evitativa y lágrima derramada. Su pluma se detuvo al culminar la descripción del afectado vomitando sangre luego de una intensa sesión de rezos, suspirando con la tinta negra delineando con más fuerza ese pequeño punto que termina el párrafo de tan demacrada historia. Dormir se ha vuelto opcional y su rostro se ha visto víctima de los estragos de sus malas prácticas de descanso ; abismos oscuros debajo de los ya castigados ojos ambar, la piel seca y los labios agrietados. Estaba dando todo de sí, mientras el padre Clement se negaba a intervenir entre sonrisas amables, caricias demasiado largas para ser formales, insistiendo en que acabara las investigaciones pertinentes antes de escalar la situación. "Bien podría solo ser una pobre oveja víctima de las adicciones y otras aficciones, no podemos utilizar todos nuestros recursos en una sola persona..como bien dice nuestro señor, ayúdate que yo te ayudaré" esas fueron las palabras del anciano cuando acarició con el pulgar su dorso desnudo cuando intentó entregarle la decena de evidencias que hubo acumulado, ese desagradable recuerdo retumbo en su cabeza sentiendo su cicatriz punzar de la frustracion. Quiso arrancarse la mano ahí mismo, pero en su lugar la llevó a agua caliente hasta que la piel se vio tan irritada que se volvió marca de quemadura menor. Ya estaba divagando de nuevo, pensando en cosas que no le corresponden. Debe concentrarse, esta vez tiene que ser suficiente, tenía que ser suficiente. Parpadeó y se sorprendió al ver las manecillas tan cambiadas, apenas logrando abrir los ojos al ser demasiado el peso cargado en sus párpados. Suspiro y cerro el cuaderno con un golpe seco, no porque quisiera, sino por necesidad. Teniendo que levantarse para que su cuerpo dejara de doler al haber estado sentada durante tantas horas. Apoyó su posterior al escritorio y con las manos apoyadas se estiró buscando corregir su postura y que su espalda pudiera alinearse librándola del intenso dolor que le venía desde su coxis. ¿Tiene veintinueve años o ciento nueve? Sus iguales incluso se lo han preguntado entre susurros al verla caminar por los pasillos de la iglesia. Para ella era normal, ser indeseable no importa el templo que pise, es algo habitual en ese punto de su vida. Un golpe en la puerta la distrae y ella alza la mirada, observando el umbral hecho de madera vieja, un material que le recuerda a ella misma. ── Pase, no es mi oficina así que no tiene que pedir permiso..pero aprecio la educación ── Y era verdad. Agnieszka es un peón sin hogar, pasando como fantasma por las iglesias asistiendo investigaciones o supliendo elementos caídos, pero ya llevaba un tiempo en esa misma casa del señor, a esas alturas sintiendo brotes de raíces salir de sus pies. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛ https://www.youtube.com/watch?v=DwHpDOWhkGk
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