• « ¿No has sentido alguna vez esa necesidad de estar con alguien? »

    Una pregunta habitual. Entre confidencias, entre risas y anécdotas; siempre terminaba asomándose esa pregunta silenciosa e incómoda. La conversación parecía girar, una y otra vez, sobre la misma respuesta ambigua que daba cada vez.

    "No realmente."

    No. Realmente no necesitaba a alguien como decía. Realmente no sentía la necesidad de compartir, o más bien abrir, tanto su vida a otra persona. Los años desde su última relación le habían hecho desarrollar un gusto por la soledad o, quizá, por esa falta de rutina que se atiene a los horarios y gustos de alguien más. No debía levantarse temprano en los días de descanso para prepararse ante las visitas, no debía quebrarse la cabeza pensando qué almorzarian ese día ni tenía que complicarse con planes elaborados de actividades para hacer a lo largo del día. Cosas habituales que se habían vuelto una rutina cansada, agotadora, que odiaba volver a repetir.

    Cuando ya estaba tan metido en sí mismo, en su vida y su espacio, acostumbrado a sus horarios y opciones; ¿cómo iba a acoplarse nuevamente a alguien que intempestivamente cambiara sus esquemas? ¿Cómo iba decirle que, por ese día o unas horas, prefería no verle y pasar el tiempo encerrado en casa jugando video juegos o mirando televisión? ¿Cómo hacerlo sin que se malinterpretara o los sentimientos mermaran? Una relación, a esas alturas de su vida, era una ruptura en su rutina, en su esencia. En su comodidad.

    "No es algo que necesite".

    No ahora. No pronto. No hasta quién sabe cuando. A Vincent siempre le había costado visualizarse en todo; era el último en responder esa pregunta cliché que hacía recursos humanos para motivar a los trabajadores: "¿cómo te ves de aquí a cinco años?" Su respuesta siempre era la misma, pero no tenía sentido ni lograba hacerse a la idea. Desde la universidad no se había imaginado en una relación, mucho menos casado y ni hablar de los hijos. En alguna ocasión la idea le cruzó por la cabeza, fugaz y de ensueño, pero con el tiempo se evaporó hasta ser olvidada.

    El amor, últimamente, se le hacía complicado y más complejo le resultaba conocer personas. Siempre estaba trabajando y, cuando no lo hacía, estaba en casa con sus gatos. Vincent nunca había sido una persona de salir ni de verse extrovertido, siempre era reservado, tímido y callado. Con esos factores en contra, ¿cómo es que iba a conocer a alguien? En el trabajo no había nadie que ocasionara esa chispa, esa curiosidad, ese gusto. Para él solo era una rutina donde sus compañeros eran eso y nada más, amigos y compañeros con los que mantenía una estabilidad social mas no una compatibilidad emocional. Si en el único lugar que frecuentaba no sentía nada, ¿cómo iba a poder desarrollar una relación?

    ¿Presentarle a alguien? Ni hablar. ¿Una cita a ciegas? Ni de broma. ¿Siquiera por curiosidad? No, podía morir perfectamente sin saber cómo se sentía amar o, más bien, cómo volver a amar.

    Vincent sabía lo que quería y lo que no quería. Mantener su libertad sin perder sus gustos, respetar sus límites sin arriesgar su seguridad, tener la cabez fría y no dejar que su corazón tomara nuevamente decisiones equivocadas. Y, al final, siempre terminaba negándose a experimentar porque sus conocidos no eran los casos de éxito ideales: Infidelidades, divorcios apresurados por engaños, demandas de atención excesivas, posesión desmedida y ciclos repetitivos de violencia difíciles de romper. ¿Con qué ánimos se podía aventurar a volver a experimentar cuando nada le motivaba a intentar?

    Y, aún así, siempre existía la espinita que lo hacía reflexionar. ¿Alguna vez se iba a poder enamorar? ¿Alguna vez iba a poder sentir otra vez ese calor en el pecho por la emoción? ¿Sentiria de nuevo las mariposas en el estómago? ¿Alguna vez hallaría paz y seguridad en otra persona? Quizá sí, quizá no. El tiempo le daría algún día la respuesta, tendría la razón o la vida lo golpearía por su error.

    El amor es complicado. Más para los asustados a salir lastimados otra vez, y para los que temen perder nuevamente sus sentimientos valiosos por error.
    « ¿No has sentido alguna vez esa necesidad de estar con alguien? » Una pregunta habitual. Entre confidencias, entre risas y anécdotas; siempre terminaba asomándose esa pregunta silenciosa e incómoda. La conversación parecía girar, una y otra vez, sobre la misma respuesta ambigua que daba cada vez. "No realmente." No. Realmente no necesitaba a alguien como decía. Realmente no sentía la necesidad de compartir, o más bien abrir, tanto su vida a otra persona. Los años desde su última relación le habían hecho desarrollar un gusto por la soledad o, quizá, por esa falta de rutina que se atiene a los horarios y gustos de alguien más. No debía levantarse temprano en los días de descanso para prepararse ante las visitas, no debía quebrarse la cabeza pensando qué almorzarian ese día ni tenía que complicarse con planes elaborados de actividades para hacer a lo largo del día. Cosas habituales que se habían vuelto una rutina cansada, agotadora, que odiaba volver a repetir. Cuando ya estaba tan metido en sí mismo, en su vida y su espacio, acostumbrado a sus horarios y opciones; ¿cómo iba a acoplarse nuevamente a alguien que intempestivamente cambiara sus esquemas? ¿Cómo iba decirle que, por ese día o unas horas, prefería no verle y pasar el tiempo encerrado en casa jugando video juegos o mirando televisión? ¿Cómo hacerlo sin que se malinterpretara o los sentimientos mermaran? Una relación, a esas alturas de su vida, era una ruptura en su rutina, en su esencia. En su comodidad. "No es algo que necesite". No ahora. No pronto. No hasta quién sabe cuando. A Vincent siempre le había costado visualizarse en todo; era el último en responder esa pregunta cliché que hacía recursos humanos para motivar a los trabajadores: "¿cómo te ves de aquí a cinco años?" Su respuesta siempre era la misma, pero no tenía sentido ni lograba hacerse a la idea. Desde la universidad no se había imaginado en una relación, mucho menos casado y ni hablar de los hijos. En alguna ocasión la idea le cruzó por la cabeza, fugaz y de ensueño, pero con el tiempo se evaporó hasta ser olvidada. El amor, últimamente, se le hacía complicado y más complejo le resultaba conocer personas. Siempre estaba trabajando y, cuando no lo hacía, estaba en casa con sus gatos. Vincent nunca había sido una persona de salir ni de verse extrovertido, siempre era reservado, tímido y callado. Con esos factores en contra, ¿cómo es que iba a conocer a alguien? En el trabajo no había nadie que ocasionara esa chispa, esa curiosidad, ese gusto. Para él solo era una rutina donde sus compañeros eran eso y nada más, amigos y compañeros con los que mantenía una estabilidad social mas no una compatibilidad emocional. Si en el único lugar que frecuentaba no sentía nada, ¿cómo iba a poder desarrollar una relación? ¿Presentarle a alguien? Ni hablar. ¿Una cita a ciegas? Ni de broma. ¿Siquiera por curiosidad? No, podía morir perfectamente sin saber cómo se sentía amar o, más bien, cómo volver a amar. Vincent sabía lo que quería y lo que no quería. Mantener su libertad sin perder sus gustos, respetar sus límites sin arriesgar su seguridad, tener la cabez fría y no dejar que su corazón tomara nuevamente decisiones equivocadas. Y, al final, siempre terminaba negándose a experimentar porque sus conocidos no eran los casos de éxito ideales: Infidelidades, divorcios apresurados por engaños, demandas de atención excesivas, posesión desmedida y ciclos repetitivos de violencia difíciles de romper. ¿Con qué ánimos se podía aventurar a volver a experimentar cuando nada le motivaba a intentar? Y, aún así, siempre existía la espinita que lo hacía reflexionar. ¿Alguna vez se iba a poder enamorar? ¿Alguna vez iba a poder sentir otra vez ese calor en el pecho por la emoción? ¿Sentiria de nuevo las mariposas en el estómago? ¿Alguna vez hallaría paz y seguridad en otra persona? Quizá sí, quizá no. El tiempo le daría algún día la respuesta, tendría la razón o la vida lo golpearía por su error. El amor es complicado. Más para los asustados a salir lastimados otra vez, y para los que temen perder nuevamente sus sentimientos valiosos por error.
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  • ---

    En el sentido de soñarte; sueño contigo todo el tiempo.
    Verso el imperio de tus recuerdos; timbro tus ruegos;
    Sigilo de mis pasos al encuentro de la paz;
    Mis oraciones son pocas; he regado el iris de las rosas;
    sobre lo embrujado de tu arte; tus cosmos acallados.
    Tú, mi sedal, mi majestad onírica.
    Quiera los alados irrumpir a mi cobijo y entregarte al huso;
    Mis ruegos pecan de tan solo pensarte;
    Ahí añorada; allí risueña; tendida en la cumbre de destinos.
    Los enjambres de lefarias riegan tu nombre entre mis dedos.
    No debo pensarte;
    Ni siquiera indagar entre tus rostros de profundidades;
    Pero si tan solo uno de ellos me dieran el espacio; la cumbre;
    tu nombre; revelate como la majestad;
    el narciso del poniente que arraiga a las dunas a encontrar;
    el cobijo de mis añoranzas; esas pernoctadas entre las estrellas;
    Desliza tus atributos de mansedumbre conocida.
    Desliza tus cosenos entre mis brazos.
    Y no me hagas añorarte; saga de vendavales;
    Musa de mis ozonos.
    Si tan solo me dieras el aliento a almizcle de tu nombre;
    serías malva insana:
    Ese mi lugar secreto de sonrisas serenas;
    mi juvenil misterio.
    mi vieja saga.
    Mi sagaz emperatriz.
    Contigo estoy privado de despertar.
    Pues ante tus flamas; solo el cielo de tu sonrisa.
    Y tu sonrisa es el arrullo que inunda las entrañas de mi alborada.
    Concisa; arraigada a este universo;
    En el que peco ante tu majestad;
    de imperio; de arrullo; de candores incorruptos.
    Mi cielo; mi mar; mi azucena.
    Mi lirio dorado.
    Tú y solo tú.
    --- En el sentido de soñarte; sueño contigo todo el tiempo. Verso el imperio de tus recuerdos; timbro tus ruegos; Sigilo de mis pasos al encuentro de la paz; Mis oraciones son pocas; he regado el iris de las rosas; sobre lo embrujado de tu arte; tus cosmos acallados. Tú, mi sedal, mi majestad onírica. Quiera los alados irrumpir a mi cobijo y entregarte al huso; Mis ruegos pecan de tan solo pensarte; Ahí añorada; allí risueña; tendida en la cumbre de destinos. Los enjambres de lefarias riegan tu nombre entre mis dedos. No debo pensarte; Ni siquiera indagar entre tus rostros de profundidades; Pero si tan solo uno de ellos me dieran el espacio; la cumbre; tu nombre; revelate como la majestad; el narciso del poniente que arraiga a las dunas a encontrar; el cobijo de mis añoranzas; esas pernoctadas entre las estrellas; Desliza tus atributos de mansedumbre conocida. Desliza tus cosenos entre mis brazos. Y no me hagas añorarte; saga de vendavales; Musa de mis ozonos. Si tan solo me dieras el aliento a almizcle de tu nombre; serías malva insana: Ese mi lugar secreto de sonrisas serenas; mi juvenil misterio. mi vieja saga. Mi sagaz emperatriz. Contigo estoy privado de despertar. Pues ante tus flamas; solo el cielo de tu sonrisa. Y tu sonrisa es el arrullo que inunda las entrañas de mi alborada. Concisa; arraigada a este universo; En el que peco ante tu majestad; de imperio; de arrullo; de candores incorruptos. Mi cielo; mi mar; mi azucena. Mi lirio dorado. Tú y solo tú.
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  • El golpe contra el suelo fue seco, limpio.

    Un movimiento rápido. Técnica pura.

    Priscila giró su peso con precisión y lo derribó sin margen de reacción. Antes de que él pudiera incorporarse, ella ya estaba encima, rodilla firme bloqueando su hombro, mano controlando su cabeza contra la tierra del campo.

    La otra sostenía la máscara.

    No era un trofeo legendario.

    Era solo parte del ejercicio: quien derribaba al otro, se quedaba con la máscara por esa ronda.

    Un simple protocolo de entrenamiento.

    Él —disciplinado, fuerte, acostumbrado a dominar cada enfrentamiento— había calculado mal. Un giro rápido, un movimiento de cadera perfectamente ejecutado, y ahora estaba de espaldas contra la tierra

    Él respiraba con fuerza, pero no intentaba liberarse de inmediato. Sus ojos la miraban desde abajo, concentrados… y algo más. Reconocimiento.

    —Ronda tuya —dijo, sin molestia.

    Priscila sonrió apenas, segura.

    A pocos pasos, demasiado cerca como para fingir indiferencia, estaba ella.

    La ex o novia

    Alta. Fuerte. Impecable físicamente. Con esa presencia dominante que no necesitaba esfuerzo para imponerse.

    Y ahora observaba todo desde una distancia mínima. Lo suficiente para ver cómo Priscila lo tenía completamente controlado. Lo suficiente para notar que él no estaba irritado… estaba avergonzado.

    Sus brazos cruzados marcaban tensión. La mandíbula firme. Los ojos clavados en la escena.

    No era la máscara lo que le molestaba.

    Era la dinámica.

    La confianza.

    La forma en que él no reaccionaba con agresividad, sino con respeto.

    Desde la plataforma superior, el capitán observaba en silencio.
    El golpe contra el suelo fue seco, limpio. Un movimiento rápido. Técnica pura. Priscila giró su peso con precisión y lo derribó sin margen de reacción. Antes de que él pudiera incorporarse, ella ya estaba encima, rodilla firme bloqueando su hombro, mano controlando su cabeza contra la tierra del campo. La otra sostenía la máscara. No era un trofeo legendario. Era solo parte del ejercicio: quien derribaba al otro, se quedaba con la máscara por esa ronda. Un simple protocolo de entrenamiento. Él —disciplinado, fuerte, acostumbrado a dominar cada enfrentamiento— había calculado mal. Un giro rápido, un movimiento de cadera perfectamente ejecutado, y ahora estaba de espaldas contra la tierra Él respiraba con fuerza, pero no intentaba liberarse de inmediato. Sus ojos la miraban desde abajo, concentrados… y algo más. Reconocimiento. —Ronda tuya —dijo, sin molestia. Priscila sonrió apenas, segura. A pocos pasos, demasiado cerca como para fingir indiferencia, estaba ella. La ex o novia Alta. Fuerte. Impecable físicamente. Con esa presencia dominante que no necesitaba esfuerzo para imponerse. Y ahora observaba todo desde una distancia mínima. Lo suficiente para ver cómo Priscila lo tenía completamente controlado. Lo suficiente para notar que él no estaba irritado… estaba avergonzado. Sus brazos cruzados marcaban tensión. La mandíbula firme. Los ojos clavados en la escena. No era la máscara lo que le molestaba. Era la dinámica. La confianza. La forma en que él no reaccionaba con agresividad, sino con respeto. Desde la plataforma superior, el capitán observaba en silencio.
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  • -YIva se estaba caminado el pasillo del asgard parecia muy tranquilo el dia ya que se podria esperar, cualquier cosa de los demas dioses.-

    Que tranquilidad esta valhalla.
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  • Mmmmm , yo no hago cosas como esas cosas que lo humanos hacen es algo .... tonto
    Mmmmm , yo no hago cosas como esas cosas que lo humanos hacen es algo .... tonto
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  • A todos nuestros apreciables clientes que logren leer esto, a partir del viernes y todo el fin de semana hasta el lunes, en Fallen's tendremos dos bebidas especiales en el menú, sin costo alguno.

    Con temática del 14 de febrero, he estado haciendo algunas pruebas, y finalmente, obtuve resultados satisfactorios.

    Presentamos:

    L'Eternel Lien

    Un cóctel servido en cristal tallado antiguo. Con una base de licor de frambuesa negra y mora, balanceado con Champagne Brut y una infusión mineral de gotas de hierro. El toque final lo aporta una pizca de chile de ojo de pájaro

    Al paladar, es frutal y ligeramente metálico, con un calor que se intensifica gracias al picante. Al beberlo, sentirá un vigor antiguo recorriendo sus venas, una promesa de permanencia.


    Petit Cœur de Lumière

    Para quienes prefieren la claridad y la frescura, esta opción sin alcohol nace de una reducción artesanal de frutos del bosque y vainilla, suavizada con agua de rosas y el cosquilleo del Ginger Ale frío.

    Es una bebida refrescante y floral, diseñada para elevar el ánimo y compartir un momento de luz pura.

    He seleccionado cada ingrediente con sumo cuidado, buscando que este San Valentín no sea solo una fecha, sino una experiencia para los sentidos. Espero, de todo corazón, que sean de su agrado.
    A todos nuestros apreciables clientes que logren leer esto, a partir del viernes y todo el fin de semana hasta el lunes, en Fallen's tendremos dos bebidas especiales en el menú, sin costo alguno. Con temática del 14 de febrero, he estado haciendo algunas pruebas, y finalmente, obtuve resultados satisfactorios. Presentamos: L'Eternel Lien Un cóctel servido en cristal tallado antiguo. Con una base de licor de frambuesa negra y mora, balanceado con Champagne Brut y una infusión mineral de gotas de hierro. El toque final lo aporta una pizca de chile de ojo de pájaro Al paladar, es frutal y ligeramente metálico, con un calor que se intensifica gracias al picante. Al beberlo, sentirá un vigor antiguo recorriendo sus venas, una promesa de permanencia. Petit Cœur de Lumière Para quienes prefieren la claridad y la frescura, esta opción sin alcohol nace de una reducción artesanal de frutos del bosque y vainilla, suavizada con agua de rosas y el cosquilleo del Ginger Ale frío. Es una bebida refrescante y floral, diseñada para elevar el ánimo y compartir un momento de luz pura. He seleccionado cada ingrediente con sumo cuidado, buscando que este San Valentín no sea solo una fecha, sino una experiencia para los sentidos. Espero, de todo corazón, que sean de su agrado.
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  • 𝐲𝐨 𝐲 𝐞𝐥 𝟏𝟒 𝐝𝐞 𝐟𝐞𝐛𝐫𝐞𝐫𝐨

    Hola… sí, soy Ren. Japonés, joven… aparentemente… porque emocionalmente ya estoy como anciano en geriátrico. O sea, yo no celebro San Valentín, yo celebro sobreviví otro año viendo parejas empalagosas’

    El 14 de febrero para mí empieza igual todos los años: me despierto, abro redes sociales… y ¡pum! fotos de parejas desayunando fresas con chocolate, cartas románticas, gente diciendo ‘mi media naranja’… ¿media naranja? Yo ya soy jugo concentrado de limón, hermano.

    Encima en Japón las chicas regalan chocolate… ¿y saben qué recibí yo? Diabetes emocional… porque ni chocolate real llegó. Ni el del supermercado en oferta. Ni el que viene con forma rara. Nada. Cero. Vacío. Silencio. Como cuarto de geriátrico a las 3 a.m.

    Y la gente enamorada: ‘ay, Ren, ya llegará la persona correcta’. ¿Cuándo? ¿Cuando ya esté en silla de ruedas peleando por gelatina sin azúcar? Yo ya estoy listo para decir: ‘abuela, ¿tu nieto está soltero o qué?’.

    Luego ves a las parejas caminando de la mano… lento… coordinados… mirándose a los ojos… y yo caminando solo hablando con el semáforo: ‘bro, al menos tú cambias por mí’.

    Y no es que yo sea mala persona… bueno… tal vez un poquito… porque cuando veo a una pareja muy empalagosa pienso: *‘ojalá se separen… o mínimo que les dé diabetes por tanto chocolate’*. Pero lo digo con amor… con amor amargo… como café sin azúcar… como mi vida.

    Además, los restaurantes llenos… precios por las nubes… menús románticos… y yo comiendo ramen instantáneo con una vela porque se fue la luz. Ambiente romántico nivel: ‘Ren y su soledad’.

    Pero ¿saben qué? Ser soltero también tiene ventajas: nadie te roba las papas fritas, nadie te dice ‘¿con quién hablas?’, y puedes llorar viendo anime sin que nadie te juzgue… bueno… excepto tu reflejo en la pantalla negra cuando termina el episodio.

    Así que a ustedes, enamorados… pásenla bien… disfruten… ámense… y si terminan… acuérdense de Ren… que acepta chocolates atrasados, sobras de postres… y también terapia gratis… porque yo ya soy experto en sobrevivir al 14 de febrero como anciano del geriátrico emocional.

    Gracias… ahora me voy… tengo cita… conmigo mismo… y una pizza familiar que claramente no es para compartir.
    𝐲𝐨 𝐲 𝐞𝐥 𝟏𝟒 𝐝𝐞 𝐟𝐞𝐛𝐫𝐞𝐫𝐨 Hola… sí, soy Ren. Japonés, joven… aparentemente… porque emocionalmente ya estoy como anciano en geriátrico. O sea, yo no celebro San Valentín, yo celebro sobreviví otro año viendo parejas empalagosas’ El 14 de febrero para mí empieza igual todos los años: me despierto, abro redes sociales… y ¡pum! fotos de parejas desayunando fresas con chocolate, cartas románticas, gente diciendo ‘mi media naranja’… ¿media naranja? Yo ya soy jugo concentrado de limón, hermano. Encima en Japón las chicas regalan chocolate… ¿y saben qué recibí yo? Diabetes emocional… porque ni chocolate real llegó. Ni el del supermercado en oferta. Ni el que viene con forma rara. Nada. Cero. Vacío. Silencio. Como cuarto de geriátrico a las 3 a.m. Y la gente enamorada: ‘ay, Ren, ya llegará la persona correcta’. ¿Cuándo? ¿Cuando ya esté en silla de ruedas peleando por gelatina sin azúcar? Yo ya estoy listo para decir: ‘abuela, ¿tu nieto está soltero o qué?’. Luego ves a las parejas caminando de la mano… lento… coordinados… mirándose a los ojos… y yo caminando solo hablando con el semáforo: ‘bro, al menos tú cambias por mí’. Y no es que yo sea mala persona… bueno… tal vez un poquito… porque cuando veo a una pareja muy empalagosa pienso: *‘ojalá se separen… o mínimo que les dé diabetes por tanto chocolate’*. Pero lo digo con amor… con amor amargo… como café sin azúcar… como mi vida. Además, los restaurantes llenos… precios por las nubes… menús románticos… y yo comiendo ramen instantáneo con una vela porque se fue la luz. Ambiente romántico nivel: ‘Ren y su soledad’. Pero ¿saben qué? Ser soltero también tiene ventajas: nadie te roba las papas fritas, nadie te dice ‘¿con quién hablas?’, y puedes llorar viendo anime sin que nadie te juzgue… bueno… excepto tu reflejo en la pantalla negra cuando termina el episodio. Así que a ustedes, enamorados… pásenla bien… disfruten… ámense… y si terminan… acuérdense de Ren… que acepta chocolates atrasados, sobras de postres… y también terapia gratis… porque yo ya soy experto en sobrevivir al 14 de febrero como anciano del geriátrico emocional. Gracias… ahora me voy… tengo cita… conmigo mismo… y una pizza familiar que claramente no es para compartir.
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  • El club Luna Carmesí, un lugar donde todos son bienvenidos, siempre en la media noche se puede encontrar a una joven tocando el piano, siendo una de las atracciones que veras en ese club.

    Cada noche sin falta, la joven toca una melodía, dejando reflejando sus emociones en el piano. silenciosa pero hermosa, una mujer que muchos desean, sus habilidades al igual que su belleza es algo que cautiva a cualquiera.

    — "Ten cuidado querido, puedo hacer mas cosas que solo tocar el piano"

    Si algun dia quieres visitar nuestro club y conocer a atracción principal, son mas que bienvenidos.

    — "estare encantada de atenderte hoy"
    El club Luna Carmesí, un lugar donde todos son bienvenidos, siempre en la media noche se puede encontrar a una joven tocando el piano, siendo una de las atracciones que veras en ese club. Cada noche sin falta, la joven toca una melodía, dejando reflejando sus emociones en el piano. silenciosa pero hermosa, una mujer que muchos desean, sus habilidades al igual que su belleza es algo que cautiva a cualquiera. — "Ten cuidado querido, puedo hacer mas cosas que solo tocar el piano" Si algun dia quieres visitar nuestro club y conocer a atracción principal, son mas que bienvenidos. — "estare encantada de atenderte hoy"
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  • Mi verdadero yo
    Fandom Free rol
    Categoría Original
    Se que debí confesárselo mucho antes de que comenzáramos a vivir juntos pero lo iba aplazando y aplazando, hasta tal punto que ya no puedo seguir ocultándole mi gran secreto.
    No puedo seguir apartándolo de mi verdadera identidad como bruja, en nuestra relación no deseó que siga habiendo secretos.
    Quiero una relación transparente donde cada uno pueda contarle al otro cualquier cosa, compartir todas nuestras alegrías, tristezas, los logros.
    Y para ello hoy debe acabarse el tenerle apartado de quién soy realmente.

    Es peligroso llevarle al mundo mágico pero no lo es, mostrarle mi habitación privada donde guardo hago mis pociones, practico mi magia y de vez en cuando también me gusta echar las cartas.

    Sergio Williams
    Se que debí confesárselo mucho antes de que comenzáramos a vivir juntos pero lo iba aplazando y aplazando, hasta tal punto que ya no puedo seguir ocultándole mi gran secreto. No puedo seguir apartándolo de mi verdadera identidad como bruja, en nuestra relación no deseó que siga habiendo secretos. Quiero una relación transparente donde cada uno pueda contarle al otro cualquier cosa, compartir todas nuestras alegrías, tristezas, los logros. Y para ello hoy debe acabarse el tenerle apartado de quién soy realmente. Es peligroso llevarle al mundo mágico pero no lo es, mostrarle mi habitación privada donde guardo hago mis pociones, practico mi magia y de vez en cuando también me gusta echar las cartas. [Thx_Snow]
    Tipo
    Individual
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    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    — Me estoy hartando, ya dejó en claro que no valgo nada, que soy una más del montón, que no sé valorar, entre otras cosas más y asumí mi error, me aleje para que sea feliz con quién quisiera, solo empecé a estudiar otra cosa para poder distraerme y no pasarla mal por MI ERROR, y sin embargo, me sigue afectando porque yo hice todo mal, si estoy presente está mal, si no lo estoy también está mal, nada es suficiente y si así continúa tomaré medidas para desaparecer todo eso de mi vida (como bloquearte)
    — Me estoy hartando, ya dejó en claro que no valgo nada, que soy una más del montón, que no sé valorar, entre otras cosas más y asumí mi error, me aleje para que sea feliz con quién quisiera, solo empecé a estudiar otra cosa para poder distraerme y no pasarla mal por MI ERROR, y sin embargo, me sigue afectando porque yo hice todo mal, si estoy presente está mal, si no lo estoy también está mal, nada es suficiente y si así continúa tomaré medidas para desaparecer todo eso de mi vida (como bloquearte) :STK-49:
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