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    ¡Hoy hace un año y UN DIA que Mitsuru Kirijo y Akihiko Sanada se casaron! ¡GUAU!

    FELIZ PRIMER ANIVERSARIO DE BODA, CHICOS.

    Qué envidia dan las relaciones como la vuestra (de la sana...)
    ¡Hoy hace un año y UN DIA que [Thxicewoman] y [Sanada_Thcx] se casaron! ¡GUAU! FELIZ PRIMER ANIVERSARIO DE BODA, CHICOS. Qué envidia dan las relaciones como la vuestra (de la sana...) 😍
    ¡Noticias que hacen brillar el corazón de la comunidad 3D!

    Ayer fue un día mágico, de esos que parecen sacados de un cuento (¡con final feliz incluido!): Mitsuru Kirijo y Akihiko Sanada se dieron el "sí, quiero" rodeados de cariño, emociones y mucho amor. ¡Felicidades a los recién casados! Que cada día juntos sea tan bonito como ese primer baile.

    Y por si eso no fuera suficiente para derretirnos de ternura... ¡hoy Anna Bloodmoon Wallace y [Alpha.Anthork] han anunciado que esperan a su primer hijo! ¡Un bebé viene en camino y con él, una nueva etapa llena de ilusión, nervios y mimos infinitos! ¡Enhorabuena, papis!

    No sé vosotros, pero yo estoy oficialmente con el corazón blandito. Qué bonito es ver florecer las historias y sentir que estamos todos formando parte de algo tan especial.

    #Personajes3D #Boda3D #BebéEnCamino #AmorEnLaComunidad
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  • O-oye espera tus colmillos hacen cosquillas ~

    ♦dije apoyando suavemente mis manos contra el mesón de la cocina, mirándote de reojo sonrojada ♦

    No es justo que me garres de sopresa por la espalda

    #SeductiveSunday
    O-oye espera tus colmillos hacen cosquillas ~ ♦dije apoyando suavemente mis manos contra el mesón de la cocina, mirándote de reojo sonrojada ♦ No es justo que me garres de sopresa por la espalda #SeductiveSunday
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  • Las famosas minas pantanosas, un sitio lleno de minerales exóticos que se encuentran custodiados por un ecosistema hostil. Según varios habitantes de las zonas circundantes, solo los grupos grandes de aventureros tienen la posibilidad de sobrevivir a tan riesgoso entorno, pero, para una herrera desesperada, no había ni montaña tan alta, ni mazmorra tan peligrosa que la detuviera.
    ──── ... Sigh~ ────
    Armada con su mejor equipo, se adentro lentamente en la entrada atascada de carteles de advertencia. Ella, nerviosa e insegura, avanzó obligada por su necesidad, sosteniendo su gran espada a la espera de los peligros.
    · · ─ ·𖥸· ─ · ·

    𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
    Las famosas minas pantanosas, un sitio lleno de minerales exóticos que se encuentran custodiados por un ecosistema hostil. Según varios habitantes de las zonas circundantes, solo los grupos grandes de aventureros tienen la posibilidad de sobrevivir a tan riesgoso entorno, pero, para una herrera desesperada, no había ni montaña tan alta, ni mazmorra tan peligrosa que la detuviera. ──── ... Sigh~ ──── Armada con su mejor equipo, se adentro lentamente en la entrada atascada de carteles de advertencia. Ella, nerviosa e insegura, avanzó obligada por su necesidad, sosteniendo su gran espada a la espera de los peligros. · · ─ ·𖥸· ─ · · 𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
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  • ──Sí, pronto llegaré. ──Fue lo que dijo el hombre de cabello oscuro, hablando con alguien mientras iba en el transporte público, usando su teléfono móvil en alta voz. En ese momento no importaba mucho si le escuchaban otras personas, era el atardecer y había poca gente cerca.

    La persona con quién se comunicaba le había dicho algo, tal vez una pregunta, era difícil oírlo en las cercanías, aunque para él estaba más que claro el mensaje. ──Fue un viaje esclarecedor, he aprendido más cosas sobre mí y en general... ──Hubo una pausa tras eso, el transporte en el que iba se detuvo brevemente en un semáforo que marcaba en rojo, poco después los peatones cruzarían la calle. El semáforo no tardaría en cambiar a verde y así, el vehículo de aquel autobús continuo su trayecto.

    Su interlocutor en la llamada le había preguntado algo nuevamente, al final simplemente respondió. ──Es difícil decirlo, pero la mayoría diría que alcance la iluminación. ──Tras lo dicho, por unos instantes marco una sonrisa en sus labios, era difícil ver si se trataba de genuina felicidad o tal vez algo diferente.
    ──Sí, pronto llegaré. ──Fue lo que dijo el hombre de cabello oscuro, hablando con alguien mientras iba en el transporte público, usando su teléfono móvil en alta voz. En ese momento no importaba mucho si le escuchaban otras personas, era el atardecer y había poca gente cerca. La persona con quién se comunicaba le había dicho algo, tal vez una pregunta, era difícil oírlo en las cercanías, aunque para él estaba más que claro el mensaje. ──Fue un viaje esclarecedor, he aprendido más cosas sobre mí y en general... ──Hubo una pausa tras eso, el transporte en el que iba se detuvo brevemente en un semáforo que marcaba en rojo, poco después los peatones cruzarían la calle. El semáforo no tardaría en cambiar a verde y así, el vehículo de aquel autobús continuo su trayecto. Su interlocutor en la llamada le había preguntado algo nuevamente, al final simplemente respondió. ──Es difícil decirlo, pero la mayoría diría que alcance la iluminación. ──Tras lo dicho, por unos instantes marco una sonrisa en sus labios, era difícil ver si se trataba de genuina felicidad o tal vez algo diferente.
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    Verificada pero a que costo... Quede pobre.
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  • Genuinamente había querido hablar con ella. Lo había intentado. A pesar de la tormenta carmesí que latía con fuerza dentro de su pecho, amenazando con salir y arrasar con absolutamente todo a su paso; a pesar de la punzante molestia que le carcomía el orgullo, a pesar de que cada acción de la castaña parecía hecha justo y únicamente con la intención de sacarla de quicio. Pero Veyra Leˑron parecía estar absoluta y peligrosamente fuera de sí. ¿Quizás no lo había intentado lo suficiente? Si, tal vez. Tal vez no las suficientes veces antes de que el descarado discurso de la castaña terminara por colmarle la poquita paciencia que tenía. No las suficientes veces antes de que el cielo de aquel bizarro plano, al que ella misma las había arrastrado para hablar a solas, comenzara a poblarse con asfixiantes y desquiciantes portales dorados que exhibían futuros y realidades alternas.

    Mantuvo el semblante serio, la mirada fija hacia un costado, ligeramente hacia abajo, mientras escuchaba la voz de la otra arrastrarse mimosamente justo detrás de su nuca.

    —...Ah, así que eso fue lo que descubriste, ¿no? —un murmullo extrañamente bajo. Giró sobre sus talones después, para encararla de frente, señalando el cielo con el dedo índice— ... vaya, me gustaría saber qué se siente...

    Alzó la mirada finalmente, observando con sus ojos carmesí todas esas visiones que la perturbaban más de lo que jamás admitiría, encendiendo sus impulsos delictivos con la misma intensidad que esa vocecita chillona e insoportable. (?) Pero no lo demostro. En su lugar, sonrió lento y dejo escapar una risa baja y contenida.

    —Dimelo, Veyra... ¿Qué se siente descubrir que existen cientos de líneas temporales diferentes donde eres feliz junto a él... —se le acercó, acortando la distancia— ...y que te haya tocado existir JUSTAMENTE EN LA UNICA LINEA DE TODO EL JODIDO UNIVERSO en la que él no te elige, HM?!?!

    Su sonrisa se extendio y sus ojos brillaron en un carmesí casi incandescente. Ella lo había intentado, ¿no? Había intentado ser la maldita adulta madura en la habitación, Kieran había sido testigo de que lo había intentado, incluso sus portalitos dorados habían sido trstigos. (?) Así que nadie podría culparla... antes de que la castaña pudiera balbucear una sola palabra, rompió a reír. Veyra la había sacado de quicio; no sabía si ese era el retorcido objetivo de su llanto de oro, pero lo había logrado con creces. (??)

    —¡HAHAAHAH! ¿Agradecerte?!? —exclamó, mostrando los dientes en una mueca algo desquiciada— ¡Ah, de verdad muchas gracias, Vey! Gracias por existir en la única línea espacio-temporal donde el hombre por el que lloras lágrimas doradas te prefiere como un segundo lugar. De verdad, no sé qué habría hecho si no fuera así... Tsk.

    Giró sobre sus talones abruptamente, dándole la espalda con desdén. Comenzó a caminar en sentido contrario, y a cada paso que sus pies daban contra el suelo de aquel plano, la tierra a ambos costados se iba agrietando, abriendo fisuras que brillaban con un tono carmesí. Los árboles alrededor comenzaron a agitarse de forma errática, azotados por un viento súbito.

    —¿Que si de verdad te lo propusieras podrías llevártelo lejos y ocultarlo de mí...? ¡Hahaha! . . . Bien, bien. Estaré encantada de verte intentarlo...

    El aire en el cielo comenzó a ondularse y a distorsionarse de manera violenta. Los portales dorados de Veyra empezaron a retorcerse, sus imágenes fracturándose a medida que otros portales inestables y mucho más caóticos brotaban a diestra y siniestra con la única intención de hacer desaparecer a los primeros. El cielo de aquel lugar se transformó instantáneamente en una batalla donde el carmesí y el dorado de Veyra luchaban por cubrir más extensión como si fueran plagas brillantes. (?)
    Genuinamente había querido hablar con ella. Lo había intentado. A pesar de la tormenta carmesí que latía con fuerza dentro de su pecho, amenazando con salir y arrasar con absolutamente todo a su paso; a pesar de la punzante molestia que le carcomía el orgullo, a pesar de que cada acción de la castaña parecía hecha justo y únicamente con la intención de sacarla de quicio. Pero [vey.ra] parecía estar absoluta y peligrosamente fuera de sí. ¿Quizás no lo había intentado lo suficiente? Si, tal vez. Tal vez no las suficientes veces antes de que el descarado discurso de la castaña terminara por colmarle la poquita paciencia que tenía. No las suficientes veces antes de que el cielo de aquel bizarro plano, al que ella misma las había arrastrado para hablar a solas, comenzara a poblarse con asfixiantes y desquiciantes portales dorados que exhibían futuros y realidades alternas. Mantuvo el semblante serio, la mirada fija hacia un costado, ligeramente hacia abajo, mientras escuchaba la voz de la otra arrastrarse mimosamente justo detrás de su nuca. —...Ah, así que eso fue lo que descubriste, ¿no? —un murmullo extrañamente bajo. Giró sobre sus talones después, para encararla de frente, señalando el cielo con el dedo índice— ... vaya, me gustaría saber qué se siente... Alzó la mirada finalmente, observando con sus ojos carmesí todas esas visiones que la perturbaban más de lo que jamás admitiría, encendiendo sus impulsos delictivos con la misma intensidad que esa vocecita chillona e insoportable. (?) Pero no lo demostro. En su lugar, sonrió lento y dejo escapar una risa baja y contenida. —Dimelo, Veyra... ¿Qué se siente descubrir que existen cientos de líneas temporales diferentes donde eres feliz junto a él... —se le acercó, acortando la distancia— ...y que te haya tocado existir JUSTAMENTE EN LA UNICA LINEA DE TODO EL JODIDO UNIVERSO en la que él no te elige, HM?!?! Su sonrisa se extendio y sus ojos brillaron en un carmesí casi incandescente. Ella lo había intentado, ¿no? Había intentado ser la maldita adulta madura en la habitación, Kieran había sido testigo de que lo había intentado, incluso sus portalitos dorados habían sido trstigos. (?) Así que nadie podría culparla... antes de que la castaña pudiera balbucear una sola palabra, rompió a reír. Veyra la había sacado de quicio; no sabía si ese era el retorcido objetivo de su llanto de oro, pero lo había logrado con creces. (??) —¡HAHAAHAH! ¿Agradecerte?!? —exclamó, mostrando los dientes en una mueca algo desquiciada— ¡Ah, de verdad muchas gracias, Vey! Gracias por existir en la única línea espacio-temporal donde el hombre por el que lloras lágrimas doradas te prefiere como un segundo lugar. De verdad, no sé qué habría hecho si no fuera así... Tsk. Giró sobre sus talones abruptamente, dándole la espalda con desdén. Comenzó a caminar en sentido contrario, y a cada paso que sus pies daban contra el suelo de aquel plano, la tierra a ambos costados se iba agrietando, abriendo fisuras que brillaban con un tono carmesí. Los árboles alrededor comenzaron a agitarse de forma errática, azotados por un viento súbito. —¿Que si de verdad te lo propusieras podrías llevártelo lejos y ocultarlo de mí...? ¡Hahaha! . . . Bien, bien. Estaré encantada de verte intentarlo... El aire en el cielo comenzó a ondularse y a distorsionarse de manera violenta. Los portales dorados de Veyra empezaron a retorcerse, sus imágenes fracturándose a medida que otros portales inestables y mucho más caóticos brotaban a diestra y siniestra con la única intención de hacer desaparecer a los primeros. El cielo de aquel lugar se transformó instantáneamente en una batalla donde el carmesí y el dorado de Veyra luchaban por cubrir más extensión como si fueran plagas brillantes. (?)
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  • El detective estuvo revisando viejos recortes de periódicos locales, entre ellos encontró una vieja foto de cuando práctica boxeo en el orfanato.... curioso
    El detective estuvo revisando viejos recortes de periódicos locales, entre ellos encontró una vieja foto de cuando práctica boxeo en el orfanato.... curioso
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  • El joven cura caminaba con tranquilidad por los estrechos callejones húmedos, ignorando las miradas hostiles que aparecían entre la oscuridad. El sonido de sus botas resonaba contra el pavimento mientras sostenía con firmeza la vieja maleta junto a su costado. Graso error.

    -¿hm? No quiero problemas. Ustedes tampoco quieren problemas conmigo.

    Un grupo de pandilleros emergió desde las sombras, bloqueándole el paso. Entre risas burlonas y una lluvia de insultos, comenzaron a rodearlo como animales hambrientos. Zelkova intentó retroceder con calma, pero uno de ellos sacó una navaja oxidada y se lanzó directo hacia él.

    -Estupido.

    El reflejo fue inmediato, apartó el brazo armado de un golpe seco y respondió con el puño desnudo, impactando el rostro del agresor. Entonces todo se volvió caos. Recibió golpes en el abdomen, otro directo al rostro que le abrió la ceja y lo hizo caer contra el suelo mojado. La maleta casi resbaló de sus manos, pero la sujetó con desesperación antes de volver a levantarse. Respiraba con dificultad.

    -¡Vengan cuantos quieran!

    Otro pandillero se abalanzó sobre él y Zelkova respondió con violencia torpe pero decidida, usando el peso de su cuerpo y años de cargar culpa más que experiencia en peleas. Un codazo, un empujón contra la pared, otro golpe recibido en las costillas. Sangre descendía lentamente por su rostro mientras seguía levantándose una y otra vez.

    -Tengo un Dios que me hará ganar mis guerras. ¡Porque él es ÉL!

    Hasta que finalmente el callejón quedó en silencio.

    -S-se los dije...

    Los agresores huyeron maldiciendo, dejando al joven sacerdote solo entre respiraciones agitadas y el eco lejano de la ciudad nocturna.

    -Esperen... aún pueden encaminarse...

    Zelkova terminó apoyado contra la pared de ladrillo, temblando ligeramente. La sangre recorría su mejilla y caía desde su frente hasta el cuello del abrigo. Entre sus brazos abrazaba con fuerza la maleta que contenía la vasija, como si temiera que el mundo entero quisiera arrebatársela.

    -Aquí estás...te tengo..

    Cerró los ojos unos segundos y dejó escapar una sonrisa rota, apenas visible.

    -Por una vez… pude protegerte…
    El joven cura caminaba con tranquilidad por los estrechos callejones húmedos, ignorando las miradas hostiles que aparecían entre la oscuridad. El sonido de sus botas resonaba contra el pavimento mientras sostenía con firmeza la vieja maleta junto a su costado. Graso error. -¿hm? No quiero problemas. Ustedes tampoco quieren problemas conmigo. Un grupo de pandilleros emergió desde las sombras, bloqueándole el paso. Entre risas burlonas y una lluvia de insultos, comenzaron a rodearlo como animales hambrientos. Zelkova intentó retroceder con calma, pero uno de ellos sacó una navaja oxidada y se lanzó directo hacia él. -Estupido. El reflejo fue inmediato, apartó el brazo armado de un golpe seco y respondió con el puño desnudo, impactando el rostro del agresor. Entonces todo se volvió caos. Recibió golpes en el abdomen, otro directo al rostro que le abrió la ceja y lo hizo caer contra el suelo mojado. La maleta casi resbaló de sus manos, pero la sujetó con desesperación antes de volver a levantarse. Respiraba con dificultad. -¡Vengan cuantos quieran! Otro pandillero se abalanzó sobre él y Zelkova respondió con violencia torpe pero decidida, usando el peso de su cuerpo y años de cargar culpa más que experiencia en peleas. Un codazo, un empujón contra la pared, otro golpe recibido en las costillas. Sangre descendía lentamente por su rostro mientras seguía levantándose una y otra vez. -Tengo un Dios que me hará ganar mis guerras. ¡Porque él es ÉL! Hasta que finalmente el callejón quedó en silencio. -S-se los dije... Los agresores huyeron maldiciendo, dejando al joven sacerdote solo entre respiraciones agitadas y el eco lejano de la ciudad nocturna. -Esperen... aún pueden encaminarse... Zelkova terminó apoyado contra la pared de ladrillo, temblando ligeramente. La sangre recorría su mejilla y caía desde su frente hasta el cuello del abrigo. Entre sus brazos abrazaba con fuerza la maleta que contenía la vasija, como si temiera que el mundo entero quisiera arrebatársela. -Aquí estás...te tengo.. Cerró los ojos unos segundos y dejó escapar una sonrisa rota, apenas visible. -Por una vez… pude protegerte…
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  • ¡Hola!

    Vengo sin falta al domingo de antojar. Ya sabes... para no dejar morir las costumbres.
    La recorté porque sabes que soy un hombre decente, pero si quieres la foto completa solo tienes que pedirlo amablemente~

    #seductivesunday
    ¡Hola! Vengo sin falta al domingo de antojar. Ya sabes... para no dejar morir las costumbres. La recorté porque sabes que soy un hombre decente, pero si quieres la foto completa solo tienes que pedirlo amablemente~ #seductivesunday
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  • Día de calma de playa y acostarse en diferentes camas.
    Día de calma de playa y acostarse en diferentes camas.
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